PETALOS DE CENIZA
INTRO
La niña entró al cuarto. Estaba obscuro y no ponía un pie allí desde que tenía nueve años. Desde el día que asesinaron a su madre. En aquella época su padre aún estaba en alguna guerra y ella tenía una psicosis rara que no le permitía hablar, un mutismo selectivo y difícilmente dirigía la mirada a los demás. La familia de su difunta madre, nunca una familia cariñosa, terminó por mandarla a una clínica en la que pudiera descansar.
Luego de unos años en la clínica junto a personajes en diferentes ramas de la cordura; logró recobrar el habla y con el habla, su vida. Aunque era su vida, la misma vida de antes, a la que se referían como la suya y de la cual podía hablar como conociendo la protagonista, porque tal vez la conocía, aunque de lejos, no todo era tan claro para ella. Era como si hubiera perdido un gran punto de referencia, como si la diferencia entre lo real y lo irreal no fuera tan clara, como si todo fuera un desfile del que ella hacía parte y al que se había acostumbrado. No sabía cuáles eran más raras, las siluetas que desfilaban con ella, o las siluetas que la veían desfilar. Todo esto seguía siendo tema de conversación en sus citas en la clínica, pues la idea era que se reintegrara a una cotidianidad porque su diagnóstico no era tan apremiante como el de otros pacientes que sí debían permanecer en encierro, y se suponía que su reactivación como perteneciente a la sociedad general le ayudara en esto, pero seguía siendo nebuloso, brumoso, ruidoso.
El padre, arribado unos meses después del asesinato de su esposa y de la reclusión de su hija, tampoco había tomado muy bien las cosas. Llevaba meses viéndose desprovisto de razones para volver a casa y hecho parte de una vida sin familia ni lastres, sin penas ni glorias, sin culpas ni triunfos. Se sintió empujado a ser cliente del trabajo sexual malpago, supuestamente buscando la sombra de lo que alguna vez fue su esposa y sintió un llamado a encontrar en el licor algo valioso en qué ocuparse. Aunque muchos, sobretodo las familias materna y paterna de la niña podrían alegar que el tipo ya presentaba estas características mucho antes, es más, en general quienes los conocían, a los padres de la niña, no entendían cómo este ejemplar había logrado una “familia”; él mismo un bastardo que había sido rechazado por sus propios padres y hermanos en repetidas ocasiones, y que hasta habían sacado del ejército, con orden de restricción de no volver. Aunque sí tenía una pensión y algunos allegados que le hacían eco a las innumerables perversiones y desviaciones con las que hería a los que se le acercaban.
La luz entraba tenue y en delgados fajos por las ventanas a medio abrir, materializando cortinas y doseles de polvo, infectando toda la casa de un reposo gordo y una quietud incómoda. Recorrió la cocina en la cual su madre había sido estaqueada con un cuchillo de cocina y rematada con un martillo. De cocina también.
La niña que no entendía por qué había desconocidos constantemente visitando la casa ni por qué su madre les mostraba todos los cuartos y les daba grandes atenciones de mujer frágil y tímida que aletea con sus manos de zancudo molesto. Se preguntó si era uno de esos juegos de adulto que ya su padre más de una vez le había advertido que olvidara. Un hombre, amigable hace pocos segundos, ahora desangraba a cuchillazos a su madre. ¿Era óxido lo que olía? ¿Eran cenizas y humo todo lo que quedaba siempre al final? Es un delicado trazo de ideas que la visitaban muy seguido, casi taladrándosele.
Su madre estaba ya destrozada y el destajador al darse cuenta que la niña había visto toda su gracia, le tapó la boca con una cinta y le dijo que callara y no dijera nada a nadie. La niña ya era callada y tímida, pero es desde ese momento que la historia clínica dice que enmudeció totalmente. No hablaba para nada, no se expresaba ni facial ni corporalmente y ni siquiera se sabía si entendía lo que le decían los del mundo exterior. Su catatonia tuvo momentos que engañaba con ser un coma.
Miró el jardín desde la ventana de la cocina.
Aunque su madre se había ido, seguía allí, en todas partes. En la cocina, con manchas pasmadas en las paredes; entre la oscuridad de su cuarto con sus torpes pero emprendedores olores a humedad y a tesoros nunca buscados y ahora podridos. En el jardín. Unos metros abajo.
Puso sus cosas en su guardarropa.
Se preguntaba dónde estaría su padre. La doctora Shermann estaba afuera esperándolo. “Sube a tu cuarto y deja tus cosas, yo estaré en el auto terminando unos papeles, estaré pendiente de tu padre, necesito hablar unas cosas con él antes de que te vea, entraré con él y hablaremos todos”.
Habían pasado casi dos horas desde eso. Tal vez menos. Tal vez estaba con la prostituta de turno. Tal vez le estaba comprando un regalo de bienvenida. Tal vez había muerto antes de poder llegar a casa. Sí, definitivamente la última opción le gustaba más. Tal vez no le gustaba, sino que era la opción que más se ajustaba a su nueva vida. O tal vez se había vuelto muy dramática.
Escuchó la puerta.
Su padre no acostumbraba abrir la puerta de la casa de esta manera, siempre tocaba mil veces el timbre y luego abría bruscamente con su llave. Este era un estilo delicado, casi cauteloso y ella pensaba que los únicos que tenían cautela eran los que temían ser descubiertos.
¡No era justo! Por fin tenía esperanza y el asesino llegaba antes que el padre. Tal vez no, tal vez estaba siendo demasiado paranoica, tal vez su padre dejó el hábito de timbrar. Después de todo no había quién le abriera. Tal vez se había vuelto delicado. Tal vez en esta reciente guerra había aprendido a ser cauteloso, así como en otra guerra antes había aprendido a tatuar y a soldar.
Sintió súbitamente que las cosas podrían volver a ser iguales. Aún más iguales, muy iguales, si se puede. No iguales a antes de la muerte de su madre. Iguales a como lo fueron después. Ya no había muchas excusas qué sacar a flote para aferrarse a la vida. Ni siquiera el silencio que ella trataba de crear para sentirse alerta de lo que iba a pasar.
Miró desde la ventana de su cuarto, que colgaba en ángulo sobre la puerta principal y notó que definitivamente no era su padre. Su padre era corpulento, de cabello rubio, y cuando no estaba en uniforme militar lucía una camisa sin mangas. Por lo menos eso era lo que recordaba. Cualquiera puede adelgazar y cambiar de vestuario.
Recordó todo. La tarde calurosa, amarilla, como la mayoría del clima de verano perpetuo de la ciudad, cuando el asesino entró a su vida por esa misma puerta. Perdió el habla de nuevo. No se podía mover, no podía tragar y la saliva se acumulaba en su boca. Le costaba demasiado trabajo respirar, tosía y daba arcadas e intentaba inhalar como quien sorbe cal de una bolsa de papel. Pero estaba preparada para esto. Sabía qué hacer. Quiso bajar al primer piso. El sudor frío de sus manos permitía que su mano se deslizara por la baranda de la escalera.
La saliva empezaba a escurrirse entre sus labios y a deslizarse por su rostro, cuello y ropa, cayendo luego en el suelo para descansar después del largo recorrido. Sus ojos y nariz también escurrían. Por un momento le pareció buena idea ser una gota de saliva, pero había aprendido y olvidado muchas metáforas extrañas en la clínica, entonces desechó la idea. No era hora para delirios, era hora de enfrentarse una vez más a su muerte.
Miró al intruso justo al llegar al primer piso, y aunque ya sabía que no era su padre, se resistía a creerlo: guardaba una esperanza.
Pero ella sabía. La esperanza sólo nos logra ofuscar, no nos deja ver la realidad; nos dejamos engañar por nuestras esperanzas e idealizaciones. ¡Eso era todo! ¡Eso era el maldito todo! El sujeto no era su padre, había que enfrentarlo. Había aprendido mucho en el hospital mental y ésta era una de las enseñanzas más importantes: que la esperanza entorpece nuestras vidas. Sé realista, enfrenta lo que estás viviendo, no pienses en cómo pudo haber sido, no esperes que cambie, cámbialo. Si no está en tus manos, ponlo en tus manos... La verdad nada de eso fue directamente impartido ni enseñado hacia ella de parte del personal de la clínica, pero era allí que ella lo había aprendido.
Retrocedió. Su espalda y sus manos tocaban la pared. No era capaz de hablar, casi ni de respirar. Quería rogar por su vida, quería decir lo mucho que sentía haber hablado, quería decir que nunca hablaría de nuevo. Quería ser fuerte. Quería ponerlo todo en sus manos y luchar. Y gritar. Pero callaba.
Esperaba. Y salivaba y derramaba babas por su cara y ropa.
Esperaba que el sujeto terminara con todo y si era con sufrimiento y dolor mucho mejor. Por lo menos eso le recordaría que alguna vez sintió todo esto como si ella existiera. Tal vez si había dolor ella sería capaz de gritar y hubiera dado su vida por ser capaz de gritar. No era capaz de querer vivir, no podía ni cerrar los ojos para mostrar una pizca de apego a la vida. No quería apegarse porque ya estaba apegada. Supuestamente estaba escrito en sus genes.
El asesino se acercó un poco a ella. Se mostró algo impaciente por la actitud de una pequeña mujer que más que defenderse y temer, parecía esperando el desenlace de una cacería. La niña pensó que era el momento de mostrar que no le temía a la muerte, pero se dio cuenta de que tal vez sí le temía a algo… ¿a qué? Si no es a la muerte ¿Era a la vida entonces, le tenía miedo a la vida? ¿Estaba apegada a la vida y aún así le temía?
"¿Tú eres la hija del comandante?" La chica asintió con su cabeza.
"¿Eres Mónika? ¿Mónika Starkey?" El joven tenía cara de desconfianza y voz de curiosidad. Ella negó con su cabeza. Ese fue su nombre, pero ya no lo era.
"Eres la hija de Starkey pero ¿No te llamas así?" La chica afirmó.
"No entiendo, Starkey me había dicho que te llamabas Mónika ¿Acaso te cambiaste de nombre por razones de seguridad?" El sujeto conocía a su padre o eso parecía. Además sabía su nombre. Movió su cabeza en señal de respuesta, dando un "Sí".
"¿Y no puedes hablar?" Preguntó el joven ahora sonriendo, tratando de aliviar una carga. La chica respondió que sí, y luego sacudió su cabeza, confundiéndose ella misma. Creía que estaba lista para vivir. Creía estar curada, creía estar bien, pero ahora no podía hablar. Creía que estaba lista para morir, o vivir, pero nada en la mitad de estas dos opciones.
Vuelven las esperanzas a atacar. Ahora estaba empezando a contemplar la posibilidad de seguir viviendo y seguir sufriendo. O solo estando. "Bueno yo soy Christian y estoy viviendo aquí por unos días. Si no te molesta claro. Tu padre me alquiló un cuarto" Las cosas súbitamente tomaron otro sentido. El joven tiene nombre y vive allí con el consentimiento de su padre. Todavía sudando frío, y queriendo doblar sus temblantes rodillas en señal de que la tensión estaba pasando, la chica levantó su mano y la puso entre los dos desconocidos como si estuvieran cerrando algún trato. Era algo más parecido a un "mi más sentido pésame" que a un "gusto conocerte".
La chica miraba llena de suplicante espanto mientras él se esforzaba por tranquilizarla con sus palabras. Justo cuando él puso su cálida mano contra el frío guante de sudor frío que ella parecía llevar, Ashley comenzó a llorar y a tragar saliva, a dar arcadas y toser, cerró sus ojos y despegó su otra mano de la pared para tapar su boca. Que estaba cerrada. De la que nada iba a salir, a la que nada iba a entrar. Boca que sin embargo, hacía valer el encierro. Ya no quería identificarse con un líquido corporal.
De pronto se encontró con que volvía a ser ella, o tan ella como podría ser y se dejó desplomar, sus rodillas se doblaron y su cabeza pesaba demasiado, la tuvo que sostener con sus manos babiadas entre las rodillas. Arrodillada llorando, babiando y moqueando inconsolablemente sobre el piso, con la cara enterrada entre sus manos. "Lo siento, si no quieres que me quede me puedo ir, no pensé que te molestara tanto" Dijo Christian tratando de incorporarla mientras ella se limitaba a dejarse ayudar y tratar de sonreír.
Entre su aparatoso encuentro no habían advertido el timbre gritando repetidamente, se abrió de repente la puerta. "¿Qué pasa aquí, qué está pasando?" Preguntó el señor algo desconcertado por la situación que se servía ante sus ojos y como esperando la peor respuesta que podía resultar, se limitó a inflar su pecho y empuñar sus garras. Lo que sumaba tres personas con sus pechos inflados esperando lo peor. Ashley enseguida reconoció a su padre. "Sr. Starkey, yo sólo... sólo la estaba levantando, se cayó de repente, nos estábamos presentando, ella ya estaba en la casa cuando llegué, pero no entiendo, está teniendo una especie de crisis..." La chica al escuchar la conversación y conociendo el temperamento de su padre, quiso explicar las cosas pero no pudo hablar. Cuando quiso levantar la voz sólo se escucho un gemido perforado, la saliva derramaba y los gritos mudos inundaban todo. Starkey al escucharlo y mirar bien a la menor, entendió que se trataba de su hija. Miró algo confundido y salió corriendo a abrazarla. Hacía mucho tiempo no había sido abrazada. Era increíble, no esperaba esto de alguien tan rudo como su padre.
"¡¡Mónika!!" Dijo como si hubiera estado muerta y hubiera regresado a la vida. Noción no muy lejana a la realidad en todo caso, tal vez la única diferencia entre estar muerta y viva. La esperanza. Un solo individuo puede desembarazarse de cualquier soga, pero seguirá albergando dentro de sí la esperanza de que todo esté bien. La esperanza es más fuerte, es lo último que se pierde. Tiene que ser más fuerte para acabar con el individuo y además convencer aun más adeptos que el mismo dios, porque hoy en día, ¿Quién no guarda esperanza? ¿No es acaso sentirse muerto el no esperar nada de la vida? Pues para Mónika era de esta manera. En un momento perdía la esperanza y moría y al otro estaba viva y llena de esperanza y siempre entre estas dos cosas estaban todos los gemidos torpes y toda la saliva del mundo.
La chica había recuperado el habla después de unas horas. Luego de haber relatado el acontecimiento a lujo de detalles, se habían encaminado a la cocina a tomar una taza de té caliente con algunas galletas de sal.
"Me encanta que estés de vuelta Mónika"
"Ya no me llamo así, me llamo Ashley" Hablaban fluidos. Casi como una familia.
"Bueno muchas gracias a ustedes dos por aceptarme en esta casa. Es decir, ya que volviste a tu casa, pensé que te molestaría un desconocido por ahí, sobre todo con tu estado y tus dolencias, debí haber preguntado al comandante, pero no tenía idea, no sé si sea conveniente que siga acá..." Dijo Christian tratando sin éxito de lucir avergonzado y más por cortesía que por querer de verdad hacer algo para acomodar a su nueva casera.
"No, está bien. Ella está acostumbrada a tener gente a su alrededor. Ashley ha tenido un avance enorme y a pesar del choque de hoy, que si no era hoy iba a ser mañana en el supermercado, y así, confío en que está lista para volver a la sociedad. Es normal, es como el llanto de un niño que nace, salir de un lugar seguro para caer a este frío mundo, pero no nos dejemos amedrentar por lo que acabamos de presenciar. No tiene sentido vivir si una no se da cuenta de que vive, si vive aislada de los vivos. Es una chica excelente. Confío en ella. Confío en que siempre me llamarán cuando sea necesario, incluso algunas veces innecesarias estarían bien y confío en que los veré en mi consultorio por lo menos tres veces a la semana, mientras vemos cómo avanza todo. Muchas gracias por el café y las galletas, debo volver a mis pacientes. Enloquecen sin mí”
La doctora Casey Shermman se levantó, dio un abrazo a Ashley y salió.
"Hija, no sé qué tan bueno sea que vayas a la escuela… yo sé que la doctora ya hizo todo el papeleo y todo está en orden, pero sabes que no creo en toda esa basura hippie de los psicólogos… y esto de un nuevo nombre… "
Ashley miró a su padre. Quería decirle muchas cosas. Quería que la abrazaran. Quería que la entendieran sin preguntas y que le dieran todas las oportunidades del mundo.
"No soy quién para decirte qué debes hacer, pero te noté muy nerviosa cuando llegué esta tarde" Añadió el entrometido que desafortunadamente había tenido que soportar la llegada de la loca hija de su casero. "Ciertamente." Replicó ella mientras sentía que se volvía a construir todo el silencio otra vez dentro de ella, apoderándose de sus movimientos, de sus deseos, de sus instintos, de su saliva. Pero se dio cuenta, todo estaba en sus manos.
"Ahora que nací, nada me puede salir mal."
Capítulo 1: El pasado y el futuro. (La vida sin presente)
Las noches pasaban tranquilamente, aunque era difícil dormir para los tres. Más para la chica que veía cómo su padre rondaba su cuarto, como esperando encontrar algo. Era natural, puesto que la chica era de trato delicado pero a Ashley le costaba mucho trabajo hacerse a la idea de que su casa ahora era también la casa de su padre. Antes era un cuarto y un par de corredores que eran suyos y sólo suyos, ahora tenía una casa y una ciudad con las cuales tratar. Y antes cuando hablaba con gente, hablaba con otros pacientes, o con doctores y enfermeras, el trato con la gente normal la ponía un poco inquieta la verdad. La gente normal. Vaya una idea.
Escribía en una pequeña libreta: “Las noches sin dormir parecen eternas. La ansiedad de lo que pueda empezar a pasar cuando empiezas una nueva vida. Quisiera saber desde el domingo que haré el lunes para esperarlo con más tesón. Las nubes se congelan en el fosilizado azul del cielo que parece no descansar de mirar la ciudad y su movimiento con deseo. Deseo de borrar nuestras historias y de escribir unas nuevas. Tal vez esto sea mejor que decidir y hacernos responsables de nuestras vidas. ¡Es una buena idea! ¡Que el cielo decida nuestro destino! Aunque creo que ya se le ocurrió a alguien más, valdría la pena pensarla.”
Pasó casi una semana antes de que Ashley pudiera asistir formalmente al colegio, el papeleo estaba listo meses antes pero debía pasar un par de días introductorios y pruebas de suficiencia académica. El día comenzaba como esos días en que todo va a salir mal, esos días en que mejor no te levantas, pero con contratiempos y sin ellos, con tiempo y sin él, logró por fin llegar al colegio, donde los nuevos no son muy bien tratados, mucho menos cuando son sumisos y silenciosos. Pareciera que eso te da el carácter de persona débil. Como si haber salido entera de aquel manicomio (no refiriéndose a la clínica, sino a todo el aparataje médico que la tenía encerrada) no fuera prueba de tu carácter. Si había algo que Ashley recordaba del colegio era que siempre le había gustado. Mientras estaba en el manicomio tenía la oportunidad de asistir a colegios especiales y de asistir a clases particulares, pero no eran nada parecidas a un colegio.
Al parecer estaba atrasada unos cuantos cursos por lo que iba a estar en un salón con personas casi tres años menor que ella pero ella no iba al colegio a hacer amigos. Todavía.
"Pero miren es la chica nueva. Dicen que estuvo en el manicomio ¿Es cierto eso? ¿Estuviste allí?" Era un chico de cara amenazante. Le hablaba mientras se acercaba a ella y formaba un grupito de gente a su alrededor. Un tonto fuerte con un pequeño séquito de escoltas y admiradores. Una especie de manada de corderos liderados por un anoréxico lobo que no se atreve a ahuyentar a sus presas para no quedarse sin quién lo admire. Los corderos suelen no darse cuenta. Algunas veces ni el lobo. Pero ocurre que una vez el lobo no está, los corderos se convierten en lobos cada uno por su camino. El lobo tiende también a ser cordero en otro grupo. Muchas veces cuando están solos son algún otro animal que no viene al caso discutir. Toda esta fauna vino al momento a dar la bienvenida ¿Cómo llegaban tan rápido las noticias? ¿Quién podría saber que una chica mental llegaría, aún antes que ella misma?
La cara de Ashley no ocultaba ni su desazón ni su sentimiento de frustración ante el comité de bienvenida a su institución y aunque hacía gestos de querer articular, sólo el silencio salía en su defensa.
"¡Vaya! ¿Con que eres del tipo de personas que no hablan? ¡Pues no hay problema, aquí te enseñan a hablar" El joven la miraba con algo de desprecio y se acercaba demasiado a ella mientras la sometía con su sola mirada. Ashley de repente sintió ese nudo en la garganta que le daba justo cuando el habla iba a abandonarla. Un hilo de saliva se derramaba por su mentón. "Está bien, creo que es hora de largarse de aquí." Dijo un chico que al parecer estaba de su lado, aunque realmente sólo se encontraba cerca y se sentía incómodo con la situación.
"¡Lo que faltaba!” Dijo el chico molesto del comité de bienvenida, y siguió “No deberías meterte con gente del colegio ¿En qué mundo que vives?"
"No en el mismo tuyo. Vámonos niña."
El chico la llevó a un lugar algo alejado, cerca de un roble gigantesco, rodeado que los esperaba con un columpio y una sombra acogedora. Ashley se acostó abrazada por un par de raíces mientras el chico se sentó en un lugar donde pudiera ver bien a Ashley. Aunque no precisamente verla hablar. Más bien verla toda.
"No te preocupes, todos están muy asustados con la guerra volviendo a aparecer en los periódicos y los sorteos y las manifestaciones y todo. Me llaman Shigma" Shigma era un chico con cabello castaño obscuro casi hasta los hombros. Completamente despeinado. Con unos tenis gastados. Unos pantalones de corduroy negros rotos en los talones y las rodillas y camisa azul obscura desabotonada sobre una camiseta verde ceñida. Como un hippie triste sacado de una película en blanco y negro. Su apariencia distaba mucho de la de Ashley, quien usaba unos tenis color pastel, unos jeans ceñidos, una camisa de franela blanca y un abrigo tipo “bomber” amarillo claro. Totalmente impecable. Su cabello negro profundo caía hasta la barbilla e iba suelto adelante y sujeto atrás por dos ligeras bandas elásticas. Desentonaban a la vista radicalmente.
¡Qué más da! Ya estaban lejos del peligro y el colegio era positivo sólo si tenías compañía. Aunque fuera un chico que parecía vivir ajeno a las preocupaciones del colegio.
"Me llamo Ashley" Dijo iniciando conversación.
"¿Cómo te llamas?" Preguntó el chico ocupado en algo más. Escuchaba un reproductor de CD mientras escribía o garabateaba algo en un cuaderno viejo.
"Mi nombre es Mónika, pero ya no me gusta ¿Me estás escuchando a mí?"
"¿Qué tiene tu nombre de verdad?" Él la miraba como fascinado por su rostro, aunque no parecía escucharla ni mirarla, sino que parecía mirando a donde ella estaba mirando de una forma distractora.
"Es que me recuerda muchas cosas, mi nuevo nombre es diferente. Sus raíces vienen de ceniza, ASH. Y a mi me gustan las cenizas. Donde hay cenizas es porque hubo fuego y muy posiblemente haya de nuevo."
"Es interesante. Aunque no sé si de las cenizas siempre se pueda revivir el fuego, pero sí he escuchado que algunos campos de siembra los queman para que el terreno quede fértil después. Tu nombre no cuenta muchas historias todavía, tampoco, está nuevo todavía." Replicó el chico mientras intentaba mirarle a los ojos, pero se le dificultaba.
"Me dice mucho a mí. Cada vez que alguien me llama por el nombre Ashley siento que mi fuego se extinguió pero que puedo volver a arder." Shigma sonrió y replicó enseguida "Cualquier etiqueta es un lastre" Ashley se sentó y lo miró. "No es cómo te llames, es cómo quieres compartirte con los demás ¿Qué es Shigma en todo caso?" Shigma imitó los movimientos y los gestos de Ashley y respondió "Shigma es una letra griega" Ashley hizo una mueca pícara con un ojo a medio cerrar y su sonrisa recargada sobre un lado del rostro. Mientras pasaba su mano por su cabello agregó "No tienes por qué imitarme. Además, es la manera como nos llamamos. No es como si nuestra identidad o algo importante dependiera de ello." Shigma buscó donde recostar su cabeza y Ashley le hizo señas para que lo hiciera en su muslo. Shigma aceptó. Ella había tenido compañeros y compañeras y hasta amigos y amigas en la clínica, y sabía compartir con personas en ambientes sociales casuales. Es más, había leído y podía recitar cartillas al respecto.
"Es cierto, son nombres nada más" El chico tomó una actitud seria y cansada. Ashley se quitó una de las bandas elásticas que estaba usando en su corto cabello y le amarró el pelo a Shigma. Este volvió su cabeza y la miró profundamente. Levantó una mano para tocar el cabello de Ashley. Ella tenía el cabello limpio.
"¿Por qué hiciste eso?" Ashley respondió con una sonrisa mientras le quitaba la diadema de los audífonos para escuchar. "¿Qué estás escuchando?" Cambió ella de tema.
"Lo que quieras que escuche contigo" La voz sonaba lejos y queda. “¿Es verdad lo de el manicomio?"
"Sí" No lo quería decir pero sentía gratitud por Shigma.
"Tranquila yo tampoco estoy muy bien de la cabeza, si lo estuviera no estaría aquí en este momento"
"Pero bueno, por lo menos no has pasado gran parte de tu vida encerrada" Ashley era buena comparando desgracias ajenas con propias. Desconocía que cuando te comparas con estándares de los demás siempre pierdes.
"Hay muchos tipos de encierros."
"Está bien, no es para que te pongas así"
"¿Por qué? ¿Ponerme cómo?"
"No importa. ¿En qué salón estás?"
"¿Salón? Creo que me tengo que ir"
"Espera, no me puedes dejar sola, todavía no conozco el colegio"
"No me necesitas para eso. Yo estoy perdido la mitad del tiempo." Ashley lo siguió con su mirada hasta que desapareció en la avenida principal frente al colegio. Ella sola caminó hasta llegar a su clase.
Las clases no habían cambiado mucho. Los profesores se paraban en el frente a ver aprender a los alumnos y a esperar que frente al mismo estimulo todos aprendieran y respondieran igual. Siempre esperando un respeto no merecido. Creyendo que enseñar y aprender van inherentemente relacionados. Aún no recordaba con exactitud qué era lo que le gustaba del colegio.
Al salir de clases se encontró de nuevo con Shigma, pero no lo quiso saludar. Él la miró a los ojos y ella a forzosamente él. Cosas que pasan por nuestras mentes en ese afanoso deseo de sentir aprecio voluntario. Fallido. Al llegar a su casa su padre la esperaba en la cocina.
"Tenemos qué hablar" Empezo el comandante Starkey
"¿Qué pasó? ¿Por qué estás serio?"
"Mi novia, la chica con la que estoy saliendo en este momento, Edith, vamos a ir a la notaría a casarnos y viene a vivir con nosotros y quiero que lo sepas antes de que pase. No quiero ninguna reacción inesperada ¿Me entiendes?"
Ashley afirmo con su cabeza, pero por dentro se sentía decepcionada. Era algo apresurado traer gente y tratarla así. Es decir, ella había llegado hace poco más de una semana. Era muy apresurado todo esto. Su padre ya había reemplazado a su madre. Lo bueno era que ya no andaba con muchas prostitutas, sino tal vez con una sola. Pero qué importaba, apenas había llegado y ya le estaba tocando lidiar con gente que no le correspondía tratar. Pensó en llamar a la doctora Shermann, pero no quería acostumbrarse a llamarla todo el tiempo. Además la semana empezaba y seguro en terapia podría tratar el tema.
"Está bien"
“Las noches están empezando a recuperar su duración original. Esta vez mi padre ha salido y seguramente estaré dormida para cuando llegue a revisarme. Christian también llega muy tarde y ni siquiera lo siento entrar. Es un buen huésped. Después de todo mi primer mes a fuera de la clínica y mi primer día de colegio no van tan mal.”
Capítulo 2: Un futuro prometido a medias. (El disparo de la fantasía debe seguir.)
Las mañanas se seguían sintiendo extrañas. Su padre presente mientras ella hacia todo tipo de actividades. Estaba acostumbrada a la falta de privacidad en la clínica pero esto era diferente, había una impersonalidad en la interacción con las enfermeras y el personal médico que no era igual con la falta de intimidad y privacidad en casa. Había aprendido a necesitar cierta soledad.
En el colegio todo era extraño: el rechazo, el miedo, todos se veían tan niños y ella tan sola, la soledad, esa soledad, el caos y la paranoia juvenil, asistir a las marchas, pronunciarse en contra del gobierno, temer por qué lugar vas a habitar cuando seas adulto, quizás no llegues hasta la adultez, temer por a qué te ocuparás cuando seas adulto, aceptar responsabilidades, y tus compañeros de curso tan pequeños a tu lado...
… Reunía todo lo malo y perjudicial del colegio con un agravante de peso mayor: sin compañía. Algunas veces aparecía este chico Shigma, que la acompañaba y la dibujaba. Hablaba con ella y la hacia reír. Era buena compañía. Bueno, era compañía. También era muy solo. Hablaba todo el tiempo, pero nunca tenía nada qué decir a favor de algo, todo eran cuestionamientos y quejas.
Es decir, era bastante sociable, pero en realidad disfrutaba mucho más estando solo con ella. A veces era muy callado y otras veces era imposible callarlo, aunque cuando hablaba usualmente era divertido. Se notaba que se burlaría cualquier cosa y buscaba afanosamente en cada cosa algo de qué reírse. Algunos comentarios apuntaban a que algo ocurrido cuando era más joven le había quitado en cierto grado la sensibilidad y el interés por la vida, no se tomaba nada en serio, decía que todo le gustaba pero era más bien indiferente. Es decir, se quejaba constantemente, pero más por el placer de quejarse en sí, que por un descontento real. Ashley se sentía un poco identificada con esto, pero quería otra cosa en sus nuevos amigos, comportamientos como el de Shigma ya los había visto en la clínica. El chico tenía una sonrisa permanente en el rostro y ella se preguntaba cómo se vería cuando estaba realmente triste o inclusive si alguna vez algo lo sacaba de casillas. Era un chico que leía demasiado y aunque no se dedicaba a ser un intelectual o un bohemio, ni frecuentar los bares de discusión o las lecturas públicas, era inevitable adivinar gran inteligencia en la forma como se expresaba, y descubrir destellos de sabiduría en sus comentarios. Esto, además de que generalmente luchaba por probar que todo el mundo estaba equivocado, incluyéndose, sobretodo él mismo, parecía en una cruzada en contra de la conquista del conocimiento y la razón. Con el tiempo, Ashley comenzó a pensar que todo esto no era más que una máscara que el chico ponía sobre su sufrimiento, que le obligaba a sacarle un sarcasmo o un comentario agudo a todo, que siempre lograba sonreír aún cuando no hubiera un motivo fuerte o real. Las pocas veces que se ponía serio, Ashley notaba que sus comentarios eran bastante agobiantes, cínicos e hirientes en la mayoría de los casos. Si bien eran graciosos, eran un reflejo de algún aspecto bastante obscuro que Ashley muchas veces no podía dejar de reflexionar, ya acostumbrada a un autoescrutinio y a tratar de develar asuntos subyacentes en las palabras por los años de terapia. Le pareció que Shigma estaba cansado de la vida sin haberla empezado, pues era unos pocos años mayor que ella, lo creía un cobarde que no tenía un compromiso real con la vida. De esas personas que nunca imaginas trabajando o teniendo una vida normal. Ashley no quería nada así en un amigo suyo, quería un chico lindo que la sacara a pasear y todo eso. Ella no necesitaba reírse, había pasado años en una clínica donde había aprendido que no es tan difícil reír cuando no se quiere vivir, que inclusive puede hacerse más fácil, que se encuentra algo gracioso en cada cosa y que se quiere seguir riendo hasta no poder respirar.
Al llegar a su casa todo seguía siendo extraño, su padre, su nueva madrastra, Edith, su nueva vida, su nuevo compañero de casa. Su vida era extraña. ¿Para quién no lo seria? Acababa de salir de un manicomio.
Al principio dudaba un poco si se dejaría acompañar por Shigma, pero se terminaban encontrando. Era el único que gastaría su no muy valioso tiempo con ella, ya fuera dibujándola, haciéndola reír, discutiéndole o escuchándola mientras no paraba de hablar. Se fueron volviendo amigos. Ashley sintió que Shigma era un chico difícil de tratar, sobre todo para una persona sensible como ella que se tomaba en serio las palabras de la gente, pero se sentía atraída por el aspecto vulnerable y frágil de Shigma, temeroso de hablar más de la cuenta, temeroso de herirla y conteniéndose para conservarla con él. Se siguió imaginando cómo se vería furioso o si alguna vez veía que algo lo movía. Decidió seguir juntándose con él para sensibilizarlo pero no parecía lograrlo. Y no es que luchara tan duro por hacerlo. Fue mucho más fácil que ella fuera admitiéndose insensible también. ¿Lo era? Tal vez se acostumbraba al pseudonihilismo cómico de Shigma, ella misma no era sensible, una especie de cicatriz gigante, que cubría toda su alma, le impedía sentir y tal vez todo este tiempo había estado fingiendo que le importaban las cosas cuando en realidad sólo le importaba ella… o ni siquiera ella misma. Tal vez de tanto pretender y tratar que las cosas le importaran, de tanto esforzarce por sentir, terminó por volverse sensible artificialmente. O lo contrario, sí era sensible y ahora iba a ser insensible… ¿Es pertinente preguntarse eso cuando a uno ya no le importa nada? ¿Trataba de convencerlo a él para convencerse ella también? Pero si ya nada importaba… ¿Por qué vivir? Tal vez para verlo furioso algún día.
Teniendo en cuenta que la hacía reír y que ya no se sentía sola, Shigma no podía ser mejor compañía. Era mejor que simplemente caminar sin destino mientras todos te miran. Cuando iba con Shigma también la miraban, pero entre los dos buscaban la manera de burlarse. Para borrar el hecho de que eran señalados y excluidos. Los excluidos algunas veces tienen el descaro y la ingenuidad de clamarse los elegidos. No ellos. Ashley era una chica que necesitaba alguien que la escuchara hablar lo no hablado en años y Shigma necesitaba alguien que lo aceptara y no se preocupara por entenderlo o preguntarse sobre él. No había gran elección allí.
El tiempo seguía pasando extrañamente. Pero la costumbre se encarga de esas cosas. Es como lo que es normal y lo que no lo es. Hace algunos años era normal llegar de alta mar y hablar de monstruos marinos. Era normal buscar la panacea y comer mercurio. Era normal colgar alguien en el parque central del pueblo por un crimen insignificante. Ahora no es tan normal. Ahora es normal pescar ballenas. Es normal buscar la cura contra la homosexualidad y es normal la cámara de gas.
"¿Crees que mi padre me espía?"
"No soy quien para decírtelo. Lo que debes hacer es quedarte quieta. Si te mueves tanto no puedo dibujarte bien. Si viviera contigo te espiaría" Shigma la dibujaba. No se despegaban. Ella le contaba cada detalle de su vida mientras posaba para él, que nunca en su vida había tenido una modelo que posara sin cobrarle. Estaba acostumbrada a que la escucharan. Había estado en años de terapia. Aún estaba en terapia, pero su padre no la había llevado tan consistentemente como debería. Esto tenía una serie de consecuencias legales, pero parecía que las consecuencias eran insignificantes. Legales. Como su certificado de sanidad. Todo eso era legal, pero nada de eso importaba para ella. Como fuera, Shigma, aunque la escuchaba, como su terapeuta, nunca le decía qué debía hacer. Su terapeuta tampoco. Eso no molestaba a Ashley, ella nunca se preocupaba por su siguiente paso. Nunca se preocupaba porque le dijeran qué debía hacer. Nunca se preocupaba porqué debía hacer. Parecía que siempre estaba escrito.
"¿Me espiarías aunque fuera tu hija?"
Shigma suspendió su dibujo. "¿Si fueras mi hija que acaba de salir de un asilo mental y que aún no se adapta? Supongo que sí. ¿Si tú, Ashley, fueras mi hija, o si tuviera una hija adolescente que me recordara a mi esposa? ¿Quieres que cree un caso hipotético en el que tú eres mi hija, quieres que me invente que tengo una hija o quieres que me ponga en los zapatos de tu padre?" Ashley le hizo muecas de que agradecía la respuesta. "Olvídalo. Sólo era una pregunta. Dijiste que me espiarías si vivieras conmigo y quise preguntar si espiarías a tu hija. Yo sé que tú me ves. Digo, Shigma a Ashley. Es decir, tú me miras. Porque tú me dibujas. Tienes que mirarme como un todo. ¿No?" Shigma cerró un poco los ojos. Como si buscara algo en el pecho de Ashley. "¿Qué me miras?" Shigma la miró a los ojos entonces. "Es difícil mirarte como un todo. Eres muchas cosas. Eres mujer, pero también eres una niña. Eres una desconocida, pero eres mi modelo. Eres hija y tienes el potencial para ser madre. Eres alguien que aprende. Eres un ser que proyecta. Eres un objeto sexual que objeta serlo. Yo miro tus senos y me gustan, y me gustan tus ojos y tu sonrisa. Pero no sé realmente qué está mirando tu padre."
"¿Por qué lo haría? Lo que sea que me ve. ¿Qué hay de su nueva esposa?"
"No te preocupes por eso. Volteate. Un poco más hacia el árbol ¿Ves algún árbol a ese lado? Le debes recordar a su esposa. Las personas cambian mucho en la guerra."
"¿Y tus padres? ¿Por qué nunca hablas de ellos?"
"¿Qué quieres saber?"
"¿Los odias?"
"No los odio. Odiar es difícil. Tanto como amar. Ambas son nociones muy maltratadas a través del tiempo. En lo que a mí respecta, es necesario ganarse el cariño y el respeto los demás. Esas son cosas que los padres dan por obvio. Yo no. Son buenas personas, los aprecio mucho, es sólo que no quiero tener nada que ver con ellos… les debo tanto."
"Es triste"
"Meh, no vale la pena darle importancia"
"Tú no le das importancia a nada. Nada llega hasta ti. ¿No te hace sentir mal?"
"Pocas cosas me hacen sentir mal, si es que algo lo hace. Me hacen sentir incómodo cuando creen que soy un miembro, una ramificación. La función de un padre en la vida de un hijo es causarle displacer. Hacerle sentir que no pertenece al mundo, que siempre hay algo que le faltará por hacer. Los padres siempre son lo mismo, dan todo lo que tienen y luego se frustran porque no lograron que su hijo fuera lo que ellos no pudieron ser. Por eso hay que matarlos. Todos quieren absorber a sus hijos. Seguramente quieren complacer a sus padres. Yo aprecio a mis padres, los quiero de verdad y les agradezco mucho por todo. Pero no creo que haya algo después de eso, sigo siendo el niño bourgeois que sufre a sus padres pero los parasita" Ella pensaba que a Shigma le faltaba ser un poco mas cálido, pero no se daba cuenta que ella no había tenido motivos para serlo en su propia vida ¿Por qué habría de querer que otros lo fueran? "Lo que dices es enfermizo. No sabes lo que dices." Shigma la miró comprensivo e hizo una mueca burlona "Tienes razón. Nunca he sido padre."
Ashley sospechaba que Shigma había matado a sus padres. O quería hacerlo. Tenía una frase en especial que la hacía pensar eso, era algo como: "Si quieres nacer realmente, tienes que quitarle la vida a tus padres. Para mostrar tu verdadero brillo, tus propios valores, tu espíritu" Realmente no compartía muchas de las cosas que decía Shigma, pero le parecía una persona con ideas interesantes y que algunas veces se veían en libros pero que pocas personas discutían en vivo. Con él se dio cuenta que no necesitaba amigos que la sacaran a dar un paseo. Le gustaba alguien con pensamientos radicales para dar ese vuelco que quería en su vida. Shigma era un vuelco. Shigma era un chico que tenía una respuesta para todo y disfrutaba convertir todo lo que escuchaba en una estupidez. Como que le encantaba ver que lo que le decían era tan inútil como su burla. Shigma era un chico que se respondía con la misma pregunta, bastaba saber formularla. Lo importante no era una respuesta final, sino argumentar por lo menos por lo menos de forma entretenida, la mayoría de cosas que decía eran exageraciones o aberraciones y él lo admitía, pero todo parecía encajar y cuando se apasionaba en una discusión, no había cómo debatirle, era impenetrable en su lógica, no porque dijera cosas ciertas sino porque le gustaba era ese baile y lo sabía bailar. Había mucha ingenuidad en él, sin embargo, al pensar que Ashley no se daba cuenta de su juego.
Caminaban y el tiempo caminaba también. Ya eran vacaciones. No había que volver al colegio en un buen tiempo. Cada uno para su casa, pero por el mismo camino.
"¿Lavaste tu cabello?" Preguntó Ashley.
"Sí. Shampoo y acondicionador"
"Tu cabello es raro."
"Supongo que sí. Hablando de cabello, no te lo había dicho, pero me gusta tu nuevo corte. Como que no tienes ningún corte y los mechones grises te hacen bien"
"Sí, ya me lo habías dicho. Lo que no te dije entonces fue que yo misma lo corté. Por eso está disparejo."
"Ya que lo pienso, creo que sí me habías dicho."
"¿Tienes una chica?"
"No. ¿Parezco alguien que consigue novia?"
"Cualquiera puede parecer cualquier cosa"
"Yo no parezco lo que soy. O no soy lo que parezco ser. Cualquiera que sea la cosa que soy o que parezco."
"Pareces una chica. En general. Tu apariencia y cuando te expresas."
"No tengo nada contra eso. Tú pareces un chico desde ciertos ángulos"
"Lo sé. Es frustrante. Una chica me invitó a salir ayer."
"Eso no es frustrante. Más bien gracioso ¿Qué le dijiste?"
"Retiró lo dicho cuando se dio cuenta de que yo era una chica. O tal vez retiró lo dicho cuando le aclaré que a mí me gustan los chicos, contigo ya sé cómo hablar pero me cuesta hablar con desconocidos o gente nueva"
"Me ha pasado. Oye, espera. Ésta es mi casa"
"¿Ésta es tu casa? Es... pequeña. Pero es linda. Aún te faltan las decoraciones navideñas. No sabía que vivíamos tan cerca. Siendo así, te invitó a almorzar a mi casa. Así la conoces y te muestro mi cuarto. Y pasamos la tarde"
"No. Gracias. Tengo visita"
"Bueno. Me agrada saber dónde vives."
"No te hagas ideas raras. Apenas nos estamos haciendo amigos"
"No te ilusiones. Me agradas y todo. Pero no más."
El almuerzo estaba frío. Envuelto en plástico. Iba a pedir la ayuda de su padre o Edith, pero estaba sola con Christian y él le ayudó a calentar la comida.
Entró a su cuarto y encendió el TV.
"Qué estas viendo?" Preguntó Christian.
"Un filme. Se llama Al este del eden"
"¿Qué tal está? ¿De qué se trata?"
"No sé, recién empezó. Es con Dean."
"Estoy algo aburrido y en mi cuarto no hay TV ¿Puedo ver contigo?" Por un momento sonó extraño, pero como lo extraño ya era normal entonces no había nada que perder. Christian se acostó a su lado, muy cerca. Demasiado cerca. Era demasiado molesto sentir su respiración. Su aliento le recordaba el almuerzo y le provocaba cierta indigestión. Pasaron unas pocas escenas. Christian se acerco hasta que su boca encontró a la de Ashley. Ashley puso un poco de resistencia al beso. Pero sólo un poco.
Mientras se besaban, Christian acerco también su mano, hasta llegar a ella. La comenzó a tocar. Ella puso un poco más de resistencia esta vez. Pero sólo un poco más. Christian le quería calentar algo más que la comida.
En parte se sentía bien, raro, distinto, ella llevaba mucho tiempo necesitando tacto. Era la primera vez que alguien la tocaba de esa manera, pero en el fondo sabia que las consecuencias no serían agradables. No era lo que ella quería. Uno hace lo que quiere y si lo que uno va a hacer involucra a alguien más, entonces uno cuenta con esa persona o le ofrece algo a cambio. Comprar a la persona. Esto lo quiso él y no estaba contando con ella.
Bajó un poco más su mano, hasta llegar al punto que él quería. Ella no quería que él llegara. Que él llegara hasta allí. Quería que la tocaran, quería que la abrazaran, sentir la piel de alguien junto a la suya, que alguien la tocara allí, pero no él. Deseaba que solo fuera otra fantasía suya. En las fantasías no existe la incertidumbre si acaso las cosas deben seguir o deben parar. En las fantasías todo debe seguir. Estaba haciendo cuénta de cuándo había tomado sus pastillas. Las de la clínica y las de planificación, porque en realidad lo que estaba temiendo en este momento era una violación. Se solidificó en su mente que se estaban aprovechando de ella, que ella no quería seguir. El asunto la había tomado muy de sorpresa, En la película en el TV seguía la misma escena. Christian intento quitarle la ropa y se abrió la cremallera del pantalón.
"Ya basta, lo siento pero no quiero" Ashley interrumpió la moción con la voz flaqueándole un poco pero alejándose de él con gestos decididos y claros. Estaba calmada pero nerviosa. No había levantado la voz sin embargo sus palabras se habían escuchado por toda la casa. Christian ignoró la petición. Él estaba sin camisa y con los pantalones en las rodillas. Ella estaba vestida en confusión. Él se tiró sobre ella y sus manos iban directo a tratar de subirle la falda.
"¿Qué esta pasando aquí?" Preguntó Edith parada en la puerta con una voz fuerte pero sin gritar
"Nada, solo estamos viendo esta película y la niña se alteró" Christian ya estaba intentando meter su mano de la ropa interior de Ashley, pero había sido sorprendido antes de poder y eso lo frustraba, se leía en su rostro.
"¡Yo no soy una niña! ¡Me llamo Ashley! ¡Y no me vuelvas a tocar!" Ashley se quedó un rato en la cama esperando que la madrastra dijera algo. El silencio siguió de largo. Ashley salió corriendo tras él. Christian le hizo señas a Edith y ella fue a la cama con él.
Shigma se encontraba en casa con un amigo suyo.
Ella llego a la puerta y al escucharlo hablando decidió quedarse un rato afuera. Realmente no reconocía cuál de los dos chicos era Shigma. Ambos tenían una voz similar, a pesar del acento y la prosodia.
"Bueno aquí está el reporte semanal, no se te puede olvidar"
"Claro. Huh, interesante. Hay que tener cuidado con estos. Están muy cerca. Eso da cárcel."
"Tan sólo debemos ser prudentes. Somos jóvenes. Nos queda mucho por delante. No nos pueden mandar, tengo amigos en esto."
"Es un riesgo que hay que correr. Cuando tengamos cómo lograrlo sin riesgos puede ser tarde. Cuídate"
"Nos vemos"
Shigma descubrió a Ashley en su puerta mientras despedía a su amigo. Se acercó a ella con una mirada queda. Lucía tan cansado como la primera vez que lo vio. Luego de unos segundos, él rió un poco y le despegó la mirada. Su paciencia inquietaba al acompañante. Ashley sonrió también al ver la situación que se formaba y la cantidad de tiempo que estaba consumiendo. Por fin el chico recordó que tenía que llevar a cabo el respirar ajeno.
"Qué sorpresa. Él es Omega. Ella es Ashley"
"Está bien, gusto en conocerte niña, te veo luego" Omega era un chico muy diferente a Shigma. Bien vestido, no sólo la calidad de la ropa sino cómo la llevaba, tenía cara de serio y cabello corto. Bien hablado y de buen porte. Shigma hizo pasar a Ashley y cerró la puerta.
"Qué sorpresa. ¿No soportaste las ganas de almorzar conmigo?"
"Ya almorcé. Vaya un almuerzo me tiré" Respondió Ashley dando cortos respiros y adentrándose en la sala.
"Estás alterada? ¿Fue por lo que escuchaste en la puerta? No te hagas ideas."
"¿Recuerdas que te hable de Christian?" Dijo Ashley con lágrimas comenzando a rodar por su mejilla. Shigma se acercó a ella ofreciéndole un café.
"Sí. Muy serio y simpático dijiste" Se mostró interesado en la situación que Ashley estaba a punto de contarle y Shigma usualmente no se mostraba interesado.
"¡PUES NO LO ES! ¡Me quería violar!" Ashley lloró y gritó mientras se dirigía a algún lugar donde sentarse.
"¿Estas segura?" Shigma estaba medio incrédulo. Tenía una sonrisa incrédula. Creía que Ashley había dicho eso, pero no creía que realmente había pasado.
"No lo sé, no lo sé. Me beso a la fuerza y me toco por encima de mi blusa y me quería subir la falda y me quería tocar tú sabes dónde" Shigma se sirvió y sorbió rápida y ansiosamente un café, encendió un cigarrillo y se sentó junto a ella, era evidente que se había quemado la lengua y los labios.
"Cuéntame más, tal vez fue un mal entendido ¿fumas?” Ashley apretó sus manos contra su pecho. De cualquier persona esperaba resistencia, pero de Shigma quería que tomara todo lo que ella decía como la única verdad, esto no era una conversación de ocio, le estaba contando algo importante, sentía como la voz perdía fuerzas, se iba el aliento, pero aún así siguió contando.
"No entiendes, yo estaba viendo TV y él llego y se acostó a mi lado" Ashley puso sus manos en Shigma. "¿Con tu consentimiento?" Interrumpió Shigma. "Sí, y luego me beso" Continuó Ashley. "¿No te negaste? Algunas veces no negarse es aceptar. Como en la doble negación. ¿Te negaste?" Interrumpió Shigma de nuevo. "Un poco. Me empezo a tocar. Me quería meter el dedo. Fue cuando me negué un poco más" Shigma lucía una sonrisa nerviosa. "¿Cómo que un poco más? ¿Cuál es el criterio para medir cuánto te negaste? Lo pintas como una cosa grave pero yo creo que lo querías" Shigma había empezado a tomarlo con un poco más de calma pensando que Ashley había sido quien lo había buscado, o eso quería que pareciera, pero sí se escuchaba algo de resentimiento en cómo las palabras salían rápidas y cortas de su boca. Continuó: "Si te intentan violar vas a un centro de ayuda. No a la casa de un amigo. Si vas a la casa de un amigo, el amigo va a pensar que estas haciendo un show. Y yo creo Ashley, que los shows son emocionantes, cuando la trama es nueva. De violaciones pasadas sé. De buenas voluntades y malos resultados conozco. De hipocresías sexuales de lo que pensabas que eran parejas me canso. No vengas ahora con que el sexo fue su idea. Porque el mador en tu rostro me dice más que tus lágrimas." Ashley lo miro con desprecio. Confundida.
"¿No me estás escuchando? Me tocó. Yo no quería que lo hiciera. Me forzó. ¡Yo no quería eso!" Los gritos de Ashley quebraban la paz. "No lo puedo creer ¿Por qué lo hizo? ¡No! Esa no es mi pregunta ¿Por qué culparlo a él? ¿Por qué te dejaste y luego vienes a torturarme con eso de que no lo querías? ¿No lo ves? Dejaste que se subiera a tu cama, dejaste que te calentara. Cuando no quisiste más simplemente viniste aquí a llorarme" Ashley ya lo había sentido pero empezó a más que sentirlo, resentirlo, pronto se iba a ahogar. Había salido además sin sus pastillas de crisis.
"¡Me estaba usando! ¿Tú me estás dando la espalda? Creo que no entiendes que casi me violan. ¡Me estaba usando!" Ashley se puso en pie y gritó y levanto las dos manos como si estuviera en una piscina y llevara algo que no quería que se mojara, pero con las manos empuñadas hacia atrás.
"¿Te estaba qué? ¿Acaso no lo ves? ¿De qué rayos crees que se tratan las relaciones sociales? ¿Crees que es a todo dar? ¿Crees en esas estúpidas palabras de no esperar a cambio y de poner la otra mejilla? Sí son bellas palabras, pero el comercio es un ave de rapiña cuya sombra no siempre vemos. Cuando estábamos en la escuela me usabas para no estar sola y yo te usaba para dibujar ¿No lo ves? Así funciona. No puedo mentir y decirte que él te ama, que solamente está un poco confundido. Tampoco puedo culparlo por ser potencialmente suelto y usar sus hormonas y ejercer sus posibilidades. Maldita sea, si no te gusta que te usen vete a vivir a una montaña o vuelve al manicomio donde el estado te usa para estudios, ¡pero claro! ¡No te afecta tanto como un orgasmo! Todos nos usamos mutuamente. Olvida la idea de respetar al otro, tienes que tener muy claro algo: las personas nos usamos y lo hacemos tan bien que no nos damos cuenta ni nosotros mismos" Shigma ya se estaba empezando a alterar, su voz comenzaba a tener cierto volumen, sus ojos ya estaban irrigados de sangre, semejando un sol en sus últimas agonías. Sus manos contra su cabeza, y sus dedos entre su cabello. Su mandíbula se apretaba a medida que sus palabras salían violentamente de su boca. Su sonrisa ocultaba una lengua que la llevaba a una deriva de incertidumbres.
"No sabía qué hacer. Hace mucho tiempo no me besaban y ningún hombre me había tocado así. No sé como sucedió, no lo sé. Sucedió y cuando me di cuenta él me quería quitar la falda. Su pantalón estaba en sus rodillas. Tenía su mano casi debajo de mi ropa interior, muy cerca de estar debajo de mi ropa interior... Yo también tengo hormonas..." Ashley también se había alterado y gritaba desesperadamente; el nudo en la garganta estaba saliendo de nuevo, sus lagrimas salían más seguido y sus uñas parecían enterrarse en la palma de sus manos. Estaban alterados y acalorados por la discusión. Ashley iba a seguir hablando, pero no logró emitir sonido alguno. Estaba modulando sin hablar, callada, ahogándose, arcándo gritos que no salían. Shigma ya sabía el problema de Ashley. Lo puso un poco nervioso ver a la chica intentando hablar sin poder lograrlo. La acercó a su cuerpo, sin abrazarla, pero teniéndola en sus brazos "Ashley yo… Dije tonterías, fui cobarde y te hice la culpable, no pienso eso, no pienso que sea tu culpa, quice pensar que lo era porque me parece más fácil de aceptar que alguno de los dos que estamos acá tuvimos algo qué ver y que nada se salió de nuestro control. Te he querido besar todo el tiempo. Te he querido tocar. Te he querido usar y que me usaras de esa forma, pero poniéndonos deacuerdo, pero soy un... " La soltó. Hubo un silencio momentáneo. Una pausa molesta que daba espacio a la indisposición. "Ya veremos la manera de arreglar esto. Por el momento habla con tu padre. No quiero tenerte aquí cada rato." Shigma habló esta vez con una voz comprensiva pero la chica lo separó bruscamente, le pegó con el hombro y codo "Mi padre hace lo posible por verme desnuda, no confío en él, no confío en mí. Quiero quedarme contigo. Ese lugar ya no es mi hogar" Ashley lloraba mientras miraba a Shigma. Esperando su respuesta.
"¿Ahora sí puedes hablar, ahora ya no tienes nudo en la garganta? Quédate entonces. Yo no tengo problema. Llama a tu casa. Ahórrame problemas. No te puedes quedar mucho tiempo. Te quiero fuera en dos o tres días. Vuelves a tu casa. Sea tu hogar o no... Algo haremos, tenemos qué hacer algo, no sabía que te sentías tan violentada allí...". Ashley obtuvo el permiso fácilmente. Ningún padre quiere que su hija recién salida del manicomio pierda sus amiguitas.
"Dormirás en mi cama. Yo dormiré en el cuarto del desorden ¿Está bien?"
"Pensé que dormiríamos en la misma cama" Ashley estaba sacando cartas de su pila. Shigma tenía razón hasta cierto punto, Ashley deseaba que algo pasara. Para bien o para mal. Para consecuencias o para algo más. Ella seguía pensando en una fantasía, porque era parte de las herramientas que también tenía para habitar esto que tenía qué habitar. Tenía algo que quería meter en su cabeza. Y algo en su vientre que tenía que sacar. Tenía que probar su baraja. Pocas oportunidades se prestan para quienes no disparan. Los que no disparan nunca ven caer el muerto.
Capítulo 3 : Consume mi alma, porque aún no tengo mañana. (La melodía conversacional de una noche arrítmica.)
"Yo también. También pensé en meter mis manos en tu ropa interior. Pero no después de esto. No quiero que luego me digas que te usé" Shigma llevaba almohadas y cobijas al otro cuarto. Estaba consciente de que Ashley quería algo, o prefería pensar que así era. ¿Quién era él para decir que no la deseaba? Era, al fin y al cabo, una chica en la que él estaba interesado. Ella estaba interesada en la única persona que conocía hasta el momento. En el único chico en el que había depositado su mirada y su voz después de volver a respirar. Ambos una tensión sexual en el cuarto que solo podía ser delineada con sudor. Con sudor, respirar pesado y muchos gemidos. Ambos sabían que no eran personas perseguidas por las oportunidades, y que dos chicos solos en una casa era equivalente a despertarse húmedo. No había qué resistirse, eso se sabía, pero la situación era digna de un preludio. No valía la pena simplemente hacerlo. Y eso era también peligroso. Porque en cualquier momento durante ese preludio algo podía convertirse en problema. Y Shigma era un chico que, aunque dijera lo contrario por fines narcisistas, amaba los problemas, conservar el problema, convertirse en un problema. Los dos lo sentían. Ashley estaba dispuesta a tomar el riesgo y a llevar el ritmo. A aliviar y a recargar el ambiente cuando fuera necesario. Antes de que Shigma se pusiera como objetivo hacer de la noche una experiencia más en su lista de fracasos. "No me gustan tus bromas. Lo de hoy no fue fácil. Deberías esperar a que pasen las cosas" Ashley trataba de parecer herida. Sin éxito alguno.
"Lo de hoy no fue fácil. Tú fuiste fácil." a Shigma se le daba fácil el papel de bastardo sin sentimientos. A Ashley le encantaba. A Shigma le gustaba hacer cosas que a Ashley le encantaran. Aunque no sabía muy bien qué lo empujaba.
"Yo sé tú qué piensas. Pero era algo que no me esperaba. Simplemente eso. Déjame armar mi espectáculo. ¿Por qué estás apagando las luces? No nos dormiremos ya ¿O si?"
"Pensé que querías descansar."
"No, no quiero" Ashley estaba descargando el ritmo.
"Está bien. Me quedo un rato. Para hablar" Shigma terminó de llevar sus cosas al otro cuarto y volvió a sentarse junto a Ashley. En medio de su manejo involuntario del ritmo, ella lo convenció, sin que ninguno de los dos lograra ver la conveniencia del caso, de que se acostara. Luego el clima, confabulándose con Ashley en una fría noche, lo obligó a meterse bajo las cobijas. El ritmo de la madrugada seguía fluyendo. Algunas veces con sus caderas rozando. Otras con la charla. Pero siempre tomados de la mano.
"Nunca hablamos de nosotros"
"No puedo creer que me estes diciendo esto. ¿Toca hablar de cosas serias?"
"Siempre estamos hablando estupideces, hoy quiero saber cosas de ti. Cosa de verdad, pero no te tomas nada en serio."
"Todo es estúpido"
"No niego eso, quiero saber cosas tuyas, y que sepas cosas mías."
"Vamos porqué no..."
"¿Cuántos años tienes?"
"Diecisiete"
"Pareces mayor."
"Creo que tú eres muy niña para tu edad."
"¡Gracias! No eres tan grande después de todo. Aún más: eres demasiado infantil"
"Ya lo sé."
"¿En serio tienes diecisiete?"
"¿No me crees?"
"Simplemente pareces mayor. No físicamente. Aunque también."
"¿Cuántos tienes tú?"
"Quince. Estoy floreciendo."
"Pareces más infantil algunas veces, así que ninguno tiene la edad que aparenta."
"Muy gracioso. Y de qué sufres"
"¿Qué? ¿Quieres decir que es así de evidente que me la paso cansado de la vida?"
"¡No, tonto! Me refiero a que pareces de esos chicos débiles que se la pasan enfermos o con diabetes o algo así ¿No tienes ninguna de esas enfermedades?"
"Tengo algunas"
"¿Cuáles?"
"Tengo un problema cerebral. Mi sangre no se coagula. Y una úlcera. Creo que eso es."
"No pensé estar tan acertada cuando dije que eres enfermo. Y tampoco te creí cuando dijiste que estabas mal de la cabeza"
"Supongo que tal vez ¿Y tú qué?"
"Yo soy muy sana. Ya te conté por qué me mandaron a la clínica. Eso es lo único. Ademas sufría de reflujo. Pero ya pasó."
"¿Estas segura que no te diagnosticaron algún desorden neuronal?"
"Sí claro. Esas son cosas que no se olvidan"
"Supongo que los privilegiados son mal correspondidos" Shigma también algunas veces soltaba lo que sonaban como dichos comunes o frases populares que por su estructura parecían serlo, pero no eran cosas que en realidad Ashely hubiera escuchado alguna vez y muchas nunca las volvía a escuchar.
"¿Por qué te gusta tanto dibujar?"
"No lo sé, desde muy pequeño me la paso dibujando. Es relajante. Es un buen método para perder responsabilidad y control"
"¿Lo que escribes es acerca de tus dibujos?"
"Algunas cosas. También escribo por escribir, poemas, novelas o cuentos. Aunque últimamente primero escribo y luego dibujo. No sé, es distinto cada vez."
"¿Escribes?"
"Sí pero, en realidad quiero ser ilustrador" Shigma decía las cosas que tenía que decir de sí mismo en voz queda.
"Nunca lo imaginé. Es bueno saber más de ti. Yo me la paso hablando y tú siempre escuchas y me dibujas y me haces reír, pero no sabía muchas cosas de ti. Como que te gusta mucho el arte."
"¿Helarme?"
"ARTE. Esas cosas, la música, dibujar, escribir, todo eso. Parece que lo llevas todo desde que eras un niño. No sabes lo importante que es conservar las cosas importantes que tenemos cuando somos niños. La creatividad y todo eso."
"Sí, lo sé."
"Bueno sí, sólo quería complementar. Además no sabía que tenías aspiraciones musicales o que también tenías problemas mentales. Es bueno compartir y según parece te cuesta mucho trabajo. Pero conmigo tienes en quién confiar ¿Sabes?"
"Sí, lo sé."
"Ademas estoy aprendiendo que crees saberlo todo"
"Sí lo sé. Pero bueno sí, sólo quería complementar"
"También estoy aprendiendo que usas lo que las personas dicen para responder lo que te preguntan."
"Sí, lo sé"
"Ya lo haz hecho antes. Utilizas las cosas mías en mi contra para no verte comprometido. Eso no te ayuda a relacionarte. No eres muy querido en la escuela. Y creo que tú mismo te lo buscas. Porque causas un tipo de impacto en las personas y la gente quiere acercarse a ti, pero cuando usas tus comentarios y las personas no los cogen como son, la gente se cansa de ti. Y entonces a todas las mandas a volar"
"Tal vez. Eres muy inteligente. Nunca me había puesto en el trabajo de pensar cómo trato a la gente. Pero entonces ¿Por qué Omega y tú no han volado? Sé que tú rara vez entiendes lo que digo"
"Supongo que cumplimos tus expectativas"
"¿Expectativas? No sé por qué tienes la impresión de que quiero conseguir amigos. Creo que eres tú la que los quiere."
"Tal vez sí. Pero por el momento tú estás bien"
"Las personas cogen lo que quieren, así que todos somos felices."
"Yo creo que es mejor ser claro con todo el mundo y dejarse de andar audicionando."
"Qué más da. No tengo nada en contra de que la gente me hable. No tengo nada en contra de alguien que quiera acercarse a mí. Sí alguien está de acuerdo está muy bien. Y si no, pues no hay nada que yo pueda o quiera hacer."
"Creo que te parece ridículo que yo piense que estas equivocado y piensas poner mis argumentos en mi contra y que yo misma te discuta y me contradiga, te encanta tener la razón."
"¿La razón? ¿Y que haría yo con la razón? ¿No te parece que si tú eres mi amiga y estás acostada conmigo en mi cama cualquiera puede? ¿O te parece que eres más que los demás? ¿No crees que lo que pasa es que tú quieres estar conmigo y nadie sabrá porqué? Yo no solo te conozco a ti. Yo tengo amigos. Son personas con las que comparto, personas que aprecio por algún motivo, ahora... no tengo idea de porqué aprecio a semejantes estúpidos... Pero son mi gente, y soy su gente"
"Blah blah blah, tratas de confundirme, ademas yo tengo una mejor forma de escoger amigos"
"¿Forma de escoger amigos? Eso es patético teniendo en cuenta que yo soy tu único amigo ¿Cuál es esa forma?" Shigma seguía el juego haciendo muecas de soberbia
"Pues muy fácil, socializo con todo el que puedo. Pero presto más atención a quien me sorprenda"
"¿Cómo es eso de que te sorprenda?"
"Si, ya sabes. No espero nada de las personas, así nunca me decepciono y si alguien supera mis expectativas, entonces vale la pena"
"¿Y yo qué superé? Yo nunca hice nada"
"Claro que sí. Tú fuiste y me dibujaste"
"Vaya sorpresa. Es raro. Dices que me creo superior, pero subestimas a la gente. Como que todos están allí para sorprenderte. Seguro te has dado cuenta de que estamos en función de los demás si queremos pertenecer a una sociedad o comunidad"
"¿Y se supone que tú haces parte de esa sociedad? No lo sé. No me ilusiono con que alguien pueda hacerlo o con que yo pueda hacerlo, solo lo intento"
"Es raro porque tú nunca intentas nada. Eres algo cobarde."
"No tienes que decir eso. No lo dices en serio. Lo dices para molestarme"
"Ni siquiera guardas en tu cabeza la posibilidad de que algo suceda como quieres"
"Sí lo hago"
"No es eso. Es que me parece raro. Como que no le das a nadie la oportunidad de hacer algo. Esperas de las personas lo peor. Déjalos que hagan cosas. Ellos no están allí para que tú puedas volverlos tus amigos. Ellos están allí para intentar algo por ellos mismos. Busca lo que tienen, no lo que no pueden hacer. Tú crees que eres tú la que tiene que hacer las cosas, porque crees que eres la única capaz de hacerlo, pero sabes que no eres capaz de hacer nada. Se trata de que cada uno hace sus cosas y tú las usas como puedes según tus necesidades. Y así los otros contigo. Es como una cadena que se retroalimenta con el abuso. Prefiero que la gente haga. Porque en la mayoría de los casos me siento incapaz. Esa fe en otros delata mi incapacidad…"
"Eso es si estuvieras interesado en la gente. Porque según he entendido, tú odias a todos."
"Me estaba poniendo en el papel en relación al tuyo. Yo no estoy hablando por mí."
"¿Cuál es tu posición real entonces?"
"¿Real? No sé. Simplemente no intento andar por ahí buscando amigos. Es decir, la gente con la que socializo y con la que trato de mantener una relación es gente con quienes me crucé por medio de flujos que no alcanzo a entender. Gente que piensa diferente a mí, pero que me entiende y sabe de qué hablo y por qué hago algunas cosas. No lo justifican ni están de acuerdo, pero saben de qué se trata. No busco gente para que me reafirme. No busco grupos sociales para encajar. No necesito encajar en ningún lado. Simplemente me concentro en lo mío y si se me presenta una oportunidad con disfraz de persona, simplemente me dejo tocar y llevar. Además las personas cumplen un ciclo en la vida de los demás. Conoces gente y forjas algo íntimo o algo frívolo con ellos y después de un tiempo los caminos se parten. Puede ser mucho tiempo o poco tiempo, pero la mayoría se van. Son muy pocos los amigos que duran gran parte de tu vida. Así que no se trata de almacenar o coleccionar amigos. Sino de saber aprovechar la gente que te rodea en un momento dado. Ya no estoy niño, pero tampoco suficientemente viejo como para saber mucho al respecto, así que cuando digo que no duran para toda la vida es que duran años, no sé, no me esfuerzo tanto por agradar como cuando era niño. Uno hace chispas con ciertas personas y comparte cosas y es mejor aprovechar esa chispa y tratar de avivarla pero supongo que también llegará un punto en que ya es hacer fuerza de más... Cómo te decía, nos podemos utilizar mutuamente. Por lo menos así me siento. Así siento que son las cosas."
"Sí. La gente cumple su ciclo. No sólo en la vida de los demás. La gente cumple un ciclo en relación a las cosas que lo rodean. Como cuando un libro entra en sus vidas. O una canción. O algo así."
"Creo que sí. Aunque cuando te dejas tocar por algo o alguien, te dejas contaminar. Te hacen daño. Te influencian. En el buen o mal sentido. Los libros se dejan encontrar, pero hay que buscarlos. Aunque... Supongo que algunas veces también te buscan, escuchas a un escritor o escritora muchas veces y les das un chance y te vuelan la cabeza. Si un libro es bueno, deja una influencia en ti. Y esos libros que te marcan siempre te acompañan. Inclusive cuando tú piensas lo contrario a lo que el libro te dice. Yo hago con los libros lo que tú con gente. Dejo que me sorprendan. Porque los libros no pueden hacer nada por sí solos. Así que yo lo hago por ellos subestimándolos un poco."
"Algunas veces no entiendo lo que dices. Creo que no tiene sentido eso que acabas de decir. ¿Sabes? Lo intento y dejo que los otros lo intenten pero no idealizo la situación a mi favor."
"Tal vez. Creo que por mucho que digamos, las cosas se dan de otra manera y responden a otros enigmas. Además yo tampoco he entendido una sola palabra de lo que hemos estado hablando, sólo me gusta hablar contigo, trato de mantener la chispa"
"¡Nunca se puede hablar contigo! ¡Sólo me sigues la corriente para molestarme!"
Shigma sonrió un poco mostrando que estaba humor para seguir hablando "No me tomo el trabajo de tomar nada en serio. Para esa gracia mejor no conozco a nadie"
"Tú no conoces a nadie. De todas maneras, si es como tú dices, que se está en función de los demás, entonces tú no estás en esta sociedad." Ashley le sacó la lengua a Shigma. Shigma sonrió como poniéndole un reto a Ashley, quien cambió su rostro al darse cuenta del nuevo interés de Shigma. "Si me dices qué piensas realmente de lo que estabas hablando te digo más tonterías. ¿Es verdad que sólo me seguías la corriente?" Negoció Ashley.
"Tal vez un poco. Todo es básicamente lo mismo, cada uno de nosotros puede decir lo que sea, pero inconscientemente se ejerce una estrategia que trae el mayor número de beneficios posibles con el menor esfuerzo. Es una economía de estrategias de relación con el mundo. Miles de lazos invisibles tirando cada uno por su lado producen una gran fuerza hacia alguna dirección un poco más discreta y en esa fuerza emergente, en esa…. extraña emergencia, nos vemos todos succionados y queramos o no, para nuestro bien o mal, todos jugamos nuestro papel en el azar y el caos del mundo. Cada uno tiene su manera de lograr lo que quiere, o lo que cree que quiere. Estaba diciendo todo eso porque me gusta hablar basura. Pocas veces creo todos los argumentos que digo cuando discuto. Pocas veces discuto en serio."
"Lo sabía, sabía que lo que dije es válido y que sólo me contradecías porque sí." Se la pasaron un gran rato discutiendo pero la trivialidad y la frivolidad eran los únicos métodos que encontraban. Cansados de argumentar, el sueño terminó por invadirlos. La tensión sexual era ahora sólo un espacio para las palabras. Lo habían logrado. Había conseguido disipar toda la carga que descansaba en la habitación y la había reemplazado por una tonta discusión.
"¿Te puedo hacer una pregunta sin que pienses que soy arrogante?"
"No lo se. Un comentario no me hará pensar que eres arrogante. Si lo fueras tal vez ya lo sabría. Yo no espero cosas malas de los que me rodean"
Ashley le volvió a sacar la lengua "Mleeeeh! Creo tú eres arrogante. No tienes que decir algo para burlarte de mí cada que te pregunte algo. Si tienes alguna cualidad es la de encontrar en cada detalle algo para criticar y burlar."
"¿Y cuál es esa pregunta? Hablas como si yo fuera un personaje sarcástico."
"Está bien ¿Te gusta dibujarme por que soy hermosa?"
"Bueno en realidad dos cosas me impulsan a dibujarte, una es que cuando te conocí supe que eras una persona de mente abierta y sin muchas cohibiciones sociales, tal vez porque estuviste un tiempo aislada de la sociedad, como en ciertos años de la niñez, lo que me permitiría dibujarte en situaciones que no muchas chicas se dejan dibujar y la otra" Shigma se quedó pensando por unos segundos. No como si no supiera que decir sino como si estuviera dudando de las palabras que pudieran salir de su boca. "¿Porque yo no cobro?" preguntó Ashley interrumpiendo la meditación de Shigma. "Bueno ya son tres razones. En realidad la segunda es porque no sé si eres hermosa o que, yo no sé de esas nociones de estética, pero sí sé que tienes unas cualidades como infantiles, ingenuas, como benevolentes, puras tal vez; pero al mismo tiempo un cinismo y una furia y un desgarro que no conozco en nadie mas. Es una combinación de cualidades muy hermosa para mí, me gusta compartir contigo y aún si no te pudiera dibujar, es una forma de hacerlo y tratar de poner en el papel algúnas de esas cosas"
"¿El cinismo es una cualidad?"
"Para mí lo es"
"¿Y yo te parezco pura?"
"No me refiero a que no tengas malos pensamientos o algo así. Lo de esta tarde prueba mucho acerca de tu lujuria. Aunque me disculpo otra vez, no me refiero a lujuria como si tú lo hubieras causado, sino a una persona que tiene sus propias hormonas y por lo mismo de haber estado aislada, y seguramente tus medicaciones, hay unas distorsiones ahí... Pero me refiero a que eres muy plástica. Fluyes. Tienes ciertos movimientos muy hermosos. Algo así como el agua que es clara, que puedes ver su fondo y puedes decir con seguridad que será lo que hay debajo, pero no puedes saber su próximo paso"
"Suena muy bonito, confuso, pero bonito."
"Lo que quiero decir con pureza es que eres una persona muy plana, muy sencilla, que no tienes grandes complicaciones a pesar de que si tienes problemas y que eres muy inesperada"
"¿Y tú eres puro?"
"No lo sé. Dímelo tú"
"Yo creo que eres una especie de liquido que refleja unas cosas y absorbe otras. Eres como un mercurio muy metálico" Ashley sonreía. Hacía gestos y movimientos grandes con sus manos para que Shigma entendiera la forma en la que ella pensaba en él. "Suena bien" Shigma sonrió en respuesta, con una sonrisa que era diferente a las demás. Su risa no era ocultando rencor, frustración o cansancio, o buscando cosas discursivas qué debatir, que era lo que Ashley veía más común en Shigma. Era una sonrisa tranquila. Plana. ¿Pura? El brillo en sus ojos era distinto, como si estuviera teniendo un tipo de satisfacción real, de descanso, de placer real. Aunque pensándolo bien, Shigma fomentaba la imagen de que disfrutaba más estando mal, tratando de crear la apariencia de que estar bien para él era una contrariedad.
"Y cambiando algo de tema ¿Me piensas dibujar desnuda?" Ashley preguntó esto fingiendo un tono de voz de quien dice algo completamente natural. Debía ser una pregunta casual. No lo lograba, pero era un buen intento.
"¿Perdón?" Shigma quedó pasmado. Su sonrisa cambió rápidamente por una cara de sorpresa. "No sé qué decir. Me encantaría y a pesar de lo que hablamos... no sé si estés dispuesta. Es decir, me encantaría. Es decir, si tú quieres. También me dejas sin respuesta, me sorprendes y conozco pocas personas que hacen eso" Shigma hizo una mueca de asombro. Ashley había vuelto a balancear la noche. La densidad sexual estaba de vuelta.
"Bueno en realidad estaba esperando que me lo pidieras pero como nunca lo hiciste pensé que no querías. ¿Qué te parece si aprovechamos este momento y me dibujas desnuda?"
"Creo lo estas tomando muy rápido. Es de noche y estamos solos. Aunque ¿Cuando más puedo dibujar una chica desnuda? Está bien. Espera yo saco mis lápices y el papel"
"Esta bien. Yo me voy quitando la ropa mientras tanto" Shigma trago saliva al escuchar esto último. Mientras rebuscaba en su cajón los lápices indicados y sacaba un inmenso papel de atrás del televisor. Lo ubicó en una pared mientras hacía un gran esfuerzo por calmarse y mirar a Ashley sin excitarse más de la cuenta. Shigma hablaba con una voz temblorosa, diciéndole a Ashley en qué lugar y qué posición ponerse, mientras la miraba y afilaba los lápices comenzando a sudar y a hacer movimientos torpes. "¿Así estoy bien?" Preguntaba Ashley desde su semiarqueada posición que ponía a Shigma cada vez más nervioso "No sé. Como quieras. Sólo quiero dibujarte" Shigma se reía un poco de la situación. Al principio era una risa nerviosa, pero luego se tornó amablemente en una natural. "¿Estas nervioso?" Preguntaba ahora Ashley riéndose.
"¿Nervioso? Claro que no. Lo dices como si tuviera que estar calmado al verte desnuda por primera vez. Ahora por favor quedate quieta que quiero dibujarte no excitarme" Las ideas llenaban la cabeza de Shigma, cada vez mas exaltado por su nueva oportunidad.
"¿Excitarte?" Ashley lucía una sonrisa de tipo burla en su rostro.
"Así es. Hagamos esto más fácil: habla como si te estuviera dibujando con ropa. Que sea más fluido. Como siempre" Shigma estaba un poco mas calmado y respiraba profundo para digerir su nueva experiencia.
"Pero yo no quiero eso, quiero que me devores con tu mirada mientras yo te devoro y tiento con mi cuerpo"
"¿Sabes? No me estas ayudando mucho que digamos"
"Solo estaba bromeando. Mira la cara que tienes ¿Nunca habías visto una chica sin ropa?"
"En otras circunstancias. No muy orgánicas o de intimidad emocional, y con ninguna chica que fuera el tipo de chica que me parece tan sexy que no me deja respirar en este momento. Ademas, no eres modelo o algo, sino una amiga que va a dormir en mi casa, en mi cama y está desnuda con una mano recorriendo su cuerpo. Eso me excita. Mucho. No te lo voy a negar. No te voy a pedir que te detengas tampoco."
"En este momento me deseas ¿Cierto?"
"Tal vez sea muy divertido jugar con mis hormonas, pero sabes que tu aspecto provoca muchas cosas en mí. Habla de otra cosa que no sea tu cuerpo ¿Si?"
"Eres un pervertido, te gustan las chicas con traumas"
"Ya lo sabia. Vivo con ello y lo disfruto. Ahora haz lo tuyo y no te rías más" Ya Shigma había abandonado la preocupación y excitación para empezar a ponerse impaciente y ansioso.
"¿Y has tenido novia?" Cuestionó Ashley cambiando bruscamente el tema de conversación mientras se ponía un poco más cómoda y le facilitaba a Shigma la vista.
"¿Qué? ¿Primero me quieres comer y luego preguntas si he tenido novia?" Shigma más que estar realmente asombrado estaba siguiendo el juego.
"Pensé que querías que hablara"
"Siempre me cuentas cosas. Tú a mí. Ashley a Shigma."
"Esta noche me toca a mí preguntar"
"¿Por qué?"
"Porque estoy desnuda"
Shigma resopló con una sonrisa "Heh, Está bien"
"Bueno, entonces..."
"Sí. He tenido un par. Una de ellas fue de verdad. Pero se fue a Europa ¿Tú has tenido novio?"
"No. Bueno había un chico en la clínica que me gustaba, pero nunca tuvimos nada. Era un psicópata compulsivo y un día me lamío la frente, pero... Él era lindo a su manera, pero el personal de la clínica conocía más de su historia y creían que había peligro, a mí no me parecía... Había momentos tensos. No sé. Tal vez la diferencia de edad, él era un poco mayor... ¿Cómo se llama la chica? ¿Seguiste hablando con ella?"
"Se llama Laura. Sigo hablando con ella. Siempre me llama al final del mes"
"Que lindo. ¿Todavía la quieres?"
"No como novia. Ella es como si fuera parte de mí. Es una especie de amiga. Amiga especial"
"¿Qué clase de engaño es ese?"
"No es que me guste encasillar las relaciones. Tú lo sabes"
"¿Amiga especial? Es de lo más ridículo que he oído. Y yo estuve en un manicomio."
"Ha! No me parece que pueda ser mi novia cuando vive en Europa. Si viviera aquí tal vez sería mi novia, pero ya que vive en Europa, nos tenemos que resignar a ser amigos"
"O sea que si alguien le gusta a ella ¿Tú lo entenderías y estarías de acuerdo?"
"Ella tiene ese derecho y lo ha ejercido"
"Y a ella no le molesta que tú tengas algo con alguien"
"Ademas de que no tengo a nadie en mente en este momento, no creo que a ella le moleste para nada"
"¿Quieres decir que no era en serio cuando me dijiste que me querías besar?" Dijo Ashley mientras se paraba de la cama e iba a hacerse cerca de Shigma.
"Bueno, se me escapó en ese momento, estaba muy alterado, pero sí. Te deseo físicamente" Dijo Shigma mientras Ashley le quitaba los lápices de la mano y lo guiaba de nuevo a la cama.
"¿Y que me querías tocar?" El ambiente ya se había puesto algo pesado. Ashley estaba encima de Shigma. La temperatura subía. Era una batalla que Ashley estaba ganando. En realidad ambos la iban ganando. Como si aquel lado de Shigma que no quería nada estuviera apunto de ceder, pero esa parte de Shigma, la parte que acumulaba las conductas negativas de Shigma, la autodestructiva, la más drástica y amarga, era la más fuerte. Era la que, cada vez que Shigma sentía que debía rendirse y no respirar más, decía que había un rey cuya corona había que romper y cuya cabeza guillotinar. Ese, el lado amargo, era el más fuerte, el que nunca se rendía. Y esa parte fue la que dominó a Shigma cuando rompió el beso. Lo rompió tan fuerte que el sonido sorprendió a los dos chicos.
"Es cierto que te quiero besar y tocar y que te deseo mucho. Es decir, ¡Mírate! Tu cuerpo es esplendido y tu cara es hermosa. Pero no puedo. Te acaba de ocurrir algo esta tarde y aunque te deseo físicamente aún no sé si siento algo real por ti y no quiero herirte. Es decir, sí estoy seguro de lo que siento, pero también de cómo te traté cuando llegaste, esa es la inseguridad que siento, de ser posesivo, de ser despreciativo. No quiero que te sientas mal. Si dependiera de mí ya hubiera pasado algo. Te aseguro que te hubiera partido en dos y te hubiera dejado seca. No quiero que pienses que no te deseo. Pienso que si hago todo bien, algún día tendremos sexo sin vernos envueltos en compromisos insípidos... Y sé que no es todo de mi lado, pero es el lado que puedo tratar de mejorar y esperar que cuando lo haga, todavía quieras compartir eso conmigo, sé que lo que acabo de decir suena estúpido, pero no se me ocurre nada más, así que debes creerm..." Sin dejarlo terminar de hablar Ashley ya lo estaba besando de nuevo. Dejó descansar sus manos sobre sus senos, esta vez dejándose llevar por las intenciones. Casi podían saborear esa escencia extraña y nueva que les regalaba toda esa lujuria mientras se acariciaban y movían para dejar pasar las sensaciones por sus cuerpo. Algunas veces el dolor y el placer se tuercen y confunden. Y algunas veces para bien.
Capítulo 4 : Un cambio de expectativa y el rayo de luz que se oculta en el día. (Quien me necesita)
El amanecer fue hermoso. Por primera vez desde que ella salió de la clínica, una mañana había dejado de ser extraña para ser lo que ella había esperado por mucho tiempo. Se sintió amada. Sintió que la vida se estaba convirtiendo en aquello a lo que estaba destinada.
Lo de la noche anterior lo comprobaba en cierta medida.
En parte ella había utilizado al chico para despejar sus temores, para sentirse amada y no utilizada, pero también recordó que cuando Christian la estaba tocando, había deseado que fuera algo más, sobretodo alguien más. Si hubiera pasado algo, hubiera podido manipular la memoria para decir que había deseado que Shigma la tocara. Podía engañarse. Pero esta vez no hacía falta. Aún así con Shigma había conversado que la utilización era parte de la comunicación, que las personas no establecen relaciones sociales para compartir sino para salir beneficiadas. Tal vez lo había utilizado, pero él lo había disfrutado, tanto o más que ella.
Shigma no era el chico más alegre del mundo. A Ashley le pareció que cada persona siente el placer de diferente manera, por lo que el asunto no era el género. También había concluido que las relaciones sexuales no son tan relaciones, que son más bien una guerra por ver quién sale más beneficiado, tienes qué utilizar muy bien a tu partener, y él te dará más placer. Se le antojó que el sexo era un encuentro consigo mismo y una masturbación con un otro. Como un juego. En el que se tiene un buen compañero. Un buen contrincante tal vez. Suena utilitarista, pero cuando lo estaban hablando la noche anterior sonaba mucho más generoso. Cuando lo estaban haciendo también.
"Aún no creo lo que pasó anoche" Dijo Shigma entre arrepentido y suplicando repetición. Ashley lo besó en la mejilla antes de sentarse en la mesa. "Yo estoy muy contenta. Nunca me imagine que fuera así. Es decir, algunas chicas experimentamos muchas cosas para saber cómo es, pero sólo cuando lo tenemos realmente, sabemos cómo es en realidad" Shigma la miro tratando de imaginar sin éxito qué y cómo había experimentado. "¿Exactamente qué experimentaste?" Ashley lo miró con cariño, dándole a entender que era poco probable que alguna vez consiguiera la respuesta a esa pregunta. "Tal vez en otra ocasión. ¿Con quién fue tu primera vez?"
"Hablas mucho para haber estado en un manicomio por mutismo. Lo acabamos de hacer anoche ¿No te parece temprano para preguntar?" Había un dejo sarcástico en el acento y en general en la manera de hablar de Shigma que Ashley amaba escuchar. La hacía sentir digna de sarcasmos.
"Oye, no le digas manicomio y no me cambies el tema ¿Quién fue?"
"Una familiar. Familia lejana. En realidad no es familia. La conocí gracias a mi familia, pero no es mi familia. Una amiga."
"Está bien, no tiene tu sangre, eso ya lo entendí"
"Mejor no preguntes. No me gusta explicar historias tan largas y llenas de rollos. El caso es que se llama Laura y me cautivó completamente. Me cauterizó."
"¿Laura? ¿Tu novia?"
"No. Otra. Ahora quiero relacionarme con cualquier Laura que conozca. Ademas, ésta Laura por la que preguntaste es hermosa. Tiene el mejor cuerpo que haya visto jamas. Su rostro es hermoso. Es muy madura y muy inteligente además"
"¿Tiene mejor cuerpo que el mío? ¿La dibujaste también? Eres un traidor ¿Nadie te lo había dicho? ¿Cómo es eso de que le das a alguien la categoría de muy inteligente? Eso sí que es nuevo." Ashley lo decía más en broma que en forma de reclamo, aunque no podía ocultar que eso la inquietaba.
"Nah, no es tan importante, son palabras muy grandes para lo que realmente fue, dos personas jóvenes experimentando cosas que no entienden. En realidad no me gusta decir que una cosa es mejor que la otra, ella tiene los senos más grandes, firmes, jugosos y formados que tú. Su piel es como una crema. Me gusta su cabello. Es más largo y vivo. Su rostro tiene este toque de inteligencia. Su voz no es tan extraña como la tuya, pero seguro es muy dulce. Parece que estuviera esforzándose todo el tiempo para hablar, pero su voz es así realmente, con una voz como con armónicos naturales. Su cintura era radical, depronto no era de esas que las modelos tienen, sino que era creíble. Su cadera era como la que uno se imagina que tuvo la mujer que casi derrumbó el imperio romano. El monte de venus no tenía que envidiarle a nadie que yo conozca hasta el momento. Te puedo decir que venus realmente habitaba allí. Sus piernas eran tan palpables, que descuidadamente y sin darse cuenta, cuando no tenía en qué ocupar sus manos, las pasaba por sus muslos y los acariciaba. Algunas veces era una tortura mirarla tocarse las piernas. Una vez llegué a decírselo. Creo que fue entonces que pasó todo. Para dibujar me gusta tu cuerpo. Pero para otras cosas como el sexo, abrazar, acariciar y realmente el resto de cosas que se pueden hacer con un cuerpo femenino, prefiero el de ella." Ashley lucía una cara de vergüenza, un fuerte rojo carmesí. Deliberadamente. Shigma servía la leche del cereal y describía generosamente los atributos de esa chica en una forma que Ashley nunca pensó que Shigma se expresaría. Luego dio un sensual suspiró para ahuyentar el calor de su cuerpo y siguió.
"Está bien. Todos tenemos traumas y deseos. Estoy muy consciente de eso Shigma, recuerda que estuve en una clínica. Pero no debiste ser tan explicito con su belleza y sensualidad. Me hubiera sentido muy mal si fuera una persona susceptible"
"Creo que si no fueras susceptible ni te hubieras dado cuenta"
"¿Por qué te gustan diferentes cuerpos de mujeres para diferentes cosas? ¿Acaso el mío no es mejor en todos los casos?"
"Sí lo dije también para molestarte un poco, pero tal vez haya algo ahí, tal vez para dibujar busco algo más plástico plástico, que generalmente es una persona delgada, mientras que para el resto quiero alguien con más… cuerpo. Lo principal es que sea una persona con que se pueda hablar. Una persona crítica. No más que yo por supuesto. Es difícil que suceda, pero si sucediera, me vería obligado a superar a dicha persona y me parecería un descaro que yo fuera abismalmente mas inteligente y crítico que el resto de las personas."
"Arrogante. A mí me gustan los hombres de cualquier tipo. Lo que mas me interesa es la cara, debe ser muy linda. Tu rostro, por ejemplo, no es muy hermoso, pero tus ojos son atractivos. Tus profundas y rojas ojeras los esconden, pero el contraste rojo y azul te queda. Ademas eres muy pálido. Te hace falta tomar el sol"
"No me gusta el sol. Ademas tú eres más pálida que yo."
"Haces mal en decir eso, porque yo tomo el sol pero no tiene efecto en mí. Ahora que lo pienso, me gusta tu voz. Tengo que admitir que me encantó lo de anoche, se debería repetir. Debe ser por que fuiste el primero. Debe haber mejores que tú"
"Esa es la diferencia, yo conozco a otras y me basta hablar bien de ellas. Tú te tienes que conformar con hablar mal de mí"
"¿Quién habla mal de ti?" Mientras Ashley preguntaba con tono de reclamo Shigma buscaba algo en un cajón.
"Mira. Éstas son las llaves de mi casa, si algo te vuelve a ocurrir o alguien te vuelve a tocar, no dudes en venir. Y no dudes tampoco hacer alboroto para que podamos hacerlo.”
" ¿Necesitamos una excusa para hacerlo? "
"Definitivamente, no llegues acá cualquier tarde a pedirme que tengamos sexo"
"¿A tus padres no les importa?"
"¿Por qué preguntas tanto por ellos?"
"No los he visto"
"Y espero que nunca los veas"
"¿Tú quién eres?" Pregunto el padre de Ashley a Shigma quien había llevado a Ashley hasta su casa. "Pensé que estabas en casa de una amiga" Pregunto luego a Ashley.
"Es que mi hermanita me pidió que trajera a su amiguita" Respondió Shigma en un tono infantil, tratando de no decir una estupidez.
"Muchas gracias." El comandante Starkey miraba a Shigma como basura.
Christian la saludo como si nada hubiera pasado. Eran miedo e ira lo que sentía Ashley, aunque ella no lo había notado muy bien. Hubiera querido lanzarse sobre él y matarlo. Pero sabía que hubiera sido una tarea difícil. Edith también la saludó normalmente. En ese momento supo que lo que se formaba dentro de su cuerpo era un deseo inmenso de llorar. Lo supo porque sintió el nudo en la garganta, aunque no estaba hablando, sabía que se había quedado sin voz, sentía la bruma apodearse de ella, y una lágrima se le escapó. Se le escapó y luego se desvaneció. Como las plumas.
Los días pasaban lentamente.
Cada vez más tensos.
El baño de su cuarto seguía descompuesto y el de su padre seguía al descubierto.
Se sentía atacada a la hora del baño. Le encantaba bañarse. Pero sentía que cada vez que lo hacía, perdía un poco más la cordura que había recuperado y la dignidad que se supone había sido siempre intocable. Sentía que cada vez que se bañaba en ese baño en el que la podía ver cualquier transeúnte, un poco de la hija del comandante moría, y se empezaba a crear, en el cuerpo y la forma de Ashley, una chica que vive en aquella casa, y a la que se puede mirar.
"Hola." Shigma miraba un poco extrañado a Ashley, quien se había presentado a su puerta en bata y con una bolsa de playa. "Para esto te di las llaves. Principalmente para no verme obligado a abrirte. ¿Qué llevas allí?" Ella abrió un poco la bolsita y le mostró una toalla, un jabón, un shampoo, un desodorante y su ropa. "¿Puedo usar tu baño?" Shigma sonrió y la dejó pasar. "Puedes usar el agua caliente." Ella descargó la bolsa dentro del baño y volvió a la sala. "Si quieres nos bañamos juntos" Shigma se puso en pie y busco su toalla.
Apagaron la luz y dejaron el agua correr.
"¿Qué pasó?"
"Hay gente en mi casa. Y ya no confío en ese baño."
"Pásame el jabón."
"Hay alguien afuera. ¿Es tu madre?"
"Tal vez"
"¿Tal vez? Tengo la oportunidad de conocer a tu madre y estoy metida en el baño contigo. ¿Le parece bien que su hijo se bañe con amigas?"
"No creo que ella sepa que estoy con amigas aquí. Toma el jabón"
"Ya veo. Está bien. ¿Quieres que te lave el cabello?"
"¿Puedes hacer eso?"
"Trataré, pero no te prometo nada"
"Está bien."
"Tu baño es muy estrecho"
"No está diseñado para dos personas. Ni para que una de esas dos tenga que doblarse a recoger el shampoo"
"Tus ojos deberían estar diseñados para mirar por dónde va el jabón" Shigma quito sus ojos de Ashley y puso sus manos en su lugar. Ashley lo permitió. Ella estaba pensando en la madre de Shigma.
Porque existía. Ashley lo consideró una buena señal. No importaba que Shigma no quisiera hablar al respecto. Shigma tenía familia.
"Es que algunas veces siento que hasta mi padre me quiere violar. No me siento segura en esa casa. Me siento intimidada" Shigma la dibujaba de nuevo. Con ropa. Ambos.
"Me gustaría pensar cuál es tu papel en todo esto. No hablo de que tengas la culpa, sino qué puedes hacer al respecto, para yo poderte ayudar. ¿Los podemos delatar a tu doctora?." Shigma era un amante de ocultar las calamidades para sacarles más provecho cuando fueran impensables. Pero también de decir lo que causara una mayor impresión.
"Oye Ashley, disculpame por lo del otro día," Le dijo Christian. Un día que almorzaban los dos solos. "Tú sabes, los hombres algunas veces no nos controlamos y las situaciones se prestan para malentendidos. Pero estabas vestida así y me dejaste subirme a tu cama... Aún así eres muy valiente al quedarte conmigo sola en la casa ¿Acaso quieres que se repita?" Ashley dejó la cuchara en el plato y miro fijamente a Christian. Luego de unos segundos se levantó de la mesa. Ella realmente no le había dicho que se sentara en la cama, sólo que se podía quedar. "¡Sólo bromeaba Ashley, seamos maduros al respecto y riamos de este tipo de cosas!"
"Imagínate. Me pidió disculpas. Sacándome excusas tontas. Como si fuéramos un par de niños, luego me pregunto si quería que se repitiera"
"¿Quieres que hablamos con él? Yo sigo creyendo que puede ser un malentendido. Creo que su intención era buena, sólo que no supo llegar hasta ti" Shigma parecía ser ingenuo, pero realmente prefería esperar a que todo reventara. Ashley confiaba en la supuesta ingenuidad de Shigma, confiaba sin creerla, pero confiando enque lo que la empujaba era algo con lo que ella estaría deacuerdo si lo entendiera, pero no pretendía que las cosas se arreglaran. Ya había tenido la experiencia. Sabía que Shigma quería que todo se pusiera peor. No se negaba a la opción de que tal vez ella también.
Ashley saco las llaves de su bolsillo y mientras abría la puerta escuchó algo, sonaba como la voz de su madrastra. Gimiendo. Tal vez era el asesino. Pero… sus gemidos eran completa e inconfundiblemente sexuales. Subieron las escaleras, pasaron por el cuarto de Ashley y llegaron al de su padre y allí estaba Edith, bajo las cobijas con Christian.
Ashley y Shigma salieron de la casa con el mismo silencio con el que entraron.
"Maldita sea. No lo puedo creer, mi madre es asesinada, yo soy encerrada, y sigo esperando que mi familia sea normal. Ni siquiera mi padre, que era el único que quedaba, tiene una vida" Tosió. Estaba cerca de tener un ataque.
"No te preocupes, ni Christian ni esa señora son tu familia. Tu padre no sabe lo que esta pasando y tu puedes construir una vida con él. Algunas veces es posible reconstruir tu vida como una persona normal y mientras esté esa posibilidad puedes intentarlo y hacer todo lo posible. Cuando ya no exista ninguna opción, cuando no haya qué hacer y tu vida se esté drenando y no la puedas recuperar, incluso allí hay todavía cosas qué hacer, yo te acompaño. Por el momento tienes que luchar por una nueva vida con tu padre."
"Claro que no. Se fue de casa cuando no me conocía. Han pasado muchos años y ahora no me ve como la hija que debe respetar. Me ve como una chica que vive en su casa. Ya no es familia. Nadie es familia"
"Sabes que yo no puedo ser tu familia y que no puedo devolverte la vida, pero mientras pueda y quiera voy a estar contigo" Mientras Shigma decía esto la intento besar. Pero la chica miró hacia otro lado.
"No te aproveches de mi momento de debilidad"
"No lo hago. Te quiero besar. Te quiero seguir teniendo a mi lado por el tiempo que sea posible y en ese tiempo quisiera besarte las veces que sea posible" Ashley entonces sonrió y le devolvió el intento de beso. Shigma lo acepto. El beso era largo y suave. Nada parecido a lo que parecía ser. No notaron, sumergidos en los labios, que el comandante Starkey había estado acercándose. Ashley, con sus ojos cerrados, no entendió por qué Shigma había interrumpido el beso de manera tan violenta. Cuando abrió los ojos y vio a su padre, entendió que la fusión había sido detenida por un golpe descargado en el rostro de Shigma.
"¿Qué diablos crees que haces?" Ashley era la más sorprendida. "Espera papá no le hagas nada, él es un amigo" Exclamó amedrentada mientras se acercaba a él. "Mientras vivas en mi casa, nada de estas cosas, ¿entiendes?" El comandante Starkey puso a su hija a un lado. "Usted no la merece. No sabe todo lo que ella tiene" Dijo Shigma, que estaba arrodillado en el piso dándole la espalda al padre de Ashley. Dándole su espalda y su odio. "No te atrevas a decir algo así de nuevo" El imponente hombre pateó a Shigma en el flanco. Lo dejó acostado. Con las rodillas contra su pecho, los ojos abiertos y los dientes juntos. "¡No lo golpees mas, déjalo, lo vas a matar!" Ashley gritaba. "Él no tiene otro remedio que asegurarte a su lado para masturbarse mientras te bañas ¿No es cierto señor?" Shigma yacía en el piso mientras tosía sangre y se reía. Ashley no estaba muy segura de lo que oía. Creía que Shigma no le creía sus vistazos paranoicos. "¡Cállate Shigma te va a matar! ¿No tienes miedo?" Shigma no tenía miedo. Tenía una sonrisa. "Fue suficiente, ahora sí te voy a golpear" El enorme hombre se lanzó contra Shigma, quién instintivamente lo devolvió de una patada. "Huye. Tienes que irte. Mi padre te va a matar" Shigma tenía miedo. Tenía todo el miedo. Pero no quería enterarse. No quería que Ashley se enterara "No puede hacerme eso. No puede. Nadie puede golpearme y creer que eso me hace daño ¡NADIE!" El grito de Shigma sonaba extraño. No sonaba a Shigma. Sonaba a alguien que tenía posibilidades de vencer a ese enorme animal. Escupió sangre antes de un intento fallido de pararse, golpeandose de nuevo en la frente luego de que su brazo se torciera de lo débil que estaba. El golpe en la costilla lo había dejado impedido del dolor, tal vez con una costilla herida. Se quedo allí esperando su destino. Con odio y una medio risita en su rostro. Definitivamente estaba loco. Luego de estar en el piso sin poderse levantar, tenía la idea de vencer a aquel corpulento hombre. Ashley se acerco a Shigma y lo levantó. Su padre ya estaba en pie. Acercándose a ellos como un animal de caza lentamente arrinconando a su victima. Shigma inesperadamente se incorporo aparto a Ashley y dejó de respirar fuerte. Sus ojos tomaron un nuevo aire. Tenía puesta una máscara que asustaba a Ashley. Tenía esa mirada que tuvo la ocasión que Ashley lo describió como mercurio. Hubiera sido imposible en aquel momento precisar cómo y por qué Shigma estaba bajo este hechizo. Sus respiros eran imperceptibles y sus ojos se perdían a ratos bajo sus parpados ligeros y a ratos bajo un horizonte pesado, con un blanco incesante tratando de escapar. Durante unos segundos miró a Ashley, con la sonrisa ya borrada de su rostro, y en su lugar unos labios necios y apretados, con sus cejas fruncidas y sus ojos profundos. Ashley dejó de temer. Todavía sentía que su padre era una amenaza. Sentía que algo podía salir mal, pero el extraño episodio la relajaba. De alguna manera, le pareció que ese era su fin. Relajarse. Después de todo, no había nada qué temer. Eran tan sólo personas a punto de maltratarse. Tal vez era cierto y nadie podía golpear a Shigma, sin saber que él mismo se golpeaba. Tal vez lo entendía, el rostro de Shigma reflejaba un sentimiento ambiguo entre orgullo y cansancio. El dolor y el disfrute. Shigma, a pesar de tratar de ser una persona que se pensaba sin una moral que no fuera la inventada por él mismo, quería también verse como sujeto de un enorme sentido del honor. De jugar con reglas y premisas ya establecidas por las partes involucradas para poder rebelarse a ellas. Sabía que si estaba luchando con sus manos y pies, lo haría con sus manos y pies hasta el final. Y esta vez y en este campo, él sólo podría perder, aunque para él, o eso se decía, nunca era ganar. Era hacerlo a su manera. Y en este caso, al parecer, su manera de hacerlo, era perder.
Por fin el gigante hombre, cuyos rasgos físicos no habían sido heredados en absoluto por la niña, había logrado encontrar con su mano el hombro de la camisa de Shigma. Shigma continuó cual roca en fondo de lago en espíritu, pero en su cuerpo fue levantado y manipulado como un títere que se lan descocido algunas de las juntas. Ambos mirándose a los ojos, siendo Shigma un poco más alto y mucho menos fuerte. Aún en estas instancias, tan serio como estaba, el rostro de Shigma no podía dejar de mostrar cierto dejo de burla, ya por costumbre, ya porque esto no fuera sino otra de sus payasadas. Ashley no estaba del todo segura, pero intuía que aunque Shigma se negara a ser serio en cualquier situación, esto no sólo se salía de sus manos, sino también de todo buen final. Esto no podía ser una payasada. Ambos cruzaron una frase cada uno. Hablaron como para ellos mismos. No en voz baja ni en secreto. Pero tampoco lo suficientemente alto como para que Ashley los escuchara. Ella misma estaba a punto de un ataque suyo y no lograba ver ni escuchar bien, con una neblina que no la dejaba sentir ni pensar. Primero el comandante, con una frase larga. Tratando de lucir una sonrisa de seguridad en su rostro. Luego Shigma. Corta. También insegura. Con los huracanes de sus ojos tornando de imponentes a nostálgicos. Fue empujado fuertemente hacia atrás. Cayo como una bolsa llena de arena, rebotando unas pocas veces. Trató de ponerse en pie. Prefería no hacerlo, pero trató.
Justo en ese entonces llego el tal Omega acompañado de otros chicos. En cuanto Shigma lo vio, volvió a su estado de derrota y calló débilmente a los brazos de Omega tosiendo sangre como una doncella recién rescatada. "Qué demonios está pasando aquí?" le preguntó Omega a Ashley. El padre de Ashley al ver que lo superaban en número se resigno a dejar ir al chico. "No vuelvan a molestar a mi familia o les ira peor" Sonó desafiante. Como si hubiera sido el vencedor. "¿Cuál familia?” grito Ashely “Tu nueva esposa esta teniendo sexo con el hombre que dejaste vivir en tu casa, el mismo que me quería violar. Tú, mi supuesto padre, te la pasas vigilándome y espantando la gente que en realidad me quiere ¿Qué familia crees que es ésta?!"
Ashley había corrido a encerrarse en su cuarto. Escuchaba gritos. Su padre discutía con sus otros dos compañeros de techo. No entendía por qué Christian seguía en la casa después de lo que ella había dicho.
Al otro día Shigma no contestaba el teléfono. Ashley no estaba segura de que Shigma estuviera en casa y en todo caso Shigma no siempre contestaba el teléfono. Ella sólo pensaba en los golpes que Shigma había recibido. Sentía culpa y profunda tristeza. Decidió escapar del castigo que le había impuesto su padre para ir a visitar a su amigo. Un ruido infernal venia de la casa. Tocó el timbre pero no tenía caso. La música estaba demasiado fuerte. Afortunadamente tenía unas llaves.
Al subir a su cuarto lo encontró tirado en su cama, con todo regado por el piso como si un ladrón hubiera estado buscando algo. A él mismo tal vez. Cuando Shigma la vio se intento parar pero fue inútil, en parte el dolor en las costillas y en parte un estado de letargo se lo impedía. Vio frascos de pastillas abiertos, fórmulas, y unas vendas cambiadas recientemente, por lo menos parecía que se estaba cuidando.
"Hazme un favor, vete de aquí. Quiero pensar sólo" Ashley recordó que Shigma alguna vez le había contado que tenía una enfermedad cerebral y pensó que tal vez era eso lo que lo aquejaba.
"No importa. Puedes estar tranquilo conmigo. Yo puedo ayudarte también" Ashley se acercó un poco, lo suficiente para estar en un lugar seguro y para brindarle la ayuda que él pudiera necesitar.
"Claro que puedes ayudarme. Todos pueden ayudarme, pero nadie quiere. Todos los que tengan más de diez centavos pueden ayudar a alguien que no tenga nada. Pero quién daría diez centavos a alguien que no tiene en qué usarlos" Shigma era muy complicado para decir sus cosas. A Ashley realmente le molestaba que Shigma usara metáforas y analogías cuando ciertamente había momentos en los que tenía que ser claro y conciso.
Se acercó a Shigma, arrodillándose a su lado y lo abrazó. Se encontraba temblando y con frío. Algo inusual en este chico que no se podía quejar de baja temperatura corporal. Ashley lo abrazó hasta que se calmó. "Tú me conoces y sabes qué te puedo ofrecer y qué no puedo" Shigma solo pudo callar. Ashley sabía muy bien que ningún comentario de Shigma podía competir contra una frase que transmitiera en lo que él mismo creía. Luego de un rato y una ducha Shigma ya estaba relativamente bien.
"Me tengo que ir. Quedas en tu casa"
"No me puedes dejar así ¿Te doy toda mi ayuda y me dejas sola en tu casa?"
"Tengo mucho que hacer"
"¿Como qué?"
"No me preguntes eso hasta que no tengas un hijo con mi apellido"
"Horrible comentario. No es justo. Tenemos sexo, dejo que me pintes desnuda, dejo que me toques en la ducha, me intereso por ti ¿Y me sacas de tu vida con un chiste?"
"Lo siento. No estoy acostumbrado a que se interesen en lo que hago y las drogas usualmente me ponen de mal humor. Aparte de conseguir trabajos ocasionales que me perrmitan escribir y dibujar, tengo un movimiento llamado GadgetPoets. Lo fundé con Omega y esta dando buenos resultados, así que tenemos que dedicarle mucho tiempo"
"¿Los de las tales GP son los chicos que te salvaron de mi padre el otro día?"
"Heh!... sí, salvaron... "
"¿Por qué no me habías dicho?"
"No hay mucho qué contar, apenas estamos armando cosas."
"¿Has hablado con Laura últimamente?"
"Por qué mierdas me preguntas eso? "
"No me hables así, bastardo, sólo me intereso por ti"
"…Sí. Hace unos tres días"
"¿Luego de la golpiza?"
"Sí así es. Gracias por recordármelo."
"Dudo que algo así se te olvide. Mira, lo siento mucho, sé que la golpiza no es la razón para que te hayas... No sé por qué, pero creo que tiene que ver más con Laura ¿Por qué no me cuentas? Tal vez te ayude"
"Le hable de ti. Ella me aprecia mucho y se siente muy mal, no siempre le cuento todo bien. No le importa que yo esté con gente, pero no le gustó que tuviéramos sexo. El punto no es eso, sino que ella piensa que tú esperas mucho de mí y nuestra relación sólo por que tuvimos sexo. La gente no debe esperar mucho de mí. Ella no está muy segura de que yo sienta algo real por ti."
"Pero si ella no está muy segura, es porque tú no le dijiste tus sentimientos con seguridad, porque tú no estas seguro. Dijiste que sentías algo por mí. No juegues conmigo, ya que me enseñaste a entenderte no puedes engañarme, dijiste que sentías algo por mí y me besaste, y me tocaste. Pregúntate a ti mismo ¿Sientes algo por mi?"
"Sí. Pero aun no sé qué es. Puede ser sólo..."
"Sólo amistad mal interpretada"
"Huh? Dudo que eso se me pasara por la cabeza. Ni siquiera sé qué es amistad. Pero tal vez" Ashley sintió como sonaban los tejidos de su cuerpo resquebrajándose entre ellos con la lentitud que debía reinar en el momento. Ese "tal vez" la hacía desangrarse en un instante. Aunque en parte sentía que esto ya estaba escrito. Shigma, con sus palabras, hacía que todo se viera venir desde lejos, pero tan lentamente que nadie se diera cuenta. Sólo cuando un súbito golpe en las rodillas las hacia tocar el suelo, las cosas se daban por enteradas. A Shigma también le encantaba hacer ver el paisaje hermoso y que cuando el afectado lo notara no hubiera nada que hacer para recuperar la hermosura.
"Sí. Yo te entiendo" La tristeza de Ashley era evidente, aunque ella ciertamente trató de ocultarla.
"Mira Ashley, no es tu culpa. Tal vez no te merezco, no puedes merecer a alguien que no te sepa dar explicaciones que no entenderás. Mereces alguien que nunca se vea obligado a hacerlo, mereces alguien que tenga esperanzas en la vida, aspiraciones. Que se quiera a sí mismo, que no esté cansado sin haber empezado. Necesitas a alguien que no encuentre el placer en lo que a los demás les parece displacer. No necesitas a alguien que se proponga ser serio por lo menos una vez al día. Es que concentrarse tanto para querer sólo ser..." Ashley no quería escuchar más. Las lágrimas salían de sus ojos y la saliva de su boca. Se acostó en la cama de Shigma y recogió su cuerpo pensando que de alguna manera podía consolarse y aislarse de todo lo que estaba pasando. Pensó que podía desconectarse de todo lo que estaba escuchando, de todo lo que estaba sintiendo. "Mira Ashley, no sé qué es amor. No creo en eso, ni nunca he sentido algo así, pero según como la gente lo vive, el que no se ama a si mismo no es capaz de amar y no sé si sea capaz de amarte y no quiero decepcionarte ni herirte. Creo haberlo dicho esa noche. Sé que lo dije mal. Lo siento. Siento haberte besado y haberte dicho cosas confusas" Shigma daba cortos suspiros como esperando lo peor. Y lo peor podía pasar. "Shigma, ¿qué estás diciendo? Después al frente de mi casa cuando me besaste, dijiste que mientras sintieras eso seguirías conmigo. Es imposible que no sientas amor y es imposible que no sientas lo que yo sentí. Lo que siento. ¿No entiendes que yo no quiero ser tu amiga? ¿Qué es amistad para ti? Ni eso sabes. No entiendes. Eres la persona más inteligente que conozco, tal vez todo lo puedes entender, tal vez para todos tengas una respuesta, tal vez a todo le encuentres algo qué criticar, pero no puedes descifrar por qué no eres capaz de relacionarte bien con las personas. Patético, por eso tienes ese complejo de inferioridad escondido en un gigante disfraz de niña que se cree la reina. Porque no eres nadie, no eres nada, no eres ni siquiera humano. Me arrepiento mucho de haber buscado tanto tu ayuda. Ni siquiera te puedes ayudar a ti mismo. No volveré a ti. No necesito a alguien como tú" La suave y queda voz de Ashley sonaba como un aterrador grito desde su posición de auto compasión, susurrando las palabras en una sólo hilo de resentimiento y dolor, mientras Shigma continuaba parado como si moverse fuera imposible. Impensable. Se quedó dándole la espalda a Ashley. Ambos se daban la espalda. Esperando que el tiempo cerrara las heridas mutuas. "Sí" dijo por fin Shigma, sintiéndose descifrado, como si alguna vez alguien lo hubiera dejado como él siempre deja las personas con sus comentarios. "No puedo creer que no sienta lo que tú sientes. Es... extraño. No sentir lo que el otro siente. No soy nada. Tú y yo no somos nada. No somos nada de eso. Amantes. No lo somos. Estás en tu casa. Hay leche en la nevera y galletas en el cajón de arriba de... tú sabes cuál... "
Estaba vencido. Acorralado. Como dejaba las ideas de los demás. Ashley tenía razón y le dolía que Shigma no sintiera lo que ella sí. A Shigma le dolía que Ashley sintiera lo que él no se permitía sentir a plenitud por miedo a tener alguna responsabilidad y tal vez luego perder el control.
Hubo una larga pausa. Su longevidad daba espacio para cuestionamientos propios y reversiones de lo ya dicho. Para muertes instantáneas. Shigma se sentó en la cama al lado de Ashley pero aun dándole la espalda. "Mi intención no fue herirte. Nunca te lo confesaría. Pero yo ya estaba consciente de todo esto. No soy capaz de intentar sentirme humano. Sé que lo soy, tal vez biológicamente, pero no me importa. No lo quiero. No me importa. Lo siento. No quiero hacerlo. No sé si sea justo, pero esa noche te dije que no era lo que queríamos, lo que debíamos y luego en el parque frente a tu casa pensé que me podía dar una oportunidad de tener eso que tú querías que tuviera contigo. Quise intentarlo. Pero eso es algo que no cabe en el mundo del que hacemos parte ahora, al que nos adaptamos, el que creamos, donde no le tenemos que poner etiquetas a nuestra relación. Ya no tenemos que creernos el cuento de que el amor es todopoderoso. No tenemos que meternos con la palabra amor. No tenemos por qué melodramatizar lo que tenemos. Podemos ser lo que queramos sin necesidad de herirnos tanto. Sin necesidad de que sufras todo esto por mi culpa y que yo sufra por tu culpa. ¿Cómo era todo antes de esa noche? Como era todo antes de esa noche. Podemos estar conscientes de que tenemos una relación sin ponernos límites, sólo hasta donde nos podamos usar mutuamente sin abusar ¿No crees? Tal vez no vea el amor como los demás lo ven. Tal vez no lo vea. No es mi intención hablar del amor. No sé de él. El único sentimiento que comparto con las demás personas es la amistad. Alguien a quien realmente no necesitas dar explicaciones ni pedir perdón, pero igual lo haces, alguien que te entiende tanto como una persona puede entender a otra. Me conoces y aún sabiendo toda la basura que sabes de mí quieres tener algo conmigo? Pues, yo te quiero. El resto no importa. Podemos ser amigos. Podríamos serlo. Tener o no tener sexo no es lo importante. Besarnos o no hacerlo no es lo que importa. Cualquiera tiene labios. Puedo besar al próximo idiota que vea. Y puedo hacerlo con cualquiera. Tu y yo... tenemos cuerpos como todos, pero también tenemos ideas que nos unen. Seremos amigos. Nos queremos. Gracias al tiempo hemos aprendido a escucharnos y entendernos. Esa es mi intención en la vida, o lo que me queda de tiempo antes de morir. Pero yo no soy quien pienso ser. Ni quien piensan que soy. Lo que te propongo es que continuemos con esto, que no nos preguntemos o maltratemos por cuestiones que no alteran nuestro curso. Ademas de que he querido conocer tu mundo, te he dado a conocer mi mundo también. Sabes en que cajón están las galletas. ¿Sabes cuánta gente sabe? Podemos vivir en nuestro mundo, o puedes volver a tu vida, ser normal, intentar vivir una vida, conseguir metas y aspiraciones, puedes tener seres queridos en cada esquina, puedes unirte a aquellos que buscan aprobación en las grandes aglomeraciones de gente, puedes ser una mosca más en el mercado, puedes ser el espantamoscas que nunca se cansa de blandir la mano. Eres todas ellas cada una en un bolsillo de tu chaleco cerca al pecho. Eres tú, la que estuvo allí consultándose a si misma acerca de lo suyo, en su mundo, con sus valores, creando cosas nuevas para ella misma, reinventando su relación conmigo. Me importa poco que tengamos o no sexo. El sexo, el amor y la vida pueden atropellarme y pasarme mil veces por encima. Ya estoy cansado de la vida. No me importa nada, pues nada es algo para mí. Vivo cada cosa, porque temo que se gaste. Lucho en cada pelea, porque al próximo segundo estoy muerto. Argumento en cada discusión porque la próxima palabra que diga puede ser en serio. Me rio de cada cosa, porque es lo único que las cosas merecen. ¿Pero sabes qué no es lo tuyo? Ya te acostumbraste. Estas ahora en esto, conmigo. Pregúntate cómo vas a ver a las personas de ahora en adelante. Con quiénes vas a salir. Inténtalo si quieres, pero nadie va a aceptar y a aumentar tu exclusividad, tu individualidad, tu particularidad tanto como yo. En ningún lugar y con nadie te vas a ver tan libre como conmigo. Porque así me siento yo contigo. No sé de amor, no sé qué se necesita para ser humano, no sé de esos sentimientos de los que me hablas, nadie sabe de ellos realmente. Por mucho que digan al respecto. Pero sé que si vas con otros tendrás que cambiar y cohibirte. Como al principio te pasó conmigo, antes de que nos acostumbráramos el uno al otro. Pero sé que te gusta como te sientes conmigo y sé que así me siento yo contigo" Shigma se levantó y se fue caminando lentamente mientras Ashley volteaba a mirarlo “Cállate” le dijo. Podía ser tan inteligente como se creyera, pero había cosas en las que era tan impotente como un niño. Tenía cosas que necesitaba que ella entendiera así como Shigma había querido entender los de ella. Le pareció que tenía razón. Tenían una buena relación sin que tuviera ninguna etiqueta. Podían tener sexo y podían no tenerlo. Podían solo dibujarse o lo que fuera sin tener que sacrificar palabras. Después de todo y para su pesar, él era mas humano de lo que él mismo pensaba. Y cómo él decía, era un mundo que ellos dos se habían forjado, del que eran parte y en el que cada uno participaba sin inhibición. “Cállate. Esta no es hora ni forma de decir estas cosas... Todas las veces que te conté cómo me sentía...” Ashley quería decirle más de lo que pensaba y lo mucho que estaba de acuerdo con él en algunas cosas y lo mucho que quería refutarle y cambiarle otras, pero Shigma ya no estaba en el cuarto y el arrepentimiento de no haberlo hecho antes la quemaba por dentro. Lo odiaba y se odiaba también.
Capítulo 5 : De vuelta a un futuro pasado. Las cenizas que no renacen. (El rayo de luz que murió antes de nacer)
Al llegar a su casa todo se veía distinto. Justo como el día que ella llego de la clínica. Con ese aspecto sombrío y lleno de temor. De terror. "Dulzura necesito que hablemos" La voz de su padre en un nuevo y desconocido tono paternal la atemorizaba aún más. Apestaba a haber salido a la ciudad con sus amigos militares. No le gustaba la palabra dulzura. El comandante llamaba así a su difunta esposa. "Iremos a aquel lugar fuera de la ciudad. Para que hablemos mejor. Tengo muchas cosas que quiero compartirte y que quiero que empecemos a poner en práctica."
El largo trayecto en el carro se tornaba más aterrador cada vez. No había mucho a donde escapar. Su padre había comenzado a hablar de una mejor relación como familia mientras parecía mirarla, sus ojos se dirigían a ella pero era una mirada vacía, no había nada sobrenatural en sus ojos, era como un aura, un humor, mientras ponía la mano en su rodilla. Esto, aunque podía ser interpretado como un gesto de consuelo, como si su objetivo fuera dar confianza, sólo podía ser recibido por Ashley como una amenaza.
"Dulzura. La familia no es que esté muy bien y lo que dijiste el otro día puede ser cierto. Tal vez no hay familia. Pero podemos arreglarlo tu y yo. Podemos darnos distancia y hacer otras cosas que liberen la tensión. Podemos desconectarnos de eso." Mientras el padre seguía hablando, la tensión en Ashley aumentaba. También subía la mano de su padre, que parecía tener intenciones de viajar de la rodilla. Ashley no sabía como reaccionar. Tenía ataques de paranoia con la idea de que su padre la espiaba y la deseaba sexualmente, pensaba al respecto, pero espantaba esas ideas porque las consideraba como proyecciones morbosas suyas, una de esas perversiones de las que conocía de sus terapias, miedos y fantasías oscuras que por tenerlas no quiere decir que se deseen realmente, sino que hacen parte de imaginarios con los que luchamos, remolinos oscuros y profundos dentro de nosotros, monstruos con los que convivimos. O eso se hablaba en terapia. ¿Cómo sabía ella que no lo había sacado realmente de terapia, cómo sabía ella que nunca tuvo esos miedos, sino que la terapia se los inoculó?
No era nada de eso, definitivamente su padre quería llegar a algún lado con ella. Ella no veía muchas posibilidades para evitarlo. Él obviamente podría someterla en unos segundos. Si en algunos jugueteos inocentes Shigma la sometía con gran facilidad, demasiada facilidad, este hombre, que le había dado una paliza a Shigma sin sudar gota, casi sin moverse, con una velocidad increíle para su tamaño, la tendría inconsciente en segundos. No pensaba dejar que todo siguiera. Esta vez no iba a esperar hasta que todo llegara lejos. Mientras pensaba qué hacer, la mano de su padre la sostenía firmemente de la rodilla. No había que pensarlo mucho. Se sentía sucia. Utilizada. Podrida. Excitada. No en el sentido sexual, sino como un reactor nuclear a punto de estallar y causar destrucción masiva. El estar excitada, que se confundía con excitación sexual, así fuera sólo verbalmente y no hormonalmente, la hacía sentir peor. Claro, si es que acaso se podía sentir peor en ese momento.
"Deja eso." Ella se esforzaba por quitar la mano de su padre de su rodilla y lucía una risita. Una risita nerviosa y una lágrima anticipadora.
"En la casa no podemos, la niña está allí" El corpulento hombre volvió la mano a controlar el vehículo. Ashley callaba mientras corría escenarios en su cabeza. Mil a la vez, todos. Era como si su padre la estuviera confundiendo con su madre. Lo miraba y podía ver su cara vacía, como si hubiera habido una invasión de mosntruos o aliens y hubieran reemplazado por una versión menos agresiva, pero a la misma vez más terrorífica. Sentía que podía empezar a arder en llamas. Como en esos casos de combustión espontánea humana. Deseaba empezar a arder desde adentro. Pero era mucho pedir para ella.
"Mira. Es el lugar perfecto... lo he extrañado. ¿Tú no?"
"Yo nisiquiera he dicho nada"
"No es mucho lo que tienes que decir, sabes a qué venimos ¿No? Siempre te ha gustado, eras tú quien conocías este lugar de antes, me trajiste primero" Era una posada de habitaciones, como un hotel de carretera, un motel, pero parecía que era para uso de personas pertenecientes a algún club, en el portón un hombre de apariencia civil, pero con cargaderas y aspecto militar, se asomaba y reconocía al comandante y le daba ingreso.
"Yo nunca he venido acá... Yo... Creo que me espías"
"Claro que no. No digas cosas así, no vuelvas a decir cosas así. Tienes que respetarme. Soy tu hombre. Soy el único hombre en tu vida. Debería castigarte por decir cosas como esas" Aún no entendía por qué, pero sentía que las cosas eran sólo una mala interpretación suya. "Ni siquiera me castigas. Ni en eso eres un padre. No eres un mal padre, porque ni siquiera eres mi padre."
"Yo quiero arreglar esta situación. No quiero herirte. Ni que pases un mal momento. Por el contrario, quiero que te sientas bien. Que pases un buen momento como lo has pasado antes conmigo" ¿Qué hacía ella sentada al lado de este hombre en una habitación cerrada fuera de la ciudad? Este era el tipo de cosas que ella sentía que no tenía derecho a preguntarse. Ella se había dejado llevar hasta allí... Pero ¿Por qué? ¿En qué momento se había dejado llevar? ¿Había sido ella también reemplazada por un alien invasor que conducía y ella iba de copiloto? ¿Era la terapia que le había metido ideas en la cabeza y la había hecho ponerse en esta situación? "Ven siéntate a mi lado dulzura" Dijo Starkey señalando la cama, pero Ashley se sentó en un sofá al otro lado de la habitación, cerca a la puerta. Él fue hasta ella.
"No sabes lo duro que fue mi partida. Me sentí muy solo. Cuando volví a casa y te vi, no sabes cómo me sentí. No has cambiado nada. Algunas veces cuando te miro, creo que veo a nuestra hija y no puedo evitar el mirarte por horas me siento muy... confundido"
"Yo... yo soy tu hija. ¿No lo ves? No sabes lo duro que fue estar toda mi adolescencia en una clínica muda, drogada hasta la inconsciencia sin poder articular dentro de mi cabeza cómo me sentía o qué pensaba? Y luego cuando por fin pude participar en terapia todo lo que me costaron tantas cosas, todavía me cuestan, y me siento tan... Sola... todavía me pasa durante los días. No me visitaste ni una sola vez. Lo que supe de ti lo supe por rumores. ¿Tú qué sabes de mí? Ni siquiera sabes rumores, no te interesa. ¿Sabes lo que fue mi primera menstruación? ¿Sabes lo que fue al volver a casa escuchar rumores de que te la pasabas con prostitutas? No sé qué esperar de ti. Te conté lo que Christian intentó. No pareces mi padre. Yo soy tu hija. No tu esposa, TU HIJA!" Ashley ahora gritaba y había empezado a ver el espacio como una oportunidad para desahogarse. Quitarse de encima eso que tanto tiempo había querido decirle. "Tranquila. Ya hablé con él de eso. De hombre a hombre. Lo que pasa es que eres una mujer. Una mujer muy hermosa. Y esa ropa que tú usas te hace ver muy atractiva. Tú sabes lo que los hombres algunas veces sentimos"
"Pero no importa mi ropa, eso no le da derecho, se supone que los padres hacen respetar a sus hijas y sienten que deben proteger y valorar. Tú no me tratas como tú hija sino como una niña que vive en tu casa. Algunas veces me miras como a mi madre. Como a tu esposa... desde que salimos de casa y nos montamos al auto me has tratado como a tu esposa... y hablas de mí como si fuera... nuestra hija... me preocupa. Yo soy tu hija..." Ashley se trataba de calmar. Borraba el llanto de su rostro con una sonrisa y miraba a su padre. Esperando su reacción. Él la seguía mirando con aquella mirada. Pero ella en realidad estaba todo este tiempo, incluso sin proponérselo, lo que había en el cuarto. Una cajonera. Un teléfono de disco. Un televisor. Pero el televisor estába tornillado a la mesa. El teléfono no. Seguro era pesado. La puerta no tenía seguro. Tenía un pasador en la manija, entonces sólo había qué moverla para abrir la puerta. La cortina detrás del sofá y junto a la puerta también podría usarse para obstaculizar el movimiento o por lo menos la visión. Todo el tiempo había estado mirando esto, pero apenas ahora mientras calmaba sus lágrimas lo entendía. Ella pensaba que había estado todo el tiempo jugando con sus uñas y sus cutículas, mientras hablaban, y también, pero de alguna forma su cuerpo, tal vez sí había un invasor en su cuerpo, y mientras ese invasor la forzaba a actuar como una victima, ella muy desde el fondo estaba empezando a actuar como algo más. Como alguien que escapa. Alguien que sobrevive. Alguien que vive de más.
"Te amo. Y hoy te lo voy a demostrar" Su padre se acercó mucho a ella. Empezó como un abrazo. Los brazos de su padre la rodeaban cariñosamente. Pero ella sabía. Tenía control de su cuerpo. Ella era su cuerpo. No había invasores en su cuerpo. Ni se le había incoulado nada con las drogas ni la terapia. Ella eran todas esas partes. El abrazo era quieto pero ella sabía que no lo sería todo el tiempo. Seguía mirando y revisando la habitación. Ella misma iba a controlar lo que estaba en su control, que no era mucho, pero era suyo, ella iba a hacerse responsable por lo que tuviera qué hacerse culpable. Culpable? Porqué culpable? ¿Que quería hacer? ¿Porque sintió primero que iba a ser culpable de lo que pasara? No pasaba nada. Era normal. Eran parte de su cuerpo el poder y la sumisión, entonces también podría darle la bievenida a la culpa. Pero no tendría qué quedarse. Ni ella ni la culpa. Hizo como si fuera a devolver el abrazo, pero le garró el poco pelo que tenía y la piel debajo del mentón y le mordió la oreja. Todo era una mancha, cuando volvío a mirar a su padre él seguía sentado en la cama mirándola perplejo, tras el mordisco se había tirado violentamente para atrás pero ya se había incorporado, sangre brotandio violentamente del costado de su cara. Intentó abrir la puerta pero no era como ella pensaba, tenía llave. Cubriéndose con la cortina rompió la ventana con el peso de todo su cuerpo empujándose con el espaldar del sofá. Starkey llevó la mano que tenía libre hasta su rostro y lo cubrió por unos momentos. Luego las dejó caer. Sus manos. No entendió qué pudo haber salido tan mal. Quiso salir corriendo a perseguirla, pero... no sabía muy bien con qué fin. Se sentía enfermo. Se sentía mareado. Se paró al baño de la habitación a lavarse la herida y detener la sangre y su rostro llorando en el espejo lo sorprendió.
Cuando Ashley llegó a la carretera se dio cuenta de que todavía tenía la oreja, o un pedazo de la oreja de su padre en la boca. La escupió y se paró justo en la mitad de la vía para que alguien se detuviera y la llevara de vuelta a la ciudad.
Caminó mucho antes de que se detuvieran a recogerla, al final cerca de una gasolinera consiguió unas monedas y se montó en un bus de regreso. Se quedó dormida en un asiento. Cubriendo las cortadas de la ventana con sus manos. Se limitó a cerrar bien los ojos y no gritar. Abrir los ojos al sentir como todo el sufrimiento entraba en ella queriéndola desgarrar, sentir como su cuerpo colapsaba con los bruscos movimientos de los deseos de su padre y sentir como su progenitor satisfacía sus más pútridas y viscosas fantasías con ella. Se obligaba a sí misma a sentirse pútrida. Aunque ella hubiera tomado el destino de esa situación luego de que casi se lo quitan. Era mejor no dormir. Era preferible quejarse despierta que tener pesadillas mientras dormía. Estaba acostada pero tenía los ojos abiertos. No se atrevía a cerrarlos. Podía tener visiones aterradoras. Pero también se felicitaba un poco. Se entendía un poco. No consideraba justo que tuvieran qué pasar cosas así para poder entenderse, para poder quererse y aceptarse como una persona que podía. Un persona que podía cruzarce con el poder, y dejarse habitar por él.
Al día siguiente despertó en una banca cerca de una calle principal. Sus heridas se sentían frescas todavía. No tenía muchos lugares a donde ir. No quería ir a donde Shigma. Cualquier cosa le parecía mejor que verlo y que él la viera. Fue al colegio. En la enfermería le curaron las heridas sin muchas preguntas. Vomitaba y sudaba frío. Sus compañeros y profesores, aunque se sentían solidarios con el malestar de su compañera, no sospechaban lo ocurrido el día anterior. Ella podía escuchar que la juzgaban, no confiaban en ella, la culpaban. Le dijeron que se fuera hacia su casa. La idea no le pareció buena.
Entró a la casa de Shigma y lo encontró tirado en su cama. Dormido. Se acostó a su lado sin despertarlo. Lo abrazó y se durmió también. Estaba tranquila y segura.
Por la tarde Shigma se despertó y vio a Ashley a su lado. No se quiso levantar. La miro y la abrazo también. Ella al sentirlo se despertó asustada de una pesadilla, dando un grito mudo como cuando le dan los ataques. Se sintió más segura al verlo. Estaba tranquila y segura, pero su ropa delataba una tragedia "Mi padre me quería violar" Hizo el anuncio con una voz extrañamente calmada. Mas tétrica que calmada. "No lo hizo porque escapé, pero lo quería hacer. Mira. Me corté. Rompí un vidrio. Huelo horrible. La ropa. Dormí en la calle." Se sentía invadida por un inmenso deseo de destrucción. De vomitar, de gritar, desahogarse de toda la pena y el dolor que tenía encerrados. Pero su voz seguía fresca y relajada. Aún no entendía porqué, pero presintió que se estaba acercando a aquel estado en el que ya nada la sorprendería y ya nada le importaría. "Mi propio padre me obligaría a tener sexo con él" Shigma se levantó y cogió el teléfono. "¿No me escuchas? Quería abusar de mí ¿No me entiendes? Se quería masturbar conmigo" Shigma la empujó suavemente a la cama con una mano y la mantuvo sentada con firmeza. "Espera" En una reacción inesperada parecía que sólo se preocupaba porque contestaran su llamada. Shigma. Ashley. Teniendo reacciones inesperadas. Esto era exactamente lo que se podía esperar de ellos dos. Ayer querían herirse sus costillas hasta la muerte con frases mordaces y hoy no sabían qué hacer. Ahora Ashley era la calmada. Y Shigma era el que estaba reaccionando raro. Habían intercambiado papeles.
"¿Hola?"
"Necesito un favor"
"Es increíble que ese sea tu saludo. Así que estás vivo. Te dábamos por muerto ayer, te esperamos casi hasta las once. ¿Qué es el favor?"
"Es... Personal. Es violento. Es venganza."
"Aighj... no hay motivos personales. Sólo cosas que favorezcan a la causa... Y fuiste tú quien escribió eso en el charter" Ashley miraba ocultando su sorpresa al ver la reacción de un Shigma que desentonaba con todo lo que ella conocía de él hasta el momento. Bueno, desentonar era también otra forma de decir que esta era todavía otra faceta que se estaban mostrando. Y en realidad, después de ayer, ella misma estaba también en un estado de calma que hizo que su sorpresa fuera apenas un microgesto "Voy a matar a alguien. Si uds me ayudan hay menos chance de que lo haga mal y me capturen y se nos acabe la buena causa que nos une" Las palabras que escuchaba de Shigma sólo alteraban más a Ashley pero ella smplemente se acostó boca arriba y suspiró.
"No importa. Por el momento no podemos darnos el lujo de cumplir venganzas. ¿Entiendes? No podemos Shigma. Esta frase te puede joder la cabeza, yo sé, pero entiende que la impotencia es la parte mas importante en estos negocios. La frase es: NO PUEDES" Shigma se llenó de rabia y comenzó a golpear el teléfono contra la pared hasta que estuvo roto y sólo golpeaba sus propias manos hasta sangrar un poco. "Espera. detente. Eso no arreglara nada" Se pronuncióAshley. Shigma se calmó. Se sentó. Sonrió un poco. Una sonrisa de frustración. Tomó aliento. "Tampoco arreglara nada venir a decírmelo cuando hace poco me dijiste que no valgo nada y que no podía ayudarte... Aunque tenías razón. No puedo. Yo no puedo hacer nada. Porque soy un inútil. Nada que hagamos arreglara algo. Y te estas volviendo igual que yo, ni siquiera eres capaz de enfadarte. Necesitamos ayuda para ayudarnos. Estamos muertos. No tenemos nada ni nadie en la vida. Nadie nos recuerda. Nadie nos extraña. Nadie se molesta en nombrarnos. No tenemos nada ni queremos nada. La inercia es lo único que me mantiene ahora. Estamos muertos. Nadie sabe de nuestra existencia. No tenemos nada qué hacer. No tenemos Ambiciones. No tenemos recuerdos. Estamos muertos. No tenemos futuro ni pasado. Ni presente debemos tener. Estamos muertos. Queremos morir. Míranos. Somos pálidos y odiamos a la gente. Míranos. Nuestras manos sangran y nuestros padres nos cauterizan. No hacemos nada. Somos inertes. Somos náufragos. Lo que hacemos no es la vida. Somos muertos. No tenemos éxito. Estoy anclado en un recuerdo. Estoy muerto. Estás muerta. Somos muertos. Estoy loco. Estoy estancado en una teoría. Estamos tan muertos que no lo sabemos."
A pesar de las violentas y pesadas palabras de Shigma, su tono era suave y relajado. No se sentía el discurso de una persona reprendiendo sino nombrando cosas de una lista. Ashley, a pesar de escuchar la voz queda de Shigma, estaba recibiendo cosas que no quería escuchar. Para ella eran como gritos. Como gritos que salían de la tumba de un cataléptico. Se puso en pié rápidamente y se quedó erguida y derecha, tirando sus hombros para atrás y llenando el pecho para hablar bien y claro, temía que se iba a poner a llorar o a empezar a tener un ataque y perder la voz, pero a medida que hablaba se sentía como que podría hablar para siempre y que todo lo que diría era exactamente lo que quería decir "¿Siempre que te sientes fuera de tu lugar intentas herir a los demás? ¿Crees que me gustó? No, no es momento para hacerte preguntas, no, no me gustó. No me gustó verlo mirándome. No me gustó verle esa expresión vacía en la cara y sospechar que mi problema mental tal vez no viene por el trauma de cuando mataron a mi madre sino por herencia mental de mi padre. No me gustó pensar que soy como él. No me gustó dudar de lo que viví en la clínica, algo que me soportó y contribuyó, tanto como él, a lo que soy. No me gustó dudar de la realidad, sentí que me enloquecía, y no estoy hablando de cómo me sentía cuando era niña antes de que me internaran. Algo distinto, como si la realidad se desmoronara de formas... Químicas, creo que cuando era niña el mundo se descompuso en pedazos rocosos, como físicamente, pero esto se sentía como químico, ardía, no era frío, me quemaba por dentro. No me gustó entrar a un cuarto de motel con él. No me gustó tener qué llegar a una situación en la que estaba buscando cómo convertir objetos de una habitación en armas para defenderme de una persona que hace también parte de mí. Tal vez me confunde con mi madre, pero yo sí fui a una clínica por mi problema. Yo sigo en mi vida. Yo no estoy intentando escapar de mi vida confundiendo a mi hija con mi esposa. Yo no estoy diciendo que estoy muerta. Yo vi gente morir en la clínica. Yo vi gente viva no vivir, en la clínica. Estuve años muda y encerrada y sentía que era por no querer terminar como mi madre. Pero mi padre cree que soy ella. Pero no lo soy. Ni yo sabía qué o quién era cuando volví a la ciudad. Y me frustra tener qué descubrirlo así, entre toda esta... Locura!" al decir esto último hizo un enfasis y se volvió a sentar "Yo no sé a ti qué te hicieron para que te sientas tan miserable, pero estoy segura que no es peor a tener que soportar a tu padre violándote mentalmente como evidentemente violó a tu madre mientras vivía... Y estoy segura de que no tienes qué conciliar la idea después de todo esto, de que tal vez tu mismo padre haya tenido algo que ver con el asesinato de tu madre, por que así como algo dentro de mí se manifestó ayer con la idea de que me iba a hacer daño, también dentro de mí se manifiesta esta idea de que fue él... "estaban sentados en la esquina de la cama de forma que se daban la espalda. Ella se acomdó de forma que se recostaba sobre él y lo abrazaba desde atrás "Sé que lo que nos dijimos nos tocó muy adentro. Nos herimos mucho. Aún me hiere. Y me hiere que digas que estamos muertos"
"Estamos muertos. Ya lo sé. Porque siempre es así. Ya lo sé. Tú vas a matarme. Como Laura me mató. Como me dejé matar por Laura. Se quedó con mi vida. Le regalé mi vida. Nuestra unión dio su fruto. Y el fruto se pudrió. Lo perdimos. Ella me entregó todo. Su vida. Y yo le di la mía. Y ahora estamos muertos. Y tú vas a quedarte con mi vida. Y yo con la tuya. Voy a matarte. Ya lo verás. Nos quitaremos las vidas. Las personas como tú o yo nunca hacen las cosas a medias. O nos entregamos a muerte o morimos. Vamos a morir. Voy a morir. Ahora sí. Voy a morir. No es suficiente estar muerto para dejar de vivir. Tengo qué morir."
Ella estaba desconcertada. Se sentía habiendo encontrado una balsa después de estar los dos ahogándose pero es como si él no se quisiera subir, si hubiera sabido cómo, hubiera blanqueado los ojos de la frustración "Sigh... No puedo luchar con lo que quiera que sea que lucharon mis padres, y lo que mató a mi madre y va a matar a mi padre. Porque no creo en él, no creo que él tenga salvación. Pero sí creo que te puedo ayudar. Y no estoy hablando de nada extraordinario, de nada super humano... Sino de vivir. Te necesito. Tal vez mucho más que antes. Porque siento que veo cosas que ayer no veía. O que veía y no aceptaba. Y quiero compartirlas. Has sido mi apoyo y mi columna sin importar si eres humano o no lo eres. Si estás vivo o no. Si sientes amor o no lo sientes. Hemos sacrificado cosas, pero no nos hemos compartido y dicho cosas, a nosotros mismos y a cada uno. Te necesito hoy y justo aquí a mi lado, como sea te necesito. Y sé que me necesitas. Y sí, tal vez algún día no nos necesitemos y nos abandonemos, o porqué no, basada en mi historia familiar creo que voy a terminar matando a mi Padr... Al comandante Starkey y hasta a tí... Pero por ahora... Seamos, estemos."
"Mírate Ashley. Míranos. Mira lo que estas haciendo por mí. Te vuelves en el pilar de todas las ideas que te rodean y tu vida la dejas atrás. No me necesitas porque puedes ayudarte. Porque te estimas y consideras que vales la pena. Aún no has cometido los errores que yo. Tienes chance de salvar tu vida. Para mi es tan solo el tiempo que me queda antes de morir y descansar. Lo estoy acelerando. Ya te dije. La inercia es lo único que me mueve ahora. No necesitas alguien que no cree nisiquiera en sí mismo. Yo no quiero vivir. No quiero sentir. No tengo aspiraciones ni metas. Mi único objetivo en la vida es desgastarme hasta morir. No me necesitas. Nadie lo hace. Yo me necesito para estar muerto. Tú aún puedes vivir. Me necesito para herirme. Porque soy el único que puede hacerlo. Intento con mis palabras que los hombres me den puños y las mujeres odio. Pero sólo yo me necesito para darme dolor."
"Increíble tenerte qué consolar después de que me iban a violar y tengo cortadas en mi cuerpo y sangre en la ropa de saltar por una ventana... Pero parece que ese es mi papel hoy... ni sé ayudarme. No tienes que hacerte daño. Puedes ayudarme. Y puedo ayudarte. Te necesito a mi lado hasta que esté segura de lo que hago. Podría buscar a cualquiera pero te quiero a ti. Ademas tú me necesitas a tu lado. Necesitas a alguien que le de sentido a tu vida para poder tener qué desgastar ¿No es así?" Mientras decía esto con sus manos giró su rostro y lo beso. Era un gesto y una pose parecida a como le había arrancado la oreja a Starkey. "¿Tú crees que yo te amaría si no valieras la pena? ¿Crees que acudiría a ti con todos mis problemas si pensara que no vales la pena ni me puedes ayudar? ¿No lo crees así? Ok, tal vez estas muerto. Pero yo soy la que debería estar quejándose ¿No? Dices que también estoy muerta. Estemos muertos. Seamos muertos. Pero puedes ayudarme mientras te desgastas y te hieres y te acercas a tu muerte" Ashley hablaba en un tono suave y consolador mientras seguía acariciando a Shigma. "Está bien. Tal vez. Te entiendo. Me he forjado así. Dudo que tú en un arranque de sentimientos exagerados pretendas saber lo que yo he sentido y vivido por años" Shigma disfrutaba la manera como Ashley lo calmaba. Era tan sólo un niño mimado y tan terco como podía serlo. Tal vez para llevar la contraria. Tal vez para completar su parodia. Tal vez para sentirse tierno.
"No eres taaaan mayor, pero está bien, de cualquier forma, ya aclarado el asunto podemos hacer el amor con más tranquilidad"
"¿Hacer el amor? ¡Puaj! Pésima expresión... Además sólo dijimos que yo iba a seguir contigo independiente de mi forma de pensar. El sexo es otra cosa. Dijimos que lo íbamos a dejar como éramos antes de tener sexo. Tengo en cuenta que eres tú quien me está ayudando en mayor porcentaje, y que estoy siendo injusto, acabaste de pasar por lo que es sin duda una tragedia, y aún así me estás calmando a mí, y aprecio eso. No puedo ahora inventarme que hice todo esto para forzarte a calmarte para calmarme a mí, quisiera que incluso ese fuera el caso... Pero soy cobarde y egoista. No lo digo todavía en medio de una crisis, lo digo reconociendo mi tontería. Perdón. Debí haber estado ahí para ti como dices que lo he estado. No me siento así, no me siento como alguien que te apoyó como debería, que te creyó cuando debería. Tener sexo... es aparte. Podemos tenerlo. Pero... No sé, tal vez necesitemos poner una distancia, luego de loque te pasó hoy, no quiero que parezca que me estoy aprovechando de un moento vulnerable y que hice una pataleta para causar que tomaramos una decisión que pueda generar molestias. Debes estar ya cansada de que te intenten violar."
"Está bien, está bien. Nada de sexo hoy. Ya estoy calmada, estás calmado, estamos haciendo bromas. Me estas ayudando mucho. Tan solo con tus comentarios" Ashley abrazaba al chico y lagrimeaba pero esta vez con respiros diferentes, aires diferentes. Se abrazaron por cerca de diez minutos hasta que estuvieron más calmados.
"No es bueno forzar la calma tampoco, tal vez lo hiciste para que me calmara, pero depronto no por ti. Necesitas desahogarte. Necesitas gritar, no callarte"
"Me gusta mucho lo que acabas de decir... deberíamos ponerlo en practica"
"¿Deberíamos?"
"¡Claro que si! Tú también te calmaste por mí"
"¡Claro que no! Yo golpeé el teléfono contra la pared hasta destrozarlo y luego hice la peor pataleta cósmica, ahora los dos tenemos heridas y sangre pero las tuya sieguen siendo puntos, las mías son apenas raspones..."
"Tengo algo en mente ¿Sabes cómo me gustaría gritar?"
"Puedo asegurarte que sé lo que estas pensando y no me gusta que siempre pienses en sexo"
"¿Qué estas diciendo? El que piensa todo el tiempo en sexo eres tú. Yo te iba a proponer que fuéramos a un parque de diversiones."
"No me gusta la idea del parque. Hay mucha gente que estorba... Y tienes puntos"
"También tenía en mente el mar ¿Qué te parece?"
"Me parece que hay mucha arena, mucho sol y mucha sal en un solo lugar. Mucha gente también... Y tienes puntos"
"Maldita sea ¿Qué te gusta hacer? ¡¡Lo único que quiero es gritar!! ¡¡Desahogarme!! ¡¡Golpear a alguien!!!" Ashley gritaba y le daba pequeños puños a Shigma.
"Bueno ya gritaste un poco y me golpeaste. No se necesita mucho para eso"
"¿Qué tal si nos drogamos? Tengo un baúl lleno de las mejores drogas psiquiátricas" Shigma hizo una cara. Ella había escuchado a Shigma hablr de problemas de adicción, y de una personalidad autodestructiva y depresiva y que era propenso a consumir ese tipo de sustancias y que ya lo había hecho en repetidas ocasiones, era algo con lo que ya había luchado. "Creo que consumirlas a modo de escape... nos puede poner en cierta situación..." Ashley miro hacia otro lado haciendo una cara exagerada de culpa y se sentó en una silla que había a su lado. "No existe problemas en tomar drogas, el problema es por qué y cómo tomamos esa realidad" Explicó Shigma para quitar la culpa de Ashley quien cambio su cara de magdalena por una cara de idea. "Vamos al lago"
"¿Al lago?"
"Sí. Hay un lago, y hay una especie de lugar para pasar la tarde, es como para gente que quiere estar al lado del lago, iba con mi madre. Cuando era niña"
"Vaya. Vivo aquí desde que soy un niño y nunca me di cuenta ¿Dónde está?"
"En las afueras. Por el norte. ¿Te gusta?"
"¿Qué tiene el lago para ofrecernos?"
"Tenemos la seguridad de que no hay nadie, no hay sol, no hay sal y definitivamente podemos gritar"
"¿No hay sol?"
"Hay unas mesas con sombra, son como casetas, es como para gente que quiere ir de picnic, pero también hay unas casetas para gente que sólo quiere estar cerca al lago en la sombra"
"No sé en qué te pueda ayudar un lago. No sería para meterse al lago, se podrían infectar los puntos. Pero me agrada la idea. ¿Cómo llegamos?"
"Pidiendo aventón. Eso es obvio"
"Tú y tu madre pedían aventón?"
"Eh... si... "
Capítulo 6 : "Eres otra persona ¿Sabías?" (¿Qué tan malo puede ser el olvido?)
"Mira. Este sí va a parar" Ashley señalaba un carro que aceleraba y seguía de largo. Los dos jóvenes cerraban sus bocas para no tragar polvo. El polvo de alguna manera llegaba hasta sus lenguas y sus ojos.
"Quisiera saber por qué piensas que todos van a parar" Shigma escupió.
"Hago el intento" Ashley escupió también.
"¿Y qué clase de intento es ese?" Shigma volteó a su izquierda hacia una pequeña gruta por donde salía agua y enjuagó sus manos.
"¡TU ESTAS AHÍ SENTADO EN LA SOMBRA MIENTRAS YO ME HAGO AQUÍ EN EL SOL CON MI MANO AL FRENTE TRATANDO DE QUE ALGUN ESTUPIDO SE DIGNE EN PARAR!"
"¿Ves? Yo te puedo poner a gritar. Es más, lo estoy pensando dos veces ¿Qué droga utilizaríamos?"
"¿Por qué no haces el intento? Señor sabelotodo" Shigma se paraba lentamente mientras la chica se sentaba en la sombra.
"¡¡Mira!! Ahí viene uno" Ashley, algo emocionada y optimista, señaló un carro.
"Ya lo vi Ashley" Shigma hizo sombra con su mano para quitar el sol de su vista.
"Si ya lo viste por qué no pones la mano ¡Imbécil!" Shigma levanto su mano haciéndole señas al carro. No sirvió. El carro siguió de largo.
"¡Ha! ¡Lo ves! ¡No es tan fácil! ¡Ha! ¡No te paró el carro!"
"¿Eso era lo que querías? ¿No era mejor que me parara el carro para que nos fuéramos? ¿Prefieres seguir aquí donde lo único que puedes hacer es burlarte?"
"Mientras no te paran los carros me puedo reír"
Una camioneta se orilló sin que nadie le hiciera señas, sólo al verlos con pinta de aventón al lado de la carretera cerca de la estación de gasolina. Shigma hizo silencio y escuchó cómo alguien se asomaba detrás de una de las ventanillas. "¿Necesitan que los lleven?"
"No. Llévatela a ella. No me la aguanto más"
"No tengo problema en llevarme a esta bebé" Shigma echó un vistazo dentro de la cabina de la camioneta y notó la abundancia de chicos en ella. Chicos muy apuestos.
Por un momento la envidia lo tomó por sorpresa. Más que todo en los momentos en los que Ashley los miraba y tragaba saliva. La mirada de Ashley le recordaba el deseo. Hace mucho tiempo no revivía el deseo. Ashley hace mucho tiempo no llamaba al deseo.
"¿Qué dices Shimy Shimy Shimy? ¿Quieres que me vaya sola con todos ellos?" Ashley se acercaba coqueta hacia la camioneta y se recostaba sobre la puerta. Shigma lanzó a Ashley una mirada un poco agresiva al escuchar el apodo, pero siguió enganchado con la conversación.
"Te puedes ir en la parte de atrás viejo, nosotros nos vamos adelante con la chica. Adelante sólo cabe uno y creo que no seria justo que la dejaras en la parte de atrás de la camioneta. Le puede dar el polvo de la carretera"
"No sería el único polvo que recibiría en la cara durante el camino." Murmulló shigma. Ashley le dio un pequeño golpe en el hombro. "Ella no necesita polvo de carretera hoy. Se supone que yo debo aceptar el polvo. Pues a decir verdad, el polvo que me aborde en la camioneta no será problema. Como quieras Ashley. Puedes ir adelante. Pero recuerda por qué estamos aquí" Ashley solo le saco la lengua a Shigma y acercó su rostro al del conductor.
"No. Muchas gracias. Son muy amables pero no sería justo. Nos vemos dulzuras."
"No tiene por qué ser justo si nos tienes a nosotros. ¿Para qué lo quieres a él?"
"Sólo vete, no quiero ir con ustedes" Ashley les sacó el dedo y los despidió. Los chicos tan solo se rieron y se fueron murmurando. Tragando su polvo de carretera.
"Eres un estúpido mira lo que me hiciste hacer, desperdicié una camioneta llena de chicos sexys" Dijo Ashley mientras señalaba con una mano a Shigma y con la otra la camioneta
"Eres una estúpida mira lo que acabaste de hacer, desperdiciaste una camioneta llena de chicos sexys" Replicaba Shigma imitando la voz y la pose de Ashley.
"¿Estúpida? Mira el plan que tengo para que nos paren" Ashley corrió al otro lado de la carretera y se paro en medio del carril con las manos en el aire.
"¿Qué diablos haces? ¡No puedes pararte en la mitad de la carretera! ¡Se supone que yo soy el suicida! Ashley ven acá. No puedes para un carro así."
"Claro que puedo. Mira, lo estoy haciendo. Así estoy segura que nos pararan para llevarnos de vuelta a la ciudad"
"¡Es muy arriesgado, pueden no parar y hacerte daño! ¡Mira ahí viene un auto muy rápido!" La chica comenzó a saltar y a agitar las manos para que el auto la viera. El auto no se detenía. Ashley siguió agitando sus manos, pero el auto prefería no detenerse. Ashley hizo gestos aún más grandes. Pero el auto no quería detenerse. Shigma logró empujar a Ashley segundos antes de que el auto la atropellara, quedando en la vía del imparable vehículo. El auto logró frenar y no atropelló a Shigma. Ashley rodó por un peñasco hasta caer en una roca donde rebotó hasta un alambre de púas. Quedo atrapada colgando de la piel.
"No pensé que fueran a parar. Tampoco pensé que fuera tan alto el peñasco. Ni que abajo hubiera un alambre de púas"
"Estaba segura de que iban a parar. Iban a frenar. Nunca pensé que me fueras a empujar tan fuerte Shigma, pero estaba segura que iban a parar"
"No te muevas. Descansa. ¿Por qué lo hiciste Ashley? Tú no haces ese tipo de cosas. ¿Eres tú?"
"Es como si... Ibas a morir por mí Shigma. Y ni siquiera recuerdo tu nombre real en este momento. Ibas a morir por mí. No estas muerto. Estamos vivos. Y queremos vivir. Ibas a morir en mi lugar." Ashley, a pesar del dolor, intentó abrazar a Shigma con fuerza. Shigma la abrazó con fuerza. A pesar de su dolor. Ashley dejó caer unas lágrimas. Shigma las secó. Con sus labios. Ashley limpió las mejillas de Shigma. Deseando imaginarse que estaban hechas un mar de llanto. Shigma cerró sus ojos y se imaginó que ambos lloraban inconsolablemente. Sólo Ashley lloró.
"¿Están bien allá atrás?" Preguntó el conductor, quien después de presenciar el aparatoso accidente se había ofrecido a llevar a Ashley a algún hospital de la ciudad.
"Estará bien en unos días. No es nada en realidad. El alambre de púas le ayudó a menguar la caída, pero le volvió a abrir unos de los puntos que ya tenía. Entonces... Ya tiene bastantes más que ayer... Esos que le hicieron ayer, están horribles, parece que ella misma se los hubiera hecho" Un doctor le hablaba a Shigma con un tono de descanso, condescendencia y una hoja diagnostico en sus manos. Pusieron los datos en una planilla y llamaron a la entidad médica correspondiente. "Le inmovilizaremos el brazo. No tiene fractura, pero el hueso necesita un descanso. ¿Eres familiar?"
"No. Yo soy su... amigo." Shigma pensó en decir novio pero últimamente odiaba esa palabra. También odiaba la palabra amigo últimamente.
"Está bien. La daríamos de alta hoy, pero parece que es sensible al sedante que le dimos. Dormirá un buen rato, tal vez hasta mañana. Estimo que para mañana en la noche estará saliendo de acá"
"Acabemos con la humanidad que queda en nosotros, porque esto no vale la pena. No merecemos vivir. Estamos muertos. Puedes ser tú mismo y odiarte o puedes ser alguien más y odiarlos a todos. Puedes ser quien quieras ser, pero nadie querrá hacer o ser lo tuyo. Todos nos sentiremos mejor. Qué más da. No me importa lo que tenga que ver con esta vida. ¿Es acaso tan importante quién soy o qué sexo tengo? ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención? Lo único que he aprendido de mis padres es que no existen rebeldes sin causa. Existen padres que no entienden a sus hijos. Los padres son los que llevan más tiempo. Los de la experiencia. Pero la experiencia ajena no es válida en tu vida. Los hijos son los que valen ahora. Los hijos son los que deciden. Pero son los que serán padres. Y no vale moral ni regla alguna que detenga a un espíritu. No hay bien ni mal que condene o encierre a un humano determinado. Y son esclavos los que se rigen por la experiencia de sus padres, que es el modo de vida que respalda toda una sociedad, un status qúo consumidor, extractivista, autoritario, que aborrece la humanidad. Es el modo de vida que ya está establecido y en el que no hay nada para crear. Los que hacen nuevas cosas igual terminan muertos, y no hay nada de nuevo en eso. Por eso estamos muertos. ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
Ashley podía recordar perfectamente el contenido del sueño. Era una desesperada conversación suya con Shigma, los dos parecían decir cosas en unísono, pero también como respondiéndose, parecían estar en la carretera, era una mezcla de la carretera de vuelta del motel, se había quitado su blusa y su chaqueta de curdoroy, y había rasgado su blusa para hacerce unas vendas, y encima se había puesto la chaqueta y la sangre igual se había filtrado y le humedecía la chaqueta. Pero también era la carretera en la que habían estado pidiendo aventón, de la que se había caido por un peñasco de casi 3 metros, en la que un alambre de púas le salvó la vida, pero también le había reabierto los puntos y hecho nuevas heridas, y toda la sangre, del escape por la ventana del motel, y del alambre de púas, se juntaban y la hacían ver toda roja, como si todas las heridas le siguieran sangrando y la sangre misma trepara por su piel además de derramarse, dándole una apariencia brillante y roja, y sus ojos también de llorar se ponían rojizos, como irritados, cuando miraba a Shigma, en el sueño, él tenía piel como de roca, pero en realidad era una arena, cuando se acerba, se desmoronaba y ella se lo untaba en su piel, y se juntaba con la sangre y hacía una pasta café rojiza, un pantano, que la cubría, pero luego se multiplicaba mucho y le empezaba a cubrir el rostro, y la ahogaba, y se sentía como cuando se ahogaba antes y perdía el habla. Se despertó sudando. Shigma estaba al lado suyo leyendo un libro de una pila. Parecían la colección del hospital. Los vendajes se sentían recien cambiados, pero ya mojados del sudor.
"¿Qué me estabas haciendo? ¡Te sentí dentro de mi mente! ¿Me estabas haciendo daño?"
"Dentro de tu mente... Por supuesto que estoy allí, contra mi voluntad"
"Tú sabes de que estoy hablando. Quiero saber qué me hiciste" Shigma tomó la extraña actitud de Ashley como parte de los efectos del sedante.
"Está bien. Yo estaba leyendo la sección de tu horóscopo. Es de la semana pasada. Lo siento, no quería arruinar tu suerte."
"Tuve un sueño muy raro. Estábamos hablando"
"Es raro. Porque tú y yo nunca hablamos"
"Eran cosas que ya habíamos hablado. Pero en desorden y me preguntabas una y otra vez si era acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención"
"Es una pregunta muy válida. Sí ha salido a flote en algunas de nuestras conversaciones, la recuerdo. Y dime, ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
"No es momento. Te estoy viendo de color gris. Y tienes cabello púrpura."
El doctor llegó a la habitación con su carnaval de salud y sus formularios en sus manos. "Bueno. Señorita Sarah Mónika Starkey NicKiara, veamos qué pasa. Primero que todo cuénteme ¿Por qué esta despierta?"
"Él me despertó" Ashley señaló a Shigma y puso una cara mimada. El doctor miró a Shigma buscando una explicación con el lenguaje de su expresión facial. Shigma sonrió un poco y miró hacia un lado levantando las cejas, llevándose la mano a la nuca
"En realidad yo estaba acá sentado leyendo a Hesse" Shigma se explicó y mostró la cubierta de su libro.
"Tenemos que estar pendientes de tu estado. Al parecer eres sensible al sedante que te pusimos. Fue nuestro error, no es grave pero te pone en un estado de desventaja para cicatrizar, estamos dispuestos a cubrir tus gastos y a estudiar tu situación. No eres hipersensible, solo eres joven y estas drogas hicieron reacción con otras"
"Creo que aún así tomaré los calmantes. Tal vez debería consultar con la doctora Shermann. De hecho había unas que debía seguir tomando pero con todo lo que pasó las descuidé. Recién volví a casa era fácil porque tenía la costumbre pero a medida que pasó el tiempo se me hizo más complicado" El doctor, después de hacer más preguntas, salió del cuarto. Shigma salió un momento con él. Ashley, aunque sabía que estaba sola en la habitación, sentía que alguien la estaba llamando. No escuchaba voces, pero sabía que alguien la estaba llamando. Tal vez era un efecto de la droga, un efecto cálido y quieto. Acogedor. Aunque de alguna manera algo perturbadora. Era como saber que algo te está tocando en ese lugar donde no te puedes defender. Aunque también era como saber que ese efecto era pasajero. Que no era nada maligno. Y que lo que afectara no era algo que no se pudiera solucionar.
"¿Cuándo puedo salir?"
"¿Por qué me preguntas eso? Sabes que son los doctores quienes deciden ese tipo de cosas"
"Quería estar segura y tal vez sabías. Por cierto, ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
"Debe haber algo. Como alguien. O alguna cosa. Debe ser relativo al contexto supongo."
"Eso pensé. ¿Tú me prestas la suficiente atención?"
"No lo sé. Creo que no. Pero tú sí me prestas la suficiente atención."
Sonó el teléfono.
"¿Hola?" Respondió Ashley todavía con voz de sueño.
"Hola Ashley soy yo, tu padre"
"¿Comandante Starkey?"
"Hija lo siento mucho. Estaba muy preocupado por ti"
"¿Cómo no estarlo? Te quedaste sin nadie a quien violar"
"No me hables así. Por favor. No sabía lo que hacia. He buscado ayuda, fui a un especialista y me diagnosticó una enfermedad mental debida a las heridas y las situaciones que viví en la guerra. No me quiero excusar, pero estoy trabajando en... No sé, se supone que debo decir que estoy mejorando, pero no sé eso qué significa, mañana me internan en un lugar especial. Me gustaría ir a disculparme" Ashley no sabia qué decir ¿Su padre? ¿No fue consciente de lo que hizo? ¿De lo que le hizo? ¿Iba también a una clínica a mejorarse? Shigma debería estar presente. Le diría a su padre que fuera al hospital a verla e inmediatamente le colgara, llamaría al chico para que estuviera presente. No sería capaz si él no estaba.
"Está bien."
"Gracias hija. Te agradezco mucho esta oportunidad que me has dado. Dios sabe que mis intenciones son buenas. Dios esta contigo" Esta ultima frase alteró a Ashley.
"No digas estupideces. No después de haberme hecho lo que me hiciste." Colgó el auricular antes de gritar lo suficientemente alto para que las enfermeras fueran a ver qué ocurría y la encontraran llorando en su posición de autocompasión. Luego de un par de lágrimas recordó que tenía que llamar a Shigma. No contestaba el teléfono. Tal vez no estaba en casa.
No se debió haber arriesgado a dejar que su padre viniera sin antes confirmar la presencia de Shigma. No se sentía segura. Tal vez estaba con su grupo, o dibujando. Nunca contestaba el teléfono cuando estaba concentrado. Su padre no demoraba en llegar y Shigma no contestaba, era casi el mediodía. Shigma había estado con ella horas antes en la mañana. Y lo más posible es que volviera para la hora del almuerzo. Pidió unos calmantes. Los calmantes le recordaban la época en el hospital de reposo, aunque estos eran diferentes. Allí eran una pieza clave. Ahora volvían a serlo. Su vida era como el eterno retorno pero en escala. Todo sucedía en ella más rápido de lo que ella se pudo imaginar. No le dieron calmantes.
Alguien tocaba la puerta. Seguro era su padre.
"Adelante. Está abierta"
"Hola Mónika"
"Ya sabes cómo me llamo"
"No lo hagas más difícil, es mejor si te digo como le decía a mi hija"
"¿Tu hija? Yo ya no soy tu hija. La violaste. La mataste. Di lo que tengas que decir"
"Mi novia y Christian se enteraron de todo y luego me confesaron que tenían algo. Cristian está en el hospital después de una golpiza leve, o eso dice. Igual me van a encerrar un tiempo y no es como que pueda demandarme por daños, estoy loco, una de las ventajas, pero tú ya sabes eso... Todo era tal como tú me habías dicho, debí confíar en ti. Ellos sólo querían hacernos daño, a nuestra familia. Se quedaron con la casa... Pero... No sé cómo funciona eso, porque está a nombre mío y de tu madre, pero... En este momento no soy capaz de enfretarme a algo así sin... Sin... Sin hacerle daño a alguien. Yo me preocupé demasiado y parece que toda esa tensión terminó por volarme la cabeza. Me llevaron a un centro de salud mental. Vine a disculparme y a decirte que no me volverás a ver en algún tiempo. Hasta que este mejor ¿Tú me perdonarías?"
"No seas estúpido. Lo que tú me hiciste no se olvida ¿No pensaste que a mi me molestaría? Vienes a disculparte para sentirte mejor contigo mismo, como que cuando yo te disculpe nada habrá pasado, como que cuando yo diga que te disculpo tendrás la paz interior para disculparte a ti mismo. Pero no será así. Si te disculpo o no sera algo que no sabrás. Si te disculpas o no sera algo que dependa de ti" El padre solo la miro como mirando a alguien cuyas palabras duelen tanto pero dan un descanso.
"Gracias. Es... Creo que es mejor así. Aunque me duela. Así es" Ashley no lo podia creer, su padre lo había aceptado muy bien. Había entendido el mensaje y todo estaba bien. Todo estaba tan bien que molestaba a Ashley. "Quiero que sepas algo. Edith y Christian están casados desde antes. Ella se caso conmigo para quitarme el dinero de la pensión de guerra. Tienes que recuperar tu dinero. Yo adelanté algunos trámites. Pero no pude terminarlos... Tienes qué hacer el resto... Pero sólo necesitas tu identificación... No pude traerte papeles, todavía no están listos, pero tendrás la casa a tu nombre y toda mi pensión..." Este era el desorden y el lado obscuro y delicado que Ashley estaba esperando.
"¿Compras mi perdón con dinero?" Justo entonces se abrió la puerta. Era Shigma. Su rostro no ocultó la frustración. Sonrió y puso en su rostro una frase decepcionante. "Debo admitir que no lo esperaba. Creo que vine en un mal momento. Creo que naciste en un mal momento Ashley" Ashley preparó sus manos para limpiar sus lágrimas... Pero en realidad no tenía ganas de llorar. Las lágrimas no llegaban.
"¿Qué demonios hace él aquí?" El comandante se puso en pie y agarró a Shigma por el brazo. Shigma no se alteró en lo más mínimo. Miró a Ashley y levantó una ceja con su cara estandar de soberbia.
"Creo que ya había vivido esto... las mujeres aman cuando pelean por ellas, según escuche, si planea golpearme de nuevo, puedo hacerlo todo más fácil para usted y darle un motivo, confesándole un par de cosas que sé que usted quiere saber de su hija y yo"
"No te atrevas a meterte con mi hija ni conmigo, usted es una mierda" Shigma quitó la mano del comandante de su hombro girando un poco su cuerpo.
"Le duele la mierda porque le muestra lo que comió y usted sabe que no ha comido nada bueno. ¿O si? ¿Qué será eso lo más alimenticio y pulcro que come? ¿Tal vez la carroña? ¿No se da cuenta que más que su mierda, el aliento que dejan sus palabras apesta? Todo lo querrá arreglar con frases bonitas y haciéndole nuevas promesas a Ashley ¿Le parece justo con ella venir después de lo que hizo? Ella ya no está viva y esa cualidad hace que usted ni nadie tenga poder sobre ella" Ashley estaba supremamente extraviada en el tema,pero entretenida, no le entusiasmaba realmente la idea de que se pelearan por ella, era más como que sí se sentía más allá del alcance de su padre y hasta de Shigma. Shigma estaba hablando, pero no era a Shigma a quien ella veía. Era a ella, un poco. No solo porque Shigma estaba hablando en su nombre, sino también porque sus palabras expresaban algunas de las cosas ella iba sintiendo últimamente. No todo, no completamente, pero sí sentía en sintonía con ello, en particular con que ella ya no estaba viva. Como tampoco Shigma.
"¿Le parece justo que ella esté en el hospital por su culpa? Tengo entendido que usted la empujó. Lo que yo hice no fue mi culpa. Tengo una enfermedad mental. Muy diferente a la suya. "
"No sea ridículo. Por favor. Puede contagiarnos. Todos tenemos alguna enfermedad mental, no quiero la suya" Ashley no quería decir nada, en medio de su disfrute de la situación que se había formado a su alrededor. Shigma miro a Ashley confundido y se fue. Aún más confuso era el tono bíblico que había adoptado Shigma para hablarle al comandante.
"¿Por qué no me dijiste que iba a venir ese rebelde sin causa para no haber venido?"
"No existen rebeldes sin causa. Sólo padres que no entienden a sus hijos." La reconoció como una de las frases del sueño luego de decirla. "Ya me dijiste lo que me dijiste. Te respondí lo que te respondí. Aún así no aceptaste que él estuviera acá. Después de todo lo que hablaste de estar aprendiendo y de saber que estabas equivocado y de no confiar en mí... Creo que es justo que te vayas antes de que empiece a pensar que inventaste todo esto para venir a verme"
"No me importa lo que pienses. Aún si me encierran estaré siempre al tanto de lo que haces y con quién lo haces."
"Sé que no te importa. Y eso está bien. Tampoco me importas"
"Te importará, no permitiré que algo este entre nosotros. Esta familia volverá a ser unida. Tu madre y yo vendremos por ti"
"Mi madre está muerta"
"¿Muerta? Claro que no. Ese amigo tuyo la empujó... En la carretera... Cuando... Cuando... No, no estaremos juntos los tres, otra vez, y así yo podré volver a misiones y te quedarás con la niña, con... Contigo?" La demencia de su padre se asomó un poco, como si creyera que ella era su madre y ella misma a la vez. Pero ella no lo creía del todo. Había pasado mucho tiempo con personas mal de la cabeza, ella misma siendo una, y había estado en terapias, ella sola y en grupo, y había algo que... Esa manifestación que había tenido antes dentro de sí, como un susurro, una voz. Ella no conocía a todas las formas de experimentar la realidad, entonces no podía saber que sabía qué aquejaba a su padre... Pero algo no se sentía bien. Se estaba empezando a alterar y la voz de su padre ahora sonaba con cierto eco de terror y amenaza que ella no quería escuchar más. El nudo en la garganta se sentía cerca una vez más. Sin escape vinieron de nuevo los recuerdos de ese día... Pero esta vez distintos. Parecía recordar la cara del asesino, a quien creía haber recordado. Y seguía mirando a su padre mientras este decía frases sinsentido. No eran la misma persona, era sólo que Ashley los veía como el mismo tipo de persona. Tal vez el otro era un militar? Qué estaba entendiendo en ese momento?
Ashley había pulsado el botón para llamar a la enfermería minutos atrás. Las enfermeras llegaron a tiempo para llamar a seguridad.
"¿Hola?"
"Hola. Soy yo. Ashley"
"Hola. ¿Cómo te fue con tu padre?"
"Mal. Me asusté mucho"
"¿No lo invitaste para eso?"
"Puaj, no es el momento. Ese que yo supuestamente invité fue al hombre que me intentó violar, no sólo eso... Sigh, en fin..."
"Sé... sé lo que se siente que la persona que te violó esté en tu presencia" Ashley no se aventuró a hacer conjeturas apresuradas pero sí se aseguró de guardar la frase dentro de ella para el futuro. Al verse sin respuesta opto por hacerse la victima.
"No es momento de ponerte hiriente. Soy la fantasía edípica. Mi padre piensa que soy mi madre."
"No... Eso no es edípico... Y no sé para qué lo dejaste pasar después de lo que te hizo"
"Lo que él te dijo es cierto"
"¿Que estas en el hospital por mi culpa?"
"Duh, sí. Pero también que tiene una enfermedad. De todas maneras lo van a internar y no lo volveremos a ver un tiempo, hasta que esté, como decían en mi caso, apto para volver a participar en la sociedad, y supongo que eso sera en mucho tiempo. El hospital levantó una demanda, además. Lo más seguro es que no lo tenga que volver a ver"
"¿Con quién vivirás?"
"Supongo que me tendré que quedar unos días en casa, incluso si ellos están allí, no sé cómo funcionen las cosas, si ellos saben lo que él intentó hacer y de todas formas se están quedando allá... No sé qué sean capaces de hacer... mejor iré al oriente donde la familia de mi madre. Esas viejas brujas. Me abandonaron… "
"Nunca me has hablado de eso"
"No es tan interesante, y no me abandonaron realmente, mi pad... El comandante Starkey las asustaba mucho, no sé cómo logró casarse con mi madre... pero te puedo contar luego, es muy tonto, puedo ir con ellas o... o me dejas quedarme contigo."
"Puedes quedarte conmigo si quieres. Últimamente la vida se está mostrando grata. Además Omega hizo un negocio de dioses y ahora tengo dinero"
"Realmente no entiendo cómo te salen tan bien las cosas. Parece que te cayeran las cosas del cielo"
"El cielo no tiene nada que ver. Me la paso mucho tiempo contigo pero también me dedico a lo mío"
"Que se reduce a dibujar, escribir y hacer música"
"No se reduce. Se extiende."
"¿Qué me dices de Laura?"
"Ella está bien"
"Vaya, no tienes mucho que decir sobre ella"
"Así es"
"Quiero tener sexo contigo cuando salga"
"No creo que sea prudente. Pero debo admitir que me gusta la idea"
"Eres una persona muy mala por teléfono ¿Sabias?"
"Por teléfono mi voz es tan distinta que prefiero ser otro"
"Gracias por decirle eso de la mierda a mi padre"
"Yo no lo dije. Fuiste tú. Yo no tengo nada que decirle a él. Lo único que yo le daría a ese hombre sería un tiro por la espalda. Tenía miedo de que me pegara otra vez. Me fui en parte porque se iba a empezar a notar que me temblaban las rodillas."
"Eso fue lo que pensé yo. Pero gracias de todas maneras. Gracias por ser una parte de mí"
Capítulo 7 : Reconociendo antiguas máscaras y caras desconocidas dentro de nosotros. (Decisiones radicales)
"Gracias por dejarme vivir en tu casa por un tiempo. Gracias."
"Últimamente escucho muchos agradecimientos. Ya me acostumbraré"
"Necesito que me hagas otro gran favor. Este sí que es grande. Lo necesito"
"Eso depende del favor" Ashley se levanto del lado de Shigma y fue hacia su maleta. Sacó una camiseta y un pantalón y mientras se cambiaba la ropa daba un suspiro para continuar.
"Quiero matar a Christian, mi padre y su esposa" Termino por fin de hablar mientras las lagrimas se acumulaban, pero no salían de sus párpados. Shigma no pudo ocultar una sorpresa ante el asunto.
"Ok. Deberías pensarlo bien. Seguro son personas que merecen morir pero... Cada persona es un ser que puede tener las mismas oportunidades o sufrimientos que tú. Mírate. Estas a punto de llorar. Y has estado llorando por mucho tiempo. Creo que es hora de que dejes de llorar. No hagas algo de lo que después no puedas abusar. Las consecuencias de eso que me dices no son para las víctimas. Después de todo ellos van a morir. Tú sigues llorando." Shigma no sonaba muy convencido de lo que decía pero en el momento sólo se le ocurrió decir algo con respecto al sufrimiento.
"No seas ridículo. ¿Te molestaría acaso hacerme feliz? ¿No te la pasas defendiendo todo este tipo de cosas que para los demás están mal? ¿No dices todo el tiempo que tú no ves nada malo en eso?"
"Yo no digo eso por ir contra la marea. No sé. ¿Cómo lo íriamos a matar a tu padre a donde está encerrado? ¿No es como una clínica mental para retirados del ejército? Suena como una cárcel... Los otros dos, supongo que no me importa si mueren... No sé."
"Está bien. Mi padre está bien. Sin embargo si no te importa que muera Edith no te importará que le demos un empujoncito. Y ya que hemos matado a dos pájaros, podemos acertar un tiro al tercero."
"¿Quién es Edith?"
"Mi madrastra. Ella se llama Edith"
"Y pensar que hace poco me dijiste que no era humano. Puedes tener muy claro lo que harás con tu vida, pero puede ser algo apresurado decidir sobre las demás personas. Importa poco lo que yo piense o pueda pensar al respecto, existe toda una sociedad que te quemaría como una bruja"
"¿Quemar? Eso ya no se usa, actualmente me mandarían a una correccional de menores"
"Actualmente te devolverían a tu antiguo hospital"
"Ambas manejan su encanto"
"¿La correccional y el hospital? Ya lo creo. Ir a vivir de ritos... Si es en la correccional el rito disciplinario del castigo y si es en el asilo mental el rito disciplinario de la pastilla"
"Me refería a que me quemaran y a la clínica donde crecí. Son muy tentadoras. Teniendo una de ellas la gran desventaja de tener que seguir viviendo y no albergar mucha pasión"
"Espero que con pasión te refieras a la pasión de cristo y no a la pasión de las llamas. Porque debe ser algo desesperante llegar a ese punto que sabes que te estás quemando pero no poder quejarte al respecto. Ya sea porque se quemó tu sensibilidad o porque se derritieron tus ojos"
"¿A cristo lo quemaron?"
"Le quemaron las ideas"
"¿Quemaron como gastaron? ¿O quemaron como a las Brujas?"
"No sé. Yo no estuve. Tal vez la dos. Te digo lo que he leído. Se me antoja que a ese ni le prestaban atención y lo dejaron morir de hambre algún día"
"No lo creo. Él multiplicaba panes y pescado"
"Yo no sé. Te digo lo que he leído. En realidad es confuso hablar de cristo. A mi no me gusta, es como hablar de David Bowie"
"¿Lo comparas con cristo o vas a decir algo estúpido?"
"Uhm, tal vez las dos cosas, para mi hablar de jesús es más como hablar de una estrella de rock. Alguien que propicia que se tejan mitos a su alrededor. En la época de jesús no había periodistas pero aún así la información lograba distorsionarse"
"Si hoy en día la gente dice mierda, me supongo que en aquel entonces aún más"
"Igual no sabemos mucho de eso. No somos ningunos genealogistas. Mejor hablemos de Bowie."
"Me importa un culo ese Jesús. Ha dicho cosas muy bellas supuestamente, porque cómo saberlo, pero no encuentro cómo nada de eso se aplica a mi vida. Creo que lo escribió gente que no estaba muy interesada en la vida de mujeres adolescentes, cómo las violan y las explotan, o las mujeres de todas las edades en realidad, creo que se preocupa más por los violadores que por las violadas."
"Yo estoy hablando de Bowie. No de Jesús. Yo he visto a Bowie... No en vivo, en tv, pero sé que baila. Igual no discutiría nada de religión contigo porque como dices, nada de eso te encierra a ti. Creo que ambos son personalidades públicas problemáticas en su privacidad sobre las cuáles se construyen aún más problemas"
"¿Sabes? Creo que bailas como jesús y sigues la doctrina de bowie... Pero sigamos hablando de mis planes. Hablar de tantas cosas impertinentes me sacude de mi realidad. Que por cierto es muy inmediata y tiene que ver con lágrimas de muerte"
"¿Qué fue eso?"
"¿Qué fue qué?"
"Lágrimas de muerte"
"Trataba de sonar dramática"
"Debo serte sincero, la idea de tu delicado ser, tanto físico como emocional, acabando con la existencia de tus padres, es algo que no logro ver. Para mí es algo descabellado, desquiciado. No puedo negar que atrae un poco. Es algo que va más allá del poder y la responsabilidad que algún día quise manejar. Sabes que no voy a detenerte sin importar la decisión que tomes. La vida de por sí es una cosa sería, aburrida y difícil de llevar. Hay que ponerle algo más. Sin embargo no podría decirte con seguridad que esto es con lo que yo estoy de acuerdo" Se presentó en aquel momento una pausa algo difícil y sorda. Era sorda porque no escuchaba razones. Era una pausa egoísta. No quería escuchar lo que los demás le decían. Ashley no reconocía a Shigma. Como si el que le hablara fuera un Shigma maduro espiritualmente y no el enajenado nihilista del que alguna vez escuchó aviso. Tal vez aquello no era más que una de las partes de Shigma. Una parte iluminada y aceptada por la sociedad. La parte más obscura y oculta para él mismo.
"¿Qué sabes tú de qué o cómo es o no la vida?"
"No tengo idea. Para mí la vida es como, no sé, una hoja de papel. Puedes hacer lo que quieras con una hoja de papel una vez que la tienes en las manos. Puedes escribir una historia que te parezca agradable, una trágica, puedes rasgarla, arrugarla, reciclarla, hacer un avión de papel y lanzarlo, moldear un barco y dejarlo hundir en el caño o incluso puedes botarla intacta. Es tú decisión."
"Eso... suena hermoso... No lo esperaba"
"Siendo honesto lo vi una vez en una revista de modas. Me pareció ridículo, pero didáctico. Pero ya te dije lo que pienso de la hermosura. Insensatez es lo que me trae al caso"
"Igual. Yo lo que quiero es matar a mi padre y a esos incalculados"
"¿incalculados?"
"Es un nuevo insulto que inventé"
"Tienes pasatiempos muy interesantes"
"Yo no tengo pasatiempos. Tengo ganas de matar"
A Shigma le encantó la frase y le puso un beso en el ego. Luego uno en la boca y otro en el cuello. En el cuello de la mano. La muñeca.
"¿Por qué no le pides a ese Omega que me ayude?"
"Es interesante que me hayas pedido que te ayude a matar gente y luego mencionas que le pida ayuda a alguien a quien sólo conociste una vez, pero que me viste pedir ayuda para matar a... De hecho a una de las personas de la que estamos hablando de matar... No quise darle crédito a eso para no darte ideas, pensé que depronto era algo de lo que estábamos hablando y que no iban a volverse planes, pero... Ya lo escuchaste aquel día. Sólo cosas que favorezcan al causa"
"Ya veo. La causa"
La madre de shigma tenía un trabajo administrativo en una de las minas al otro lado de la montaña así que sólo podía estar en casa un fin de semana cada mes, y cuando venía casi ni se veían, el cuarto que conservaba en ese partamento era demasiado escueto, ni siquiera parecía de una persona organizada, sino de una persona simplemente ausente, tal vez hasta tendría otra familia, por eso es que nunca la veía.
Shigma había conseguido un trabajo cuidando unas estaciones de energía que quedaban en una granja a unas 4 horas, era un trabajo nocturno en el que Shigma podía sentarse a leer, dibujar, mientras miraba en unas cámaras y daba unas rondas. Ella estaba sola en la casa durante todo el fin de semana y no podía decirle a nadie dónde estaba Shigma. Lo que había aprendido es que él tomaba trabajos varios y no técnicos alrededor de la ciudad con pago en efectivo. Se encontraba disfrutando de los placeres televisivos cuando sonó el teléfono. Ashley descolgó y volvió a colgar inmediatamente. Luego de unos infinitos llamados, Ashley terminó por escuchar a los demás.
"¿Hola?"
"¿Ashley?"
"Sí soy yo. ¿Con quién hablo?"
"Soy yo. Edith"
"¿Cómo consiguió este teléfono? ¿Qué quiere? Me ha interrumpido una actividad muy importante" Exclamó Ashley en un tono de desdén.
"Mira, te diré la verdad. Nos enteramos de lo que tu padre te quiso hacer y lo reportamos, entendemos que él habló contigo..."
"No, no he hablado con él y quisiera no volver a verlo, ni volver a hablar nunca con ustedes, dejarlo todo atrás"
"Sí, así es, eso mismo queremos nosotros, dejarlo todo atrás, volver a empezar, y empezar bien... La verdad es que nosotros lo reportamos y le pusimos unas demandas, fue horrible todo, y necesitamos que nos hagas un favor. Tu padre tiene un dinero en el banco y ese dinero es mío. Después de todo este enredo yo quiero rehacer mi vida con Christian. Así que te agradecería que fueras conmigo al banco a sacar ese dinero. Tú eres la única heredera legal."
"¿Mi padre tiene un dinero que les pertenece?"
"¡Así es! Y al parecer tu padre te dejó ese dinero ¿Tu padre no te había dicha nada de ningún dinero?"
"No claro que no. Ni una palabra. Él no me vió después de... aquello ¿Cuándo quiere ir?"
"¿Qué tal mañana mismo?"
"Estoy libre por la tarde"
"Está bien por la tarde"
Todo encajaba. Sí existía un dinero y querían quitárselo. Shigma no estaba para quejarse, molestarla y jugar el rol de persona correcta, aunque él decía que no lo hacía por llevar la contraria, era evidente que sí.... Pero sí había alguien que puede ayudar más que Shigma dadas las circunstancias.
"Bon Soir"
"¿Omega?"
"¿Quién habla?"
"Soy Ashley. La chica que vive con Shigma"
"¿Shigma vive con alguien?"
"¿Acaso no te contó?"
"Creo que sí. Tú eres la de la venganza. ¿No? Un día tu padre le estaba dando una paliza a Shigma. Fue el chiste por mucho tiempo. ¿Estoy diciendo más de lo que debo?"
"Sí. Mucho más. Me interesa mucho saber más, pero tengo prioridades en este momento. Resulta que las personas de las que me quiero vengar tienen mucho dinero ¿Si los matamos ayudaría a la causa?"
"¡Ha! Mira, lo que sucede es que no nos podemos meter en muchos problemas con el gobierno, ya mantenemos suficientes ojos y oídos encima. No me gustaría empeorar el asunto y que me violen en una cárcel de menores, que es donde terminaré si no tengo cuidado. Yo soy menor que Shigma, creo que tenemos la misma edad tú y yo... y aunque tenemos ciertas libertades por haber participado en cosas del gobierno, ahorita con lo de la guerra viniéndose encima de nuevo, prefiero que estemos al margen de ciertos asuntos, especialmente con armas y felonías mayores entiendes?"
"No entiendes. Ellos se habían casado antes de que ella se casara con mi padre para quedarse con el dinero"
"¿Cual dinero? ¿Tu padre tiene dinero? Hubieras empezado por la palabra dinero"
"¡Yo dije dinero! De hecho dije mucho dinero. Era de mi padre, él es pensionado de guerra y me lo dejó a mí pero una gente se quiere quedar con todo. Mandaron a mi padre al manicomio"
"Ya veo. Esta operación puede ser muy sencilla... Supongo entonces que el dinero no se lo pueden quitar al banco hasta que tu padre tenga cierto diagnóstico y creo también que tú puedes disponer del dinero en un porcentaje determinado por tu edad y tu parentesco. ¿Cuántos años tienes?"
"Dieciseis. Tengo dieciseis años"
"Sí tenemos la misma edad... Tengo qué averiguar más, pero creo que son entre 5 y 10% al mes, ¿cuál es tu nombre completo?"
"Sarah Mónika Starkey NicKiara... Y ¿qué porcentaje? Eso no es nada"
"¿Sarah? ¿Cómo lleva eso a Ashley? tienes qué contarme eso luego... Y sí, la verdad es que es un monto mínimo y no lo manejarías tú, sino tus guardianes legales, tal vez las precisas personas a las que les quieres quitar el dinero... Dame unos días para averiguar unos detalles a ver qué podemos hacer."
"¿Tú que obtienes?"
"Un 30%"
"Es un trato. Yo no sabía todo eso y me comprometí con ellos a ir mañana al banco"
"Está bien, seguro es simplemente para crear el registro del caso, es muy pronto para cualquier cosa, supongo. Iré a almorzar a casa de Shigma y hablaremos y luego vamos con ellos. El banco creará el caso y les dirá que luego de unos años el dinero será de ellos y mi idea es que para ese tiempo estarán muertos. Recuerda llevar todos los papeles legales que tengas, incluso tus pruebas de sangre, necesito tener todos tus datos, nombres completos, registros y numero de salud. ¿Y dime qué banco es?"
"Es el banco nacional, mi padre siempre hace sus cosas ahí porque no le gustan los bancos"
"Eso... no es lógico... El banco nacional igual es un banco..."
"No le busques sentido, ya estaba mal de la cabeza antes de la guerra, según me cuentan, y creo que el asunto es que no le gustan los bancos, pero ese banco es del padre de un amigo suyo, también un militar"
"Eso es un poco mejor... Por cierto ¿Dónde encontraste mi teléfono? Se supone que Shigma lo tiene bien guardado"
"Estaba en su agenda electrónica. Hazme un favor y no le digas nada a Shigma"
"Está bien. Como quieras. ¿Sabes dónde está Shigma? Tuvimos una pequeña discusión. O más bien yo tuve una discusión con su sonrisa. Me irrita, es el tipo más irritante que conozco"
"Sólo me dijo que se iba durante el fin de semana."
"Estamos en semana"
"¡Oh! ¿Lo estamos?" Ella sabía bien que eran días de semana, pero no quería parecer como una persona competente.
"Vaya. Estoy seguro de que él también pensó que estábamos en fin de semana. En fin. Por cierto, no vuelvas a confiar en Shigma ni en mí. Que este sea el último trato que cierras conmigo. Llámame si quieres saber más de Shigma."
Son pocas las veces en las que sabemos si lo que hacemos esta bien o mal, pero para Ashley, solo había una posibilidad: lo estaba haciendo mal. Era como lo quería hacer. No existía otra opción en su cabeza. No importaba si era correcto o no, si le curaría el dolor o no, si sería el castigo propicio o no. Eso era lo que había decidido, y eso era lo que pasaría. El plan ya había sido invocado.
El único dilema aquí era cómo abordar a Shigma. Ella no sabia que pensaría ante la noticia. Aunque él había accedido, para ella era tan importante la opinión de Shigma como la de ella.
De repente recordó lo que fue el principio de todo, aquel día que cambió su vida. La vida que apenas comenzaba. La catástrofe que de alguna manera era culpable del curso que había tomado su vida. Recordó también que no fue un accidente, que había sido un asesinato premeditado. Intencionado. Justo como el que ella quería cometer. ¿Era tan importante qué pensaba Shigma? Era suficiente con que ella tuviera la intención de matar a alguien. ¿En qué clase de persona se había convertido? Pretendía hacer lo mismo que aquel hombre que la había traumatizado. Aunque... No la habían traumatizado a ella, es decir, él no salió a traumatizarla, él salió a matar a alguien... Que era precisamente lo que ella iba a hacer...
Ante todo este cuestionamiento acudió a una rápida defensa. Claro ¿Cómo no notarlo? Existía una gran diferencia entre aquel hombre y ella. Aquel hombre era un loco, un psicópata, ella no lo era. No lo era. Aunque había estado en una clínica... Los psicópatas son sujetos que han vivido una experiencia traumática en su vida. Como una violación por parte de su padre o la muerte violenta de su madre. Su respuesta es hacer sufrir. No sienten ni arrepentimiento ni culpa. Ella no era un psicópata. Eso se lo explicó ella. Y se dio como motivo su sentimiento de culpa. Porque se sentía mal aún antes de cometer el crimen. Crimen. Iba a cometer un crimen. Con todas sus implicaciones. Definitivamente, en aquel momento pensaba que sí era una psicópata ¿Por qué no? Le agradaba el término. No importa qué era o qué no era. La palabra psicópata no quitaba que tuviera todo ese dolor adentro. Ese dolor que se moría por sacar. Que se nombrara psicópata a ella misma no borraba lo que sentía por Shigma. Por etéreo que fuera. Que se llamara psicópata a si misma no la hacia menos persona que las demás. O peor persona. El nombre no dice nada de una persona. Por eso es que ella se había cambiado su nombre de Mónika por "Ashley" que significa nacida de las cenizas. Y ademas su calidad de psicópata no quitaba que le quisieran quitar el dinero que le pertenecía. Nada de eso borraba que su madre fue acuchillada en la cocina o que su padre la quisiera violar y ahora le estaban robando el pago. Ninguna palabra, incluyendo psicópata, podía identificarla. Aunque no podía decir que le importaba mucho su identidad antes de luchar con el apelativo de psicópata, por consiguiente no le importaba con qué la identificaran. Ashley era una persona muy descomplicada. Muy desidentificada. O así se pensaba. Se sentía más cometiendo una serie de ejercicios de gimnasia mental. Ella entendía bien qué era lo que pasaba. Había tal vez algo de piscopatía, pero ella también había leído suficiente del tema, y lo había discutido suficiente, había vivido casi siete años en una clínica mental. No era psicópata. Estaba considerando establecer planes para privar a personas de su vida. Sabía las implicaciones, sabía las motivaciones y estaba dispuesta a asumir las consecuencias.
Shigma regresaba el fin de semana pero tardó casi un mes en volver. Llamó un par de veces para reportarse y darle a Ashley instrucciones de la casa. También a avisarle cuando su madre iba a pasar la noche en el apartamento. La conoció. Fue como si una robot entrara a la casa, durmiera en la cama, viera televisión en la sala y calentara comida de robot en la cocina. Conversaron un poco la mañana antes de que ella se fuera. Era una señora agradable y simpática y parecía no tener ninguna opinión de que Ashley estuviera allí. Ni siquiera le preguntó su nombre, es como si Ashley siempr hubiera estado viviendo allí.
La noche fue muy tensa. Shigma acababa de llegar y a Ashley no le gustaba ocultarle algo tan importante. Tampoco le gustaba que Shigma no quisiera tener sexo con ella y que durmieran en cuartos separados. No le gustaban muchas cosas del recién llegado Shigma, como sus ojeras y sus idas a vomitar al baño. Se notaba que había perdido peso y comía lentamente. Quería preguntarle y compartir con él y estar ahí para él, para ayudarle en lo que estaba pasando, porque cuando la llamó fue deliberadamente vago y ambiguo acerca de lo que estaba haciendo y porqué se había extendido el trabajo. Le preocupaba también que en algún descuido suyo se le saliera que había hablado con Omega, que tenía un plan, que ya había habido varias visitas al banco, si en algo tenía práctica Shigma era en sacrle información, o tal vez tenga más sentido decir que ella tenía práctica en compartirsela a él.
"¿Shigma estás dormido?"
"No. Aún no. ¿Cómo sigue tu brazo?"
"Hoy me quité el yeso. Me picaba mucho. ¿Puedo entrar?"
"Sí"
"¿Me puedo acostar a tu lado?"
"No. Aún no"
"¿Por qué no?"
"Tú eres una niña y yo soy un niño. Vivimos juntos y no quiero problemas"
"Tú nunca quieres problemas"
"¿Tú si?"
"Algunas veces sí. Como hoy" Ashley ronroneaba y hacía mociones de felina mientras se acercaba a Shigma. Él se bajaba de la cama.
"¿Qué pasa?" Replicó Ashley al ver la reacción de Shigma.
"¿No fui claro? No pasará nada esta noche. Duerme en mi cama si quieres, pero no dormiremos juntos"
"Está bien. Duerme en otro lado. Yo dormiré aquí"
"Me voy a tu cuarto." Shigma estaba algo enfadado por el repentino capricho de Ashley.
"¿Por qué me dijiste que te ibas todo el fin de semana?"
"Me fui todo el fin de semana"
"¿Qué te pasa? ¿Cuál es tu puto problema? Estuviste casi un mes por fuera. Pensé que iba a morir de hambre y he hecho muchas travesuras y vino tu madre y fue como compartir con una nevera descompuesta, y tuve miedo de que pasara algo y tuve que ir sola a que me quitaran los puntos y me revisaran y me quitaran el yeso tú no has estado aquí." Shigma puso su mano en su cabeza con una mirada de confusión. Se sacudió un poco y sonrió.
"El tiempo no es el mismo desde que vives aquí"
"¿Cómo no va a ser el mismo? ¿A dónde rayos ibas?"
"El trabajo se salió de control, se suponía que eran unas rondas rutinarias, pero hubo una incursión de una corporación rival, y nos tocó hacer más de lo que estaba estipulado... Nos pagaron bien pero... Fuimos 8 y sólo volvimos 3... Y luego... me intoxiqué. Me traicioné. Y te traicioné supongo... Una máscara dependiente dentro de mí decidió que era hora de limpiar mi cuerpo. Una máscara que... Le gusta comer por medio de un embudo milimétrico. Tal vez no lo entiendas hoy. Yo solo me iba a cumplir un trabajo como muchos de nuestra generación y luego todo se volvió una película de terror y desperté en una camilla. Es peligroso... Es muy peligroso que quieras saber todo de mí. Perdón... Mañana hablamos, mañana... Durmamos juntos, sólo necesito limpiarme un poco más, todavía cierro los ojos y... Te necesito, pero también sé que primero debo... Hasta mañana" Shigma fue y se acostó en la cama de Ashley, que antes de ser el cuarto de Ashley era el cuarto del desorden. El chico murmuraba algo mientras se acostaba y escuchaba sonidos desde su cuarto. Desde donde estaba Ashley. "¿PASA ALGO?" Shigma estaba algo cansado de los juegos de Ashley. "No. Nada. Sólo estoy jugando un poco" Ashley tenía la respiración pesada. Shigma ya sabía de qué se trataba. "No puedo dejar que absorbas mi vida. Lo que hagas o dejes de hacer con tu cuerpo no es mi problema." Shigma estaba en el mar de confundido. Era un náufrago en algunas de sus ideas. Su balsa era un máscara. Una máscara rota en la que se entraba el agua. No lograba conciliar el sueño con el respirar pesado de Ashley encima. Encima de sus ideas. No lograba dormir con el agua entrándose. No lograba dormir cuando su máscara se llenaba de pequeños agujeros que dejaban ver tantas cosas de su rostro. Encima de sus ideas estaba una barca. Los gemidos de Ashley sólo lograban traerle imágenes a la cabeza y sugestionarlo en muchos sentidos. El agua de mar lo enloquecía poco a poco. La cordura lo carcomía. Poco a poco. Que los demás vieran pedazos de su rostro lo torturaba.
Luego de un tiempo logró quedarse dormido. Estaba demasiado cansado. De todo. De él mismo. Inclusive de Ashley.
Ella se acostó a su lado. Cuidando que no se despertara. Para que no se fuera de su lado. En ese momento decidió que iba a amar a Shigma sin importar lo que pasara. Ya era una decisión mas fuerte que la de matar a su padre. Ella sería una psicópata que amaba. Se dio cuenta que hacían parte uno del otro a tal punto que se hastiaban como cuando uno se cansa de uno mismo. Como cuando uno quiere extirpar de uno mismo aquello que proyecta en los demás.
Capítulo 8 : Almas en picada, heridas que el tiempo no puede sanar. (No hay que oponerse.)
El chico despertó y encontró a Ashley a su lado. Quito el brazo de encima de él y se sentó en la cama dándole la espalda. Luego despertó sobresaltado.
"¿Estás despierta?"
"Sí"
"¿Hace cuánto?"
"Desde la mañana de ayer"
"¿Por qué no dormiste? ¿Te quedaste masturbándote el resto de la noche? ¿Pasa algo importante el día de hoy?"
"No. No es eso. Es..."
"No tienes que decirme si no quieres, yo tampoco estoy listo para hablar de ese trabajo... Mejor luego..."
"...yonoqueriacontarte..."
"¿Qué?"
"Yo no quería contarte"
"No tienes que hacerlo"
"Hable con Omega y él me va a ayudar" Ashley le contó todo a Shigma. Sintió como si estuviera diciéndoselo a ella misma por segunda ocasión. Era una nueva evaluación de las cosas. El estar a los ojos de Shigma era el estar bajo los ojos de Ashley dos veces. Y lo mismo y para nada igual. Porque a Ashley le importaba Shigma. A Shigma le importaba que Ashley viviera. Para que lo matara a él. Ashley aún no sabía a quién matar, si a los que la ofendieron o al que la apoyó y quiere morir. Así que Shigma era él mismo dos veces bajo sus ojos, pero Ashley era ella. Porque no encontraba nadie más quien ser. No lograba ser mejor. Tenía que resignarse a ser ella. Y ella, la que era por resignación y falta de alternativa, tenía que matar a alguien. Eso fue lo que le dijo a Shigma. "Tengo que matar a alguien" Shigma no supo qué decir. Ella no había dicho nada, pero estaba segura de haberse escuchado que tenía qué matar a alguien. Ella se miró. Era una. Shigma la miró. Eran muchas. Y cada una tenía muertos diferentes en sus pupilas y entre sus cejas.
"Eres muy atrevida"
"¿Por qué? Ella no tiene idea de mi plan. Se mete en muchos problemas si me hace algo"
"¿Y tu padre?"
"A él lo mataremos"
"¿También? ¿Todavía quieres matarlo? ¿Cómo piensan hacerlo?"
"Tendré dinero. Por mi padre. Su dinero lo va a matar. ¿No es divertido?"
"Eso es ridículo. Wilde es divertido. Haberle dado tantos de tus papeles a Omega es un horrible error ¿No te parece que todo está saliendo muy fácil, no te parece algo extraño, lo del porcentaje y lo de la locura? Yo nunca pensé que llegaría el día en el que uno podía llegar al banco, decir que alguien estaba loco, y recibir dinero."
"Así es. Excelente. ¿No? Suponemos que en pocos meses todo estará listo. Y yo ya podré caminar mejor."
"¿Qué tienes en mente?"
"Iremos al manicomio, entraremos a visitarlo y tendremos algo para entonces."
"¿No han pensado nada?"
"No. Yo le dije a Omega que hablábamos al final del mes"
"Vaya un plan."
"Tú cómo matarías a alguien"
"No sé. Creo que le cortaría el cuello. O la clavícula."
"¿Volarle la cabeza?"
"Quiero que sepas algo"
"¿Haz matado antes?"
"No. Eso no quiero que lo sepas. Quiero decirte que es tu decisión. No voy a decirte que no lo hagas, pero no te ayudaré. Si me preguntas cosas practicas como lo que acabas de hacer te responderé. Pero estoy seguro de que te meterás en problemas y no estaré ahí para arriesgar mi vida por la tuya"
"No te preocupes, Omega estará"
"¡Ha! ¿Omega? Por favor. Omega no sacrifica su vida ni por él mismo"
"Eso no tiene sentido"
"No conoces a Omega. Él no sabe de la vida."
"Tú no sabes de la vida tampoco"
"Eso es porque yo le enseñé a Omega"
"¿Tú sacrificarías tu vida por mí o por algo? Digo, porque ya una vez casi mueres por mí"
"Yo sacrifico mi vida todos los días."
Ashley tocó el timbre de la casa donde vivía con su madre. Antes de que la mataran. Después vivió en una clínica de rehabilitación y luego, a pesar de vivir en esa misma casa, los sucesos allí no eran considerados como vida. Ella no diría que vivió allí cuando salió de la clínica. Abrió una mujer que ademas de quitarle su casa, en la que estaba enterrada su madre, aunque ell no tenía claro si eso sí había pasado, y si era cierto, si alguien lo había corroborado y habían hecho algo al respecto, pero lo que importa es que era su casa y lo que quedaba de su familia, ahora quería quitarle lo único valioso que podía hacer su padre por ella.
Estaba lo suficientemente nerviosa para que Edith se diera cuenta de que estaba tramando algo. Edith estaba lo suficientemente nerviosa para que Ashley se diera cuenta de que estaba tramando algo. Las dos estaban muy nerviosas. Estaban cegadas. No se daban cuenta de que su respectiva rival tramaba algo y lo escondía bajo su aliento agitado y sus pulmones pesados. Sus poros a medio dilatar y sus cejas sudorosas delatoras de un plan, maestro y esbozado a la vez, no eran señales suficientes de la desesperación de estas dos mujeres por sacar algo productivo de la situación.
Ashley entró a la casa y encontró a Shigma sonriendo. Sonriendo de una manera horrible. De una manera que no había visto hasta el momento. Estaba hablando por teléfono.
"No lo sé. Tal vez sea yo"
"Yo nunca sabría qué decirte. Sabes que tu cuerpo no resistiría tanto. Ninguna persona ha llegado hasta allá, no importa qué tanto resista. Si abusas demasiado de tu cuerpo puedes no tener como arrepentirte después"
"Eso no lo sabes. Es tu teoría"
"Tú tampoco. Y en este punto, ya es nuestra teoría"
"Usualmente te muestras muy segura y me siento inseguro con tu actitud en este momento"
"No importa. Hagámoslo"
"Esta bien, cuando digas"
"Ya empecé" Shigma se puso en pie e hizo unos movimientos con las manos y luego cerro los ojos. Tenía el cuerpo tenso desde la cabeza a los pies. Su sonrisa se borró y aparecieron en su lugar unos labios cerrados como por una amenaza. Abrió los ojos y su pupila se dilató a tal grado, que sus iris terminaron por convertirse en un ébano infinito hacia adentro. Su globo ocular pasó de blanco, a rojo, como con diminutos conductos capilares inflamados. Algunos inclusive reventándose y poniéndolo a lagrimear sangre. Los huesos de sus manos tronaban como si entre su diestra y su siniestra descansara una tormenta. Su cuello levantaba su cabeza como si una luz celestial lo llamara y su espalda se arqueaba hacia atrás hasta un punto en el que parecía que su caída era irremediable. Se levantó unos centímetros del suelo. El teléfono flotaba por su cuenta junto a la cara de Shigma y las manos de shigma se ponían palma arriba, todavía haciendo extraños movimientos con los dedos y parecía que una fuerza se luchara por llevarlo hacia arriba y a hacia abajo, su piel se veía como si un viento viento muy fuerte estuviera empujando hacia abajo, y a pesar de tener su cuello erguido, parecía mover los músculos debajo de la quijada, del cuello, causando que la cabeza se ladeara para un lado y otro, su ropa no parecía seguir lo que su piel, y en vez de ser tirada hacia abajo, flotaba, como si un viento la levantara un poco, su pelo también, parecía a punto de caerse... Pero no se cayó. Tampoco lloró sangre. Sus ojos seguían cerrados. En realidad Shigma seguía sentado hablando por teléfono, sosteniendo el teléfono con sus manos. Ashley empezó a contemplar la posibilidad de estar enloqueciendo, pero distinto a las demás veces. Esta era quizas otra manifestación distinta de esa misma locura. Quizas debería dejar de llamarla locura.
"No soy capaz. Hoy no es el día. Ashley me tiene algo distraído."
"¿Cómo vas con ella?"
"Normal"
"¿Normal?"
"Ashley quiere matar a su familia"
"¿Normal? Es obvio que es normal querer matar. Es normal que un joven quiera matar a sus padres, más aún si es amiga tuya, lo que no entiendo es por qué ella te lo dijo. ¿Te lo dijo o tú lo concluiste?"
"Le pidió ayuda a Omega"
"Va en serio ¿Pasa algo ademas de eso?"
"Claro... Yo no me pude conectar pero tú sí lograste descargarlo todo..."
"¿Por qué lo dices?"
"Es como si estuviera completamente abierto"
"Estamos demasiado conectados. Yo me intereso en ti. Yo, por el contrario, no te importo"
"Sabes que sí me importas. Sabes que sí."
"Cuéntame. Por favor"
"Conocí a alguien"
"¿En tu viaje este?"
"Sí. Sabes a dónde fui, y por qué fue mi demora, y lo... Traumático que fue... así que sabes qué tipo de persona es ella. Tal vez la había visto, hablamos un poco, es solo que antes no la había conocido. Es indescriptible. Pero no creo que pase a más, simplemente... Pensé que iba a morir descuartizado por explosivos defendiendo un edificio... así que lo que estaba sintiendo se sintió un poco... raro"
"¿Y la vas a volver a ver?"
"Tal vez. Pero... si ella también es como yo... Y como tú... terminaremos en mil camillas diferentes antes de despertar juntos."
"¿Y Ashley? ¿Lo que pasó con ella se disuelve?"
"No. No. No te preocupes. Es difícil, pero... Tiene que entender. No soy tonto, es molesto al principio pero ella y yo estamos reinventándolo todo. Lo que más nos interesa es nuestra relación. La estamos haciendo lo más especial que podemos. Lo que sea con otras personas es con otras personas, peo no es como que yo me vaya a meter con más gente, sé que lo he hecho y sé que me perdonaste, pero esto no se trata de eso. Ashley y yo estamos y estarmos juntos mucho tiempo."
"Como tú quieras. Como tú digas. ¿Cómo siguen todos por allá?"
"¿Todos quiénes? Nunca conociste a nadie que me conociera"
"Tú me cuentas"
"Más bien tú te enteras"
"Igual, sea como sea, ¿Cómo están todos?"
"Bien. Laura, tengo que colgar Ashley ya debe estar aquí."
"Sí claro, cámbiame de tema. Está bien, te amo"
"Si, yo también"
"Nunca eres capaz de decirlo"
"¿Qué?"
"¡Te amo! ¡Eso!"
"Nunca soy capaz de sentirlo como una frase que se pueda decir a otra persona por teléfono. Nunca soy capaz de imaginarme tal cosa."
"¡Blah, Blah, Blah! Eres experto en hablar nada. Bueno, ¡qué mas da! De pronto tengo que llevar a cabo mi tesis. Ya sabes, para terminar la teoría, así que tal vez no llame el mes próximo. Pero te juro que te escribo un e-mail"
"La verdad, no quiero que lo hagas, pero no me atrevo a decirte que no lo hagas. No me siento con poder o derecho. Pero debo decirte que la causa no es tan poderosa como para sacrificar tanto. Me afectaría demasiado. Tanto emocionalmente como físicamente. Estar en un campo de batalla y pensar que lo que voy a extrañar más aparte de una chica hermosa que me espera en mi casa es la posibilidad de entrar en una red mental que ni puedo explicar y usarla para poder sobrevivir todo ese holocausto... No sé, no sé si sea capaz de volverlo a hacer... Pero igual tengo qué ir a trabajos y como están las cosas, cada vez nos acercamos más a volver a estar en guerra"
"Ya sabes, la conexión. Pero no importa, el Shigma que habita en mí es el que me impulsa, así que la Laura que habita en ti es la que se debe quejar a través de tu preocupación"
"Puedes esperar"
"¿Esperar? Sabes bien que estamos destinados a morir de un derrame cerebral... ¿Quieres que espere hasta tener toda una vida para morir? Sabes que debo hacerlo. Tú debes también algún día. Y si es verdad lo que dices, Ashley también"
"No me opondré"
Shigma sonrió, con su sonrisa de mercurio, al colgar el teléfono y escuchar a Ashley detrás de él. Ella, para borrar el hecho de que estaba demasido invertida en la llamada, y que había alcanzado a escuchar la mayoría del otro lado del teléfono también, entró de repente tirando las llaves a la mesa y comenzó a contar cómo le había ido.
"Wow... Las otras visitas al banco habían sido demasiado fáciles, pero ésta no. Ella inventó cuanta mentira pudo. Mi padre había dejado casi todo listo y lo que puedo hacer es poco. Aunque Omega lo hace ver todo como si yo tuviera el dinero en mi cuenta. Ella se equivocó primero. Se empezó a alterar. Tenía ese dinero en su mira desde que conoció al comandante. Insultó a la gerente. La gerente era una mujer elegante y hermosa. Y supongo que ella no importa. La insultó y demandó que se le entregara el dinero. La gerente dijo que me pertenecía y habló de más dinero del comandante. Omega entró en escena y habló con ella en privado. Omega dice que nos deshagamos de Edith y de Christian primero. Él encontró que ellos ya habían hecho jugadas similares con otros retirados del ejército, y que de hecho mi padre y sus amigos se dieron cuenta, de hecho fueron los amigos de mi padre los que le avisaron de todo, osea que él no se enteró, sus amigos le dijeron, pero entonces no entendemos porqué mi padre les contó lo que me intentó hacer... Ah por cierto, me tocó contarle eso a Omega... Pero no pasa nada, está bien, él entendió y además como que todo el mundo sabía, como que él mismo le contó a la gente... Supongo que sí pudo haber sido él quien se entregó a que lo encerrar. El caso es que ellos iban a huír de la ciudad, porque mi padre y sus amigos que son ex militares y tienen contactos, los iban a matar, pero con mi padre fuera del cuadro, se disipó la cosa, entonces Omega dice que todavía podemos proceder y que seguramente los ex militares van a pensar que fue uno de ellos, sin saber quién, él está coordinando todo"
"Eso está bien" Shigma no le había prestado la atención que ella hubiera deseado. Ella cambió el entusiasmo de su historia por una cara de inconformidad.
"Supongo que es final de mes"
"¿Por qué lo dices?"
"Estabas hablando con tu Laura" Shigma sonrió.
"Puedes resumirme lo más importante"
"Todo salió como Omega y yo lo planeamos en el auto. Iremos por el dinero mañana mismo. ¿No es genial? Omega es un muy buen negociante"
"¿Mañana? Es inesperadamente rápido. ¿Estás segura de que todo va normal? Es decir ¿Estás segura de que Omega no ha metido la mano? Porque todo esto va demasiado bien y cuando las cosas van bien me empiezan a parecer enemigas."
"Omega ha metido la mano, si no fuera por él... me está apoyando. Eso es todo."
"¿Qué piensan hacer?"
"Primero mataremos a mi padre"
"Puedo ayudarles a planearlo todo"
"¿Qué dijiste? ¿Es en serio?"
"Sí. Así es"
"Pense que no me ayudarias" Ashley gritaba y daba pequeños saltos mientras se acercaba a abrazarlo para agradecerle. "Ahora sí podremos hacer las cosas en grande. ¡Mañana después de recoger el dinero, vendremos y planearemos todo. Luego Omega se irá para su casa y tendremos mucho sexo!"
"Dejemos las cosas hasta que Omega se va"
"Bueno casi. Piénsalo dos veces, no puedes pasar más de un mes sin sexo. Ya te conozco. Y si tú conociste a alguien por ahí, no te molestará que yo lo haga con Omega"
"Está bien. No me opondré"
"Te deberías oponer. Eso lo hace más divertido"
"No me opondré a oponerme"
"Es decir que no te opondrás"
"Así es. No me opondré"
"No entiendes la parte de la diversión ¿Verdad? Tú te haces el difícil"
"No lo sé. ¿Para qué me voy a hacer el difícil? Tú sabes igual que vamos a hacer"
"Eso espero"
"No me opondré"
"Eres lo peor"
Capítulo 9 : Las palabras desafían los planes y el corazón nos traiciona de frente. (El lenguaje y su relativa función en la culpa)
Suena el timbre.
Omega se encuentra frente a una casa en la que viven dos almas. Una de ellas solía ser una niña de ojos soñadores. Ahora es otra niña de ojos soñadores. Solo hay una cosa que separa esas dos niñas: nueve años.
Eso y que la primera tuvo familia.
La otra alma que vive en la casa, es un alma que nunca ha cambiado. Ha experimentado muchas cosas y vivido muchas otras. Pero nunca ha salido de su estado inanimado. Ashley tenía ahora más que descubrir de esta segunda alma que de su mismo padre. ¿Qué significaba la conversación de Shigma con su amiga por ejemplo? ¿Qué intentaba hacer con ella? Había mucho que explicar.
"Tengo miedo. Las cosas pueden salir mal. Pueden salir mal. Pueden descubrirnos y rodearnos y no escucharnos. Pueden volver a la vida. Pueden acusarnos. " Ashley tenía miedo y trataba de demostrarlo con palabras y hacía gestos en el aire.
"Vamos a matar gente. No a salvar ballenas. Lo que estamos haciendo es malo para la sociedad." Shigma trataba de responderle con palabras también. Con las palabras que él conocía.
"Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y aún me pregunto qué clase de persona eres. Es raro que digas eso de las ballenas"
"Las cosas no van a salir bien. No tienen cómo, pero eso también está bien" Dijo Shigma tratando de poner un punto final a su pesimismo.
"Claro que sí. Las cosas son como son" Ashley no creía mucho en el pesimismo de Shigma.
"Es algo extraño oír eso de tu parte"
Escucharon el timbre.
"Hola Ashley ¿Lista?"
"Espera. Shigma ya viene"
"¿Shigma?"
"Sí. Viene con nosotros"
"Ya estoy listo"
"Me alegra que nos ayudes. Aunque me preocupan los factores nuevos en un plan que ya estaba calibrado, espero que no seas un problema." Dijo Omega mirando a Shigma con amenaza
"nah, tranquilo, no hay angustia ni nervios rotos" respondió shigma
La gerente los reconoció inmediatamente después de que ellos cruzaran la puerta del banco.
Todo iba tal como ellos lo habían planeado hasta que a Omega se le ocurrió preguntar cosas. Comenzó con frases de tanteo, para saber qué tanto conocía la gerente del tema, y luego se convirtió en un desmedido en preguntas y en comentarios y en suposiciones y en todo. "Le seré sincero, vamos a poner una demanda a Edith y Christian. Por el incidente de ayer. Tememos por la vida del señor Starkey" Dijo metido por completo en su papel de asesor legal. No había mencionado que sabía que ellos habían hecho antes este tipo de jugadas de robarle a militares retirados su pensión, trabamaba algo con eso. Shigma y Ashley trataron de ocultar que estaban mirando a Omega tratando de hacerle señas de que se callara y no hablara de más. Eso no estaba en el plan. Pero la gerente respondió entrando a detalles acerca del encierro del comandante. Fue sorpresa para ellos dos, pero por otra parte se enteraron de una gran cantidad de cosas con las que no contaban. Como lo del seguro de vida y otros dineros adicionales, del costo de la mayoría de procesos legales encausados en obtener las ganancias y hasta algunos detalles de la custodia de la familia Starkey, y hasta de los niveles de seguridad con los que lo tenían. Ashley iba furiosa. Trataba de ocultarlo pero era inútil.
"¿Qué demonios pasó allí adentro? ¿De dónde sacaste eso?" Ashley gritaba mientras Omega conducía a casa. Él era el único con licencia de conducir y con un carro. Shigma contaba el dinero. Ambos la ignoraban.
"¿No lo captas? ¿Qué tal que no me asegure de que ellos no sospechan de nosotros y vayamos a matar a tu padre? ¡Perderías el seguro de vida! Ahora que lo sabemos tendremos que cambiar de planes"
"Omega tiene razón Ashley. Queremos que todo salga bien. No podemos subestimar ni siquiera a los que no saben qué pasa."
Se sentaron en una mesa y empezaron a plantar las ideas en un papel.
"Primero necesitamos que vayas al hospital mental de tu padre y mires la habitación" Dijo Omega haciendo una tabla en el papel. "Necesitamos un plano del cuarto, los instrumentos que hay allí, las posibilidades de hacer que parezca un accidente y las posibilidades que hay de ser descubiertos, en cuyo caso tendríamos que ver cómo inculpar a Edith y su novio"
"Está bien, mañana mismo iré a visitarlo y filmaré el cuarto" Ashley respondía muy bien a las exigencias de Omega.
"Tenemos que idear algo mas sencillo, no debe parecer elaborado. No sé si han visto alguna película en la que el asesino pone pequeñas dosis de veneno en las esquinas de las hojas de un libro que la victima está leyendo. Antes de terminar el libro muere envenenado. Las dosis en las hojas son tan pequeñas que la autopsia no revela nada."
"Si eso no es elaborado, no sé qué lo es. Aún así, me gusta la idea" Dijo Omega "Pero tenemos que hacer el estudio de todas maneras" Continuó "Propongo que tú y yo vamos encubiertos. Robemos unos planos, miremos algunas de las posibilidades de escape del sujeto, y algunos traseros de enfermeras"
"Está bien, mañanas haremos eso; en la noche. Por el momento ¿Con qué dinero contamos?"
"Tenemos el suficiente como para conseguir lo que necesiten" Afirmó Ashley con un fajo de billetes. La noche estuvo llena de tensión. Aunque aún no iban a matar a nadie, el pensamiento de estudiar el terreno los ponía muy nerviosos.
"Yo sé qué puedes hacer para calmarte"
"¿Que no sea sexo?"
"¡Rayos! Aguantas mucho últimamente. Bueno hay algo"
"¿Qué es?"
"Drogas"
"Sí claro ¿Cómo no lo pensé antes? ¡Mañana tengo que levantarme temprano y necesito tener mis cinco sentidos!"
"¡Claro que sí! Todavía tengo suficientes, y desde el hospital no he tomado. Debería... Debería ir con mi doctora pero..."
"Ya sabes lo que voy a hacer mañana. No me puedo dar el lujo de drogarme"
"Tú ya te has drogado ¿Cierto?"
"Lo suficiente como para no hacerlo antes de ir a un hospital mental. Puedo ser vencido por mí mismo en cualquier momento. Cuando pasó lo de la granja, luego de que nos llevaran a urgencias, otro chico y yo tomamos algunas de las drogas mientras no nos veían y... La mayoría de mi estadía en el hospital no fue sólo mientras me atendían para segurarse que no tenía nada roto, fue porque medimos mal y casi nos matamos... Fue una sobredosis"
"¿Quieres decir que tu eres un drogadicto?"
"No, en realidad no... no es una palabra que no cabe en mí. O yo no logro encajar en la palabra. Yo no soy adicto a las drogas, solamente soy un poco cínico al utilizarlas. Abuso demasiado. Bueno, sí, soy adicto. Creo que a final de cuentas, sí, claro, no me mantengo drogándome, pero precisamente es por eso, porque si empiezo lo hago mal y seguro no sabría cómo parar. Esa vez fue aislado, pero... Viste cómo estaba después, estuvo muy mal... Quiero que te saques la idea de las drogas de la cabeza. Me gustaría que dejaras eso a un lado, pero sé que es difícil abandonar las cosas porque alguien más lo dice. Úsalas si quieres." La idea le quedo rondando en la cabeza. Son una eficaz forma de desrresponsabilizarse. Como de entrar en una tercera persona.
"Ashley, despierta" Decía suavemente Shigma.
"¿Qué pasa?" Respondió Ashley entre sueños
"Ya nos vamos. Llevamos el dinero."
"Está bien, es todo tuyo, dame un beso" Shigma se acercó a Ashley y la besó en la boca.
Ashley siguió durmiendo mientras Shigma y Omega planeaban su salida y su llegada.
Cuando Ashley despertó era casi el medio día.
Se dispuso a llevar a cabo su plan deusar drogas lo más pronto posible. Quería arreglar todo para que cuando Shigma llegara ya estuvieran listas para consumirse. Ella de alguna manera sabía que Shigma no aceptó que ella las usara, pero que en el fondo sabía que ella iba a hacerlo. Por eso su insistencia, trataba de convencerse a sí mismo.
Sus propias pastillas no iban a ser suficiente. Ella ya las tomaba y conocía su efecto, quería algo más. Salió a la calle y lo primero que se le ocurrió fue una pregunta crucial. ¿En qué lugar las compraría? ¿Qué lugar es una cuna del vicio? ¿En qué lugar no la mirarían con cara cuestionante cuando pidiera drogas? ¿Qué lugar tendría drogas de calidad confiable? Fue a la escuela.
Todos le preguntaron por qué no había vuelto, hasta parecía que la hubieran extrañado. ¡Sí, claro! ¡Que alguien la extrañara! ¿Ellos la extrañaban? ¿A una chica de la casa del asesinato que luego fue un manicomio y había estado con ellos unos pocos meses? Eso ni siquiera se daba en los chistes, era un sacrilegio.
Les sorprendió mucho que les hubiera preguntado por drogas, aunque, no les molestó para nada. Por el contrario, parecían muy contentos de que alguien se uniera a su club. Para bien o mal de los que fuera.
"¿Buscas algo en especial niña local?" El apodo seguía firme, aunque ahora manifestado de una forma mas cariñosa, no de un chico que molesta y se sobrepone a los demás para mostrar que es alguien, sino de alguien que la iba a proveer, que le iba a proporcionar, que la iba a ayudar.
"He escuchado buenos comentarios de la heroína" Dijo Ashley con voz de quien sabe de que está hablando, de quien ha probado y quiere repetir.
"Si, claro, heroína, ¿Por qué no echarnos a la policía encima? Están buscando cualquier excusa para reclutarnos a todos al frente, mira, apenas estás empezando, porqué empezar con una de las peores. Nadie da buenos comentarios acerca de la heroína. ¿No quieres tener una buena experiencia? ¿No te quieres divertir? Tengo esto que te servirá"
"Pero no soy yo sola. Es para Shigma también"
"¿Qué? ¿Y te pensabas inyectar con ese desadaptado? Ten mucho cuidado. Ese chico no me compra a mí, pero yo sé que él se inyecta o por lo menos se inyectaba y nadie sabe qué enfermedades pueda tener, estos son hongos, tienes para dos o tres sentadas, para dos personas... en todo caso, no te inyectes con él" Ashley recordaba su primer día de estudio, en el que este mismo chico la estaba molestando. Shigma la defendió. Ahora las palabras de ese chico que odiaba y que le vendía drogas la hacían sentir desconfianza de Shigma. Sí lo podia creer, no sólo porque el chico seguro tenía sus fuentes; Shigma mismo lo había dicho, aún cuando era un mentiroso. Pero claro lo que la dejaba pensando no era lo que el chico decía, sino lo fácil que nos dejamos llevar por los miedos que tenemos y nos volcamos sobre lo que hemos construído y experimentado nosotros mismos.
Para cuando ella llegó a casa del mercado, Omega y Shigma ya habían llegado.
"Hola chicos"
Omega interrumpió su conversación para saludar a Ashley, y luego siguió con Shigma.
"En ese momento pensé que nos descubrirían, nunca pensé estar tan cerca de mojar mis pantalones"
"Es cierto. Afortunadamente tienes ese encanto con las mujeres"
"Sí bueno; además si no te hubieras caído en el tubo de ventilación no se hubiera escuchado ese estruendo"
"Ya vimos lo que queríamos. Tenemos planos, su itinerario. Sabemos cuando entrar al cuarto."
"¿Qué tal es chicos? ¿Qué se puede hacer?" interrumpió de nuevo Ashley, tratando de entrar en la escena.
"Por donde llegamos existe este peñasco" Dijo Shigma.
"Al que los internos no tienen acceso" Replicó Omega confundido.
"Pero lo haremos llegar con Ashley"
"¿Qué? ¿Yo?"
"Le dirás que harás lo que quieras con él si se escapa y se encuentran allí"
"¿Y si él me tira?"
"No creo que él te tire, después de todo eres su obsesión sexual y no creo que sea necrofílico. Pero igual estaremos allí monitoreando la situación"
"Está bien me gusta tu idea Shigma ¿Qué dices Omega?"
"Podemos ahogarlo"
"¿Qué?" replicaron Shigma y Ashley casi al unísono.
"En su propio cuarto. Es un cárcel para militares, sí, pero también es un centro de salud. Lo vi en los planos, las habitaciones son selladas y aseguradas con mecanismos automáticos. Si logramos obstruír el tubo de ventilación y sellar bien su puerta, el oxigeno será tan poco que se ahogará. Tenemos que hacerlo justo antes de que él se vaya a caminar, para que cuando llegue el oxigeno esté bajo y se siga yendo. Cuando le administren su calmante queda profundamente dopado, vi la tabla y básicamente lo noquean para que duerma, después de unas tres horas debería empezar a irse"
"Las dos me parecen muy buenas. Pero yo tengo otra, inyectarle oxigeno" Omega y Shigma la miraron algo sorprendidos por su inadecuado comentario.
"Existe el riesgo de que quede vivo" reparó Omega.
"Bueno tal vez no, solo quería aportar" Se disculpó Ashley mientras abrazaba a Shigma.
"Oye Omega explícame ¿Cómo bloquearíamos la ventilación?" El tono de Shigma no era de tratar de mejorar el plan, sino de rechazo.
"Tomamos insumos del manicomio, telas, espumas, esponjas, cosas que absorban y entrapen, los pasamos por un lugar con muchas ratas para que se impregnen de pelo de rata y evidencia de ese tipo, y lo ponemos en el tubo, como si las ratas lo hubieran hecho, y le ponemos un sellante que sea de uso común en el lugar, así el manicomio nos dará indemnización"
"Quisiera... Quisiera que no le siguiéramos diciendo manicomio, aparte de eso, Omega eres brillante" Dijo Ashley mientras Omega solo miraba hacia abajo y sonreía con una mueca de prepotencia. Shigma fruncía el ceño.
"No me gusta tu optimismo. Hay algo en lo que no confío" A Omega le molestó sobremanera el comentario de Shigma. Le lanzó una horrible mirada y se fue enseguida. Ashley aparentaba no haber entendido nada pero en el fondo tenía una teoría al respecto: Shigma estaba celoso de Omega. Aunque pensándolo detenidamente Shigma tenía razón. ¿Desde cuándo un plan tan a la ligera funciona sin inconvenientes? Era un plan sumamente estúpido. Desde el principio todo fue fácil. Inclusive en el banco, donde todos parecían estar en favor de Ashley. O la vida era muy fácil, u Omega tenía todo planeado. Qué odioso era estar con Shigma. Ashley se había contagiado de esa enfermedad en la cual sabes que algo te va a golpear, pero no te quitas de su camino.
¿Cuál es el problema después de todo? ¿Acaso la vida se había vuelto tan complicada que cuando las cosas están fáciles todo parece mentiras? ¿No es acaso en las demás personas al contrario? ¿Acaso a los demás no les parece mentira y una pesadilla cuando todo es difícil? ¿Por qué a ella le parecía mentira cuando todo iba bien? ¿A qué vida se había acostumbrado?
La esperanza. Esa era una gran diferencia. La esperanza ataca de nuevo. Todo empezaba a lucir mejor, empezaba a lucir limpio, claro e iluminado cuando las esperanzas la abrazaban. Ashley, en esta ocasión, sintió de nuevo esperanzas en su corazón, en su alma, en su cerebro, en sus manos, en sus senos, en sus piernas, en sus ojos grises, en sus dedos de los pies, en su cabello, en sus uñas, en su boca y en su melancolía. Por eso todo parecía salir bien. Ella esperaba que todo saliera bien. Se dejaba llevar por las circunstancias positivas. ¿Qué importaba si Omega y Shigma no confiaban cada uno en el otro? ¿O si todo estaba ya predeterminado a su favor? ¿O si todo era un plan macabro para hacerle daño? Todo iba bien.
Era el día. El día los había abordado. Tenían que poner en práctica el plan.
Fueron al centro donde estaba el comandante Starkey, tomaron una bata que tenía grasa por todas partes, le pusieron más grasa, fueron a una bodega por algunas ratas, las tomaron, las envolvieron en la bata y las soltaron y sonrieron. Dejaron todo en el tubo de ventilación justo cuando Starkey salió a caminar. Aplicaron más grasa y espuma de sellante y lo dejaron como consideraban que sellaría completamente el oxígeno. Las ratas ya habían hecho travesuras en los canales de ventilación y aún no habían matado a nadie. Shigma sabía que Omega se inventó ese plan para distraerlo a él y a Ashley. Las ratas lo sabían todo. Incluyendo lo que Shigma y Omega sabían. Ashley estaba un poco más alejada de la información. No le importaba tanto. Para ella todo iba bien. Ni las ratas ni Shigma esperaban que el plan funcionara. Nadie esperaba que funcionara pero era un buen plan. Estúpido pero bueno. Y no es que lo bueno sea estúpido o viceversa, es que el plan era bueno en una medida estúpida e ingenua. Nadie confiaba en el plan. Era estúpido. Y no era tan bueno después de todo. Tal vez el plan no era realmente matar a nadie.
Capítulo 10 : ¿Dónde estoy? ¿Qué haces tú aquí? (Efectos fugaces)
Shigma estaba sentado en su cama. Dibujando y escribiendo unas cosas en una libreta de bolsillo mientras Ashley moría de ansias por saber cómo había salido todo.
"¿Cómo demonios estás calmado?"
"No estoy calmado. Demuestro mi ansiedad en otros colores ¿Cómo voy a estar calmado si estamos matando a alguien y no sabemos si saldrá bien o si nos descubrirán?" Ashley se acerco a Shigma y se puso a su lado; si bien era cierto que estaba nerviosa porque su padre iba a morir, también la asustaban los hongos en su bolsillo. Los planeaba usar con o sin Shigma. Luego de un rato los saco de su bolsillo.
"Preferiría tener los cinco sentidos para lo que estamos haciendo" Shigma sonrió, no parecía estar enamorado de la idea pero tampoco parecía rechazarla.
"No importa. Tú no tienes que ir a ninguna parte mañana y supuestamente estos no son tan duraderos, son fuertes, pero de unas horas. Ademas yo me pienso drogar con o sin ti" dijo y se metió sus hongos a la boca y los empezó a masticar. Tenían un sabor neutro, pero vegetal, una mezcla de hongos normales de comer, ojas de té negro secas, y tal vez almendras, por su textura seca y fibrosa. Se levantó al baño y por un vaso con agua y para cuando se sentó de nuevo en la cama, ya sentía como le estaban empezando a hacer efecto.
Ashley veía a Shigma. Es decir sabía que era él, pero no distinguía bien su rostro. Era como si ella se estuviera hundiendo en su cama pero a la misma vez flotando sobre ella y todo se llenara de estelas y se multiplicara en varias direcciones sin dejar su lugar. No sabia si podía confiar en lo que veía. Parecía que Shigma se comía también los suyos. Miles de destellos se empezaron a estallar. Un flash tras otro. Memorias antiguas y prohibidas se mostraban sin censura mientras ella intentaba prenderse de alguna rienda. Estaba completamente sedada, en cuerpo, pero su mente, o lo que parecía ser su alma, su ser astral, viajaban a varias partes y tiempos a la vez, sin dejar de flotar sobre su cama y también ser absorbida por un hoyo negro en ella, pero no se sentía en peligro, sino como en un vortex que la mantenía para que pudiera alcanzar a todos los lados a la vez. Había una eternidad entre una inhalación y la otra. Exhalar era casi innecesario. Su corazón no llevaba ritmo; solo se dejaba llevar por las imágenes que aparecían en su cabeza. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Su madre. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Su padre, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. La gente de la clínica en la que había crecido, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Ella. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Un aborto, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Shigma, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum... TUM TUM TUM. Pronto sonaba una canción lenta a tonos de sonata infantil. Tonos color pastel.
El teléfono sonó. Ninguno de los dos estaba en estado propio para contestar. Ashley tenía las fuerzas necesarias pero estaba ocupada con su cerebro vuelto arena. Inclusive levantó su brazo, lo miró y sonrío. Le gustaba como se sentía. No era una risa estúpida, descerebrada y vacía, era apreciación genuina y profunda. Volvió a levantarlo y lo puso entre el teléfono y su rostro. Enfocaba su mano y luego el teléfono. No le importaba el sonido penetrante del teléfono, lo escuchaba y resonaba con otras cosas pero no con las que ella estaba entreteniendo, tenía muchas otras cosas en su cabeza. Otras cosas con las que se podía atormentar. Podía contestar pero no iba a hacerlo. El teléfono siguió sonando. Miró a Shigma, quien solo existía allí con los ojos abiertos, perdidos en un mar de ideas que se distorsionaban por su propio peso. Los claros ojos de un Shigma, que no era capaz con sus ideas, permitían que todo ese mundo de imágenes y luces celofán cayeran sobre él con el peso de sus argumentos e ideologías. Es como si ella pudiera ver lo que él estaba pensando. Sus ojos se veían mas claros ahora: Shigma se había dedicado a crear un mundo en el que nada vale la pena, en el que ya nada importa y por el que no hay que sufrir, en el que no hay víctimas ni muertos. Se dedicó a salvar y odiar a todos, olvidándose de él mismo. Ni se amaba ni se odiaba. Era lo mismo para él. Era un sueño constante con el que podía jugar y del que sólo despertaría con la muerte. Bonita escena. Todas sus críticas, todos sus reproches, todas sus quejas, todo eran tan solo vestigios de una menstruación mental, una mímica, una pantomima para aparentar que le interesaban ciertas cosas. Las que no le interesaban. Era un hombre en el cementerio cavando una tumba bajo sus pies y quitándose antes de caer; para luego buscar otro lugar donde cavar. Era el sueño de un hombre muerto que sueña con no despertar. Su despertar sólo podía ser intimado como una muerte instantánea en un millón de intensidades, un millón de muertes en un solo instante. Traspasar la funcionalidad de la vida y convertirla en algo mas que el tiempo antes de morir; convertirla en una muerte por adelantado, un preludio de la inexistencia. Un sueño más. Lo que Shigma llamaría arte. Ese mundo que quería crear chocaba con el que compartía con otros, y de ese choque nacían nuevos universos. Esto era tal vez realidad de todo el mundo, pero ella lo estaba viendo claramente en Shigma. Además de haberlo observado en su estado de fondo de mar, ella misma se había vuelto en una persona sin fin ni principio, una persona que vivía sólo del momento. Lo que su mente dictara en un "ya" de fantasía y oportunidades malgastadas. Todo era una decisión más a tomar en su vida, una radical respuesta que dar ante sus ansias de sentir que ella era real y que su vida seguía sin importar cuantos murieran a su lado. Otro sueño más. Ahora lo entendía todo, Juana de arco, la heroína, cree que ve a dios, cree ser llamada para una misión, pero sólo es una campesina loca.
La noche en ese estado fue larga y corta a la vez. Las cosas pasaban sin ser advertidas. Los pensamientos eran como estímulos sensoriales, percepciones. El pensamiento se convirtió en la sensorialidad. En sensualidad, según algunos estímulos y colores. Shigma le llevo un desayuno a su cama justo cuando abrió sus ojos. Como si lo hubiera ensayado con un cronómetro.
"¿Qué diablos fue lo de anoche? Mi garganta parece un desierto"
"Buenos días."
"No lo puedo creer. Quisiera creerlo."
"No puedes. Es un mundo que no te pertenece, en el que no puedes luchar, en el que no puedes perder, en el que no puedes reír, en el que no puedes soñar, en el que no puedes fracasar. Es un mundo del que no puedes depender. No cambia ni tu dolor, ni tu ansiedad, ni tu hambre. Distorsiona tu percepción... Pero es más real que este, entonces no se puede creer"
"Lo dices como si tú no lo hubieras hecho y no te gustara que la gente lo hiciera"
"A mí me encanta, es una buena experiencia. Lo digo tratando de ser una persona libre que tiene sus propias decisiones. La verdad yo soy íntimo amigo de atacar despiadadamente los sentidos y el cuerpo, y me gustaría pensar que no puedo ser esclavo de nada. Por lo menos de nada que se pueda conseguir en un colegio... Pero la realidad es que me toca conseguir trabajos arriesgados para poder ayudar a sostener y terminar de pagar este apartamento" Una bonita pero idealista frase que no parecía venir de ese chico.
"Tiene sentido"
"¿Hace cuánto me conoces?"
"No sé, casi un año. ¿Por qué?"
"Parece que no recordaras que todo lo que digo parece tener sentido"
"Sé que eres un arrogante que para mi desgracia siempre cree tener la razón"
"No siempre. Tengo razón de sobra y sé cómo convencer con argumentos, pero qué puede hacer uno con la razón?"
"Blah, blah, blah. ¿Sabes quién llamo anoche?"
"No. No lo sé. Pero sé que no fue ni del banco ni del hospital."
"¿Por qué lo sabes?"
"Dimos el teléfono de Omega y a él no lo llamaron"
"¿Quién llamaría a esa hora?"
"No lo sé. No me gustan las llamadas a esa hora. Laura me llama a esa hora"
"Debe ser alguien imprudente"
"Ella no es imprudente. No sé, anoche no fue normal"
"Definitivamente no lo fue... ¿Fue mi impresión o anoche tuvimos sexo?"
"Sí. Creo. No estoy tan seguro."
"No logro recordarlo"
"Yo lo recuerdo. Fue delicioso."
"Quiero vomitar"
"Hazlo. Puede que te den nauseas durante el día. Es mejor si lo haces"
Shigma estaba notablemente preocupado. No estaba haciendo nada de lo que usualmente hacía.
Ashley estaba en su rutina habitual: ver televisión hasta que algo loco y descabellado pasara por su mente. Todavía tenían flashazos pero el efecto en realidad ya había pasado, era más un coletazo de tener acceso a eso y sin embargo ahora tener qué volver a la realidad.
Justo cuando Ashley se dio cuenta de que tenía que romper la continuidad y agregar un poco de azar y devenir al proceso de la tarde, se levantó con una nueva idea.
"Voy a visitar a mi padre"
"¡¿Qué?!"
"Sí. No tiene nada de malo. Voy a ver que tal está ¿Quién va a sospechar de eso?"
"No lo creo. ¿No tenías nauseas?"
"No me importa. Puedo manejarlo. Iré a cerciorarme de que esté muerto y luego iré a ese bar que queda cerca. El del anuncio rojo y azul."
"Como quieras. Te veo allá después del ensayo"
"¿Vas a ir?"
"Sí. ¿Por qué no?"
"Porque eso no te gusta"
"Se me olvidaba. Pero bueno, tú me gustas y tú vas a estar"
"¿Quién te entiende? ¿Cómo que yo te gusto?"
"Bastante. Lo que importa es que iría a un lugar de esos simplemente por estar contigo"
"Creo que no nos vemos lo suficiente viviendo en el mismo techo. No le digas a Omega"
Ashley salió de casa, tomó el tren, un bus y fue a visitar a su padre. No sabía qué iba a hacer allá pero seguro sería algo grande. Se anunció y le dieron autorización para entrar sin mucho problema. Que no hubiera restricciones le causaba desconfianza. Siguió por el pasillo que le indicaron y mientras caminaba, se imaginaba los recorridos de Shigma y Omega por los ductos de ventilación, las bodegas, los cuartos de aseo y cosas por el estilo. Seguía su trayecto mental hasta que llego a donde le dijeron que volteara. Dio vuelta y se encontró con un pasillo lleno de celdas muy elegantes con una ventana hacia el panorama y otra grande en la puerta para ver a quienes pasaban, la ventana estaba muy reforzada pero podía controlarse desde adentro y desde afuera para permitir o bloquear la vista. Nada parecido a la clínica donde ella había crecido. Este era un hotel cinco estrellas. En algo sí se parecía, podía sentir y leer las miradas, era un lenguaje que hace tiempo no hablaba, se entendía con muchos de los que se encontraba sólo con el lenguaje coporal. Se dio cuenta de que la miraban con deseo, lo que no pasaba en su clínica. ¿Cuál sería la diferencia? ¿Será que esta institución era más una prisión masculina? De ser así la seguridad tal vez no era tan estricta. ¿Tal vez tenía su cuerpo en un gran concepto? ¿Tal vez se creía demasiado deseable? ¿Tal vez había perdido algo de ese lenguaje y estaba leyendo mal las cosas?
"Por aquí señorita"
"Gracias. ¿Comandante Starkey? ¿Está ahí?" Preguntaba Ashley mientras entraba al cuarto y veía a su padre acostado en su cama. El guarda no se podia ir hasta que la chica no se fuera, así que se quedo viendo todo. Después de todo, sí había medidas.
"¿Starkey? ¿Esta dormido?" Ashley comenzó por ponerle una mano en el pecho y sacudirlo levemente, luego puso las dos manos en los hombros y lo sacudió fuertemente hasta que el guarda entró.
"Despierte hombre, es su hija" El comandante se incorporo en pocos segundos y miró a su hija.
"Mónika, viniste a verme" Ashley se levantó para irse y antes de cruzar la puerta dijo:
"No vine a verte. Mi nombre es Ashley"
Al llegar al bar pidió un trago y comenzó a tomar. Era primera vez que hacía algo así en su vida.
Se sentía bien beber aquella sustancia mientras hablaba con nadie en especial. Era gente extraña la que frecuentaba aquel lugar. Todos se vestían como si fueran a un funeral. El negro parecía significarlo todo para ellos; lo tenían en sus ropas, en sus ojos, en sus labios y algunos en dibujos que yacían inmortales en sus cuerpos. De alguna manera querían ser diferentes al mundo siendo iguales entre ellos. La música era suave y le daba ambiente al sitio. La música era interesante sin duda. Simulaba describir fenómenos sociales y todos en el lugar parecían sentirse identificados. Tan pronto la canción comenzaba, todos comenzaban a hacer comentarios de lo buena que era. Había una esquina donde bailaban también. Aún más llamativo que la música en sí, era la reacción de la gente; era como si la música fuera el interruptor, lo que los encendía. Sin música estaban simplemente sentados hablando basura, riendo, bebiendo inocentemente y todo eso, pero cuando comenzaba la música, todo comenzaba a adquirir sentido; todos se paraban, brincaban, danzaban, se besaban, buscaban con quién hablar. Bailaban como tratando de deshacerse un espíritu maligno que habitaba en ellos, principalmente en sus extremidades. Los hombres parecían querer volverse mujeres por unos segundos. O tal vez al contrario, todos eran de lo uno y de lo otro, como andróginos. Aún más que Shigma. Ashley había oído hablar de los homosexuales pero nunca había encontrado que una mujer le pareciera atractiva, o que un hombre se besara con otro hombre. La danza era adictiva y tenía su encanto. O eso al menos le pareció a Ashley. Una chica la sacó a bailar. Descubrió que tenía un buen ritmo, aunque nunca había bailado antes. Ella sabía bailar esa música. Como si hubiera nacido con el don. Después de varias canciones la chica besó a Ashley y le ofreció una pastilla. Ella la tomó sin dudarlo. Pronto comenzó a tener unos pequeños temblores y un gran malestar. Estaba viendo algo borroso. Siguieron igual bailando un rato, hasta que se tuvo qué sentar. En ese momento llegó Shigma y se sentó a su lado y la besó en la boca. La sorprendió un poco.
"Hey"
"Shimy"
"¿Perdón?"
"Shigma suena muy formal"
"ya me habías dicho así... Y hasta pones una vocecita"
"Me recuerda a miss peggy cuando llama a kermit."
"Uhm, ok, kermit me gusta. ¿Cómo estuvo todo?"
"Mal. Aún está vivo"
"Tal vez era de esperarse. Te digo que Omega lo tiene todo planeado... Estamos dando vueltas en círculo."
"¿Por qué no primero matamos a Christian y su estúpida novia?"
"Si los matamos a ellos los únicos sospechosos de el asesinato de tu padre seremos nosotros"
"¿Y por qué? Va a ser un accidente"
"Trataremos de que así sea, pero puede que algo no nos salga bien. En las investigaciones siempre contemplan la posibilidad de un asesinato. Y en el caso de tu padre, un hombre con tanto valor en las escrituras, y amigos militares, es más complicado"
"Me tomé unas pastillas"
"Ya veo. Tienes las pupilas muy dilatadas... De hecho apestas a vómito."
"Me puse a temblar. He tenido que pedir el baño prestado tres veces"
"Pero creo que no fueron los hongos, creo que como cuando te dieron pastillas en el hospital luego de la caída que te cayeron mal, tal vez tienes alguna sensibilidad. Sucederá mientras te acostumbras"
"¿Mientras me vuelvo adicta? Olvídalo"
"Me gusta escuchar eso"
Luego de unas cervezas volvieron a casa. Ashley seguía insistiendo en matar a Edith y a Christian antes que a su padre, para hacerlo todo mas fácil. Shigma no se cansaba de explicarle. Tal vez el objetivo de Omega y Shigma había sido ejecutar unos planes vacíos con el fin de calmarle sus deseos de actuar realmente.
Al llegar a casa Shigma contestó el teléfono.
"¿Hola?"
"Hello? Shigma? It’s me, Rebecca."
"Yo Beckie, whatsap?"
"Good, thanks. Listen, it's about Laurie."
"What is it? Was she de’ one who called me last nite?"
"Just calm down, calm down, I'll explain it to you"
"Are you crying? Is she ok?!! Could you put’er to de’ phone please?"
"¡Listen! ¡Shut up! She died last night. She loved you so much and I just could not let you not know this… ¿Ok?"
"I just don’t get it, ¿Did she kill herself?"
"No. She just died. It doesn't matter how, or why. She DID die, she just did…"
"Did she had ai’ cerebral haemorrhage?"
"Why would you say that? Did she told you something? It was that crap you guys wrote about, wasn't it?"
"Lissen Beckie I... yes it was… I'm sorry. Thanks fa’letting me know. My regards to iou’r family… Lissen, she didn’t sent me an e-mail she had writt’n for me, could iou send it to me?"
"She did left a letter for you but it's sealed. I could sent it to you"
"No, just type it down and mail it to me please"
"You know, I never understood, and I don’t think I’ll ever forgive either one of you, for going into that shits but I know she would love it if I send you that stupid letter and deep down I know it’s not your fault."
"I understand. The path we’ve followed was’er choice. I can't help at all but feeling I could support here. Bye Beckie. Thanks."
"Listen, you... just take care, we all had good times, I love you after all, and I loved her so much, you know… its not gonna be the same… just hang down the phone, don’t talk to me…"
Shigma colgó y Ashley notó en seguida que era algo serio, algo malo, algo era terrible. Shigma se sentó y respiró un poco. Levantó sus manos. Se despeinó. Se rascó la nuca. Se tapó la boca. Se tapó los ojos. Metió sus dedos entre su pelo despeinado y lo despeinó más. Bajó sus manos.
"¿Estás bien Shigma?"
"No. No sé. Lo siento. Me tengo que ir"
"¿Para dónde vas?"
"No sé." Shigma miro a Ashley con una de sus miradas. No que asustan o impactaban o algo así pero Ashley que lo conocía, sabía que estaba profundamente roto.
"Déjame ir contigo"
"No. Así esta bien. Tú me frenas"
"¿Vas a llorar y no quieres que te vea?"
"Tal vez quisiera que me vieran hacerlo"
"Maldita sea, para estos casos están los hongos Shigma." Shigma siguió de largo. "¿Para qué rayos los compré entonces?" Ashley Puso la música de Shigma para ponerle ambiente a la situación y se comió los hongos. Esta vez no fue tan impresionante, pero le pareció grato recordar el derrame de sentimientos y percepciones que había tenido durante los efectos fugaces.
Las cosas no mejoraban. Omega propuso otro plan, esta vez mas ambicioso.
"Él se intenta escapar y los guardas lo matan ¿Entienden?" Aunque no tenían los detalles, parecía que Edith había hecho un intento también y esto alertó al hospital, por lo que incrementaron la seguridad del paciente. Omega veía esto como una oportunidad. Shigma cada vez desconfiaba más de Omega. Ya le había mencionado a Ashley varias veces que lo más posible era que Omega ya hubiera arreglado todo y fuera como fuese terminaría con el dinero para invertirlo a su causa. Ashley no entendía muy bien para qué Omega planearía todo eso si desde ya podía quedarse con el dinero, y se confundía porque pensaba que la causa era de ambos, de alguna forma pensabe que Laura también tenía qué ver con lo de la “causa”
"¿Y cómo es eso Omega? ¿Acaso llegamos y lo sacamos a caminar? ¿Es así de simple?"
"Tonterías Shigma, tenemos todo su itinerario. Hagamos que parezca una oportunidad para escapar y ayudemos a los guardas a hacer lo suyo"
"Me gusta" Dijo Ashley entusiasmada mientras abrazaba sensualmente a Omega.
"Es peligroso Ashley. No lo sé Omega, es tentador que el hospital nos pague un seguro. Es decir, la pensión de guerra, el seguro de vida y una remuneración del hospital. Es demasiado. No me gusta."
"Me hostiga tu sentido del honor Shigma. Relajate, yo prepararé el terreno para que el comandante crea que puede escapar y tú te vestirás de agente de seguridad para hacer el trabajo sucio"
"No es honor, es prevención, no me gusta. ¿Y qué hacemos con la madrastra? ¿Puede quedarse con el dinero?"
"Podemos hacer un trabajo doble e invitarlos al plan y luego matarlos." Shigma blanqueó los ojos y levantó las dos manos incrédulo "Espera... Déjame terminar, no lo desestimes sin escucharlo. Ellos también están intentando lo mismo que nosotros. Y ellos tienen experiencia haciendo esto. Pero no saben lo que nosotros sabemos. Ni saben que los amigos del comandante nos apoyan en secreto. Además... Ellos no saben que nosotros tenemos la sangre aún más fría. Yo no estoy pensando en un par de crímenes de venganza, no soy tan estúpido. Es decir... Yo sé que ustede sí, y eso está bien. Pero para mí esto es un trayecto a algo más grande, para mí es un trampolín." Omega tenía esa mirada que no provoca respirar. Omega tenía la sangre más fría. Shigma por el contrario, estaba mostrando una faceta más débil. Una cara amedrentada, con miedo de fallar, preocupado por lo que podía pasar. ¿Un Shigma preocupado por el futuro? ¿Un Shigma preocupado por el honor? Tal vez Shigma tenía razón y Omega ya tenía el dinero en sus bolsillos. Tal vez Shigma estaba celoso.
Habían pasado dos meses y Ashley estaba tomando más de sus pastillas sin seguir la fórmula y sin visitar a la doctora. Se desconectaba y se anestesiaba y se daba fuerzas para seguir desde un punto cero, desde un punto calmado. Era como una terapia relajante. No tenías que preocuparte por la preocupación, lo relajado que quedaba tu cuerpo, era lo despreocupada que quedaba tu mente. No había mejor escape en el mundo, ni siquiera dios podía hacer la vida tan fácil para ella. Pero físicamente le estaba empezando a costar funcionar, su apetito, su sueño, su capacidad de participar y estar alerta, todos se veían afectados. Tenía la menstruación hecha un desastre y se ponía a sudar de la nada. Perdió cuatro kilos en un fin de semana. Durmió dos días seguidos, y despertó con una gastritis que la tuvieron qué tener en observación en un hospital. Shigma había conocido a alguien que últimamente estaba acaparando su tiempo y atención. Esto volvía loca a Ashley. Por un lado la mataba de celos y por otro sentía que Shigma estaba cambiando y que tal vez había dejado de ser un suicida. Además que la cuidaba bien, le tomaba la temperatura, le cocinaba, hacía las tareas de la casa, pero sentía que la trataba como una mascota. No sabía qué de todo eso la molestaba más. Y el mantener consumiendo drogas enredaba todo eso. Shigma por su lado no le había vuelto a hablar a Ashley si no era estrictamente necesario. No la soportaba. Ashley se decía que no le importaba, que de hecho le gustaba que Shigma se mostrara distante, así ella se veía empujada también a seguir en su automedicación. Omega, el supuesto arquitecto del plan, se descubrió ante Edith como quien tenía un plan maestro para matar al comandante y necesitaba un tregua. Se había fijado una fecha pero Shigma tenía qué tomar trabajos donde los encontrara y luego tenía otras salidas aparentemente sociales de las que no decía mucho y Ashley seguía sintiendo un efecto acumulatorio de sus pastillas. Frecuentaba el bar al que había ido aquella noche, ya era una clienta frecuente. Se tomaba unos tragos y se drogaba con todo el mundo y lo que le ofrecieran. "Quisiera que me explicaras esa teoría de la reflexión. La que algún día estabas comentando con Lisa"
"¿Lisa? ¿La del piano?"
"Sí, tú sabes quién, mírame cuando te hablo"
"¿Qué quieres saber?"
"Quiero saber de qué se trata, y porqué hablabas de eso con laura, y ahora con Lisa, y conmigo nunca lo has hablado. ¿Es muy difícil? ¿Crees que no entendería?"
"No, no es difícil, podemos hablar de eso. Sabes que las palabras tienen un poder simbólico. Cuando tú dices algo, esto tiene muchos significados y tú los procesas todos por diferentes vías, hasta que adoptas lo que tú crees más pertinente. Esto no es nuevo para ti, según creo. Ya sabes que cuando tú y yo hablamos, existen una serie de matices y colores que la discusión lleva, y sabemos esto y jugamos con eso. Como cuando dicen que nos parecemos por el modo en que hablamos, las palabras nos unen tanto como nos separan. Todo lo que decimos viene de algún lado, aunque sea del error. Porque somos un motor. Somos máquinas. Captamos cada palabra que decimos y hasta las que no decimos pero lo que decimos con nuestro cuerpo, incluídas palabras, miradas, gestos, olores y tomamos eso por diferentes vías neuronales, dándole a cada una un contexto y un concepto. Se incorpora lo que se recibe y se hacen conscientes ciertas cosas. Las demás quedan latentes dentro de ti y no se manifiestan abiertamente. Lo que escuchamos lo que decimos y cómo nos comportamos es una guerra política dentro de nosotros. Una sumatoria de fuerzas. Como la letra Shigma en las matemáticas. Es una sumatoria de fuerzas que se compone de varias direcciones, magnitudes, fuerzas, velocidades y etcétera, que finalmente termina dando unos resultados que son en los que nos basamos para operar en cada contexto. Usualmente jugamos con esos factores sin notarlo, es una actitud hacia los estímulos. Por medio de una conversación, la atención y el manejo de estos factores que son diferentes en cada quien, se puede llegar a otras instancias. No en las personas, sino en ti, en lo que tu vez y cómo piensas. Porque lo que ves en los demás es lo que ves de una manera distorsionada en ti mismo y a la vez un reflejo de lo que ellos ven distorsionado de ti. Porque los humanos somos demasiado egocéntricos. Onanistas. Todo esto se evocó, se descubrió o se nombró como un modo poético, sensorial, sensual y sugestivo, para llevar las personas a cierta instancia dentro o fuera de él. Esa no es la teoría. Es un fenómeno que se supone que se da en la interacción humana. Tal vez es una teoría, pero no es la que me ocupa. Mi teoría tiene que ver con el cuerpo y cómo el cuerpo condiciona este ser que tú forjas en comunión con los demás. Porque como hemos hablado, no somos una unidad, sino muchos dentro de nosotros mismos. No solo existen muchas Ashleys dentro de ti, sino también muchos Shigmas y muchos de cada uno que conoces y que no, porque también existen muchos seres imaginarios dentro de ti. La teoría es que los que tenemos cierta enfermedad mental podemos percibir ciertas cosas, o más bien, hacerlas conscientes, Laura y yo pensamos que al cuerpo se le olvida canalizar cierta información, así que los que tenemos esa suerte de error de programación tenemos la oportunidad de lograr entrar a otras instancias de la cognición y la percepción y el desarrollo de ideas y hasta compartir en tiempo real en una red, que puede darse en el lugar o a distancia. Las palabras o los gestos entran a nuestro cuerpo y el cuerpo los canaliza, pero una sola palabra o gesto dice mucho, así que el cerebro es estimulado en muchos sentidos, y aunque sólo uno es el que tiene el liderato y el que termina por exteriorizarse, los otros también quedan en nosotros y actúan según otros enigmas. Tratamos de jugar con esos factores que podemos llamar de una manera pretenciosa, ocultos, que yacen bajo las palabras y llevar la conversación a un plano subliminal, en el que lo que se dice puede tener otros sentidos, otros matices, otros fines y otros espíritus. Y si se puede llevar a cierto lugar en aquel esquema de la conversación, seguramente se pueden traer elementos y tal vez se puede entrar a conocer cosas que no queremos dar a saber. De nosotros o de los demás. Y esto es útil para criticar cuestionar o simplemente para hablar, pero en todo caso al crear sentido, crea realidad. Suena como si te estuviera hablando de clarividencia, pero no, no se deben confundir. Tal vez tenga algo de esotérico pero no es esoterismo, es una instancia de la charla, en la que las partes participan de un modo pasivo y activo. Sabes que comúnmente se trata de analizar las cosas o las personas, porque analizar se trata de juntar elementos, de reunir una serie de factores para llegar algo, pero en este caso, además de analizar, se trata también de catalizar, que es lo contrario, es separar, tomar direcciones diferentes para llegar a algo también. La teoría se trata de tomarse eso en serio. No tanto lograr que eso sea algo voluntario, porque no hay tal necesidad, pero sí saber qué se está llevando a cabo."
"Es complejo. Y algo raro para mí, que me paso la vida sin hacer nada. Digo, que la vida pasa sobre mí sin que yo pretenda hacer nada. Sí, es complejo."
"Un poco. Sólo te dije el principio en el que se basa la teoría. La teoría es mucho más sencilla, pero hay que conocer esos fenómenos raros. No quiero que pienses que pretendo ser un gurú o un espiritista. Aunque me gustaría ser un shamán"
"¿Por qué debería creerte que ves cosas en la gente y no llamar a un manicomio?"
"Es una teoría. Puede que solo sea mi imaginación. Se trata de relacionar todo esto con el cuerpo y de entender muchas cosas, tal vez para lograr una mayor interacción masturbatoria entre las personas. No se trata de lograr compenetración, porque me parece que uno puede intentar saber lo que la otra persona siente, pero siempre va a tener tan solo una impresión, una lectura propia de lo que la otra persona trata de comunicar. Incluso tal vez ed uno mismo. Sabes que lo que más me gusta hacer es discutir y se supone que esto es como llevar la discusión a otro nivel"
"No lo sé. Para comenzar sólo sería con las personas que cumplen estas condiciones. Además hablas de sugestión y eso ya lo he oído."
"Imagina sugestionar tu cuerpo o a los que te rodean y convencerlos ¿Te has preguntado por qué las cosas me salen bien sin esfuerzo y siendo como soy? Eso es llevar el habla, los argumentos y las palabras a otro nivel. Un nivel en el que valen por lo que pretenden no por lo que dicen por sí mismas. Como si las palabras fueran ambiciosas y apostaran a que son capaces."
"Tienes una lengua muy afilada, comparto mucho con ella y me gusta en muchos sentidos, y te ha llevado a través del mundo sin dejarte morir de hambre, pero creo que las palabras son efímeras. Dicen lo que el oyente quiere escuchar."
"Todo es efímero. Tal vez también de eso se trata, no es lo que yo te quiero decir o tú entender, es lo que tú, luego de un encuentro conmigo, entiendes según lo que te dije. No son las palabras por ellas mismas, son la cantidad de cosas que las palabras te pueden transmitir. Falsas o reales. Benéficas o perjudiciales. Es el resultante de todo eso. Imagina que podemos ver cómo se mueve eso y tal vez lograr desenlazar todos esos nudos ocultos."
"Existen otras fuerzas que nos empujan. Buena imaginación o suerte por ejemplo."
"El azar existe, pero es otra cosa. Es decir, existe un azar, un devenir que atraviesa el mundo, pero el humano, accidentalmente y gracias a este devenir, tiene un poder implícito que crea otro devenir más maleable, más inmediato, más intimo, más personal, más práctico. Nosotros tenemos oportunidad de participar en el nuestro casi que directamente. Es como hacer trampa. No debes dejarte cuestionar por esto, contigo es un caso muy diferente. Creo que no debí decirte nada, no lo pienses como una teoría entonces, sino mejor como una actitud, no la tomes en serio, eso puede traer muchos problemas, los relacionados con ella mueren. Siempre que alguien se toma esta teoría en serio, termina desquiciado o muerto. Mírame a mí. Estoy desquiciado y muerto"
"¿La muerte de Laura está relacionada con la teoría?"
"Ella murió para terminar la teoría. Eso la convertiría en mas que una teoría, pero ni yo sé como terminó."
"Necesito ejemplos más claros para entender. No lo sé, parece algo muy serio y de mucho tiempo y dedicación. Yo no soy de esas cosas. No me interesa saber que está debajo en forma de motor, chocando e intentado dar forma a los incalculables fractales que moldean nuestras conversaciones."
"Yo tampoco quiero que sigas en esto. Sí quiero, pero estoy de acuerdo contigo, no quiero que la teoría se convierta en una obsesión, sólo me gustaría continuarla como si se tratara de un juego. La razón por la que te dije todo esto es porque tratándose de una cosa que atraviesa al ser humano como ser en función de los demás, necesito alguien para profundizar en todo esto... También porque no quiero que pienses que te quiero excluír o que no eres capaz, no te estoy protegiendo de esto o algo así, creo que serías completamente capaz, pero creo que te aburriría teorizar al respecto, pero tal vez te guste vivirlo"
"¿Por qué yo? Ni siquiera te creo"
"No se trata de creer. Se trata de crear. Puedes darle un vuelco a todo. No es necesario que estés de acuerdo conmigo. Es simplemente que estés allí como ya lo has estado. Creo que si no te hubiera dicho hubieras seguido haciéndolo muy bien"
"Esperemos a que pase todo lo del asesinato y luego podemos preocuparnos de teorías. Por el momento quiero bailar ¿Me acompañas?"
Shigma se rió, era una risa distinta. Tal vez un velo se había levantado de entre ellos. Las últimas semanas habían estado llenas de espectativas y esperanzas y comenzaba a verse otro camino.
"Te acompaño pero... No bailo muy bien"
Capítulo 11 : La traición al final de una teoría. (Los planes extintos y los exitosos)
El plan del parricidio estaba casi listo, los preparativos se habían aplazado varias veces gracias a diferencias en prioridades. De hecho, el asesinato no ocupaba ningún lugar en la lista de prioridades de Omega ni de Shigma.
Ashley había estado enferma y cada vez veía más la necesidad de conseguir algo nuevo, algo mas fuerte e intenso. La tolerancia la estaba volviendo una persona insoportable aún para ella misma.
Que no estuviera todo el tiempo con sus cinco sentidos dificultaba mucho la planificación y la ejecución del plan. Sin mencionar que se necesitaba su ayuda monetaria.
Era el día.
Se reunieron los enemigos y se extrañaron los amigos. Omega, Ashley y Edith eran el cerebro del equipo. El plan ya no incluía un intento de escape frustrado como fachada para poder desacerce del comandante, pero sí se habían derivado algunas estrategias basadas en los hallazgos del lugar. Omega iba como un operativo de inteligencia, se iba a infiltrar, mientras que Shigma iba como lider de campo, usando la misma dotación que los demás soldados, Por eso tenía un cuchillo con él cuando mató a Christian. Ni Chrstian ni Edith sospechaban que los dos chicos ya habían sido explotados por el sistema militar y tenían experiencia militar desde tan jóvenes y en parte en esto descansaba uno de los quiebres del plan que les iba a permitir deshacerce de Christian durante la misión. Mientras el plan para deshacerce del comandante contaba con enlistados que Omega había reunido por otro lado, el plan para dehacerce de Christian y Edith contaba con los amigos militares del comandante. Omega tenía respaldos de los respaldos y varias versiones de las cosas para cada uno de los equipos desplegados.
Ashley y su madrastra se quedaron en la casa mientras los demás iban a ejecutar el plan.
Todo debía estar listo en menos de 3 horas, así que sólo tenían qué sentarse y esperar. La casa estaba distinta, sí se veía en mejor estado y hasta con un par de remodelaciones que Ashley no se imaginaba ni de su padre ni de los otros dos.
"No te ves bien niña"
"Ok"
"¿Qué estás haciendo cuando vas tan seguido al baño?"
Ashley la miró con una mueca de aburrición sobractuada "Cagar" La señora, que no tenía la edad del comandante, sino más cercana a la edad de Christian se levantó
"Es ridículo de mi parte empezar a congeniar, lo que tenemos es una tregua para cumplir un objetivo que nos permita participar del dinero que... Al que ustedes se nos adelantaron, y está bien. Ya es de ustedes. No es la primera vez que nos sale mal un trabajo. Es una tregua y no voy a jugar a que eso es suficiente para que hablemos civilizadamente. Y sé que todo lo que pasó acá seguro es lo que te está llevando a drogarte y a vivir quién sabe dónde... Yo fui esa persona alguna vez. Igual que tú. Tal vez no tan joven. Pero luego de todo esto, y cuando por fin nos vayamos con nuestra parte y esos militares nos dejen en paz y podamos irnos del país, esta casa volverá a ser tuya. Y harías bien en sobrevivir y mantener esta buena racha"
"Ok"
Tocaron la puerta de la casa de Ashley. Donde ella había pasado su niñez, donde ella había visto morir y ser enterrada, a su madre y donde ahora ella pensaba hacer morir a Edith. La victima abrió, los dejo pasar cordialmente y les ofreció algo. "No le reciban nada, nos puede envenenar" dijo Ashley creyendo que susurraba, pero en realidad todos la escucharon. Sacó un arma de un bolso que había dejado colgado del respaldo de la silla en la cocina en donde estaba sentada a la mesa con Edith y le disparó en el estomago. Todo fue demasiado rápido. Edith no tuvo tiempo ni de desconfiar, ni de preguntar por su amante.
"Diablos Ashley" Omega estaba algo contrariado.
"¿No era eso lo que queríamos?" Replicó Ashley ahora aterrorizada dándose cuenta.
"Ni siquiera le diste en la cabeza. En fin... Supongo que la cárcel era la mejor posibilidad después de todo esto"
"Deja la paranoia Shigma, no pasa nada!" Omega le daba pequeños golpes en la cabeza, golpes juguetones.
"¿No? ¿Entonces qué es eso?" Dijo Shigma señalando el supuesto cadáver que se empezaba a mover.
Edith abrió los ojos y gimió un poco; su rostro revelaba toda la angustia, todo el dolor, todo el arrepentimiento que estaba forzada a sentir antes de morir. No lo soportaban. Ninguno de ellos. El panorama de una mujer moribunda y completamente impotente ante el mundo que la rodeaba los aterraba. Se veían reflejados. Movió sus brazos hasta la herida tratando de parar la sangre y acercándose a la pata de la mesa de la cocina. Shigma se movió hacia ella, se puso en cuclillas, la puso boca arriba, y la sostuvo firmemente de los hombros, le puso su arma en la frente y disparó.
"¿Por qué hiciste eso?" Exclamó Ashley en un tono de odio mientras se acercaba a Shigma y lo abrazaba. Antes de que Shigma respondiera la pregunta de Ashley, la puerta se abrió y entró Christian con un arma. Miró el desorden en la cocina y enloqueció. "Ahora sí lo han arruinado todo. Sin ella no podré tener el dinero, a no ser que los mate a ustedes dos y me quede con Mónika... Me siguen cambiando los planes, pero le voy a terminar lo que le empecé esa vez..." Shigma se acercó un poco a Christian pero éste lo detuvo levantando el arma y en ese momento de distracción Omega sacó la suya y mientras Christian reaccionaba a cuál de los dos dispararle, Shigma le enterró el cuchillo de dotación la barbilla. Christian alcanzó a disparar pero le dio al techo justo encima de Omega. Antes de que el cuerpo tocara el suelo, ya todos se habían dado cuenta de que estaban metidos en esto hasta el cuello. "Increíble. Todo un plan bien ejectado y me toca que me caiga cal de un techo en el último minuto" Shigma le lanzó una mirada de reclamo mientras mostraba su cuerpo cubierto de sangre. "Sí... Qué mal..." Habían resultado ser muy malos asesinos, pero ya estaba hecho. Nunca antes se habían preguntado por las connotaciones que eso traía, las implicaciones. O, sí, tal vez de cierta forma, se habían preguntado si era correcto o no, y habían decidido que no les importaba, pero ahora que lo habían ejecutado se daban cuenta de que sus vidas no serían las mismas. Estarían en un constante riesgo de ser descubiertos, una constante pesadilla, se daban cuenta de que a la mañana siguiente despertarían sudando y con un grito en sus bocas. Estaban ahora en un mundo obscuro y amargo, del que habían escuchado y al que temían. Se daban cuenta que habían empezado a entrar en aquel extraño mundo con las drogas y con todo el asunto de planear todo el asesinato. Nunca lo habían pensado como una broma. Siempre fue serio. Tan serio como sus vidas. Tan manejables, maleables, canjeables y poco explicables como sus vidas. La idea de Ashley de que Omega y Shigma no querían en realidad seguir el plan y lo hacían todo sólo para darle gusto y que se desahogara ya estaba desmentida. Shigma miró a Ashley y sonrió. De nuevo esa sonrisa sincera y torturadora. Cruda. Maldita. Bendita. Dulce. Seca. Una lágrima corrió por la mejilla de Ashley. Shigma se acercó y la limpio. Abrazó a Ashley. Fuerte. Shigma no solía abrazar. Ashley comprendió en el instante. Omega era el que menos se había preocupado. A pesar de que pertenecía a un movimiento anti gubernamental, y había militado ya, y era de una familia adinerada, se preocupó al verlos juntos, más que al ver los cuerpos sin vida en el piso. Se notaba en su rostro. Temía que Shigma y Ashley se volvieran contra él. Ashley corrió y abrazó a Omega, quién entonces comprendió que se trataba de un momento en el que se estaba aprendiendo algo. Un momento en el que estaba permitido ser débiles. Shigma se relajó. Miró a la chica y a su amigo, y por un momento le pareció que los tres debían morir... y tal vez él era el único con valor para matar a Ashley, luego a Omega y luego matarse él. Ashley y Omega lo miraron preocupados por sus vidas, leyéndole la mente. Creían a Shigma capaz de cualquier cosa, especialmente de cosas autodestructivas. Shigma iba a matarlos. Ashley y Omega empezaron a elevar sus manos para buscar una explicación en el puño que Shigma apretaba alrededor del cuchillo militar. Pero en vez de empuñar su arma abrió su boca y tras unos insulsos intentos de hablar, logró por fin modular palabra: "Bueno... Esto es todo. El maldito todo." La voz de Shigma mostraba que lo que habían hecho era una inversión a futuro. Los frutos y las creces no podían ser menospreciadas.
"Es cuestión de organizarnos bien, tenemos qué movilizarnos rápido, hay muchas piezas en movimiento y si no somos precisos, no sólo no conseguiremos lo que estamos buscando, sino que perderemos lo poco que tenemos. No sabemos cómo Christian sobrevivió. Ni qué hizo desde que lo dejamos en manos de los militares hasta nos encontró. Él no tiene experiencia de combate, no pudo con nosotros que somos práctiamente civiles al lado de los tipos con los que lo dejamos... Tiene qué haber escapado, pero necesito saber más. Tengo qué hacer unas llamadas."
"Sigh, estos planes tuyos... Qué nos asegura que no estaremos matando hasta por accidente. Mira tus drogas Ashley, eran tan controladas, ni siquiera las usabas como estaban en la fórmula. Ahora no pasa un día sin que te drogues. Pronto tu vida va a ser una ambigüedad en la que no sabes qué es tuyo, qué es bueno, qué es malo ni qué es qué. Querrás rescatarte, porque estabas en esa trayectoria, querrás darte una segunda oportunidad con quien puedas revivir tu pasado, tal vez para hacerlo bien esa vez. Pero está allí, los veré a los dos saliendo con gente más jóven. Y eso que apenas somos niños, sólo somos mayores de edad porque hay una guerra cerca y necesitan soldados a cualquier costo, si no fuera por eso seríamos menores de edad. Todos te ven y lo último que sospechan es que tu vida es un castillo de naipes que al primer movimiento en falso sucumbe, que a la primera verdad sucumbe. Temes cometer el error que te deje expuesto. Y tarde o temprano estallarán." El tono apocalíptico de Shigma estaba diseñado apra quitarles el aire. Existían cosas en las que Shigma tenía la razón y esta podía ser una de ellas. Luego de unos momentos Omega por fin tomo aire para hablar. "Esta bien, Shigma es suficiente, lo último que quiero es que alguien me diga que me tengo que sentir mal por lo que hice. Está bien así. Aunque te quieras sentir mal y pretendas hacerlo, realmente no te sientes mal. Nos ayudaste y hasta empujaste en todo esto. No te sientes mal ¿A quién tratas de engañar? Haces toda esa pantomima para engañarnos y hacernos creer que te sientes como una basura, pero todos en esta sala sabemos que esto te satisface. Todos sabemos la velocidad con que lo hiciste todo. ¿Lo pensaste dos veces? Yo tampoco me siento mal, no hay por qué hacerlo. Estuve ahí, ¿recuerdas? Una excursión del estado con la que no estábamos deacuerdo, que era ilegal, fue una completa masacre, pero había coerciones a nuestras familias y... Tuvimos que hacer cosas horribles a una gente para que dejaran tranquila a otra gente. Pero sé quién eres. No tienes nada qué perder. Supuestamente eres un nihilista al que ya no le importa nada. Estás muerto ¿No? Simplemente vivamos y sigamos nuestras vidas. No podemos amargarnos por un solo error. ¿Cuál error? Estamos trabajando un algo que puede tener un impacto positivo para muchas personas y esto es... Esto es parte de eso, Vámonos de aquí. Tengo cosas qué completar y formularios qué llenar, nos tenemos qué mover rápido, no podemos esperar que nos lleguen las cosas... Bueno, ustedes sí, ustedes esperen. Soy yo quien tiene qué encargarse ahora."
"¿Y el cuerpo?" Ashley irrumpió con su pregunta, antes de que Shigma complementara la respuesta de Omega. Shigma cambió su rostro. Ahora era el mismo de siempre. Con su nihilismo y su humor. Con cierta dulzura. Con la expresión de su rostro había cambiado la atmosfera del lugar. Shigma volvía a ser el mismo. Con su mirada de mercurio. El pasado de Shigma, como el de la mayoría de personas con un pasado, era algo aterrador, con solo participar un nombre o un par de palabras hacía que todo cambiase. Era mejor no preguntarle nada. Nunca. Nada. Ashely además no había considerado que Shigma también era un soldado, como le había tocado a su padre serlo desde antes de los 15 años, como una mayoría de personas de la ciudad, mientras ella había estado en la clínica, relativamente segura, su estado había sido anexado a otro. Eran tiempo de incertidumbre para la población en general, pero de alta vulnerabilidad para los jóvenes menores de 25 años. "Yo me encargo de todo, hay algunos ajustes qué hacer, pero todo está relativamente dentro del plan, ustedes váyanse, yo los recogeré afuera del edificio en unas horas, necesito los dos cuerpos."
"Omega. Gracias. Has asumido riesgos y sé que estás trabajando por tu parte, pero... gracias" Esta vez Shigma sonaba en un tono complaciente y relajado. Un tono que te decía que todo había pasado, que no había qué temer. Un tono que excusaba completamente las muertes, sin preguntarse por motivos. Desconfíaban de los otros dos y de cada uno. Ni en sí mismos estaban confiando en el momento.
"Está bien. A mí me gusta tu enfermiza idea de venganza. Yo me quedo con la cabeza" Sumó Ashley quien luego del cambio propuesto por Shigma, se había relajado y hacía como si no pasara nada. Ya había limpiado las lágrimas de su rostro y se disponía a seguir su camino.
"Yo no tengo ninguna enfermiza idea de nada, nadie se va a quedar con nada, no todo salió acorde al plan, pero lo suficiente como para que no necesitemos empezar a introducir excentricidades, los cuerpos los necesito porque tengo negocios pendientes con los militares que esperan venganza de esta gente que estaba robando a militares retirados."
"¿Y necesitan la cabeza?" Replicó Ashley con una sonrisa maliciosa.
Al llegar a la casa de Shigma, esa noche, le contaron a Ashley cómo fue todo. La operación había sido una militar, en el lugar donde estaba encerrado el comandante había además de él varios otros militares, que no estaban allí solamente para recuperación, sino también protección, pues habían tenido parte en masacres o acciones en contra de ciudadanos o inmigrantes, gente que en el clima actual, necesitaba protección. El plan de Omega buscaba aprovechar varias coyunturas para darle un golpe psicológico a la institución militar del gobierno actual y pretendía que esto impactara la guerra con el otro país, el comandante Starkey sólo era una de las víctimas, en la mente de Omega, quizas la menos importante. Omega había estado con Christian en el carro y había grabado toda su conversación. En ella Christian contaba cómo era que los militares los habían amenazado y los estaban acosando y que por eso les había costado huír de la ciudad, pero que ahora con el dinero lo podrían hacer. Cuando Ashley lo escuchó casi sintió lástima y les contó a Shigma y Omega de su conversación con Edith en su casa.
Luego de que la incursión al centro militar estuvo completada, los perpetradores se montaron cada uno a sus vans y camionetas y se separaron. Shigma volvía al carro con Omega y Christian, todavía con su uniforme y su equipo, cuando Christian sacó una arma suya, modesta y pequeña, en comparación con la que los perpetradores del ataque habían usado, y amenazó a Omega para que arrollara a Shigma. Fue entonces que uno de los amigos militares del comandante se asomó desde debajo de una lona que había en el asiento de atrás y puso un arma y un cuchillo gigantes en la cabeza y el cuello de Christian respectivamente. Firmemente.
"No sé cómo decirte esto Christian. Me gustaría decir que no es personal. Pero a la vez, sí lo es un poco" Dijo Omega
"Está bien, me rindo, no disparen" Christian soltó su arma. Shigma llegó tranquilamente y se sentó atrás con el otro soldado veterano y le dio una palmada en el hombro dándole gracias. "La idea no es que te rindas. Es dispararte. Te vamos a dejar con este amigo mío. Él amablemente se ofreció a estar acá como apoyo, como respaldo, y echarte un ojo encima por si intentabas algo como eso. Omega además ha estado grabando todo lo que han estado hablando, me imagino que todos dijeron cosas muy discriminadoras. Es una especie de seguro. Mi amigo acá va a encargarse del resto. ¿No?" El otro ex-militar apenas rugió un "Así es" que sonaba como si alguien arrastrara una mesa grande de piedra, o madera.
"Les juro que no hablaré, por favor déjenme vivir, traicionaré a mi esposa si es necesario"
"No eres más que un simple ladrón" Dijo el militar, con una voz que parecía el bufar de un toro, desde atrás. Christian no alcanzaba a verle el rostro, pero podía sentirlo detrás de su silla en el auto. Se sentía y sonaba como un hombre grande, tal vez igual o más grande que Starkey. Y lo era. Podía ver un poco a Shigma con el rabillo del ojo pero no alcanzaba a verlo bien, sólo lo escuchaba espirar muy agitado, y veía sus gestos quitándose el casco y el chaleco, y cambiándose su camiseta, limpiándose el sudor, toda la operación había sido maratónica y pesada. A Omega sí lo podía ver plenamente, y este venía al volante conduciendo, fresco, sin una gota de sudor y con una sonrisa seca en su rostro. Esto que estaba pasando no era extraño para él.
Ya había pasado un mes. Seguían en el apartamento de Shigma mientras todo pasaba. Mientras todo pasaba dentro de sus cabezas. Fue un mes sencillamente plano. Ashley se dedicó a pensar en ella misma y tratar de evaluar el puente bajo el cual estaba fluyendo su vida. Shigma consiguió un trabajo sencillo pegando afiches por las noches, estaba tratando de acercarse a la escena de ilustradores e imprentas de la ciudad y Omega estaba la mayor parte del día por fuera y cuando volvía al apartamento se la pasaba en el teléfono y con varias libretas, un visor especial por el que revisaba microfilms y papeles grandes, como planos.
"Entonces señorita Mónika, aquí está su cheque"
"Mi nombre es Ashley. ¿Le molestaría dármelo en efectivo?"
"Por supuesto que no Señorita Ashley. Deme un momento"
"El bolso corre por cuenta del banco señorita."
"Está bien, gracias" Ashley salió del banco y se montó a la camioneta con Omega y Shigma.
"¿Y?" Preguntó Omega ansioso.
"Miren lo que tengo" Respondió Ashley mostrando el dinero.
"¡Excelente!" Grito Omega.
"Lo logramos chicos"
"Está bien Ashley ahora dame mi parte"
"Claro Omega, ha sido un placer hacer negocios contigo. Pero yo no sé sacar porcentajes"
"No te preocupes. Shigma y yo lo haremos"
Luego de muchas horas de camino pararon en un motel donde los tres se iban a quedar un tiempo mientras terminaban de arreglar y vender la casa de Ashley, y para no seguir en el apartamento de Shigma, Ashley no entendía muy bien cuál era el objetivo, supuestamente ya todo estaba hecho y sin problemas. Sin embargo le pareció buena idea hospedarse en aquel lugar. ¿Por qué le pareció buena idea? Pues realmente no encontraba respuesta a esa pregunta.
La primera noche fue algo cósmico por así decirlo, Shigma y Ashley tuvieron sexo y consumieron hongos y volvió a ser como antes. Tuvieron una conversación muy agradable acerca de la chica que Shigma había estado viendo por esos días, no era en realidad una situación de pareja, era más una persona que le podía conseguir a Shigma otro tipo de trabajos relacionados con imprentas y fábricas y menos con trabajos de seguridad, hablaron de cómo Ashley había hecho una suerte de duelo de estar todo el tiempo con Shigma, aunque sí se confesaron que querían estar juntos y hablaron de cómo Ashley había estado tomando más pastillas de las que debía, hablaron de cómo se sentían en ese entonces y de cómo se sentían ahora. Omega se la pasó haciendo llamadas, revisando archivos y escribiendo sus reportes. A Ashley le parecía gracioso que Shigma y ella estuvieran tan buenos amigos después de todo lo ocurrido. Al final de la noche Shigma y Omega amanecieron hablando de su causa. Ashley se encerró en el baño a vomitar luego de que la comida le cayera mal, pero escuchaba desde el baño. Shigma había sido una parte importante en ayudar a construir la ideología que les permitía operar, pero era hora de que participara más de la parte estrucutural. Omega se sentía sólo cargando toda la logística y planeación y le parecía que Shigma escribía manifiestos y creían que esos por sí solos ya convertían gente a su causa y lograban sus objetivos.
La mañana del segundo día fue horrible. Aún después de un mes Ashley no se creía lo que habían hecho pero cada vez se incorporaban un poco más. Todo era normal. O por lo menos tan normal como podía llegar a ser. Omega se dedicaba a hacer planes para el movimiento GP al que ya Ashley pertenecía y ella ayudaba a Shigma haciendo sets y posando para que él dibujara. Esta vez Shigma estaba lejano y seco. Sólo hablaba cuando le preguntaban algo y Ashley y Omega notaron que le dolía el costado, aunque él lo negó cuando se lo preguntaron. A Omega le pareció imprudente ofrecerse a llevarlo al hospital. Pero sí lo recogió pasada la tarde. De noche Shigma salió a caminar un rato y a tratar de encontrar a cierto tipo de árbol para dibujar, pues la luna estaba dando cierta luz. Ashley intentaba buscarle el lado a Omega abrazándolo, acariciándolo y por último intentando besarlo, no quería nada serio, pero le causaba curiosidad saber qué se sentía acariciarlo y besarlo. Pero a Omega le gustaban más los hombres.
El tercer día fue diferente. Shigma no llegó en toda la noche y lo más seguro era que no llegara hasta después de almuerzo. Eso si acaso volvía. Se imaginaron lo peor. Ya ninguno tenía una sola certeza de lo que era, estaba o podía suceder.
Aunque por un tiempo Ashley estuvo llena de un asco inexplicable hacia ella misma, ese asco se había cambiado rápidamente por un sentimiento de impotencia. Lloró durante toda la mañana. Shigma llegó por la noche. Cansado. Prefirió hablar con Ashley que tener sexo con ella. Fue una conversación grata. Pero sólo porque él estaba cansado.
Manejaron de nuevo hacia la ciudad. Fueron primero al hospital para tratar una lesión interna que Shigma tenía, sus costillas casi le habían perforado el pulmon, se le estaba llenando de sangre la pleura y tenía eso encima desde... Desde ese día. Mientras Ashley y Omega esperaban, Omega le contó a la chica que a él le había tocado ir unas veces por Shigma al hospital a recogerlo luego de que los trabajos que lograba conseguir implicaban violencia, o trabajos fuertes en los que él terminaba dislocándose algo, o no alimentándose bien, o con heridas delicadas, o en los que luego de los trabajos, consumían drogas y quedaban incapacitados. Ella reconocía algunas cicatrices de su cuerpo pero pensaba que eran depronto de él peliando con algún otro chico, o cayéndose de una bicicleta. Según Omega, con la presencia de Ashley en la vida de Shigma ese problema y otros habían disminuido un poco. Pero ahora se veía que los problemas no desaparecen del todo. Se tardaron un par de horas. Pararon en una oficina. Algún lugar que tenía que ver con las autoridades.
"¿Qué pasa chicos? ¿Nos vamos a entregar?" Bromeó Ashley. Shigma y Omega no respondían.
"¿Shigma? ¿Omega? ¿Qué pasa?"
"Lo siento Ashley. Tenemos que hacer esto"
"¿Hacer qué?"
"Te vamos a entregar" Respondió Omega.
"¿QUÉ? ¿Cómo van a hacer eso?"
"Lo siento pero el movimiento va primero." Dijo Omega. De él se lo esperaba.
"¿Shigma?"
"Vendré por ti. La única manera que estés segura es acá. No sé ni qué palabras usar... Confía en mí" Shigma estaba a punto de llorar. Ashley no entendía nada de lo que pasaba, pero el hecho de que Shigma tuviera una lagrima en su mejilla y esa cara que solía poner cuando algo serio e importante pasaba la dejó sin palabras. Recordó la vez que ella lo describió como mercurio. La vez que discutieron. Recordó la mirada que Shigma le lanzó el día que se conocieron, al final de la tarde, cuando ella no lo quiso saludar. Recordó la mirada de Shigma cuando hablaba de su teoría. Recordó las palabras de Shigma trocadas de muchas partes. Ashley también se deshizo en llanto. Unos uniformados recibieron a Ashley. Omega y Shigma dieron la espalda.
Se fueron.
"¡Malditos hijos de puta! ¡Idearon todo esto en el motel ¿No es así? ¡Malditos! Cuando salga de aquí me vengaré y ustedes saben que lo haré. No son los únicos con planes estúpidos, ni con teorías ¿Me escuchaste Shigma? Cuando salga de aquí voy a meterte tu teoría por donde más te duela. ¡Ya me lo dijiste, una vez que lo haces, lo puedes volver a hacer!"
Omega volteo y sonrió un poco, luego un destello de terror cruzó sus ojos, los cerró y volteó su cabeza hacia delante. Como si hubiera visto algo en el rostro de Ashley. Omega era más joven que Shigma pero parecía haber vivido cosas parecidas, y se presentaba como un adulto, pero... También eran un niño.
Shigma la miraba con lástima. Ashley reemplazo su cara de odio por cara de fracaso y soltó una última lagrima. Sonrió mientras la llevaban. Volvió a voltear su cuello para verlos y vio a Shigma encunclillado, dándole la espalda. Con una mano en la cabeza, como si le doliera, y la otra hacia arriba como teniéndose de Omega, o tal vez halándolo hacia abajo.
"No la estoy abandonando. Vendré por ella cuando sea el tiempo." Recostó sus nudillos sobre el suelo y dejó que las palmas de sus manos miraran hacía arriba. Dobló su espalda hacia delante y agachó su cabeza. Su cabello colgaba sobre su rostro y casi llegaba al piso de lo doblado que estaba. Omega se acerco a él y estiró su mano. "Ven. Ese no es lugar para alguien como tú. Como este no es un lugar para ella. Haz de cuenta que cuando tú logres levantarte, la podremos sacar, por ahora no podemos cuidarla afuera." Ashley lloró aún más. Decidió no mirar atrás nunca más.
Capítulo 12 : La locura es el mejor síntoma de vida. (El sentido común puede ser el enemigo.)
Aunque no estaba mirando, sabía que Omega estaba poniendo en pie a Shigma y que salían del recinto. Escuchaba los pesados pasos de Omega y los suaves sollozos de Shigma.
Aún se preguntaba por qué todo había sido tan fácil. Desde el principio, desde la salida de la clínica. Recordaba que se sentía bien y había dejado de ir a los controles, y que había evadido cuando la doctora la buscaba. Recordaba cómo había olvidado que enmudecía luego de conocer a Shigma. La idea de matar a su padre. La ayuda del banco. La manera como la habían traicionado saliendo ilesos y sin penas de la situación. Por las preguntas que le hacían, Ashley podía notar que Omega y Shigma habían manipulado todo. Algunas veces era hija del comandante Starkey, otras veces presentaban las evidencias como si Christian fuera su padre y que Edith era su madre, pero todavía con el apellido de su padre y su madre. Según los datos que tenían los interrogadores el comandante, no existía. Su madre tampoco. Ella dio los datos de la familia de su madre, de su madre real, pero al parecer habían decidido alejarse de ella y no querían nada de ella. No entendía porqué podían confundir a su madre con Edith y a la misma vez tener acceso a la familia de su madre, ¿Cómo no se contradecía eso, cómo se conciliaban los apellidos distintos? Es como si no hubiera confirmación de datos, todo estaba roto y nada tenía sentido. Qué más daba. Habían hablado con la gerente del banco y no habían podido corroborar la versión de Ashley, cuando le mostraron la foto era otra persona completamente diferente. ¿Quién era entonces con la que habían tenido varias reuniones? De Shigma no podía decir mucho, sabía su nombre real, pero no aparecía en ningún lado. ¿Número de identificación? No, nada de eso. Sólo conocía su residencia y ese apartamento estaba deshabitado desde hacía unos años, una pareja joven se hbía mudado hace poco... Ah, claro por eso habían vivido en el motel, estaban arrendando ese apartamento, fue lo que pensó Ashely. El nombre de Omega ni siquiera lo sospechaba. ¿No era una pesadilla? Personas como Shigma o como Omega no podían ir por ahí. Shigma tenía razón, Omega lo tenía todo arreglado. ¿Por qué Shigma lo apoyo a él y no a ella cuando todo hubo acabado? ¿Por qué Shigma la había traicionado?
Dado a que la niña presentaba y había presentado problemas mentales relacionados con asesinatos brutales y era parte de una investigación todavía cursante, la remitieron a una clínica mental. El único para mujeres jóvenes en la ciudad bajo esas condiciones. La misma clínica donde antes había vivido. Donde se había criado. Donde había descubierto qué es la menstruación. Donde le habían explicado de dónde vienen los niños. Donde recuperó la cordura. Donde le habían enseñado que tenía el derecho a tener una nueva y mejor vida. Donde había soñado con recuperar su vida como adolescente. Donde le habían mostrado la delgada linea que supone la diferencia entre el bien y el mal. Donde ya había vivido y aprendido a vivir. Donde ahora viviría el resto de su vida, lejos de las drogas recreativas, lejos de la sociedad, lejos del sexo, lejos de sus antiguos amigos, lejos de las armas, lejos de la vida y sobre todo lejos de ella misma.
Todo esto tenía un lado positivo.
Pero ella aún no lo encontraba.
La niña entró al cuarto.
Estaba oscuro y no entraba allí desde que tenía dieciseis años.
Desde el día que la consideraron curada. Lista para vivir.
En aquella época, después de superada la catástrofe, su padre aún estaba vivo y su familia materna la consideraba una pobre niña que había superado los traumas ocasionados por la brutal muerte de su madre.
Luego de unos años en su hogar y su sociedad junto a personajes en diferentes ramas de la cordura; logró recuperar la locura, y con ella, su vida.
Ahora, después de la catástrofe, su padre muerto y su familia materna sin responder, Ashley se pregunta en qué momento la ambición de vivir la cegó hasta llegar al nivel de no detenerse y dudar si lo que estaba haciendo era algo. Ante los ojos de toda una sociedad.
Luego de unos años, de nuevo en el manicomio, en su hogar, junto a personajes en diferentes ramas de la cordura, algo pasará, porque siempre algo pasa.
A decir verdad, poco le importaba ya la traición. Poco le importaba que las cosas hubieran salido de esta manera. Poco le importaba haber confiado en las esperanzas de una vida. Le importaban mucho más otro tipo de cuestiones, que determinaban cosas más inmediatas a su existir. ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?
¿Es acaso algo tan importante? ¿Qué tanto es la suficiente atención?
Capítulo 13 : Señorita Mónika, este es su único y verdadero hogar, ¿Recuerda? (No había motivos fuertes, ni razones valederas. Nada fue nunca tan importante)
Poco después de un año de haber salido, volvía a la clínica en la que se había criado. Había intentado resistirse un poco al encierro pero no logró nada. Realmente no estaba muy segura de eso que la impulsaba a escapar de todo. Como tampoco reconocía muy bien las fuerzas que la llevaban a pensar en el posible beneficio de su vuelta a los bosques tranquilos del medicamento y el cuidado atento. La clínica había cambiado mucho. Más internas, más enfermeras y más personal de seguridad. Se notaba algo más corporativo, se notaban en muchas de las prácticas la paranoia de la guerra que se acercaba.
Dependencia de sustancias narcóticas, tendencias suicidas, tendencias psicóticas y psicópatas.
Se notificaba que mató a su padre decapitándolo con un objeto largo que aún no se encuentra.
Que mató a su madre de un disparo en el estómago y otro la cabeza con un arma que tampoco se encuentra aún.
No le importaba tanto por qué la habían encerrado. Sólo se preocupaba por matar a Shigma. Su cuerpo lo pedía. Sudaba frió gracias a ello. También quería drogas y estas sí se las daban. Le tenían suero todo el tiempo y era necesario cambiarle la ropa cada hora. Tenía una dosis demasiado fuerte de medicamentos y aún así eran necesarias varias personas para someterla. Era una vida muy cruel para ella.
No quería mirar hacía atrás.
Ni hacía adelante.
Quería una aguja penetrando su piel y dejando que la sustancia corriera por sus venas hasta su cerebro. Una vez allí nada importaría.
No había nada que el personal no hubiera intentado para calmarla.
Movimientos bruscos, vómito, calmantes, nada de comida ni dormida y sudor constante durante setenta y dos horas seguidas dejan rendido a cualquiera. Al cuarto día tuvo la oportunidad de hablar con un psiquiatra al que intentó golpear. Durmió al fin. Para descanso y regocijo de muchos, incluyéndola a ella.
La acomodaron en una habitación con una compañera de cuarto a la que pronto tuvieron que retirar. La actitud presentada por Ashley solo se podía describir como perturbadora. Loca y enloquecedora. Tal vez desquiciadora. En realidad hay muchas palabras para describir nuestras actitudes.
Le costaba bastante trabajo responder a las preguntas hechas por otras personas o aún expresar su opinión o preguntar algo.
Hablar era toda una odisea. Pasando por todo el esfuerzo que esto requiera, desde la intencionalidad de exteriorizar una idea, el proceso cognitivo implicado en darle forma, y por último pronunciar tres silabas seguidas. Le tomaba unos diez minutos y la ejecución de innumerables equívocos. Y no sólo eso, las cosas que decía, una vez las había dicho, le parecía que no tenían sentido, y era cierto, hablaba en lenguas. Era curioso como ella había sido capaz de hablar fluidamente, pero en el momento en el que la diagnosticaron como no sana de nuevo, comunicarse había sido un objeto roto más a apilar, junto con los demás vestigios de lo que ella solía conocer.
Sin embargo esto fue por un corto período de tiempo, pocos días después Ashley era una chica que hablaba sólo cuando era necesario, pero que sabía cómo hacerlo.
Toda esta situación le recordaba en gran medida a aquella época en la que le era imposible hablar, los primeros años de estadía en el hospital. Lo que antes le tomó años, ahora le había tomado días.
Sus capacidades comunicativas, aunque limitadas eran normales. Luego de unas semanas había aprendido a manejar los ataques de ansiedad y había adquirido un buen hábito de lectura, así como un buen hábito de fumadora. Le habían podido bajar ansiolíticos y otras drogas depresoras.
Alejada de las actividades, las preocupaciones, los síntomas y las actitudes de las demás, ninguna interna quería relacionarse con ella. Las que lo habían experimentado no habían salido con éxito de la situación. Ashley ahuyentaba a quienes intentaban acercarse a ella exhalando humo en sus caras. Ninguno de los terapeutas o del personal recomendaba a nadie acercarse a Ashley. Luego de que recuperó el habla se mostraba como una paciente manipuladora, era capaz de poner a todo su pabellón en revuelo, incrementando la dosis de casi todas las pacientes y forzándo al persona a usar apagones y duchas para controlarlas. No había hecho a ninguna chica herirse, pero sí las manipulaba para que se pusieran violentas y difíciles de controlar, la tenían en horarios especiales, junto a otras internas que también necesitan atención, pero cada vez que la dejaban compartir espacios era una apuesta. Sí era una apuesta que se tomaban, por ella y por las pacientes, pero no dejaba de ser una apuesta. Esporádicamente le daban ataques de ansiedad muy violentos, o de depresiones profundas, pero cada vez eran menores. Cada vez sentía que tenía mucho menos de qué asirse, antes de caer en la inexistencia. En la inercia. Sentía cómo lo que la impulsaba a seguir respirando no era más que una voluntad que algún día le dio fuerza, vigor y esperanza, pero que ahora, sin esta fuerza y empuje especial, sin un motor ni un norte, se encontraba a la deriva llevada por nada más que la inercia. Estaba inerte. Nada era importante ya. Nada valía la pena. Nada era suficiente.
Esta vez no tenía esperanzas de salir de casa.
Esta vez no había esperanza.
No había por qué o por quién salir de casa.
Capítulo 14 : Señorita Starkey, tiene visita. (El perdón)
"Señorita Starkey, tiene visita"
Hacía cerca de seis meses que Ashley estaba en el hospital mental.
Se encontraba en la bañera acompañada de dos enfermeras al momento de escuchar la noticia. Sonrió un poco al hacerlo.
Una sonrisa cínica. No sincera, como las que antes hostigaban su rostro.
Salió de la bañera, se secó y se dirigió al guardarropa.
La elección era difícil. Era una bata blanca hasta los talones o una camisola azul cielo que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. El resto de su ropa estaba en la lavandería. El resto de su ropa eran un jean vino tinto, una falda gris y tres camisetas de franela: una marrón, una verde oscuro y una gris, sin contar la poca ropa interior que llevaba. Odiaba usar la ropa que le prestaban en el lugar. También odiaba usar la suya. Odiaba usar ropa interior; pero algunas veces era necesario. No estaba allí por nudista. Extrañaba su chaqueta bomber roja. Extrañaba sus botas.
Su ropa se gastaba como si caminara arrastrada y los familiares de su madre no le habían vuelto a mandar nada. Ni siquiera saludos. Lo único que recibía eran pastillas y agua. Pero eso se lo daban sus compañeros de encierro. Unas pastillas para que se calmara, otras para que se despertara y otras para cualquier otra basura. El agua era para pasarlas por la seca y deshidratada garganta. De todo lo anterior, sólo funcionaba el agua.
¿Importaba tanto el color y el largo de una bata? Ni siquiera sabía si quién había venido era importante en su vida. ¿Importante? Nada era importante en su vida. Ni siquiera sabía si tenía una vida. Luego de que Shigma le diera la espalda aquel día, Ashley había muerto para ella misma. Eso quería creer. La verdad era otra. Estaba muerta, pero respiraba y tenía que preocuparse por vivir.
La camisola azul por lo menos tenía color. Aunque era más corta y mas transparente. Muy transparente para no usar ropa interior. Prefería usar la ropa sucia que usar esas batas. La sucia por lo menos era su ropa. Las batas olían a frustración, a resentimiento y a esclavismo ajeno. Su ropa olía a ella, a frustraciones, a resentimientos y a esclavismos propios. "Hacen una gran diferencia cuando es el único referente que tienes de que alguna vez exististe en el mundo exterior." Argumentaba Ashley a la encargada de llevarse la ropa cuando era hora de cumplir con su labor. Sus escándalos eran ya conocidos por todas las internas, el personal y quien estuviera presente. Nunca quería que se llevaran su ropa y para cuando volvían con ella ya se le había olvidado que era suya, que tenía ropa propia "¿Esto es mío? ¿Están seguras?" Nadie sabía si acaso en broma o sinceramente. Un escándalo similar se daba a la hora de su baño, momento en el que exigía que todos cerraran los ojos. Si no todo el personal, por lo menos sí todas las internas. Como si tuviera algo que esconder, algo que las demás no tuvieran y que les fuera prohibido mirar. Opto por ponerse la camisola azul y una sudadera gris de algodón de la clínica.
Mientras caminaba por el corredor se preguntaba quién podría ser su oportuno visitante. Oportuno, ya que conversar con alguien la distraía un poco de todo. Las visitas eran una buena idea.
Seguro era más gente de la policía o el gobierno a preguntarle más y más cosas ¿Por qué lo hiciste? ¿Quién te ayudó? ¿Cómo? ¿Bajo qué extremas condiciones? ¿Qué hicieron con todo el dinero? ¿TODO el dinero? Como si luego Omega no fuera a manipularlo todo. Si la idea era revivir esos momentos, entonces la idea de la visita no era tan buena. Ella quería olvidarlos, alejarse de ellos. "Los que son como yo, o sea de mi naturaleza, no tienen derecho a olvidar sus pecados. Hemos roto nuestras tablas; en las que habíamos escrito nuestras leyes. Somos un tren que viene de una estación maldita, cuyos exóticos, arcaicos e infernales parajes son imposibles de despegar de las pinzas que atan los recuerdos a nuestros cabellos. Estamos condenados por la casa embrujada de nuestra historia, casa en la que alguna vez murieron espíritus angelicales, que ahora vagan buscando terminar las tareas que solo nosotros podemos ignorar" Palabras de Shigma que ahora tenían sentido. Pero ¿Acaso desde que naces tu naturaleza está definida? ¿Los que son como él? Aún después de todo lo que Shigma había hecho, era una persona cuyas palabras no se podían olvidar fácilmente, ya fuera por que traían alguna verdad o porque podían ser reprochadas. Según Shigma eso es lo que importa, que lo que digas tenga un sentido, que aporte algo nuevo, digno de ser revisado o rechazado. ¿Según Shigma? ¿Qué importa lo que diga Shigma ahora?
Al llegar al cuarto de visitas no pudo ocultar su sorpresa. Sus pupilas se dilataron y su respiración se tornó pesada. El visitante sólo saludo con una mueca amable pero contenida. Quería sacar esa maldita sonrisa que esconde sangre de heridas que no sanan sin antes cegarse y llorar, pero ninguno de los dos sonreía.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó calmada pero empuñando sus manos y comenzando a sudar frío.
"No sé" respondió la visita.
"Has cambiado" Dijo Ashley mirando a Shigma de arriba a abajo. Reparándolo bien se veía que estaba saludable y que llevaba una vida normal. Para desgracia de Shigma, seguramente. Estaba ganando algo de peso y sus ojeras apenas si dejaban huella de haber estado. Sus uñas despintadas, una ropa cómoda pero que se veía organizada, decente, su sonrisa marcada y un abrigo presentable. Se había rapado y tenía algo masculino, ya no era el andrógino de antes. ¿Shigma? ¿Presentable? ¿Qué nueva persona era esta? O por el contrario, el mismo camaleónico Shigma capaz de burlar y pasar por alto todo lo que suelen llamar valores y cambiar de parecer, apariencia y manera de llevar la vida como cambiar la hoja de un libro. ¿Un Shigma confundido entre los normales? ¿Soportando todo lo que exige el ser normal? La ganancia tenía que ser enorme. ¿Ganancia? ¿Qué podía querer Shigma del mundo normal? Si antes quiso remplazar a Laura, Ashley supuso que ahora la quería reemplazar a ella. Shigma siempre necesitaba una ayuda externa para asirse al mundo, necesitaba un embudo. Porque él pertenecía a otro mundo. A un mundo en el que no hay que reunir las cosas sino separarlas.
"¿Qué sabes tú? Acabé de modular"
"Tienes ropa nueva. Dieta nueva. Hace rato no consumes drogas. No tienes raspones, ni morados, así que tal vez no has tenido trabajos ocasionales de esos que te explotan y te pagan mal. Seguro porque puedes vivir sin trabajar usando mi dinero. Te rapaste." Reparó Ashley aún mirando aquel ser desconocido ante sus ojos.
"Tú te cortaste muy corto tu cabello también y no tienes peinado particular. Se te ve bien. Siempre me ha gustado tu cabello. Debe ser que nunca me ha gustado el mío."
"Sé que te gusta mi cabello. Y en general el cabello largo; me molestaba mucho a la hora de comer sopa y no pensar en ti" Shigma sonrrió por el comentario de Ashley y aportó un levante de ceja seguido por una contra pregunta.
"¿Cómo sabes que aún me gusta el cabello largo si dices que he cambiado?" Shigma sonrió y miro hacia el lado superior derecho del cuarto de visitas, mientras daba un corto suspiro y reparaba el encierro en el que se encontraba su protegida.
"¿Arriba y a la derecha del padre?" Ashley cortó la paz con una pregunta salida de tema.
"¿Qué?" Shigma bajó su ceja y frunció el ceño al no captar el contenido ni el sentido de la frase. "¿En que piensas?" Añadió Ashley para confundir aún más a Shigma, quien se vio obligado a cambiar el tema.
"Sólo vine a decirte que Omega tenía comprada tu... entrega e invertimos algunos esfuerzos para que terminaras acá"
"¿QUÉ? ¡WOW! ¿Eso quiere decir que desde un principio Omega lo tenía todo planeado? Vaya una sorpresa"
"Empezó a planear varios planes posibles luego de hablar contigo por primera vez, pero la mayoría se vinieron a bajo, y luego de que recibimos el dinero... Pasaron varias cosas y tuvimos qué cambiar los planes" Ashley encendió un cigarrillo, mientras se acomodaba la bata azul que tanto odiaba y se disponía a sentarse en el sofá.
"¿Ahora fumas?" Preguntó Shigma haciéndole señas a Ashley para que se sentara junto a él. Ella sonrió un poco recordando viejos acercamientos y eligió seguir en pié.
"Los cigarrillos no me van a traicionar. Me puedo hacer daño paulatinamente y bajo todo control" Ashley hablaba mientras expulsaba el humo en la cara de Shigma.
"Los cigarros no te van a visitar y ademas no son tan malos. Aún si perdieras el control, ¿puedo fumar yo también?" Mientras Shigma dijo esto se acostó en el sofá.
"¿Sabes? El cigarrillo es para alejar a la gente. Me importa muy poco que me hallas venido a visitar, estoy acá gracias a ti y aunque me saques no volveré a confiar en ti. En parte me has hecho el favor de alejarme de ti. Tenía demasiadas opciones que tiraste a la basura. Eso es lo que me hace odiarte" Ashley se cubrió al ver que Shigma intentaba ver a través de su casi transparente bata azul. Blanqueó los ojos e hizo una mueca de asco.
"No deberías confiar en nadie. Mucho menos en mí. Deberías seguir mi ejemplo, que no confío en mi. ¿Ahora sí me das un cigarrillo?" Ashley sonrió condescendiente.
"Conservas tu humor"
"Conservas tu mirada de inocencia y odio" Contestó Shigma contrarrestando el comentario de Ashley mientras le hacía gestos para acercarla una vez más.
"No hacia ti. Ya no más." Ashley cambió su rostro de sonrisa cínica por uno de resentimiento. Recordó lo que había pasado. Se estaba dejando llevar por la conversación olvidando que quien estaba acostado en el sofá tenía que morir.
"Deja ya el odio, nada puedes hacer. Cada batalla, perdida o ganada, es un nuevo ejercito con nuevas y mejores armas. ¿Qué más vas a hacer sino mejorar tu armada?"
"Indisponerte o seguir como si nada" Ella exhaló humo.
"Si me cortas las extremidades tal vez me indisponga, y aún así encontraré el placer en quejarme. Pero no será como antes, todo nos llena de saber" Shigma alejó el humo de su rostro y se sentó bien en el sofá.
"Esta bien hagamos todo mas fácil. Vete" Ashley lloraba.
"Pensé que querías hablar conmigo" Shigma no se daba cuenta de que Ashley lloraba e intentaba seguir la conversación casualmente. Era inútil. Ashley lloraba.
"¿Tu querrías?" Shigma vio las lágrimas en la mejilla de Ashley, pero poco le importaron.
"Siempre querría hablar con una persona tan interesante como yo" Shigma estaba realmente convencido de su humor y su arrogancia al expresar esta última parte.
"Me estabas usando para remplazar a tu Laura" Shigma se sorprendió un poco al escuchar este último nombre y dispuso las medidas necesarias. Medidas que el nombre de Laura traía a colación.
"Laura estaba viva cuando te conocí"
"Esa era la Laura real, querías suplantar una Laura ideal conmigo"
"Ya habíamos hablado de cómo usamos a los demás, ¿No? Si para reflexionar ese tipo de cosas necesitas una eternidad, esta conversación se puede hacer muy larga." Shigma trató de traer de vuelta el humor. No era su intención que la charla se tornara brusca, así que hizo un comentario alusivo a los viejos tiempos sin querer invocarlos.
"Tu humor ya no funciona para hacerme funcionar. Así como Laura se fue de tu vida, la sombra que yo represento de ella se va conmigo. No me voy a manipular para dejarme manipular por ti. Puedes usar lo que quieras, pero tomaste lo tuyo y abusaste. Hay muchas formas de violar. Y sabes lo que pienso de que me quieran violar" Ashley estaba decidida. Contraria a Shigma ella solo quería hacer una fisura en su intención. Y lo estaba logrando recurriendo al camino del punto débil. Laura era la fibra de Shigma que había que tocar para que él perdiera su control.
"Laura no se fue de mi vida. Tú no puedes ir a ningún lado. ¿Se te olvida? Estas olvidada y no tienes a nadie que intente recordarte" Shigma estaba raramente suave. Su sensibilidad estaba acorde con su presencia. Presencia era de eso que él solía tener poco o nada. Ahora que tiene algo de presencia, tiene también algo de sensibilidad. Perdió aquello que lo hacia un chico difícil de tratar. Un asociable. Se encontraba irremediablemente como parte del mundo.
"¿Aún no se va el recuerdo? ¿O es que acaso ya conseguiste a alguien mas?"
"¿Qué estas tratando de hacer?"
"¿No lo ves? Pensé que eras mas perceptivo, porque yo sí se que estas haciendo"
"Definitivamente no te entiendo. Me parece excelente que estés llevando al máximo eso de tu particularidad mental, pero te está haciendo daño rodearte de estúpidas y cobardes. No es sólo que te estés portando como una, sino que tienes ese resentimiento propio de gente que debería estar encerrada en un ataúd tres pies debajo de una lápida. Y muerta por si te preguntas."
"Las estúpidas y cobardes no son las internas que están acá conmigo. Las estúpidas y cobardes me traicionaron. Omega y tú con tu patética dependencia de Laura. Aquí no hay estúpidas ni cobardes. Tú lo dijiste alguna vez, la locura es solo otra forma de afrontar la vida, tal vez una que desbarata las espectativas y los deseos implicados con vivir allá afuera" Shigma se levanto y se recostó cerca del marco de la ventana que daba al exterior mientras su cuello giraba parar mirar a Ashley con sus ojos de mercurio.
"No te voy a mentir. Te lo confesé una vez, no me he podido desembarazar de eso que siento por Laura. Lo que tuve con ella es un algo que... Cuesta, y cuesta entender. Ahora que ella no está, me cuestan trabajo muchas cosas. No me tuviste que hacer nada para que yo te hiciera esto. No es una venganza, no es que ya no te quiera. Te estoy protegiendo... No debí haber dicho eso porque no tengo cómo mostrartelo... Pero tal vez... Y tienes razón, no debí haberle dicho estúpidas ni cobardes a las personas acá... Tendrás tu momento, no te lo digo para que guardes esperanza, te lo digo porque pasará, y esta vez no serán nueve años encerrada acá... "
"Pfff, yo te estaba sirviendo para masturbarte con el recuerdo de lo que alguna vez te dio resultado, mientras Laura estaba tan lejos y tan independiente ¿Y ahora me proteges de ti? ¿Protegerme de ti? ¿Quién eres tú para saber cuándo es o no mi momento?" Ashley se paró y se dirigió al vidrio donde Shigma tenía su mano y mientras cruzaba su brazo con el de Shigma inhalo fuertemente como para hablar el resto del día. "¿Crees que sé lo que es? ¿Crees que sé? ¿Piensas que si supiera tendría que estar aquí encerrada? ¿Crees que me gusta estar encerrada? Ya estuve en esta clínica de reposo pero ahora es una maldita cárcel para psicópatas ¡Esto es máxima seguridad, no puedo hacer nada sin que me vigilen! ¿Sabes lo que se siente quererte masturbar mientras te vigilan?"
"La peor parte... Es que sí" Shigma acercaba su boca a Ashley. Ella se acercó un poco a él. Lo suficiente como para que sus labios se rozaran sin impedirle el habla.
"No me masturbo mentalmente con un recuerdo. Te aseguro que es mejor sentirme y tocarme a mi misma que sentir la huella mental que dejó alguien más en mi" Shigma se alejó y dio un suspiro.
"Proyectas más de lo que sentiste algún día por mi. Es más de lo que puedo soportar" Shigma estaba algo alterado.
"Tus amenazas son mas débiles que tu percepción de la actual situación. Este siempre ha sido mi hogar, nunca debí salir de aquí. ¿Crees que una persona como yo conserva esperanzas? ¿Crees que estando en tus manos aun tengo esperanzas de salir? Ni tú, que estas afuera, las tienes. Ah olvidaba que te crees un genio y que los genios son más ingenuos que ¡UN MALDITO RECUERDO INEXISTENTE!" Ashley apagó el cigarrillo y trataba de manejar su respiración para calmarse. Shigma se había alcanzado a exaltar escuchándola y hablando con ella pero ya se había calmado otra vez y tan solo la veía con sus ojos de siempre; sentía que tenía hacer algo para rescatar a la mujer que lo había acompañado en los peores momentos. Se quitó de su lado levantándole el brazo.
"Nos vemos el martes. Vine a decirte que ya que soy mayor de edad, ahora soy tu tutor legal y que las GP, de las que ahora eres dueña, como socia mayoritaria, van tan bien como pueden ir"
"¿Y la familia de mi madre?" Preguntó Ashley con su antiguo tono de niña mimada "¿Por qué no me han venido a visitar? ¿Acaso ellos no son mis tutores? ¿Quién pagara mi estadía acá?"
"Es complicado. Ellas nos ayudaron... y los amigos de tu padre también... Pero es complicado y es más grande que nosotros. Nosotros no encubrimos lo de tu padre. Eso fue el ejército tratando de cubrir lo que pasó ese día, y persiguieron a los involucrados. Los exmilitares están del lado de Omega ahora. Entonces... Varias cosas se salieron de control. Y por eso estás acá. Por ahora yo estoy asumiendo un poco más de labores... Administrativas." Ashley estaba algo confundida. Los respiros le salían cortos y algo helados. Las lagrimas, la saliva y el sudor frío resbalaban por su piel mientras intentaba tener el espíritu para seguir en pié. El nudo en la garganta parecía tener voluntad propia y unas ganas tremendas de salir. Ya había sentido esto alguna vez. Respiró un poco más fuerte y empezó a calmarse a ella misma. Shigma lo notaba pero se quedaba a una distancia. No estaba retándola, pero le parecía verla evolucionar muchas capas a la ves ante sus ojos. Por fin ella se calmó. "Feliz aniversario Shigma. ¿Recuerdas? Me dejaste acá exactamente en la fecha que te conocí... Hay alguien mas en tu vida ¿No? Bueno, qué le vamos a hacer, no puedes soportar el peso de un ser humano normal; vas a estallar: tiene que haber alguien esperándote para que hagas todo esto y seas tan normal" Shigma le daba la espalda por segunda vez y mientras los guardias se la llevaban, Shigma volteó y asintía con su cabeza a Ashley mientras le daba las gracias por acordarse de la fecha.
Se sentó en una mesa. Sola.
Instantes después una chica se sentó a su lado. Ashley esperó que saludara o algo pero sólo la miraba.
"¿No te asusta que te queme la cara con mi cigarrillo?" Amenazó Ashley queriendo estar sola. Aunque nunca lo había hecho, en el hospital existía una leyenda que decía que ella había matado a alguien con un cigarrillo. Ella sola. Con el mismo cigarrillo. Imposible, pero así funcionan algunos mitos fundacionales.
"Una persona que mata a su familia tiene más de que preocuparse" Respondió la nueva visitante.
"¿Maté a mi familia?"
"Sí. Ya todas lo sabemos. No sólo mataste a tu padre, tu madre y sus amantes sino al resto"
"¿Quién te dijo eso?" Pregunto Ashley sonriendo.
"Ella" Respondió la chica señalando a otra chica en un sofá hablando con otras internas "Ella es la que nos informa de todo"
"No señales te puedes quemar con mi cigarrillo ¿Cómo se llama?" Añadió Ashley acercando el cigarrillo al dedo de la chica mientras seguía sonriendo y miraba a la informadora.
"Julia" Decía la otra chica mientras dejaba de señalar amedrentada. "¿Y tú, cómo te llamas?"
"¿Sabes que maté a todo el mundo y no sabes mi nombre?"
"No lo recuerdo"
"¿Conoces a la que tiene acceso a más cosas de las que yo tengo conocimiento sobre mí y no sabes mi nombre? Meh, vete de aquí" Ashley lucía una cínica sonrisa en su rostro, lo que tal vez informó a la visitante que aún tenía oportunidad de quedarse en la mesa. Era cuestión de decir lo indicado.
"Ashley. Te llamas Ashley" Ashley torció un poco su mirada y sin mover la cabeza, llevó sus ojos hacia la chica y levantó su mano para sentirle el cabello.
"¿Por qué fingiste no saber mi nombre?"
"Quería saber como lo pronunciabas"
"¿Es tan importante?"
"Creo que sí, tu nombre es muy importante. Es como tu carta de presentación"
"¿Mi nombre? ¿Cómo es eso?"
"Si la gente no sabe como llamarte pues... no puede llamarte"
"Puedo decirte un nombre falso, ¿Mi carta de presentación sería falsa?"
"Uno no debe decir un nombre falso, porque tu nombre es como te llamas, lo que eres. Preguntate quién eres y lo único que respondes es Ashley"
"Yo no soy Ashley. Me llamo Ashley. Es más, me llaman Ashley."
"Preguntate quién eres, ¿No eres Ashley?"
"No. Ese es mi nombre. Esa simple palabra no describe, encierra o determina lo que yo soy. Inclusive, ese no es mi nombre real. Supongo que ya lo sabías. Renuncié a mi nombre real por eso mismo, no decía nada de mí, solo me recordaba quién me lo puso. El nombre es algo completamente accidental, no dice mucho de ti o lo que tu elegiste. El seudónimo que yo elegí dice un poco más de mí. Aunque no gran cosa. Se pronuncia como se escribe ¿Tú cómo te llamas?" La chica se quedó asombrada ante la capacidad de Ashley de hablar tantas cosas a partir de una pregunta tan simple como la del nombre.
"Shirley"
"¿Shirley qué?"
"Horowitz"
"¿Shirley Horowitz?"
"Me dicen cisne"
"Está bien Shirley Cisne Horowitz, ¿Por qué quieres sentarte conmigo?"
"Quiero sentarme contigo para saber por qué lo hiciste"
"No me gusta que me pregunten. Lo que quiero decir lo digo y lo que quiero preguntar lo pregunto"
"Está bien. ¿Por qué eres así?"
"Sigh, eso es una pregunta... ¿Así cómo?"
"Parece que no te importara nada. Como si no tuvieras esperanza. Como si estuvieras cansada. Pero como si hicieras todo eso con rabia. Como si no te imporatara nada con rabia, o como si soltaras la esperanza apasionadamente, no sé si tiene sentido. Tal vez quiero decir que te esfuerzas en parecer que no quieres cosas que quieres" Ashley recordó a Shigma con esta descripción y se sonrojó un poco. Más de rabia que de vergüenza. En el momento no le atraía mucho la idea de ser como Shigma.
"Yo no soy así"
"Lo siento, pensé que lo eras"
"¿Y tu por qué estas acá?"
"Me gusta suicidarme."
"¿Te gusta?"
"Si"
"¿Y cuántas veces lo has hecho?"
"Muchas"
"¿Sabes que implica suicidarse?"
"¿Querer morir?"
"Morir. Todos queremos morir, suicidarse implica morir y tú no has muerto, no te puedes haber suicidado y no te puede gustar porque no sabes que se siente"
"Pero yo pensé que..."
"No pienses ¿Puedes hacerme ese favor? El ejercicio de pensar requiere una certeza implícita de que se está pensando acerca de algo y en tu cabeza no caben más que pastillas. Dudo que alguna de acá tenga algo que pensar diferente a cuanto tiempo falta para la próxima pastilla." Shirley se paro y salió caminando lentamente tratando de hacer parecer que no estaba llorando. Pero se fue yendo hacia la zona de soportes, donde estaban los consultorios.
"Esta no es la navidad que yo me merezco" exclamó Ashley en voz alta.
"¿Puedo sentarme contigo?" Preguntó otra nueva visitante
"¿Por qué?"
"Me gusta llorar y correr"
"¿Por qué no simplemente lloras y te vas corriendo? Esto es patético ¿Necesitas que alguien te obligue a hacerlo? Alguien debería darte razones para hacerlo sin parar, tal vez de ese modo seas feliz y tu vida valga la pena" Dicho esto la chica salió corriendo y llorando.
"No puedo creer que haya tratado así a esas chicas. Un día le quitas la vida a alguien y al próximo eres un fastidio. Tal vez me parezco a Shigma, llegué a depender mucho de él y cuando fui bruscamente separada de él, reproduje uno y lo plasmé en mi misma. Así como él hizo con Laura. Tal vez. Que sucia y patética soy. Sigo pensando en él luego de todo esto" Mientras Ashley hablaba con su terapeuta se daba cuenta de cosas que no quería ni siquiera nombrar. No importaba mucho, la terapeuta se preocupada por otras cosas del discurso de Ashley.
"¿Quién es esta Laura?"
"Es una especie de amor perdido de Shigma. El chico que vino esta tarde"
"El hombre que vino esta tarde no se llama Shigma, se llama Ram Dass"
"¿Ram Dass? Y está buscando a la princecita Sara Crewe, supongo."
"Usted es Sarah, Sarah Monika Starkey... Siempre termina implicando que Shigma y usted son pareja"
"Esos son personajes de un libro para niños de hace mucho tiempo... Shigma lo planeó todo para esto. Para que... Agh qué importa"
"¿De nuevo intenta culpar a Shigma de sus errores?"
"Como quiera. Le recomiendo que grabe una de nuestras conversaciones. No suya y mía. Una mía con Shigma. Verá que él responde al nombre o por lo menos al sobrenombre de Shigma"
"Usted sabe que no puedo hacerlo. Y no quiero hacerlo tampoco. Incluso si partimos de que todo lo que me cuenta es cierto, y no digo que lo sea, el objetivo de estas sesiones es... Es este, que hablemos. Pero lo que pasa por fuera de estas sesiones es otra cosa. Usted tiene derecho a sus visitas privadas. Dígame cuál es el verdadero nombre de Shigma"
"Silas, Silas Tamajago."
"Ok. Consideremos eso entonces. Silas, manipuló toda esta situación. ¿Qué sigue? ¿Qué quiere hacer?"
"No lo sé doctora. No sé qué sentir. Quiero matarlo. Es lo primero que pienso."
"Descubramos eso. Descubramos cómo eso la hace actuar frente a las otras chicas. Consideremos que todas estamos acá encerradas en contra de nuestra voluntad. Yo no estoy interna, quisiera pasarme los días leyendo y tomando vino. Pero no puedo. Me manipularon para estar acá. Me dijeron que si estudiaba y me hacía profesional iba a hacer lo que quisiera. Pero no. Hay una guerra. Y lo que me toca hacer es ver como las chicas somos manipuladas para participar de esa guerra de una forma igual o peor que los chicos que van a entregar su vida violentamente. Sé que es una comparación injusta. Pero la hago para enmarcar que sí, hay cosas injustas, pero lo que quiero desarrollar acá es que tengas herramientas para que eso no te acabe. O que si te acaba, que sepas qué te acaba. Descubramos entonces, porqué venimos a hacer guerra acá. Porqué venimos a hacernos guerra dentro de nosotras mismas"
Ashly lloró.
"Sí... Me gustaría eso... Quiero eso"
Mientras Ashley caminaba pensativa por los corredores de vuelta a su habitación encontró una chica muerta en el piso. Se había suicidado hace pocos minutos. Ella la había visto llegar, la había visto torpe y nerviosa e incapaz de interactuar con las demás internas ni con el personal.
"¿Y qué hacías allí, Ashley?" Preguntaba la encargada de la seguridad.
"Es un pasillo ¿No? La gente pasa por los pasillos ¿No? Sobre todo en un lugar tan encerrado como este, ¿Ve qué sencillo? Pasillo, caminar, utilidad. Yo uso."
"Y hablando un poco más del cadáver..."
"¿Tu qué crees? ¿Crees que no la vi y por eso noté que había un muerta en el pasillo? ¿Acaso la escuché respirar detrás de mi? Si yo no la hubiera reportado, quién sabe cuánto se habrían demorado, incluso con cámaras no ven nada, deberían investigar al personal de seguridad, no a mí. Yo estoy encerrada acá, no trabajo para ustedes."
"¿En qué me he vuelto? Yo era una niña dulce, gentil, amable, ahora soy un monstruo que por todo responde gruñendo con odio. Me pregunto si Shigma es por el contrario alguien como yo era. Me pregunto si ahora acostumbra a sonreír y pensar dos veces antes de decir algo que pueda herir a alguien. Me pregunto si ahora trata de rehacer su vida." Ashley no acostumbraba escribir, pero estaba encontrando sosiego en hacerlo, la doctora lo había reocmendado y luego leían juntas eso escrito. Cuando era niña también lo habían intentado pero esa vez no había logrado conservar el hábito. Estaba acostumbrada a tardes y noches enteras de plática y disertación con Shigma. Ahora se le daba fácil escribir. Aunque también estaba acostumbrada a ver tonterías en tv toda una tarde. Las cosas cambian. Algunas veces puede llegar a ser cuestión de acogerse a los nuevos vicios.
"¿Puedo pasar?" Ashley dibujaba. Había adquirido habilidades mientras compartía una vida de arte y creación con Shigma. Definitivamente le estaba pareciendo más difícil desembarazarse de Shigma que de otros vicios. "¿Quién es?" Puso su lápiz junto a la hoja y aún después de haber reconocido la voz, decidió seguir el juego de las visitas.
"Cisne"
"¿Cisne? ¿Quién diablos es Cisne?"
"La chica que fastidiaste en el comedor"
"Yo no fastidié a nadie"
"Me pusiste a llorar"
"¡AH! ¿Tu eres la que se ha suicidado muchas veces o la que le gusta llorar y no puede?"
"La primera"
"Shirley ¿No?"
"Sí. Aunque prefiero Cisne. Sólo vine a charlar" La chica estuvo un rato en silencio pero al ver que Ashley no la determinaba decidió empezar una interacción verbal. "¿Tú crees que hay que suicidarse? Digo, para saber si te gusta o no"
"¿En lo personal? Tal vez"
"Y cuando te gusta un chico ¿Tienes que ser chico? ¿O haber probado uno?"
"Tu identidad sexual no tiene que ver con eso, a los homosexuales les gustan los chicos y son chicos, a las chicas les gustan los chicos y no lo son y por lo general a las vírgenes les gustan sin haberlos probado"
"¿Te ha gustado algún chico después de probarlo? Supongo que ya has probado algún chico"
"Los chicos no le gustan a la gente. Es una expresión popular. Sientes una atracción"
"Entonces yo siento una atracción hacia la muerte"
"Todos nos sentimos atraídos por la muerte ¿No? Y mejor aún si es auto inducida, porque nos da la impresión de que ejercemos nuestro poder sobre nosotros. Lo mejor es lo que nosotros mismos utilizamos"
"¿Y por qué yo estoy aquí y no afuera con los demás que hacen parte del todo?"
"¿Por que me preguntas a mí? Yo no te encerré"
"Pareces saber cosas"
"¿Qué quieres decir?"
"Hablas como si supieras de lo que estas hablando. Además ya sabías donde estaba el baño."
"Ya estuve una vez aquí cuando era niña"
"¿Eso es cierto?"
"No estoy acá por mentirosa. Pensé que habías leído todo mi expediente."
"No... No, no he leído expediente, esta otra chica dijo cosas... ¿Por que estuviste primero?"
"Mataron a mi madre"
"Pensé que tú la habías matado"
"En esa época yo no mataría a una mosca"
"¿Y ahora si?"
"Mataría las moscas que fuera necesario para lograr un sueño ininterrumpido"
"Tienes un extraño sentido del humor"
"En realidad mate a mi padre, a mi madrastra y a su amante"
"¿El amante de tu padre y tu madrastra?"
"No, estúpida, el amante de mi madrastra"
"¿Tú lo hiciste?"
"Lo hizo alguien por mí, pero fue mi idea. Además yo pagué; y el dinero es la parte importante a la hora de hacer las cosas bien. Porque por malas que sean las cosas hay que hacerlas bien." Cisne se reía con los comentarios de Ashley, quien lo disfrutaba bastante. Algunas veces cuando se ríen de lo que decimos, creemos que tenemos a la otra persona de nuestro lado.
"¿Por qué?"
"Mi madrastra me robo mi dinero y su amante me quería violar"
"¿Y no sientes culpa?"
"No"
"¿Y tu padre?"
"Él también me quería violar"
"Wow. ¿Extrañas a tu madre?"
"¿Qué te pasa? Eso fue hace tiempo, ni siquiera me acuerdo qué es tener madre"
"Yo extraño a mi madre"
"¿Cuantos años tienes?"
"Cumplí quince ayer."
"¿Tu madre esta viva?"
"Sí"
"¿Te visita?"
"No"
"¿Sabes por qué?"
"Porque no quiero vivir"
"Ya dejamos claro que nadie quiere vivir"
"¿Por qué entonces estoy aquí?"
"También quedamos en que yo no sé eso"
"¿Entonces por qué mi madre no me quiere?"
"¿Acaso yo sé? Ni siquiera conozco a tu maldita madre"
"Lo siento"
"¿Por qué?"
"Por decirle maldita a tu madre"
"Te equivocas, yo le dije maldita a tu madre y no te voy a pedir disculpas si es eso lo que esperas"
"¿Por qué no?"
"¡No tienes caso! ¡Ya veo por que Shigma discutía conmigo, hay gente que no tiene caso! ¡Eres una estúpida, no deberías estar aquí sino en centro de aprendizaje!"
"¡Estas loca! ¡Ya estoy en la escuela, tengo quince! ¿Qué es Shigma de todas maneras?"
"Es un amigo"
"¡No puedes tener amigos siendo como eres!"
"Siendo como soy no tengo familia"
"¿Y te visita?"
"Sí. Ayer en la mañana me visitó uno de ellos"
"¿De que hablas?"
"¡Estamos hablando de unos amigos!"
"¿No te cansas de tratarme mal?"
"Me canso de ti"
"¿Me vas a volver a decir algo malo para ahuyentarme?"
"No fue mi intención ahuyentarte"
"Entonces ¿Por qué lo hiciste?"
"Sólo quería decir algo apropiado, ademas es verdad que no me quiero parecer a las internas de un hospital psiquiátrico, pero a la vez soy una, yo misma era peor la vez anterior que estuve acá, pero es como si hubiera un ideal de la chica loca... Que así me han llamado por cierto, pero no es tan sencillo. ¿No te cansas de preguntar y preguntar?"
"¿Tu te cansas de tratarme mal?" No lo podía creer, Cisne preguntaba y preguntaba de una manera que hacía sentir a Ashley que no estaba diciendo nada. Ashley se puso de pie y le dio la espalda.
"¿Por qué estas acá?"
"¿No te cansas? Te dije que me quería morir"
"¿Has intentado suicidarte?"
"Sí ¿Tú?"
"No... No directamente. Aunque algunas veces hacemos cosas que indirectamente nos destruyen"
"¿Te gusta vivir?"
"Me siento atraída por la vida porque existen cosas que cambiarían radicalmente el curso de la misma y de eso depende si me gusta o no"
"Hablas muchas cosas sin sentido ¿Por que me estas preguntando eso? ¿Crees que yo te pregunto para fastidiarte?"
"No lo reconocerías"
"El doctor dice que yo hago las cosas inconscientemente y que mi inconsciente tiene algo que va hacía la muerte y que yo me dejo llevar por eso"
"Eso lo hacemos todos"
"Según lo que tú dices, todo lo que yo hago lo hacemos todos. Si yo soy tan normal ¿Qué diablos hago aquí?"
"Lo mismo que yo"
"¿Y qué haces tú aquí?"
"Creo que muchas de estas conversaciones las deberías tener en terapia. Eso es lo que yo hago."
"Yo también pero... Es lo mismo, no sé qué hay de malo conmigo, todos me dicen que lo mío es normal, pero entonces, ¿Por qué estoy acá?"
Ashley se esforzó por encontrarse con Cisne durante el fin de semana pero no la vio por ningún lado. En fin. Ashley se dio tiempo para pensar en Shigma de una manera más detenida. Recordó que le había dado su vida, su sexualidad, su inocencia, su ayuda y su dinero. Shigma no era el tipo de personas que traiciona. Pero tampoco el tipo de personas que no traicionan. Después de ese viernes que Shigma fue a verla había empezado a sentir de nuevo una atracción por él. Su tono calmado, su voz queda, su mirada tierna y aprehensiva, su sonrisa inocente, su hablar, sus bromas, su lentitud para todo lo que tuviera que ver con movimiento. Su agudeza mental. ¿Qué era tan malo de estar en el hospital mental? Después de todo se estaba enfocando nuevamente poco a poco y se estaba aislando de un mundo con el que se podía hacer daño. Se estaba alejando de un mundo al que no pertenecía. Podía contar con Shigma. ¿Cuál era el problema con que la hubieran dejado a las puertas del hospital? Shigma y Omega eran personas capaces de sobrevivir en la sociedad y de soportar todas las condiciones que una vida en comunidad implica, además una sociedad que está a punto de hervir, cerca de entrar en guerra con su gente misma, ella por el contrario había asesinado a su padre, es decir, a su familia. La familia es la unidad básica, el núcleo, lo que nos da ciertos indicios de que tú vienes de alguna parte de este mundo y ella no había podido soportar esta base... Aunque eso también era debatible. La familia también era una fachada de una sociedad que se hacía guerra a así misma porque no era capaz de admitir y enfrentar algunas cosas de sí misma. Qué importaba ahora estar encerrada y lejos de casi todo. Era un lugar en el que podía vivir completamente para ella. Sólo había un lado malo en todo esto y era que Shigma la pensaba sacar del asilo algún día. Shigma de nuevo tomando decisiones.
"Hola Shigma" Saludó Ashley alegremente. Shigma miraba algo extrañado, pero aún interesado en este nuevo juego de Ashley. "¿No me piensas saludar?" Insistió ella.
"Hola Ashley"
"Tranquilo. Estoy contenta"
"Eso parece"
"Me encanta verte"
"También me encanta verte, y más aún me gusta verte contenta. No sé si es una trampa, pero me gustas feliz... hey, te ves encantadora hoy, esa es tu ropa no?"
"¡Bah! Por favor, ¡Conocí a alguien!"
"¿Conociste a alguien?"
"Se llama Shirley. Le dicen Cisne ¿No es linda?"
"¿Cisne? Es... No entiendo, ¿es como algo de internas? No entiendo... ¿Es algo sexual?"
"Estoy contenta... No digas tonterías que me descontenten... Es más bien que ¡Ella tiene futuro!"
"¿Futuro? ¿En esta clínica? ¿En esta ciudad? ¿En este país?"
"No lo entiendes, es un chica lista"
"Aún no lo entiendo... ¿De qué estámos hablando? ¿Lista para qué?"
"¿Cuál es tu punto?"
"Tú eres una chica lista, y estás interna acá, creo que es completamente posible y quizas estadísticamente inevitable que chicas listas estén acá, no entiendo qué me estás contando. Me encanta que... Que no me odies como en la última visita, quiero saber más, pero no entiendo qué me estás contando"
"Te estoy contando de mi vida acá. Conocí una chica. Es una chica jóven, como de la edad que yo tenía cuando salí. Y te quiero contar."
"Hiciste una amiga. Y es una niña que te parece lista y con quien estableces una relación, me encanta. Tú tenías la misma edad cuando comencé a hablar contigo, supongo que sabes cómo me sentía cuando empezamos a hablar, tienes casi la misma edad que yo tenía entonces."
"Shimy, hablando en serio necesito consejo, no se como guiar la discusión"
"Extrañaba que me dijeras así... Supongo que... Tienes claro que la mayor conversación vendrá de sesiones de terapia... Pero dejando eso de lado, uno no guía la discusión. Creo que sirve mantener un método de dialogo abierto que no permita que la discusión se estanque. Aunque algunas veces depende más del tema y de lo que tengan que decir los involucrados que de la calidad de la conversación por sí misma. Si me hubieras seguido la corriente con mi teoría, lo más seguro es que esto no te pareciera un problema. Si quieres que te diga, hay gente con la que simplemente no se puede hablar."
"Al principio pensé que era culpa de la chica, porque se quedaba en lo mismo y no entendía, pero luego noté que la pregunta no era siempre la misma, su pregunta cambiaba pero ella no lo expresaba bien"
"No sé que pueda ser, por qué no me dices mas bien de que hablaron"
"Primero ella me dijo que le gustaba suicidarse"
"¿Que le gustaba qué?"
"Suicidarse"
"¿Suicidarse? Es un desperdicio"
"No lo puedo creer, ¿Quitas vidas a sangre fría y un suicidio te parece un desperdicio?"
"Yo no tengo la sangre fría. Lo digo por que no debería estar acá sino en un cementerio, o muerta en un río por lo menos. O simplemente viviendo una vida de una niña de quince años"
"Acá es normal para ella ahora... No me acuerdo del resto de la conversación. Ella insistía en que ella no debería estar aquí"
"Tienes razón, porqué no sería normal acá... ¿Cómo llegó a esa conclusión?"
"Le dije que lo que ella hacia era perfectamente normal. Le dije que ella estaba aquí por lo mismo que yo y me preguntó por qué y no supe qué decir."
"No sabría cómo ayudarte, pero creo que sólo esas conversaciones ya te están ayudando mucho. No quiero hacer parecer que dije que era normal estar acá para excusarme otra vez" Ashly blanqueó los ojos y hacía blah blah blah con sus labios, pero sin hacer el sonido, y con la mano. "Está bien, está bien, no sé, tal vez buscar algo en la biblioteca para leer juntas."
"La biblioteca de acá es muy limitada. ¿Recuerdas dónde estoy? Creo que no lo haré, no sé si tenga muchas ganas de leer"
"Puedes hacer lo que quieras. Yo no soy tu dueño, aunque lo quisiera"
"Bueno, sí eres mi tutor legal... ¿Aún me deseas Shigma?"
"Me hace mucha falta tu... energía sexual, no sé cómo más decirlo."
"Responde"
"¿Si?"
"¿Y aquella chica?"
"No es ese tipo de relación."
"¿Por qué?" Ashley acercó sus rostros mientras acariciaba el cuero cabelludo el rostro de Shigma.
"Cuestión de prioridades"
"¿Estas seguro? ¿Por qué no me cuentas?"
"Es una amiga"
"Tu prioridad es tenerla de amiga y follarme a mi"
"¿Follarte? ¿Qué clase de vocablo es ese?"
"Estoy aprendiendo mucho"
"La conocí en unos de esos trabajos de vigilancia, antes del dinero y de... De todo. El que salió mal, que nos tocó atrincherarnos en una granja y enfrentarnos con otro equipo armado. Fue... Fue difícil y luego de eso nos pusieron en un pabellón mientras nos revisaban y había heridos y hubo consumo de drogas, que usaron para sobornarnos para que no los reportáramos y también para generar adicción, como siempre lo hacen, entonces... Ella está enferma. Ella trabaja con una litografía, por esa época me dio trabajo, pero... Repondiendo a tu pregunta, eso era todo lo que había entre ella y yo. Entonces la verdad, sí extraño tener sexo contigo, pero no sólo eso, te extraño a ti. Extraño tus ataques, tus paranoias, extraño tus lloriqueos, extraño tus burlas, extraño tus ataques, extraño que me abraces y me dejes cumplir fantasías"
"Te conozco y sé que no aguantas un mes sin sexo" Ashly estaba acostada boca arriba, en sus piernas, con los ojos cerrados, se imaginaba que estaban en ese árbol cerca al colegio donde se encontraron por primera vez.
"Wow. Ok. Claro que aguanto. Pero es que me gustas, por eso lo hacíamos, no era sólo porque no nos aguantáramos. Me refería a mis fantasías personales. Ya no hay nadie que esté dispuesta a dejarse dibujar, o a armar fuertes de almohadas y armar sets, o a hacer el papel de reportera que me entrevista y me pregunta por mi nuevo libro de ilustraciones, ya no hay nadie que pose desnuda para mí, no hay nadie con quien pueda hablar toda la noche, no hay nadie que quiera consumir hongos conmigo y esté dispuesta a pagar por ellos, ya no hay nadie que salga con ideas disparatadas como matar a sus familiares. No hay nadie que me tenga un café con leche cuando llegue a casa después de ensayar con mi grupo, no hay nadie que se pase a mi cama en las noches y me abrace aunque sea en contra de mi voluntad, inlcuso cuando estoy siendo un estúpido y haga pataletas y diga que no quiero, no hay nadie que ponga mensajes disparatados en el contestador, o que conteste el teléfono con frases alocadas. No hay nadie que baile desnuda, o que pida la música que me gusta cuando voy al bar o que me pida que dibuje escenarios locos que se le ocurren, aunque yo haga mala cara. No hay nadie con el desorden neuronal, con el estigma. Nadie cocina desnuda. No estás tú."
"No sabía que me veías cocinar desnuda."
"Nunca te vi. Pero sabía que lo hacías." Ashley miró a Shigma con una sonrisa coqueta "Sólo te veía algunas veces. No sabes cocinar muy bien, pero tienes un buen ritmo para bailar."
"Lo que dijiste una vez de los que son como nosotros, de cierta naturaleza, tiene que ver con el desorden, o con el estigma ¿No? He estado pensando mucho en eso. En esa teoría y todo."
"Sí. Los que son de nuestra naturaleza. Es una forma de decirlo."
"Estas hablando más de lo común"
"Tal vez estás escuchando más de lo común... No, no quiero ser molesto. Quiero ser honesto. Tengo mucho de qué resarcirme."
"Nah está bien, creo que me gusta así... hace tiempo no respondías con un contragolpe"
"He perdido costumbre. Ya no tengo discusiones que me exciten"
"¿Te excito?" Pregunto Ashley volviendo al sofá.
"No me refería a ese excitar, aunque sabes que sí me excitas" Dijo Shigma mirándole el cuerpo a Ashley y acariciándole el costado debajo de las costillas y encima de las caderas, tratando tímidamente de subir o bajar un poco su mano.
"¿Con quien más discutes?" Ashley se puso en pié.
"Con Omega tengo discusiones muy interesantes pero no puedo tener sexo con él"
"¿Por qué? ¿No te gusta?"
"Te voy a confesar algo. Siempre he tenido curiosidad con él. Pero él no quiere. Siempre tiene excusas estúpidas. La verdad es que él es gay, pero no nos gustamos mutuamente... Pero sí me da curiosidad..."
"También puedo confesar algo así, una vez mientras estábamos en el motel intenté... No sé, seducirlo. Pero no funcionó."
"¿Recuerdas a la chica del piano? Quisiera... Y me sorprende un poco que estemos hablando de esto... Quisiera acercarme más a ella."
"¿Vez lo que se siente que el otro no quiera?"
"Ya conocía el sentimiento, con Laura me pasó así."
"Ya veo. Vamos conociendo cosas. No sé por qué, pero no me gusta que hables tanto. Si cuando te ríes es por que quieres estar triste, tal vez hables de cosas que no importan y ocultes cosas de las que quieres hablar"
"De verdad que lo complicas todo. Aprendiste mucho de mí. Cuando te veo siento que soy horrible."
"¿Nunca lo hiciste con Laura?"
"Nunca"
"¿Ni siquiera se tocaban o algo así?"
"No nos quitábamos las manos de encima. Éramos como esquimales al frente del fuego. Pero Laura no confiaba en mí. Temía sentir algo mas por mí."
"¿Y tú? ¿Temías sentir algo mas por ella?"
"Yo no sé. Creo que también me contuve un poco. Pero no cometeré ese error de nuevo. Me estoy entregando por completo al mundo. Me entregué a ti por completo."
"Hay que enfrentarlo Shigma, aunque digas cosas bonitas, y seas capaz de sostener una relación, y aparentes querer las personas, te cuesta demasiado sentir algo por alguien. Creo que no te has metido con esa chica porque no sabes qué hacer."
"No lo sé. Es lindo eso que me dices, que no siento, pero la verdad eso se aplica a todos. Eso creo. La amistad es el único valor que siempre queda después de la tormenta. Eres una prueba de ello. "
"La tormenta fue para mí no para ti. Otra cosa qué enfrentar y aceptar, es que estoy contenta, y he aceptado algunas cosas de mi vida. Pero lo que hiciste todavía es una traición. No me participaste de nada. Preferiste confiar en Omega... En quien sé que no confías. Ustedes no confían el uno en el otro. Y Aún así..."
"Tal vez, pero me parece suficiente tormenta el tiempo que he pasado contigo."
"¡Que buena noticia! Dormiré bien esta noche... ¿Por qué a mi nunca me presentaste a tus amigos?"
"Eres una faceta que no quiero que nadie conozca"
"Vaya. No sé que decir. ¿Es un insulto o un halago?"
"Ni insulto ni halago... o depronto un poco de ambos. Somos una multiplicidad de facetas y tú eres un conjunto de facetas que desentona con las demás"
"¿Qué es eso que represento yo de ti? ¿Qué facetas?"
"La anormal. La asociable. La Anti-todo."
"¿Yo soy tu lado feo?"
"¡No eres mi lado feo! ¡Eres el mejor! No es como si te estuviera extirpando, es mas bien como si te estuviera guardando para el final"
"Estás más loco que yo, crees que estoy en función tuya"
"No, no literalmente... Sí soy egoista contigo y que estés acá es una prueba, ese querer protegerte es de cierta forma pensar que... Que no tienes cualidades tuyas para enfrentarte al mundo... Que sí lo haces... Lo decía más como, dentro de la teoría."
"Me alegra que te puedas dar el lujo de entenderlo mientras yo estoy acá encerrada. Que esté sacando lo mejor de una situación que he aprendido a aceptar no quiere decir que la considere algo que debió haber sido y que el tema que más llena la conversación sea de hecho tu vida afuera... ¿Quién más sabe de tu teoría?"
"¿Crees que yo le ando diciendo a todo el mundo todas mis intimidades?"
"Bueno, no sé, si te gusta esta chica del piano tal vez deberías contarle más cosas, abrirte más a ella... Adelantemos tema, que me estoy empezando a cansar de hablar de gente que no conozco que goza de más libertad que yo"
"Debo reconocer que veo en ella toda una redención de mis pecados"
"¿Cuáles pecados? Pensé que no creías en dios"
"Los pecados no como cosa religiosa sino como cosa de la que uno se arrepiente. Tal vez no arrepiente. Más bien son como una cosa que uno ya no quiere más. Como los compañeros de algún curso de verano."
"¿Te arrepientes? ¿Ella es como tu calvario?"
"No lo pongo de esa manera, más bien ella me ahorrará una pesada cruz"
"Realmente la defiendes, realmente te gusta"
"No sé. La quiero. Es decir, hace méritos para ganarse mi aprecio"
"¿Yo hice méritos?"
"Sí"
"Encuentro triste que me tengas mas confianza ahora que estoy bajo tu completo control... Que piensas que alguien más, que está allá afuera, diferente a tí, que luego de todo lo que decías, se supone que fueras tú mismo, pero una chica allá aguera sea la que consideres que podría darte redención, pero la persona a la que le hiciste daño está acá escuchándote. Porque no tiene más opción. Voy a repetirlo porque no hice el énfasis necesario cuando lo dije antes, lo que hiciste constituye una violación igual o peor que la que intentó mi padre. Quiero que te des cuenta también, que toda esta conversación no mejora lo que hiciste. Sólo pone más en evidencia que eres un peor monstruo que esos de los que supuestamente me quieres proteger. Quiero que no confundas mi calma con aceptación. De mi realidad sí. De la tuya, no. Definitivamente no. Mi encierro no es este lugar. Eres tú. Es tu necesidad de controlarme. Ni siquiera te pregunto más por la vida allá afuera, porque tampoco confío en que me hables con honestidad. Tu incapacidad de confiar en mí mientras estábamos afuera porque todavía podía... Vivir supongo, todo eso es parte de la traición. Ya no quiero matarte... No voy a decir que desecharía una oportunidad... Pero ciertamente no la buscaría."
Shigma quedó perplejo. Sin palabras. "Yo..." no podía decir nada. No había nada más qué decir. "Ashley... Lo siento, sí, es mi culpa, estás acá por decisiones que... yo... Quiero que sepas que todavía no termino de darte todo lo que tengo... Saldrás de acá, y no sólo recuperarás todo lo que te parece perdido... Tendrás mucho más... No hablo de dinero, sino de vida..."
"Sí, claro. Esta bien, dejemos el tema hasta allí, ¿Me recomiendas un autor en especial?"
Shigma se esforzaba por encontrar las palabras, se sentía calmado pero sentía un sudor inquieto, se sentía pequeño "Te... Te puedo decir varios, ¿Tienes donde anotar?" escribía torpemente y tachaba, porque había escrito mal.
"Gracias por confiar en mí." continuó Ashley "Encerrada o no y conociéndote, significa mucho para mí que me digas todas estas cosas. Sé lo que se siente quedarse pensando cosas que se conversaron, me pasó mucho mientras compartimos cuando estabamos afuera. Quiero que te lleves lo que te dije y lo pienses un poco. También quiero preguntarte algo y no dejaré que me dejes sin respuesta ¿Con todo el poder de las GP no puedes apagar la cámara o dejarme salir un rato para tener un poco de sexo? Así sea como... ¿Sexo lleno de odio? Es difícil ser una interna peligrosa..." Shigma sonrió mientras le entregaba el papel a Ashley y se iba. El papel estaba hasta húmedo, hasta las manos le sudaban. La relación era completamente diferente. Él seguía siendo el mismo niño prepotente y soberbio de siempre y ella seguía siendo la niña que le sigue el juego. Pero había una capa adicional. Ella ahora podía ver cosas que él no, porque ya no sólo veían el mundo. Ella los veía a ambos. Y a las versiones de cada uno que se proyectaban.
Cuando Ashley entró a su cuarto, vio a la directora de piso revisando sus cosas, pero no le importó. La miró con desdén y se acostó a su lado ignorándola.
"Señorita Starkey ¿No le importa que esté buscando en sus cosas?"
"Nah. Si existiera o no me daría lo mismo. Si estuviera en mis manos..."
"¿Qué le cuesta ser una buena persona con las demás internas y con el personal?"
"Me cuesta mi cordura y mi soledad. Mi actitud."
"Si quiere estar sola estará en desacuerdo con que la Señorita Horowitz venga a este cuarto"
"¿Compartir el cuarto con ella? No, no me molesta. De hecho hemos hablado, la considero una buena chica"
"¿Podemos estar seguros de que no la amenazará o lo causará problemas?"
"De lo único que puede estar segura es de que sé lo que pienso y ya se lo dije, pienso que en realidad es la única que vale la pena del lugar "
"Siento interrumpirle Señorita Starkey. Me voy antes de que te pongas de malas leches"
"Algunas veces puedes ser graciosa" Exclamo Ashley entre risas.
"Sé que te divierte. Tu puedes ser una perra algunas veces." Aportó la directora.
"¿Lo vez? ¡Puede ser muy graciosa!"
"La señorita Horowitz vendrá a compartir este cuarto apartir de esta noche. Estamos esperando una nueva cohorte de internas. Cuento con que será de más ayuda que problema" Mientras Ashley se reía y veía a la directora salir del cuarto pensaba en como eran las cosas con Shigma anteriormente y cómo habían cambiado después del incidente. Su vida siempre había estado partida por incidentes. Primero la muerte de su madre, su paso por esta misma clínica, el intento de violación por parte de Christian, tener sexo con Shigma, el intento de violación de su padre, el asesinato de su padre, Edith y Christian, la traición de Shigma y luego este último incidente de un Shigma aparentemente normal con otra gente, pero no con ella. Definitivamente este último dolía mas. Con el resto no había mucho que ella pudiera hacer y ella no se las buscó. Pero con Shigma era diferente. Se suponía que había compartido con él se suponía que estaban juntos, pero no había confiado en ella y la había traicionado y todavía no se podía materializar qué era lo que supuestamente estaba haciendo por ella, más allá de manipularla. Ashley lloró suavemente. Verlo tartamudeando sin saber qué decir. Le dio dolor de cabeza no poder llorar largamente, pero le costaba, no era capaz de llorar bien. No sabía si realmente había perdonado a Shigma o si solo actuaba para ella misma para manipularlo... O tal vez para no decepcionarlo, todavía siendo ella misma manipualda... por Shigma... O por ella misma. "Qué sucia. No lo puedo creer. Luego de que me traicioné de esa manera, no sé como lo puedo perdonar. Debería matarlo como hice con los demás. ¿Hice? ¿Acaso fui yo? ¿Por qué? ¿Por qué no tengo el valor de no necesitarlo más? Sucia, débil, estúpida. Si no fuera un maldito, como lo es. Si yo no fuera la maldita que tan bien soy." Ashley no pudo llorar pero sí empezó a gritar y a rasgar su ropa y a tirar las cosas de su habitación al piso, ella gritaba y se armaba un escándalo en el hospital. Muchas internas le temían y sus gritos se escuchaban aterradores. Las enfermeras llegaron con seguridad y le aplicaron calmantes. Cisne tendría qué esperar una noche para compartir habitación con Ashley. Shigma estaba perdonado.
Capítulo 15 : Shigma y yo. (Confía y dejate ir)
"Se siente bien tener compañía ¿No?" Pregunto Ashley acostada con un cigarrillo en la boca y mirándo a Cisne organizar sus cosas. Era una chica de rasgos agradables, con piel saludable, un poco desarrollada para su corta edad. Usualmente y como en esta ocasión, Cisne usaba algún pantalón de dril y una camisa de franela. Ashley hubiera preferido estar en ropa interior, o tener ropa más fresca para el calor que estaba haciendo, pero sabía que esto provocaría miradas amargas sobre ella, y quería lavarse con el agua del olvido y secarse con los huracanados y violentos torbellinos del perdón. Sí, el perdón era una tormenta para ella. Tal vez cuando tuvieran confianza las dos podrían ponerse ropa cómoda sin temor a incomodar a la otra.
"Se siente bien estar con alguien que se interesa en mí"
Ashley estaba comenzando a sentirse sola. Necesitaba alguien con quien mantenerse en los corredores del hospital, alguien con quien conversar. Cisne simplemente necesitaba una chica que reemplazara a su hermana mayor.
"¿Cuántos años tenías cuando entraste por primera vez?" Preguntó Cisne cambiando de tema.
"Nueve" Acertó Ashley tratando de hacer aritos con el humo.
"¿Y de cuántos saliste?"
"Quince"
"Tuviste un buen tiempo"
"¿Hace cuanto estas acá?"
"Aproximadamente tres meses"
"¿Meses? Es muy poco"
"Y un año"
"Un año y tres meses, tienes quince cumplidos ayer eso significa que ¿Te intentaste suicidar a los trece?"
"Creo que no sabes contar. Digamos catorce."
"Sí, creo que sí, tienes razón ¿Y por qué te intentaste suicidar?"
"Quedamos en que todos queremos morir ¿No?"
"Sí pero usualmente hay eventos o cosas que hacen a la gente tomar decisiones. Se necesita tener ideas para lograr reunir toda la valentía de intentarlo. Si uno se quiere matar, se mata de eso no hay duda. Hay quienes dicen que se quieren matar y hay quienes se matan. ¿por qué te mataste tú?" Cisne le contó a Ashley la historia de cómo el novio de su hermana abusaba sexualmente de ella, de la hermana, y de cómo intentó abusar una vez también de ella, entonces ya la hermana no pudo más y le abrió la cabeza al novio y lo delató y fue todo un escándalo y toda la familia le dio la espalda a las dos.
"Suicidarse es algo muy valiente e inteligente para una niña de esa edad. La familia es lo peor... ¿Darle la espalda a una adolescente? Y ¿Cómo lo hiciste?"
"Lo único que hice fue meterme en la bañera y lanzar una maquina de afeitar al agua. Lo había visto en una película"
"¿Duele?"
"No recuerdo, me desmayé del susto antes de sentir nada"
Ashley intentó escapar. No supo qué la impulsaba, simplemente lo hizo. Un día encontró una puerta sin llave y lo primero que se le cruzó por la mente fue dejar de lado todo el poco y falto apasionamiento bajo el cual había estado llevando su vida y empezar a darle importancia a cuanta estupidez. Sus intentos fueron frustrados por ella misma. Tropezó con una piedra en la carretera y se lastimó un dedo. Se negó a continuar, profundamente insultada por el dolor. Llamó a decir que fueran a su auxilio. La recogieron en menos de dos horas. Era frustrante y penoso. Era como un infructuoso intento de suicidio. Una vez te encuentras con vida de nuevo, no sabes qué va a pasar. No sabes si lo volverás a intentar. No sabes si vale la pena. Vivir o Suicidarse. Ninguna de las dos es importante. Aunque no hay que comparar el suicidio con un escape, ya que no siempre lo es. Escapar o quedarse. No era directamente una opción binaria, pero de alguna forma eso fue lo que le pareció en el momento. Ya había visto, bajo su propia guillotina, que no tenía efecto ni la una ni la otra, ya que ambas estaban destinadas a fallar gracias a sus propios sabotajes.
"Quisiera conocer a ese chico Shigma, es como si fuera un lobo con piel de cordero"
"No me gustaría que lo conocieras. Lobo con piel de cordero. Creo que le gustaría esa descripción. Pero no, simplemente es un ladrón común, un cobarde mentiroso."
"¿Muerde? A mi me gustan las mordidas. He visto que pueden ser deliciosas"
"No sé. Creo que es especial conmigo es muy especial, pero ya hay historia, me temo que contigo sea tan solo un chico sarcástico."
"¿Qué lo hace entonces tan especial contigo? ¿Es lindo?"
"¿Qué? Para nada, es decir, es subjetivo, y no es remarcablemente feo, pero tampoco es nada del otro mundo"
"¿Qué se siente estar con él? No me refiero al sexo, sino hablar y abrazarse y desayunar juntos y salir y todo eso que hacen los novios"
"No éramos novios. Pero era rico. Y yo no soy de las chicas que se divierten. Se puede decir que soy muy aburrida. Usualmente me quedaba en casa drogándome y escuchando música. Por la noche iba a un bar. Estaba un rato allí sóla con conocidos, pero... No eran amigos, era gente que iba al bar. Ni me acuerdo de la mayoría de los nombres y si me los encontrara no creo que los reconociera. Era... Era divertido bailar y perderse y estar con gente y compartir, pero... Creo que lo hacía de forma... No sé, creo que tal vez lo hacía más para no estar en otra parte que para estar allí. Algunas veces Shigma iba por mí y otras yo sola me iba para la casa. Llegué a dormir en la casa de alguno de los conocidos, o en bancas llegando a los edificios donde estaba el apartamento de Shigma, o en las escaleras. Sí, soy muy aburrida. Nunca sé qué hacer. Ni acá ni afuera."
"Tú estabas aquí de mi edad ¿No? ¿En que te gastabas el tiempo?"
"Tenía una amiga y juntas nos divertíamos tocando algún instrumento o viendo televisión. Esto solía ser mixto y había chicos y chicas así que conocíamos chicos y jugábamos juegos de mesa y de campo. Esto solía tener un jardín, donde es ahora la sección de chicos. Allí jugamos a las escondidas por mucho tiempo. Era mi juego preferido. Aunque yo no era la chica con la que más les gustaba jugar. Es extraño, porque en aquel tiempo, nadie se trató de escapar. Era como si todos diéramos por obvio que esto era lo correcto. Nadie dudaba que al salir íbamos a seguir nuestras vidas."
"Si yo te parezco tan normal ¿Por qué crees que me tengo que recuperar?"
"Yo no lo creo así, me parece que no tienes nada de malo. Tú eres quien cree que se tiene que recuperar, por eso si no te recuperas es por que crees que realmente no tienes que hacerlo, mientras creas que tienes que recuperarte es mejor que luches por hacerlo"
"Es... coherente, supongo, lo que dices tiene sentido"
"Hago lo posible. ¿No tienes nada qué hacer?"
"¿No quieres hablar?"
"Tengo que leerme unos libros y quisiera unos momentos de silencio. Por eso te pregunto. Aunque realmente no me molesta hablar"
"La verdad me gustaría saber de tu relación con Shigma"
"Preferiría no hablar de eso, pero puedo hablar mucho del tema, mi vida casi que se basó en eso mientras estuve lejos de acá"
"¿Por qué?"
"Lo conocí justo cuando salí de aquí, y deje de estar con él justo cuando me devolvió acá"
"Vaya. Fue intenso"
"Sí, debo admitirlo. La verdad se siente extraño, era como si él amplificara todo lo que soy, o era. Se siente mal estar aquí por su culpa y que aún me pregunte por él. Entre los dos nos permitíamos ser muchas cosas el uno para el otro. El también se dejaba amplificar mucho por mí."
"En realidad lo que mas me intriga es cómo te acercaste a él, porque uno se da cuenta cuando un chico no es de fiar y te puede traicionar en cualquier momento"
"¡No es como si el fuera uno de esos que salen en la TV y por los que ofrecen recompensa! Es un chico normal y se viste como cualquiera. No es en el momento en que lo ves que te das cuenta de que algo no anda bien en el panorama, es como cuando te das cuenta que hay un mosquito en el cuarto y te intentas dormir y zumba en tu oído. Cuando lo escuchas hablar y todo lo que dice sale con esa ingenuidad, esa paciencia, esa dulzura, ese veneno, ese cuestionamiento y ese odio, te das cuenta que no estás hablando con un chico como los que conoces todos los días. Los primeros días que me hice con él no lo soportaba. Me parecía un tonto, decía que sí a todo lo que yo le propusiera, no tenía temas normales para hablar y parecía estar pendiente de todo lo que yo dijera para burlarse y para encontrar el error. Tenía una opinión y una respuesta muy suya para todo, inclusive cuando no era necesaria. Allí sí que sabía qué decir. Eso era en el colegio, después me di cuenta que no estudiaba allí. Él siguió yendo al colegio a verme"
"¿Se gustaron?"
"Él iba para dibujarme. Al principio no me agradaba mucho pero como no tenía nadie más con quién hablar, empecé a acercarme y de alguna manera lograba hacerme reír todo el tiempo con sus comentarios"
"Tú también eres graciosa. Aunque tienes un humor algo cruel"
"Su humor es similar, tal vez por eso nos hacíamos reír. La mayoría de veces no tienes idea de lo que dice. Él es muy inteligente. También puede ser porque habla mucha basura."
"Es linda su amistad. Es como sin tropiezos, como si todo saliera bien, me cuesta creer que todo salió tan mal al final"
"Me parece que las cosas estaban mal siempre. Mi propia historia mental, y la suya, yo no sabía pero él también pasaba con cosas, era ingredientes riesgosos ya, pero algunas veces te das cuenta muy tarde, ¿Qué tan bueno puede ser algo que termina con muertes y manicomios implicados? A Shigma le gustaba que las cosas fueran mal para quejarse y hacer chistes de ello"
"¿Quieres decir que buscaba malas situaciones para sacarles bromas?"
"Puede ser. Me parece que Shigma está más loco que yo. Debería estar aquí en mi lugar. Él es el que cree que anda con un radar por ahí, cree que es clarividente y ve cosas especiales en los que lo rodean. La mayoría de cosas que él dice controlar son procesos más que nada involuntarios. Aunque él lo niegue. A mí no me importa tanto que él piense eso."
"Tú quieres ser como él ¿No?"
"Creo que ya eramos parecidos y por eso nos juntamos tanto... Y creo que juntos nos dimos cuenta de eso, pero también lo que nos hacía diferentes. Usualmente tienes como un esquema o una fórmula bajo la cual tratas al mundo, no sólo a la gente, sino como interactúas con lo que te rodea, cosas quietas y cosas... Animadas, supongo, y cosas que pasan y tal vez lo que él quería era manejar un poco más eso... Yo no sé si quisiera eso... O no sé si quisiera estar consciente de eso, porque supongo que uno ya hace eso sin darse cuenta"
"Parece que cuando lo describes, describes a alguien muy especial"
"Él es muy especial en mi vida. Pero no te equivoques, el novio de tu hermana también lo es, por el impacto que tuvo. Especial no siempre implica algo positivo"
"¿Y qué hacías en un día cualquiera?"
"Nada. Un día cualquiera es un día cualquiera. Me preguntas cosas como si fuera la gran persona, como si mi vida fuera una gran historia. Está bien, tuve una niñez atropellada, me tocaron cosas que por donde vivimos, nos tocan a muchos, violencia que quita vidas, a las que no quita las deforma para siempre, luego de que estuve encerrada, por esos mismos mecanismos violentos, pero no como... Como de calle, sino como... No sé cómo llamarlos. Esta clínica también es violenta... Pero no sé cómo decirle a eso, violencia no violenta... Bueno, luego de que salí de acá de la clínica di con alguien que también estaba traumatizado, y nos juntamos y nos amplificamos los traumas, y maté a mi padre y estoy otra vez en esta clínica. Tú te intentaste suicidar. Tal vez eso para tí es un día cualquiera. Un día normal. Es decir, un día normal es un día normal para todos. Cada uno tiene sus estándares pero lo que es normal es normal ¿Que podía ser? Cuando estaba afuera veíamos televisión, hablábamos, jugábamos, algunas veces teníamos sexo, nos drogábamos, otras veces hacíamos poemas juntos, o canciones, él me dibujaba, otras veces salíamos a caminar, a perdernos un poco... Intentamos un par de salidas de campo pero... Siento que cada vez que salí de la ciudad pasó algo malo. ¿Tu qué hacías? ¿En qué consistía tu vida?"
"Jugaba con mis amiguitas"
"Juguemos algo entonces, ¿haz jugado el juego de las fantasías?."
"Sí claro, ¿Cualquier cosa?"
"¡Claro! ¡Lo que quieras!"
"Solo voy a poner una condición: que no sea sexual"
"Claro, estoy deacuerdo. Igual no soy lesbiana"
"Ya habías dicho antes que no eres lesbiana pero nunca me has asegurado que no te gusten las mujeres"
"¿Cuál es el punto?"
"¿Te gustan las mujeres?"
"Sí. Es decir me gustan los hombres. Pero no me molesta tener algo con una mujer. No pienso comer con la mano derecha toda la vida"
"¿Quieres decir que no te molestaría tener algo conmigo?"
"Suena como si me estuvieras proponiendo algo Cisne. Como dice la frase de cajón, cuidado con lo que deseas, porque lo puedes obtener con creces"
"Sólo quería saber, no es que quiera tener algo contigo. La verdad es que quiero saber qué se siente que alguien te toque, y te acaricie y te bese en partes donde sólo yo me he tocado y mi referencia... No me gusta, porque lo más parecido fue ver a mi hermana con ese tipo y luego que intentara conmigo, y ella le abriera la cabeza... Entonces, quisiera saber qué se siente tener sexo"
"Para eso tendrías que tener sexo y no es el momento ni el lugar ni yo soy la persona. Seamos amigas. Lo que yo diga no te ayudará, seguirás teniendo ganas."
"No, no lo decía proponiendo... Tal vez como tienes experiencia me puedas contar cosas... quiero algo así, quiero un chico que me quiera y que no me utilice, que sea solo para mí"
"Esperas mucho. Tienes que dejar esa concepción de un amor absolutista, para los hombres las relaciones sociales se basan en la utilización, el más sociable es el que utilice con mas éxito a los demás, el que te diga lo contrario te está manipulando... Incluso el que lo reconozca también te está manipulando..."
"¿Entonces qué?"
"Confórmate con tener personas que te utilizan y no te maltratan mucho, como yo"
"¿Entonces tengo que estar dispuesta a que me utilicen y a utilizar?"
"Idealmente, si encuentras a la persona correcta, no se sentirá así... Pero seguramente así sea... Pero nos desviamos mucho del tema, si quieres hacerte una idea del juego de las fantasías, yo empiezo con la mía, imagínate esto: yo acabo de publicar mi más reciente libro, soy una... Socióloga y escribí un libro acerca de la pobreza mundial y tú eres una periodista que me está preguntando acerca del libro"
"OK, soy Cisne Horowitz del periódico el amanecer y quisiera hacerte una preguntas"
"¿Qué tal si eres de un canal? Me gusta mas salir en televisión"
"OK soy Cisne Horowitz del noticiero el amanecer y quisiera hacerte unas preguntas acerca de tu nuevo libro -La pobreza mundial-. ¿En qué te basaste para escribir este libro? ¿Acaso fue en la pobreza mundial?"
"En realidad sí, me basé en la pobreza mundial"
"Ya veo. De eso se trata ¿No? ¿Cuál es tu propuesta?"
"Mi propuesta es bombardear todos los lugares donde exista gente rica, empezando por nuestro país"
"Es interesante, ¿Crees que el libro generará gran polémica?"
"Creo que sí, porque la gente en realidad quiere hacerlo pero una estúpida pared moral los obliga a aparentar que están en desacuerdo"
"¿Crees que en realidad la gente quiere matar a los ricos?"
"Claro que sí, la sociedad se encarga de eliminar a lo que estorba, y el individuo, el sujeto, el ser humano por naturaleza también se deshace de aquello que sobra y no favorece a su salud. Los ricos no favorecen a nuestra salud"
"¿No crees que pueda existir alguna otra solución?"
"Deben haber otras, como que los ricos se suiciden, o que los pobres alimenten a los ricos y se los coman luego, pero la verdad es que la necesidad de matar a los ricos reside en los pobres, así que son estos los que deben hacerlo."
"¿Lo hice bien? Es divertido. Pero no sé con qué fantasear"
"¡Oye! Fue muy corto... Pero sí, se trata de eso, es una fantasía, no es tan importante el qué. De hecho, es la primera vez que planteo que soy una escritora, algunas veces soy una gran cantante de ópera, una caricaturista, otras soy una asesina a sueldo. Es un juego. Entre más excéntrico el caso, mucho mejor, es como actuar en teatro. A Shigma le encantaban mis representaciones. Decía que algún día yo podría ser una gran actriz de comedia. Bueno, es tu turno. ¿Qué quieres ser?"
"Soy una ama de casa"
"¿Yo qué soy?"
"Eres mi hija. En realidad no quiero jugar. No sé que hace un ama de casa, no sé que hace una hija. No sé nada"
"¡Eres una niña! Tú deber es jugar, imitar, tienes que imitar lo que veías en tu madre"
"Pero no te quiero maltratar"
"¿Cómo me vas a maltratar? Tal vez podamos empezar allí, no tiene qué ser algo real..."
Cisne se veía incómoda. Se erizaron los vellos de su nuca y sus brazos y le dieron ganas de llorar.
Ashley se sentía identificada con aquella niña sin niñez, con una temprana edad borrada. Sintió deseos de abrazar a Cisne. Pero no lo hizo, no quería parecer muy sensible. Tal vez por eso Cisne le había caído en gracia, ambas habían sido destinadas a vivir su niñez en un hospital mental. "Eso es lo único malo de vivir parte de tu niñez encerrada en una clínica, cuando sales crees que el mundo puede volver a ser como creíste que era. Pero nunca conociste el mundo. El mundo nunca deja de ser un manicomio. Empezando por tu familia"
Se quedaron dormidas una abrazada con la otra.
Cuando Ashley despertó Cisne la estaba acariciando en el estómago.
"¿Qué estás haciendo?"
"Te estoy acariciando"
"¿Acariciando? ¿Por qué?"
"Si te molesta puedo dejar de hacerlo"
"No, continúa. ¿Dónde aprendiste eso?"
"Mi hermana me enseñó. Es muy relajante y por ciertas partes da cosquillitas." Cisne rozó la yema de sus dedos por algunas partes de el abdomen de Ashley y sintió unas cosquillas suaves y tiernas. "¿Lo vez?"
"¿Qué hace tu hermana?" Dijo Ashley, sintiéndose mimada por primera vez en mucho tiempo. Y quizas mimada como nunca antes lo había sido.
"Es actriz y cantante"
"¿Cantante?"
"Sí. Todos sus amigos son cantantes y actúan y todo eso."
"No me digas. Déjame intentarlo, date vuelta" Cisne se volteó dándole la espalda a Ashley, dejando que le acariciara el abdomen
"No lo hagas con la palma, hazlo con la yema de los dedos" Decía Cisne mientras guiaba la mano de Ashley.
"¿Recuerdas cuando hablamos por segunda vez, Cisne?"
"Claro, quedamos en que estabas aquí por una razón que compartías conmigo ¿No fue así?"
"Es cierto. Mi pequeña Cisne. Estamos aquí porque nunca más nos podremos volver a adaptar al mundo al que llaman equivocadamente normal."
"¿Qué quieres decir?"
"Tienes que saber que nunca nos darán por curadas, el mundo no llega a nuestros ojos de la misma manera que a las demás personas"
"¿No es eso así para todos?"
"Un poco... Pero no debes confundir esto, los demás no están en una clínica como esta. Es cierto que el mundo no es percibido de la misma forma, que existen diferentes concepciones, pero sí hay algo claro, nosotras rayamos eso y lo partimos. Para los que están allá afuera existe una familia, una meta una vida y hay algo que ellos quieren llegar a ser cuando sean adultos. Ellos quieren vivir. Puede que todo eso sea en realidad falso, y seguro que lo es, es fabricado por gente para manipular a otra gente... Pero aún así lo tienen como una especie de exigencia... Pero de cierta forma nos traen acá porque no cuadramos en eso. Y es difícil. Puede ser porque tan solo eres una niña. Pero si una niña desde el principio no tiene voluntad de adaptarse a todo, entonces que no lo haga, que se aparte y se escude en un lugar en el que la sociedad crea que lo tiene todo bajo control. ¿No lo crees? Y tal vez no tiene qué ser acá encerradas. Tal vez podamos existir allá afuera, siguiendo supuestamente locas, pero simplemente viviendo nuestra verdad. ¿Qué piensas de eso?" Cisne se dio vuelta dándole la cara a Ashley abrazándola con todo su cuerpo. Ashley por su lado se limitó a pasar su mano suavemente por el cabello de la niña.
Una mano fría la despertó. Se asustó un poco pero al ver la cara familiar se tranquilizó un poco.
"Hola Mónika. Veo que estás haciendo buenas relaciones con Shirley"
"Doctora Shermann"
"Espero que esto no nos traiga problemas"
"No veo por qué lo haría, nos estamos dando contacto físico, pero no es nada sexual ni nada, lo prometo. Su hermana lo hacía."
"Te creo. Confío en las dos y en parte por eso comparten esta habitación. Confiamos en ustedes dos. Creemos que se pueden ayudar. Pero también nos tienen qué ayudar a nosotros. Tienen dos camas. Deben usarlas. Está bien, no hay amonestación ni demérito. Pero quiero que esto evolucione. Para donde sabemos que debe evolucionar. Las hermanas duermen juntas y se abrazan cuando son niñas, pero no tanto cuando crecen. Y todas confiamos en que pueden ayudarse a crecer"
Ashley se sonrojó mientras se incorporaba, y se estiraba levantándose, tratando de ocultar que sentía verguenza de haber sido encontrada así. Ashley apreciaba a la doctora. Por algún motivo. Era una figura de respeto y autoridad que conocía desde su niñez. Era símbolo de confianza. Desde que la vio por primera vez hace años notó que era una persona que se tomaba en serio su trabajo terapéutico.
"¿Cómo es que sabes de su hermana?"
"Ella no me quería contar, pero yo la amenacé."
"No me puedes mentir"
"¡Por favor! ¡Usted no sabe que es verdad o mentira! ¡Ni siquiera sabe que Shigma maneja toda esta payasada!" Aunque guardaba un gran respeto por la doctora Casey Shermann, no dejaba de ser una chica que amaba decir lo que tenía que decir.
"No lo preguntaba por eso. Shirley puede decidir qué comparte y qué no, ella está en ese momento de su proceso. Pero como te decía... No es eso de lo que te quería hablar. Ven siéntate. No es de Shir... De Cisne. Es más bien de lo otro que dijiste,Verás Ashley, respecto a eso quería decirte algo. No es algo que me esté permitido, pero confío en que todo esto será por tu bien. Seguí tu juego y grabé una de las conversaciones tuyas con ese chico, escucha esto" La doctora sacó un aparato de grabación y le pulsó un botón, enseguida el aparatejo comenzó a imitar la voz de ella y de Shigma: -Shimy hablando en serio necesito consejo, no se como guiar la discusión; Extrañaba que me dijeras así... Supongo que...- La doctora pausó la grabación. La adelantó otro poco y decía: -No lo puedo creer, ¿Quitas vidas a sangre fría y un suicidio te parece un desperdicio?; Yo no tengo la sangre fría.- Todo se enredaba demasiado. Lo que ella había hablado con Shigma esa tarde era algo muy comprometedor.
"Tenías razón Ashley, ese chico responde al nombre de Shigma. Y según este audio, parece responder a tus insinuaciones. No sé si sean pruebas suficientes para llevar a nadie a un juzgado, además que el asunto de ese centro de salud militar es ahora un asunto de seguridad nacional y anti terrorismo, en realidad tuvieron qué pasar muchas cosas para que terminaras acá. He revisado tus archivos. Sé quién es tu padre real. No son pruebas para llevar a nadie a una cárcel... Pero sí para quitarte algúnos de los cargos. ... Si eso es lo que quieres."
"Yo no quiero salir de acá"
"No quieres salir de acá."
"¿Qué será de mi vida cuando salga de aquí? ¿Recuerda lo que pasó cuando salí la primera vez? Porque yo aún recuerdo todo. Pensé que podía vivir una vida normal pero no fue así. Existen sucesos que te cambian la vida por completo y no importa qué es lo que esperabas, la vida nunca llega a ser igual, nunca llega a ser normal. Yo estoy encerrada otra vez y aquí a esta clínica es a donde pertenezco. Podría jugar a ser la persona valiente, cerrar los ojos y pensar que todo puede ser diferente o que ya es diferente de hecho, o que de repente las cosas van a funcionar, pero todo está manipulado, as que no pretendo hacer tal cosa. No sé cual es el camino fácil o el difícil, no sé si los cobardes son los que no se atreven a decir que todo está perdido o los que se niegan a aceptarlo. Pero no quiero saber. No me quiero preguntar por eso."
"Así que no te parece que esta persona, que tengo en una grabación participando y tal vez hasta causando tu encierro, y supuestamente protegiéndote con lo que es evidentemente una manipulación... Debe pagar por lo que hizo, no sólo a tí, sino a todo este sistema legal, penal y de salud"
"Usted no sabe lo que dice, ese maldito también me salvó la vida... y tal vez... No estoy segura, pero tal vez... me la está salvando ahora... ¿Salvar la vida... Qué estoy diciendo? ¿Quién saldría bien librado si usted o yo nos ponemos a meternos con eso? Doctora, míreme. Soy una chica que vive en un manicomio. Soy una chica que no pretende salir nunca de el manicomio en que vive, de el encierro, la pasividad y la locura en que vive; Para mí ya no hay bien o mal. Puede hacer lo que quiera. Denuncielo si quiere. Yo no haré nada en contra de Shigma."
"No sé qué es lo que quieres hacer. No sé qué alcance o implicaciones tenga que lo que nos dijiste cuando llegaste tenga más de cierto que lo que parecía antes. Los mismos archivos que veíamos antes cambian cada vez que pedimos copias del archivo municipal. Pero los archivos que tenemos internos nos cuentan otra historia más grande y enredada. No sé lo que pasó. Pero sé que estuvo mal. Y que debe ser... Arreglado. Debe haber reparación. Pero yo no puedo hacer nada en tu nombre, eres tú la que tiene qué querer hacer cosas, es tu decisión. No sé en qué consiste esa reparación que creo que debe haber. Creo que hay implicaciones fuertes allí. Que afectan lo que representa vivir en una comuidad. Y entiendo que te cueste tomar una decisión. Pero quiero que sepas que cuando estés lista, y esa es una de las cosas por las que trabajamos en nuestra terapia, que estés lista también para asumir responsabilidades que implican cosas tan abstractas como lo que nuestras acciones y las de los que nos rodean representan, no sólo los hecho, sino las posturas, cuando estés lista, y lo estarás, no sólo podrás recuperar tu agencia, sino también qué representa para la sociedad que te rodea, a la que quieras pertenecer"
La doctora pausó y miró a Ashley. No estaba pensando qué decir. Estaba esperando una respuesta.
"Estoy aquí para ayudarte, estoy aquí para ser un escalón en tu vida, escalón que te llevará a ser tan normal como las personas que se ven todos los días en la calle, las personas que duermen toda la noche sin necesidad de pastillas, las personas que tienen familias, las personas que no han asesinado nunca, las personas con amigos normales. No son normales por virtud de ser normales. Sino que actúan de ciertas formas. Aún si yo lo acusara por mi cuenta, que no es algo que vaya a hacer, tú pasarás un buen tiempo aquí por tu papel en todo eso. Va a ser muy difícil que salgas de aquí. Pero todo esto puede ayudar a tu recuperación y a que algún día recuerdes todo esto sin dolores. Tú, como las demás que están acá, y contrario a él, mereces ser una persona. Yo no puedo hacer nada, no es ético, no es así como funcionan las cosas, pero tienes que saber que si te decides por decir la verdad, tienes mi apoyo y el de muchos, te aseguro que si lo haces estarás a cada vez menos esfuerzo de ser una persona."
"Yo no quiero ser una persona, yo soy lo que soy, no es importante tratar de ser algo porque nunca sabré cuando estoy siendo verdaderamente eso. Lo que soy no lo puede describir con una sola palabra. Está cambiando constantemente, ya lo sé, pero sé también que está muy lejos de ser eso que está afuera de estas paredes. Yo no quiero ser una persona normal" La doctora, acostumbrada a tratar personas tercas hasta la médula, abrazó a Ashley, recogió algunas de las cosas para lavar, que no era su trabajo, pero igual le gustaba hacer para ayudar al funcionamiento del lugar y salió del cuarto, dejando la puerta abierta. Ashley dio vuelta y vio a Cisne dormida. Tan tranquila, tan suave, tan bella, tan inocente. Sintió una lágrima en su mejilla e intentó limpiarla, pero al llevar su mano al rostro notó que no había lágrima alguna y sintió más bien un dolor de cabeza como detrás de sus ojos, como en los senos paranasales. Se acostó de nuevo con Cisne y la abrazó.
"¿Qué planeas hacer con tu vida?"
"¿Qué quieres decir?"
"No lo se. Por ejemplo mi hermana estudia para ser una gran periodista, pero mientras lo logra, es una gran actriz y cantante."
"¿Cuál es tu punto? Si lo que quieres es contarme qué planeas hacer con tu vida me lo puedes decir simplemente"
"También quería contarte: voy a ser una bailarina"
"Pero... Ni siquiera sabes bailar"
"Tú qué sabes"
"En los momentos de danza tú nunca lo logras"
"Nunca vas al espacio de danza, no podrías saber"
"No me interesa tanto la danza así como la hacen allá pero tú me interesas y por eso voy a verte"
"Nunca pensé que te interesaras en mí"
"Eres muy torpe"
"Y supongo que tú eres muy hábil"
"Por supuesto mira esto" Ashley hizo unos hábiles movimientos involucrando casi todo su cuerpo en el proceso, no iba al espacio de danza, pero sí sabía bailar.
"Wow. Soy un fracaso. Tú, que no quieres ser bailarina, puedes hacer todo eso. Yo no puedo pasar el día sin preguntarme por qué estoy viva" Ashley se rió con un graznido pequeño
"La muerte no es una respuesta"
"¿Por qué no? ¿Acaso la vida no es una pregunta?"
"No, claro que no. La vida no es nada. No esperes ser bailarina, mejor mira qué sabes hacer y luego hazlo"
"Soy un fracaso. No necesito buscar"
"Eres todo lo que esperan que seas Cisne"
Capítulo 16 : A Talking, just another talking (La normalidad y la muerte. El pasado de Shigma)
"No puedo creer tu obsesión con la edad de esta niña, es la misma que tú tenías al salir"
"Yo a su edad todavía no diferenciaba la vida de la muerte, todavía pensaba que todo iba a durar para siempre. Ella se intentó matar. Por cierto ¿Conoces a alguna Daphne Horowitz?"
"Sí. Es una chica con una gran voz. Creo que audiciona mucho, pero sólo hace teatro en bares locales. He ilustrado algunos pósters de eventos en los que ha participado. Estoy tratando de hacer que conozca a mi prima. Tienen una idea muy similar de cómo quieren llevar un grupo."
"¿Tienes primas? Pensé que habías matado a toda tu familia."
"Esa eres tú."
"Yo no asesiné a mi madre"
"Algunas veces sí"
"Claro que no. Ella por fin pudo dejar de trabajar en la mina y vive con sus hermanas en una casa grande que convirtieron en edificio."
"Como tú digas. La verdad es que algunas veces siento como si la muerte de mi madre dijera algo de mí. Como que me pudiera señalar a mi misma y decir: Oh claro, mi madre fue asesinada violentamente, así que soy tal y tal persona. Pocas veces pasa. Tal vez deseo que pase, pero no lo logro. ¿Cómo es que tienes una prima por ahí?"
"Sí. Tiene muchas cosas en común con Daphne."
"Daphne es la hermana de Cisne"
"Ya lo sé."
"No me digas. Estás en todo."
"Pero no use las GP ni nada. Estoy tratando de... Separar cosas... En fin, yo la conozco hace algún tiempo y un día yo venía a visitarte y me la encontré y le conté que venía a verte. Ella me dijo que su hermana estaba aquí. Me contó toda la historia. No lo supe inmediatamente, pero atando cabos me di cuenta de quién se trataba."
"Se me había olvidado, la doctora Casey grabó nuestra conversación y planea delatarte"
"Oh. Eso no es bueno."
"No quiero que la mates, esa señora... ella fue la que me devolvió la voz"
"Por supuesto que no... ¿Porqué dirías eso? Oh bueno. No respondas, pero no es como te imaginas. Nosotros no andamos matando gente... En este momento temo decir más, pero tu familia está bien y la mía también. Aparte de esas tres personas, nadie más ha perdido la vida"
"Es extraño cuando te miro y no te veo"
"Es que no soy yo a quien ves, es al Shigma dentro de ti."
"Me refiero a que estoy acostumbrada a ver un Shigma que no es como los demás"
"¿Como los demás Shigmas?"
"¡No! Un Shigma que no es normal"
"Yo soy normal. La normalidad no existe pero soy normal."
"No lo eres; mírate, te ves forzado, se te nota por encima que estas usando un disfraz"
"¿Disfraz? Todos usamos disfraces. La vida es esta gran farsa que todos representamos."
"Si te ves detenidamente, también notaras que eres tan normal como ellos"
"No, lo soy ¿No lo soy?, estoy confundido. ¿Soy normal o no lo soy?"
"Te estas volviendo uno de ellos, no te veo normal porque es como te conocí, es la noción que tengo de ti, o como tu dices, el Shigma que hay dentro de mí, pero es un hecho que sin mi influencia te estas volviendo una persona del montón. Cuando te conocí eras un bicho raro. Tal vez ya no tanto"
"Soy normal, después de todo, bicho o no. Y los dos hemos cambiado. Hemos crecido"
"Esa no es la respuesta de Shigma, Shigma hubiera dicho cosas como estas:" Ashley se puso en pie, adoptó una posición para imitar a Shigma y comenzó a hablar engrosando su vos y levantando una ceja: "La normalidad es una noción intermitente entre lo que pretendes y lo que pretenden de ti; no existe la normalidad o anormalidad, de pronto la desnormalización o normalización como un fenómeno social. Existe una diferencia implícita entre cada ser humano con su supuesto semejante, pero existen cambios diferenciales y sustanciales que hacen que unos parezcan normales ante determinado grupo de individuos y pasen desapercibidos, mientras otros parezcan anormales, especiales o con cualquier otra cualidad que los diferencie avisadamente, mas no necesariamente a simple vista de los demás, como te digo, ante un determinado grupo de personas. La normalidad no es un asunto que salte a la vista, es mas bien como un blah, blah, blah... El Shigma que me robo la virginidad tenía respuestas largas y abrumadoras para todo."
"Me conoces muy bien. Inclusive lo que pensé responderte fue algo muy similar, en la parte que no existe sino como un fenómeno de determinadas sociedades, pero el Shigma que robo tu virginidad ha cambiado... La virginidad tampoco existe... Pero ese es otro tema... Tengo que cambiar Ashley, tengo que cambiar. Soy el mismo y seguiré siéndolo, pero tengo que cambiar. La muerte me lo exige. A los dos, tal vez."
"Nunca me hablaste de ti, de tu pasado. Recuerdo lo diferente que nos vestíamos antes de conocernos. Nunca conocí nada de tu vida antes de que yo irrumpiera violentamente en ella. "
"¿Irrumpir? Es una palabra muy fuerte, aún así muy adecuada"
"No respondes lo que te pregunté"
"No preguntaste nada"
"En mi comentario yace una pregunta. Lo sabes. Siento deseo de conocer más de lo que tú me cuentas"
"Curiosidad"
"¡Claro! Yo sabía que eso tenía nombre."
"La curiosidad es algo que yo buscaría en una pareja. Esas ganas de enterarse de algo completamente frívolo y falto de importancia. Como yo. Lo que quiero es buscar a alguien a quien yo le importe."
"Tú me importas"
"Pero tú no eres nadie. Así como yo. Si consigo alguien que se interese en mí y me extrañe y todo eso, yo seré alguien y entonces tú serás alguien."
"Y Laura también"
"Tal vez. No hablemos de ella cuando hablemos de mí. Cuando hablemos de ella sí podemos hablar de mí. Hablábamos de que... necesito importarle a alguien. Colgarme de la existencia del alguien para existir, que alguien me preste su motor, para yo tener un impulso que me deje navegar sobre mi inercia."
"Le puedes importar a cualquiera"
"Quiero una persona que esté jugando"
"¿Jugando?"
"Ya sabes. Una persona sensible que esté jugando a la persona fuerte. Si yo le importo significa que en realidad da igual"
"No entendí esa última parte, pero igual tengo curiosidad. Quiero saber de tu pasado"
"La curiosidad mató al gato"
"Yo soy un vegetal no un gato."
"No soy un veterinario, ni vegetariano."
"Eres un estúpido, me cambias el tema"
"Eso no me hace un estúpido, me hace un evasivo"
"Me vas a hablar de tu pasado ¿Sí o no?"
"Cuando tú me hables del tuyo"
"¡Lo conoces todo! ¡Todo te lo he contado!"
"¿Cómo era todo antes de que tu madre muriera?"
"¿Qué quieres decir?"
"¿Cómo era todo antes de sentir que no querías ni debías vivir?"
"¿No quieres vivir?"
"También eres evasiva, estamos hablando de tu madre"
"Tienes razón... es que tu comentario me hizo recordar lo adolorido que estas con el mundo y lo falso que es tu aspecto actual. Tu eterno cansancio."
"Sin ti no tengo el valor de ser quien soy"
"Pero esta imagen actual también eres tú"
"Quiero ser así. Sino ser así, sí por lo menos contar con esta mímica. Igual todo son artificios. Aunque después de todo, tienes mucha razón, sí soy así. Pero quiero serlo. Es un incontenible afán de sentirme completo, de sentir que lo que creo tener es algo en lo que puedo confiar, algo completamente mío. Quiero ser de las personas que aún creen en un fundamento, en un algo que lo explica todo. Pero no lo soy."
"¿Para qué? ¿No fue difícil desembarazarte del cadáver de un fundamentalismo absoluto, tú mismo me hablaste de ello?"
"La verdad no. Es difícil poder cambiar de bando. Es difícil recordar que dios existía. La gente dice que dios no existe, pero yo creo que el simplemente se murió. Como el arte. Al arte lo estamos matando. Aún así quiero creer que algo existe y que este algo me habla. Algunas veces recuerdo que lo hago para entretenerme. Pero quiero serlo. ¿Tú no? algunas veces me parece que tú también juegas."
"¿A ser normal? Es difícil. Siendo como soy y recordando lo que recuerdo. ¿Tú te crees normal?"
"Soy normal para mí. Digo que quiero ser. No me quiero preocupar, quiero mirar a los demás y no ver los monstruos que veo en ellos, no quiero verme, quiero ser como aquellos que miran a todos sin preocupaciones ni visiones periféricas. Mientras esté en este juego. Es como un parque de diversiones y en este momento estoy montado en una montaña rusa en la que tengo que ser normal antes del tiempo. Es igual, estoy acostumbrado a triunfar en lo que no me importa, y condenado a fallar y fracasar en lo que realmente deseo. ¿No te parece muy normal todo esto que te digo? ¿No es eso lo que todo el mundo hace? ¿No es eso lo que todo el mundo busca? ¿No son mis problemas iguales a los de los demás solo que expresados de forma un poco única? Es como si no sólo yo fuera normal, sino que fuera uno más. Juego con algunos otros a que somos diferentes y a que hay algo más, pero ellos me siguen el juego porque vamos en el mismo vagón. ¿Por qué haces esa cara?"
"¿Por qué tengo la impresión de que buscas redención ahuyentando de ti antiguos demonios? ¿Qué tratas de olvidar?"
"Tú primero"
"¿La vida con mi madre? Eso no cuenta. Cuando era una niña, mi mundo era mi madre, el comandante nunca estaba, o muy poco, ella me contaba cosas, y estaba todo el tiempo con ella. Me llevaba a sus citas de cabello, y a donde la costurera a que nos hiciera ropa, y me llevaba a natación y a clases de ajedrés, recuerdo pequeños pedazos de eso. No recuerdo su rostro porque la recuerde. Vi fotos suyas cuando salí y viví en casa de nuevo. Sí recuerdo su voz. Recuerdo qué se siente que ella me tocara el pelo y yo tocarle su pelo. Nos hicimos trenzas algunas veces, pero a ninguna de los dos nos gustaba. Tal vez a ella no le gustaban y lo aprendí así. De un momento a otro todo se vino abajo y simplemente me sentí muy culpable de todo. No sé por qué. Tampoco sé precisamente por qué, pero tú me recuerdas a mi madre. Esa mirada que pones algunas veces. Así era mi vida antes. El comandante estaba en la guerra y mi madre y yo estábamos solas. Estaban vendiendo la casa porque supuestamente mi padre volvía y nos mudaríamos afuera de la ciudad. Aquel hombre iba a comprar la casa. Entró normal, por la puerta. Aparentemente dije algo que lo sacó de quicio y él se volvió loco y empezó a decirle cosas a mi mama, que una niña como yo no debía hablar en presencia de los adultos, que yo tenía que saber qué estaba bien y qué estaba mal, y no distraerlos y que yo hacía mucho ruido. Cosas así. Depronto es verdad que no sé qué está bien y qué está mal. No lo sé. No sé qué es normal y qué no lo es. Supongo que por eso yo estoy aquí adentro. Tú sabes vivir con la farsa que se desenvuelve a tu alrededor. Hace pocos días me enteré de que a las mujeres les hacen una fiesta a los quince años, cuando se vuelven mujeres. Sé que se trata de algo simbólico. Yo comencé a menstruar antes de lo normal y tenía problemas de reflujo. Nunca supe qué se debía hacer cuando se sangra cada mes. Imagínate, una fiesta para convertirse en mujer. Yo poco después de tener quince años salía de esta clínica mental y te conocía a ti. Pff, vaya cosa. Mi madre se asutó mucho, me envió a mi cuarto, cuando me empujó suavemente con su mano para hacer énfasis tenía sus manos y frías y sudaba, ella sabía que algo estaba mal. Bajé cuando escuché gritos. Ese hombre la apuñalaba y le gritaba cosas, algunas acerca acerca de mí, de eso que te digo, que él sí era normal, porque él sí sabía qué era lo que la gente hacía. Y él estaba apuñalando a mi madre en la espalda y el costado y el torso frente a mis ojos. Ella ya estaba muerta. Me amenazó y me puso una cinta en la boca. Por la noche enterró a mi madre en el jardín. Algunas veces pienso que quiero una fiesta por ser mujer."
"Eres tan mujer como puedas o quieras ser. ¿Entonces tu madre está enterrada en el jardín?"
"No sé. Hay algunos recuerdos que son confusos. Y... Después de que tu terminaste de confundir la realidad, porque ya hay cosas que ni siquiera sé si pasaron o no..."
Shigma frunció sus labios. "Sé quien fue el asesino. Aunque no importa tampoco, ya está muerto. Pertenecía a una secta que cometió un suicidio colectivo. El lider de la secta, cuándo era pequeño, estaba en casa con su madre y un hombre llegó y asesinó a su madre culpándolo. A partir de entonces trató de revivir el momento en varias ocasiones y logró convencer a otras personas de hacerlo, cada uno tenía una misión diferente, unos se hacían pasar por vendedores, otros se hacían pasar por religiosos que iban de puerta en puerta, este en particular, iba a casas en venta simulando interés en comprarlas, en todos esos casos cuando eran casas de niños y cuando los niños hablaban, hacían lo suyo. Tuviste la mala suerte de hablar"
"Wow. Me dejas sin palabras"
"Ya tuviste mucho tiempo sin habla. No sería positivo volver al mutismo"
"Ya ni me acuerdo de eso. Sigues tú, cuál es tu problema"
"No sé si quieres oír esto"
"¿Estás loco? ¿Perderme eso que te duele y mortifica tanto?"
"Siempre lo haces todo más fácil"
"Como si te importara"
"¿Se te olvida que ahora soy sensible?"
"Se me olvida que eres evasivo y que tienes una pantomima enorme de sensibilidad"
"Está bien, tuve unas experiencias cuando era niño"
"Me pediste detalles, así que supongo que también tienes detalles para mí"
"Sabía que no debía decirte esto. Yo vivía en un vecindario muy poblado, los barrios del oeste, con los edificios altos interconectados que les dicen también megas, había cierto nivel de hacinamiento, y bueno, había muchos niños y niñas. Era un niño con un desarrollo normal, excepto porque dibujaba con ambas manos."
"Mucha basura, quiero la acción"
"Tenía una amiguita y la gente jugaba con la idea de que éramos novios, y bueno, como cualquier niño yo tuve ciertas experiencias sexuales tempranas con ella"
"¿Cómo que cualquier niño? ¡Yo no tuve de esas!"
"¿De qué hablas? ¡Tu padre te quería violar!"
"¡HEY! ¡Zona delicada! ¡Con eso no se juega!"
"Lo siento, no debí decir eso. Contigo pierdo la censura, pero... No debí. Todavía tengo mucho camino para resarcirme y conseguir redención con la persona que está acá y puedo empezar por medio de palabras hasta que tenga cómo cometer hechos... Decía que tuvimos experiencias sexuales cuando éramos niños, nos escondíamos y eso, todo era normal... O bueno, no lo era, pero pasó un par de veces, hasta que un día su hermana mayor nos descubrió, y ella era una adolescente en plena pubertad e hizo pleno uso de sus facultades y se masturbó mirándonos y luego con nosotros y desde entonces me buscaba para abusar de mí. Primero pensé que era un juego, pero confuso porque no se podía contar a nadie, y luego supe qué era y todavía había confusión, cuando habíamos empezado yo era más niño entonces no había hormonas pero ya luego sí, entonces las confusiones se multiplicaban. Luego de un tiempo se fueron y yo me quedé todo hechizado."
"Un momento, ¿Comenzó a usarte? ¡Es justo lo que le pasó a Cisne, un día descubrió a su hermana teniendo sexo con su novio, pero resulta que el novio la violaba, es decir, la hermana en realidad no quería tener sexo, pero ese día, como ese tipo ya la estaba violando y la niña los sorprendió, quería que la niña se uniera, pero la hermana ya no pudo más y aunque ella misma no se había podido defender antes, esta vez sí pudo y le tiró algo en la cabeza a ese tipo. Obvio les fue peor a ellas dos..."
"Es un mundo muy pequeño para tanto daño. No sé de dónde salió el termino normal"
"¿Tenías erecciones?"
"Hay detalles en los que no voy a detenerme"
Ashley besó a Shigma y lo abrazó. Le empezó a meter la mano por debajo de la camisa. "Eres muy sutil" Dijo Shigma arregládose la camisa y tomandole la mano a Ashly poniendola por encima de la ropa
"Pero... Esa no fue la única vez, ¿o sí?"
Ella se acercó y lo abrazó. Él calló.
"No tienes que decir nada si no quieres. Me hubiera gustado que hubieras confiado en mí y me hubieras contado todo esto antes"
"No hay mucho que decir." Shigma lloraba "Algunas veces lo recuerdo, no siempre, no es que me la pase pensando en eso, pero cuando me visita ese recuerdo, me cuesta mucho sacarlo de mi cabeza. Me cansa, me siento físicamente agotado y algunas veces hasta sudo y me mareo y me tengo qué recostar. No voy a decir que por eso empecé a consumir drogas, pero cuando consumía drogas sentía que me daban fuerza para poder enfrentarlo, pero no era así, simplemente me... Me quitaban todos los sentimientos, entonces claro, ya no importaba. Pero cuando estoy limpio... Algunas veces siento que están allí, en mi mismo cuarto, todos ellos, para volver a doblarme la espalda y atravesarme, para volver a ponerlo todo en mi boca, y halar mi cabello y besar mis hombros, llamarme niña y escupirme... Sé que no hay nada qué pueda hacer. Me hubiera gustado haber participado de alguna venganza, pero, igual murieron en el frente, seguro después de violar mucha más gente..." Shigma se recogió en él mismo y lloraba silencioso y amargamente. Su cara no fruncía mueca alguna, la saliva, la mucosa, las lágrimas, todo fluyendo lentamente por su rostro. Parecía que nunca había hablado de ello y se sentía descansado al hacerlo, pero a la vez le costaba mucho pensarlo y más ponerlo en voz alta. Trataba de incorporarse, pero parecía terriblemente debilitado por un horrible y penoso estado de descomposición.
"No puedo olvidarlo. Todavía lo tienen dentro de mí, lo siento cuando me tocan las costillas. Lo tienen en mi boca, lo siento cuando me besan y meten la lengua en mi boca, cada que succionó un labio. No sé por qué me gusta tanto. Quiero olvidarlo y que me deje de gustar"
"Tranquilo, está bien, estás conmigo."
"Lo siento, es apenas como la segunda vez que lo digo en voz alta, y cuando sale no puede parar de salir"
"No fue mi intención callarte, esto es difícil para ambos, estoy acá contigo."
"Algunas veces no sé si esto está pasando. No sé ni siquiera si eso realmente pasó. Algunas veces creo que tú no existes, que te estoy imaginando, que eres un producto de mi imaginación. No lo digo en serio y no lo digo pasando por alto lo que me dijiste de que no sabes qué es cierto y qué no, te entiendo cuando lo dices... Compartimos eso, aunque por motivos diferentes. Sé que tus motivos son... Yo. Y estoy... Y haré muchas cosas para resarcirme."
"Ok, me alegra saber que aún intentas hacerme reír continuando con esa farsa de la protección... En todo caso gracias por compartirme todo eso de tu pasado. Sé que es difícil. He vivido cosas y tú has estado allí"
"Sigh, Vamos a terminar muertos"
"Bueno... la mayoría de humanos terminan muertos. Estadísticamente, todos"
"Digo que nos vamos a asesinar. Tarde o temprano. Tú a mí y yo a ti. Es como lo que viene, lo que sigue después de que no seamos capaces de aguantarlo dentro"
"No importa, nos reinventaremos a nosotros mismos"
"La última vez que alguien dijo eso conmigo murió"
"¿Laura?"
"Sí"
"¿En qué contexto decía eso? ¿Prometieron matarse o algo así? ¿Eras feliz con ella o algo así? ¿Se amaban e hicieron algún pacto?"
"La felicidad y el amor, como los conocemos son inventos accidentales. Occidentales. Pero es bueno aparentar o por lo menos hablar de ello. Es paradójico. No sé cómo hablar de Laura. Ella me mostró muchas cosas que estaban dentro de mí. Muchas sin darse cuenta. Una de ellas fue que no soy capaz de compararme con los demás, por creerme superior o inferior. ¿Sabes qué es la igualdad? No sé de que se trata eso. Ella decía que la verdad es una y las verdades muchas, y que yo siempre decía lo mío con un mal disfraz y una desbaratada máscara y que no importaba a quién, siempre era un juego. Antes pensé que podía tener una sola identidad, sin antes pensar que somos una multiplicidad de ideas inventadas, mal hechas, un conjunto de retazos mal agrupados, de parches tal vez. No soy capaz de responder ninguno de los cuestionamientos míos y esperaba responder los de toda una sociedad. Soy muy ingenuo. Decía también que la importancia es solo un asunto de preferencia y no de prioridad. Siempre existen las palabras para describirlo. Como el día que tus padres mueren en tu vida y naces mas allá del día, como tú."
"Por lo menos muestras hacia ella una admiración y una pasión que no caben en ti. No lo sé, siento que la quisieras seguir amando, pero que ves su muerte como algo difícil de superar, digo, al contrario, como algo superable. Estas acostumbrado a no apegarte a Laura y estas luchando por conservar en el futuro el apego que tuviste mientras estuvo viva"
"Tal vez. Es... Es enredado, tal vez con ella me pasó que descubrí cosas que tú conmigo, pero los dos sin saber, tú me tenías a mí, que en ese momento era alguien que podía servir como de puente, de diccionario, para acceder a otras cosas, en ese momento no teníamos a nadie. Pero igual teníamos preguntas y cosas que queríamos experimentar. Y traumas y confusiones y... Y furias, rabias, muchas angustias y nos hacía, no sé. Violentos, tal vez, no que nos pegáramos, pero violentos en nuestras percepciones y respuestas al mundo. La normalidad, la diferencia, la... Identidad, eso que te decía del amor, la felicidad, es díficl lidiar con esos conceptos tan grandes porque... Bueno, existen, iba a decir que no existen, pero después de todo, se usan, la gente actúa como si existieran, pero también hacen eso con dios o la religión, y no es que de verdad existan, pero si uno actúa distinto dependiendo de eso, supongo que sí... No sé. No me gusta preocuparme por el futuro a largo plazo, es mejor un hoy inexistente."
"Pero el hoy existe, porque hoy es hoy. ¿No es así?"
"Sí, claro, tienes razón, lo único que existe es lo que nosotros queramos que exista, y hoy es hoy."
"Entonces sácame de aquí y vámonos a recorrer este podrido mundo con el dinero que tenemos, traiciona a Omega y ven conmigo, haz lo que quieres hacer, no te preocupes por conservar tu causa, tu plan de vida, tu estabilidad, tu locura, simplemente vámonos. Sé que eso es lo que quieres hacer, escúchame a mí y déjate llevar por mi voz, escapémonos del mundo y terminemos muertos, los dos, en un lago, cogidos de la mano, terminemos con todo, con el placer y el dolor, con la risa y la queja. Vámonos al extremo. Sé que no hay nada que te ate a la vida, no hay nada que quieras hacer, por eso no haces nada. Preocupémonos por hoy, simplemente por hoy hagamos lo que tú quieras hacer"
Ashly había vuelto a acariciar a Shigma por debajo de la ropa. Él lo hacía también de vuelta. Se besaban también. "Me pregunto qué sería de mi vida si realmente fuera quien quiero ser. Estoy seguro de que no sería nada de mi vida. Creo que ya me hubiera suicidado. Junto a quienes quiero estar la vida tiene ese algo de masoquismo e imposibilidad, de espacio blanco y puro listo para ser manchado, de imprecibilidad, de cosas impensables listas para ser creadas, de arte por vivir. Todo eso me llama a seguir, me llama a hacer cosas que no haría, que me mantienen vivo. La vida no es un reto para mí, es más un juego, un derroche, una curiosidad. Es una subversión inerte. Dejar que la inercia me lleve es tan solo parte de una estrategia. No quiero nada y no voy a hacer nada para conseguirlo, esa imposibilidad también me mantiene, ese sentimiento de que en cualquier momento voy a explotar. Como cuando sientes dolor en tu cuerpo y te das cuenta que eso es lo único que te recuerda que tu cuerpo está allí."
"El placer me remite al cuerpo. El placer también es dolor, y el dolor es una cantidad irremediable de placer, o viceversa. Ven Shigma. Está bien. Sé que te preocupas por mí, pero es hipócrita, es condescendiente. Puedo y quiero" Ya estaban sin camisas y quitandose los pantalones y con sus manos en todas partes el uno de la otra. Se rieron y se miraron y se abrazaban recostados. Se pusieron la ropa de nuevo. "Me gusta que cuando tienes un orgasmo pones cierta mirada intensa pero con los ojos cerrados, y tiemblas un poco. Allí es donde tal vez el placer ya no te acerca a tu cuerpo, a tu existencia, más bien como que te lleva más allá"
"Todo lo contrario Shimy, es llevar ese cuerpo al extremo. Parece que fuera un no-cuerpo... Pero es un ultra-cuerpo"
"Wow... Esa me gusta más. La alumna supera al maestro"
"Puaj, ya quisieras, hace mucho tiempo te superé. En el caso de hoy es la paz mental. Ultimamente no me preocupo por nada, me la paso con Cisne como me la pasaba contigo, haciendo nada, hablando de inexistencias presentes en nosotras"
"Es tarde para mí, tengo que irme"
"Te deberías quedar un rato"
"Sí... yo debería... tener menos tiempo. Pero tengo todo el tiempo. Sí, me puedo quedar otro rato."
"Y la próxima vez traes un condón y te las arreglas para que podamos tener sexo"
"Puedes estar segura"
Capítulo 17 : Se trata de decir lo que se dice (Todas son hijas dentro de ti)
"¿Tuvieron sexo?"
"¿Sin condón? Nah ¡Nunca haría algo así!"
"Pero hueles a sexo y estás toda húmeda."
"Es que... estábamos jugeteando. Casi lo hacemos, pero tal vez no era el momento. Nos tocamos un poco, y acariciamos y lamimos un poco. Me metió el dedo y yo lo alcancé a tomar con mi mano. Cosas de esas."
"Eres... muy explícita"
"Me gusta pintar un paisaje"
"Voy a ser sincera contigo, desde que me invitaste a este cuarto he estado esperando que me pidas que tenga algo contigo. No porque lo quiera, sino porque pensé que tú lo querías. Pensé que me deseabas o algo así."
"Pero ya te dije que no es así. Ni te deseo ni quiero nada contigo. No te voy a proponer nada."
"¿Por qué?"
"Tengo otras intenciones contigo"
"Pero a ti te encanta el sexo"
"Pero no todo es sexo, creo que... Además no es el espacio ni el momento para ninguna de las dos."
"Pero... ¿No tienes ganas de tener sexo?"
"No todo el tiempo. Puedes estar tranquila, no te voy a pedir que tengamos sexo. Soy una persona mayor que tú, sé que las dos estamos supeditadas a otras jerarquías acá, pero aún así sé que tengo una relación de poder contigo. Sé que si sintieras que debes tener sexo conmigo, te podrías confundir y de verdad acceder, pero no porque quieras sino porque tienes qué hacerlo. Pero no va a pasar. Te quiero. No quiero hacer cosas que te hieran, o que se aprovechen de ti."
"Está bien. Entiendo. Gracias. Yo... Había pensado algo similar, como que, te veo también como una hermana mayor y de cierta forma quería que me pidieras algo así, como algo... Así. Pero para sentirme necesitada... No porque yo quisiera algo contigo... ¡No pienses que no me pareces bonita!"
Ashley se rio "Te entiendo, en todo caso... Resulta que Shigma es amigo de tu hermana, o conocido al menos. Nos contamos un montón de cosas. Me contó todo. Que lo violaron y eso"
"¿Lo violaron?"
"Sí, fue horrible"
"Claro que sí, a las dos nos ha tocado"
"No, no fue horrible eso... Es decir, también, fue horrible la experiencia de escucharlo. No fue como cuando tú me contaste, él se puso como un muerto. Nunca lo había visto así. O bueno, parecido, pero no así."
"¿Y por qué me lo cuentas?"
"Estamos compartiendo cosas, tú me dijiste lo que pensabas de mí y yo te cuento que a Shigma lo violaron"
"Eso no te pasó a ti"
"No es lo que importa, te estoy diciendo cosas. Todo el tiempo me preguntas por él"
"Es por que tú todo el tiempo hablas de él"
"Pero ya sabemos todo de nosotras, ¿Qué más te voy a contar de mí?... Ah... Bueno sí, sé un poco más de el tipo que mató a mi madre. Era de un culto y... No sé cómo contarte..."
El tiempo en la clínica había adquirido una cadencia distinta. Las horas, antes vacías y hostiles, comenzaron a llenarse con una rutina de trabajo que Ashley se autoimpuso casi sin darse cuenta. Se descubrió a sí misma transitando los pasillos con un propósito que iba más allá de esquivar las demás internas o de esperar el próximo sedante. Ya no se sentía como un animal de caza, huyendo de documentalistas y acechando víctimas, camuflándose con el ambiente. Se sentía un árbol. Se sentía un insecto. Un hongo. Como algo que está en todas partes y hace parte de todo. Si bien desde antes ya sentía que tenía un radar afinado para detectar y leer a las otras internas, y hasta a las enfermeras y doctoras, esta vez se daba cuenta que no lo hacía para analizar sino para comprender. Y no un comprender que disecta, sino que quiere participar. Cisne se había convertido en su sombra constante, una presencia dócil que la acompañaba mientras Ashley asumía labores que el personal no daba abasto para terminar. Organizaban los cuartos de suministros, doblaban las toallas ásperas que olían a detergente industrial y reparaban las persianas atascadas de los salones comunes.
Para Ashley, mantener las manos ocupadas en el cuidado del lugar y de las demás internas era una forma de silenciar el ruido de su pasado. Además, le otorgaba un control ínfimo sobre aquel entorno que años atrás la había asfixiado... Aunque no, no era asfixia. Ella lo sabía, esa era otra idea que había abandonado. Sí había algo de control excesivo, la naturaleza de hablar de cordura y locura, de salud mental, como si hubiera una línea que se pudiera dibujar, a partir de la cual si se cruzara, ya se trataba de una enfermedad mental. Se sorprendía a sí misma guiando a Cisne, explicándole cómo organizar los estantes para evitar accidentes, o simplemente escuchándola hablar durante horas mientras limpiaban el comedor.
Un ruido ahogado, un gorgoteo húmedo y desesperado. La zona de las duchas. Ashley dejó caer el balde que llevaba y caminó hacia el sonido con la misma frialdad mecánica que la había mantenido con vida allá afuera.
En el suelo de baldosas mojadas, envuelta en espasmos erráticos, una de las internas nuevas se asfixiaba. Tenía los ojos desorbitados, inyectados en sangre, y sus manos arañaban inútilmente su propio cuello. Entre sus labios amoratados apenas asomaba el extremo de una toalla de mano, profundamente embutida en su garganta y empapada, bloqueando por completo el paso del aire. El instinto destructivo en su expresión más pura. Las demás internas que presenciaban la escena gritaban o se encogían contra los azulejos, paralizadas. Cisne se tapó la boca, a punto de entrar en pánico.
Ashley no dudó. No sintió el terror paralizante de las demás, solo una claridad absoluta y anestesiada. Se arrojó de rodillas junto a la chica, inmovilizó su cabeza con el antebrazo para evitar que los golpes contra el suelo le partieran el cráneo, y con su mano libre agarró firmemente el grueso pliegue de tela mojada. Apretó los dientes, hizo palanca con todo el peso de su cuerpo y tiró con una fuerza seca y bruta.
La toalla salió entera, produciendo un sonido de succión desgarrador, seguida inmediatamente por una bocanada de agua, fluidos y un grito ronco. La interna tomaba como podía bocanadas de aire estridentes, con las vías respiratorias laceradas e irritadas, y todo el cuerpo desobedeciendo todas las señales, tosiendo y rompiendo a llorar mientras tosía violentamente sobre el piso.
Ashley soltó la tela manchada, se puso de pie con lentitud y se limpió las manos en su sudadera gris. Miró a Cisne, quien la observaba desde la entrada del baño como si acabara de presenciar una resurrección.
"Ve a buscar a la enfermera de turno. Vegan, sienten a esa chica." Se volvió a limpiar las manos en la sudadera "Puaj. Se va a desmayar, cárguenla, que no esté acostada. Wow. No esperaba... Saber hacer esto." dijo Ashley, con la voz plana, inalterable "Y trae el trapero. Vamos a tener que limpiar todo esto. Voy a vomitar... ¿Qué demonios comío esta chica?" Ashley sonrió, satisfecha con su broma. Y secretamente, con no haber dejado morir a la chica.
Capítulo 18 : La necesidad de colgar. (Nuevas amistades, nuevos vicios y antiguos poderes)
"Por favor, dime que algún día me vas a matar"
"Si me sacas de aquí tal vez"
"Hablando de eso... Creo que es hora de salir."
"¿Del closet?"
"Ja Ja. ¿No quieres salir? Todo el asunto legal ya prescribió, ya pasó, las cosas quedaron claras, los registros de tu madre y tu padre y tuyos están en órden y los registros de Edith y Christian también. Omega se encargó de todo. Él está metido en una trayectoria mucho más grande que esto. Creo que fuimos un pez pequeño para él, usó el dinero para sus cosas, lo multiplicó, nos lo devolvió, ni siquiera cobró su parte y ahora está metido con militancias de resistencia internacionales y... No sé, creo que están planeando un golpe de estado, no sé, eso lo digo entre nosotros, estoy suponiendo, pero realmente hace meses que no hablo con él y las últimas llamadas todo era en teléfonos públicos y con nombres claves y... Creo que a final de cuentas sólo quería saber que estábamos bien, a su manera, pero ya no nos puede contactar por... Supongo que sé cómo te sentiste cuando te dejamos acá... Una vez más... En todo caso, tu dinero es tuyo y creo que es hora de que te pueda empezar a pagar todo lo que te debo"
Ashley estaba aplastada por toda la información que Shigma le compartía. Ni siquiera entendía muy bien cómo eran las mentiras que se tuvieron que tejer cuando la traicionaron y la entregaron, pero entendía que se estaban despejando y Shigma sí iba a cumplir lo que había dicho de empezarle a pagar lo que le había quitado, como la vez que le seguían la corriente con los planes de matar gente, pensabe que en eso Shigma también estaba simplemente diciéndole cosas para tranquilizarla, siguiéndole la corriente "No... No sé qué pensar... Todavía no entiendo bien y... No sé cómo sería mi vida afuera... Lo quiero pero a la vez me da miedo. La primera vez que salí... Había cierta espectativa, no sabía qué me encontraría, pero ya sí sé. Y no sé si me gusta. Y además sí pensé que era una conspiración... Tal vez diferente a la que es... Y... Y ya se me ha torcido la realidad tantas veces que... Me cuesta." Ashley lagrimeaba un poco, pero sin sentirse como que el llanto la iba a descomponer, pero tampoco ese dolor de cabeza como cuando sospechaba que tenía más llanto atrancado que no lograba sacar.
"La banda de Daphne y mi prima van de gira. Yo estoy encargándome de ser un manager de gira, y estar en el puesto de merch, soy básicamente el roadie y el conductor. Nos puedes acompañar. Sería visitar unas ciudades, dormir en la van y la carretera, y moteles y no sé, bailar su música en un lugar diferente cada semana y volver luego de unos tres o cuatro meses."
"Me asusta volver a consumir y volver a todo eso de lo que me separaste"
"No estás aquí para dejar de consumir, sí es una ventaja todo lo que has logrado, pero estabas acá mientras prescribían los términos de unas situaciones legales en las que Omega nos metió... Bueno, y yo. Nos metimos. Igual él ya no está y no me voy a poner a culparlo y eso ayudó a que no tuvieras cargos, bueno, a que ninguno tuviéramos cargos y que te pudieras quedar con tu dinero. Puedes venir. Confío en tí, confío en que podrás afrontar todo lo de afuera y yo estaré ahí contigo."
"Shimy, no entiendes, yo no debo. Sabes lo débil que soy."
"Débil y cobarde además. Aunque... Ya has señalado que lo fui más yo, así que, entiendo. Te estoy ofreciendo una gira. Te has acostumbrado a esto, estás dependiendo de esto ahora. Tienes que arriesgar tu estabilidad. Sabes que a personas como tú o como yo no nos queda nada qué perder. No tienes nada ni a nadie en la vida, te estoy ofreciendo que si te vas a gastar, lo hagas a mi lado."
"Prefiero quedarme acá sin hacer nada"
"Yo sé cuál es tu punto. Tú sabes lo mucho que yo amo la inercia. Pero no es como si te llevara a cargar equipo. Aunque sí lo vas a hacer."
"¿Tengo qué hacerlo?"
"No. Me gustaría que me acompañaras. Sabes que significa mucho para mi. Laura y tú son mis musas."
"Puaj, horrible comentario. Ojalá nunca lo hubieras dicho... ¿Qué tal tus violaciones? ¿Eso no te inspira?"
"Ok, ok, tienes razón, yo me busqué eso. No te quedes con mi versión, háblalo con tu doctora, ella te apoya en tu camino, consúltalo con ella, si ella te dice que no estás lista, y si tú todavía dices que no estás lista, no te diré más, sabes que cuentas con todo lo tuyo y que yo sólo lo estoy teniendo mientras cumples tu mayoría de edad. Yo estoy trabajando así que tu dinero está creciendo solito, no lo estoy tocando para nada. Pero, sí quisiera que te dieras este chance... Además, si vienes con nosotros te puedo presentar a la hermana de Shirley"
"Está bien. No sé cuál es mi objetivo al tratar de resistirme. Sé que siempre termino haciendo lo que tú dices. Bueno, en realidad, lo que dices es lo que yo quiero desde el principio. Quiero ir contigo y conocer a Daphne y ver música en vivo y... No sé. Ser libre. Ser. Siento que tengo que poner algo de resistencia. Quiero pedirte un favor. No es una condición, si quieres no lo haces. Necesito que definamos cuál es mi papel en las GP."
"Las GP eran una fachada para Omega tener varias formas de financiar su crecimiento y nos dio la oportunidad de tener una fiducia donde estaba todo tu dinero, pero ya no se necesitan. No tienes qué tener ningún papel en eso. Por el momento lo único que puedo hacer es invitarte a tres o cuatro semanas de perdición conmigo y una gente que estoy acompañando. Pero luego de eso, todo es tuyo"
"Creo que no entiendes. Ya no estoy haciendo lo que hacía contigo."
"Sé que no. Estás encerrada."
"No... Sigues sin entender. Qué raro es que seas tú el que no entiende. Estoy preguntadeso porque... Tengo... Quiero hacer cosas. Quiero... Estudiar y tal vez... Hacer algo."
La doctora Shermann se acomodó en su silla, observando a Ashley con esa mezcla de autoridad profesional y genuina preocupación.
"Quiero dejar algo muy claro desde el principio Ashley, la decisión final sobre tu alta siempre estará y seguirá estando exclusivamente en sus manos" Pausó y miró un poco a Ashley. Esperaba una reacción, pero al no tenerla, seguía "Clínicamente haz demostrado avances significativos en estos últimos meses. Puedes salir y tienes todo el derecho a hacerlo... Creo que de hecho se te debe. Si sientes que es lo que verdaderamente quieres y debes hacer en este momento. Sin embargo, mi responsabilidad es ser completamente franca. Salir de estas instalaciones es un paso inmenso, pero hacerlo aferrada a Silas es algo que no le recomiendo en absoluto. Él es un joven que aún arrastra tormentas muy oscuras, dinámicas que ya te han quebrado y arrastrado en el pasado, cuando saliste por primera vez. Tienes la capacidad y los recursos para reconstruir tu vida allá afuera, pero entrelazar tu recién recuperada estabilidad a alguien que aún se boicotea a sí mismo no es el camino más prudente. La puerta está abierta Ashley, pero quiero que reflexiones detenidamente con quién eliges cruzarla."
"La verdad es que... Sé que no estoy lista para volver a la ciudad. No estoy lista para volver a vivir por mi cuenta. Y por eso sólo voy con ellos unos meses. Pero volveré"
"Confío en ti... Y quiero que confiés en ti y en tu proceso. Y por eso es que tienes qué cumplir eso que acabaste de decirme. Y Volver"
Ashley se subió al auto.
De alguna manera, que era obviamente ilegal y negligente, Shigma había llegado a un acuerdo y la niña podía acompañarlo a su gira. Ella miró a la doctora Shermann. La doctora lloraba, Ashley se sintió algo culpable y triste, pero pronto se le pasó.
Algo la llamaba a abrir los ojos. En parte era la sensación de que valía la pena llenarse de esperanzas de nuevo. Así era cada vez que salía de los bosques tranquilos. Así era cada vez que salía del cascarón en el que había pasado toda su adolescencia. Así era cada vez que salía de la clínica de reposo. Abría los ojos. Se dejaba inundar por el mundo y sus instrumentos. Se dejaba amar por Shigma y por su extraño y fuerte amor.
Ella ya conocía a algunas de las chicas de la banda. Una de ellas la recordaba bien. "Es un placer tenerte de nuevo en nuestras presentaciones. Hiciste falta. ¿Sabes? Este chico no fue el mismo cuando te abandonó. Le pregunté mucho por ti los primeros días" Ashley sonrió. Hacía un buen tiempo no sonreía con tanto entusiasmo. Quería sonreír. Le gustó saber que Shigma cambiaba sin ella. Le gustó saber que le hacía falta a Shigma.
"No sé si vuelva Cisne. Quiero escapar. Sé que Shigma quiere que yo escape. Él quiere matarse conmigo. Él quiere que nos suicidemos. No sé qué pienso al respecto todavía, pero sé que me enfretaré a eso en su momento." Le dijo a Shirley. Porque Shirley la escuchaba. Y ella se sentía una cuando le hablaba. Era una sola la que se sentía en su cuerpo. Hasta nunca a ese millón de Ashleys que se odian. Era una mientras estaba en el auto y se encaminaba a la carretera. Era una lluvia de emociones. Todas eran buenas emociones. Shigma era un ser mucho más tranquilo, como si ya no estuviera tan consumido por la ansiedad y el nihilismo extremo que tanto lo agobiaban, tal vez gracias a que se había olvidado de su teoría, estaba mucho más centrado en su arte ahora. Se notaba en sus ojos que su pasado seguía siendo su tristeza, pero se notaba que ahora lidiaba mucho mejor con el mundo vivo que lo rodeaba. Ella era una.
Se sentó atrás con las demás chicas. La bajista, la baterista y Daphne, la hermana de Shirley.
"Hola. Soy Daphne, ella es Christina. Supongo que si vamos a dormir en el mismo cuarto por dos semanas podemos conocernos mejor y llevarnos bien." Daphne tenía razón y muy poco parecido a Cisne. Era de mediana estatura, con el cabello liso y con cara de mujer. Según calculaba era dos años mayor que Ashley, pero parecía mucho mayor. Su aspecto cansado no era sorpresa para alguien que conocía lo que había pasado mientras luchó por la cordura de Shirley.
"Me llamo Ashley." Se dieron la mano. Ashley le dio un beso en la mejilla. Sentía que debía hacerlo.
"Vienes con Silas ¿No? Él me habló algo de ti cuando nos encontramos acá cerca del parqueadero"
"Sí. Yo le digo Shigma. Cuando lo conocí me dijo que le decían así"
"¿Hace cuánto lo conoces?"
"No sé, tres, cuatro años"
"Mucho más que yo. ¿Eres o fuiste su novia o algo así?"
"¿Él qué les dijo que yo era?"
"Dijo que eras alguien muy especial para él. Dijo que eras lo más especial para él. ¿Ya nos habías escuchado tocando?"
"Sí. O tal vez antes, cuando se llamaban de otra forma, y no estaban las mismas. No te recuerdo a tí."
"¿Y te gustaba la música?"
"Claro que sí."
"Éramos de varias bandas, pero nos cansamos de tocar con músicos hombres e hicimos nuestra banda de chicas. Tocábamos en bares, era una experiencia mucho más íntima, pero es hora de hacer una gira pequeña, yo por ejemplo nunca he tocado al aire libre."
"Yo iba a un bar donde tocaban algunas, creo. Tener un grupo es hermoso, es hermoso conectarse de varias manera, las vibraciones en el cuerpo y el baile... Sería hermoso que yo supiera tocar bien un instrumento. Sólo me sé algunas notas en guitarra y en flauta dulce"
"Bueno, en estas semanas podrás aprender uno que otro truco. Queremos trabajar las canciones lo más que podamos y grabar un disco. Estamos pensando en llamarlo Lágrimas de Cisne o tal vez Cisnes de Hielo. ¿Qué te parece?"
"Me parece genial. Quisiera tener una ambición, un objetivo o alguna meta en la vida. No quiero nada. Me gustaría escuchar tus canciones."
"Eres muy parecida a Silas, es como si fueras su hermanita. Hasta esa mirada seca y crítica que lucen como si quisieran que uno sintiera que las cosas están mal. Están locos los dos. Algunas veces, y de algunos ángulos, creo que tú también crees, como él, que el mundo es vulnerable a tus caprichos celestes."
"Lo sé. Te contaré mi historia, bueno, nuestra historia, en el camino. Sé que tú también me contaras muchas historias, porque yo sé que tienes muchas. Tenemos tres meses para conocernos mejor. Y espero que eso llegue a suceder." Ashley besó a Daphne en la mejilla de nuevo y se le recostó un poco. A Daphne no pareció molestarle. Se notaba que eran una banda de chicas muy unidas, una sororidad, de alguna forma y tendría tiempo de conocerlas a todas. Ashley no sabía realmente qué la había empujado a comenzar una relación de este tipo con la hermana de Cisne, pero seguro sabía que no tendría nada de qué arrepentirse.
Capítulo 19 : La tortura conversacional. (Fantasmas en el trópico)
"¡Maldito seas Shigma, deja de vivir y de morir por tus malditos fantasmas, me estás torturando con todo esto! Le dije, y él me respondió que lo sentía y no podía evitarlo. Siempre arrastró todo lo que me rodea con ese maldito espiral. No me molesta morir, pero seguro odio que las demás personas se hundan allí. Y eso es básicamente todo. Por eso es que lo golpee ayer. Me disgustó que no le molestara que le dijera la verdad. Nada le disgusta. Siento que él me ayuda a existir, porque le confesé que me sentía inexistente y que quería colgar de algo. Del dolor. Hubo un tiempo que pensé, o tal vez acepté, que me hiriera como forma de comunicación, para dar sentido a las cosas y a la existencia, pero ya no. Y hubo una época en la que yo lo hería. Ya soy demasiado inofensiva. No es que quiera hacer daño. No te hago daño a ti. Ya sabes, existe un lazo muy difícil que no quiero romper y se encuentra entre tú y yo. Por muchas cosas. Tenemos casi la misma edad y a pesar de que nuestras familias y nuestro desarrollo de niñas a mujeres fue diferente, tenemos nociones muy cercanas. Y eso que tan solo he pasado contigo pocos días." Ashley y Daphne estaban acostadas sobre el pasto cerca de la entrada a la cabaña en la que se estaban hospedando, mirando hacia el cielo, tratando de encontrar en las estrellas explicaciones a lo que ellas llamaban el día de hoy, aún después de saber que ya existen personas que han intentado este método de una infructuosa o dramática manera. No les importaba lo que otras personas habían intentado, les importaba lo que ellas iban a hablar durante la noche. Les importaba lo que iba a pasar durante su tiempo juntas.
"Lo sé. Creo que uno sabe cuando la otra persona es así. Creo que tú en el fondo sabías que alguien como yo podía ser compatible contigo. Eres muy especial Mónika"
"Aún no entiendo por qué no me dices Ashley. Tu hermana me dice Ashley"
"No puedo creer que Silas no me lo hubiera contado antes. Es increíble. El otro día me lo encontré cerca de la clínica, ¿recuerdas que te dije? y él me preguntó y yo le conté todo. Absolutamente todo. Él me dijo que iba a visitar a una amiga y ya. Ni una sola palabra."
"Él es así. Me pregunto dónde están Christina y Micela. Ya deberían estar llegando."
"A Christina creo que la vi hablando con un chico. Pero no estoy muy segura. Micela debe estar sola, caminando por las rocas, fumando yerba, como siempre. Desde aquí puedo escuchar gente gritando, cantando. Tal vez están allá. Festejando con el resto."
"No con Shigma. Él está en nuestro cuarto"
"¿Nuestro cuarto? ¡Ya sabes cómo me molesta eso Mónika!"
"Cálmate. Acabamos de tener sexo. Él está exhausto. Bueno, la verdad siempre está exhausto, pero esta vez no ha dormido desde antes de ayer. Le di unos calmantes y le dije que durmiera un poco. A mí me gusta dormir con él. Espero que a las chicas o a ti no les incomode."
"El trato era que él dormía en la van. Quiero levantarme desnuda, con poca ropa en la mañana y no podré hacerlo si él está allí. Pero bueno, qué más da. Él ya ha visto a Christina y a Micela desnudas y creo que algún día me verá a mí también. Lo invitamos a que viniera con nosotros porque pensamos que era gay, por eso fue que ellas se cambiaron con él en la habitación y además que pareció no importarle."
"No lo sé. Algunas veces se comporta como una chica. Pero eso es porque lo violaron unos tipos. Claro que también lo violaron unas chicas. Sé que le gustan las mujeres y los hombres así que no sé. Conmigo es muy sexual, pero creo que de otra forma se considera asexual."
"No sabía que lo violaron. Y creo que no me lo debiste haber contado."
"Creo que no" Ashley se levantó un poco apoyándose en sus codos. De pronto estaba encima de Daphne y quería besarla. "Mónika, creo que estás un poco confundida" Ashley la intentó callar de nuevo con sus labios y luego con todos sus deseos, para cuando Daphne se dio cuenta y quiso hablar de nuevo se encontró con que ninguna de las dos llevaba camiseta y con que Ashley era muy buena haciendo lo que estaba haciendo. Se cubrió rápidamente y se separó de la que pensó nunca le daría un beso con lengua.
"Escucha Mónika, creo que no estamos en la misma estación. No sé si te di señales equivocadas, no creo, pero sí quiero dejar claro que no quiero esto."
"¿No te gustó algo? ¿Lo estoy haciendo al reves?"
"No es eso. Lo acabas de hacer con Silas Depronto no te viniste. O eres insaciable. Y eres más promiscua de lo que pareces. ¿Lo sabías? Mira, quiero que entiendas que no se trata de eso, es sólo que yo no quiero preocuparme por tener algo con alguien y tú estás algo perturbada y en un tiempo vas a volver al lado de mi hermanita y yo volveré a actuar y audicionar, y creo que lo último que necesitamos es esto"
"Está bien, no es para tanto. No significa nada. Iba a darte un rato de placer. Es mi promiscuidad al servicio de los que quiero. Mi historia sexual es algo desorganizada, pero estoy segura que no tiene nada de malo que dos amigas se den placer gratis cuando nadie las está mirando. Eso no tiene por qué interponerse en nuestra amistad o en mi relación con Shigma. Yo sé que Shigma ha tenido cosas con otras chicas y chicos. Lo que él o yo tengamos con otros y lo que yo tenga contigo o con algún chico es una diferente relación. Son diferentes personas y cada una está en un plano y un nivel que la otra no abarca. Tú eres mi amiga, con besos o no y Shigma es mi amante, mi amigo, mi hermano, mi cuerpo y algunas veces a quien más odio. Además no es celoso. Porque como te digo, lo que yo tenga con alguien más no tiene que ver con lo que tengo con él. Es algo especial y que hemos forjado con mucho trabajo."
"Entonces soy yo la que no está lista para esto. Sé que tú me comprendes. Espero que no hayas experimentado nada de esto con mi hermanita... Sabes que todo lo que le pasó me afectó mucho, me molestaría mucho si hubieras hecho algo así, pero confío en que no. Esto entre tú y yo es, por el contrario, algo muy diferente. Es nuevo y excitante, pero también sé que tengo que darme tiempo siempre que voy a aprender algo. Te aseguro que te diré a ti cuando quiera experimentar. Algunas veces los chicos no son suficiente. Es más... Sí creo que soy lesbiana... No sé. No quiero tener nada con ningun chico. Pero tampoco con tigo. Espero que no sea un problema."
"Nah, ella está segura conmigo, no le haría algo así, Cisne es también como una hermanita"
"Pero también dijiste que Silas es tu hermano"
"¡Ja! sí, y lo es. Pero es diferente. Si quisiera algo contigo a cualquier costo me aprovecharía de ti, pero no es así, está bien que no pase nada. Te quiero. Daphne, quiero que sepas que puedes contarme cosas. No sólo soy buena besando y tocando, también sé escuchar en silencio. Y bueno, soy una chica con capacidades que no siempre son explotadas. Como tú y como todos, tengo habilidades que considero únicas y más valiosas. ¿Te gustaría ir por una guitarra y mostrarme canciones que no conozca?"
"Sí que eres especial Mónika. Creo que nunca me cansaré de decirlo. Tal vez entre las dos podamos hacer alguna canción. Tienes un talento, sé que ya has echado a andar proyectos con Silas, pero no me molesta incluirte en mi vida."
Casi dos semanas habían pasado y para nadie era un secreto que Daphne y Ashley eran amigas inseparables, hermanas, que hacían todo juntas y aunque discutían se veían como si hubieran sido amigas toda la vida. Algunas veces, embriagadas por ese espíritu de compañerismo y de invencibilidad que las abordaba cuando estaban juntas, salían a animar el público durante los conciertos y bailaban, movían sus cuerpos, levantaban sus camisetas por unos segundos, encendían antorchas, literlmente, bombas molotov, y amenazaban con quemar a todos, lanzaban agua, cantaban versos improvisados o recitaban un poema que habían hilvanado la noche anterior entre drogas y euforia. Ashley se había convertido en una vocalista secundaria, aunque usaba más palabra hablada, en un tono parco, seco, atonal, que canto. Otras veces proponían divertidos juegos mientras la horas pasaban en el camión entre una ciudad y otra. Esto causaba una pequeña molestia a las otras dos chicas, que se sentían un poco excluidas y perdidas en las conversaciones por la noches y madrugadas en el cuarto de mujeres, o en los viajes cuando las cuatro iban en la parte de atrás. Aunque la verdad, la mayoría del tiempo, las chicas estaban ocupadas con asuntos de la banda, como para querer congeniar con Daphne y Ashley, que estaban más bien de paseo. Micela se la pasaba fumando yerba y practicando el bajo y el saxo, y Christina era más social y no le costaba, como a las otras hacer amigos fácilmente en cada parada. Shigma hizo lo posible por encajar, Ashley y Daphne hicieron lo posible por que las otras dos chicas no se sintiera ajenas y Shigma hizo lo posible por que Ashley no le dijera absolutamente todo a Daphne pero obviamente las intenciones de Shigma fueron superadas por el entusiasmo y el nuevo regocijo que brindaba una nueva, fresca y mucho más ligera y delicada amistad. Lo que no le contaron lo supuso. Y no era tan difícil, después de conocer un poco las agitadas y trastornadas vidas de estos dos personajes.
Shigma no sentía celos o lejanía de Ashley, pero sí sentía que las cosas no deberían verse tan bien. Él siempre sentía que faltaba este toque trágico, este toque que dice al mundo que el jarrón va a caer de la mesa y que la leche se va a derramar. No podía decir que Ashley se estaba alejando de él, porque en realidad pasaban muchas noches juntos, algunas veces acompañados de Daphne, no sexualmente, sino como pasando el tiempo juntos, pero sí se quejaba constantemente de las ilusiones que Ashley se estaba formando, porque sabía que de esas idealizaciones sólo queda la decepción. No quería tener que ver con alguna otra desilusión de Ashley. O esos eran los miedos que sentía y en los que se escudaba.
Sabía que lo de Daphne y Ashley iba a terminar mal y que el único culpable a los ojos de las perjudicadas iba a ser él. "Me agrada que estes aprovechando todo esto al máximo."
"Lo sé. Sólo estoy tratando de dejar tantas marcas y recuerdos como pueda. ¿Ves lo mucho que me ama y necesita Daphne? Siento que si no me doy esta oportunidad, de nada servirá haberla dejado pasar."
Capítulo 20: Otra forma de inercia (Yo era mi final.)
Ashley había tenido un sueño horrible en el que ella y Shigma se suicidaban, o no era del todo claro, pero ciertamente el uno mataba al otro, o viceversa, o ambos se mataban. Se despertó sudando y como hacía rato no la despertaba un mal sueño. Un torrente incesante de imágenes, palabras sueltas y monólogos desquiciados, pero no había sido más que un delirio. Un mal sueño inducido por el agotamiento, el residuo de los químicos en su sistema y el eco de los fantasmas que aún se resistían a abandonar su cabeza. Dentro de ella tenía la noción de que el motivo real de la salida a pasar con las chicas en su gira podía en efecto haber sido una excusa para un pacto suicida de parte de Shigma. Descansaba de haber despertado de esa pesadilla, pero también la sentía como parte de la claridad ahora.
Ashley contempló el techo de su habitación en la clínica. La luz de la mañana entraba opaca por la ventana a través de la cortina recortando las sombras con una nitidez que le resultó extraña. Respiró hondo. Por primera vez en muchísimo tiempo, el aire no se sentía pesado ni asfixiante; se sentía como una oportunidad. Sentía una claridad ajena, o inusual. Como esas veces en las que su propia voz y sus propias manos como que se manifestaban a través de ella, pero como si vinieran de adentro. Como si hubiera desbloqueado esa voz, una voz que antes le susurraba cosas, ya era como un río al que podía agacharce y tocar sumergiendo la mano en él y entendiéndolo. El laberinto de confusión del que acababa de despertar se desvanecía rápidamente, dejando en su lugar una resolución sólida, casi palpable.
Se acordó del dinero, que seguía allí, intacto, esperandola. Durante mucho tiempo esa fortuna había sido sangre, culpa y un posible escape hacia la nada, pero ahora, sentada al borde de la cama mientras observaba a Cisne dormir plácidamente, Ashley creía verse formar dentro de ella una idea de cómo esos recursos podían ser otra cosa. Ya lo había pensado y hasta dicho antes, quería hacer algo con eso. Con ella. Quería hacer algo. Creía que era lo nuevo y diferente, el propio querer y que esta vez el miedo de fallar, o de lo que podría significar, o de lo podría salir bien para otros pero no para ella, no se sentían como detrimentos, sentía que cualquier resultado iba a ser el que tenía qué ser, se encontró con pocos deseos para el resultado y más por el intentarlo.
Miraba las paredes que la rodeaban y pensaba en cómo era la clínica antes. Cómo eran los lugares en los que había estado en la gira con las chicas, visitando otras ciudades que nunca había visto. Pensaba en la diferencia entre sentirse asfixiada y sentirse refugiada. Quería construir algo que tuviera sentido, algo que se opusiera a lo que sentía como una maquinaria de destrucción y opresión que se cernía sobre todas, quería más bien dar herramientas para que cada quién se pudiera cobijar. Quería sanar.
Se vistió con su propia ropa no como rebelándose, no como haciendo una afirmación, sino pensando en lo feliz que la hacía poderse vestir. Tenía un plan estructurado. Un plan real, de vida, sin muertes ni venganzas. Caminó hacia el consultorio de la doctora Shermann.
Antes de que pudiera pronunciar una sola palabra sobre todos los planes que tenía, como quería crear un pabellón mixo, cómo quería poner instrumentos de verdad en la sala de música, y conseguir voluntarias pero tal vez poder contratar personas para que les dieran talleres, pero sobretodo, cómo sentía ardiente y afanoso su deseo de recuperación, la psicóloga la hizo pasar y cerró la puerta con un gesto remarcablemente solemne. El rostro de la doctora Shermann estaba tenso, despojado de su habitual compostura neutra. Sostenía un reporte sobre el escritorio.
"Ashley, toma asiento, por favor " Ashley reconoció el tono de inmediato. Era un tono de las fracturas irreversibles. No se sentó. Se quedó de pie, con las manos dentro de los bolsillos de su sudadera, sintiendo que la gravedad del cuarto aumentaba.
"¿Es Omega?" preguntó, aunque en el fondo de su pecho ya conocía la respuesta.
"No... Es Silas" respondió la doctora Shermann, usando el nombre real que tan poco encajaba con el chico de la sonrisa de mercurio. "Parece que luego de que volvieran de su salida artística, él estaba tomando de nuevo trabajos en lo que podía y en uno de esos hubo un enfrentamiento, que no debío haber ocurrido, pero ocurrió, y que no debío haber escalado, pero... Terminó siendo a gran escala. Anoche. Hubo un incendio y una estructura, no sé, un edificio colapsó. Silas no logró salir. Lo siento profundamente, Ashley. Ha muerto."
El silencio que inundó la oficina no fue un zumbido ensordecedor ni un nudo en la garganta que la obligara a enmudecer, como le ocurría en el pasado. Fue un silencio diferente. Un silencio que se sentía que no salía desde adentro, sino que la aplastaba desde afuera, absoluto, vasto y definitivo. Shigma, el chico que se jactaba de estar muerto en vida, el que jugaba a acelerar su propio final por pura inercia y cinismo, finalmente había encontrado lo que tanto invocaba de una forma ajena, cruel y víctima de una situación social volatil e injusta con la juventud de su ciudad. Ashley cerró los ojos, esperando instintivamente que el mundo se desmoronara, esperando el asalto del pánico, el impulso de gritar, de rasgar su ropa, de recaer en la oscuridad de la locura.
Pero la locura no llegó. Abrió los ojos y sostuvo la mirada compasiva de la doctora. Lloró. Se sentó. La doctora se sentó con ella y la abrazó. Estaba viva. Tal vez Shigma se había consumido en su propio fuego, devorado por la guerra afuera y adentro de él, pero ella se sintió nacida de las cenizas, sobreviviente accidental.
La doctora la acompañó al funeral. La madre de Shigma estaba allí con sus hermanas, tías de Shigma, y Micela, su prima. Se saludaron y lloraron juntas. Ella no sabía qué tanto sabía la familia de Shigma al respecto así que no se atrevió a mucha conversación. Micela estaba afuera fumando yerba y le contó más detalles acerca del accidente y de los días de Shigma antes de su muerte. Shigma había estado trabajando principalmente como diseñador independiente para varias casas de imprenta, pero algunas veces volvía a tomar trabajos peligrosos en la frontera. Le dolió pensar que se sintió tan en deuda con ella, que prefirió seguir tomando esos trabajos antes que pedirle dinero. O usarlo, después de todo como tuto tenía un estipendio. Pero también pensó que así como ella se sentía algunas veces atada intrínsecamente y casi que ineludiblemente a la clínica, tal vez él se sentía así también con ese tipo de trabajos. Obviamente estaba siendo explotado y él lo sabía, hablaba de eso, pero también había una pulsión. Tal vez también una culpa. Ya estaban las dos chicas hablando más de Daphne y de la banda, desatrasándose de cómo les estaba yendo grabando el álbum y en las vidas de cada una y ahí fue que lo vio. Mientras Ashely fumaba ella y veía a Micela hablar, detrás de ella, a casi media cuadra estaba él. Omega. Acompañado de la gerente del banco. "Micela, puedes darme un momento" Ashely le devolvió el cigarro y caminó rápidamente
"Hey... ¿Qué haces acá?"
"No estoy acá Ashley"
"Señorita Starkey. Espero que esté viviendo al máximo con sus ganancias" Dijo la que ella había pensado que era gerente de un banco
Ashley le sacó la lengua, pero no en un gesto infantil, sino con la boca ancha y arrugando la nariz. Luego le escupió los zapatos tacones que se veían muy caros "Si no supiera que este tipo está tan bien conectado como está, los amenazaría con intenciones de cumplir mis amenazas, no puedo claro... Y la verdad sea dicha... Tampoco sería capaz. Pero quiero que sepan que así me siento"
"Disculpa querida, Ashley no está bien de la cabeza. Nunca lo ha estado y nunca lo estará. Y seguro nos culpará. Pero está bien Ashley. Puedes sentirte así. Vine un momento nada más y esperaba encontrarme contigo. No lo estaba anhelando, sólo digo que conté con ello. Ni siquiera debería estar acá, no quiero que tú o la familia de Shigma estén en riesgo. Pero vine a entregarte esto." Omega le entregó a Ashely una caja rectangular cerrada. "Cuando estuvimos viviendo en el motel tuve que vender las dos casas. Tu madre no está enterrada en el jardín. Me contaste que era uno de tus recuerdos si no sabías si eran ciertos o no. No lo es. A tu madre la encontraron en el suelo de la cocina. No muy lejos de donde encontraron a Edith. En todo caso, vendí tanto tu casa, como el apartamento de la madre de Shigma. A ella le dí su dinero, que ella usó para irse con sus hermanas, y tu dinero lo sumé a tu cuenta. Shigma me pidió que me deshiciera de la mayoría de cosas y algunas pocas, me pidió que las almacenara. Dos en especial. Una para mí. No te voy a decir que es. Yo mismo no sabía, se supone que sólo accediera a ella si algo le pasaba. Y la otra para ti. Fue una apuesta estúpida. Como están las cosas soy un hombre buscado por lo menos por 4 gobiernos, incluído el nuestro. Los chances de que él muriera antes que yo... Supongo que, como siempre fue usual, él sabía algo más que nosotros." Dos hombres armados que parecieron salir de las sombras hicieron unas señas que la supuesta gerente le comunicó en el hombro como dándole un código morse con caricias "Gracias querida. Tengo qué irme. De nada Ashley"
"Maldito. Hasta nunca... Y gracias, supongo. Por todo. Y olle tú, bancaria... Lamento escupirte en el zapato"
"No hay problema. Que estés bien Ashely"
"Bueno si no hay problema ven, que puedo escupirte en el otro" esta vez sacó la lengua un poco más juguetona. Pero sólo un poco. Sí había salivado cuando ofreció escupir por segunda vez.
Los vio caminar unos metros y luego parecieron meterse aun carro que salió y luego se escondió en las sombras.
Se devolvió a donde estaba Micela.
"¿Quiénes eran?"
"Viejos amigos. No se pueden quedar" Ashley empezó a abrir la caja, estaba empacada como un regalo, pero seguro no la había empacado Shigma. Una vez quitó el envoltorio sí se notaba la caja real en la que estaba. Era de papel kraft y cartón simple. Adentro había un rollo de papel barato enrollado con una cinta de pelo. "Oh no" Ashely la reconoció de inmediato y se puso a llorar. Era el primer dibujo qe había hecho de ella, ya terminado en acuarelas, envuelto con la cinta para el cabello que ella le había regalado a los pocos días de conocerse. "Oh no" Ashley lloró inconsolablemente en los brazos de Micela.
Las primeras semanas tras la confirmación de la muerte de Shigma estuvieron marcadas por un vacío denso, una ausencia que Ashley llenó entregándose a rutinas y actividades físicas y emocionales de la clínica. Ya lo había hecho una vez. Ella sabía cómo funcionaba. Aunque esta vez era distinto. Ya no era una niña de 9 años. Sí, tenía qué pausar mientras estaba arreglando su habitación, y cuando se ofrecía a labores de cocina algunas veces tenía qué parar y pedir que la disculparan mientras salía a fumarse un cigarrillo y llorar sola en un baño. Pero sabía que tenía dentro de sí lo que se necesita para quedarse quieta y cambiar. O moverse y seguir igual. Se sentía invitada a dejarse arrastrar por un espiral nihilista que solían alimentar cuando estaba con Shigma, y lo visitaba, pero no se quedaba allí. Usaba la memoria de Shigma como un espejo de lo que ya no quería ser. Claro su muerte había sido, como las de muchos, una consecuencia de algo mayor, no había sido él quien se había quitado la vida. Pero tampoco no había sido él. Él mismo decía que estaba muerto. Y tomaba parte en esos trabajos riesgosos. De cierta forma también había elegido sucumbir a la inercia de la guerra y la autodestrucción. Ella también se sentía interte, sabía que tenía una relación cercana con la muerte, pero no estaba muerta.
Shigma le había dejado la fiducia a Daphne, pero a Ashley le faltaban pocos meses para poder tomar control usual. Ya tenía varias ideas y las compartía con la doctora Shermann. No todas eran realmente planes, algunos con los que se acercó tan decidida esa vez a su consultorio no eran más que bocetos de planes, pero poblaban a sus momentos terapéuticos de propósito, de empuje. Lavaba el origen de abuso y sangre y se convertía en una palanca para el cambio.
Se estableció oficialmente como voluntaria residente de la institución. Para internas jóvenes como Cisne y las chicas de las nuevas cohortes que llegaban aterradas, dopadas y desconectadas de la realidad, Ashley se erigió de forma natural como una figura de contención. Era una hermana mayor que no juzgaba y conocía de primera mano la textura de la oscuridad y la asfixia de los laberintos mentales por los que ellas apenas comenzaban a transitar. Había todavía muchas cosas coercitivas, normalistas, aplanadoras de sentido, con las que no estaba deacuerdo de cómo se piensa en la locura, y la cordura y lo normal. Pero creía que no eran cosas que dependieran de la clínica. Sino que cada persona tendría qué descubrir para poder navegar el tener qué estar encerradas y vigiladas. Tal vez esa parte era una inevitabilidad no porque estuvieran menos cuerdas que la gente afuera. Si no tal vez por eso mismo, eran normales y estaban vulnerables a ser manipuladas, si no aprendían de sí mismas.
Canalizó su intensidad hacia el intelecto. Con la supervisión de la doctora Shermann, comenzó a recibir currículos, libros y tutorías. El estudiar a la gente y sus maneras y poder leerlos, dejó de ser un arma cínica que antes usaba para manipular o emitir juicios que le permitieran librarse molestias de otros en el mundo exterior, y se fue transformándose en una vocación académica. No era necesariamente rigurosa, no estaba tan lista todavía para matricularse en una universidad. Ni quería hacerlo tampoco, no quería participar de la maquinaria, del monstruo, sólo quería saber cómo funcionaba, para no ser digerida, sino ser una especie de bezoar, un tumor, quería aprender del enemigo. Tal vez incluso no lo veía como un enemigo. Tal vez ella era una parte de un ecosistema en el que la clínica y otras instituciones eran como icebergs, o monstruos gigantes. Tenía que saber defenderse de ellos, pero también cohabitar con ellos y de vez en cuando, cazarlos para comer. Además aprendía con rapidez y la empujaba cierta urgencia por entender cómo su región había llegado sentirse como un contexto social profundamente enfermo.
Su primera gran intervención material en la clínica fue la recuperación del antiguo jardín central. Durante años, las políticas de segregación impulsadas por el miedo, la paranoia de guerra y el autoritarismo de gobiernos de turno, sin mencionar fondos que se asignaban al cuidado del desarrollo emocional y cognitivo, o en palabras de la doctora “salud mental”, habían dividido las instalaciones, eliminando los espacios de convivencia mixtos.
Ashley financió y participación en el diseño la remodelación del área, exigiendo que volviera a ser un patio mixto. Lo transformó en un santuario protegido, un perímetro con zonas verdes y una huerta donde chicos y chicas podían interactuar libremente, leer bajo la sombra de los robles o simplemente existir sin la presión de la normalidad. Era un intento de fomentar el cuidado y la cooperación, y dar un paisaje natural agradable. Una trinchera de paz contra la opresión que devoraba la ciudad adentro y afuera de los muros. Se llamó Jardín Sara NicKiara, por su madre.
Al cumplir la mayoría de edad, Ashley no abandonó la clínica; su permanencia dejó de ser un confinamiento involuntario para convertirse en una elección vital. La doctora Shermann, ahora operando más como una mentora académica que como su psicóloga tratante, supervisaba de cerca sus intervenciones mientras Ashley avanzaba firmemente en sus estudios a distancia. Juntas, habían logrado instaurar un modelo de apoyo mutuo dentro del pabellón, un sistema donde el diálogo, la responsabilidad compartida y la expresión artística sustituían de forma progresiva la severa dependencia a los sedantes en los casos en los que se podía aplicar.
Cisne, la adolescente que antes coleccionaba pensamientos de muerte, confundida porqué ella estaba adentro y no afuera, si era tan normal, ahora dirigía el grupo de teatro y expresión del hospital, encontrando en los personajes y en las historias la catarsis emocional que el mundo exterior, con su hostilidad y sus guerras, le había negado.
"Ya casi salgo. Este tal vez sea mi último fin de semana intermitente y pueda vivir permanentemente con mi hermana. Podrías venir a vivir con nosotros." Dijo Cisne sonriendo, mientras compartían un té en una de las mesas del jardín, una tarde en la que no había ninguna actividad, así que estaban las dos solas.
"Eso me gustaría. No habría nadie más con quienes me gustaría vivir que ustedes dos"
"¿Alguna vez piensas en irte de aquí, Ashley?" preguntó con la mirada puesta en la línea de los muros que las separaban de la ciudad "Ya eres mayor, tienes dinero y estás estudiando. Podrías estar en cualquier otra parte. No sé realmente si sí tienes qué estar acá" Ashley observó el contraste entre el verde vibrante de los robles recién podados y el cielo gris e industrial que dominaba el horizonte. Pensó en Shigma, en su mente brillante devorada por el nihilismo, en su negativa absoluta a sanar y en cómo se había dejado consumir por las sumatorias de ese fuego. De él había aprendido a tratar de desarmar la hipocresía del mundo, incluído él, pero ella había tenido que aprender por sí misma a reconstruir las piezas para hacer algo habitable con esos pedazos.
"No tengo qué estar acá. Ni afuera tampoco. Este es mi mundo por ahora Cisne. Tal vez no lo sea siempre, en su momento tendré que pensar en eso, por ahora tengo cosas qué hacer acá. Hay fuerza en la inercia también, te da la oportunidad de encontrar hacia donde tienes qué fluír. Y depronto te das cuenta que ya estás yendo hacia donde ibas" En su rostro se dibujó una sonrisa tranquila y desprovista por completo de las antiguas muecas de ironía o desdén "La sociedad sigue asfixiándose, haciéndose la guerra por intentar encajar en un orden violento que no tiene sentido. Tal vez acá podemos tomar a las víctimas de eso y ayudarlas con un orden distinto, un sentido distinto. Un lugar donde podemos respirar... Pero por ejemplo, en este momento... Estoy pensando mucho en tu invitación... Y tal vez se acerque el momento en el que la voy a atender. Extraño mucho a tu hermana. Quisiera estar con ella. Alguna vez pensé que... Tal vez ahora sea el momento. Déjame termino unas cosas. Si me visitas en unas semanas podemos volver a hablar del tema."
Quería que su nombre elegido, Ashley, cobrara un verdadero significado. Del fuego cruzado de su hogar, de la brutalidad y la destrucción que había sufrido, de las violencias que había recibido, por gente cercana, incluyendo a quien piensa como el amor de su vida, Shigma, y tal vez un fuego cruzado en el que ella misma participó y en cierto punto, que se impuso a sí mismo, ella había logrado germinar. Las cenizas ya no representaban el rastro fúnebre de lo que se había perdido, sino la tierra fértil donde, contra todo pronóstico, comenzaban a abrirse nuevos pétalos.
INTRO
La niña entró al cuarto. Estaba obscuro y no ponía un pie allí desde que tenía nueve años. Desde el día que asesinaron a su madre. En aquella época su padre aún estaba en alguna guerra y ella tenía una psicosis rara que no le permitía hablar, un mutismo selectivo y difícilmente dirigía la mirada a los demás. La familia de su difunta madre, nunca una familia cariñosa, terminó por mandarla a una clínica en la que pudiera descansar.
Luego de unos años en la clínica junto a personajes en diferentes ramas de la cordura; logró recobrar el habla y con el habla, su vida. Aunque era su vida, la misma vida de antes, a la que se referían como la suya y de la cual podía hablar como conociendo la protagonista, porque tal vez la conocía, aunque de lejos, no todo era tan claro para ella. Era como si hubiera perdido un gran punto de referencia, como si la diferencia entre lo real y lo irreal no fuera tan clara, como si todo fuera un desfile del que ella hacía parte y al que se había acostumbrado. No sabía cuáles eran más raras, las siluetas que desfilaban con ella, o las siluetas que la veían desfilar. Todo esto seguía siendo tema de conversación en sus citas en la clínica, pues la idea era que se reintegrara a una cotidianidad porque su diagnóstico no era tan apremiante como el de otros pacientes que sí debían permanecer en encierro, y se suponía que su reactivación como perteneciente a la sociedad general le ayudara en esto, pero seguía siendo nebuloso, brumoso, ruidoso.
El padre, arribado unos meses después del asesinato de su esposa y de la reclusión de su hija, tampoco había tomado muy bien las cosas. Llevaba meses viéndose desprovisto de razones para volver a casa y hecho parte de una vida sin familia ni lastres, sin penas ni glorias, sin culpas ni triunfos. Se sintió empujado a ser cliente del trabajo sexual malpago, supuestamente buscando la sombra de lo que alguna vez fue su esposa y sintió un llamado a encontrar en el licor algo valioso en qué ocuparse. Aunque muchos, sobretodo las familias materna y paterna de la niña podrían alegar que el tipo ya presentaba estas características mucho antes, es más, en general quienes los conocían, a los padres de la niña, no entendían cómo este ejemplar había logrado una “familia”; él mismo un bastardo que había sido rechazado por sus propios padres y hermanos en repetidas ocasiones, y que hasta habían sacado del ejército, con orden de restricción de no volver. Aunque sí tenía una pensión y algunos allegados que le hacían eco a las innumerables perversiones y desviaciones con las que hería a los que se le acercaban.
La luz entraba tenue y en delgados fajos por las ventanas a medio abrir, materializando cortinas y doseles de polvo, infectando toda la casa de un reposo gordo y una quietud incómoda. Recorrió la cocina en la cual su madre había sido estaqueada con un cuchillo de cocina y rematada con un martillo. De cocina también.
La niña que no entendía por qué había desconocidos constantemente visitando la casa ni por qué su madre les mostraba todos los cuartos y les daba grandes atenciones de mujer frágil y tímida que aletea con sus manos de zancudo molesto. Se preguntó si era uno de esos juegos de adulto que ya su padre más de una vez le había advertido que olvidara. Un hombre, amigable hace pocos segundos, ahora desangraba a cuchillazos a su madre. ¿Era óxido lo que olía? ¿Eran cenizas y humo todo lo que quedaba siempre al final? Es un delicado trazo de ideas que la visitaban muy seguido, casi taladrándosele.
Su madre estaba ya destrozada y el destajador al darse cuenta que la niña había visto toda su gracia, le tapó la boca con una cinta y le dijo que callara y no dijera nada a nadie. La niña ya era callada y tímida, pero es desde ese momento que la historia clínica dice que enmudeció totalmente. No hablaba para nada, no se expresaba ni facial ni corporalmente y ni siquiera se sabía si entendía lo que le decían los del mundo exterior. Su catatonia tuvo momentos que engañaba con ser un coma.
Miró el jardín desde la ventana de la cocina.
Aunque su madre se había ido, seguía allí, en todas partes. En la cocina, con manchas pasmadas en las paredes; entre la oscuridad de su cuarto con sus torpes pero emprendedores olores a humedad y a tesoros nunca buscados y ahora podridos. En el jardín. Unos metros abajo.
Puso sus cosas en su guardarropa.
Se preguntaba dónde estaría su padre. La doctora Shermann estaba afuera esperándolo. “Sube a tu cuarto y deja tus cosas, yo estaré en el auto terminando unos papeles, estaré pendiente de tu padre, necesito hablar unas cosas con él antes de que te vea, entraré con él y hablaremos todos”.
Habían pasado casi dos horas desde eso. Tal vez menos. Tal vez estaba con la prostituta de turno. Tal vez le estaba comprando un regalo de bienvenida. Tal vez había muerto antes de poder llegar a casa. Sí, definitivamente la última opción le gustaba más. Tal vez no le gustaba, sino que era la opción que más se ajustaba a su nueva vida. O tal vez se había vuelto muy dramática.
Escuchó la puerta.
Su padre no acostumbraba abrir la puerta de la casa de esta manera, siempre tocaba mil veces el timbre y luego abría bruscamente con su llave. Este era un estilo delicado, casi cauteloso y ella pensaba que los únicos que tenían cautela eran los que temían ser descubiertos.
¡No era justo! Por fin tenía esperanza y el asesino llegaba antes que el padre. Tal vez no, tal vez estaba siendo demasiado paranoica, tal vez su padre dejó el hábito de timbrar. Después de todo no había quién le abriera. Tal vez se había vuelto delicado. Tal vez en esta reciente guerra había aprendido a ser cauteloso, así como en otra guerra antes había aprendido a tatuar y a soldar.
Sintió súbitamente que las cosas podrían volver a ser iguales. Aún más iguales, muy iguales, si se puede. No iguales a antes de la muerte de su madre. Iguales a como lo fueron después. Ya no había muchas excusas qué sacar a flote para aferrarse a la vida. Ni siquiera el silencio que ella trataba de crear para sentirse alerta de lo que iba a pasar.
Miró desde la ventana de su cuarto, que colgaba en ángulo sobre la puerta principal y notó que definitivamente no era su padre. Su padre era corpulento, de cabello rubio, y cuando no estaba en uniforme militar lucía una camisa sin mangas. Por lo menos eso era lo que recordaba. Cualquiera puede adelgazar y cambiar de vestuario.
Recordó todo. La tarde calurosa, amarilla, como la mayoría del clima de verano perpetuo de la ciudad, cuando el asesino entró a su vida por esa misma puerta. Perdió el habla de nuevo. No se podía mover, no podía tragar y la saliva se acumulaba en su boca. Le costaba demasiado trabajo respirar, tosía y daba arcadas e intentaba inhalar como quien sorbe cal de una bolsa de papel. Pero estaba preparada para esto. Sabía qué hacer. Quiso bajar al primer piso. El sudor frío de sus manos permitía que su mano se deslizara por la baranda de la escalera.
La saliva empezaba a escurrirse entre sus labios y a deslizarse por su rostro, cuello y ropa, cayendo luego en el suelo para descansar después del largo recorrido. Sus ojos y nariz también escurrían. Por un momento le pareció buena idea ser una gota de saliva, pero había aprendido y olvidado muchas metáforas extrañas en la clínica, entonces desechó la idea. No era hora para delirios, era hora de enfrentarse una vez más a su muerte.
Miró al intruso justo al llegar al primer piso, y aunque ya sabía que no era su padre, se resistía a creerlo: guardaba una esperanza.
Pero ella sabía. La esperanza sólo nos logra ofuscar, no nos deja ver la realidad; nos dejamos engañar por nuestras esperanzas e idealizaciones. ¡Eso era todo! ¡Eso era el maldito todo! El sujeto no era su padre, había que enfrentarlo. Había aprendido mucho en el hospital mental y ésta era una de las enseñanzas más importantes: que la esperanza entorpece nuestras vidas. Sé realista, enfrenta lo que estás viviendo, no pienses en cómo pudo haber sido, no esperes que cambie, cámbialo. Si no está en tus manos, ponlo en tus manos... La verdad nada de eso fue directamente impartido ni enseñado hacia ella de parte del personal de la clínica, pero era allí que ella lo había aprendido.
Retrocedió. Su espalda y sus manos tocaban la pared. No era capaz de hablar, casi ni de respirar. Quería rogar por su vida, quería decir lo mucho que sentía haber hablado, quería decir que nunca hablaría de nuevo. Quería ser fuerte. Quería ponerlo todo en sus manos y luchar. Y gritar. Pero callaba.
Esperaba. Y salivaba y derramaba babas por su cara y ropa.
Esperaba que el sujeto terminara con todo y si era con sufrimiento y dolor mucho mejor. Por lo menos eso le recordaría que alguna vez sintió todo esto como si ella existiera. Tal vez si había dolor ella sería capaz de gritar y hubiera dado su vida por ser capaz de gritar. No era capaz de querer vivir, no podía ni cerrar los ojos para mostrar una pizca de apego a la vida. No quería apegarse porque ya estaba apegada. Supuestamente estaba escrito en sus genes.
El asesino se acercó un poco a ella. Se mostró algo impaciente por la actitud de una pequeña mujer que más que defenderse y temer, parecía esperando el desenlace de una cacería. La niña pensó que era el momento de mostrar que no le temía a la muerte, pero se dio cuenta de que tal vez sí le temía a algo… ¿a qué? Si no es a la muerte ¿Era a la vida entonces, le tenía miedo a la vida? ¿Estaba apegada a la vida y aún así le temía?
"¿Tú eres la hija del comandante?" La chica asintió con su cabeza.
"¿Eres Mónika? ¿Mónika Starkey?" El joven tenía cara de desconfianza y voz de curiosidad. Ella negó con su cabeza. Ese fue su nombre, pero ya no lo era.
"Eres la hija de Starkey pero ¿No te llamas así?" La chica afirmó.
"No entiendo, Starkey me había dicho que te llamabas Mónika ¿Acaso te cambiaste de nombre por razones de seguridad?" El sujeto conocía a su padre o eso parecía. Además sabía su nombre. Movió su cabeza en señal de respuesta, dando un "Sí".
"¿Y no puedes hablar?" Preguntó el joven ahora sonriendo, tratando de aliviar una carga. La chica respondió que sí, y luego sacudió su cabeza, confundiéndose ella misma. Creía que estaba lista para vivir. Creía estar curada, creía estar bien, pero ahora no podía hablar. Creía que estaba lista para morir, o vivir, pero nada en la mitad de estas dos opciones.
Vuelven las esperanzas a atacar. Ahora estaba empezando a contemplar la posibilidad de seguir viviendo y seguir sufriendo. O solo estando. "Bueno yo soy Christian y estoy viviendo aquí por unos días. Si no te molesta claro. Tu padre me alquiló un cuarto" Las cosas súbitamente tomaron otro sentido. El joven tiene nombre y vive allí con el consentimiento de su padre. Todavía sudando frío, y queriendo doblar sus temblantes rodillas en señal de que la tensión estaba pasando, la chica levantó su mano y la puso entre los dos desconocidos como si estuvieran cerrando algún trato. Era algo más parecido a un "mi más sentido pésame" que a un "gusto conocerte".
La chica miraba llena de suplicante espanto mientras él se esforzaba por tranquilizarla con sus palabras. Justo cuando él puso su cálida mano contra el frío guante de sudor frío que ella parecía llevar, Ashley comenzó a llorar y a tragar saliva, a dar arcadas y toser, cerró sus ojos y despegó su otra mano de la pared para tapar su boca. Que estaba cerrada. De la que nada iba a salir, a la que nada iba a entrar. Boca que sin embargo, hacía valer el encierro. Ya no quería identificarse con un líquido corporal.
De pronto se encontró con que volvía a ser ella, o tan ella como podría ser y se dejó desplomar, sus rodillas se doblaron y su cabeza pesaba demasiado, la tuvo que sostener con sus manos babiadas entre las rodillas. Arrodillada llorando, babiando y moqueando inconsolablemente sobre el piso, con la cara enterrada entre sus manos. "Lo siento, si no quieres que me quede me puedo ir, no pensé que te molestara tanto" Dijo Christian tratando de incorporarla mientras ella se limitaba a dejarse ayudar y tratar de sonreír.
Entre su aparatoso encuentro no habían advertido el timbre gritando repetidamente, se abrió de repente la puerta. "¿Qué pasa aquí, qué está pasando?" Preguntó el señor algo desconcertado por la situación que se servía ante sus ojos y como esperando la peor respuesta que podía resultar, se limitó a inflar su pecho y empuñar sus garras. Lo que sumaba tres personas con sus pechos inflados esperando lo peor. Ashley enseguida reconoció a su padre. "Sr. Starkey, yo sólo... sólo la estaba levantando, se cayó de repente, nos estábamos presentando, ella ya estaba en la casa cuando llegué, pero no entiendo, está teniendo una especie de crisis..." La chica al escuchar la conversación y conociendo el temperamento de su padre, quiso explicar las cosas pero no pudo hablar. Cuando quiso levantar la voz sólo se escucho un gemido perforado, la saliva derramaba y los gritos mudos inundaban todo. Starkey al escucharlo y mirar bien a la menor, entendió que se trataba de su hija. Miró algo confundido y salió corriendo a abrazarla. Hacía mucho tiempo no había sido abrazada. Era increíble, no esperaba esto de alguien tan rudo como su padre.
"¡¡Mónika!!" Dijo como si hubiera estado muerta y hubiera regresado a la vida. Noción no muy lejana a la realidad en todo caso, tal vez la única diferencia entre estar muerta y viva. La esperanza. Un solo individuo puede desembarazarse de cualquier soga, pero seguirá albergando dentro de sí la esperanza de que todo esté bien. La esperanza es más fuerte, es lo último que se pierde. Tiene que ser más fuerte para acabar con el individuo y además convencer aun más adeptos que el mismo dios, porque hoy en día, ¿Quién no guarda esperanza? ¿No es acaso sentirse muerto el no esperar nada de la vida? Pues para Mónika era de esta manera. En un momento perdía la esperanza y moría y al otro estaba viva y llena de esperanza y siempre entre estas dos cosas estaban todos los gemidos torpes y toda la saliva del mundo.
La chica había recuperado el habla después de unas horas. Luego de haber relatado el acontecimiento a lujo de detalles, se habían encaminado a la cocina a tomar una taza de té caliente con algunas galletas de sal.
"Me encanta que estés de vuelta Mónika"
"Ya no me llamo así, me llamo Ashley" Hablaban fluidos. Casi como una familia.
"Bueno muchas gracias a ustedes dos por aceptarme en esta casa. Es decir, ya que volviste a tu casa, pensé que te molestaría un desconocido por ahí, sobre todo con tu estado y tus dolencias, debí haber preguntado al comandante, pero no tenía idea, no sé si sea conveniente que siga acá..." Dijo Christian tratando sin éxito de lucir avergonzado y más por cortesía que por querer de verdad hacer algo para acomodar a su nueva casera.
"No, está bien. Ella está acostumbrada a tener gente a su alrededor. Ashley ha tenido un avance enorme y a pesar del choque de hoy, que si no era hoy iba a ser mañana en el supermercado, y así, confío en que está lista para volver a la sociedad. Es normal, es como el llanto de un niño que nace, salir de un lugar seguro para caer a este frío mundo, pero no nos dejemos amedrentar por lo que acabamos de presenciar. No tiene sentido vivir si una no se da cuenta de que vive, si vive aislada de los vivos. Es una chica excelente. Confío en ella. Confío en que siempre me llamarán cuando sea necesario, incluso algunas veces innecesarias estarían bien y confío en que los veré en mi consultorio por lo menos tres veces a la semana, mientras vemos cómo avanza todo. Muchas gracias por el café y las galletas, debo volver a mis pacientes. Enloquecen sin mí”
La doctora Casey Shermman se levantó, dio un abrazo a Ashley y salió.
"Hija, no sé qué tan bueno sea que vayas a la escuela… yo sé que la doctora ya hizo todo el papeleo y todo está en orden, pero sabes que no creo en toda esa basura hippie de los psicólogos… y esto de un nuevo nombre… "
Ashley miró a su padre. Quería decirle muchas cosas. Quería que la abrazaran. Quería que la entendieran sin preguntas y que le dieran todas las oportunidades del mundo.
"No soy quién para decirte qué debes hacer, pero te noté muy nerviosa cuando llegué esta tarde" Añadió el entrometido que desafortunadamente había tenido que soportar la llegada de la loca hija de su casero. "Ciertamente." Replicó ella mientras sentía que se volvía a construir todo el silencio otra vez dentro de ella, apoderándose de sus movimientos, de sus deseos, de sus instintos, de su saliva. Pero se dio cuenta, todo estaba en sus manos.
"Ahora que nací, nada me puede salir mal."
Capítulo 1: El pasado y el futuro. (La vida sin presente)
Las noches pasaban tranquilamente, aunque era difícil dormir para los tres. Más para la chica que veía cómo su padre rondaba su cuarto, como esperando encontrar algo. Era natural, puesto que la chica era de trato delicado pero a Ashley le costaba mucho trabajo hacerse a la idea de que su casa ahora era también la casa de su padre. Antes era un cuarto y un par de corredores que eran suyos y sólo suyos, ahora tenía una casa y una ciudad con las cuales tratar. Y antes cuando hablaba con gente, hablaba con otros pacientes, o con doctores y enfermeras, el trato con la gente normal la ponía un poco inquieta la verdad. La gente normal. Vaya una idea.
Escribía en una pequeña libreta: “Las noches sin dormir parecen eternas. La ansiedad de lo que pueda empezar a pasar cuando empiezas una nueva vida. Quisiera saber desde el domingo que haré el lunes para esperarlo con más tesón. Las nubes se congelan en el fosilizado azul del cielo que parece no descansar de mirar la ciudad y su movimiento con deseo. Deseo de borrar nuestras historias y de escribir unas nuevas. Tal vez esto sea mejor que decidir y hacernos responsables de nuestras vidas. ¡Es una buena idea! ¡Que el cielo decida nuestro destino! Aunque creo que ya se le ocurrió a alguien más, valdría la pena pensarla.”
Pasó casi una semana antes de que Ashley pudiera asistir formalmente al colegio, el papeleo estaba listo meses antes pero debía pasar un par de días introductorios y pruebas de suficiencia académica. El día comenzaba como esos días en que todo va a salir mal, esos días en que mejor no te levantas, pero con contratiempos y sin ellos, con tiempo y sin él, logró por fin llegar al colegio, donde los nuevos no son muy bien tratados, mucho menos cuando son sumisos y silenciosos. Pareciera que eso te da el carácter de persona débil. Como si haber salido entera de aquel manicomio (no refiriéndose a la clínica, sino a todo el aparataje médico que la tenía encerrada) no fuera prueba de tu carácter. Si había algo que Ashley recordaba del colegio era que siempre le había gustado. Mientras estaba en el manicomio tenía la oportunidad de asistir a colegios especiales y de asistir a clases particulares, pero no eran nada parecidas a un colegio.
Al parecer estaba atrasada unos cuantos cursos por lo que iba a estar en un salón con personas casi tres años menor que ella pero ella no iba al colegio a hacer amigos. Todavía.
"Pero miren es la chica nueva. Dicen que estuvo en el manicomio ¿Es cierto eso? ¿Estuviste allí?" Era un chico de cara amenazante. Le hablaba mientras se acercaba a ella y formaba un grupito de gente a su alrededor. Un tonto fuerte con un pequeño séquito de escoltas y admiradores. Una especie de manada de corderos liderados por un anoréxico lobo que no se atreve a ahuyentar a sus presas para no quedarse sin quién lo admire. Los corderos suelen no darse cuenta. Algunas veces ni el lobo. Pero ocurre que una vez el lobo no está, los corderos se convierten en lobos cada uno por su camino. El lobo tiende también a ser cordero en otro grupo. Muchas veces cuando están solos son algún otro animal que no viene al caso discutir. Toda esta fauna vino al momento a dar la bienvenida ¿Cómo llegaban tan rápido las noticias? ¿Quién podría saber que una chica mental llegaría, aún antes que ella misma?
La cara de Ashley no ocultaba ni su desazón ni su sentimiento de frustración ante el comité de bienvenida a su institución y aunque hacía gestos de querer articular, sólo el silencio salía en su defensa.
"¡Vaya! ¿Con que eres del tipo de personas que no hablan? ¡Pues no hay problema, aquí te enseñan a hablar" El joven la miraba con algo de desprecio y se acercaba demasiado a ella mientras la sometía con su sola mirada. Ashley de repente sintió ese nudo en la garganta que le daba justo cuando el habla iba a abandonarla. Un hilo de saliva se derramaba por su mentón. "Está bien, creo que es hora de largarse de aquí." Dijo un chico que al parecer estaba de su lado, aunque realmente sólo se encontraba cerca y se sentía incómodo con la situación.
"¡Lo que faltaba!” Dijo el chico molesto del comité de bienvenida, y siguió “No deberías meterte con gente del colegio ¿En qué mundo que vives?"
"No en el mismo tuyo. Vámonos niña."
El chico la llevó a un lugar algo alejado, cerca de un roble gigantesco, rodeado que los esperaba con un columpio y una sombra acogedora. Ashley se acostó abrazada por un par de raíces mientras el chico se sentó en un lugar donde pudiera ver bien a Ashley. Aunque no precisamente verla hablar. Más bien verla toda.
"No te preocupes, todos están muy asustados con la guerra volviendo a aparecer en los periódicos y los sorteos y las manifestaciones y todo. Me llaman Shigma" Shigma era un chico con cabello castaño obscuro casi hasta los hombros. Completamente despeinado. Con unos tenis gastados. Unos pantalones de corduroy negros rotos en los talones y las rodillas y camisa azul obscura desabotonada sobre una camiseta verde ceñida. Como un hippie triste sacado de una película en blanco y negro. Su apariencia distaba mucho de la de Ashley, quien usaba unos tenis color pastel, unos jeans ceñidos, una camisa de franela blanca y un abrigo tipo “bomber” amarillo claro. Totalmente impecable. Su cabello negro profundo caía hasta la barbilla e iba suelto adelante y sujeto atrás por dos ligeras bandas elásticas. Desentonaban a la vista radicalmente.
¡Qué más da! Ya estaban lejos del peligro y el colegio era positivo sólo si tenías compañía. Aunque fuera un chico que parecía vivir ajeno a las preocupaciones del colegio.
"Me llamo Ashley" Dijo iniciando conversación.
"¿Cómo te llamas?" Preguntó el chico ocupado en algo más. Escuchaba un reproductor de CD mientras escribía o garabateaba algo en un cuaderno viejo.
"Mi nombre es Mónika, pero ya no me gusta ¿Me estás escuchando a mí?"
"¿Qué tiene tu nombre de verdad?" Él la miraba como fascinado por su rostro, aunque no parecía escucharla ni mirarla, sino que parecía mirando a donde ella estaba mirando de una forma distractora.
"Es que me recuerda muchas cosas, mi nuevo nombre es diferente. Sus raíces vienen de ceniza, ASH. Y a mi me gustan las cenizas. Donde hay cenizas es porque hubo fuego y muy posiblemente haya de nuevo."
"Es interesante. Aunque no sé si de las cenizas siempre se pueda revivir el fuego, pero sí he escuchado que algunos campos de siembra los queman para que el terreno quede fértil después. Tu nombre no cuenta muchas historias todavía, tampoco, está nuevo todavía." Replicó el chico mientras intentaba mirarle a los ojos, pero se le dificultaba.
"Me dice mucho a mí. Cada vez que alguien me llama por el nombre Ashley siento que mi fuego se extinguió pero que puedo volver a arder." Shigma sonrió y replicó enseguida "Cualquier etiqueta es un lastre" Ashley se sentó y lo miró. "No es cómo te llames, es cómo quieres compartirte con los demás ¿Qué es Shigma en todo caso?" Shigma imitó los movimientos y los gestos de Ashley y respondió "Shigma es una letra griega" Ashley hizo una mueca pícara con un ojo a medio cerrar y su sonrisa recargada sobre un lado del rostro. Mientras pasaba su mano por su cabello agregó "No tienes por qué imitarme. Además, es la manera como nos llamamos. No es como si nuestra identidad o algo importante dependiera de ello." Shigma buscó donde recostar su cabeza y Ashley le hizo señas para que lo hiciera en su muslo. Shigma aceptó. Ella había tenido compañeros y compañeras y hasta amigos y amigas en la clínica, y sabía compartir con personas en ambientes sociales casuales. Es más, había leído y podía recitar cartillas al respecto.
"Es cierto, son nombres nada más" El chico tomó una actitud seria y cansada. Ashley se quitó una de las bandas elásticas que estaba usando en su corto cabello y le amarró el pelo a Shigma. Este volvió su cabeza y la miró profundamente. Levantó una mano para tocar el cabello de Ashley. Ella tenía el cabello limpio.
"¿Por qué hiciste eso?" Ashley respondió con una sonrisa mientras le quitaba la diadema de los audífonos para escuchar. "¿Qué estás escuchando?" Cambió ella de tema.
"Lo que quieras que escuche contigo" La voz sonaba lejos y queda. “¿Es verdad lo de el manicomio?"
"Sí" No lo quería decir pero sentía gratitud por Shigma.
"Tranquila yo tampoco estoy muy bien de la cabeza, si lo estuviera no estaría aquí en este momento"
"Pero bueno, por lo menos no has pasado gran parte de tu vida encerrada" Ashley era buena comparando desgracias ajenas con propias. Desconocía que cuando te comparas con estándares de los demás siempre pierdes.
"Hay muchos tipos de encierros."
"Está bien, no es para que te pongas así"
"¿Por qué? ¿Ponerme cómo?"
"No importa. ¿En qué salón estás?"
"¿Salón? Creo que me tengo que ir"
"Espera, no me puedes dejar sola, todavía no conozco el colegio"
"No me necesitas para eso. Yo estoy perdido la mitad del tiempo." Ashley lo siguió con su mirada hasta que desapareció en la avenida principal frente al colegio. Ella sola caminó hasta llegar a su clase.
Las clases no habían cambiado mucho. Los profesores se paraban en el frente a ver aprender a los alumnos y a esperar que frente al mismo estimulo todos aprendieran y respondieran igual. Siempre esperando un respeto no merecido. Creyendo que enseñar y aprender van inherentemente relacionados. Aún no recordaba con exactitud qué era lo que le gustaba del colegio.
Al salir de clases se encontró de nuevo con Shigma, pero no lo quiso saludar. Él la miró a los ojos y ella a forzosamente él. Cosas que pasan por nuestras mentes en ese afanoso deseo de sentir aprecio voluntario. Fallido. Al llegar a su casa su padre la esperaba en la cocina.
"Tenemos qué hablar" Empezo el comandante Starkey
"¿Qué pasó? ¿Por qué estás serio?"
"Mi novia, la chica con la que estoy saliendo en este momento, Edith, vamos a ir a la notaría a casarnos y viene a vivir con nosotros y quiero que lo sepas antes de que pase. No quiero ninguna reacción inesperada ¿Me entiendes?"
Ashley afirmo con su cabeza, pero por dentro se sentía decepcionada. Era algo apresurado traer gente y tratarla así. Es decir, ella había llegado hace poco más de una semana. Era muy apresurado todo esto. Su padre ya había reemplazado a su madre. Lo bueno era que ya no andaba con muchas prostitutas, sino tal vez con una sola. Pero qué importaba, apenas había llegado y ya le estaba tocando lidiar con gente que no le correspondía tratar. Pensó en llamar a la doctora Shermann, pero no quería acostumbrarse a llamarla todo el tiempo. Además la semana empezaba y seguro en terapia podría tratar el tema.
"Está bien"
“Las noches están empezando a recuperar su duración original. Esta vez mi padre ha salido y seguramente estaré dormida para cuando llegue a revisarme. Christian también llega muy tarde y ni siquiera lo siento entrar. Es un buen huésped. Después de todo mi primer mes a fuera de la clínica y mi primer día de colegio no van tan mal.”
Capítulo 2: Un futuro prometido a medias. (El disparo de la fantasía debe seguir.)
Las mañanas se seguían sintiendo extrañas. Su padre presente mientras ella hacia todo tipo de actividades. Estaba acostumbrada a la falta de privacidad en la clínica pero esto era diferente, había una impersonalidad en la interacción con las enfermeras y el personal médico que no era igual con la falta de intimidad y privacidad en casa. Había aprendido a necesitar cierta soledad.
En el colegio todo era extraño: el rechazo, el miedo, todos se veían tan niños y ella tan sola, la soledad, esa soledad, el caos y la paranoia juvenil, asistir a las marchas, pronunciarse en contra del gobierno, temer por qué lugar vas a habitar cuando seas adulto, quizás no llegues hasta la adultez, temer por a qué te ocuparás cuando seas adulto, aceptar responsabilidades, y tus compañeros de curso tan pequeños a tu lado...
… Reunía todo lo malo y perjudicial del colegio con un agravante de peso mayor: sin compañía. Algunas veces aparecía este chico Shigma, que la acompañaba y la dibujaba. Hablaba con ella y la hacia reír. Era buena compañía. Bueno, era compañía. También era muy solo. Hablaba todo el tiempo, pero nunca tenía nada qué decir a favor de algo, todo eran cuestionamientos y quejas.
Es decir, era bastante sociable, pero en realidad disfrutaba mucho más estando solo con ella. A veces era muy callado y otras veces era imposible callarlo, aunque cuando hablaba usualmente era divertido. Se notaba que se burlaría cualquier cosa y buscaba afanosamente en cada cosa algo de qué reírse. Algunos comentarios apuntaban a que algo ocurrido cuando era más joven le había quitado en cierto grado la sensibilidad y el interés por la vida, no se tomaba nada en serio, decía que todo le gustaba pero era más bien indiferente. Es decir, se quejaba constantemente, pero más por el placer de quejarse en sí, que por un descontento real. Ashley se sentía un poco identificada con esto, pero quería otra cosa en sus nuevos amigos, comportamientos como el de Shigma ya los había visto en la clínica. El chico tenía una sonrisa permanente en el rostro y ella se preguntaba cómo se vería cuando estaba realmente triste o inclusive si alguna vez algo lo sacaba de casillas. Era un chico que leía demasiado y aunque no se dedicaba a ser un intelectual o un bohemio, ni frecuentar los bares de discusión o las lecturas públicas, era inevitable adivinar gran inteligencia en la forma como se expresaba, y descubrir destellos de sabiduría en sus comentarios. Esto, además de que generalmente luchaba por probar que todo el mundo estaba equivocado, incluyéndose, sobretodo él mismo, parecía en una cruzada en contra de la conquista del conocimiento y la razón. Con el tiempo, Ashley comenzó a pensar que todo esto no era más que una máscara que el chico ponía sobre su sufrimiento, que le obligaba a sacarle un sarcasmo o un comentario agudo a todo, que siempre lograba sonreír aún cuando no hubiera un motivo fuerte o real. Las pocas veces que se ponía serio, Ashley notaba que sus comentarios eran bastante agobiantes, cínicos e hirientes en la mayoría de los casos. Si bien eran graciosos, eran un reflejo de algún aspecto bastante obscuro que Ashley muchas veces no podía dejar de reflexionar, ya acostumbrada a un autoescrutinio y a tratar de develar asuntos subyacentes en las palabras por los años de terapia. Le pareció que Shigma estaba cansado de la vida sin haberla empezado, pues era unos pocos años mayor que ella, lo creía un cobarde que no tenía un compromiso real con la vida. De esas personas que nunca imaginas trabajando o teniendo una vida normal. Ashley no quería nada así en un amigo suyo, quería un chico lindo que la sacara a pasear y todo eso. Ella no necesitaba reírse, había pasado años en una clínica donde había aprendido que no es tan difícil reír cuando no se quiere vivir, que inclusive puede hacerse más fácil, que se encuentra algo gracioso en cada cosa y que se quiere seguir riendo hasta no poder respirar.
Al llegar a su casa todo seguía siendo extraño, su padre, su nueva madrastra, Edith, su nueva vida, su nuevo compañero de casa. Su vida era extraña. ¿Para quién no lo seria? Acababa de salir de un manicomio.
Al principio dudaba un poco si se dejaría acompañar por Shigma, pero se terminaban encontrando. Era el único que gastaría su no muy valioso tiempo con ella, ya fuera dibujándola, haciéndola reír, discutiéndole o escuchándola mientras no paraba de hablar. Se fueron volviendo amigos. Ashley sintió que Shigma era un chico difícil de tratar, sobre todo para una persona sensible como ella que se tomaba en serio las palabras de la gente, pero se sentía atraída por el aspecto vulnerable y frágil de Shigma, temeroso de hablar más de la cuenta, temeroso de herirla y conteniéndose para conservarla con él. Se siguió imaginando cómo se vería furioso o si alguna vez veía que algo lo movía. Decidió seguir juntándose con él para sensibilizarlo pero no parecía lograrlo. Y no es que luchara tan duro por hacerlo. Fue mucho más fácil que ella fuera admitiéndose insensible también. ¿Lo era? Tal vez se acostumbraba al pseudonihilismo cómico de Shigma, ella misma no era sensible, una especie de cicatriz gigante, que cubría toda su alma, le impedía sentir y tal vez todo este tiempo había estado fingiendo que le importaban las cosas cuando en realidad sólo le importaba ella… o ni siquiera ella misma. Tal vez de tanto pretender y tratar que las cosas le importaran, de tanto esforzarce por sentir, terminó por volverse sensible artificialmente. O lo contrario, sí era sensible y ahora iba a ser insensible… ¿Es pertinente preguntarse eso cuando a uno ya no le importa nada? ¿Trataba de convencerlo a él para convencerse ella también? Pero si ya nada importaba… ¿Por qué vivir? Tal vez para verlo furioso algún día.
Teniendo en cuenta que la hacía reír y que ya no se sentía sola, Shigma no podía ser mejor compañía. Era mejor que simplemente caminar sin destino mientras todos te miran. Cuando iba con Shigma también la miraban, pero entre los dos buscaban la manera de burlarse. Para borrar el hecho de que eran señalados y excluidos. Los excluidos algunas veces tienen el descaro y la ingenuidad de clamarse los elegidos. No ellos. Ashley era una chica que necesitaba alguien que la escuchara hablar lo no hablado en años y Shigma necesitaba alguien que lo aceptara y no se preocupara por entenderlo o preguntarse sobre él. No había gran elección allí.
El tiempo seguía pasando extrañamente. Pero la costumbre se encarga de esas cosas. Es como lo que es normal y lo que no lo es. Hace algunos años era normal llegar de alta mar y hablar de monstruos marinos. Era normal buscar la panacea y comer mercurio. Era normal colgar alguien en el parque central del pueblo por un crimen insignificante. Ahora no es tan normal. Ahora es normal pescar ballenas. Es normal buscar la cura contra la homosexualidad y es normal la cámara de gas.
"¿Crees que mi padre me espía?"
"No soy quien para decírtelo. Lo que debes hacer es quedarte quieta. Si te mueves tanto no puedo dibujarte bien. Si viviera contigo te espiaría" Shigma la dibujaba. No se despegaban. Ella le contaba cada detalle de su vida mientras posaba para él, que nunca en su vida había tenido una modelo que posara sin cobrarle. Estaba acostumbrada a que la escucharan. Había estado en años de terapia. Aún estaba en terapia, pero su padre no la había llevado tan consistentemente como debería. Esto tenía una serie de consecuencias legales, pero parecía que las consecuencias eran insignificantes. Legales. Como su certificado de sanidad. Todo eso era legal, pero nada de eso importaba para ella. Como fuera, Shigma, aunque la escuchaba, como su terapeuta, nunca le decía qué debía hacer. Su terapeuta tampoco. Eso no molestaba a Ashley, ella nunca se preocupaba por su siguiente paso. Nunca se preocupaba porque le dijeran qué debía hacer. Nunca se preocupaba porqué debía hacer. Parecía que siempre estaba escrito.
"¿Me espiarías aunque fuera tu hija?"
Shigma suspendió su dibujo. "¿Si fueras mi hija que acaba de salir de un asilo mental y que aún no se adapta? Supongo que sí. ¿Si tú, Ashley, fueras mi hija, o si tuviera una hija adolescente que me recordara a mi esposa? ¿Quieres que cree un caso hipotético en el que tú eres mi hija, quieres que me invente que tengo una hija o quieres que me ponga en los zapatos de tu padre?" Ashley le hizo muecas de que agradecía la respuesta. "Olvídalo. Sólo era una pregunta. Dijiste que me espiarías si vivieras conmigo y quise preguntar si espiarías a tu hija. Yo sé que tú me ves. Digo, Shigma a Ashley. Es decir, tú me miras. Porque tú me dibujas. Tienes que mirarme como un todo. ¿No?" Shigma cerró un poco los ojos. Como si buscara algo en el pecho de Ashley. "¿Qué me miras?" Shigma la miró a los ojos entonces. "Es difícil mirarte como un todo. Eres muchas cosas. Eres mujer, pero también eres una niña. Eres una desconocida, pero eres mi modelo. Eres hija y tienes el potencial para ser madre. Eres alguien que aprende. Eres un ser que proyecta. Eres un objeto sexual que objeta serlo. Yo miro tus senos y me gustan, y me gustan tus ojos y tu sonrisa. Pero no sé realmente qué está mirando tu padre."
"¿Por qué lo haría? Lo que sea que me ve. ¿Qué hay de su nueva esposa?"
"No te preocupes por eso. Volteate. Un poco más hacia el árbol ¿Ves algún árbol a ese lado? Le debes recordar a su esposa. Las personas cambian mucho en la guerra."
"¿Y tus padres? ¿Por qué nunca hablas de ellos?"
"¿Qué quieres saber?"
"¿Los odias?"
"No los odio. Odiar es difícil. Tanto como amar. Ambas son nociones muy maltratadas a través del tiempo. En lo que a mí respecta, es necesario ganarse el cariño y el respeto los demás. Esas son cosas que los padres dan por obvio. Yo no. Son buenas personas, los aprecio mucho, es sólo que no quiero tener nada que ver con ellos… les debo tanto."
"Es triste"
"Meh, no vale la pena darle importancia"
"Tú no le das importancia a nada. Nada llega hasta ti. ¿No te hace sentir mal?"
"Pocas cosas me hacen sentir mal, si es que algo lo hace. Me hacen sentir incómodo cuando creen que soy un miembro, una ramificación. La función de un padre en la vida de un hijo es causarle displacer. Hacerle sentir que no pertenece al mundo, que siempre hay algo que le faltará por hacer. Los padres siempre son lo mismo, dan todo lo que tienen y luego se frustran porque no lograron que su hijo fuera lo que ellos no pudieron ser. Por eso hay que matarlos. Todos quieren absorber a sus hijos. Seguramente quieren complacer a sus padres. Yo aprecio a mis padres, los quiero de verdad y les agradezco mucho por todo. Pero no creo que haya algo después de eso, sigo siendo el niño bourgeois que sufre a sus padres pero los parasita" Ella pensaba que a Shigma le faltaba ser un poco mas cálido, pero no se daba cuenta que ella no había tenido motivos para serlo en su propia vida ¿Por qué habría de querer que otros lo fueran? "Lo que dices es enfermizo. No sabes lo que dices." Shigma la miró comprensivo e hizo una mueca burlona "Tienes razón. Nunca he sido padre."
Ashley sospechaba que Shigma había matado a sus padres. O quería hacerlo. Tenía una frase en especial que la hacía pensar eso, era algo como: "Si quieres nacer realmente, tienes que quitarle la vida a tus padres. Para mostrar tu verdadero brillo, tus propios valores, tu espíritu" Realmente no compartía muchas de las cosas que decía Shigma, pero le parecía una persona con ideas interesantes y que algunas veces se veían en libros pero que pocas personas discutían en vivo. Con él se dio cuenta que no necesitaba amigos que la sacaran a dar un paseo. Le gustaba alguien con pensamientos radicales para dar ese vuelco que quería en su vida. Shigma era un vuelco. Shigma era un chico que tenía una respuesta para todo y disfrutaba convertir todo lo que escuchaba en una estupidez. Como que le encantaba ver que lo que le decían era tan inútil como su burla. Shigma era un chico que se respondía con la misma pregunta, bastaba saber formularla. Lo importante no era una respuesta final, sino argumentar por lo menos por lo menos de forma entretenida, la mayoría de cosas que decía eran exageraciones o aberraciones y él lo admitía, pero todo parecía encajar y cuando se apasionaba en una discusión, no había cómo debatirle, era impenetrable en su lógica, no porque dijera cosas ciertas sino porque le gustaba era ese baile y lo sabía bailar. Había mucha ingenuidad en él, sin embargo, al pensar que Ashley no se daba cuenta de su juego.
Caminaban y el tiempo caminaba también. Ya eran vacaciones. No había que volver al colegio en un buen tiempo. Cada uno para su casa, pero por el mismo camino.
"¿Lavaste tu cabello?" Preguntó Ashley.
"Sí. Shampoo y acondicionador"
"Tu cabello es raro."
"Supongo que sí. Hablando de cabello, no te lo había dicho, pero me gusta tu nuevo corte. Como que no tienes ningún corte y los mechones grises te hacen bien"
"Sí, ya me lo habías dicho. Lo que no te dije entonces fue que yo misma lo corté. Por eso está disparejo."
"Ya que lo pienso, creo que sí me habías dicho."
"¿Tienes una chica?"
"No. ¿Parezco alguien que consigue novia?"
"Cualquiera puede parecer cualquier cosa"
"Yo no parezco lo que soy. O no soy lo que parezco ser. Cualquiera que sea la cosa que soy o que parezco."
"Pareces una chica. En general. Tu apariencia y cuando te expresas."
"No tengo nada contra eso. Tú pareces un chico desde ciertos ángulos"
"Lo sé. Es frustrante. Una chica me invitó a salir ayer."
"Eso no es frustrante. Más bien gracioso ¿Qué le dijiste?"
"Retiró lo dicho cuando se dio cuenta de que yo era una chica. O tal vez retiró lo dicho cuando le aclaré que a mí me gustan los chicos, contigo ya sé cómo hablar pero me cuesta hablar con desconocidos o gente nueva"
"Me ha pasado. Oye, espera. Ésta es mi casa"
"¿Ésta es tu casa? Es... pequeña. Pero es linda. Aún te faltan las decoraciones navideñas. No sabía que vivíamos tan cerca. Siendo así, te invitó a almorzar a mi casa. Así la conoces y te muestro mi cuarto. Y pasamos la tarde"
"No. Gracias. Tengo visita"
"Bueno. Me agrada saber dónde vives."
"No te hagas ideas raras. Apenas nos estamos haciendo amigos"
"No te ilusiones. Me agradas y todo. Pero no más."
El almuerzo estaba frío. Envuelto en plástico. Iba a pedir la ayuda de su padre o Edith, pero estaba sola con Christian y él le ayudó a calentar la comida.
Entró a su cuarto y encendió el TV.
"Qué estas viendo?" Preguntó Christian.
"Un filme. Se llama Al este del eden"
"¿Qué tal está? ¿De qué se trata?"
"No sé, recién empezó. Es con Dean."
"Estoy algo aburrido y en mi cuarto no hay TV ¿Puedo ver contigo?" Por un momento sonó extraño, pero como lo extraño ya era normal entonces no había nada que perder. Christian se acostó a su lado, muy cerca. Demasiado cerca. Era demasiado molesto sentir su respiración. Su aliento le recordaba el almuerzo y le provocaba cierta indigestión. Pasaron unas pocas escenas. Christian se acerco hasta que su boca encontró a la de Ashley. Ashley puso un poco de resistencia al beso. Pero sólo un poco.
Mientras se besaban, Christian acerco también su mano, hasta llegar a ella. La comenzó a tocar. Ella puso un poco más de resistencia esta vez. Pero sólo un poco más. Christian le quería calentar algo más que la comida.
En parte se sentía bien, raro, distinto, ella llevaba mucho tiempo necesitando tacto. Era la primera vez que alguien la tocaba de esa manera, pero en el fondo sabia que las consecuencias no serían agradables. No era lo que ella quería. Uno hace lo que quiere y si lo que uno va a hacer involucra a alguien más, entonces uno cuenta con esa persona o le ofrece algo a cambio. Comprar a la persona. Esto lo quiso él y no estaba contando con ella.
Bajó un poco más su mano, hasta llegar al punto que él quería. Ella no quería que él llegara. Que él llegara hasta allí. Quería que la tocaran, quería que la abrazaran, sentir la piel de alguien junto a la suya, que alguien la tocara allí, pero no él. Deseaba que solo fuera otra fantasía suya. En las fantasías no existe la incertidumbre si acaso las cosas deben seguir o deben parar. En las fantasías todo debe seguir. Estaba haciendo cuénta de cuándo había tomado sus pastillas. Las de la clínica y las de planificación, porque en realidad lo que estaba temiendo en este momento era una violación. Se solidificó en su mente que se estaban aprovechando de ella, que ella no quería seguir. El asunto la había tomado muy de sorpresa, En la película en el TV seguía la misma escena. Christian intento quitarle la ropa y se abrió la cremallera del pantalón.
"Ya basta, lo siento pero no quiero" Ashley interrumpió la moción con la voz flaqueándole un poco pero alejándose de él con gestos decididos y claros. Estaba calmada pero nerviosa. No había levantado la voz sin embargo sus palabras se habían escuchado por toda la casa. Christian ignoró la petición. Él estaba sin camisa y con los pantalones en las rodillas. Ella estaba vestida en confusión. Él se tiró sobre ella y sus manos iban directo a tratar de subirle la falda.
"¿Qué esta pasando aquí?" Preguntó Edith parada en la puerta con una voz fuerte pero sin gritar
"Nada, solo estamos viendo esta película y la niña se alteró" Christian ya estaba intentando meter su mano de la ropa interior de Ashley, pero había sido sorprendido antes de poder y eso lo frustraba, se leía en su rostro.
"¡Yo no soy una niña! ¡Me llamo Ashley! ¡Y no me vuelvas a tocar!" Ashley se quedó un rato en la cama esperando que la madrastra dijera algo. El silencio siguió de largo. Ashley salió corriendo tras él. Christian le hizo señas a Edith y ella fue a la cama con él.
Shigma se encontraba en casa con un amigo suyo.
Ella llego a la puerta y al escucharlo hablando decidió quedarse un rato afuera. Realmente no reconocía cuál de los dos chicos era Shigma. Ambos tenían una voz similar, a pesar del acento y la prosodia.
"Bueno aquí está el reporte semanal, no se te puede olvidar"
"Claro. Huh, interesante. Hay que tener cuidado con estos. Están muy cerca. Eso da cárcel."
"Tan sólo debemos ser prudentes. Somos jóvenes. Nos queda mucho por delante. No nos pueden mandar, tengo amigos en esto."
"Es un riesgo que hay que correr. Cuando tengamos cómo lograrlo sin riesgos puede ser tarde. Cuídate"
"Nos vemos"
Shigma descubrió a Ashley en su puerta mientras despedía a su amigo. Se acercó a ella con una mirada queda. Lucía tan cansado como la primera vez que lo vio. Luego de unos segundos, él rió un poco y le despegó la mirada. Su paciencia inquietaba al acompañante. Ashley sonrió también al ver la situación que se formaba y la cantidad de tiempo que estaba consumiendo. Por fin el chico recordó que tenía que llevar a cabo el respirar ajeno.
"Qué sorpresa. Él es Omega. Ella es Ashley"
"Está bien, gusto en conocerte niña, te veo luego" Omega era un chico muy diferente a Shigma. Bien vestido, no sólo la calidad de la ropa sino cómo la llevaba, tenía cara de serio y cabello corto. Bien hablado y de buen porte. Shigma hizo pasar a Ashley y cerró la puerta.
"Qué sorpresa. ¿No soportaste las ganas de almorzar conmigo?"
"Ya almorcé. Vaya un almuerzo me tiré" Respondió Ashley dando cortos respiros y adentrándose en la sala.
"Estás alterada? ¿Fue por lo que escuchaste en la puerta? No te hagas ideas."
"¿Recuerdas que te hable de Christian?" Dijo Ashley con lágrimas comenzando a rodar por su mejilla. Shigma se acercó a ella ofreciéndole un café.
"Sí. Muy serio y simpático dijiste" Se mostró interesado en la situación que Ashley estaba a punto de contarle y Shigma usualmente no se mostraba interesado.
"¡PUES NO LO ES! ¡Me quería violar!" Ashley lloró y gritó mientras se dirigía a algún lugar donde sentarse.
"¿Estas segura?" Shigma estaba medio incrédulo. Tenía una sonrisa incrédula. Creía que Ashley había dicho eso, pero no creía que realmente había pasado.
"No lo sé, no lo sé. Me beso a la fuerza y me toco por encima de mi blusa y me quería subir la falda y me quería tocar tú sabes dónde" Shigma se sirvió y sorbió rápida y ansiosamente un café, encendió un cigarrillo y se sentó junto a ella, era evidente que se había quemado la lengua y los labios.
"Cuéntame más, tal vez fue un mal entendido ¿fumas?” Ashley apretó sus manos contra su pecho. De cualquier persona esperaba resistencia, pero de Shigma quería que tomara todo lo que ella decía como la única verdad, esto no era una conversación de ocio, le estaba contando algo importante, sentía como la voz perdía fuerzas, se iba el aliento, pero aún así siguió contando.
"No entiendes, yo estaba viendo TV y él llego y se acostó a mi lado" Ashley puso sus manos en Shigma. "¿Con tu consentimiento?" Interrumpió Shigma. "Sí, y luego me beso" Continuó Ashley. "¿No te negaste? Algunas veces no negarse es aceptar. Como en la doble negación. ¿Te negaste?" Interrumpió Shigma de nuevo. "Un poco. Me empezo a tocar. Me quería meter el dedo. Fue cuando me negué un poco más" Shigma lucía una sonrisa nerviosa. "¿Cómo que un poco más? ¿Cuál es el criterio para medir cuánto te negaste? Lo pintas como una cosa grave pero yo creo que lo querías" Shigma había empezado a tomarlo con un poco más de calma pensando que Ashley había sido quien lo había buscado, o eso quería que pareciera, pero sí se escuchaba algo de resentimiento en cómo las palabras salían rápidas y cortas de su boca. Continuó: "Si te intentan violar vas a un centro de ayuda. No a la casa de un amigo. Si vas a la casa de un amigo, el amigo va a pensar que estas haciendo un show. Y yo creo Ashley, que los shows son emocionantes, cuando la trama es nueva. De violaciones pasadas sé. De buenas voluntades y malos resultados conozco. De hipocresías sexuales de lo que pensabas que eran parejas me canso. No vengas ahora con que el sexo fue su idea. Porque el mador en tu rostro me dice más que tus lágrimas." Ashley lo miro con desprecio. Confundida.
"¿No me estás escuchando? Me tocó. Yo no quería que lo hiciera. Me forzó. ¡Yo no quería eso!" Los gritos de Ashley quebraban la paz. "No lo puedo creer ¿Por qué lo hizo? ¡No! Esa no es mi pregunta ¿Por qué culparlo a él? ¿Por qué te dejaste y luego vienes a torturarme con eso de que no lo querías? ¿No lo ves? Dejaste que se subiera a tu cama, dejaste que te calentara. Cuando no quisiste más simplemente viniste aquí a llorarme" Ashley ya lo había sentido pero empezó a más que sentirlo, resentirlo, pronto se iba a ahogar. Había salido además sin sus pastillas de crisis.
"¡Me estaba usando! ¿Tú me estás dando la espalda? Creo que no entiendes que casi me violan. ¡Me estaba usando!" Ashley se puso en pie y gritó y levanto las dos manos como si estuviera en una piscina y llevara algo que no quería que se mojara, pero con las manos empuñadas hacia atrás.
"¿Te estaba qué? ¿Acaso no lo ves? ¿De qué rayos crees que se tratan las relaciones sociales? ¿Crees que es a todo dar? ¿Crees en esas estúpidas palabras de no esperar a cambio y de poner la otra mejilla? Sí son bellas palabras, pero el comercio es un ave de rapiña cuya sombra no siempre vemos. Cuando estábamos en la escuela me usabas para no estar sola y yo te usaba para dibujar ¿No lo ves? Así funciona. No puedo mentir y decirte que él te ama, que solamente está un poco confundido. Tampoco puedo culparlo por ser potencialmente suelto y usar sus hormonas y ejercer sus posibilidades. Maldita sea, si no te gusta que te usen vete a vivir a una montaña o vuelve al manicomio donde el estado te usa para estudios, ¡pero claro! ¡No te afecta tanto como un orgasmo! Todos nos usamos mutuamente. Olvida la idea de respetar al otro, tienes que tener muy claro algo: las personas nos usamos y lo hacemos tan bien que no nos damos cuenta ni nosotros mismos" Shigma ya se estaba empezando a alterar, su voz comenzaba a tener cierto volumen, sus ojos ya estaban irrigados de sangre, semejando un sol en sus últimas agonías. Sus manos contra su cabeza, y sus dedos entre su cabello. Su mandíbula se apretaba a medida que sus palabras salían violentamente de su boca. Su sonrisa ocultaba una lengua que la llevaba a una deriva de incertidumbres.
"No sabía qué hacer. Hace mucho tiempo no me besaban y ningún hombre me había tocado así. No sé como sucedió, no lo sé. Sucedió y cuando me di cuenta él me quería quitar la falda. Su pantalón estaba en sus rodillas. Tenía su mano casi debajo de mi ropa interior, muy cerca de estar debajo de mi ropa interior... Yo también tengo hormonas..." Ashley también se había alterado y gritaba desesperadamente; el nudo en la garganta estaba saliendo de nuevo, sus lagrimas salían más seguido y sus uñas parecían enterrarse en la palma de sus manos. Estaban alterados y acalorados por la discusión. Ashley iba a seguir hablando, pero no logró emitir sonido alguno. Estaba modulando sin hablar, callada, ahogándose, arcándo gritos que no salían. Shigma ya sabía el problema de Ashley. Lo puso un poco nervioso ver a la chica intentando hablar sin poder lograrlo. La acercó a su cuerpo, sin abrazarla, pero teniéndola en sus brazos "Ashley yo… Dije tonterías, fui cobarde y te hice la culpable, no pienso eso, no pienso que sea tu culpa, quice pensar que lo era porque me parece más fácil de aceptar que alguno de los dos que estamos acá tuvimos algo qué ver y que nada se salió de nuestro control. Te he querido besar todo el tiempo. Te he querido tocar. Te he querido usar y que me usaras de esa forma, pero poniéndonos deacuerdo, pero soy un... " La soltó. Hubo un silencio momentáneo. Una pausa molesta que daba espacio a la indisposición. "Ya veremos la manera de arreglar esto. Por el momento habla con tu padre. No quiero tenerte aquí cada rato." Shigma habló esta vez con una voz comprensiva pero la chica lo separó bruscamente, le pegó con el hombro y codo "Mi padre hace lo posible por verme desnuda, no confío en él, no confío en mí. Quiero quedarme contigo. Ese lugar ya no es mi hogar" Ashley lloraba mientras miraba a Shigma. Esperando su respuesta.
"¿Ahora sí puedes hablar, ahora ya no tienes nudo en la garganta? Quédate entonces. Yo no tengo problema. Llama a tu casa. Ahórrame problemas. No te puedes quedar mucho tiempo. Te quiero fuera en dos o tres días. Vuelves a tu casa. Sea tu hogar o no... Algo haremos, tenemos qué hacer algo, no sabía que te sentías tan violentada allí...". Ashley obtuvo el permiso fácilmente. Ningún padre quiere que su hija recién salida del manicomio pierda sus amiguitas.
"Dormirás en mi cama. Yo dormiré en el cuarto del desorden ¿Está bien?"
"Pensé que dormiríamos en la misma cama" Ashley estaba sacando cartas de su pila. Shigma tenía razón hasta cierto punto, Ashley deseaba que algo pasara. Para bien o para mal. Para consecuencias o para algo más. Ella seguía pensando en una fantasía, porque era parte de las herramientas que también tenía para habitar esto que tenía qué habitar. Tenía algo que quería meter en su cabeza. Y algo en su vientre que tenía que sacar. Tenía que probar su baraja. Pocas oportunidades se prestan para quienes no disparan. Los que no disparan nunca ven caer el muerto.
Capítulo 3 : Consume mi alma, porque aún no tengo mañana. (La melodía conversacional de una noche arrítmica.)
"Yo también. También pensé en meter mis manos en tu ropa interior. Pero no después de esto. No quiero que luego me digas que te usé" Shigma llevaba almohadas y cobijas al otro cuarto. Estaba consciente de que Ashley quería algo, o prefería pensar que así era. ¿Quién era él para decir que no la deseaba? Era, al fin y al cabo, una chica en la que él estaba interesado. Ella estaba interesada en la única persona que conocía hasta el momento. En el único chico en el que había depositado su mirada y su voz después de volver a respirar. Ambos una tensión sexual en el cuarto que solo podía ser delineada con sudor. Con sudor, respirar pesado y muchos gemidos. Ambos sabían que no eran personas perseguidas por las oportunidades, y que dos chicos solos en una casa era equivalente a despertarse húmedo. No había qué resistirse, eso se sabía, pero la situación era digna de un preludio. No valía la pena simplemente hacerlo. Y eso era también peligroso. Porque en cualquier momento durante ese preludio algo podía convertirse en problema. Y Shigma era un chico que, aunque dijera lo contrario por fines narcisistas, amaba los problemas, conservar el problema, convertirse en un problema. Los dos lo sentían. Ashley estaba dispuesta a tomar el riesgo y a llevar el ritmo. A aliviar y a recargar el ambiente cuando fuera necesario. Antes de que Shigma se pusiera como objetivo hacer de la noche una experiencia más en su lista de fracasos. "No me gustan tus bromas. Lo de hoy no fue fácil. Deberías esperar a que pasen las cosas" Ashley trataba de parecer herida. Sin éxito alguno.
"Lo de hoy no fue fácil. Tú fuiste fácil." a Shigma se le daba fácil el papel de bastardo sin sentimientos. A Ashley le encantaba. A Shigma le gustaba hacer cosas que a Ashley le encantaran. Aunque no sabía muy bien qué lo empujaba.
"Yo sé tú qué piensas. Pero era algo que no me esperaba. Simplemente eso. Déjame armar mi espectáculo. ¿Por qué estás apagando las luces? No nos dormiremos ya ¿O si?"
"Pensé que querías descansar."
"No, no quiero" Ashley estaba descargando el ritmo.
"Está bien. Me quedo un rato. Para hablar" Shigma terminó de llevar sus cosas al otro cuarto y volvió a sentarse junto a Ashley. En medio de su manejo involuntario del ritmo, ella lo convenció, sin que ninguno de los dos lograra ver la conveniencia del caso, de que se acostara. Luego el clima, confabulándose con Ashley en una fría noche, lo obligó a meterse bajo las cobijas. El ritmo de la madrugada seguía fluyendo. Algunas veces con sus caderas rozando. Otras con la charla. Pero siempre tomados de la mano.
"Nunca hablamos de nosotros"
"No puedo creer que me estes diciendo esto. ¿Toca hablar de cosas serias?"
"Siempre estamos hablando estupideces, hoy quiero saber cosas de ti. Cosa de verdad, pero no te tomas nada en serio."
"Todo es estúpido"
"No niego eso, quiero saber cosas tuyas, y que sepas cosas mías."
"Vamos porqué no..."
"¿Cuántos años tienes?"
"Diecisiete"
"Pareces mayor."
"Creo que tú eres muy niña para tu edad."
"¡Gracias! No eres tan grande después de todo. Aún más: eres demasiado infantil"
"Ya lo sé."
"¿En serio tienes diecisiete?"
"¿No me crees?"
"Simplemente pareces mayor. No físicamente. Aunque también."
"¿Cuántos tienes tú?"
"Quince. Estoy floreciendo."
"Pareces más infantil algunas veces, así que ninguno tiene la edad que aparenta."
"Muy gracioso. Y de qué sufres"
"¿Qué? ¿Quieres decir que es así de evidente que me la paso cansado de la vida?"
"¡No, tonto! Me refiero a que pareces de esos chicos débiles que se la pasan enfermos o con diabetes o algo así ¿No tienes ninguna de esas enfermedades?"
"Tengo algunas"
"¿Cuáles?"
"Tengo un problema cerebral. Mi sangre no se coagula. Y una úlcera. Creo que eso es."
"No pensé estar tan acertada cuando dije que eres enfermo. Y tampoco te creí cuando dijiste que estabas mal de la cabeza"
"Supongo que tal vez ¿Y tú qué?"
"Yo soy muy sana. Ya te conté por qué me mandaron a la clínica. Eso es lo único. Ademas sufría de reflujo. Pero ya pasó."
"¿Estas segura que no te diagnosticaron algún desorden neuronal?"
"Sí claro. Esas son cosas que no se olvidan"
"Supongo que los privilegiados son mal correspondidos" Shigma también algunas veces soltaba lo que sonaban como dichos comunes o frases populares que por su estructura parecían serlo, pero no eran cosas que en realidad Ashely hubiera escuchado alguna vez y muchas nunca las volvía a escuchar.
"¿Por qué te gusta tanto dibujar?"
"No lo sé, desde muy pequeño me la paso dibujando. Es relajante. Es un buen método para perder responsabilidad y control"
"¿Lo que escribes es acerca de tus dibujos?"
"Algunas cosas. También escribo por escribir, poemas, novelas o cuentos. Aunque últimamente primero escribo y luego dibujo. No sé, es distinto cada vez."
"¿Escribes?"
"Sí pero, en realidad quiero ser ilustrador" Shigma decía las cosas que tenía que decir de sí mismo en voz queda.
"Nunca lo imaginé. Es bueno saber más de ti. Yo me la paso hablando y tú siempre escuchas y me dibujas y me haces reír, pero no sabía muchas cosas de ti. Como que te gusta mucho el arte."
"¿Helarme?"
"ARTE. Esas cosas, la música, dibujar, escribir, todo eso. Parece que lo llevas todo desde que eras un niño. No sabes lo importante que es conservar las cosas importantes que tenemos cuando somos niños. La creatividad y todo eso."
"Sí, lo sé."
"Bueno sí, sólo quería complementar. Además no sabía que tenías aspiraciones musicales o que también tenías problemas mentales. Es bueno compartir y según parece te cuesta mucho trabajo. Pero conmigo tienes en quién confiar ¿Sabes?"
"Sí, lo sé."
"Ademas estoy aprendiendo que crees saberlo todo"
"Sí lo sé. Pero bueno sí, sólo quería complementar"
"También estoy aprendiendo que usas lo que las personas dicen para responder lo que te preguntan."
"Sí, lo sé"
"Ya lo haz hecho antes. Utilizas las cosas mías en mi contra para no verte comprometido. Eso no te ayuda a relacionarte. No eres muy querido en la escuela. Y creo que tú mismo te lo buscas. Porque causas un tipo de impacto en las personas y la gente quiere acercarse a ti, pero cuando usas tus comentarios y las personas no los cogen como son, la gente se cansa de ti. Y entonces a todas las mandas a volar"
"Tal vez. Eres muy inteligente. Nunca me había puesto en el trabajo de pensar cómo trato a la gente. Pero entonces ¿Por qué Omega y tú no han volado? Sé que tú rara vez entiendes lo que digo"
"Supongo que cumplimos tus expectativas"
"¿Expectativas? No sé por qué tienes la impresión de que quiero conseguir amigos. Creo que eres tú la que los quiere."
"Tal vez sí. Pero por el momento tú estás bien"
"Las personas cogen lo que quieren, así que todos somos felices."
"Yo creo que es mejor ser claro con todo el mundo y dejarse de andar audicionando."
"Qué más da. No tengo nada en contra de que la gente me hable. No tengo nada en contra de alguien que quiera acercarse a mí. Sí alguien está de acuerdo está muy bien. Y si no, pues no hay nada que yo pueda o quiera hacer."
"Creo que te parece ridículo que yo piense que estas equivocado y piensas poner mis argumentos en mi contra y que yo misma te discuta y me contradiga, te encanta tener la razón."
"¿La razón? ¿Y que haría yo con la razón? ¿No te parece que si tú eres mi amiga y estás acostada conmigo en mi cama cualquiera puede? ¿O te parece que eres más que los demás? ¿No crees que lo que pasa es que tú quieres estar conmigo y nadie sabrá porqué? Yo no solo te conozco a ti. Yo tengo amigos. Son personas con las que comparto, personas que aprecio por algún motivo, ahora... no tengo idea de porqué aprecio a semejantes estúpidos... Pero son mi gente, y soy su gente"
"Blah blah blah, tratas de confundirme, ademas yo tengo una mejor forma de escoger amigos"
"¿Forma de escoger amigos? Eso es patético teniendo en cuenta que yo soy tu único amigo ¿Cuál es esa forma?" Shigma seguía el juego haciendo muecas de soberbia
"Pues muy fácil, socializo con todo el que puedo. Pero presto más atención a quien me sorprenda"
"¿Cómo es eso de que te sorprenda?"
"Si, ya sabes. No espero nada de las personas, así nunca me decepciono y si alguien supera mis expectativas, entonces vale la pena"
"¿Y yo qué superé? Yo nunca hice nada"
"Claro que sí. Tú fuiste y me dibujaste"
"Vaya sorpresa. Es raro. Dices que me creo superior, pero subestimas a la gente. Como que todos están allí para sorprenderte. Seguro te has dado cuenta de que estamos en función de los demás si queremos pertenecer a una sociedad o comunidad"
"¿Y se supone que tú haces parte de esa sociedad? No lo sé. No me ilusiono con que alguien pueda hacerlo o con que yo pueda hacerlo, solo lo intento"
"Es raro porque tú nunca intentas nada. Eres algo cobarde."
"No tienes que decir eso. No lo dices en serio. Lo dices para molestarme"
"Ni siquiera guardas en tu cabeza la posibilidad de que algo suceda como quieres"
"Sí lo hago"
"No es eso. Es que me parece raro. Como que no le das a nadie la oportunidad de hacer algo. Esperas de las personas lo peor. Déjalos que hagan cosas. Ellos no están allí para que tú puedas volverlos tus amigos. Ellos están allí para intentar algo por ellos mismos. Busca lo que tienen, no lo que no pueden hacer. Tú crees que eres tú la que tiene que hacer las cosas, porque crees que eres la única capaz de hacerlo, pero sabes que no eres capaz de hacer nada. Se trata de que cada uno hace sus cosas y tú las usas como puedes según tus necesidades. Y así los otros contigo. Es como una cadena que se retroalimenta con el abuso. Prefiero que la gente haga. Porque en la mayoría de los casos me siento incapaz. Esa fe en otros delata mi incapacidad…"
"Eso es si estuvieras interesado en la gente. Porque según he entendido, tú odias a todos."
"Me estaba poniendo en el papel en relación al tuyo. Yo no estoy hablando por mí."
"¿Cuál es tu posición real entonces?"
"¿Real? No sé. Simplemente no intento andar por ahí buscando amigos. Es decir, la gente con la que socializo y con la que trato de mantener una relación es gente con quienes me crucé por medio de flujos que no alcanzo a entender. Gente que piensa diferente a mí, pero que me entiende y sabe de qué hablo y por qué hago algunas cosas. No lo justifican ni están de acuerdo, pero saben de qué se trata. No busco gente para que me reafirme. No busco grupos sociales para encajar. No necesito encajar en ningún lado. Simplemente me concentro en lo mío y si se me presenta una oportunidad con disfraz de persona, simplemente me dejo tocar y llevar. Además las personas cumplen un ciclo en la vida de los demás. Conoces gente y forjas algo íntimo o algo frívolo con ellos y después de un tiempo los caminos se parten. Puede ser mucho tiempo o poco tiempo, pero la mayoría se van. Son muy pocos los amigos que duran gran parte de tu vida. Así que no se trata de almacenar o coleccionar amigos. Sino de saber aprovechar la gente que te rodea en un momento dado. Ya no estoy niño, pero tampoco suficientemente viejo como para saber mucho al respecto, así que cuando digo que no duran para toda la vida es que duran años, no sé, no me esfuerzo tanto por agradar como cuando era niño. Uno hace chispas con ciertas personas y comparte cosas y es mejor aprovechar esa chispa y tratar de avivarla pero supongo que también llegará un punto en que ya es hacer fuerza de más... Cómo te decía, nos podemos utilizar mutuamente. Por lo menos así me siento. Así siento que son las cosas."
"Sí. La gente cumple su ciclo. No sólo en la vida de los demás. La gente cumple un ciclo en relación a las cosas que lo rodean. Como cuando un libro entra en sus vidas. O una canción. O algo así."
"Creo que sí. Aunque cuando te dejas tocar por algo o alguien, te dejas contaminar. Te hacen daño. Te influencian. En el buen o mal sentido. Los libros se dejan encontrar, pero hay que buscarlos. Aunque... Supongo que algunas veces también te buscan, escuchas a un escritor o escritora muchas veces y les das un chance y te vuelan la cabeza. Si un libro es bueno, deja una influencia en ti. Y esos libros que te marcan siempre te acompañan. Inclusive cuando tú piensas lo contrario a lo que el libro te dice. Yo hago con los libros lo que tú con gente. Dejo que me sorprendan. Porque los libros no pueden hacer nada por sí solos. Así que yo lo hago por ellos subestimándolos un poco."
"Algunas veces no entiendo lo que dices. Creo que no tiene sentido eso que acabas de decir. ¿Sabes? Lo intento y dejo que los otros lo intenten pero no idealizo la situación a mi favor."
"Tal vez. Creo que por mucho que digamos, las cosas se dan de otra manera y responden a otros enigmas. Además yo tampoco he entendido una sola palabra de lo que hemos estado hablando, sólo me gusta hablar contigo, trato de mantener la chispa"
"¡Nunca se puede hablar contigo! ¡Sólo me sigues la corriente para molestarme!"
Shigma sonrió un poco mostrando que estaba humor para seguir hablando "No me tomo el trabajo de tomar nada en serio. Para esa gracia mejor no conozco a nadie"
"Tú no conoces a nadie. De todas maneras, si es como tú dices, que se está en función de los demás, entonces tú no estás en esta sociedad." Ashley le sacó la lengua a Shigma. Shigma sonrió como poniéndole un reto a Ashley, quien cambió su rostro al darse cuenta del nuevo interés de Shigma. "Si me dices qué piensas realmente de lo que estabas hablando te digo más tonterías. ¿Es verdad que sólo me seguías la corriente?" Negoció Ashley.
"Tal vez un poco. Todo es básicamente lo mismo, cada uno de nosotros puede decir lo que sea, pero inconscientemente se ejerce una estrategia que trae el mayor número de beneficios posibles con el menor esfuerzo. Es una economía de estrategias de relación con el mundo. Miles de lazos invisibles tirando cada uno por su lado producen una gran fuerza hacia alguna dirección un poco más discreta y en esa fuerza emergente, en esa…. extraña emergencia, nos vemos todos succionados y queramos o no, para nuestro bien o mal, todos jugamos nuestro papel en el azar y el caos del mundo. Cada uno tiene su manera de lograr lo que quiere, o lo que cree que quiere. Estaba diciendo todo eso porque me gusta hablar basura. Pocas veces creo todos los argumentos que digo cuando discuto. Pocas veces discuto en serio."
"Lo sabía, sabía que lo que dije es válido y que sólo me contradecías porque sí." Se la pasaron un gran rato discutiendo pero la trivialidad y la frivolidad eran los únicos métodos que encontraban. Cansados de argumentar, el sueño terminó por invadirlos. La tensión sexual era ahora sólo un espacio para las palabras. Lo habían logrado. Había conseguido disipar toda la carga que descansaba en la habitación y la había reemplazado por una tonta discusión.
"¿Te puedo hacer una pregunta sin que pienses que soy arrogante?"
"No lo se. Un comentario no me hará pensar que eres arrogante. Si lo fueras tal vez ya lo sabría. Yo no espero cosas malas de los que me rodean"
Ashley le volvió a sacar la lengua "Mleeeeh! Creo tú eres arrogante. No tienes que decir algo para burlarte de mí cada que te pregunte algo. Si tienes alguna cualidad es la de encontrar en cada detalle algo para criticar y burlar."
"¿Y cuál es esa pregunta? Hablas como si yo fuera un personaje sarcástico."
"Está bien ¿Te gusta dibujarme por que soy hermosa?"
"Bueno en realidad dos cosas me impulsan a dibujarte, una es que cuando te conocí supe que eras una persona de mente abierta y sin muchas cohibiciones sociales, tal vez porque estuviste un tiempo aislada de la sociedad, como en ciertos años de la niñez, lo que me permitiría dibujarte en situaciones que no muchas chicas se dejan dibujar y la otra" Shigma se quedó pensando por unos segundos. No como si no supiera que decir sino como si estuviera dudando de las palabras que pudieran salir de su boca. "¿Porque yo no cobro?" preguntó Ashley interrumpiendo la meditación de Shigma. "Bueno ya son tres razones. En realidad la segunda es porque no sé si eres hermosa o que, yo no sé de esas nociones de estética, pero sí sé que tienes unas cualidades como infantiles, ingenuas, como benevolentes, puras tal vez; pero al mismo tiempo un cinismo y una furia y un desgarro que no conozco en nadie mas. Es una combinación de cualidades muy hermosa para mí, me gusta compartir contigo y aún si no te pudiera dibujar, es una forma de hacerlo y tratar de poner en el papel algúnas de esas cosas"
"¿El cinismo es una cualidad?"
"Para mí lo es"
"¿Y yo te parezco pura?"
"No me refiero a que no tengas malos pensamientos o algo así. Lo de esta tarde prueba mucho acerca de tu lujuria. Aunque me disculpo otra vez, no me refiero a lujuria como si tú lo hubieras causado, sino a una persona que tiene sus propias hormonas y por lo mismo de haber estado aislada, y seguramente tus medicaciones, hay unas distorsiones ahí... Pero me refiero a que eres muy plástica. Fluyes. Tienes ciertos movimientos muy hermosos. Algo así como el agua que es clara, que puedes ver su fondo y puedes decir con seguridad que será lo que hay debajo, pero no puedes saber su próximo paso"
"Suena muy bonito, confuso, pero bonito."
"Lo que quiero decir con pureza es que eres una persona muy plana, muy sencilla, que no tienes grandes complicaciones a pesar de que si tienes problemas y que eres muy inesperada"
"¿Y tú eres puro?"
"No lo sé. Dímelo tú"
"Yo creo que eres una especie de liquido que refleja unas cosas y absorbe otras. Eres como un mercurio muy metálico" Ashley sonreía. Hacía gestos y movimientos grandes con sus manos para que Shigma entendiera la forma en la que ella pensaba en él. "Suena bien" Shigma sonrió en respuesta, con una sonrisa que era diferente a las demás. Su risa no era ocultando rencor, frustración o cansancio, o buscando cosas discursivas qué debatir, que era lo que Ashley veía más común en Shigma. Era una sonrisa tranquila. Plana. ¿Pura? El brillo en sus ojos era distinto, como si estuviera teniendo un tipo de satisfacción real, de descanso, de placer real. Aunque pensándolo bien, Shigma fomentaba la imagen de que disfrutaba más estando mal, tratando de crear la apariencia de que estar bien para él era una contrariedad.
"Y cambiando algo de tema ¿Me piensas dibujar desnuda?" Ashley preguntó esto fingiendo un tono de voz de quien dice algo completamente natural. Debía ser una pregunta casual. No lo lograba, pero era un buen intento.
"¿Perdón?" Shigma quedó pasmado. Su sonrisa cambió rápidamente por una cara de sorpresa. "No sé qué decir. Me encantaría y a pesar de lo que hablamos... no sé si estés dispuesta. Es decir, me encantaría. Es decir, si tú quieres. También me dejas sin respuesta, me sorprendes y conozco pocas personas que hacen eso" Shigma hizo una mueca de asombro. Ashley había vuelto a balancear la noche. La densidad sexual estaba de vuelta.
"Bueno en realidad estaba esperando que me lo pidieras pero como nunca lo hiciste pensé que no querías. ¿Qué te parece si aprovechamos este momento y me dibujas desnuda?"
"Creo lo estas tomando muy rápido. Es de noche y estamos solos. Aunque ¿Cuando más puedo dibujar una chica desnuda? Está bien. Espera yo saco mis lápices y el papel"
"Esta bien. Yo me voy quitando la ropa mientras tanto" Shigma trago saliva al escuchar esto último. Mientras rebuscaba en su cajón los lápices indicados y sacaba un inmenso papel de atrás del televisor. Lo ubicó en una pared mientras hacía un gran esfuerzo por calmarse y mirar a Ashley sin excitarse más de la cuenta. Shigma hablaba con una voz temblorosa, diciéndole a Ashley en qué lugar y qué posición ponerse, mientras la miraba y afilaba los lápices comenzando a sudar y a hacer movimientos torpes. "¿Así estoy bien?" Preguntaba Ashley desde su semiarqueada posición que ponía a Shigma cada vez más nervioso "No sé. Como quieras. Sólo quiero dibujarte" Shigma se reía un poco de la situación. Al principio era una risa nerviosa, pero luego se tornó amablemente en una natural. "¿Estas nervioso?" Preguntaba ahora Ashley riéndose.
"¿Nervioso? Claro que no. Lo dices como si tuviera que estar calmado al verte desnuda por primera vez. Ahora por favor quedate quieta que quiero dibujarte no excitarme" Las ideas llenaban la cabeza de Shigma, cada vez mas exaltado por su nueva oportunidad.
"¿Excitarte?" Ashley lucía una sonrisa de tipo burla en su rostro.
"Así es. Hagamos esto más fácil: habla como si te estuviera dibujando con ropa. Que sea más fluido. Como siempre" Shigma estaba un poco mas calmado y respiraba profundo para digerir su nueva experiencia.
"Pero yo no quiero eso, quiero que me devores con tu mirada mientras yo te devoro y tiento con mi cuerpo"
"¿Sabes? No me estas ayudando mucho que digamos"
"Solo estaba bromeando. Mira la cara que tienes ¿Nunca habías visto una chica sin ropa?"
"En otras circunstancias. No muy orgánicas o de intimidad emocional, y con ninguna chica que fuera el tipo de chica que me parece tan sexy que no me deja respirar en este momento. Ademas, no eres modelo o algo, sino una amiga que va a dormir en mi casa, en mi cama y está desnuda con una mano recorriendo su cuerpo. Eso me excita. Mucho. No te lo voy a negar. No te voy a pedir que te detengas tampoco."
"En este momento me deseas ¿Cierto?"
"Tal vez sea muy divertido jugar con mis hormonas, pero sabes que tu aspecto provoca muchas cosas en mí. Habla de otra cosa que no sea tu cuerpo ¿Si?"
"Eres un pervertido, te gustan las chicas con traumas"
"Ya lo sabia. Vivo con ello y lo disfruto. Ahora haz lo tuyo y no te rías más" Ya Shigma había abandonado la preocupación y excitación para empezar a ponerse impaciente y ansioso.
"¿Y has tenido novia?" Cuestionó Ashley cambiando bruscamente el tema de conversación mientras se ponía un poco más cómoda y le facilitaba a Shigma la vista.
"¿Qué? ¿Primero me quieres comer y luego preguntas si he tenido novia?" Shigma más que estar realmente asombrado estaba siguiendo el juego.
"Pensé que querías que hablara"
"Siempre me cuentas cosas. Tú a mí. Ashley a Shigma."
"Esta noche me toca a mí preguntar"
"¿Por qué?"
"Porque estoy desnuda"
Shigma resopló con una sonrisa "Heh, Está bien"
"Bueno, entonces..."
"Sí. He tenido un par. Una de ellas fue de verdad. Pero se fue a Europa ¿Tú has tenido novio?"
"No. Bueno había un chico en la clínica que me gustaba, pero nunca tuvimos nada. Era un psicópata compulsivo y un día me lamío la frente, pero... Él era lindo a su manera, pero el personal de la clínica conocía más de su historia y creían que había peligro, a mí no me parecía... Había momentos tensos. No sé. Tal vez la diferencia de edad, él era un poco mayor... ¿Cómo se llama la chica? ¿Seguiste hablando con ella?"
"Se llama Laura. Sigo hablando con ella. Siempre me llama al final del mes"
"Que lindo. ¿Todavía la quieres?"
"No como novia. Ella es como si fuera parte de mí. Es una especie de amiga. Amiga especial"
"¿Qué clase de engaño es ese?"
"No es que me guste encasillar las relaciones. Tú lo sabes"
"¿Amiga especial? Es de lo más ridículo que he oído. Y yo estuve en un manicomio."
"Ha! No me parece que pueda ser mi novia cuando vive en Europa. Si viviera aquí tal vez sería mi novia, pero ya que vive en Europa, nos tenemos que resignar a ser amigos"
"O sea que si alguien le gusta a ella ¿Tú lo entenderías y estarías de acuerdo?"
"Ella tiene ese derecho y lo ha ejercido"
"Y a ella no le molesta que tú tengas algo con alguien"
"Ademas de que no tengo a nadie en mente en este momento, no creo que a ella le moleste para nada"
"¿Quieres decir que no era en serio cuando me dijiste que me querías besar?" Dijo Ashley mientras se paraba de la cama e iba a hacerse cerca de Shigma.
"Bueno, se me escapó en ese momento, estaba muy alterado, pero sí. Te deseo físicamente" Dijo Shigma mientras Ashley le quitaba los lápices de la mano y lo guiaba de nuevo a la cama.
"¿Y que me querías tocar?" El ambiente ya se había puesto algo pesado. Ashley estaba encima de Shigma. La temperatura subía. Era una batalla que Ashley estaba ganando. En realidad ambos la iban ganando. Como si aquel lado de Shigma que no quería nada estuviera apunto de ceder, pero esa parte de Shigma, la parte que acumulaba las conductas negativas de Shigma, la autodestructiva, la más drástica y amarga, era la más fuerte. Era la que, cada vez que Shigma sentía que debía rendirse y no respirar más, decía que había un rey cuya corona había que romper y cuya cabeza guillotinar. Ese, el lado amargo, era el más fuerte, el que nunca se rendía. Y esa parte fue la que dominó a Shigma cuando rompió el beso. Lo rompió tan fuerte que el sonido sorprendió a los dos chicos.
"Es cierto que te quiero besar y tocar y que te deseo mucho. Es decir, ¡Mírate! Tu cuerpo es esplendido y tu cara es hermosa. Pero no puedo. Te acaba de ocurrir algo esta tarde y aunque te deseo físicamente aún no sé si siento algo real por ti y no quiero herirte. Es decir, sí estoy seguro de lo que siento, pero también de cómo te traté cuando llegaste, esa es la inseguridad que siento, de ser posesivo, de ser despreciativo. No quiero que te sientas mal. Si dependiera de mí ya hubiera pasado algo. Te aseguro que te hubiera partido en dos y te hubiera dejado seca. No quiero que pienses que no te deseo. Pienso que si hago todo bien, algún día tendremos sexo sin vernos envueltos en compromisos insípidos... Y sé que no es todo de mi lado, pero es el lado que puedo tratar de mejorar y esperar que cuando lo haga, todavía quieras compartir eso conmigo, sé que lo que acabo de decir suena estúpido, pero no se me ocurre nada más, así que debes creerm..." Sin dejarlo terminar de hablar Ashley ya lo estaba besando de nuevo. Dejó descansar sus manos sobre sus senos, esta vez dejándose llevar por las intenciones. Casi podían saborear esa escencia extraña y nueva que les regalaba toda esa lujuria mientras se acariciaban y movían para dejar pasar las sensaciones por sus cuerpo. Algunas veces el dolor y el placer se tuercen y confunden. Y algunas veces para bien.
Capítulo 4 : Un cambio de expectativa y el rayo de luz que se oculta en el día. (Quien me necesita)
El amanecer fue hermoso. Por primera vez desde que ella salió de la clínica, una mañana había dejado de ser extraña para ser lo que ella había esperado por mucho tiempo. Se sintió amada. Sintió que la vida se estaba convirtiendo en aquello a lo que estaba destinada.
Lo de la noche anterior lo comprobaba en cierta medida.
En parte ella había utilizado al chico para despejar sus temores, para sentirse amada y no utilizada, pero también recordó que cuando Christian la estaba tocando, había deseado que fuera algo más, sobretodo alguien más. Si hubiera pasado algo, hubiera podido manipular la memoria para decir que había deseado que Shigma la tocara. Podía engañarse. Pero esta vez no hacía falta. Aún así con Shigma había conversado que la utilización era parte de la comunicación, que las personas no establecen relaciones sociales para compartir sino para salir beneficiadas. Tal vez lo había utilizado, pero él lo había disfrutado, tanto o más que ella.
Shigma no era el chico más alegre del mundo. A Ashley le pareció que cada persona siente el placer de diferente manera, por lo que el asunto no era el género. También había concluido que las relaciones sexuales no son tan relaciones, que son más bien una guerra por ver quién sale más beneficiado, tienes qué utilizar muy bien a tu partener, y él te dará más placer. Se le antojó que el sexo era un encuentro consigo mismo y una masturbación con un otro. Como un juego. En el que se tiene un buen compañero. Un buen contrincante tal vez. Suena utilitarista, pero cuando lo estaban hablando la noche anterior sonaba mucho más generoso. Cuando lo estaban haciendo también.
"Aún no creo lo que pasó anoche" Dijo Shigma entre arrepentido y suplicando repetición. Ashley lo besó en la mejilla antes de sentarse en la mesa. "Yo estoy muy contenta. Nunca me imagine que fuera así. Es decir, algunas chicas experimentamos muchas cosas para saber cómo es, pero sólo cuando lo tenemos realmente, sabemos cómo es en realidad" Shigma la miro tratando de imaginar sin éxito qué y cómo había experimentado. "¿Exactamente qué experimentaste?" Ashley lo miró con cariño, dándole a entender que era poco probable que alguna vez consiguiera la respuesta a esa pregunta. "Tal vez en otra ocasión. ¿Con quién fue tu primera vez?"
"Hablas mucho para haber estado en un manicomio por mutismo. Lo acabamos de hacer anoche ¿No te parece temprano para preguntar?" Había un dejo sarcástico en el acento y en general en la manera de hablar de Shigma que Ashley amaba escuchar. La hacía sentir digna de sarcasmos.
"Oye, no le digas manicomio y no me cambies el tema ¿Quién fue?"
"Una familiar. Familia lejana. En realidad no es familia. La conocí gracias a mi familia, pero no es mi familia. Una amiga."
"Está bien, no tiene tu sangre, eso ya lo entendí"
"Mejor no preguntes. No me gusta explicar historias tan largas y llenas de rollos. El caso es que se llama Laura y me cautivó completamente. Me cauterizó."
"¿Laura? ¿Tu novia?"
"No. Otra. Ahora quiero relacionarme con cualquier Laura que conozca. Ademas, ésta Laura por la que preguntaste es hermosa. Tiene el mejor cuerpo que haya visto jamas. Su rostro es hermoso. Es muy madura y muy inteligente además"
"¿Tiene mejor cuerpo que el mío? ¿La dibujaste también? Eres un traidor ¿Nadie te lo había dicho? ¿Cómo es eso de que le das a alguien la categoría de muy inteligente? Eso sí que es nuevo." Ashley lo decía más en broma que en forma de reclamo, aunque no podía ocultar que eso la inquietaba.
"Nah, no es tan importante, son palabras muy grandes para lo que realmente fue, dos personas jóvenes experimentando cosas que no entienden. En realidad no me gusta decir que una cosa es mejor que la otra, ella tiene los senos más grandes, firmes, jugosos y formados que tú. Su piel es como una crema. Me gusta su cabello. Es más largo y vivo. Su rostro tiene este toque de inteligencia. Su voz no es tan extraña como la tuya, pero seguro es muy dulce. Parece que estuviera esforzándose todo el tiempo para hablar, pero su voz es así realmente, con una voz como con armónicos naturales. Su cintura era radical, depronto no era de esas que las modelos tienen, sino que era creíble. Su cadera era como la que uno se imagina que tuvo la mujer que casi derrumbó el imperio romano. El monte de venus no tenía que envidiarle a nadie que yo conozca hasta el momento. Te puedo decir que venus realmente habitaba allí. Sus piernas eran tan palpables, que descuidadamente y sin darse cuenta, cuando no tenía en qué ocupar sus manos, las pasaba por sus muslos y los acariciaba. Algunas veces era una tortura mirarla tocarse las piernas. Una vez llegué a decírselo. Creo que fue entonces que pasó todo. Para dibujar me gusta tu cuerpo. Pero para otras cosas como el sexo, abrazar, acariciar y realmente el resto de cosas que se pueden hacer con un cuerpo femenino, prefiero el de ella." Ashley lucía una cara de vergüenza, un fuerte rojo carmesí. Deliberadamente. Shigma servía la leche del cereal y describía generosamente los atributos de esa chica en una forma que Ashley nunca pensó que Shigma se expresaría. Luego dio un sensual suspiró para ahuyentar el calor de su cuerpo y siguió.
"Está bien. Todos tenemos traumas y deseos. Estoy muy consciente de eso Shigma, recuerda que estuve en una clínica. Pero no debiste ser tan explicito con su belleza y sensualidad. Me hubiera sentido muy mal si fuera una persona susceptible"
"Creo que si no fueras susceptible ni te hubieras dado cuenta"
"¿Por qué te gustan diferentes cuerpos de mujeres para diferentes cosas? ¿Acaso el mío no es mejor en todos los casos?"
"Sí lo dije también para molestarte un poco, pero tal vez haya algo ahí, tal vez para dibujar busco algo más plástico plástico, que generalmente es una persona delgada, mientras que para el resto quiero alguien con más… cuerpo. Lo principal es que sea una persona con que se pueda hablar. Una persona crítica. No más que yo por supuesto. Es difícil que suceda, pero si sucediera, me vería obligado a superar a dicha persona y me parecería un descaro que yo fuera abismalmente mas inteligente y crítico que el resto de las personas."
"Arrogante. A mí me gustan los hombres de cualquier tipo. Lo que mas me interesa es la cara, debe ser muy linda. Tu rostro, por ejemplo, no es muy hermoso, pero tus ojos son atractivos. Tus profundas y rojas ojeras los esconden, pero el contraste rojo y azul te queda. Ademas eres muy pálido. Te hace falta tomar el sol"
"No me gusta el sol. Ademas tú eres más pálida que yo."
"Haces mal en decir eso, porque yo tomo el sol pero no tiene efecto en mí. Ahora que lo pienso, me gusta tu voz. Tengo que admitir que me encantó lo de anoche, se debería repetir. Debe ser por que fuiste el primero. Debe haber mejores que tú"
"Esa es la diferencia, yo conozco a otras y me basta hablar bien de ellas. Tú te tienes que conformar con hablar mal de mí"
"¿Quién habla mal de ti?" Mientras Ashley preguntaba con tono de reclamo Shigma buscaba algo en un cajón.
"Mira. Éstas son las llaves de mi casa, si algo te vuelve a ocurrir o alguien te vuelve a tocar, no dudes en venir. Y no dudes tampoco hacer alboroto para que podamos hacerlo.”
" ¿Necesitamos una excusa para hacerlo? "
"Definitivamente, no llegues acá cualquier tarde a pedirme que tengamos sexo"
"¿A tus padres no les importa?"
"¿Por qué preguntas tanto por ellos?"
"No los he visto"
"Y espero que nunca los veas"
"¿Tú quién eres?" Pregunto el padre de Ashley a Shigma quien había llevado a Ashley hasta su casa. "Pensé que estabas en casa de una amiga" Pregunto luego a Ashley.
"Es que mi hermanita me pidió que trajera a su amiguita" Respondió Shigma en un tono infantil, tratando de no decir una estupidez.
"Muchas gracias." El comandante Starkey miraba a Shigma como basura.
Christian la saludo como si nada hubiera pasado. Eran miedo e ira lo que sentía Ashley, aunque ella no lo había notado muy bien. Hubiera querido lanzarse sobre él y matarlo. Pero sabía que hubiera sido una tarea difícil. Edith también la saludó normalmente. En ese momento supo que lo que se formaba dentro de su cuerpo era un deseo inmenso de llorar. Lo supo porque sintió el nudo en la garganta, aunque no estaba hablando, sabía que se había quedado sin voz, sentía la bruma apodearse de ella, y una lágrima se le escapó. Se le escapó y luego se desvaneció. Como las plumas.
Los días pasaban lentamente.
Cada vez más tensos.
El baño de su cuarto seguía descompuesto y el de su padre seguía al descubierto.
Se sentía atacada a la hora del baño. Le encantaba bañarse. Pero sentía que cada vez que lo hacía, perdía un poco más la cordura que había recuperado y la dignidad que se supone había sido siempre intocable. Sentía que cada vez que se bañaba en ese baño en el que la podía ver cualquier transeúnte, un poco de la hija del comandante moría, y se empezaba a crear, en el cuerpo y la forma de Ashley, una chica que vive en aquella casa, y a la que se puede mirar.
"Hola." Shigma miraba un poco extrañado a Ashley, quien se había presentado a su puerta en bata y con una bolsa de playa. "Para esto te di las llaves. Principalmente para no verme obligado a abrirte. ¿Qué llevas allí?" Ella abrió un poco la bolsita y le mostró una toalla, un jabón, un shampoo, un desodorante y su ropa. "¿Puedo usar tu baño?" Shigma sonrió y la dejó pasar. "Puedes usar el agua caliente." Ella descargó la bolsa dentro del baño y volvió a la sala. "Si quieres nos bañamos juntos" Shigma se puso en pie y busco su toalla.
Apagaron la luz y dejaron el agua correr.
"¿Qué pasó?"
"Hay gente en mi casa. Y ya no confío en ese baño."
"Pásame el jabón."
"Hay alguien afuera. ¿Es tu madre?"
"Tal vez"
"¿Tal vez? Tengo la oportunidad de conocer a tu madre y estoy metida en el baño contigo. ¿Le parece bien que su hijo se bañe con amigas?"
"No creo que ella sepa que estoy con amigas aquí. Toma el jabón"
"Ya veo. Está bien. ¿Quieres que te lave el cabello?"
"¿Puedes hacer eso?"
"Trataré, pero no te prometo nada"
"Está bien."
"Tu baño es muy estrecho"
"No está diseñado para dos personas. Ni para que una de esas dos tenga que doblarse a recoger el shampoo"
"Tus ojos deberían estar diseñados para mirar por dónde va el jabón" Shigma quito sus ojos de Ashley y puso sus manos en su lugar. Ashley lo permitió. Ella estaba pensando en la madre de Shigma.
Porque existía. Ashley lo consideró una buena señal. No importaba que Shigma no quisiera hablar al respecto. Shigma tenía familia.
"Es que algunas veces siento que hasta mi padre me quiere violar. No me siento segura en esa casa. Me siento intimidada" Shigma la dibujaba de nuevo. Con ropa. Ambos.
"Me gustaría pensar cuál es tu papel en todo esto. No hablo de que tengas la culpa, sino qué puedes hacer al respecto, para yo poderte ayudar. ¿Los podemos delatar a tu doctora?." Shigma era un amante de ocultar las calamidades para sacarles más provecho cuando fueran impensables. Pero también de decir lo que causara una mayor impresión.
"Oye Ashley, disculpame por lo del otro día," Le dijo Christian. Un día que almorzaban los dos solos. "Tú sabes, los hombres algunas veces no nos controlamos y las situaciones se prestan para malentendidos. Pero estabas vestida así y me dejaste subirme a tu cama... Aún así eres muy valiente al quedarte conmigo sola en la casa ¿Acaso quieres que se repita?" Ashley dejó la cuchara en el plato y miro fijamente a Christian. Luego de unos segundos se levantó de la mesa. Ella realmente no le había dicho que se sentara en la cama, sólo que se podía quedar. "¡Sólo bromeaba Ashley, seamos maduros al respecto y riamos de este tipo de cosas!"
"Imagínate. Me pidió disculpas. Sacándome excusas tontas. Como si fuéramos un par de niños, luego me pregunto si quería que se repitiera"
"¿Quieres que hablamos con él? Yo sigo creyendo que puede ser un malentendido. Creo que su intención era buena, sólo que no supo llegar hasta ti" Shigma parecía ser ingenuo, pero realmente prefería esperar a que todo reventara. Ashley confiaba en la supuesta ingenuidad de Shigma, confiaba sin creerla, pero confiando enque lo que la empujaba era algo con lo que ella estaría deacuerdo si lo entendiera, pero no pretendía que las cosas se arreglaran. Ya había tenido la experiencia. Sabía que Shigma quería que todo se pusiera peor. No se negaba a la opción de que tal vez ella también.
Ashley saco las llaves de su bolsillo y mientras abría la puerta escuchó algo, sonaba como la voz de su madrastra. Gimiendo. Tal vez era el asesino. Pero… sus gemidos eran completa e inconfundiblemente sexuales. Subieron las escaleras, pasaron por el cuarto de Ashley y llegaron al de su padre y allí estaba Edith, bajo las cobijas con Christian.
Ashley y Shigma salieron de la casa con el mismo silencio con el que entraron.
"Maldita sea. No lo puedo creer, mi madre es asesinada, yo soy encerrada, y sigo esperando que mi familia sea normal. Ni siquiera mi padre, que era el único que quedaba, tiene una vida" Tosió. Estaba cerca de tener un ataque.
"No te preocupes, ni Christian ni esa señora son tu familia. Tu padre no sabe lo que esta pasando y tu puedes construir una vida con él. Algunas veces es posible reconstruir tu vida como una persona normal y mientras esté esa posibilidad puedes intentarlo y hacer todo lo posible. Cuando ya no exista ninguna opción, cuando no haya qué hacer y tu vida se esté drenando y no la puedas recuperar, incluso allí hay todavía cosas qué hacer, yo te acompaño. Por el momento tienes que luchar por una nueva vida con tu padre."
"Claro que no. Se fue de casa cuando no me conocía. Han pasado muchos años y ahora no me ve como la hija que debe respetar. Me ve como una chica que vive en su casa. Ya no es familia. Nadie es familia"
"Sabes que yo no puedo ser tu familia y que no puedo devolverte la vida, pero mientras pueda y quiera voy a estar contigo" Mientras Shigma decía esto la intento besar. Pero la chica miró hacia otro lado.
"No te aproveches de mi momento de debilidad"
"No lo hago. Te quiero besar. Te quiero seguir teniendo a mi lado por el tiempo que sea posible y en ese tiempo quisiera besarte las veces que sea posible" Ashley entonces sonrió y le devolvió el intento de beso. Shigma lo acepto. El beso era largo y suave. Nada parecido a lo que parecía ser. No notaron, sumergidos en los labios, que el comandante Starkey había estado acercándose. Ashley, con sus ojos cerrados, no entendió por qué Shigma había interrumpido el beso de manera tan violenta. Cuando abrió los ojos y vio a su padre, entendió que la fusión había sido detenida por un golpe descargado en el rostro de Shigma.
"¿Qué diablos crees que haces?" Ashley era la más sorprendida. "Espera papá no le hagas nada, él es un amigo" Exclamó amedrentada mientras se acercaba a él. "Mientras vivas en mi casa, nada de estas cosas, ¿entiendes?" El comandante Starkey puso a su hija a un lado. "Usted no la merece. No sabe todo lo que ella tiene" Dijo Shigma, que estaba arrodillado en el piso dándole la espalda al padre de Ashley. Dándole su espalda y su odio. "No te atrevas a decir algo así de nuevo" El imponente hombre pateó a Shigma en el flanco. Lo dejó acostado. Con las rodillas contra su pecho, los ojos abiertos y los dientes juntos. "¡No lo golpees mas, déjalo, lo vas a matar!" Ashley gritaba. "Él no tiene otro remedio que asegurarte a su lado para masturbarse mientras te bañas ¿No es cierto señor?" Shigma yacía en el piso mientras tosía sangre y se reía. Ashley no estaba muy segura de lo que oía. Creía que Shigma no le creía sus vistazos paranoicos. "¡Cállate Shigma te va a matar! ¿No tienes miedo?" Shigma no tenía miedo. Tenía una sonrisa. "Fue suficiente, ahora sí te voy a golpear" El enorme hombre se lanzó contra Shigma, quién instintivamente lo devolvió de una patada. "Huye. Tienes que irte. Mi padre te va a matar" Shigma tenía miedo. Tenía todo el miedo. Pero no quería enterarse. No quería que Ashley se enterara "No puede hacerme eso. No puede. Nadie puede golpearme y creer que eso me hace daño ¡NADIE!" El grito de Shigma sonaba extraño. No sonaba a Shigma. Sonaba a alguien que tenía posibilidades de vencer a ese enorme animal. Escupió sangre antes de un intento fallido de pararse, golpeandose de nuevo en la frente luego de que su brazo se torciera de lo débil que estaba. El golpe en la costilla lo había dejado impedido del dolor, tal vez con una costilla herida. Se quedo allí esperando su destino. Con odio y una medio risita en su rostro. Definitivamente estaba loco. Luego de estar en el piso sin poderse levantar, tenía la idea de vencer a aquel corpulento hombre. Ashley se acerco a Shigma y lo levantó. Su padre ya estaba en pie. Acercándose a ellos como un animal de caza lentamente arrinconando a su victima. Shigma inesperadamente se incorporo aparto a Ashley y dejó de respirar fuerte. Sus ojos tomaron un nuevo aire. Tenía puesta una máscara que asustaba a Ashley. Tenía esa mirada que tuvo la ocasión que Ashley lo describió como mercurio. Hubiera sido imposible en aquel momento precisar cómo y por qué Shigma estaba bajo este hechizo. Sus respiros eran imperceptibles y sus ojos se perdían a ratos bajo sus parpados ligeros y a ratos bajo un horizonte pesado, con un blanco incesante tratando de escapar. Durante unos segundos miró a Ashley, con la sonrisa ya borrada de su rostro, y en su lugar unos labios necios y apretados, con sus cejas fruncidas y sus ojos profundos. Ashley dejó de temer. Todavía sentía que su padre era una amenaza. Sentía que algo podía salir mal, pero el extraño episodio la relajaba. De alguna manera, le pareció que ese era su fin. Relajarse. Después de todo, no había nada qué temer. Eran tan sólo personas a punto de maltratarse. Tal vez era cierto y nadie podía golpear a Shigma, sin saber que él mismo se golpeaba. Tal vez lo entendía, el rostro de Shigma reflejaba un sentimiento ambiguo entre orgullo y cansancio. El dolor y el disfrute. Shigma, a pesar de tratar de ser una persona que se pensaba sin una moral que no fuera la inventada por él mismo, quería también verse como sujeto de un enorme sentido del honor. De jugar con reglas y premisas ya establecidas por las partes involucradas para poder rebelarse a ellas. Sabía que si estaba luchando con sus manos y pies, lo haría con sus manos y pies hasta el final. Y esta vez y en este campo, él sólo podría perder, aunque para él, o eso se decía, nunca era ganar. Era hacerlo a su manera. Y en este caso, al parecer, su manera de hacerlo, era perder.
Por fin el gigante hombre, cuyos rasgos físicos no habían sido heredados en absoluto por la niña, había logrado encontrar con su mano el hombro de la camisa de Shigma. Shigma continuó cual roca en fondo de lago en espíritu, pero en su cuerpo fue levantado y manipulado como un títere que se lan descocido algunas de las juntas. Ambos mirándose a los ojos, siendo Shigma un poco más alto y mucho menos fuerte. Aún en estas instancias, tan serio como estaba, el rostro de Shigma no podía dejar de mostrar cierto dejo de burla, ya por costumbre, ya porque esto no fuera sino otra de sus payasadas. Ashley no estaba del todo segura, pero intuía que aunque Shigma se negara a ser serio en cualquier situación, esto no sólo se salía de sus manos, sino también de todo buen final. Esto no podía ser una payasada. Ambos cruzaron una frase cada uno. Hablaron como para ellos mismos. No en voz baja ni en secreto. Pero tampoco lo suficientemente alto como para que Ashley los escuchara. Ella misma estaba a punto de un ataque suyo y no lograba ver ni escuchar bien, con una neblina que no la dejaba sentir ni pensar. Primero el comandante, con una frase larga. Tratando de lucir una sonrisa de seguridad en su rostro. Luego Shigma. Corta. También insegura. Con los huracanes de sus ojos tornando de imponentes a nostálgicos. Fue empujado fuertemente hacia atrás. Cayo como una bolsa llena de arena, rebotando unas pocas veces. Trató de ponerse en pie. Prefería no hacerlo, pero trató.
Justo en ese entonces llego el tal Omega acompañado de otros chicos. En cuanto Shigma lo vio, volvió a su estado de derrota y calló débilmente a los brazos de Omega tosiendo sangre como una doncella recién rescatada. "Qué demonios está pasando aquí?" le preguntó Omega a Ashley. El padre de Ashley al ver que lo superaban en número se resigno a dejar ir al chico. "No vuelvan a molestar a mi familia o les ira peor" Sonó desafiante. Como si hubiera sido el vencedor. "¿Cuál familia?” grito Ashely “Tu nueva esposa esta teniendo sexo con el hombre que dejaste vivir en tu casa, el mismo que me quería violar. Tú, mi supuesto padre, te la pasas vigilándome y espantando la gente que en realidad me quiere ¿Qué familia crees que es ésta?!"
Ashley había corrido a encerrarse en su cuarto. Escuchaba gritos. Su padre discutía con sus otros dos compañeros de techo. No entendía por qué Christian seguía en la casa después de lo que ella había dicho.
Al otro día Shigma no contestaba el teléfono. Ashley no estaba segura de que Shigma estuviera en casa y en todo caso Shigma no siempre contestaba el teléfono. Ella sólo pensaba en los golpes que Shigma había recibido. Sentía culpa y profunda tristeza. Decidió escapar del castigo que le había impuesto su padre para ir a visitar a su amigo. Un ruido infernal venia de la casa. Tocó el timbre pero no tenía caso. La música estaba demasiado fuerte. Afortunadamente tenía unas llaves.
Al subir a su cuarto lo encontró tirado en su cama, con todo regado por el piso como si un ladrón hubiera estado buscando algo. A él mismo tal vez. Cuando Shigma la vio se intento parar pero fue inútil, en parte el dolor en las costillas y en parte un estado de letargo se lo impedía. Vio frascos de pastillas abiertos, fórmulas, y unas vendas cambiadas recientemente, por lo menos parecía que se estaba cuidando.
"Hazme un favor, vete de aquí. Quiero pensar sólo" Ashley recordó que Shigma alguna vez le había contado que tenía una enfermedad cerebral y pensó que tal vez era eso lo que lo aquejaba.
"No importa. Puedes estar tranquilo conmigo. Yo puedo ayudarte también" Ashley se acercó un poco, lo suficiente para estar en un lugar seguro y para brindarle la ayuda que él pudiera necesitar.
"Claro que puedes ayudarme. Todos pueden ayudarme, pero nadie quiere. Todos los que tengan más de diez centavos pueden ayudar a alguien que no tenga nada. Pero quién daría diez centavos a alguien que no tiene en qué usarlos" Shigma era muy complicado para decir sus cosas. A Ashley realmente le molestaba que Shigma usara metáforas y analogías cuando ciertamente había momentos en los que tenía que ser claro y conciso.
Se acercó a Shigma, arrodillándose a su lado y lo abrazó. Se encontraba temblando y con frío. Algo inusual en este chico que no se podía quejar de baja temperatura corporal. Ashley lo abrazó hasta que se calmó. "Tú me conoces y sabes qué te puedo ofrecer y qué no puedo" Shigma solo pudo callar. Ashley sabía muy bien que ningún comentario de Shigma podía competir contra una frase que transmitiera en lo que él mismo creía. Luego de un rato y una ducha Shigma ya estaba relativamente bien.
"Me tengo que ir. Quedas en tu casa"
"No me puedes dejar así ¿Te doy toda mi ayuda y me dejas sola en tu casa?"
"Tengo mucho que hacer"
"¿Como qué?"
"No me preguntes eso hasta que no tengas un hijo con mi apellido"
"Horrible comentario. No es justo. Tenemos sexo, dejo que me pintes desnuda, dejo que me toques en la ducha, me intereso por ti ¿Y me sacas de tu vida con un chiste?"
"Lo siento. No estoy acostumbrado a que se interesen en lo que hago y las drogas usualmente me ponen de mal humor. Aparte de conseguir trabajos ocasionales que me perrmitan escribir y dibujar, tengo un movimiento llamado GadgetPoets. Lo fundé con Omega y esta dando buenos resultados, así que tenemos que dedicarle mucho tiempo"
"¿Los de las tales GP son los chicos que te salvaron de mi padre el otro día?"
"Heh!... sí, salvaron... "
"¿Por qué no me habías dicho?"
"No hay mucho qué contar, apenas estamos armando cosas."
"¿Has hablado con Laura últimamente?"
"Por qué mierdas me preguntas eso? "
"No me hables así, bastardo, sólo me intereso por ti"
"…Sí. Hace unos tres días"
"¿Luego de la golpiza?"
"Sí así es. Gracias por recordármelo."
"Dudo que algo así se te olvide. Mira, lo siento mucho, sé que la golpiza no es la razón para que te hayas... No sé por qué, pero creo que tiene que ver más con Laura ¿Por qué no me cuentas? Tal vez te ayude"
"Le hable de ti. Ella me aprecia mucho y se siente muy mal, no siempre le cuento todo bien. No le importa que yo esté con gente, pero no le gustó que tuviéramos sexo. El punto no es eso, sino que ella piensa que tú esperas mucho de mí y nuestra relación sólo por que tuvimos sexo. La gente no debe esperar mucho de mí. Ella no está muy segura de que yo sienta algo real por ti."
"Pero si ella no está muy segura, es porque tú no le dijiste tus sentimientos con seguridad, porque tú no estas seguro. Dijiste que sentías algo por mí. No juegues conmigo, ya que me enseñaste a entenderte no puedes engañarme, dijiste que sentías algo por mí y me besaste, y me tocaste. Pregúntate a ti mismo ¿Sientes algo por mi?"
"Sí. Pero aun no sé qué es. Puede ser sólo..."
"Sólo amistad mal interpretada"
"Huh? Dudo que eso se me pasara por la cabeza. Ni siquiera sé qué es amistad. Pero tal vez" Ashley sintió como sonaban los tejidos de su cuerpo resquebrajándose entre ellos con la lentitud que debía reinar en el momento. Ese "tal vez" la hacía desangrarse en un instante. Aunque en parte sentía que esto ya estaba escrito. Shigma, con sus palabras, hacía que todo se viera venir desde lejos, pero tan lentamente que nadie se diera cuenta. Sólo cuando un súbito golpe en las rodillas las hacia tocar el suelo, las cosas se daban por enteradas. A Shigma también le encantaba hacer ver el paisaje hermoso y que cuando el afectado lo notara no hubiera nada que hacer para recuperar la hermosura.
"Sí. Yo te entiendo" La tristeza de Ashley era evidente, aunque ella ciertamente trató de ocultarla.
"Mira Ashley, no es tu culpa. Tal vez no te merezco, no puedes merecer a alguien que no te sepa dar explicaciones que no entenderás. Mereces alguien que nunca se vea obligado a hacerlo, mereces alguien que tenga esperanzas en la vida, aspiraciones. Que se quiera a sí mismo, que no esté cansado sin haber empezado. Necesitas a alguien que no encuentre el placer en lo que a los demás les parece displacer. No necesitas a alguien que se proponga ser serio por lo menos una vez al día. Es que concentrarse tanto para querer sólo ser..." Ashley no quería escuchar más. Las lágrimas salían de sus ojos y la saliva de su boca. Se acostó en la cama de Shigma y recogió su cuerpo pensando que de alguna manera podía consolarse y aislarse de todo lo que estaba pasando. Pensó que podía desconectarse de todo lo que estaba escuchando, de todo lo que estaba sintiendo. "Mira Ashley, no sé qué es amor. No creo en eso, ni nunca he sentido algo así, pero según como la gente lo vive, el que no se ama a si mismo no es capaz de amar y no sé si sea capaz de amarte y no quiero decepcionarte ni herirte. Creo haberlo dicho esa noche. Sé que lo dije mal. Lo siento. Siento haberte besado y haberte dicho cosas confusas" Shigma daba cortos suspiros como esperando lo peor. Y lo peor podía pasar. "Shigma, ¿qué estás diciendo? Después al frente de mi casa cuando me besaste, dijiste que mientras sintieras eso seguirías conmigo. Es imposible que no sientas amor y es imposible que no sientas lo que yo sentí. Lo que siento. ¿No entiendes que yo no quiero ser tu amiga? ¿Qué es amistad para ti? Ni eso sabes. No entiendes. Eres la persona más inteligente que conozco, tal vez todo lo puedes entender, tal vez para todos tengas una respuesta, tal vez a todo le encuentres algo qué criticar, pero no puedes descifrar por qué no eres capaz de relacionarte bien con las personas. Patético, por eso tienes ese complejo de inferioridad escondido en un gigante disfraz de niña que se cree la reina. Porque no eres nadie, no eres nada, no eres ni siquiera humano. Me arrepiento mucho de haber buscado tanto tu ayuda. Ni siquiera te puedes ayudar a ti mismo. No volveré a ti. No necesito a alguien como tú" La suave y queda voz de Ashley sonaba como un aterrador grito desde su posición de auto compasión, susurrando las palabras en una sólo hilo de resentimiento y dolor, mientras Shigma continuaba parado como si moverse fuera imposible. Impensable. Se quedó dándole la espalda a Ashley. Ambos se daban la espalda. Esperando que el tiempo cerrara las heridas mutuas. "Sí" dijo por fin Shigma, sintiéndose descifrado, como si alguna vez alguien lo hubiera dejado como él siempre deja las personas con sus comentarios. "No puedo creer que no sienta lo que tú sientes. Es... extraño. No sentir lo que el otro siente. No soy nada. Tú y yo no somos nada. No somos nada de eso. Amantes. No lo somos. Estás en tu casa. Hay leche en la nevera y galletas en el cajón de arriba de... tú sabes cuál... "
Estaba vencido. Acorralado. Como dejaba las ideas de los demás. Ashley tenía razón y le dolía que Shigma no sintiera lo que ella sí. A Shigma le dolía que Ashley sintiera lo que él no se permitía sentir a plenitud por miedo a tener alguna responsabilidad y tal vez luego perder el control.
Hubo una larga pausa. Su longevidad daba espacio para cuestionamientos propios y reversiones de lo ya dicho. Para muertes instantáneas. Shigma se sentó en la cama al lado de Ashley pero aun dándole la espalda. "Mi intención no fue herirte. Nunca te lo confesaría. Pero yo ya estaba consciente de todo esto. No soy capaz de intentar sentirme humano. Sé que lo soy, tal vez biológicamente, pero no me importa. No lo quiero. No me importa. Lo siento. No quiero hacerlo. No sé si sea justo, pero esa noche te dije que no era lo que queríamos, lo que debíamos y luego en el parque frente a tu casa pensé que me podía dar una oportunidad de tener eso que tú querías que tuviera contigo. Quise intentarlo. Pero eso es algo que no cabe en el mundo del que hacemos parte ahora, al que nos adaptamos, el que creamos, donde no le tenemos que poner etiquetas a nuestra relación. Ya no tenemos que creernos el cuento de que el amor es todopoderoso. No tenemos que meternos con la palabra amor. No tenemos por qué melodramatizar lo que tenemos. Podemos ser lo que queramos sin necesidad de herirnos tanto. Sin necesidad de que sufras todo esto por mi culpa y que yo sufra por tu culpa. ¿Cómo era todo antes de esa noche? Como era todo antes de esa noche. Podemos estar conscientes de que tenemos una relación sin ponernos límites, sólo hasta donde nos podamos usar mutuamente sin abusar ¿No crees? Tal vez no vea el amor como los demás lo ven. Tal vez no lo vea. No es mi intención hablar del amor. No sé de él. El único sentimiento que comparto con las demás personas es la amistad. Alguien a quien realmente no necesitas dar explicaciones ni pedir perdón, pero igual lo haces, alguien que te entiende tanto como una persona puede entender a otra. Me conoces y aún sabiendo toda la basura que sabes de mí quieres tener algo conmigo? Pues, yo te quiero. El resto no importa. Podemos ser amigos. Podríamos serlo. Tener o no tener sexo no es lo importante. Besarnos o no hacerlo no es lo que importa. Cualquiera tiene labios. Puedo besar al próximo idiota que vea. Y puedo hacerlo con cualquiera. Tu y yo... tenemos cuerpos como todos, pero también tenemos ideas que nos unen. Seremos amigos. Nos queremos. Gracias al tiempo hemos aprendido a escucharnos y entendernos. Esa es mi intención en la vida, o lo que me queda de tiempo antes de morir. Pero yo no soy quien pienso ser. Ni quien piensan que soy. Lo que te propongo es que continuemos con esto, que no nos preguntemos o maltratemos por cuestiones que no alteran nuestro curso. Ademas de que he querido conocer tu mundo, te he dado a conocer mi mundo también. Sabes en que cajón están las galletas. ¿Sabes cuánta gente sabe? Podemos vivir en nuestro mundo, o puedes volver a tu vida, ser normal, intentar vivir una vida, conseguir metas y aspiraciones, puedes tener seres queridos en cada esquina, puedes unirte a aquellos que buscan aprobación en las grandes aglomeraciones de gente, puedes ser una mosca más en el mercado, puedes ser el espantamoscas que nunca se cansa de blandir la mano. Eres todas ellas cada una en un bolsillo de tu chaleco cerca al pecho. Eres tú, la que estuvo allí consultándose a si misma acerca de lo suyo, en su mundo, con sus valores, creando cosas nuevas para ella misma, reinventando su relación conmigo. Me importa poco que tengamos o no sexo. El sexo, el amor y la vida pueden atropellarme y pasarme mil veces por encima. Ya estoy cansado de la vida. No me importa nada, pues nada es algo para mí. Vivo cada cosa, porque temo que se gaste. Lucho en cada pelea, porque al próximo segundo estoy muerto. Argumento en cada discusión porque la próxima palabra que diga puede ser en serio. Me rio de cada cosa, porque es lo único que las cosas merecen. ¿Pero sabes qué no es lo tuyo? Ya te acostumbraste. Estas ahora en esto, conmigo. Pregúntate cómo vas a ver a las personas de ahora en adelante. Con quiénes vas a salir. Inténtalo si quieres, pero nadie va a aceptar y a aumentar tu exclusividad, tu individualidad, tu particularidad tanto como yo. En ningún lugar y con nadie te vas a ver tan libre como conmigo. Porque así me siento yo contigo. No sé de amor, no sé qué se necesita para ser humano, no sé de esos sentimientos de los que me hablas, nadie sabe de ellos realmente. Por mucho que digan al respecto. Pero sé que si vas con otros tendrás que cambiar y cohibirte. Como al principio te pasó conmigo, antes de que nos acostumbráramos el uno al otro. Pero sé que te gusta como te sientes conmigo y sé que así me siento yo contigo" Shigma se levantó y se fue caminando lentamente mientras Ashley volteaba a mirarlo “Cállate” le dijo. Podía ser tan inteligente como se creyera, pero había cosas en las que era tan impotente como un niño. Tenía cosas que necesitaba que ella entendiera así como Shigma había querido entender los de ella. Le pareció que tenía razón. Tenían una buena relación sin que tuviera ninguna etiqueta. Podían tener sexo y podían no tenerlo. Podían solo dibujarse o lo que fuera sin tener que sacrificar palabras. Después de todo y para su pesar, él era mas humano de lo que él mismo pensaba. Y cómo él decía, era un mundo que ellos dos se habían forjado, del que eran parte y en el que cada uno participaba sin inhibición. “Cállate. Esta no es hora ni forma de decir estas cosas... Todas las veces que te conté cómo me sentía...” Ashley quería decirle más de lo que pensaba y lo mucho que estaba de acuerdo con él en algunas cosas y lo mucho que quería refutarle y cambiarle otras, pero Shigma ya no estaba en el cuarto y el arrepentimiento de no haberlo hecho antes la quemaba por dentro. Lo odiaba y se odiaba también.
Capítulo 5 : De vuelta a un futuro pasado. Las cenizas que no renacen. (El rayo de luz que murió antes de nacer)
Al llegar a su casa todo se veía distinto. Justo como el día que ella llego de la clínica. Con ese aspecto sombrío y lleno de temor. De terror. "Dulzura necesito que hablemos" La voz de su padre en un nuevo y desconocido tono paternal la atemorizaba aún más. Apestaba a haber salido a la ciudad con sus amigos militares. No le gustaba la palabra dulzura. El comandante llamaba así a su difunta esposa. "Iremos a aquel lugar fuera de la ciudad. Para que hablemos mejor. Tengo muchas cosas que quiero compartirte y que quiero que empecemos a poner en práctica."
El largo trayecto en el carro se tornaba más aterrador cada vez. No había mucho a donde escapar. Su padre había comenzado a hablar de una mejor relación como familia mientras parecía mirarla, sus ojos se dirigían a ella pero era una mirada vacía, no había nada sobrenatural en sus ojos, era como un aura, un humor, mientras ponía la mano en su rodilla. Esto, aunque podía ser interpretado como un gesto de consuelo, como si su objetivo fuera dar confianza, sólo podía ser recibido por Ashley como una amenaza.
"Dulzura. La familia no es que esté muy bien y lo que dijiste el otro día puede ser cierto. Tal vez no hay familia. Pero podemos arreglarlo tu y yo. Podemos darnos distancia y hacer otras cosas que liberen la tensión. Podemos desconectarnos de eso." Mientras el padre seguía hablando, la tensión en Ashley aumentaba. También subía la mano de su padre, que parecía tener intenciones de viajar de la rodilla. Ashley no sabía como reaccionar. Tenía ataques de paranoia con la idea de que su padre la espiaba y la deseaba sexualmente, pensaba al respecto, pero espantaba esas ideas porque las consideraba como proyecciones morbosas suyas, una de esas perversiones de las que conocía de sus terapias, miedos y fantasías oscuras que por tenerlas no quiere decir que se deseen realmente, sino que hacen parte de imaginarios con los que luchamos, remolinos oscuros y profundos dentro de nosotros, monstruos con los que convivimos. O eso se hablaba en terapia. ¿Cómo sabía ella que no lo había sacado realmente de terapia, cómo sabía ella que nunca tuvo esos miedos, sino que la terapia se los inoculó?
No era nada de eso, definitivamente su padre quería llegar a algún lado con ella. Ella no veía muchas posibilidades para evitarlo. Él obviamente podría someterla en unos segundos. Si en algunos jugueteos inocentes Shigma la sometía con gran facilidad, demasiada facilidad, este hombre, que le había dado una paliza a Shigma sin sudar gota, casi sin moverse, con una velocidad increíle para su tamaño, la tendría inconsciente en segundos. No pensaba dejar que todo siguiera. Esta vez no iba a esperar hasta que todo llegara lejos. Mientras pensaba qué hacer, la mano de su padre la sostenía firmemente de la rodilla. No había que pensarlo mucho. Se sentía sucia. Utilizada. Podrida. Excitada. No en el sentido sexual, sino como un reactor nuclear a punto de estallar y causar destrucción masiva. El estar excitada, que se confundía con excitación sexual, así fuera sólo verbalmente y no hormonalmente, la hacía sentir peor. Claro, si es que acaso se podía sentir peor en ese momento.
"Deja eso." Ella se esforzaba por quitar la mano de su padre de su rodilla y lucía una risita. Una risita nerviosa y una lágrima anticipadora.
"En la casa no podemos, la niña está allí" El corpulento hombre volvió la mano a controlar el vehículo. Ashley callaba mientras corría escenarios en su cabeza. Mil a la vez, todos. Era como si su padre la estuviera confundiendo con su madre. Lo miraba y podía ver su cara vacía, como si hubiera habido una invasión de mosntruos o aliens y hubieran reemplazado por una versión menos agresiva, pero a la misma vez más terrorífica. Sentía que podía empezar a arder en llamas. Como en esos casos de combustión espontánea humana. Deseaba empezar a arder desde adentro. Pero era mucho pedir para ella.
"Mira. Es el lugar perfecto... lo he extrañado. ¿Tú no?"
"Yo nisiquiera he dicho nada"
"No es mucho lo que tienes que decir, sabes a qué venimos ¿No? Siempre te ha gustado, eras tú quien conocías este lugar de antes, me trajiste primero" Era una posada de habitaciones, como un hotel de carretera, un motel, pero parecía que era para uso de personas pertenecientes a algún club, en el portón un hombre de apariencia civil, pero con cargaderas y aspecto militar, se asomaba y reconocía al comandante y le daba ingreso.
"Yo nunca he venido acá... Yo... Creo que me espías"
"Claro que no. No digas cosas así, no vuelvas a decir cosas así. Tienes que respetarme. Soy tu hombre. Soy el único hombre en tu vida. Debería castigarte por decir cosas como esas" Aún no entendía por qué, pero sentía que las cosas eran sólo una mala interpretación suya. "Ni siquiera me castigas. Ni en eso eres un padre. No eres un mal padre, porque ni siquiera eres mi padre."
"Yo quiero arreglar esta situación. No quiero herirte. Ni que pases un mal momento. Por el contrario, quiero que te sientas bien. Que pases un buen momento como lo has pasado antes conmigo" ¿Qué hacía ella sentada al lado de este hombre en una habitación cerrada fuera de la ciudad? Este era el tipo de cosas que ella sentía que no tenía derecho a preguntarse. Ella se había dejado llevar hasta allí... Pero ¿Por qué? ¿En qué momento se había dejado llevar? ¿Había sido ella también reemplazada por un alien invasor que conducía y ella iba de copiloto? ¿Era la terapia que le había metido ideas en la cabeza y la había hecho ponerse en esta situación? "Ven siéntate a mi lado dulzura" Dijo Starkey señalando la cama, pero Ashley se sentó en un sofá al otro lado de la habitación, cerca a la puerta. Él fue hasta ella.
"No sabes lo duro que fue mi partida. Me sentí muy solo. Cuando volví a casa y te vi, no sabes cómo me sentí. No has cambiado nada. Algunas veces cuando te miro, creo que veo a nuestra hija y no puedo evitar el mirarte por horas me siento muy... confundido"
"Yo... yo soy tu hija. ¿No lo ves? No sabes lo duro que fue estar toda mi adolescencia en una clínica muda, drogada hasta la inconsciencia sin poder articular dentro de mi cabeza cómo me sentía o qué pensaba? Y luego cuando por fin pude participar en terapia todo lo que me costaron tantas cosas, todavía me cuestan, y me siento tan... Sola... todavía me pasa durante los días. No me visitaste ni una sola vez. Lo que supe de ti lo supe por rumores. ¿Tú qué sabes de mí? Ni siquiera sabes rumores, no te interesa. ¿Sabes lo que fue mi primera menstruación? ¿Sabes lo que fue al volver a casa escuchar rumores de que te la pasabas con prostitutas? No sé qué esperar de ti. Te conté lo que Christian intentó. No pareces mi padre. Yo soy tu hija. No tu esposa, TU HIJA!" Ashley ahora gritaba y había empezado a ver el espacio como una oportunidad para desahogarse. Quitarse de encima eso que tanto tiempo había querido decirle. "Tranquila. Ya hablé con él de eso. De hombre a hombre. Lo que pasa es que eres una mujer. Una mujer muy hermosa. Y esa ropa que tú usas te hace ver muy atractiva. Tú sabes lo que los hombres algunas veces sentimos"
"Pero no importa mi ropa, eso no le da derecho, se supone que los padres hacen respetar a sus hijas y sienten que deben proteger y valorar. Tú no me tratas como tú hija sino como una niña que vive en tu casa. Algunas veces me miras como a mi madre. Como a tu esposa... desde que salimos de casa y nos montamos al auto me has tratado como a tu esposa... y hablas de mí como si fuera... nuestra hija... me preocupa. Yo soy tu hija..." Ashley se trataba de calmar. Borraba el llanto de su rostro con una sonrisa y miraba a su padre. Esperando su reacción. Él la seguía mirando con aquella mirada. Pero ella en realidad estaba todo este tiempo, incluso sin proponérselo, lo que había en el cuarto. Una cajonera. Un teléfono de disco. Un televisor. Pero el televisor estába tornillado a la mesa. El teléfono no. Seguro era pesado. La puerta no tenía seguro. Tenía un pasador en la manija, entonces sólo había qué moverla para abrir la puerta. La cortina detrás del sofá y junto a la puerta también podría usarse para obstaculizar el movimiento o por lo menos la visión. Todo el tiempo había estado mirando esto, pero apenas ahora mientras calmaba sus lágrimas lo entendía. Ella pensaba que había estado todo el tiempo jugando con sus uñas y sus cutículas, mientras hablaban, y también, pero de alguna forma su cuerpo, tal vez sí había un invasor en su cuerpo, y mientras ese invasor la forzaba a actuar como una victima, ella muy desde el fondo estaba empezando a actuar como algo más. Como alguien que escapa. Alguien que sobrevive. Alguien que vive de más.
"Te amo. Y hoy te lo voy a demostrar" Su padre se acercó mucho a ella. Empezó como un abrazo. Los brazos de su padre la rodeaban cariñosamente. Pero ella sabía. Tenía control de su cuerpo. Ella era su cuerpo. No había invasores en su cuerpo. Ni se le había incoulado nada con las drogas ni la terapia. Ella eran todas esas partes. El abrazo era quieto pero ella sabía que no lo sería todo el tiempo. Seguía mirando y revisando la habitación. Ella misma iba a controlar lo que estaba en su control, que no era mucho, pero era suyo, ella iba a hacerse responsable por lo que tuviera qué hacerse culpable. Culpable? Porqué culpable? ¿Que quería hacer? ¿Porque sintió primero que iba a ser culpable de lo que pasara? No pasaba nada. Era normal. Eran parte de su cuerpo el poder y la sumisión, entonces también podría darle la bievenida a la culpa. Pero no tendría qué quedarse. Ni ella ni la culpa. Hizo como si fuera a devolver el abrazo, pero le garró el poco pelo que tenía y la piel debajo del mentón y le mordió la oreja. Todo era una mancha, cuando volvío a mirar a su padre él seguía sentado en la cama mirándola perplejo, tras el mordisco se había tirado violentamente para atrás pero ya se había incorporado, sangre brotandio violentamente del costado de su cara. Intentó abrir la puerta pero no era como ella pensaba, tenía llave. Cubriéndose con la cortina rompió la ventana con el peso de todo su cuerpo empujándose con el espaldar del sofá. Starkey llevó la mano que tenía libre hasta su rostro y lo cubrió por unos momentos. Luego las dejó caer. Sus manos. No entendió qué pudo haber salido tan mal. Quiso salir corriendo a perseguirla, pero... no sabía muy bien con qué fin. Se sentía enfermo. Se sentía mareado. Se paró al baño de la habitación a lavarse la herida y detener la sangre y su rostro llorando en el espejo lo sorprendió.
Cuando Ashley llegó a la carretera se dio cuenta de que todavía tenía la oreja, o un pedazo de la oreja de su padre en la boca. La escupió y se paró justo en la mitad de la vía para que alguien se detuviera y la llevara de vuelta a la ciudad.
Caminó mucho antes de que se detuvieran a recogerla, al final cerca de una gasolinera consiguió unas monedas y se montó en un bus de regreso. Se quedó dormida en un asiento. Cubriendo las cortadas de la ventana con sus manos. Se limitó a cerrar bien los ojos y no gritar. Abrir los ojos al sentir como todo el sufrimiento entraba en ella queriéndola desgarrar, sentir como su cuerpo colapsaba con los bruscos movimientos de los deseos de su padre y sentir como su progenitor satisfacía sus más pútridas y viscosas fantasías con ella. Se obligaba a sí misma a sentirse pútrida. Aunque ella hubiera tomado el destino de esa situación luego de que casi se lo quitan. Era mejor no dormir. Era preferible quejarse despierta que tener pesadillas mientras dormía. Estaba acostada pero tenía los ojos abiertos. No se atrevía a cerrarlos. Podía tener visiones aterradoras. Pero también se felicitaba un poco. Se entendía un poco. No consideraba justo que tuvieran qué pasar cosas así para poder entenderse, para poder quererse y aceptarse como una persona que podía. Un persona que podía cruzarce con el poder, y dejarse habitar por él.
Al día siguiente despertó en una banca cerca de una calle principal. Sus heridas se sentían frescas todavía. No tenía muchos lugares a donde ir. No quería ir a donde Shigma. Cualquier cosa le parecía mejor que verlo y que él la viera. Fue al colegio. En la enfermería le curaron las heridas sin muchas preguntas. Vomitaba y sudaba frío. Sus compañeros y profesores, aunque se sentían solidarios con el malestar de su compañera, no sospechaban lo ocurrido el día anterior. Ella podía escuchar que la juzgaban, no confiaban en ella, la culpaban. Le dijeron que se fuera hacia su casa. La idea no le pareció buena.
Entró a la casa de Shigma y lo encontró tirado en su cama. Dormido. Se acostó a su lado sin despertarlo. Lo abrazó y se durmió también. Estaba tranquila y segura.
Por la tarde Shigma se despertó y vio a Ashley a su lado. No se quiso levantar. La miro y la abrazo también. Ella al sentirlo se despertó asustada de una pesadilla, dando un grito mudo como cuando le dan los ataques. Se sintió más segura al verlo. Estaba tranquila y segura, pero su ropa delataba una tragedia "Mi padre me quería violar" Hizo el anuncio con una voz extrañamente calmada. Mas tétrica que calmada. "No lo hizo porque escapé, pero lo quería hacer. Mira. Me corté. Rompí un vidrio. Huelo horrible. La ropa. Dormí en la calle." Se sentía invadida por un inmenso deseo de destrucción. De vomitar, de gritar, desahogarse de toda la pena y el dolor que tenía encerrados. Pero su voz seguía fresca y relajada. Aún no entendía porqué, pero presintió que se estaba acercando a aquel estado en el que ya nada la sorprendería y ya nada le importaría. "Mi propio padre me obligaría a tener sexo con él" Shigma se levantó y cogió el teléfono. "¿No me escuchas? Quería abusar de mí ¿No me entiendes? Se quería masturbar conmigo" Shigma la empujó suavemente a la cama con una mano y la mantuvo sentada con firmeza. "Espera" En una reacción inesperada parecía que sólo se preocupaba porque contestaran su llamada. Shigma. Ashley. Teniendo reacciones inesperadas. Esto era exactamente lo que se podía esperar de ellos dos. Ayer querían herirse sus costillas hasta la muerte con frases mordaces y hoy no sabían qué hacer. Ahora Ashley era la calmada. Y Shigma era el que estaba reaccionando raro. Habían intercambiado papeles.
"¿Hola?"
"Necesito un favor"
"Es increíble que ese sea tu saludo. Así que estás vivo. Te dábamos por muerto ayer, te esperamos casi hasta las once. ¿Qué es el favor?"
"Es... Personal. Es violento. Es venganza."
"Aighj... no hay motivos personales. Sólo cosas que favorezcan a la causa... Y fuiste tú quien escribió eso en el charter" Ashley miraba ocultando su sorpresa al ver la reacción de un Shigma que desentonaba con todo lo que ella conocía de él hasta el momento. Bueno, desentonar era también otra forma de decir que esta era todavía otra faceta que se estaban mostrando. Y en realidad, después de ayer, ella misma estaba también en un estado de calma que hizo que su sorpresa fuera apenas un microgesto "Voy a matar a alguien. Si uds me ayudan hay menos chance de que lo haga mal y me capturen y se nos acabe la buena causa que nos une" Las palabras que escuchaba de Shigma sólo alteraban más a Ashley pero ella smplemente se acostó boca arriba y suspiró.
"No importa. Por el momento no podemos darnos el lujo de cumplir venganzas. ¿Entiendes? No podemos Shigma. Esta frase te puede joder la cabeza, yo sé, pero entiende que la impotencia es la parte mas importante en estos negocios. La frase es: NO PUEDES" Shigma se llenó de rabia y comenzó a golpear el teléfono contra la pared hasta que estuvo roto y sólo golpeaba sus propias manos hasta sangrar un poco. "Espera. detente. Eso no arreglara nada" Se pronuncióAshley. Shigma se calmó. Se sentó. Sonrió un poco. Una sonrisa de frustración. Tomó aliento. "Tampoco arreglara nada venir a decírmelo cuando hace poco me dijiste que no valgo nada y que no podía ayudarte... Aunque tenías razón. No puedo. Yo no puedo hacer nada. Porque soy un inútil. Nada que hagamos arreglara algo. Y te estas volviendo igual que yo, ni siquiera eres capaz de enfadarte. Necesitamos ayuda para ayudarnos. Estamos muertos. No tenemos nada ni nadie en la vida. Nadie nos recuerda. Nadie nos extraña. Nadie se molesta en nombrarnos. No tenemos nada ni queremos nada. La inercia es lo único que me mantiene ahora. Estamos muertos. Nadie sabe de nuestra existencia. No tenemos nada qué hacer. No tenemos Ambiciones. No tenemos recuerdos. Estamos muertos. No tenemos futuro ni pasado. Ni presente debemos tener. Estamos muertos. Queremos morir. Míranos. Somos pálidos y odiamos a la gente. Míranos. Nuestras manos sangran y nuestros padres nos cauterizan. No hacemos nada. Somos inertes. Somos náufragos. Lo que hacemos no es la vida. Somos muertos. No tenemos éxito. Estoy anclado en un recuerdo. Estoy muerto. Estás muerta. Somos muertos. Estoy loco. Estoy estancado en una teoría. Estamos tan muertos que no lo sabemos."
A pesar de las violentas y pesadas palabras de Shigma, su tono era suave y relajado. No se sentía el discurso de una persona reprendiendo sino nombrando cosas de una lista. Ashley, a pesar de escuchar la voz queda de Shigma, estaba recibiendo cosas que no quería escuchar. Para ella eran como gritos. Como gritos que salían de la tumba de un cataléptico. Se puso en pié rápidamente y se quedó erguida y derecha, tirando sus hombros para atrás y llenando el pecho para hablar bien y claro, temía que se iba a poner a llorar o a empezar a tener un ataque y perder la voz, pero a medida que hablaba se sentía como que podría hablar para siempre y que todo lo que diría era exactamente lo que quería decir "¿Siempre que te sientes fuera de tu lugar intentas herir a los demás? ¿Crees que me gustó? No, no es momento para hacerte preguntas, no, no me gustó. No me gustó verlo mirándome. No me gustó verle esa expresión vacía en la cara y sospechar que mi problema mental tal vez no viene por el trauma de cuando mataron a mi madre sino por herencia mental de mi padre. No me gustó pensar que soy como él. No me gustó dudar de lo que viví en la clínica, algo que me soportó y contribuyó, tanto como él, a lo que soy. No me gustó dudar de la realidad, sentí que me enloquecía, y no estoy hablando de cómo me sentía cuando era niña antes de que me internaran. Algo distinto, como si la realidad se desmoronara de formas... Químicas, creo que cuando era niña el mundo se descompuso en pedazos rocosos, como físicamente, pero esto se sentía como químico, ardía, no era frío, me quemaba por dentro. No me gustó entrar a un cuarto de motel con él. No me gustó tener qué llegar a una situación en la que estaba buscando cómo convertir objetos de una habitación en armas para defenderme de una persona que hace también parte de mí. Tal vez me confunde con mi madre, pero yo sí fui a una clínica por mi problema. Yo sigo en mi vida. Yo no estoy intentando escapar de mi vida confundiendo a mi hija con mi esposa. Yo no estoy diciendo que estoy muerta. Yo vi gente morir en la clínica. Yo vi gente viva no vivir, en la clínica. Estuve años muda y encerrada y sentía que era por no querer terminar como mi madre. Pero mi padre cree que soy ella. Pero no lo soy. Ni yo sabía qué o quién era cuando volví a la ciudad. Y me frustra tener qué descubrirlo así, entre toda esta... Locura!" al decir esto último hizo un enfasis y se volvió a sentar "Yo no sé a ti qué te hicieron para que te sientas tan miserable, pero estoy segura que no es peor a tener que soportar a tu padre violándote mentalmente como evidentemente violó a tu madre mientras vivía... Y estoy segura de que no tienes qué conciliar la idea después de todo esto, de que tal vez tu mismo padre haya tenido algo que ver con el asesinato de tu madre, por que así como algo dentro de mí se manifestó ayer con la idea de que me iba a hacer daño, también dentro de mí se manifiesta esta idea de que fue él... "estaban sentados en la esquina de la cama de forma que se daban la espalda. Ella se acomdó de forma que se recostaba sobre él y lo abrazaba desde atrás "Sé que lo que nos dijimos nos tocó muy adentro. Nos herimos mucho. Aún me hiere. Y me hiere que digas que estamos muertos"
"Estamos muertos. Ya lo sé. Porque siempre es así. Ya lo sé. Tú vas a matarme. Como Laura me mató. Como me dejé matar por Laura. Se quedó con mi vida. Le regalé mi vida. Nuestra unión dio su fruto. Y el fruto se pudrió. Lo perdimos. Ella me entregó todo. Su vida. Y yo le di la mía. Y ahora estamos muertos. Y tú vas a quedarte con mi vida. Y yo con la tuya. Voy a matarte. Ya lo verás. Nos quitaremos las vidas. Las personas como tú o yo nunca hacen las cosas a medias. O nos entregamos a muerte o morimos. Vamos a morir. Voy a morir. Ahora sí. Voy a morir. No es suficiente estar muerto para dejar de vivir. Tengo qué morir."
Ella estaba desconcertada. Se sentía habiendo encontrado una balsa después de estar los dos ahogándose pero es como si él no se quisiera subir, si hubiera sabido cómo, hubiera blanqueado los ojos de la frustración "Sigh... No puedo luchar con lo que quiera que sea que lucharon mis padres, y lo que mató a mi madre y va a matar a mi padre. Porque no creo en él, no creo que él tenga salvación. Pero sí creo que te puedo ayudar. Y no estoy hablando de nada extraordinario, de nada super humano... Sino de vivir. Te necesito. Tal vez mucho más que antes. Porque siento que veo cosas que ayer no veía. O que veía y no aceptaba. Y quiero compartirlas. Has sido mi apoyo y mi columna sin importar si eres humano o no lo eres. Si estás vivo o no. Si sientes amor o no lo sientes. Hemos sacrificado cosas, pero no nos hemos compartido y dicho cosas, a nosotros mismos y a cada uno. Te necesito hoy y justo aquí a mi lado, como sea te necesito. Y sé que me necesitas. Y sí, tal vez algún día no nos necesitemos y nos abandonemos, o porqué no, basada en mi historia familiar creo que voy a terminar matando a mi Padr... Al comandante Starkey y hasta a tí... Pero por ahora... Seamos, estemos."
"Mírate Ashley. Míranos. Mira lo que estas haciendo por mí. Te vuelves en el pilar de todas las ideas que te rodean y tu vida la dejas atrás. No me necesitas porque puedes ayudarte. Porque te estimas y consideras que vales la pena. Aún no has cometido los errores que yo. Tienes chance de salvar tu vida. Para mi es tan solo el tiempo que me queda antes de morir y descansar. Lo estoy acelerando. Ya te dije. La inercia es lo único que me mueve ahora. No necesitas alguien que no cree nisiquiera en sí mismo. Yo no quiero vivir. No quiero sentir. No tengo aspiraciones ni metas. Mi único objetivo en la vida es desgastarme hasta morir. No me necesitas. Nadie lo hace. Yo me necesito para estar muerto. Tú aún puedes vivir. Me necesito para herirme. Porque soy el único que puede hacerlo. Intento con mis palabras que los hombres me den puños y las mujeres odio. Pero sólo yo me necesito para darme dolor."
"Increíble tenerte qué consolar después de que me iban a violar y tengo cortadas en mi cuerpo y sangre en la ropa de saltar por una ventana... Pero parece que ese es mi papel hoy... ni sé ayudarme. No tienes que hacerte daño. Puedes ayudarme. Y puedo ayudarte. Te necesito a mi lado hasta que esté segura de lo que hago. Podría buscar a cualquiera pero te quiero a ti. Ademas tú me necesitas a tu lado. Necesitas a alguien que le de sentido a tu vida para poder tener qué desgastar ¿No es así?" Mientras decía esto con sus manos giró su rostro y lo beso. Era un gesto y una pose parecida a como le había arrancado la oreja a Starkey. "¿Tú crees que yo te amaría si no valieras la pena? ¿Crees que acudiría a ti con todos mis problemas si pensara que no vales la pena ni me puedes ayudar? ¿No lo crees así? Ok, tal vez estas muerto. Pero yo soy la que debería estar quejándose ¿No? Dices que también estoy muerta. Estemos muertos. Seamos muertos. Pero puedes ayudarme mientras te desgastas y te hieres y te acercas a tu muerte" Ashley hablaba en un tono suave y consolador mientras seguía acariciando a Shigma. "Está bien. Tal vez. Te entiendo. Me he forjado así. Dudo que tú en un arranque de sentimientos exagerados pretendas saber lo que yo he sentido y vivido por años" Shigma disfrutaba la manera como Ashley lo calmaba. Era tan sólo un niño mimado y tan terco como podía serlo. Tal vez para llevar la contraria. Tal vez para completar su parodia. Tal vez para sentirse tierno.
"No eres taaaan mayor, pero está bien, de cualquier forma, ya aclarado el asunto podemos hacer el amor con más tranquilidad"
"¿Hacer el amor? ¡Puaj! Pésima expresión... Además sólo dijimos que yo iba a seguir contigo independiente de mi forma de pensar. El sexo es otra cosa. Dijimos que lo íbamos a dejar como éramos antes de tener sexo. Tengo en cuenta que eres tú quien me está ayudando en mayor porcentaje, y que estoy siendo injusto, acabaste de pasar por lo que es sin duda una tragedia, y aún así me estás calmando a mí, y aprecio eso. No puedo ahora inventarme que hice todo esto para forzarte a calmarte para calmarme a mí, quisiera que incluso ese fuera el caso... Pero soy cobarde y egoista. No lo digo todavía en medio de una crisis, lo digo reconociendo mi tontería. Perdón. Debí haber estado ahí para ti como dices que lo he estado. No me siento así, no me siento como alguien que te apoyó como debería, que te creyó cuando debería. Tener sexo... es aparte. Podemos tenerlo. Pero... No sé, tal vez necesitemos poner una distancia, luego de loque te pasó hoy, no quiero que parezca que me estoy aprovechando de un moento vulnerable y que hice una pataleta para causar que tomaramos una decisión que pueda generar molestias. Debes estar ya cansada de que te intenten violar."
"Está bien, está bien. Nada de sexo hoy. Ya estoy calmada, estás calmado, estamos haciendo bromas. Me estas ayudando mucho. Tan solo con tus comentarios" Ashley abrazaba al chico y lagrimeaba pero esta vez con respiros diferentes, aires diferentes. Se abrazaron por cerca de diez minutos hasta que estuvieron más calmados.
"No es bueno forzar la calma tampoco, tal vez lo hiciste para que me calmara, pero depronto no por ti. Necesitas desahogarte. Necesitas gritar, no callarte"
"Me gusta mucho lo que acabas de decir... deberíamos ponerlo en practica"
"¿Deberíamos?"
"¡Claro que si! Tú también te calmaste por mí"
"¡Claro que no! Yo golpeé el teléfono contra la pared hasta destrozarlo y luego hice la peor pataleta cósmica, ahora los dos tenemos heridas y sangre pero las tuya sieguen siendo puntos, las mías son apenas raspones..."
"Tengo algo en mente ¿Sabes cómo me gustaría gritar?"
"Puedo asegurarte que sé lo que estas pensando y no me gusta que siempre pienses en sexo"
"¿Qué estas diciendo? El que piensa todo el tiempo en sexo eres tú. Yo te iba a proponer que fuéramos a un parque de diversiones."
"No me gusta la idea del parque. Hay mucha gente que estorba... Y tienes puntos"
"También tenía en mente el mar ¿Qué te parece?"
"Me parece que hay mucha arena, mucho sol y mucha sal en un solo lugar. Mucha gente también... Y tienes puntos"
"Maldita sea ¿Qué te gusta hacer? ¡¡Lo único que quiero es gritar!! ¡¡Desahogarme!! ¡¡Golpear a alguien!!!" Ashley gritaba y le daba pequeños puños a Shigma.
"Bueno ya gritaste un poco y me golpeaste. No se necesita mucho para eso"
"¿Qué tal si nos drogamos? Tengo un baúl lleno de las mejores drogas psiquiátricas" Shigma hizo una cara. Ella había escuchado a Shigma hablr de problemas de adicción, y de una personalidad autodestructiva y depresiva y que era propenso a consumir ese tipo de sustancias y que ya lo había hecho en repetidas ocasiones, era algo con lo que ya había luchado. "Creo que consumirlas a modo de escape... nos puede poner en cierta situación..." Ashley miro hacia otro lado haciendo una cara exagerada de culpa y se sentó en una silla que había a su lado. "No existe problemas en tomar drogas, el problema es por qué y cómo tomamos esa realidad" Explicó Shigma para quitar la culpa de Ashley quien cambio su cara de magdalena por una cara de idea. "Vamos al lago"
"¿Al lago?"
"Sí. Hay un lago, y hay una especie de lugar para pasar la tarde, es como para gente que quiere estar al lado del lago, iba con mi madre. Cuando era niña"
"Vaya. Vivo aquí desde que soy un niño y nunca me di cuenta ¿Dónde está?"
"En las afueras. Por el norte. ¿Te gusta?"
"¿Qué tiene el lago para ofrecernos?"
"Tenemos la seguridad de que no hay nadie, no hay sol, no hay sal y definitivamente podemos gritar"
"¿No hay sol?"
"Hay unas mesas con sombra, son como casetas, es como para gente que quiere ir de picnic, pero también hay unas casetas para gente que sólo quiere estar cerca al lago en la sombra"
"No sé en qué te pueda ayudar un lago. No sería para meterse al lago, se podrían infectar los puntos. Pero me agrada la idea. ¿Cómo llegamos?"
"Pidiendo aventón. Eso es obvio"
"Tú y tu madre pedían aventón?"
"Eh... si... "
Capítulo 6 : "Eres otra persona ¿Sabías?" (¿Qué tan malo puede ser el olvido?)
"Mira. Este sí va a parar" Ashley señalaba un carro que aceleraba y seguía de largo. Los dos jóvenes cerraban sus bocas para no tragar polvo. El polvo de alguna manera llegaba hasta sus lenguas y sus ojos.
"Quisiera saber por qué piensas que todos van a parar" Shigma escupió.
"Hago el intento" Ashley escupió también.
"¿Y qué clase de intento es ese?" Shigma volteó a su izquierda hacia una pequeña gruta por donde salía agua y enjuagó sus manos.
"¡TU ESTAS AHÍ SENTADO EN LA SOMBRA MIENTRAS YO ME HAGO AQUÍ EN EL SOL CON MI MANO AL FRENTE TRATANDO DE QUE ALGUN ESTUPIDO SE DIGNE EN PARAR!"
"¿Ves? Yo te puedo poner a gritar. Es más, lo estoy pensando dos veces ¿Qué droga utilizaríamos?"
"¿Por qué no haces el intento? Señor sabelotodo" Shigma se paraba lentamente mientras la chica se sentaba en la sombra.
"¡¡Mira!! Ahí viene uno" Ashley, algo emocionada y optimista, señaló un carro.
"Ya lo vi Ashley" Shigma hizo sombra con su mano para quitar el sol de su vista.
"Si ya lo viste por qué no pones la mano ¡Imbécil!" Shigma levanto su mano haciéndole señas al carro. No sirvió. El carro siguió de largo.
"¡Ha! ¡Lo ves! ¡No es tan fácil! ¡Ha! ¡No te paró el carro!"
"¿Eso era lo que querías? ¿No era mejor que me parara el carro para que nos fuéramos? ¿Prefieres seguir aquí donde lo único que puedes hacer es burlarte?"
"Mientras no te paran los carros me puedo reír"
Una camioneta se orilló sin que nadie le hiciera señas, sólo al verlos con pinta de aventón al lado de la carretera cerca de la estación de gasolina. Shigma hizo silencio y escuchó cómo alguien se asomaba detrás de una de las ventanillas. "¿Necesitan que los lleven?"
"No. Llévatela a ella. No me la aguanto más"
"No tengo problema en llevarme a esta bebé" Shigma echó un vistazo dentro de la cabina de la camioneta y notó la abundancia de chicos en ella. Chicos muy apuestos.
Por un momento la envidia lo tomó por sorpresa. Más que todo en los momentos en los que Ashley los miraba y tragaba saliva. La mirada de Ashley le recordaba el deseo. Hace mucho tiempo no revivía el deseo. Ashley hace mucho tiempo no llamaba al deseo.
"¿Qué dices Shimy Shimy Shimy? ¿Quieres que me vaya sola con todos ellos?" Ashley se acercaba coqueta hacia la camioneta y se recostaba sobre la puerta. Shigma lanzó a Ashley una mirada un poco agresiva al escuchar el apodo, pero siguió enganchado con la conversación.
"Te puedes ir en la parte de atrás viejo, nosotros nos vamos adelante con la chica. Adelante sólo cabe uno y creo que no seria justo que la dejaras en la parte de atrás de la camioneta. Le puede dar el polvo de la carretera"
"No sería el único polvo que recibiría en la cara durante el camino." Murmulló shigma. Ashley le dio un pequeño golpe en el hombro. "Ella no necesita polvo de carretera hoy. Se supone que yo debo aceptar el polvo. Pues a decir verdad, el polvo que me aborde en la camioneta no será problema. Como quieras Ashley. Puedes ir adelante. Pero recuerda por qué estamos aquí" Ashley solo le saco la lengua a Shigma y acercó su rostro al del conductor.
"No. Muchas gracias. Son muy amables pero no sería justo. Nos vemos dulzuras."
"No tiene por qué ser justo si nos tienes a nosotros. ¿Para qué lo quieres a él?"
"Sólo vete, no quiero ir con ustedes" Ashley les sacó el dedo y los despidió. Los chicos tan solo se rieron y se fueron murmurando. Tragando su polvo de carretera.
"Eres un estúpido mira lo que me hiciste hacer, desperdicié una camioneta llena de chicos sexys" Dijo Ashley mientras señalaba con una mano a Shigma y con la otra la camioneta
"Eres una estúpida mira lo que acabaste de hacer, desperdiciaste una camioneta llena de chicos sexys" Replicaba Shigma imitando la voz y la pose de Ashley.
"¿Estúpida? Mira el plan que tengo para que nos paren" Ashley corrió al otro lado de la carretera y se paro en medio del carril con las manos en el aire.
"¿Qué diablos haces? ¡No puedes pararte en la mitad de la carretera! ¡Se supone que yo soy el suicida! Ashley ven acá. No puedes para un carro así."
"Claro que puedo. Mira, lo estoy haciendo. Así estoy segura que nos pararan para llevarnos de vuelta a la ciudad"
"¡Es muy arriesgado, pueden no parar y hacerte daño! ¡Mira ahí viene un auto muy rápido!" La chica comenzó a saltar y a agitar las manos para que el auto la viera. El auto no se detenía. Ashley siguió agitando sus manos, pero el auto prefería no detenerse. Ashley hizo gestos aún más grandes. Pero el auto no quería detenerse. Shigma logró empujar a Ashley segundos antes de que el auto la atropellara, quedando en la vía del imparable vehículo. El auto logró frenar y no atropelló a Shigma. Ashley rodó por un peñasco hasta caer en una roca donde rebotó hasta un alambre de púas. Quedo atrapada colgando de la piel.
"No pensé que fueran a parar. Tampoco pensé que fuera tan alto el peñasco. Ni que abajo hubiera un alambre de púas"
"Estaba segura de que iban a parar. Iban a frenar. Nunca pensé que me fueras a empujar tan fuerte Shigma, pero estaba segura que iban a parar"
"No te muevas. Descansa. ¿Por qué lo hiciste Ashley? Tú no haces ese tipo de cosas. ¿Eres tú?"
"Es como si... Ibas a morir por mí Shigma. Y ni siquiera recuerdo tu nombre real en este momento. Ibas a morir por mí. No estas muerto. Estamos vivos. Y queremos vivir. Ibas a morir en mi lugar." Ashley, a pesar del dolor, intentó abrazar a Shigma con fuerza. Shigma la abrazó con fuerza. A pesar de su dolor. Ashley dejó caer unas lágrimas. Shigma las secó. Con sus labios. Ashley limpió las mejillas de Shigma. Deseando imaginarse que estaban hechas un mar de llanto. Shigma cerró sus ojos y se imaginó que ambos lloraban inconsolablemente. Sólo Ashley lloró.
"¿Están bien allá atrás?" Preguntó el conductor, quien después de presenciar el aparatoso accidente se había ofrecido a llevar a Ashley a algún hospital de la ciudad.
"Estará bien en unos días. No es nada en realidad. El alambre de púas le ayudó a menguar la caída, pero le volvió a abrir unos de los puntos que ya tenía. Entonces... Ya tiene bastantes más que ayer... Esos que le hicieron ayer, están horribles, parece que ella misma se los hubiera hecho" Un doctor le hablaba a Shigma con un tono de descanso, condescendencia y una hoja diagnostico en sus manos. Pusieron los datos en una planilla y llamaron a la entidad médica correspondiente. "Le inmovilizaremos el brazo. No tiene fractura, pero el hueso necesita un descanso. ¿Eres familiar?"
"No. Yo soy su... amigo." Shigma pensó en decir novio pero últimamente odiaba esa palabra. También odiaba la palabra amigo últimamente.
"Está bien. La daríamos de alta hoy, pero parece que es sensible al sedante que le dimos. Dormirá un buen rato, tal vez hasta mañana. Estimo que para mañana en la noche estará saliendo de acá"
"Acabemos con la humanidad que queda en nosotros, porque esto no vale la pena. No merecemos vivir. Estamos muertos. Puedes ser tú mismo y odiarte o puedes ser alguien más y odiarlos a todos. Puedes ser quien quieras ser, pero nadie querrá hacer o ser lo tuyo. Todos nos sentiremos mejor. Qué más da. No me importa lo que tenga que ver con esta vida. ¿Es acaso tan importante quién soy o qué sexo tengo? ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención? Lo único que he aprendido de mis padres es que no existen rebeldes sin causa. Existen padres que no entienden a sus hijos. Los padres son los que llevan más tiempo. Los de la experiencia. Pero la experiencia ajena no es válida en tu vida. Los hijos son los que valen ahora. Los hijos son los que deciden. Pero son los que serán padres. Y no vale moral ni regla alguna que detenga a un espíritu. No hay bien ni mal que condene o encierre a un humano determinado. Y son esclavos los que se rigen por la experiencia de sus padres, que es el modo de vida que respalda toda una sociedad, un status qúo consumidor, extractivista, autoritario, que aborrece la humanidad. Es el modo de vida que ya está establecido y en el que no hay nada para crear. Los que hacen nuevas cosas igual terminan muertos, y no hay nada de nuevo en eso. Por eso estamos muertos. ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
Ashley podía recordar perfectamente el contenido del sueño. Era una desesperada conversación suya con Shigma, los dos parecían decir cosas en unísono, pero también como respondiéndose, parecían estar en la carretera, era una mezcla de la carretera de vuelta del motel, se había quitado su blusa y su chaqueta de curdoroy, y había rasgado su blusa para hacerce unas vendas, y encima se había puesto la chaqueta y la sangre igual se había filtrado y le humedecía la chaqueta. Pero también era la carretera en la que habían estado pidiendo aventón, de la que se había caido por un peñasco de casi 3 metros, en la que un alambre de púas le salvó la vida, pero también le había reabierto los puntos y hecho nuevas heridas, y toda la sangre, del escape por la ventana del motel, y del alambre de púas, se juntaban y la hacían ver toda roja, como si todas las heridas le siguieran sangrando y la sangre misma trepara por su piel además de derramarse, dándole una apariencia brillante y roja, y sus ojos también de llorar se ponían rojizos, como irritados, cuando miraba a Shigma, en el sueño, él tenía piel como de roca, pero en realidad era una arena, cuando se acerba, se desmoronaba y ella se lo untaba en su piel, y se juntaba con la sangre y hacía una pasta café rojiza, un pantano, que la cubría, pero luego se multiplicaba mucho y le empezaba a cubrir el rostro, y la ahogaba, y se sentía como cuando se ahogaba antes y perdía el habla. Se despertó sudando. Shigma estaba al lado suyo leyendo un libro de una pila. Parecían la colección del hospital. Los vendajes se sentían recien cambiados, pero ya mojados del sudor.
"¿Qué me estabas haciendo? ¡Te sentí dentro de mi mente! ¿Me estabas haciendo daño?"
"Dentro de tu mente... Por supuesto que estoy allí, contra mi voluntad"
"Tú sabes de que estoy hablando. Quiero saber qué me hiciste" Shigma tomó la extraña actitud de Ashley como parte de los efectos del sedante.
"Está bien. Yo estaba leyendo la sección de tu horóscopo. Es de la semana pasada. Lo siento, no quería arruinar tu suerte."
"Tuve un sueño muy raro. Estábamos hablando"
"Es raro. Porque tú y yo nunca hablamos"
"Eran cosas que ya habíamos hablado. Pero en desorden y me preguntabas una y otra vez si era acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención"
"Es una pregunta muy válida. Sí ha salido a flote en algunas de nuestras conversaciones, la recuerdo. Y dime, ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
"No es momento. Te estoy viendo de color gris. Y tienes cabello púrpura."
El doctor llegó a la habitación con su carnaval de salud y sus formularios en sus manos. "Bueno. Señorita Sarah Mónika Starkey NicKiara, veamos qué pasa. Primero que todo cuénteme ¿Por qué esta despierta?"
"Él me despertó" Ashley señaló a Shigma y puso una cara mimada. El doctor miró a Shigma buscando una explicación con el lenguaje de su expresión facial. Shigma sonrió un poco y miró hacia un lado levantando las cejas, llevándose la mano a la nuca
"En realidad yo estaba acá sentado leyendo a Hesse" Shigma se explicó y mostró la cubierta de su libro.
"Tenemos que estar pendientes de tu estado. Al parecer eres sensible al sedante que te pusimos. Fue nuestro error, no es grave pero te pone en un estado de desventaja para cicatrizar, estamos dispuestos a cubrir tus gastos y a estudiar tu situación. No eres hipersensible, solo eres joven y estas drogas hicieron reacción con otras"
"Creo que aún así tomaré los calmantes. Tal vez debería consultar con la doctora Shermann. De hecho había unas que debía seguir tomando pero con todo lo que pasó las descuidé. Recién volví a casa era fácil porque tenía la costumbre pero a medida que pasó el tiempo se me hizo más complicado" El doctor, después de hacer más preguntas, salió del cuarto. Shigma salió un momento con él. Ashley, aunque sabía que estaba sola en la habitación, sentía que alguien la estaba llamando. No escuchaba voces, pero sabía que alguien la estaba llamando. Tal vez era un efecto de la droga, un efecto cálido y quieto. Acogedor. Aunque de alguna manera algo perturbadora. Era como saber que algo te está tocando en ese lugar donde no te puedes defender. Aunque también era como saber que ese efecto era pasajero. Que no era nada maligno. Y que lo que afectara no era algo que no se pudiera solucionar.
"¿Cuándo puedo salir?"
"¿Por qué me preguntas eso? Sabes que son los doctores quienes deciden ese tipo de cosas"
"Quería estar segura y tal vez sabías. Por cierto, ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?"
"Debe haber algo. Como alguien. O alguna cosa. Debe ser relativo al contexto supongo."
"Eso pensé. ¿Tú me prestas la suficiente atención?"
"No lo sé. Creo que no. Pero tú sí me prestas la suficiente atención."
Sonó el teléfono.
"¿Hola?" Respondió Ashley todavía con voz de sueño.
"Hola Ashley soy yo, tu padre"
"¿Comandante Starkey?"
"Hija lo siento mucho. Estaba muy preocupado por ti"
"¿Cómo no estarlo? Te quedaste sin nadie a quien violar"
"No me hables así. Por favor. No sabía lo que hacia. He buscado ayuda, fui a un especialista y me diagnosticó una enfermedad mental debida a las heridas y las situaciones que viví en la guerra. No me quiero excusar, pero estoy trabajando en... No sé, se supone que debo decir que estoy mejorando, pero no sé eso qué significa, mañana me internan en un lugar especial. Me gustaría ir a disculparme" Ashley no sabia qué decir ¿Su padre? ¿No fue consciente de lo que hizo? ¿De lo que le hizo? ¿Iba también a una clínica a mejorarse? Shigma debería estar presente. Le diría a su padre que fuera al hospital a verla e inmediatamente le colgara, llamaría al chico para que estuviera presente. No sería capaz si él no estaba.
"Está bien."
"Gracias hija. Te agradezco mucho esta oportunidad que me has dado. Dios sabe que mis intenciones son buenas. Dios esta contigo" Esta ultima frase alteró a Ashley.
"No digas estupideces. No después de haberme hecho lo que me hiciste." Colgó el auricular antes de gritar lo suficientemente alto para que las enfermeras fueran a ver qué ocurría y la encontraran llorando en su posición de autocompasión. Luego de un par de lágrimas recordó que tenía que llamar a Shigma. No contestaba el teléfono. Tal vez no estaba en casa.
No se debió haber arriesgado a dejar que su padre viniera sin antes confirmar la presencia de Shigma. No se sentía segura. Tal vez estaba con su grupo, o dibujando. Nunca contestaba el teléfono cuando estaba concentrado. Su padre no demoraba en llegar y Shigma no contestaba, era casi el mediodía. Shigma había estado con ella horas antes en la mañana. Y lo más posible es que volviera para la hora del almuerzo. Pidió unos calmantes. Los calmantes le recordaban la época en el hospital de reposo, aunque estos eran diferentes. Allí eran una pieza clave. Ahora volvían a serlo. Su vida era como el eterno retorno pero en escala. Todo sucedía en ella más rápido de lo que ella se pudo imaginar. No le dieron calmantes.
Alguien tocaba la puerta. Seguro era su padre.
"Adelante. Está abierta"
"Hola Mónika"
"Ya sabes cómo me llamo"
"No lo hagas más difícil, es mejor si te digo como le decía a mi hija"
"¿Tu hija? Yo ya no soy tu hija. La violaste. La mataste. Di lo que tengas que decir"
"Mi novia y Christian se enteraron de todo y luego me confesaron que tenían algo. Cristian está en el hospital después de una golpiza leve, o eso dice. Igual me van a encerrar un tiempo y no es como que pueda demandarme por daños, estoy loco, una de las ventajas, pero tú ya sabes eso... Todo era tal como tú me habías dicho, debí confíar en ti. Ellos sólo querían hacernos daño, a nuestra familia. Se quedaron con la casa... Pero... No sé cómo funciona eso, porque está a nombre mío y de tu madre, pero... En este momento no soy capaz de enfretarme a algo así sin... Sin... Sin hacerle daño a alguien. Yo me preocupé demasiado y parece que toda esa tensión terminó por volarme la cabeza. Me llevaron a un centro de salud mental. Vine a disculparme y a decirte que no me volverás a ver en algún tiempo. Hasta que este mejor ¿Tú me perdonarías?"
"No seas estúpido. Lo que tú me hiciste no se olvida ¿No pensaste que a mi me molestaría? Vienes a disculparte para sentirte mejor contigo mismo, como que cuando yo te disculpe nada habrá pasado, como que cuando yo diga que te disculpo tendrás la paz interior para disculparte a ti mismo. Pero no será así. Si te disculpo o no sera algo que no sabrás. Si te disculpas o no sera algo que dependa de ti" El padre solo la miro como mirando a alguien cuyas palabras duelen tanto pero dan un descanso.
"Gracias. Es... Creo que es mejor así. Aunque me duela. Así es" Ashley no lo podia creer, su padre lo había aceptado muy bien. Había entendido el mensaje y todo estaba bien. Todo estaba tan bien que molestaba a Ashley. "Quiero que sepas algo. Edith y Christian están casados desde antes. Ella se caso conmigo para quitarme el dinero de la pensión de guerra. Tienes que recuperar tu dinero. Yo adelanté algunos trámites. Pero no pude terminarlos... Tienes qué hacer el resto... Pero sólo necesitas tu identificación... No pude traerte papeles, todavía no están listos, pero tendrás la casa a tu nombre y toda mi pensión..." Este era el desorden y el lado obscuro y delicado que Ashley estaba esperando.
"¿Compras mi perdón con dinero?" Justo entonces se abrió la puerta. Era Shigma. Su rostro no ocultó la frustración. Sonrió y puso en su rostro una frase decepcionante. "Debo admitir que no lo esperaba. Creo que vine en un mal momento. Creo que naciste en un mal momento Ashley" Ashley preparó sus manos para limpiar sus lágrimas... Pero en realidad no tenía ganas de llorar. Las lágrimas no llegaban.
"¿Qué demonios hace él aquí?" El comandante se puso en pie y agarró a Shigma por el brazo. Shigma no se alteró en lo más mínimo. Miró a Ashley y levantó una ceja con su cara estandar de soberbia.
"Creo que ya había vivido esto... las mujeres aman cuando pelean por ellas, según escuche, si planea golpearme de nuevo, puedo hacerlo todo más fácil para usted y darle un motivo, confesándole un par de cosas que sé que usted quiere saber de su hija y yo"
"No te atrevas a meterte con mi hija ni conmigo, usted es una mierda" Shigma quitó la mano del comandante de su hombro girando un poco su cuerpo.
"Le duele la mierda porque le muestra lo que comió y usted sabe que no ha comido nada bueno. ¿O si? ¿Qué será eso lo más alimenticio y pulcro que come? ¿Tal vez la carroña? ¿No se da cuenta que más que su mierda, el aliento que dejan sus palabras apesta? Todo lo querrá arreglar con frases bonitas y haciéndole nuevas promesas a Ashley ¿Le parece justo con ella venir después de lo que hizo? Ella ya no está viva y esa cualidad hace que usted ni nadie tenga poder sobre ella" Ashley estaba supremamente extraviada en el tema,pero entretenida, no le entusiasmaba realmente la idea de que se pelearan por ella, era más como que sí se sentía más allá del alcance de su padre y hasta de Shigma. Shigma estaba hablando, pero no era a Shigma a quien ella veía. Era a ella, un poco. No solo porque Shigma estaba hablando en su nombre, sino también porque sus palabras expresaban algunas de las cosas ella iba sintiendo últimamente. No todo, no completamente, pero sí sentía en sintonía con ello, en particular con que ella ya no estaba viva. Como tampoco Shigma.
"¿Le parece justo que ella esté en el hospital por su culpa? Tengo entendido que usted la empujó. Lo que yo hice no fue mi culpa. Tengo una enfermedad mental. Muy diferente a la suya. "
"No sea ridículo. Por favor. Puede contagiarnos. Todos tenemos alguna enfermedad mental, no quiero la suya" Ashley no quería decir nada, en medio de su disfrute de la situación que se había formado a su alrededor. Shigma miro a Ashley confundido y se fue. Aún más confuso era el tono bíblico que había adoptado Shigma para hablarle al comandante.
"¿Por qué no me dijiste que iba a venir ese rebelde sin causa para no haber venido?"
"No existen rebeldes sin causa. Sólo padres que no entienden a sus hijos." La reconoció como una de las frases del sueño luego de decirla. "Ya me dijiste lo que me dijiste. Te respondí lo que te respondí. Aún así no aceptaste que él estuviera acá. Después de todo lo que hablaste de estar aprendiendo y de saber que estabas equivocado y de no confiar en mí... Creo que es justo que te vayas antes de que empiece a pensar que inventaste todo esto para venir a verme"
"No me importa lo que pienses. Aún si me encierran estaré siempre al tanto de lo que haces y con quién lo haces."
"Sé que no te importa. Y eso está bien. Tampoco me importas"
"Te importará, no permitiré que algo este entre nosotros. Esta familia volverá a ser unida. Tu madre y yo vendremos por ti"
"Mi madre está muerta"
"¿Muerta? Claro que no. Ese amigo tuyo la empujó... En la carretera... Cuando... Cuando... No, no estaremos juntos los tres, otra vez, y así yo podré volver a misiones y te quedarás con la niña, con... Contigo?" La demencia de su padre se asomó un poco, como si creyera que ella era su madre y ella misma a la vez. Pero ella no lo creía del todo. Había pasado mucho tiempo con personas mal de la cabeza, ella misma siendo una, y había estado en terapias, ella sola y en grupo, y había algo que... Esa manifestación que había tenido antes dentro de sí, como un susurro, una voz. Ella no conocía a todas las formas de experimentar la realidad, entonces no podía saber que sabía qué aquejaba a su padre... Pero algo no se sentía bien. Se estaba empezando a alterar y la voz de su padre ahora sonaba con cierto eco de terror y amenaza que ella no quería escuchar más. El nudo en la garganta se sentía cerca una vez más. Sin escape vinieron de nuevo los recuerdos de ese día... Pero esta vez distintos. Parecía recordar la cara del asesino, a quien creía haber recordado. Y seguía mirando a su padre mientras este decía frases sinsentido. No eran la misma persona, era sólo que Ashley los veía como el mismo tipo de persona. Tal vez el otro era un militar? Qué estaba entendiendo en ese momento?
Ashley había pulsado el botón para llamar a la enfermería minutos atrás. Las enfermeras llegaron a tiempo para llamar a seguridad.
"¿Hola?"
"Hola. Soy yo. Ashley"
"Hola. ¿Cómo te fue con tu padre?"
"Mal. Me asusté mucho"
"¿No lo invitaste para eso?"
"Puaj, no es el momento. Ese que yo supuestamente invité fue al hombre que me intentó violar, no sólo eso... Sigh, en fin..."
"Sé... sé lo que se siente que la persona que te violó esté en tu presencia" Ashley no se aventuró a hacer conjeturas apresuradas pero sí se aseguró de guardar la frase dentro de ella para el futuro. Al verse sin respuesta opto por hacerse la victima.
"No es momento de ponerte hiriente. Soy la fantasía edípica. Mi padre piensa que soy mi madre."
"No... Eso no es edípico... Y no sé para qué lo dejaste pasar después de lo que te hizo"
"Lo que él te dijo es cierto"
"¿Que estas en el hospital por mi culpa?"
"Duh, sí. Pero también que tiene una enfermedad. De todas maneras lo van a internar y no lo volveremos a ver un tiempo, hasta que esté, como decían en mi caso, apto para volver a participar en la sociedad, y supongo que eso sera en mucho tiempo. El hospital levantó una demanda, además. Lo más seguro es que no lo tenga que volver a ver"
"¿Con quién vivirás?"
"Supongo que me tendré que quedar unos días en casa, incluso si ellos están allí, no sé cómo funcionen las cosas, si ellos saben lo que él intentó hacer y de todas formas se están quedando allá... No sé qué sean capaces de hacer... mejor iré al oriente donde la familia de mi madre. Esas viejas brujas. Me abandonaron… "
"Nunca me has hablado de eso"
"No es tan interesante, y no me abandonaron realmente, mi pad... El comandante Starkey las asustaba mucho, no sé cómo logró casarse con mi madre... pero te puedo contar luego, es muy tonto, puedo ir con ellas o... o me dejas quedarme contigo."
"Puedes quedarte conmigo si quieres. Últimamente la vida se está mostrando grata. Además Omega hizo un negocio de dioses y ahora tengo dinero"
"Realmente no entiendo cómo te salen tan bien las cosas. Parece que te cayeran las cosas del cielo"
"El cielo no tiene nada que ver. Me la paso mucho tiempo contigo pero también me dedico a lo mío"
"Que se reduce a dibujar, escribir y hacer música"
"No se reduce. Se extiende."
"¿Qué me dices de Laura?"
"Ella está bien"
"Vaya, no tienes mucho que decir sobre ella"
"Así es"
"Quiero tener sexo contigo cuando salga"
"No creo que sea prudente. Pero debo admitir que me gusta la idea"
"Eres una persona muy mala por teléfono ¿Sabias?"
"Por teléfono mi voz es tan distinta que prefiero ser otro"
"Gracias por decirle eso de la mierda a mi padre"
"Yo no lo dije. Fuiste tú. Yo no tengo nada que decirle a él. Lo único que yo le daría a ese hombre sería un tiro por la espalda. Tenía miedo de que me pegara otra vez. Me fui en parte porque se iba a empezar a notar que me temblaban las rodillas."
"Eso fue lo que pensé yo. Pero gracias de todas maneras. Gracias por ser una parte de mí"
Capítulo 7 : Reconociendo antiguas máscaras y caras desconocidas dentro de nosotros. (Decisiones radicales)
"Gracias por dejarme vivir en tu casa por un tiempo. Gracias."
"Últimamente escucho muchos agradecimientos. Ya me acostumbraré"
"Necesito que me hagas otro gran favor. Este sí que es grande. Lo necesito"
"Eso depende del favor" Ashley se levanto del lado de Shigma y fue hacia su maleta. Sacó una camiseta y un pantalón y mientras se cambiaba la ropa daba un suspiro para continuar.
"Quiero matar a Christian, mi padre y su esposa" Termino por fin de hablar mientras las lagrimas se acumulaban, pero no salían de sus párpados. Shigma no pudo ocultar una sorpresa ante el asunto.
"Ok. Deberías pensarlo bien. Seguro son personas que merecen morir pero... Cada persona es un ser que puede tener las mismas oportunidades o sufrimientos que tú. Mírate. Estas a punto de llorar. Y has estado llorando por mucho tiempo. Creo que es hora de que dejes de llorar. No hagas algo de lo que después no puedas abusar. Las consecuencias de eso que me dices no son para las víctimas. Después de todo ellos van a morir. Tú sigues llorando." Shigma no sonaba muy convencido de lo que decía pero en el momento sólo se le ocurrió decir algo con respecto al sufrimiento.
"No seas ridículo. ¿Te molestaría acaso hacerme feliz? ¿No te la pasas defendiendo todo este tipo de cosas que para los demás están mal? ¿No dices todo el tiempo que tú no ves nada malo en eso?"
"Yo no digo eso por ir contra la marea. No sé. ¿Cómo lo íriamos a matar a tu padre a donde está encerrado? ¿No es como una clínica mental para retirados del ejército? Suena como una cárcel... Los otros dos, supongo que no me importa si mueren... No sé."
"Está bien. Mi padre está bien. Sin embargo si no te importa que muera Edith no te importará que le demos un empujoncito. Y ya que hemos matado a dos pájaros, podemos acertar un tiro al tercero."
"¿Quién es Edith?"
"Mi madrastra. Ella se llama Edith"
"Y pensar que hace poco me dijiste que no era humano. Puedes tener muy claro lo que harás con tu vida, pero puede ser algo apresurado decidir sobre las demás personas. Importa poco lo que yo piense o pueda pensar al respecto, existe toda una sociedad que te quemaría como una bruja"
"¿Quemar? Eso ya no se usa, actualmente me mandarían a una correccional de menores"
"Actualmente te devolverían a tu antiguo hospital"
"Ambas manejan su encanto"
"¿La correccional y el hospital? Ya lo creo. Ir a vivir de ritos... Si es en la correccional el rito disciplinario del castigo y si es en el asilo mental el rito disciplinario de la pastilla"
"Me refería a que me quemaran y a la clínica donde crecí. Son muy tentadoras. Teniendo una de ellas la gran desventaja de tener que seguir viviendo y no albergar mucha pasión"
"Espero que con pasión te refieras a la pasión de cristo y no a la pasión de las llamas. Porque debe ser algo desesperante llegar a ese punto que sabes que te estás quemando pero no poder quejarte al respecto. Ya sea porque se quemó tu sensibilidad o porque se derritieron tus ojos"
"¿A cristo lo quemaron?"
"Le quemaron las ideas"
"¿Quemaron como gastaron? ¿O quemaron como a las Brujas?"
"No sé. Yo no estuve. Tal vez la dos. Te digo lo que he leído. Se me antoja que a ese ni le prestaban atención y lo dejaron morir de hambre algún día"
"No lo creo. Él multiplicaba panes y pescado"
"Yo no sé. Te digo lo que he leído. En realidad es confuso hablar de cristo. A mi no me gusta, es como hablar de David Bowie"
"¿Lo comparas con cristo o vas a decir algo estúpido?"
"Uhm, tal vez las dos cosas, para mi hablar de jesús es más como hablar de una estrella de rock. Alguien que propicia que se tejan mitos a su alrededor. En la época de jesús no había periodistas pero aún así la información lograba distorsionarse"
"Si hoy en día la gente dice mierda, me supongo que en aquel entonces aún más"
"Igual no sabemos mucho de eso. No somos ningunos genealogistas. Mejor hablemos de Bowie."
"Me importa un culo ese Jesús. Ha dicho cosas muy bellas supuestamente, porque cómo saberlo, pero no encuentro cómo nada de eso se aplica a mi vida. Creo que lo escribió gente que no estaba muy interesada en la vida de mujeres adolescentes, cómo las violan y las explotan, o las mujeres de todas las edades en realidad, creo que se preocupa más por los violadores que por las violadas."
"Yo estoy hablando de Bowie. No de Jesús. Yo he visto a Bowie... No en vivo, en tv, pero sé que baila. Igual no discutiría nada de religión contigo porque como dices, nada de eso te encierra a ti. Creo que ambos son personalidades públicas problemáticas en su privacidad sobre las cuáles se construyen aún más problemas"
"¿Sabes? Creo que bailas como jesús y sigues la doctrina de bowie... Pero sigamos hablando de mis planes. Hablar de tantas cosas impertinentes me sacude de mi realidad. Que por cierto es muy inmediata y tiene que ver con lágrimas de muerte"
"¿Qué fue eso?"
"¿Qué fue qué?"
"Lágrimas de muerte"
"Trataba de sonar dramática"
"Debo serte sincero, la idea de tu delicado ser, tanto físico como emocional, acabando con la existencia de tus padres, es algo que no logro ver. Para mí es algo descabellado, desquiciado. No puedo negar que atrae un poco. Es algo que va más allá del poder y la responsabilidad que algún día quise manejar. Sabes que no voy a detenerte sin importar la decisión que tomes. La vida de por sí es una cosa sería, aburrida y difícil de llevar. Hay que ponerle algo más. Sin embargo no podría decirte con seguridad que esto es con lo que yo estoy de acuerdo" Se presentó en aquel momento una pausa algo difícil y sorda. Era sorda porque no escuchaba razones. Era una pausa egoísta. No quería escuchar lo que los demás le decían. Ashley no reconocía a Shigma. Como si el que le hablara fuera un Shigma maduro espiritualmente y no el enajenado nihilista del que alguna vez escuchó aviso. Tal vez aquello no era más que una de las partes de Shigma. Una parte iluminada y aceptada por la sociedad. La parte más obscura y oculta para él mismo.
"¿Qué sabes tú de qué o cómo es o no la vida?"
"No tengo idea. Para mí la vida es como, no sé, una hoja de papel. Puedes hacer lo que quieras con una hoja de papel una vez que la tienes en las manos. Puedes escribir una historia que te parezca agradable, una trágica, puedes rasgarla, arrugarla, reciclarla, hacer un avión de papel y lanzarlo, moldear un barco y dejarlo hundir en el caño o incluso puedes botarla intacta. Es tú decisión."
"Eso... suena hermoso... No lo esperaba"
"Siendo honesto lo vi una vez en una revista de modas. Me pareció ridículo, pero didáctico. Pero ya te dije lo que pienso de la hermosura. Insensatez es lo que me trae al caso"
"Igual. Yo lo que quiero es matar a mi padre y a esos incalculados"
"¿incalculados?"
"Es un nuevo insulto que inventé"
"Tienes pasatiempos muy interesantes"
"Yo no tengo pasatiempos. Tengo ganas de matar"
A Shigma le encantó la frase y le puso un beso en el ego. Luego uno en la boca y otro en el cuello. En el cuello de la mano. La muñeca.
"¿Por qué no le pides a ese Omega que me ayude?"
"Es interesante que me hayas pedido que te ayude a matar gente y luego mencionas que le pida ayuda a alguien a quien sólo conociste una vez, pero que me viste pedir ayuda para matar a... De hecho a una de las personas de la que estamos hablando de matar... No quise darle crédito a eso para no darte ideas, pensé que depronto era algo de lo que estábamos hablando y que no iban a volverse planes, pero... Ya lo escuchaste aquel día. Sólo cosas que favorezcan al causa"
"Ya veo. La causa"
La madre de shigma tenía un trabajo administrativo en una de las minas al otro lado de la montaña así que sólo podía estar en casa un fin de semana cada mes, y cuando venía casi ni se veían, el cuarto que conservaba en ese partamento era demasiado escueto, ni siquiera parecía de una persona organizada, sino de una persona simplemente ausente, tal vez hasta tendría otra familia, por eso es que nunca la veía.
Shigma había conseguido un trabajo cuidando unas estaciones de energía que quedaban en una granja a unas 4 horas, era un trabajo nocturno en el que Shigma podía sentarse a leer, dibujar, mientras miraba en unas cámaras y daba unas rondas. Ella estaba sola en la casa durante todo el fin de semana y no podía decirle a nadie dónde estaba Shigma. Lo que había aprendido es que él tomaba trabajos varios y no técnicos alrededor de la ciudad con pago en efectivo. Se encontraba disfrutando de los placeres televisivos cuando sonó el teléfono. Ashley descolgó y volvió a colgar inmediatamente. Luego de unos infinitos llamados, Ashley terminó por escuchar a los demás.
"¿Hola?"
"¿Ashley?"
"Sí soy yo. ¿Con quién hablo?"
"Soy yo. Edith"
"¿Cómo consiguió este teléfono? ¿Qué quiere? Me ha interrumpido una actividad muy importante" Exclamó Ashley en un tono de desdén.
"Mira, te diré la verdad. Nos enteramos de lo que tu padre te quiso hacer y lo reportamos, entendemos que él habló contigo..."
"No, no he hablado con él y quisiera no volver a verlo, ni volver a hablar nunca con ustedes, dejarlo todo atrás"
"Sí, así es, eso mismo queremos nosotros, dejarlo todo atrás, volver a empezar, y empezar bien... La verdad es que nosotros lo reportamos y le pusimos unas demandas, fue horrible todo, y necesitamos que nos hagas un favor. Tu padre tiene un dinero en el banco y ese dinero es mío. Después de todo este enredo yo quiero rehacer mi vida con Christian. Así que te agradecería que fueras conmigo al banco a sacar ese dinero. Tú eres la única heredera legal."
"¿Mi padre tiene un dinero que les pertenece?"
"¡Así es! Y al parecer tu padre te dejó ese dinero ¿Tu padre no te había dicha nada de ningún dinero?"
"No claro que no. Ni una palabra. Él no me vió después de... aquello ¿Cuándo quiere ir?"
"¿Qué tal mañana mismo?"
"Estoy libre por la tarde"
"Está bien por la tarde"
Todo encajaba. Sí existía un dinero y querían quitárselo. Shigma no estaba para quejarse, molestarla y jugar el rol de persona correcta, aunque él decía que no lo hacía por llevar la contraria, era evidente que sí.... Pero sí había alguien que puede ayudar más que Shigma dadas las circunstancias.
"Bon Soir"
"¿Omega?"
"¿Quién habla?"
"Soy Ashley. La chica que vive con Shigma"
"¿Shigma vive con alguien?"
"¿Acaso no te contó?"
"Creo que sí. Tú eres la de la venganza. ¿No? Un día tu padre le estaba dando una paliza a Shigma. Fue el chiste por mucho tiempo. ¿Estoy diciendo más de lo que debo?"
"Sí. Mucho más. Me interesa mucho saber más, pero tengo prioridades en este momento. Resulta que las personas de las que me quiero vengar tienen mucho dinero ¿Si los matamos ayudaría a la causa?"
"¡Ha! Mira, lo que sucede es que no nos podemos meter en muchos problemas con el gobierno, ya mantenemos suficientes ojos y oídos encima. No me gustaría empeorar el asunto y que me violen en una cárcel de menores, que es donde terminaré si no tengo cuidado. Yo soy menor que Shigma, creo que tenemos la misma edad tú y yo... y aunque tenemos ciertas libertades por haber participado en cosas del gobierno, ahorita con lo de la guerra viniéndose encima de nuevo, prefiero que estemos al margen de ciertos asuntos, especialmente con armas y felonías mayores entiendes?"
"No entiendes. Ellos se habían casado antes de que ella se casara con mi padre para quedarse con el dinero"
"¿Cual dinero? ¿Tu padre tiene dinero? Hubieras empezado por la palabra dinero"
"¡Yo dije dinero! De hecho dije mucho dinero. Era de mi padre, él es pensionado de guerra y me lo dejó a mí pero una gente se quiere quedar con todo. Mandaron a mi padre al manicomio"
"Ya veo. Esta operación puede ser muy sencilla... Supongo entonces que el dinero no se lo pueden quitar al banco hasta que tu padre tenga cierto diagnóstico y creo también que tú puedes disponer del dinero en un porcentaje determinado por tu edad y tu parentesco. ¿Cuántos años tienes?"
"Dieciseis. Tengo dieciseis años"
"Sí tenemos la misma edad... Tengo qué averiguar más, pero creo que son entre 5 y 10% al mes, ¿cuál es tu nombre completo?"
"Sarah Mónika Starkey NicKiara... Y ¿qué porcentaje? Eso no es nada"
"¿Sarah? ¿Cómo lleva eso a Ashley? tienes qué contarme eso luego... Y sí, la verdad es que es un monto mínimo y no lo manejarías tú, sino tus guardianes legales, tal vez las precisas personas a las que les quieres quitar el dinero... Dame unos días para averiguar unos detalles a ver qué podemos hacer."
"¿Tú que obtienes?"
"Un 30%"
"Es un trato. Yo no sabía todo eso y me comprometí con ellos a ir mañana al banco"
"Está bien, seguro es simplemente para crear el registro del caso, es muy pronto para cualquier cosa, supongo. Iré a almorzar a casa de Shigma y hablaremos y luego vamos con ellos. El banco creará el caso y les dirá que luego de unos años el dinero será de ellos y mi idea es que para ese tiempo estarán muertos. Recuerda llevar todos los papeles legales que tengas, incluso tus pruebas de sangre, necesito tener todos tus datos, nombres completos, registros y numero de salud. ¿Y dime qué banco es?"
"Es el banco nacional, mi padre siempre hace sus cosas ahí porque no le gustan los bancos"
"Eso... no es lógico... El banco nacional igual es un banco..."
"No le busques sentido, ya estaba mal de la cabeza antes de la guerra, según me cuentan, y creo que el asunto es que no le gustan los bancos, pero ese banco es del padre de un amigo suyo, también un militar"
"Eso es un poco mejor... Por cierto ¿Dónde encontraste mi teléfono? Se supone que Shigma lo tiene bien guardado"
"Estaba en su agenda electrónica. Hazme un favor y no le digas nada a Shigma"
"Está bien. Como quieras. ¿Sabes dónde está Shigma? Tuvimos una pequeña discusión. O más bien yo tuve una discusión con su sonrisa. Me irrita, es el tipo más irritante que conozco"
"Sólo me dijo que se iba durante el fin de semana."
"Estamos en semana"
"¡Oh! ¿Lo estamos?" Ella sabía bien que eran días de semana, pero no quería parecer como una persona competente.
"Vaya. Estoy seguro de que él también pensó que estábamos en fin de semana. En fin. Por cierto, no vuelvas a confiar en Shigma ni en mí. Que este sea el último trato que cierras conmigo. Llámame si quieres saber más de Shigma."
Son pocas las veces en las que sabemos si lo que hacemos esta bien o mal, pero para Ashley, solo había una posibilidad: lo estaba haciendo mal. Era como lo quería hacer. No existía otra opción en su cabeza. No importaba si era correcto o no, si le curaría el dolor o no, si sería el castigo propicio o no. Eso era lo que había decidido, y eso era lo que pasaría. El plan ya había sido invocado.
El único dilema aquí era cómo abordar a Shigma. Ella no sabia que pensaría ante la noticia. Aunque él había accedido, para ella era tan importante la opinión de Shigma como la de ella.
De repente recordó lo que fue el principio de todo, aquel día que cambió su vida. La vida que apenas comenzaba. La catástrofe que de alguna manera era culpable del curso que había tomado su vida. Recordó también que no fue un accidente, que había sido un asesinato premeditado. Intencionado. Justo como el que ella quería cometer. ¿Era tan importante qué pensaba Shigma? Era suficiente con que ella tuviera la intención de matar a alguien. ¿En qué clase de persona se había convertido? Pretendía hacer lo mismo que aquel hombre que la había traumatizado. Aunque... No la habían traumatizado a ella, es decir, él no salió a traumatizarla, él salió a matar a alguien... Que era precisamente lo que ella iba a hacer...
Ante todo este cuestionamiento acudió a una rápida defensa. Claro ¿Cómo no notarlo? Existía una gran diferencia entre aquel hombre y ella. Aquel hombre era un loco, un psicópata, ella no lo era. No lo era. Aunque había estado en una clínica... Los psicópatas son sujetos que han vivido una experiencia traumática en su vida. Como una violación por parte de su padre o la muerte violenta de su madre. Su respuesta es hacer sufrir. No sienten ni arrepentimiento ni culpa. Ella no era un psicópata. Eso se lo explicó ella. Y se dio como motivo su sentimiento de culpa. Porque se sentía mal aún antes de cometer el crimen. Crimen. Iba a cometer un crimen. Con todas sus implicaciones. Definitivamente, en aquel momento pensaba que sí era una psicópata ¿Por qué no? Le agradaba el término. No importa qué era o qué no era. La palabra psicópata no quitaba que tuviera todo ese dolor adentro. Ese dolor que se moría por sacar. Que se nombrara psicópata a ella misma no borraba lo que sentía por Shigma. Por etéreo que fuera. Que se llamara psicópata a si misma no la hacia menos persona que las demás. O peor persona. El nombre no dice nada de una persona. Por eso es que ella se había cambiado su nombre de Mónika por "Ashley" que significa nacida de las cenizas. Y ademas su calidad de psicópata no quitaba que le quisieran quitar el dinero que le pertenecía. Nada de eso borraba que su madre fue acuchillada en la cocina o que su padre la quisiera violar y ahora le estaban robando el pago. Ninguna palabra, incluyendo psicópata, podía identificarla. Aunque no podía decir que le importaba mucho su identidad antes de luchar con el apelativo de psicópata, por consiguiente no le importaba con qué la identificaran. Ashley era una persona muy descomplicada. Muy desidentificada. O así se pensaba. Se sentía más cometiendo una serie de ejercicios de gimnasia mental. Ella entendía bien qué era lo que pasaba. Había tal vez algo de piscopatía, pero ella también había leído suficiente del tema, y lo había discutido suficiente, había vivido casi siete años en una clínica mental. No era psicópata. Estaba considerando establecer planes para privar a personas de su vida. Sabía las implicaciones, sabía las motivaciones y estaba dispuesta a asumir las consecuencias.
Shigma regresaba el fin de semana pero tardó casi un mes en volver. Llamó un par de veces para reportarse y darle a Ashley instrucciones de la casa. También a avisarle cuando su madre iba a pasar la noche en el apartamento. La conoció. Fue como si una robot entrara a la casa, durmiera en la cama, viera televisión en la sala y calentara comida de robot en la cocina. Conversaron un poco la mañana antes de que ella se fuera. Era una señora agradable y simpática y parecía no tener ninguna opinión de que Ashley estuviera allí. Ni siquiera le preguntó su nombre, es como si Ashley siempr hubiera estado viviendo allí.
La noche fue muy tensa. Shigma acababa de llegar y a Ashley no le gustaba ocultarle algo tan importante. Tampoco le gustaba que Shigma no quisiera tener sexo con ella y que durmieran en cuartos separados. No le gustaban muchas cosas del recién llegado Shigma, como sus ojeras y sus idas a vomitar al baño. Se notaba que había perdido peso y comía lentamente. Quería preguntarle y compartir con él y estar ahí para él, para ayudarle en lo que estaba pasando, porque cuando la llamó fue deliberadamente vago y ambiguo acerca de lo que estaba haciendo y porqué se había extendido el trabajo. Le preocupaba también que en algún descuido suyo se le saliera que había hablado con Omega, que tenía un plan, que ya había habido varias visitas al banco, si en algo tenía práctica Shigma era en sacrle información, o tal vez tenga más sentido decir que ella tenía práctica en compartirsela a él.
"¿Shigma estás dormido?"
"No. Aún no. ¿Cómo sigue tu brazo?"
"Hoy me quité el yeso. Me picaba mucho. ¿Puedo entrar?"
"Sí"
"¿Me puedo acostar a tu lado?"
"No. Aún no"
"¿Por qué no?"
"Tú eres una niña y yo soy un niño. Vivimos juntos y no quiero problemas"
"Tú nunca quieres problemas"
"¿Tú si?"
"Algunas veces sí. Como hoy" Ashley ronroneaba y hacía mociones de felina mientras se acercaba a Shigma. Él se bajaba de la cama.
"¿Qué pasa?" Replicó Ashley al ver la reacción de Shigma.
"¿No fui claro? No pasará nada esta noche. Duerme en mi cama si quieres, pero no dormiremos juntos"
"Está bien. Duerme en otro lado. Yo dormiré aquí"
"Me voy a tu cuarto." Shigma estaba algo enfadado por el repentino capricho de Ashley.
"¿Por qué me dijiste que te ibas todo el fin de semana?"
"Me fui todo el fin de semana"
"¿Qué te pasa? ¿Cuál es tu puto problema? Estuviste casi un mes por fuera. Pensé que iba a morir de hambre y he hecho muchas travesuras y vino tu madre y fue como compartir con una nevera descompuesta, y tuve miedo de que pasara algo y tuve que ir sola a que me quitaran los puntos y me revisaran y me quitaran el yeso tú no has estado aquí." Shigma puso su mano en su cabeza con una mirada de confusión. Se sacudió un poco y sonrió.
"El tiempo no es el mismo desde que vives aquí"
"¿Cómo no va a ser el mismo? ¿A dónde rayos ibas?"
"El trabajo se salió de control, se suponía que eran unas rondas rutinarias, pero hubo una incursión de una corporación rival, y nos tocó hacer más de lo que estaba estipulado... Nos pagaron bien pero... Fuimos 8 y sólo volvimos 3... Y luego... me intoxiqué. Me traicioné. Y te traicioné supongo... Una máscara dependiente dentro de mí decidió que era hora de limpiar mi cuerpo. Una máscara que... Le gusta comer por medio de un embudo milimétrico. Tal vez no lo entiendas hoy. Yo solo me iba a cumplir un trabajo como muchos de nuestra generación y luego todo se volvió una película de terror y desperté en una camilla. Es peligroso... Es muy peligroso que quieras saber todo de mí. Perdón... Mañana hablamos, mañana... Durmamos juntos, sólo necesito limpiarme un poco más, todavía cierro los ojos y... Te necesito, pero también sé que primero debo... Hasta mañana" Shigma fue y se acostó en la cama de Ashley, que antes de ser el cuarto de Ashley era el cuarto del desorden. El chico murmuraba algo mientras se acostaba y escuchaba sonidos desde su cuarto. Desde donde estaba Ashley. "¿PASA ALGO?" Shigma estaba algo cansado de los juegos de Ashley. "No. Nada. Sólo estoy jugando un poco" Ashley tenía la respiración pesada. Shigma ya sabía de qué se trataba. "No puedo dejar que absorbas mi vida. Lo que hagas o dejes de hacer con tu cuerpo no es mi problema." Shigma estaba en el mar de confundido. Era un náufrago en algunas de sus ideas. Su balsa era un máscara. Una máscara rota en la que se entraba el agua. No lograba conciliar el sueño con el respirar pesado de Ashley encima. Encima de sus ideas. No lograba dormir con el agua entrándose. No lograba dormir cuando su máscara se llenaba de pequeños agujeros que dejaban ver tantas cosas de su rostro. Encima de sus ideas estaba una barca. Los gemidos de Ashley sólo lograban traerle imágenes a la cabeza y sugestionarlo en muchos sentidos. El agua de mar lo enloquecía poco a poco. La cordura lo carcomía. Poco a poco. Que los demás vieran pedazos de su rostro lo torturaba.
Luego de un tiempo logró quedarse dormido. Estaba demasiado cansado. De todo. De él mismo. Inclusive de Ashley.
Ella se acostó a su lado. Cuidando que no se despertara. Para que no se fuera de su lado. En ese momento decidió que iba a amar a Shigma sin importar lo que pasara. Ya era una decisión mas fuerte que la de matar a su padre. Ella sería una psicópata que amaba. Se dio cuenta que hacían parte uno del otro a tal punto que se hastiaban como cuando uno se cansa de uno mismo. Como cuando uno quiere extirpar de uno mismo aquello que proyecta en los demás.
Capítulo 8 : Almas en picada, heridas que el tiempo no puede sanar. (No hay que oponerse.)
El chico despertó y encontró a Ashley a su lado. Quito el brazo de encima de él y se sentó en la cama dándole la espalda. Luego despertó sobresaltado.
"¿Estás despierta?"
"Sí"
"¿Hace cuánto?"
"Desde la mañana de ayer"
"¿Por qué no dormiste? ¿Te quedaste masturbándote el resto de la noche? ¿Pasa algo importante el día de hoy?"
"No. No es eso. Es..."
"No tienes que decirme si no quieres, yo tampoco estoy listo para hablar de ese trabajo... Mejor luego..."
"...yonoqueriacontarte..."
"¿Qué?"
"Yo no quería contarte"
"No tienes que hacerlo"
"Hable con Omega y él me va a ayudar" Ashley le contó todo a Shigma. Sintió como si estuviera diciéndoselo a ella misma por segunda ocasión. Era una nueva evaluación de las cosas. El estar a los ojos de Shigma era el estar bajo los ojos de Ashley dos veces. Y lo mismo y para nada igual. Porque a Ashley le importaba Shigma. A Shigma le importaba que Ashley viviera. Para que lo matara a él. Ashley aún no sabía a quién matar, si a los que la ofendieron o al que la apoyó y quiere morir. Así que Shigma era él mismo dos veces bajo sus ojos, pero Ashley era ella. Porque no encontraba nadie más quien ser. No lograba ser mejor. Tenía que resignarse a ser ella. Y ella, la que era por resignación y falta de alternativa, tenía que matar a alguien. Eso fue lo que le dijo a Shigma. "Tengo que matar a alguien" Shigma no supo qué decir. Ella no había dicho nada, pero estaba segura de haberse escuchado que tenía qué matar a alguien. Ella se miró. Era una. Shigma la miró. Eran muchas. Y cada una tenía muertos diferentes en sus pupilas y entre sus cejas.
"Eres muy atrevida"
"¿Por qué? Ella no tiene idea de mi plan. Se mete en muchos problemas si me hace algo"
"¿Y tu padre?"
"A él lo mataremos"
"¿También? ¿Todavía quieres matarlo? ¿Cómo piensan hacerlo?"
"Tendré dinero. Por mi padre. Su dinero lo va a matar. ¿No es divertido?"
"Eso es ridículo. Wilde es divertido. Haberle dado tantos de tus papeles a Omega es un horrible error ¿No te parece que todo está saliendo muy fácil, no te parece algo extraño, lo del porcentaje y lo de la locura? Yo nunca pensé que llegaría el día en el que uno podía llegar al banco, decir que alguien estaba loco, y recibir dinero."
"Así es. Excelente. ¿No? Suponemos que en pocos meses todo estará listo. Y yo ya podré caminar mejor."
"¿Qué tienes en mente?"
"Iremos al manicomio, entraremos a visitarlo y tendremos algo para entonces."
"¿No han pensado nada?"
"No. Yo le dije a Omega que hablábamos al final del mes"
"Vaya un plan."
"Tú cómo matarías a alguien"
"No sé. Creo que le cortaría el cuello. O la clavícula."
"¿Volarle la cabeza?"
"Quiero que sepas algo"
"¿Haz matado antes?"
"No. Eso no quiero que lo sepas. Quiero decirte que es tu decisión. No voy a decirte que no lo hagas, pero no te ayudaré. Si me preguntas cosas practicas como lo que acabas de hacer te responderé. Pero estoy seguro de que te meterás en problemas y no estaré ahí para arriesgar mi vida por la tuya"
"No te preocupes, Omega estará"
"¡Ha! ¿Omega? Por favor. Omega no sacrifica su vida ni por él mismo"
"Eso no tiene sentido"
"No conoces a Omega. Él no sabe de la vida."
"Tú no sabes de la vida tampoco"
"Eso es porque yo le enseñé a Omega"
"¿Tú sacrificarías tu vida por mí o por algo? Digo, porque ya una vez casi mueres por mí"
"Yo sacrifico mi vida todos los días."
Ashley tocó el timbre de la casa donde vivía con su madre. Antes de que la mataran. Después vivió en una clínica de rehabilitación y luego, a pesar de vivir en esa misma casa, los sucesos allí no eran considerados como vida. Ella no diría que vivió allí cuando salió de la clínica. Abrió una mujer que ademas de quitarle su casa, en la que estaba enterrada su madre, aunque ell no tenía claro si eso sí había pasado, y si era cierto, si alguien lo había corroborado y habían hecho algo al respecto, pero lo que importa es que era su casa y lo que quedaba de su familia, ahora quería quitarle lo único valioso que podía hacer su padre por ella.
Estaba lo suficientemente nerviosa para que Edith se diera cuenta de que estaba tramando algo. Edith estaba lo suficientemente nerviosa para que Ashley se diera cuenta de que estaba tramando algo. Las dos estaban muy nerviosas. Estaban cegadas. No se daban cuenta de que su respectiva rival tramaba algo y lo escondía bajo su aliento agitado y sus pulmones pesados. Sus poros a medio dilatar y sus cejas sudorosas delatoras de un plan, maestro y esbozado a la vez, no eran señales suficientes de la desesperación de estas dos mujeres por sacar algo productivo de la situación.
Ashley entró a la casa y encontró a Shigma sonriendo. Sonriendo de una manera horrible. De una manera que no había visto hasta el momento. Estaba hablando por teléfono.
"No lo sé. Tal vez sea yo"
"Yo nunca sabría qué decirte. Sabes que tu cuerpo no resistiría tanto. Ninguna persona ha llegado hasta allá, no importa qué tanto resista. Si abusas demasiado de tu cuerpo puedes no tener como arrepentirte después"
"Eso no lo sabes. Es tu teoría"
"Tú tampoco. Y en este punto, ya es nuestra teoría"
"Usualmente te muestras muy segura y me siento inseguro con tu actitud en este momento"
"No importa. Hagámoslo"
"Esta bien, cuando digas"
"Ya empecé" Shigma se puso en pie e hizo unos movimientos con las manos y luego cerro los ojos. Tenía el cuerpo tenso desde la cabeza a los pies. Su sonrisa se borró y aparecieron en su lugar unos labios cerrados como por una amenaza. Abrió los ojos y su pupila se dilató a tal grado, que sus iris terminaron por convertirse en un ébano infinito hacia adentro. Su globo ocular pasó de blanco, a rojo, como con diminutos conductos capilares inflamados. Algunos inclusive reventándose y poniéndolo a lagrimear sangre. Los huesos de sus manos tronaban como si entre su diestra y su siniestra descansara una tormenta. Su cuello levantaba su cabeza como si una luz celestial lo llamara y su espalda se arqueaba hacia atrás hasta un punto en el que parecía que su caída era irremediable. Se levantó unos centímetros del suelo. El teléfono flotaba por su cuenta junto a la cara de Shigma y las manos de shigma se ponían palma arriba, todavía haciendo extraños movimientos con los dedos y parecía que una fuerza se luchara por llevarlo hacia arriba y a hacia abajo, su piel se veía como si un viento viento muy fuerte estuviera empujando hacia abajo, y a pesar de tener su cuello erguido, parecía mover los músculos debajo de la quijada, del cuello, causando que la cabeza se ladeara para un lado y otro, su ropa no parecía seguir lo que su piel, y en vez de ser tirada hacia abajo, flotaba, como si un viento la levantara un poco, su pelo también, parecía a punto de caerse... Pero no se cayó. Tampoco lloró sangre. Sus ojos seguían cerrados. En realidad Shigma seguía sentado hablando por teléfono, sosteniendo el teléfono con sus manos. Ashley empezó a contemplar la posibilidad de estar enloqueciendo, pero distinto a las demás veces. Esta era quizas otra manifestación distinta de esa misma locura. Quizas debería dejar de llamarla locura.
"No soy capaz. Hoy no es el día. Ashley me tiene algo distraído."
"¿Cómo vas con ella?"
"Normal"
"¿Normal?"
"Ashley quiere matar a su familia"
"¿Normal? Es obvio que es normal querer matar. Es normal que un joven quiera matar a sus padres, más aún si es amiga tuya, lo que no entiendo es por qué ella te lo dijo. ¿Te lo dijo o tú lo concluiste?"
"Le pidió ayuda a Omega"
"Va en serio ¿Pasa algo ademas de eso?"
"Claro... Yo no me pude conectar pero tú sí lograste descargarlo todo..."
"¿Por qué lo dices?"
"Es como si estuviera completamente abierto"
"Estamos demasiado conectados. Yo me intereso en ti. Yo, por el contrario, no te importo"
"Sabes que sí me importas. Sabes que sí."
"Cuéntame. Por favor"
"Conocí a alguien"
"¿En tu viaje este?"
"Sí. Sabes a dónde fui, y por qué fue mi demora, y lo... Traumático que fue... así que sabes qué tipo de persona es ella. Tal vez la había visto, hablamos un poco, es solo que antes no la había conocido. Es indescriptible. Pero no creo que pase a más, simplemente... Pensé que iba a morir descuartizado por explosivos defendiendo un edificio... así que lo que estaba sintiendo se sintió un poco... raro"
"¿Y la vas a volver a ver?"
"Tal vez. Pero... si ella también es como yo... Y como tú... terminaremos en mil camillas diferentes antes de despertar juntos."
"¿Y Ashley? ¿Lo que pasó con ella se disuelve?"
"No. No. No te preocupes. Es difícil, pero... Tiene que entender. No soy tonto, es molesto al principio pero ella y yo estamos reinventándolo todo. Lo que más nos interesa es nuestra relación. La estamos haciendo lo más especial que podemos. Lo que sea con otras personas es con otras personas, peo no es como que yo me vaya a meter con más gente, sé que lo he hecho y sé que me perdonaste, pero esto no se trata de eso. Ashley y yo estamos y estarmos juntos mucho tiempo."
"Como tú quieras. Como tú digas. ¿Cómo siguen todos por allá?"
"¿Todos quiénes? Nunca conociste a nadie que me conociera"
"Tú me cuentas"
"Más bien tú te enteras"
"Igual, sea como sea, ¿Cómo están todos?"
"Bien. Laura, tengo que colgar Ashley ya debe estar aquí."
"Sí claro, cámbiame de tema. Está bien, te amo"
"Si, yo también"
"Nunca eres capaz de decirlo"
"¿Qué?"
"¡Te amo! ¡Eso!"
"Nunca soy capaz de sentirlo como una frase que se pueda decir a otra persona por teléfono. Nunca soy capaz de imaginarme tal cosa."
"¡Blah, Blah, Blah! Eres experto en hablar nada. Bueno, ¡qué mas da! De pronto tengo que llevar a cabo mi tesis. Ya sabes, para terminar la teoría, así que tal vez no llame el mes próximo. Pero te juro que te escribo un e-mail"
"La verdad, no quiero que lo hagas, pero no me atrevo a decirte que no lo hagas. No me siento con poder o derecho. Pero debo decirte que la causa no es tan poderosa como para sacrificar tanto. Me afectaría demasiado. Tanto emocionalmente como físicamente. Estar en un campo de batalla y pensar que lo que voy a extrañar más aparte de una chica hermosa que me espera en mi casa es la posibilidad de entrar en una red mental que ni puedo explicar y usarla para poder sobrevivir todo ese holocausto... No sé, no sé si sea capaz de volverlo a hacer... Pero igual tengo qué ir a trabajos y como están las cosas, cada vez nos acercamos más a volver a estar en guerra"
"Ya sabes, la conexión. Pero no importa, el Shigma que habita en mí es el que me impulsa, así que la Laura que habita en ti es la que se debe quejar a través de tu preocupación"
"Puedes esperar"
"¿Esperar? Sabes bien que estamos destinados a morir de un derrame cerebral... ¿Quieres que espere hasta tener toda una vida para morir? Sabes que debo hacerlo. Tú debes también algún día. Y si es verdad lo que dices, Ashley también"
"No me opondré"
Shigma sonrió, con su sonrisa de mercurio, al colgar el teléfono y escuchar a Ashley detrás de él. Ella, para borrar el hecho de que estaba demasido invertida en la llamada, y que había alcanzado a escuchar la mayoría del otro lado del teléfono también, entró de repente tirando las llaves a la mesa y comenzó a contar cómo le había ido.
"Wow... Las otras visitas al banco habían sido demasiado fáciles, pero ésta no. Ella inventó cuanta mentira pudo. Mi padre había dejado casi todo listo y lo que puedo hacer es poco. Aunque Omega lo hace ver todo como si yo tuviera el dinero en mi cuenta. Ella se equivocó primero. Se empezó a alterar. Tenía ese dinero en su mira desde que conoció al comandante. Insultó a la gerente. La gerente era una mujer elegante y hermosa. Y supongo que ella no importa. La insultó y demandó que se le entregara el dinero. La gerente dijo que me pertenecía y habló de más dinero del comandante. Omega entró en escena y habló con ella en privado. Omega dice que nos deshagamos de Edith y de Christian primero. Él encontró que ellos ya habían hecho jugadas similares con otros retirados del ejército, y que de hecho mi padre y sus amigos se dieron cuenta, de hecho fueron los amigos de mi padre los que le avisaron de todo, osea que él no se enteró, sus amigos le dijeron, pero entonces no entendemos porqué mi padre les contó lo que me intentó hacer... Ah por cierto, me tocó contarle eso a Omega... Pero no pasa nada, está bien, él entendió y además como que todo el mundo sabía, como que él mismo le contó a la gente... Supongo que sí pudo haber sido él quien se entregó a que lo encerrar. El caso es que ellos iban a huír de la ciudad, porque mi padre y sus amigos que son ex militares y tienen contactos, los iban a matar, pero con mi padre fuera del cuadro, se disipó la cosa, entonces Omega dice que todavía podemos proceder y que seguramente los ex militares van a pensar que fue uno de ellos, sin saber quién, él está coordinando todo"
"Eso está bien" Shigma no le había prestado la atención que ella hubiera deseado. Ella cambió el entusiasmo de su historia por una cara de inconformidad.
"Supongo que es final de mes"
"¿Por qué lo dices?"
"Estabas hablando con tu Laura" Shigma sonrió.
"Puedes resumirme lo más importante"
"Todo salió como Omega y yo lo planeamos en el auto. Iremos por el dinero mañana mismo. ¿No es genial? Omega es un muy buen negociante"
"¿Mañana? Es inesperadamente rápido. ¿Estás segura de que todo va normal? Es decir ¿Estás segura de que Omega no ha metido la mano? Porque todo esto va demasiado bien y cuando las cosas van bien me empiezan a parecer enemigas."
"Omega ha metido la mano, si no fuera por él... me está apoyando. Eso es todo."
"¿Qué piensan hacer?"
"Primero mataremos a mi padre"
"Puedo ayudarles a planearlo todo"
"¿Qué dijiste? ¿Es en serio?"
"Sí. Así es"
"Pense que no me ayudarias" Ashley gritaba y daba pequeños saltos mientras se acercaba a abrazarlo para agradecerle. "Ahora sí podremos hacer las cosas en grande. ¡Mañana después de recoger el dinero, vendremos y planearemos todo. Luego Omega se irá para su casa y tendremos mucho sexo!"
"Dejemos las cosas hasta que Omega se va"
"Bueno casi. Piénsalo dos veces, no puedes pasar más de un mes sin sexo. Ya te conozco. Y si tú conociste a alguien por ahí, no te molestará que yo lo haga con Omega"
"Está bien. No me opondré"
"Te deberías oponer. Eso lo hace más divertido"
"No me opondré a oponerme"
"Es decir que no te opondrás"
"Así es. No me opondré"
"No entiendes la parte de la diversión ¿Verdad? Tú te haces el difícil"
"No lo sé. ¿Para qué me voy a hacer el difícil? Tú sabes igual que vamos a hacer"
"Eso espero"
"No me opondré"
"Eres lo peor"
Capítulo 9 : Las palabras desafían los planes y el corazón nos traiciona de frente. (El lenguaje y su relativa función en la culpa)
Suena el timbre.
Omega se encuentra frente a una casa en la que viven dos almas. Una de ellas solía ser una niña de ojos soñadores. Ahora es otra niña de ojos soñadores. Solo hay una cosa que separa esas dos niñas: nueve años.
Eso y que la primera tuvo familia.
La otra alma que vive en la casa, es un alma que nunca ha cambiado. Ha experimentado muchas cosas y vivido muchas otras. Pero nunca ha salido de su estado inanimado. Ashley tenía ahora más que descubrir de esta segunda alma que de su mismo padre. ¿Qué significaba la conversación de Shigma con su amiga por ejemplo? ¿Qué intentaba hacer con ella? Había mucho que explicar.
"Tengo miedo. Las cosas pueden salir mal. Pueden salir mal. Pueden descubrirnos y rodearnos y no escucharnos. Pueden volver a la vida. Pueden acusarnos. " Ashley tenía miedo y trataba de demostrarlo con palabras y hacía gestos en el aire.
"Vamos a matar gente. No a salvar ballenas. Lo que estamos haciendo es malo para la sociedad." Shigma trataba de responderle con palabras también. Con las palabras que él conocía.
"Ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y aún me pregunto qué clase de persona eres. Es raro que digas eso de las ballenas"
"Las cosas no van a salir bien. No tienen cómo, pero eso también está bien" Dijo Shigma tratando de poner un punto final a su pesimismo.
"Claro que sí. Las cosas son como son" Ashley no creía mucho en el pesimismo de Shigma.
"Es algo extraño oír eso de tu parte"
Escucharon el timbre.
"Hola Ashley ¿Lista?"
"Espera. Shigma ya viene"
"¿Shigma?"
"Sí. Viene con nosotros"
"Ya estoy listo"
"Me alegra que nos ayudes. Aunque me preocupan los factores nuevos en un plan que ya estaba calibrado, espero que no seas un problema." Dijo Omega mirando a Shigma con amenaza
"nah, tranquilo, no hay angustia ni nervios rotos" respondió shigma
La gerente los reconoció inmediatamente después de que ellos cruzaran la puerta del banco.
Todo iba tal como ellos lo habían planeado hasta que a Omega se le ocurrió preguntar cosas. Comenzó con frases de tanteo, para saber qué tanto conocía la gerente del tema, y luego se convirtió en un desmedido en preguntas y en comentarios y en suposiciones y en todo. "Le seré sincero, vamos a poner una demanda a Edith y Christian. Por el incidente de ayer. Tememos por la vida del señor Starkey" Dijo metido por completo en su papel de asesor legal. No había mencionado que sabía que ellos habían hecho antes este tipo de jugadas de robarle a militares retirados su pensión, trabamaba algo con eso. Shigma y Ashley trataron de ocultar que estaban mirando a Omega tratando de hacerle señas de que se callara y no hablara de más. Eso no estaba en el plan. Pero la gerente respondió entrando a detalles acerca del encierro del comandante. Fue sorpresa para ellos dos, pero por otra parte se enteraron de una gran cantidad de cosas con las que no contaban. Como lo del seguro de vida y otros dineros adicionales, del costo de la mayoría de procesos legales encausados en obtener las ganancias y hasta algunos detalles de la custodia de la familia Starkey, y hasta de los niveles de seguridad con los que lo tenían. Ashley iba furiosa. Trataba de ocultarlo pero era inútil.
"¿Qué demonios pasó allí adentro? ¿De dónde sacaste eso?" Ashley gritaba mientras Omega conducía a casa. Él era el único con licencia de conducir y con un carro. Shigma contaba el dinero. Ambos la ignoraban.
"¿No lo captas? ¿Qué tal que no me asegure de que ellos no sospechan de nosotros y vayamos a matar a tu padre? ¡Perderías el seguro de vida! Ahora que lo sabemos tendremos que cambiar de planes"
"Omega tiene razón Ashley. Queremos que todo salga bien. No podemos subestimar ni siquiera a los que no saben qué pasa."
Se sentaron en una mesa y empezaron a plantar las ideas en un papel.
"Primero necesitamos que vayas al hospital mental de tu padre y mires la habitación" Dijo Omega haciendo una tabla en el papel. "Necesitamos un plano del cuarto, los instrumentos que hay allí, las posibilidades de hacer que parezca un accidente y las posibilidades que hay de ser descubiertos, en cuyo caso tendríamos que ver cómo inculpar a Edith y su novio"
"Está bien, mañana mismo iré a visitarlo y filmaré el cuarto" Ashley respondía muy bien a las exigencias de Omega.
"Tenemos que idear algo mas sencillo, no debe parecer elaborado. No sé si han visto alguna película en la que el asesino pone pequeñas dosis de veneno en las esquinas de las hojas de un libro que la victima está leyendo. Antes de terminar el libro muere envenenado. Las dosis en las hojas son tan pequeñas que la autopsia no revela nada."
"Si eso no es elaborado, no sé qué lo es. Aún así, me gusta la idea" Dijo Omega "Pero tenemos que hacer el estudio de todas maneras" Continuó "Propongo que tú y yo vamos encubiertos. Robemos unos planos, miremos algunas de las posibilidades de escape del sujeto, y algunos traseros de enfermeras"
"Está bien, mañanas haremos eso; en la noche. Por el momento ¿Con qué dinero contamos?"
"Tenemos el suficiente como para conseguir lo que necesiten" Afirmó Ashley con un fajo de billetes. La noche estuvo llena de tensión. Aunque aún no iban a matar a nadie, el pensamiento de estudiar el terreno los ponía muy nerviosos.
"Yo sé qué puedes hacer para calmarte"
"¿Que no sea sexo?"
"¡Rayos! Aguantas mucho últimamente. Bueno hay algo"
"¿Qué es?"
"Drogas"
"Sí claro ¿Cómo no lo pensé antes? ¡Mañana tengo que levantarme temprano y necesito tener mis cinco sentidos!"
"¡Claro que sí! Todavía tengo suficientes, y desde el hospital no he tomado. Debería... Debería ir con mi doctora pero..."
"Ya sabes lo que voy a hacer mañana. No me puedo dar el lujo de drogarme"
"Tú ya te has drogado ¿Cierto?"
"Lo suficiente como para no hacerlo antes de ir a un hospital mental. Puedo ser vencido por mí mismo en cualquier momento. Cuando pasó lo de la granja, luego de que nos llevaran a urgencias, otro chico y yo tomamos algunas de las drogas mientras no nos veían y... La mayoría de mi estadía en el hospital no fue sólo mientras me atendían para segurarse que no tenía nada roto, fue porque medimos mal y casi nos matamos... Fue una sobredosis"
"¿Quieres decir que tu eres un drogadicto?"
"No, en realidad no... no es una palabra que no cabe en mí. O yo no logro encajar en la palabra. Yo no soy adicto a las drogas, solamente soy un poco cínico al utilizarlas. Abuso demasiado. Bueno, sí, soy adicto. Creo que a final de cuentas, sí, claro, no me mantengo drogándome, pero precisamente es por eso, porque si empiezo lo hago mal y seguro no sabría cómo parar. Esa vez fue aislado, pero... Viste cómo estaba después, estuvo muy mal... Quiero que te saques la idea de las drogas de la cabeza. Me gustaría que dejaras eso a un lado, pero sé que es difícil abandonar las cosas porque alguien más lo dice. Úsalas si quieres." La idea le quedo rondando en la cabeza. Son una eficaz forma de desrresponsabilizarse. Como de entrar en una tercera persona.
"Ashley, despierta" Decía suavemente Shigma.
"¿Qué pasa?" Respondió Ashley entre sueños
"Ya nos vamos. Llevamos el dinero."
"Está bien, es todo tuyo, dame un beso" Shigma se acercó a Ashley y la besó en la boca.
Ashley siguió durmiendo mientras Shigma y Omega planeaban su salida y su llegada.
Cuando Ashley despertó era casi el medio día.
Se dispuso a llevar a cabo su plan deusar drogas lo más pronto posible. Quería arreglar todo para que cuando Shigma llegara ya estuvieran listas para consumirse. Ella de alguna manera sabía que Shigma no aceptó que ella las usara, pero que en el fondo sabía que ella iba a hacerlo. Por eso su insistencia, trataba de convencerse a sí mismo.
Sus propias pastillas no iban a ser suficiente. Ella ya las tomaba y conocía su efecto, quería algo más. Salió a la calle y lo primero que se le ocurrió fue una pregunta crucial. ¿En qué lugar las compraría? ¿Qué lugar es una cuna del vicio? ¿En qué lugar no la mirarían con cara cuestionante cuando pidiera drogas? ¿Qué lugar tendría drogas de calidad confiable? Fue a la escuela.
Todos le preguntaron por qué no había vuelto, hasta parecía que la hubieran extrañado. ¡Sí, claro! ¡Que alguien la extrañara! ¿Ellos la extrañaban? ¿A una chica de la casa del asesinato que luego fue un manicomio y había estado con ellos unos pocos meses? Eso ni siquiera se daba en los chistes, era un sacrilegio.
Les sorprendió mucho que les hubiera preguntado por drogas, aunque, no les molestó para nada. Por el contrario, parecían muy contentos de que alguien se uniera a su club. Para bien o mal de los que fuera.
"¿Buscas algo en especial niña local?" El apodo seguía firme, aunque ahora manifestado de una forma mas cariñosa, no de un chico que molesta y se sobrepone a los demás para mostrar que es alguien, sino de alguien que la iba a proveer, que le iba a proporcionar, que la iba a ayudar.
"He escuchado buenos comentarios de la heroína" Dijo Ashley con voz de quien sabe de que está hablando, de quien ha probado y quiere repetir.
"Si, claro, heroína, ¿Por qué no echarnos a la policía encima? Están buscando cualquier excusa para reclutarnos a todos al frente, mira, apenas estás empezando, porqué empezar con una de las peores. Nadie da buenos comentarios acerca de la heroína. ¿No quieres tener una buena experiencia? ¿No te quieres divertir? Tengo esto que te servirá"
"Pero no soy yo sola. Es para Shigma también"
"¿Qué? ¿Y te pensabas inyectar con ese desadaptado? Ten mucho cuidado. Ese chico no me compra a mí, pero yo sé que él se inyecta o por lo menos se inyectaba y nadie sabe qué enfermedades pueda tener, estos son hongos, tienes para dos o tres sentadas, para dos personas... en todo caso, no te inyectes con él" Ashley recordaba su primer día de estudio, en el que este mismo chico la estaba molestando. Shigma la defendió. Ahora las palabras de ese chico que odiaba y que le vendía drogas la hacían sentir desconfianza de Shigma. Sí lo podia creer, no sólo porque el chico seguro tenía sus fuentes; Shigma mismo lo había dicho, aún cuando era un mentiroso. Pero claro lo que la dejaba pensando no era lo que el chico decía, sino lo fácil que nos dejamos llevar por los miedos que tenemos y nos volcamos sobre lo que hemos construído y experimentado nosotros mismos.
Para cuando ella llegó a casa del mercado, Omega y Shigma ya habían llegado.
"Hola chicos"
Omega interrumpió su conversación para saludar a Ashley, y luego siguió con Shigma.
"En ese momento pensé que nos descubrirían, nunca pensé estar tan cerca de mojar mis pantalones"
"Es cierto. Afortunadamente tienes ese encanto con las mujeres"
"Sí bueno; además si no te hubieras caído en el tubo de ventilación no se hubiera escuchado ese estruendo"
"Ya vimos lo que queríamos. Tenemos planos, su itinerario. Sabemos cuando entrar al cuarto."
"¿Qué tal es chicos? ¿Qué se puede hacer?" interrumpió de nuevo Ashley, tratando de entrar en la escena.
"Por donde llegamos existe este peñasco" Dijo Shigma.
"Al que los internos no tienen acceso" Replicó Omega confundido.
"Pero lo haremos llegar con Ashley"
"¿Qué? ¿Yo?"
"Le dirás que harás lo que quieras con él si se escapa y se encuentran allí"
"¿Y si él me tira?"
"No creo que él te tire, después de todo eres su obsesión sexual y no creo que sea necrofílico. Pero igual estaremos allí monitoreando la situación"
"Está bien me gusta tu idea Shigma ¿Qué dices Omega?"
"Podemos ahogarlo"
"¿Qué?" replicaron Shigma y Ashley casi al unísono.
"En su propio cuarto. Es un cárcel para militares, sí, pero también es un centro de salud. Lo vi en los planos, las habitaciones son selladas y aseguradas con mecanismos automáticos. Si logramos obstruír el tubo de ventilación y sellar bien su puerta, el oxigeno será tan poco que se ahogará. Tenemos que hacerlo justo antes de que él se vaya a caminar, para que cuando llegue el oxigeno esté bajo y se siga yendo. Cuando le administren su calmante queda profundamente dopado, vi la tabla y básicamente lo noquean para que duerma, después de unas tres horas debería empezar a irse"
"Las dos me parecen muy buenas. Pero yo tengo otra, inyectarle oxigeno" Omega y Shigma la miraron algo sorprendidos por su inadecuado comentario.
"Existe el riesgo de que quede vivo" reparó Omega.
"Bueno tal vez no, solo quería aportar" Se disculpó Ashley mientras abrazaba a Shigma.
"Oye Omega explícame ¿Cómo bloquearíamos la ventilación?" El tono de Shigma no era de tratar de mejorar el plan, sino de rechazo.
"Tomamos insumos del manicomio, telas, espumas, esponjas, cosas que absorban y entrapen, los pasamos por un lugar con muchas ratas para que se impregnen de pelo de rata y evidencia de ese tipo, y lo ponemos en el tubo, como si las ratas lo hubieran hecho, y le ponemos un sellante que sea de uso común en el lugar, así el manicomio nos dará indemnización"
"Quisiera... Quisiera que no le siguiéramos diciendo manicomio, aparte de eso, Omega eres brillante" Dijo Ashley mientras Omega solo miraba hacia abajo y sonreía con una mueca de prepotencia. Shigma fruncía el ceño.
"No me gusta tu optimismo. Hay algo en lo que no confío" A Omega le molestó sobremanera el comentario de Shigma. Le lanzó una horrible mirada y se fue enseguida. Ashley aparentaba no haber entendido nada pero en el fondo tenía una teoría al respecto: Shigma estaba celoso de Omega. Aunque pensándolo detenidamente Shigma tenía razón. ¿Desde cuándo un plan tan a la ligera funciona sin inconvenientes? Era un plan sumamente estúpido. Desde el principio todo fue fácil. Inclusive en el banco, donde todos parecían estar en favor de Ashley. O la vida era muy fácil, u Omega tenía todo planeado. Qué odioso era estar con Shigma. Ashley se había contagiado de esa enfermedad en la cual sabes que algo te va a golpear, pero no te quitas de su camino.
¿Cuál es el problema después de todo? ¿Acaso la vida se había vuelto tan complicada que cuando las cosas están fáciles todo parece mentiras? ¿No es acaso en las demás personas al contrario? ¿Acaso a los demás no les parece mentira y una pesadilla cuando todo es difícil? ¿Por qué a ella le parecía mentira cuando todo iba bien? ¿A qué vida se había acostumbrado?
La esperanza. Esa era una gran diferencia. La esperanza ataca de nuevo. Todo empezaba a lucir mejor, empezaba a lucir limpio, claro e iluminado cuando las esperanzas la abrazaban. Ashley, en esta ocasión, sintió de nuevo esperanzas en su corazón, en su alma, en su cerebro, en sus manos, en sus senos, en sus piernas, en sus ojos grises, en sus dedos de los pies, en su cabello, en sus uñas, en su boca y en su melancolía. Por eso todo parecía salir bien. Ella esperaba que todo saliera bien. Se dejaba llevar por las circunstancias positivas. ¿Qué importaba si Omega y Shigma no confiaban cada uno en el otro? ¿O si todo estaba ya predeterminado a su favor? ¿O si todo era un plan macabro para hacerle daño? Todo iba bien.
Era el día. El día los había abordado. Tenían que poner en práctica el plan.
Fueron al centro donde estaba el comandante Starkey, tomaron una bata que tenía grasa por todas partes, le pusieron más grasa, fueron a una bodega por algunas ratas, las tomaron, las envolvieron en la bata y las soltaron y sonrieron. Dejaron todo en el tubo de ventilación justo cuando Starkey salió a caminar. Aplicaron más grasa y espuma de sellante y lo dejaron como consideraban que sellaría completamente el oxígeno. Las ratas ya habían hecho travesuras en los canales de ventilación y aún no habían matado a nadie. Shigma sabía que Omega se inventó ese plan para distraerlo a él y a Ashley. Las ratas lo sabían todo. Incluyendo lo que Shigma y Omega sabían. Ashley estaba un poco más alejada de la información. No le importaba tanto. Para ella todo iba bien. Ni las ratas ni Shigma esperaban que el plan funcionara. Nadie esperaba que funcionara pero era un buen plan. Estúpido pero bueno. Y no es que lo bueno sea estúpido o viceversa, es que el plan era bueno en una medida estúpida e ingenua. Nadie confiaba en el plan. Era estúpido. Y no era tan bueno después de todo. Tal vez el plan no era realmente matar a nadie.
Capítulo 10 : ¿Dónde estoy? ¿Qué haces tú aquí? (Efectos fugaces)
Shigma estaba sentado en su cama. Dibujando y escribiendo unas cosas en una libreta de bolsillo mientras Ashley moría de ansias por saber cómo había salido todo.
"¿Cómo demonios estás calmado?"
"No estoy calmado. Demuestro mi ansiedad en otros colores ¿Cómo voy a estar calmado si estamos matando a alguien y no sabemos si saldrá bien o si nos descubrirán?" Ashley se acerco a Shigma y se puso a su lado; si bien era cierto que estaba nerviosa porque su padre iba a morir, también la asustaban los hongos en su bolsillo. Los planeaba usar con o sin Shigma. Luego de un rato los saco de su bolsillo.
"Preferiría tener los cinco sentidos para lo que estamos haciendo" Shigma sonrió, no parecía estar enamorado de la idea pero tampoco parecía rechazarla.
"No importa. Tú no tienes que ir a ninguna parte mañana y supuestamente estos no son tan duraderos, son fuertes, pero de unas horas. Ademas yo me pienso drogar con o sin ti" dijo y se metió sus hongos a la boca y los empezó a masticar. Tenían un sabor neutro, pero vegetal, una mezcla de hongos normales de comer, ojas de té negro secas, y tal vez almendras, por su textura seca y fibrosa. Se levantó al baño y por un vaso con agua y para cuando se sentó de nuevo en la cama, ya sentía como le estaban empezando a hacer efecto.
Ashley veía a Shigma. Es decir sabía que era él, pero no distinguía bien su rostro. Era como si ella se estuviera hundiendo en su cama pero a la misma vez flotando sobre ella y todo se llenara de estelas y se multiplicara en varias direcciones sin dejar su lugar. No sabia si podía confiar en lo que veía. Parecía que Shigma se comía también los suyos. Miles de destellos se empezaron a estallar. Un flash tras otro. Memorias antiguas y prohibidas se mostraban sin censura mientras ella intentaba prenderse de alguna rienda. Estaba completamente sedada, en cuerpo, pero su mente, o lo que parecía ser su alma, su ser astral, viajaban a varias partes y tiempos a la vez, sin dejar de flotar sobre su cama y también ser absorbida por un hoyo negro en ella, pero no se sentía en peligro, sino como en un vortex que la mantenía para que pudiera alcanzar a todos los lados a la vez. Había una eternidad entre una inhalación y la otra. Exhalar era casi innecesario. Su corazón no llevaba ritmo; solo se dejaba llevar por las imágenes que aparecían en su cabeza. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Su madre. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Su padre, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. La gente de la clínica en la que había crecido, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Ella. Tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Un aborto, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum. Shigma, tum-tum, tum-tum. Tum. Tum... TUM TUM TUM. Pronto sonaba una canción lenta a tonos de sonata infantil. Tonos color pastel.
El teléfono sonó. Ninguno de los dos estaba en estado propio para contestar. Ashley tenía las fuerzas necesarias pero estaba ocupada con su cerebro vuelto arena. Inclusive levantó su brazo, lo miró y sonrío. Le gustaba como se sentía. No era una risa estúpida, descerebrada y vacía, era apreciación genuina y profunda. Volvió a levantarlo y lo puso entre el teléfono y su rostro. Enfocaba su mano y luego el teléfono. No le importaba el sonido penetrante del teléfono, lo escuchaba y resonaba con otras cosas pero no con las que ella estaba entreteniendo, tenía muchas otras cosas en su cabeza. Otras cosas con las que se podía atormentar. Podía contestar pero no iba a hacerlo. El teléfono siguió sonando. Miró a Shigma, quien solo existía allí con los ojos abiertos, perdidos en un mar de ideas que se distorsionaban por su propio peso. Los claros ojos de un Shigma, que no era capaz con sus ideas, permitían que todo ese mundo de imágenes y luces celofán cayeran sobre él con el peso de sus argumentos e ideologías. Es como si ella pudiera ver lo que él estaba pensando. Sus ojos se veían mas claros ahora: Shigma se había dedicado a crear un mundo en el que nada vale la pena, en el que ya nada importa y por el que no hay que sufrir, en el que no hay víctimas ni muertos. Se dedicó a salvar y odiar a todos, olvidándose de él mismo. Ni se amaba ni se odiaba. Era lo mismo para él. Era un sueño constante con el que podía jugar y del que sólo despertaría con la muerte. Bonita escena. Todas sus críticas, todos sus reproches, todas sus quejas, todo eran tan solo vestigios de una menstruación mental, una mímica, una pantomima para aparentar que le interesaban ciertas cosas. Las que no le interesaban. Era un hombre en el cementerio cavando una tumba bajo sus pies y quitándose antes de caer; para luego buscar otro lugar donde cavar. Era el sueño de un hombre muerto que sueña con no despertar. Su despertar sólo podía ser intimado como una muerte instantánea en un millón de intensidades, un millón de muertes en un solo instante. Traspasar la funcionalidad de la vida y convertirla en algo mas que el tiempo antes de morir; convertirla en una muerte por adelantado, un preludio de la inexistencia. Un sueño más. Lo que Shigma llamaría arte. Ese mundo que quería crear chocaba con el que compartía con otros, y de ese choque nacían nuevos universos. Esto era tal vez realidad de todo el mundo, pero ella lo estaba viendo claramente en Shigma. Además de haberlo observado en su estado de fondo de mar, ella misma se había vuelto en una persona sin fin ni principio, una persona que vivía sólo del momento. Lo que su mente dictara en un "ya" de fantasía y oportunidades malgastadas. Todo era una decisión más a tomar en su vida, una radical respuesta que dar ante sus ansias de sentir que ella era real y que su vida seguía sin importar cuantos murieran a su lado. Otro sueño más. Ahora lo entendía todo, Juana de arco, la heroína, cree que ve a dios, cree ser llamada para una misión, pero sólo es una campesina loca.
La noche en ese estado fue larga y corta a la vez. Las cosas pasaban sin ser advertidas. Los pensamientos eran como estímulos sensoriales, percepciones. El pensamiento se convirtió en la sensorialidad. En sensualidad, según algunos estímulos y colores. Shigma le llevo un desayuno a su cama justo cuando abrió sus ojos. Como si lo hubiera ensayado con un cronómetro.
"¿Qué diablos fue lo de anoche? Mi garganta parece un desierto"
"Buenos días."
"No lo puedo creer. Quisiera creerlo."
"No puedes. Es un mundo que no te pertenece, en el que no puedes luchar, en el que no puedes perder, en el que no puedes reír, en el que no puedes soñar, en el que no puedes fracasar. Es un mundo del que no puedes depender. No cambia ni tu dolor, ni tu ansiedad, ni tu hambre. Distorsiona tu percepción... Pero es más real que este, entonces no se puede creer"
"Lo dices como si tú no lo hubieras hecho y no te gustara que la gente lo hiciera"
"A mí me encanta, es una buena experiencia. Lo digo tratando de ser una persona libre que tiene sus propias decisiones. La verdad yo soy íntimo amigo de atacar despiadadamente los sentidos y el cuerpo, y me gustaría pensar que no puedo ser esclavo de nada. Por lo menos de nada que se pueda conseguir en un colegio... Pero la realidad es que me toca conseguir trabajos arriesgados para poder ayudar a sostener y terminar de pagar este apartamento" Una bonita pero idealista frase que no parecía venir de ese chico.
"Tiene sentido"
"¿Hace cuánto me conoces?"
"No sé, casi un año. ¿Por qué?"
"Parece que no recordaras que todo lo que digo parece tener sentido"
"Sé que eres un arrogante que para mi desgracia siempre cree tener la razón"
"No siempre. Tengo razón de sobra y sé cómo convencer con argumentos, pero qué puede hacer uno con la razón?"
"Blah, blah, blah. ¿Sabes quién llamo anoche?"
"No. No lo sé. Pero sé que no fue ni del banco ni del hospital."
"¿Por qué lo sabes?"
"Dimos el teléfono de Omega y a él no lo llamaron"
"¿Quién llamaría a esa hora?"
"No lo sé. No me gustan las llamadas a esa hora. Laura me llama a esa hora"
"Debe ser alguien imprudente"
"Ella no es imprudente. No sé, anoche no fue normal"
"Definitivamente no lo fue... ¿Fue mi impresión o anoche tuvimos sexo?"
"Sí. Creo. No estoy tan seguro."
"No logro recordarlo"
"Yo lo recuerdo. Fue delicioso."
"Quiero vomitar"
"Hazlo. Puede que te den nauseas durante el día. Es mejor si lo haces"
Shigma estaba notablemente preocupado. No estaba haciendo nada de lo que usualmente hacía.
Ashley estaba en su rutina habitual: ver televisión hasta que algo loco y descabellado pasara por su mente. Todavía tenían flashazos pero el efecto en realidad ya había pasado, era más un coletazo de tener acceso a eso y sin embargo ahora tener qué volver a la realidad.
Justo cuando Ashley se dio cuenta de que tenía que romper la continuidad y agregar un poco de azar y devenir al proceso de la tarde, se levantó con una nueva idea.
"Voy a visitar a mi padre"
"¡¿Qué?!"
"Sí. No tiene nada de malo. Voy a ver que tal está ¿Quién va a sospechar de eso?"
"No lo creo. ¿No tenías nauseas?"
"No me importa. Puedo manejarlo. Iré a cerciorarme de que esté muerto y luego iré a ese bar que queda cerca. El del anuncio rojo y azul."
"Como quieras. Te veo allá después del ensayo"
"¿Vas a ir?"
"Sí. ¿Por qué no?"
"Porque eso no te gusta"
"Se me olvidaba. Pero bueno, tú me gustas y tú vas a estar"
"¿Quién te entiende? ¿Cómo que yo te gusto?"
"Bastante. Lo que importa es que iría a un lugar de esos simplemente por estar contigo"
"Creo que no nos vemos lo suficiente viviendo en el mismo techo. No le digas a Omega"
Ashley salió de casa, tomó el tren, un bus y fue a visitar a su padre. No sabía qué iba a hacer allá pero seguro sería algo grande. Se anunció y le dieron autorización para entrar sin mucho problema. Que no hubiera restricciones le causaba desconfianza. Siguió por el pasillo que le indicaron y mientras caminaba, se imaginaba los recorridos de Shigma y Omega por los ductos de ventilación, las bodegas, los cuartos de aseo y cosas por el estilo. Seguía su trayecto mental hasta que llego a donde le dijeron que volteara. Dio vuelta y se encontró con un pasillo lleno de celdas muy elegantes con una ventana hacia el panorama y otra grande en la puerta para ver a quienes pasaban, la ventana estaba muy reforzada pero podía controlarse desde adentro y desde afuera para permitir o bloquear la vista. Nada parecido a la clínica donde ella había crecido. Este era un hotel cinco estrellas. En algo sí se parecía, podía sentir y leer las miradas, era un lenguaje que hace tiempo no hablaba, se entendía con muchos de los que se encontraba sólo con el lenguaje coporal. Se dio cuenta de que la miraban con deseo, lo que no pasaba en su clínica. ¿Cuál sería la diferencia? ¿Será que esta institución era más una prisión masculina? De ser así la seguridad tal vez no era tan estricta. ¿Tal vez tenía su cuerpo en un gran concepto? ¿Tal vez se creía demasiado deseable? ¿Tal vez había perdido algo de ese lenguaje y estaba leyendo mal las cosas?
"Por aquí señorita"
"Gracias. ¿Comandante Starkey? ¿Está ahí?" Preguntaba Ashley mientras entraba al cuarto y veía a su padre acostado en su cama. El guarda no se podia ir hasta que la chica no se fuera, así que se quedo viendo todo. Después de todo, sí había medidas.
"¿Starkey? ¿Esta dormido?" Ashley comenzó por ponerle una mano en el pecho y sacudirlo levemente, luego puso las dos manos en los hombros y lo sacudió fuertemente hasta que el guarda entró.
"Despierte hombre, es su hija" El comandante se incorporo en pocos segundos y miró a su hija.
"Mónika, viniste a verme" Ashley se levantó para irse y antes de cruzar la puerta dijo:
"No vine a verte. Mi nombre es Ashley"
Al llegar al bar pidió un trago y comenzó a tomar. Era primera vez que hacía algo así en su vida.
Se sentía bien beber aquella sustancia mientras hablaba con nadie en especial. Era gente extraña la que frecuentaba aquel lugar. Todos se vestían como si fueran a un funeral. El negro parecía significarlo todo para ellos; lo tenían en sus ropas, en sus ojos, en sus labios y algunos en dibujos que yacían inmortales en sus cuerpos. De alguna manera querían ser diferentes al mundo siendo iguales entre ellos. La música era suave y le daba ambiente al sitio. La música era interesante sin duda. Simulaba describir fenómenos sociales y todos en el lugar parecían sentirse identificados. Tan pronto la canción comenzaba, todos comenzaban a hacer comentarios de lo buena que era. Había una esquina donde bailaban también. Aún más llamativo que la música en sí, era la reacción de la gente; era como si la música fuera el interruptor, lo que los encendía. Sin música estaban simplemente sentados hablando basura, riendo, bebiendo inocentemente y todo eso, pero cuando comenzaba la música, todo comenzaba a adquirir sentido; todos se paraban, brincaban, danzaban, se besaban, buscaban con quién hablar. Bailaban como tratando de deshacerse un espíritu maligno que habitaba en ellos, principalmente en sus extremidades. Los hombres parecían querer volverse mujeres por unos segundos. O tal vez al contrario, todos eran de lo uno y de lo otro, como andróginos. Aún más que Shigma. Ashley había oído hablar de los homosexuales pero nunca había encontrado que una mujer le pareciera atractiva, o que un hombre se besara con otro hombre. La danza era adictiva y tenía su encanto. O eso al menos le pareció a Ashley. Una chica la sacó a bailar. Descubrió que tenía un buen ritmo, aunque nunca había bailado antes. Ella sabía bailar esa música. Como si hubiera nacido con el don. Después de varias canciones la chica besó a Ashley y le ofreció una pastilla. Ella la tomó sin dudarlo. Pronto comenzó a tener unos pequeños temblores y un gran malestar. Estaba viendo algo borroso. Siguieron igual bailando un rato, hasta que se tuvo qué sentar. En ese momento llegó Shigma y se sentó a su lado y la besó en la boca. La sorprendió un poco.
"Hey"
"Shimy"
"¿Perdón?"
"Shigma suena muy formal"
"ya me habías dicho así... Y hasta pones una vocecita"
"Me recuerda a miss peggy cuando llama a kermit."
"Uhm, ok, kermit me gusta. ¿Cómo estuvo todo?"
"Mal. Aún está vivo"
"Tal vez era de esperarse. Te digo que Omega lo tiene todo planeado... Estamos dando vueltas en círculo."
"¿Por qué no primero matamos a Christian y su estúpida novia?"
"Si los matamos a ellos los únicos sospechosos de el asesinato de tu padre seremos nosotros"
"¿Y por qué? Va a ser un accidente"
"Trataremos de que así sea, pero puede que algo no nos salga bien. En las investigaciones siempre contemplan la posibilidad de un asesinato. Y en el caso de tu padre, un hombre con tanto valor en las escrituras, y amigos militares, es más complicado"
"Me tomé unas pastillas"
"Ya veo. Tienes las pupilas muy dilatadas... De hecho apestas a vómito."
"Me puse a temblar. He tenido que pedir el baño prestado tres veces"
"Pero creo que no fueron los hongos, creo que como cuando te dieron pastillas en el hospital luego de la caída que te cayeron mal, tal vez tienes alguna sensibilidad. Sucederá mientras te acostumbras"
"¿Mientras me vuelvo adicta? Olvídalo"
"Me gusta escuchar eso"
Luego de unas cervezas volvieron a casa. Ashley seguía insistiendo en matar a Edith y a Christian antes que a su padre, para hacerlo todo mas fácil. Shigma no se cansaba de explicarle. Tal vez el objetivo de Omega y Shigma había sido ejecutar unos planes vacíos con el fin de calmarle sus deseos de actuar realmente.
Al llegar a casa Shigma contestó el teléfono.
"¿Hola?"
"Hello? Shigma? It’s me, Rebecca."
"Yo Beckie, whatsap?"
"Good, thanks. Listen, it's about Laurie."
"What is it? Was she de’ one who called me last nite?"
"Just calm down, calm down, I'll explain it to you"
"Are you crying? Is she ok?!! Could you put’er to de’ phone please?"
"¡Listen! ¡Shut up! She died last night. She loved you so much and I just could not let you not know this… ¿Ok?"
"I just don’t get it, ¿Did she kill herself?"
"No. She just died. It doesn't matter how, or why. She DID die, she just did…"
"Did she had ai’ cerebral haemorrhage?"
"Why would you say that? Did she told you something? It was that crap you guys wrote about, wasn't it?"
"Lissen Beckie I... yes it was… I'm sorry. Thanks fa’letting me know. My regards to iou’r family… Lissen, she didn’t sent me an e-mail she had writt’n for me, could iou send it to me?"
"She did left a letter for you but it's sealed. I could sent it to you"
"No, just type it down and mail it to me please"
"You know, I never understood, and I don’t think I’ll ever forgive either one of you, for going into that shits but I know she would love it if I send you that stupid letter and deep down I know it’s not your fault."
"I understand. The path we’ve followed was’er choice. I can't help at all but feeling I could support here. Bye Beckie. Thanks."
"Listen, you... just take care, we all had good times, I love you after all, and I loved her so much, you know… its not gonna be the same… just hang down the phone, don’t talk to me…"
Shigma colgó y Ashley notó en seguida que era algo serio, algo malo, algo era terrible. Shigma se sentó y respiró un poco. Levantó sus manos. Se despeinó. Se rascó la nuca. Se tapó la boca. Se tapó los ojos. Metió sus dedos entre su pelo despeinado y lo despeinó más. Bajó sus manos.
"¿Estás bien Shigma?"
"No. No sé. Lo siento. Me tengo que ir"
"¿Para dónde vas?"
"No sé." Shigma miro a Ashley con una de sus miradas. No que asustan o impactaban o algo así pero Ashley que lo conocía, sabía que estaba profundamente roto.
"Déjame ir contigo"
"No. Así esta bien. Tú me frenas"
"¿Vas a llorar y no quieres que te vea?"
"Tal vez quisiera que me vieran hacerlo"
"Maldita sea, para estos casos están los hongos Shigma." Shigma siguió de largo. "¿Para qué rayos los compré entonces?" Ashley Puso la música de Shigma para ponerle ambiente a la situación y se comió los hongos. Esta vez no fue tan impresionante, pero le pareció grato recordar el derrame de sentimientos y percepciones que había tenido durante los efectos fugaces.
Las cosas no mejoraban. Omega propuso otro plan, esta vez mas ambicioso.
"Él se intenta escapar y los guardas lo matan ¿Entienden?" Aunque no tenían los detalles, parecía que Edith había hecho un intento también y esto alertó al hospital, por lo que incrementaron la seguridad del paciente. Omega veía esto como una oportunidad. Shigma cada vez desconfiaba más de Omega. Ya le había mencionado a Ashley varias veces que lo más posible era que Omega ya hubiera arreglado todo y fuera como fuese terminaría con el dinero para invertirlo a su causa. Ashley no entendía muy bien para qué Omega planearía todo eso si desde ya podía quedarse con el dinero, y se confundía porque pensaba que la causa era de ambos, de alguna forma pensabe que Laura también tenía qué ver con lo de la “causa”
"¿Y cómo es eso Omega? ¿Acaso llegamos y lo sacamos a caminar? ¿Es así de simple?"
"Tonterías Shigma, tenemos todo su itinerario. Hagamos que parezca una oportunidad para escapar y ayudemos a los guardas a hacer lo suyo"
"Me gusta" Dijo Ashley entusiasmada mientras abrazaba sensualmente a Omega.
"Es peligroso Ashley. No lo sé Omega, es tentador que el hospital nos pague un seguro. Es decir, la pensión de guerra, el seguro de vida y una remuneración del hospital. Es demasiado. No me gusta."
"Me hostiga tu sentido del honor Shigma. Relajate, yo prepararé el terreno para que el comandante crea que puede escapar y tú te vestirás de agente de seguridad para hacer el trabajo sucio"
"No es honor, es prevención, no me gusta. ¿Y qué hacemos con la madrastra? ¿Puede quedarse con el dinero?"
"Podemos hacer un trabajo doble e invitarlos al plan y luego matarlos." Shigma blanqueó los ojos y levantó las dos manos incrédulo "Espera... Déjame terminar, no lo desestimes sin escucharlo. Ellos también están intentando lo mismo que nosotros. Y ellos tienen experiencia haciendo esto. Pero no saben lo que nosotros sabemos. Ni saben que los amigos del comandante nos apoyan en secreto. Además... Ellos no saben que nosotros tenemos la sangre aún más fría. Yo no estoy pensando en un par de crímenes de venganza, no soy tan estúpido. Es decir... Yo sé que ustede sí, y eso está bien. Pero para mí esto es un trayecto a algo más grande, para mí es un trampolín." Omega tenía esa mirada que no provoca respirar. Omega tenía la sangre más fría. Shigma por el contrario, estaba mostrando una faceta más débil. Una cara amedrentada, con miedo de fallar, preocupado por lo que podía pasar. ¿Un Shigma preocupado por el futuro? ¿Un Shigma preocupado por el honor? Tal vez Shigma tenía razón y Omega ya tenía el dinero en sus bolsillos. Tal vez Shigma estaba celoso.
Habían pasado dos meses y Ashley estaba tomando más de sus pastillas sin seguir la fórmula y sin visitar a la doctora. Se desconectaba y se anestesiaba y se daba fuerzas para seguir desde un punto cero, desde un punto calmado. Era como una terapia relajante. No tenías que preocuparte por la preocupación, lo relajado que quedaba tu cuerpo, era lo despreocupada que quedaba tu mente. No había mejor escape en el mundo, ni siquiera dios podía hacer la vida tan fácil para ella. Pero físicamente le estaba empezando a costar funcionar, su apetito, su sueño, su capacidad de participar y estar alerta, todos se veían afectados. Tenía la menstruación hecha un desastre y se ponía a sudar de la nada. Perdió cuatro kilos en un fin de semana. Durmió dos días seguidos, y despertó con una gastritis que la tuvieron qué tener en observación en un hospital. Shigma había conocido a alguien que últimamente estaba acaparando su tiempo y atención. Esto volvía loca a Ashley. Por un lado la mataba de celos y por otro sentía que Shigma estaba cambiando y que tal vez había dejado de ser un suicida. Además que la cuidaba bien, le tomaba la temperatura, le cocinaba, hacía las tareas de la casa, pero sentía que la trataba como una mascota. No sabía qué de todo eso la molestaba más. Y el mantener consumiendo drogas enredaba todo eso. Shigma por su lado no le había vuelto a hablar a Ashley si no era estrictamente necesario. No la soportaba. Ashley se decía que no le importaba, que de hecho le gustaba que Shigma se mostrara distante, así ella se veía empujada también a seguir en su automedicación. Omega, el supuesto arquitecto del plan, se descubrió ante Edith como quien tenía un plan maestro para matar al comandante y necesitaba un tregua. Se había fijado una fecha pero Shigma tenía qué tomar trabajos donde los encontrara y luego tenía otras salidas aparentemente sociales de las que no decía mucho y Ashley seguía sintiendo un efecto acumulatorio de sus pastillas. Frecuentaba el bar al que había ido aquella noche, ya era una clienta frecuente. Se tomaba unos tragos y se drogaba con todo el mundo y lo que le ofrecieran. "Quisiera que me explicaras esa teoría de la reflexión. La que algún día estabas comentando con Lisa"
"¿Lisa? ¿La del piano?"
"Sí, tú sabes quién, mírame cuando te hablo"
"¿Qué quieres saber?"
"Quiero saber de qué se trata, y porqué hablabas de eso con laura, y ahora con Lisa, y conmigo nunca lo has hablado. ¿Es muy difícil? ¿Crees que no entendería?"
"No, no es difícil, podemos hablar de eso. Sabes que las palabras tienen un poder simbólico. Cuando tú dices algo, esto tiene muchos significados y tú los procesas todos por diferentes vías, hasta que adoptas lo que tú crees más pertinente. Esto no es nuevo para ti, según creo. Ya sabes que cuando tú y yo hablamos, existen una serie de matices y colores que la discusión lleva, y sabemos esto y jugamos con eso. Como cuando dicen que nos parecemos por el modo en que hablamos, las palabras nos unen tanto como nos separan. Todo lo que decimos viene de algún lado, aunque sea del error. Porque somos un motor. Somos máquinas. Captamos cada palabra que decimos y hasta las que no decimos pero lo que decimos con nuestro cuerpo, incluídas palabras, miradas, gestos, olores y tomamos eso por diferentes vías neuronales, dándole a cada una un contexto y un concepto. Se incorpora lo que se recibe y se hacen conscientes ciertas cosas. Las demás quedan latentes dentro de ti y no se manifiestan abiertamente. Lo que escuchamos lo que decimos y cómo nos comportamos es una guerra política dentro de nosotros. Una sumatoria de fuerzas. Como la letra Shigma en las matemáticas. Es una sumatoria de fuerzas que se compone de varias direcciones, magnitudes, fuerzas, velocidades y etcétera, que finalmente termina dando unos resultados que son en los que nos basamos para operar en cada contexto. Usualmente jugamos con esos factores sin notarlo, es una actitud hacia los estímulos. Por medio de una conversación, la atención y el manejo de estos factores que son diferentes en cada quien, se puede llegar a otras instancias. No en las personas, sino en ti, en lo que tu vez y cómo piensas. Porque lo que ves en los demás es lo que ves de una manera distorsionada en ti mismo y a la vez un reflejo de lo que ellos ven distorsionado de ti. Porque los humanos somos demasiado egocéntricos. Onanistas. Todo esto se evocó, se descubrió o se nombró como un modo poético, sensorial, sensual y sugestivo, para llevar las personas a cierta instancia dentro o fuera de él. Esa no es la teoría. Es un fenómeno que se supone que se da en la interacción humana. Tal vez es una teoría, pero no es la que me ocupa. Mi teoría tiene que ver con el cuerpo y cómo el cuerpo condiciona este ser que tú forjas en comunión con los demás. Porque como hemos hablado, no somos una unidad, sino muchos dentro de nosotros mismos. No solo existen muchas Ashleys dentro de ti, sino también muchos Shigmas y muchos de cada uno que conoces y que no, porque también existen muchos seres imaginarios dentro de ti. La teoría es que los que tenemos cierta enfermedad mental podemos percibir ciertas cosas, o más bien, hacerlas conscientes, Laura y yo pensamos que al cuerpo se le olvida canalizar cierta información, así que los que tenemos esa suerte de error de programación tenemos la oportunidad de lograr entrar a otras instancias de la cognición y la percepción y el desarrollo de ideas y hasta compartir en tiempo real en una red, que puede darse en el lugar o a distancia. Las palabras o los gestos entran a nuestro cuerpo y el cuerpo los canaliza, pero una sola palabra o gesto dice mucho, así que el cerebro es estimulado en muchos sentidos, y aunque sólo uno es el que tiene el liderato y el que termina por exteriorizarse, los otros también quedan en nosotros y actúan según otros enigmas. Tratamos de jugar con esos factores que podemos llamar de una manera pretenciosa, ocultos, que yacen bajo las palabras y llevar la conversación a un plano subliminal, en el que lo que se dice puede tener otros sentidos, otros matices, otros fines y otros espíritus. Y si se puede llevar a cierto lugar en aquel esquema de la conversación, seguramente se pueden traer elementos y tal vez se puede entrar a conocer cosas que no queremos dar a saber. De nosotros o de los demás. Y esto es útil para criticar cuestionar o simplemente para hablar, pero en todo caso al crear sentido, crea realidad. Suena como si te estuviera hablando de clarividencia, pero no, no se deben confundir. Tal vez tenga algo de esotérico pero no es esoterismo, es una instancia de la charla, en la que las partes participan de un modo pasivo y activo. Sabes que comúnmente se trata de analizar las cosas o las personas, porque analizar se trata de juntar elementos, de reunir una serie de factores para llegar algo, pero en este caso, además de analizar, se trata también de catalizar, que es lo contrario, es separar, tomar direcciones diferentes para llegar a algo también. La teoría se trata de tomarse eso en serio. No tanto lograr que eso sea algo voluntario, porque no hay tal necesidad, pero sí saber qué se está llevando a cabo."
"Es complejo. Y algo raro para mí, que me paso la vida sin hacer nada. Digo, que la vida pasa sobre mí sin que yo pretenda hacer nada. Sí, es complejo."
"Un poco. Sólo te dije el principio en el que se basa la teoría. La teoría es mucho más sencilla, pero hay que conocer esos fenómenos raros. No quiero que pienses que pretendo ser un gurú o un espiritista. Aunque me gustaría ser un shamán"
"¿Por qué debería creerte que ves cosas en la gente y no llamar a un manicomio?"
"Es una teoría. Puede que solo sea mi imaginación. Se trata de relacionar todo esto con el cuerpo y de entender muchas cosas, tal vez para lograr una mayor interacción masturbatoria entre las personas. No se trata de lograr compenetración, porque me parece que uno puede intentar saber lo que la otra persona siente, pero siempre va a tener tan solo una impresión, una lectura propia de lo que la otra persona trata de comunicar. Incluso tal vez ed uno mismo. Sabes que lo que más me gusta hacer es discutir y se supone que esto es como llevar la discusión a otro nivel"
"No lo sé. Para comenzar sólo sería con las personas que cumplen estas condiciones. Además hablas de sugestión y eso ya lo he oído."
"Imagina sugestionar tu cuerpo o a los que te rodean y convencerlos ¿Te has preguntado por qué las cosas me salen bien sin esfuerzo y siendo como soy? Eso es llevar el habla, los argumentos y las palabras a otro nivel. Un nivel en el que valen por lo que pretenden no por lo que dicen por sí mismas. Como si las palabras fueran ambiciosas y apostaran a que son capaces."
"Tienes una lengua muy afilada, comparto mucho con ella y me gusta en muchos sentidos, y te ha llevado a través del mundo sin dejarte morir de hambre, pero creo que las palabras son efímeras. Dicen lo que el oyente quiere escuchar."
"Todo es efímero. Tal vez también de eso se trata, no es lo que yo te quiero decir o tú entender, es lo que tú, luego de un encuentro conmigo, entiendes según lo que te dije. No son las palabras por ellas mismas, son la cantidad de cosas que las palabras te pueden transmitir. Falsas o reales. Benéficas o perjudiciales. Es el resultante de todo eso. Imagina que podemos ver cómo se mueve eso y tal vez lograr desenlazar todos esos nudos ocultos."
"Existen otras fuerzas que nos empujan. Buena imaginación o suerte por ejemplo."
"El azar existe, pero es otra cosa. Es decir, existe un azar, un devenir que atraviesa el mundo, pero el humano, accidentalmente y gracias a este devenir, tiene un poder implícito que crea otro devenir más maleable, más inmediato, más intimo, más personal, más práctico. Nosotros tenemos oportunidad de participar en el nuestro casi que directamente. Es como hacer trampa. No debes dejarte cuestionar por esto, contigo es un caso muy diferente. Creo que no debí decirte nada, no lo pienses como una teoría entonces, sino mejor como una actitud, no la tomes en serio, eso puede traer muchos problemas, los relacionados con ella mueren. Siempre que alguien se toma esta teoría en serio, termina desquiciado o muerto. Mírame a mí. Estoy desquiciado y muerto"
"¿La muerte de Laura está relacionada con la teoría?"
"Ella murió para terminar la teoría. Eso la convertiría en mas que una teoría, pero ni yo sé como terminó."
"Necesito ejemplos más claros para entender. No lo sé, parece algo muy serio y de mucho tiempo y dedicación. Yo no soy de esas cosas. No me interesa saber que está debajo en forma de motor, chocando e intentado dar forma a los incalculables fractales que moldean nuestras conversaciones."
"Yo tampoco quiero que sigas en esto. Sí quiero, pero estoy de acuerdo contigo, no quiero que la teoría se convierta en una obsesión, sólo me gustaría continuarla como si se tratara de un juego. La razón por la que te dije todo esto es porque tratándose de una cosa que atraviesa al ser humano como ser en función de los demás, necesito alguien para profundizar en todo esto... También porque no quiero que pienses que te quiero excluír o que no eres capaz, no te estoy protegiendo de esto o algo así, creo que serías completamente capaz, pero creo que te aburriría teorizar al respecto, pero tal vez te guste vivirlo"
"¿Por qué yo? Ni siquiera te creo"
"No se trata de creer. Se trata de crear. Puedes darle un vuelco a todo. No es necesario que estés de acuerdo conmigo. Es simplemente que estés allí como ya lo has estado. Creo que si no te hubiera dicho hubieras seguido haciéndolo muy bien"
"Esperemos a que pase todo lo del asesinato y luego podemos preocuparnos de teorías. Por el momento quiero bailar ¿Me acompañas?"
Shigma se rió, era una risa distinta. Tal vez un velo se había levantado de entre ellos. Las últimas semanas habían estado llenas de espectativas y esperanzas y comenzaba a verse otro camino.
"Te acompaño pero... No bailo muy bien"
Capítulo 11 : La traición al final de una teoría. (Los planes extintos y los exitosos)
El plan del parricidio estaba casi listo, los preparativos se habían aplazado varias veces gracias a diferencias en prioridades. De hecho, el asesinato no ocupaba ningún lugar en la lista de prioridades de Omega ni de Shigma.
Ashley había estado enferma y cada vez veía más la necesidad de conseguir algo nuevo, algo mas fuerte e intenso. La tolerancia la estaba volviendo una persona insoportable aún para ella misma.
Que no estuviera todo el tiempo con sus cinco sentidos dificultaba mucho la planificación y la ejecución del plan. Sin mencionar que se necesitaba su ayuda monetaria.
Era el día.
Se reunieron los enemigos y se extrañaron los amigos. Omega, Ashley y Edith eran el cerebro del equipo. El plan ya no incluía un intento de escape frustrado como fachada para poder desacerce del comandante, pero sí se habían derivado algunas estrategias basadas en los hallazgos del lugar. Omega iba como un operativo de inteligencia, se iba a infiltrar, mientras que Shigma iba como lider de campo, usando la misma dotación que los demás soldados, Por eso tenía un cuchillo con él cuando mató a Christian. Ni Chrstian ni Edith sospechaban que los dos chicos ya habían sido explotados por el sistema militar y tenían experiencia militar desde tan jóvenes y en parte en esto descansaba uno de los quiebres del plan que les iba a permitir deshacerce de Christian durante la misión. Mientras el plan para deshacerce del comandante contaba con enlistados que Omega había reunido por otro lado, el plan para dehacerce de Christian y Edith contaba con los amigos militares del comandante. Omega tenía respaldos de los respaldos y varias versiones de las cosas para cada uno de los equipos desplegados.
Ashley y su madrastra se quedaron en la casa mientras los demás iban a ejecutar el plan.
Todo debía estar listo en menos de 3 horas, así que sólo tenían qué sentarse y esperar. La casa estaba distinta, sí se veía en mejor estado y hasta con un par de remodelaciones que Ashley no se imaginaba ni de su padre ni de los otros dos.
"No te ves bien niña"
"Ok"
"¿Qué estás haciendo cuando vas tan seguido al baño?"
Ashley la miró con una mueca de aburrición sobractuada "Cagar" La señora, que no tenía la edad del comandante, sino más cercana a la edad de Christian se levantó
"Es ridículo de mi parte empezar a congeniar, lo que tenemos es una tregua para cumplir un objetivo que nos permita participar del dinero que... Al que ustedes se nos adelantaron, y está bien. Ya es de ustedes. No es la primera vez que nos sale mal un trabajo. Es una tregua y no voy a jugar a que eso es suficiente para que hablemos civilizadamente. Y sé que todo lo que pasó acá seguro es lo que te está llevando a drogarte y a vivir quién sabe dónde... Yo fui esa persona alguna vez. Igual que tú. Tal vez no tan joven. Pero luego de todo esto, y cuando por fin nos vayamos con nuestra parte y esos militares nos dejen en paz y podamos irnos del país, esta casa volverá a ser tuya. Y harías bien en sobrevivir y mantener esta buena racha"
"Ok"
Tocaron la puerta de la casa de Ashley. Donde ella había pasado su niñez, donde ella había visto morir y ser enterrada, a su madre y donde ahora ella pensaba hacer morir a Edith. La victima abrió, los dejo pasar cordialmente y les ofreció algo. "No le reciban nada, nos puede envenenar" dijo Ashley creyendo que susurraba, pero en realidad todos la escucharon. Sacó un arma de un bolso que había dejado colgado del respaldo de la silla en la cocina en donde estaba sentada a la mesa con Edith y le disparó en el estomago. Todo fue demasiado rápido. Edith no tuvo tiempo ni de desconfiar, ni de preguntar por su amante.
"Diablos Ashley" Omega estaba algo contrariado.
"¿No era eso lo que queríamos?" Replicó Ashley ahora aterrorizada dándose cuenta.
"Ni siquiera le diste en la cabeza. En fin... Supongo que la cárcel era la mejor posibilidad después de todo esto"
"Deja la paranoia Shigma, no pasa nada!" Omega le daba pequeños golpes en la cabeza, golpes juguetones.
"¿No? ¿Entonces qué es eso?" Dijo Shigma señalando el supuesto cadáver que se empezaba a mover.
Edith abrió los ojos y gimió un poco; su rostro revelaba toda la angustia, todo el dolor, todo el arrepentimiento que estaba forzada a sentir antes de morir. No lo soportaban. Ninguno de ellos. El panorama de una mujer moribunda y completamente impotente ante el mundo que la rodeaba los aterraba. Se veían reflejados. Movió sus brazos hasta la herida tratando de parar la sangre y acercándose a la pata de la mesa de la cocina. Shigma se movió hacia ella, se puso en cuclillas, la puso boca arriba, y la sostuvo firmemente de los hombros, le puso su arma en la frente y disparó.
"¿Por qué hiciste eso?" Exclamó Ashley en un tono de odio mientras se acercaba a Shigma y lo abrazaba. Antes de que Shigma respondiera la pregunta de Ashley, la puerta se abrió y entró Christian con un arma. Miró el desorden en la cocina y enloqueció. "Ahora sí lo han arruinado todo. Sin ella no podré tener el dinero, a no ser que los mate a ustedes dos y me quede con Mónika... Me siguen cambiando los planes, pero le voy a terminar lo que le empecé esa vez..." Shigma se acercó un poco a Christian pero éste lo detuvo levantando el arma y en ese momento de distracción Omega sacó la suya y mientras Christian reaccionaba a cuál de los dos dispararle, Shigma le enterró el cuchillo de dotación la barbilla. Christian alcanzó a disparar pero le dio al techo justo encima de Omega. Antes de que el cuerpo tocara el suelo, ya todos se habían dado cuenta de que estaban metidos en esto hasta el cuello. "Increíble. Todo un plan bien ejectado y me toca que me caiga cal de un techo en el último minuto" Shigma le lanzó una mirada de reclamo mientras mostraba su cuerpo cubierto de sangre. "Sí... Qué mal..." Habían resultado ser muy malos asesinos, pero ya estaba hecho. Nunca antes se habían preguntado por las connotaciones que eso traía, las implicaciones. O, sí, tal vez de cierta forma, se habían preguntado si era correcto o no, y habían decidido que no les importaba, pero ahora que lo habían ejecutado se daban cuenta de que sus vidas no serían las mismas. Estarían en un constante riesgo de ser descubiertos, una constante pesadilla, se daban cuenta de que a la mañana siguiente despertarían sudando y con un grito en sus bocas. Estaban ahora en un mundo obscuro y amargo, del que habían escuchado y al que temían. Se daban cuenta que habían empezado a entrar en aquel extraño mundo con las drogas y con todo el asunto de planear todo el asesinato. Nunca lo habían pensado como una broma. Siempre fue serio. Tan serio como sus vidas. Tan manejables, maleables, canjeables y poco explicables como sus vidas. La idea de Ashley de que Omega y Shigma no querían en realidad seguir el plan y lo hacían todo sólo para darle gusto y que se desahogara ya estaba desmentida. Shigma miró a Ashley y sonrió. De nuevo esa sonrisa sincera y torturadora. Cruda. Maldita. Bendita. Dulce. Seca. Una lágrima corrió por la mejilla de Ashley. Shigma se acercó y la limpio. Abrazó a Ashley. Fuerte. Shigma no solía abrazar. Ashley comprendió en el instante. Omega era el que menos se había preocupado. A pesar de que pertenecía a un movimiento anti gubernamental, y había militado ya, y era de una familia adinerada, se preocupó al verlos juntos, más que al ver los cuerpos sin vida en el piso. Se notaba en su rostro. Temía que Shigma y Ashley se volvieran contra él. Ashley corrió y abrazó a Omega, quién entonces comprendió que se trataba de un momento en el que se estaba aprendiendo algo. Un momento en el que estaba permitido ser débiles. Shigma se relajó. Miró a la chica y a su amigo, y por un momento le pareció que los tres debían morir... y tal vez él era el único con valor para matar a Ashley, luego a Omega y luego matarse él. Ashley y Omega lo miraron preocupados por sus vidas, leyéndole la mente. Creían a Shigma capaz de cualquier cosa, especialmente de cosas autodestructivas. Shigma iba a matarlos. Ashley y Omega empezaron a elevar sus manos para buscar una explicación en el puño que Shigma apretaba alrededor del cuchillo militar. Pero en vez de empuñar su arma abrió su boca y tras unos insulsos intentos de hablar, logró por fin modular palabra: "Bueno... Esto es todo. El maldito todo." La voz de Shigma mostraba que lo que habían hecho era una inversión a futuro. Los frutos y las creces no podían ser menospreciadas.
"Es cuestión de organizarnos bien, tenemos qué movilizarnos rápido, hay muchas piezas en movimiento y si no somos precisos, no sólo no conseguiremos lo que estamos buscando, sino que perderemos lo poco que tenemos. No sabemos cómo Christian sobrevivió. Ni qué hizo desde que lo dejamos en manos de los militares hasta nos encontró. Él no tiene experiencia de combate, no pudo con nosotros que somos práctiamente civiles al lado de los tipos con los que lo dejamos... Tiene qué haber escapado, pero necesito saber más. Tengo qué hacer unas llamadas."
"Sigh, estos planes tuyos... Qué nos asegura que no estaremos matando hasta por accidente. Mira tus drogas Ashley, eran tan controladas, ni siquiera las usabas como estaban en la fórmula. Ahora no pasa un día sin que te drogues. Pronto tu vida va a ser una ambigüedad en la que no sabes qué es tuyo, qué es bueno, qué es malo ni qué es qué. Querrás rescatarte, porque estabas en esa trayectoria, querrás darte una segunda oportunidad con quien puedas revivir tu pasado, tal vez para hacerlo bien esa vez. Pero está allí, los veré a los dos saliendo con gente más jóven. Y eso que apenas somos niños, sólo somos mayores de edad porque hay una guerra cerca y necesitan soldados a cualquier costo, si no fuera por eso seríamos menores de edad. Todos te ven y lo último que sospechan es que tu vida es un castillo de naipes que al primer movimiento en falso sucumbe, que a la primera verdad sucumbe. Temes cometer el error que te deje expuesto. Y tarde o temprano estallarán." El tono apocalíptico de Shigma estaba diseñado apra quitarles el aire. Existían cosas en las que Shigma tenía la razón y esta podía ser una de ellas. Luego de unos momentos Omega por fin tomo aire para hablar. "Esta bien, Shigma es suficiente, lo último que quiero es que alguien me diga que me tengo que sentir mal por lo que hice. Está bien así. Aunque te quieras sentir mal y pretendas hacerlo, realmente no te sientes mal. Nos ayudaste y hasta empujaste en todo esto. No te sientes mal ¿A quién tratas de engañar? Haces toda esa pantomima para engañarnos y hacernos creer que te sientes como una basura, pero todos en esta sala sabemos que esto te satisface. Todos sabemos la velocidad con que lo hiciste todo. ¿Lo pensaste dos veces? Yo tampoco me siento mal, no hay por qué hacerlo. Estuve ahí, ¿recuerdas? Una excursión del estado con la que no estábamos deacuerdo, que era ilegal, fue una completa masacre, pero había coerciones a nuestras familias y... Tuvimos que hacer cosas horribles a una gente para que dejaran tranquila a otra gente. Pero sé quién eres. No tienes nada qué perder. Supuestamente eres un nihilista al que ya no le importa nada. Estás muerto ¿No? Simplemente vivamos y sigamos nuestras vidas. No podemos amargarnos por un solo error. ¿Cuál error? Estamos trabajando un algo que puede tener un impacto positivo para muchas personas y esto es... Esto es parte de eso, Vámonos de aquí. Tengo cosas qué completar y formularios qué llenar, nos tenemos qué mover rápido, no podemos esperar que nos lleguen las cosas... Bueno, ustedes sí, ustedes esperen. Soy yo quien tiene qué encargarse ahora."
"¿Y el cuerpo?" Ashley irrumpió con su pregunta, antes de que Shigma complementara la respuesta de Omega. Shigma cambió su rostro. Ahora era el mismo de siempre. Con su nihilismo y su humor. Con cierta dulzura. Con la expresión de su rostro había cambiado la atmosfera del lugar. Shigma volvía a ser el mismo. Con su mirada de mercurio. El pasado de Shigma, como el de la mayoría de personas con un pasado, era algo aterrador, con solo participar un nombre o un par de palabras hacía que todo cambiase. Era mejor no preguntarle nada. Nunca. Nada. Ashely además no había considerado que Shigma también era un soldado, como le había tocado a su padre serlo desde antes de los 15 años, como una mayoría de personas de la ciudad, mientras ella había estado en la clínica, relativamente segura, su estado había sido anexado a otro. Eran tiempo de incertidumbre para la población en general, pero de alta vulnerabilidad para los jóvenes menores de 25 años. "Yo me encargo de todo, hay algunos ajustes qué hacer, pero todo está relativamente dentro del plan, ustedes váyanse, yo los recogeré afuera del edificio en unas horas, necesito los dos cuerpos."
"Omega. Gracias. Has asumido riesgos y sé que estás trabajando por tu parte, pero... gracias" Esta vez Shigma sonaba en un tono complaciente y relajado. Un tono que te decía que todo había pasado, que no había qué temer. Un tono que excusaba completamente las muertes, sin preguntarse por motivos. Desconfíaban de los otros dos y de cada uno. Ni en sí mismos estaban confiando en el momento.
"Está bien. A mí me gusta tu enfermiza idea de venganza. Yo me quedo con la cabeza" Sumó Ashley quien luego del cambio propuesto por Shigma, se había relajado y hacía como si no pasara nada. Ya había limpiado las lágrimas de su rostro y se disponía a seguir su camino.
"Yo no tengo ninguna enfermiza idea de nada, nadie se va a quedar con nada, no todo salió acorde al plan, pero lo suficiente como para que no necesitemos empezar a introducir excentricidades, los cuerpos los necesito porque tengo negocios pendientes con los militares que esperan venganza de esta gente que estaba robando a militares retirados."
"¿Y necesitan la cabeza?" Replicó Ashley con una sonrisa maliciosa.
Al llegar a la casa de Shigma, esa noche, le contaron a Ashley cómo fue todo. La operación había sido una militar, en el lugar donde estaba encerrado el comandante había además de él varios otros militares, que no estaban allí solamente para recuperación, sino también protección, pues habían tenido parte en masacres o acciones en contra de ciudadanos o inmigrantes, gente que en el clima actual, necesitaba protección. El plan de Omega buscaba aprovechar varias coyunturas para darle un golpe psicológico a la institución militar del gobierno actual y pretendía que esto impactara la guerra con el otro país, el comandante Starkey sólo era una de las víctimas, en la mente de Omega, quizas la menos importante. Omega había estado con Christian en el carro y había grabado toda su conversación. En ella Christian contaba cómo era que los militares los habían amenazado y los estaban acosando y que por eso les había costado huír de la ciudad, pero que ahora con el dinero lo podrían hacer. Cuando Ashley lo escuchó casi sintió lástima y les contó a Shigma y Omega de su conversación con Edith en su casa.
Luego de que la incursión al centro militar estuvo completada, los perpetradores se montaron cada uno a sus vans y camionetas y se separaron. Shigma volvía al carro con Omega y Christian, todavía con su uniforme y su equipo, cuando Christian sacó una arma suya, modesta y pequeña, en comparación con la que los perpetradores del ataque habían usado, y amenazó a Omega para que arrollara a Shigma. Fue entonces que uno de los amigos militares del comandante se asomó desde debajo de una lona que había en el asiento de atrás y puso un arma y un cuchillo gigantes en la cabeza y el cuello de Christian respectivamente. Firmemente.
"No sé cómo decirte esto Christian. Me gustaría decir que no es personal. Pero a la vez, sí lo es un poco" Dijo Omega
"Está bien, me rindo, no disparen" Christian soltó su arma. Shigma llegó tranquilamente y se sentó atrás con el otro soldado veterano y le dio una palmada en el hombro dándole gracias. "La idea no es que te rindas. Es dispararte. Te vamos a dejar con este amigo mío. Él amablemente se ofreció a estar acá como apoyo, como respaldo, y echarte un ojo encima por si intentabas algo como eso. Omega además ha estado grabando todo lo que han estado hablando, me imagino que todos dijeron cosas muy discriminadoras. Es una especie de seguro. Mi amigo acá va a encargarse del resto. ¿No?" El otro ex-militar apenas rugió un "Así es" que sonaba como si alguien arrastrara una mesa grande de piedra, o madera.
"Les juro que no hablaré, por favor déjenme vivir, traicionaré a mi esposa si es necesario"
"No eres más que un simple ladrón" Dijo el militar, con una voz que parecía el bufar de un toro, desde atrás. Christian no alcanzaba a verle el rostro, pero podía sentirlo detrás de su silla en el auto. Se sentía y sonaba como un hombre grande, tal vez igual o más grande que Starkey. Y lo era. Podía ver un poco a Shigma con el rabillo del ojo pero no alcanzaba a verlo bien, sólo lo escuchaba espirar muy agitado, y veía sus gestos quitándose el casco y el chaleco, y cambiándose su camiseta, limpiándose el sudor, toda la operación había sido maratónica y pesada. A Omega sí lo podía ver plenamente, y este venía al volante conduciendo, fresco, sin una gota de sudor y con una sonrisa seca en su rostro. Esto que estaba pasando no era extraño para él.
Ya había pasado un mes. Seguían en el apartamento de Shigma mientras todo pasaba. Mientras todo pasaba dentro de sus cabezas. Fue un mes sencillamente plano. Ashley se dedicó a pensar en ella misma y tratar de evaluar el puente bajo el cual estaba fluyendo su vida. Shigma consiguió un trabajo sencillo pegando afiches por las noches, estaba tratando de acercarse a la escena de ilustradores e imprentas de la ciudad y Omega estaba la mayor parte del día por fuera y cuando volvía al apartamento se la pasaba en el teléfono y con varias libretas, un visor especial por el que revisaba microfilms y papeles grandes, como planos.
"Entonces señorita Mónika, aquí está su cheque"
"Mi nombre es Ashley. ¿Le molestaría dármelo en efectivo?"
"Por supuesto que no Señorita Ashley. Deme un momento"
"El bolso corre por cuenta del banco señorita."
"Está bien, gracias" Ashley salió del banco y se montó a la camioneta con Omega y Shigma.
"¿Y?" Preguntó Omega ansioso.
"Miren lo que tengo" Respondió Ashley mostrando el dinero.
"¡Excelente!" Grito Omega.
"Lo logramos chicos"
"Está bien Ashley ahora dame mi parte"
"Claro Omega, ha sido un placer hacer negocios contigo. Pero yo no sé sacar porcentajes"
"No te preocupes. Shigma y yo lo haremos"
Luego de muchas horas de camino pararon en un motel donde los tres se iban a quedar un tiempo mientras terminaban de arreglar y vender la casa de Ashley, y para no seguir en el apartamento de Shigma, Ashley no entendía muy bien cuál era el objetivo, supuestamente ya todo estaba hecho y sin problemas. Sin embargo le pareció buena idea hospedarse en aquel lugar. ¿Por qué le pareció buena idea? Pues realmente no encontraba respuesta a esa pregunta.
La primera noche fue algo cósmico por así decirlo, Shigma y Ashley tuvieron sexo y consumieron hongos y volvió a ser como antes. Tuvieron una conversación muy agradable acerca de la chica que Shigma había estado viendo por esos días, no era en realidad una situación de pareja, era más una persona que le podía conseguir a Shigma otro tipo de trabajos relacionados con imprentas y fábricas y menos con trabajos de seguridad, hablaron de cómo Ashley había hecho una suerte de duelo de estar todo el tiempo con Shigma, aunque sí se confesaron que querían estar juntos y hablaron de cómo Ashley había estado tomando más pastillas de las que debía, hablaron de cómo se sentían en ese entonces y de cómo se sentían ahora. Omega se la pasó haciendo llamadas, revisando archivos y escribiendo sus reportes. A Ashley le parecía gracioso que Shigma y ella estuvieran tan buenos amigos después de todo lo ocurrido. Al final de la noche Shigma y Omega amanecieron hablando de su causa. Ashley se encerró en el baño a vomitar luego de que la comida le cayera mal, pero escuchaba desde el baño. Shigma había sido una parte importante en ayudar a construir la ideología que les permitía operar, pero era hora de que participara más de la parte estrucutural. Omega se sentía sólo cargando toda la logística y planeación y le parecía que Shigma escribía manifiestos y creían que esos por sí solos ya convertían gente a su causa y lograban sus objetivos.
La mañana del segundo día fue horrible. Aún después de un mes Ashley no se creía lo que habían hecho pero cada vez se incorporaban un poco más. Todo era normal. O por lo menos tan normal como podía llegar a ser. Omega se dedicaba a hacer planes para el movimiento GP al que ya Ashley pertenecía y ella ayudaba a Shigma haciendo sets y posando para que él dibujara. Esta vez Shigma estaba lejano y seco. Sólo hablaba cuando le preguntaban algo y Ashley y Omega notaron que le dolía el costado, aunque él lo negó cuando se lo preguntaron. A Omega le pareció imprudente ofrecerse a llevarlo al hospital. Pero sí lo recogió pasada la tarde. De noche Shigma salió a caminar un rato y a tratar de encontrar a cierto tipo de árbol para dibujar, pues la luna estaba dando cierta luz. Ashley intentaba buscarle el lado a Omega abrazándolo, acariciándolo y por último intentando besarlo, no quería nada serio, pero le causaba curiosidad saber qué se sentía acariciarlo y besarlo. Pero a Omega le gustaban más los hombres.
El tercer día fue diferente. Shigma no llegó en toda la noche y lo más seguro era que no llegara hasta después de almuerzo. Eso si acaso volvía. Se imaginaron lo peor. Ya ninguno tenía una sola certeza de lo que era, estaba o podía suceder.
Aunque por un tiempo Ashley estuvo llena de un asco inexplicable hacia ella misma, ese asco se había cambiado rápidamente por un sentimiento de impotencia. Lloró durante toda la mañana. Shigma llegó por la noche. Cansado. Prefirió hablar con Ashley que tener sexo con ella. Fue una conversación grata. Pero sólo porque él estaba cansado.
Manejaron de nuevo hacia la ciudad. Fueron primero al hospital para tratar una lesión interna que Shigma tenía, sus costillas casi le habían perforado el pulmon, se le estaba llenando de sangre la pleura y tenía eso encima desde... Desde ese día. Mientras Ashley y Omega esperaban, Omega le contó a la chica que a él le había tocado ir unas veces por Shigma al hospital a recogerlo luego de que los trabajos que lograba conseguir implicaban violencia, o trabajos fuertes en los que él terminaba dislocándose algo, o no alimentándose bien, o con heridas delicadas, o en los que luego de los trabajos, consumían drogas y quedaban incapacitados. Ella reconocía algunas cicatrices de su cuerpo pero pensaba que eran depronto de él peliando con algún otro chico, o cayéndose de una bicicleta. Según Omega, con la presencia de Ashley en la vida de Shigma ese problema y otros habían disminuido un poco. Pero ahora se veía que los problemas no desaparecen del todo. Se tardaron un par de horas. Pararon en una oficina. Algún lugar que tenía que ver con las autoridades.
"¿Qué pasa chicos? ¿Nos vamos a entregar?" Bromeó Ashley. Shigma y Omega no respondían.
"¿Shigma? ¿Omega? ¿Qué pasa?"
"Lo siento Ashley. Tenemos que hacer esto"
"¿Hacer qué?"
"Te vamos a entregar" Respondió Omega.
"¿QUÉ? ¿Cómo van a hacer eso?"
"Lo siento pero el movimiento va primero." Dijo Omega. De él se lo esperaba.
"¿Shigma?"
"Vendré por ti. La única manera que estés segura es acá. No sé ni qué palabras usar... Confía en mí" Shigma estaba a punto de llorar. Ashley no entendía nada de lo que pasaba, pero el hecho de que Shigma tuviera una lagrima en su mejilla y esa cara que solía poner cuando algo serio e importante pasaba la dejó sin palabras. Recordó la vez que ella lo describió como mercurio. La vez que discutieron. Recordó la mirada que Shigma le lanzó el día que se conocieron, al final de la tarde, cuando ella no lo quiso saludar. Recordó la mirada de Shigma cuando hablaba de su teoría. Recordó las palabras de Shigma trocadas de muchas partes. Ashley también se deshizo en llanto. Unos uniformados recibieron a Ashley. Omega y Shigma dieron la espalda.
Se fueron.
"¡Malditos hijos de puta! ¡Idearon todo esto en el motel ¿No es así? ¡Malditos! Cuando salga de aquí me vengaré y ustedes saben que lo haré. No son los únicos con planes estúpidos, ni con teorías ¿Me escuchaste Shigma? Cuando salga de aquí voy a meterte tu teoría por donde más te duela. ¡Ya me lo dijiste, una vez que lo haces, lo puedes volver a hacer!"
Omega volteo y sonrió un poco, luego un destello de terror cruzó sus ojos, los cerró y volteó su cabeza hacia delante. Como si hubiera visto algo en el rostro de Ashley. Omega era más joven que Shigma pero parecía haber vivido cosas parecidas, y se presentaba como un adulto, pero... También eran un niño.
Shigma la miraba con lástima. Ashley reemplazo su cara de odio por cara de fracaso y soltó una última lagrima. Sonrió mientras la llevaban. Volvió a voltear su cuello para verlos y vio a Shigma encunclillado, dándole la espalda. Con una mano en la cabeza, como si le doliera, y la otra hacia arriba como teniéndose de Omega, o tal vez halándolo hacia abajo.
"No la estoy abandonando. Vendré por ella cuando sea el tiempo." Recostó sus nudillos sobre el suelo y dejó que las palmas de sus manos miraran hacía arriba. Dobló su espalda hacia delante y agachó su cabeza. Su cabello colgaba sobre su rostro y casi llegaba al piso de lo doblado que estaba. Omega se acerco a él y estiró su mano. "Ven. Ese no es lugar para alguien como tú. Como este no es un lugar para ella. Haz de cuenta que cuando tú logres levantarte, la podremos sacar, por ahora no podemos cuidarla afuera." Ashley lloró aún más. Decidió no mirar atrás nunca más.
Capítulo 12 : La locura es el mejor síntoma de vida. (El sentido común puede ser el enemigo.)
Aunque no estaba mirando, sabía que Omega estaba poniendo en pie a Shigma y que salían del recinto. Escuchaba los pesados pasos de Omega y los suaves sollozos de Shigma.
Aún se preguntaba por qué todo había sido tan fácil. Desde el principio, desde la salida de la clínica. Recordaba que se sentía bien y había dejado de ir a los controles, y que había evadido cuando la doctora la buscaba. Recordaba cómo había olvidado que enmudecía luego de conocer a Shigma. La idea de matar a su padre. La ayuda del banco. La manera como la habían traicionado saliendo ilesos y sin penas de la situación. Por las preguntas que le hacían, Ashley podía notar que Omega y Shigma habían manipulado todo. Algunas veces era hija del comandante Starkey, otras veces presentaban las evidencias como si Christian fuera su padre y que Edith era su madre, pero todavía con el apellido de su padre y su madre. Según los datos que tenían los interrogadores el comandante, no existía. Su madre tampoco. Ella dio los datos de la familia de su madre, de su madre real, pero al parecer habían decidido alejarse de ella y no querían nada de ella. No entendía porqué podían confundir a su madre con Edith y a la misma vez tener acceso a la familia de su madre, ¿Cómo no se contradecía eso, cómo se conciliaban los apellidos distintos? Es como si no hubiera confirmación de datos, todo estaba roto y nada tenía sentido. Qué más daba. Habían hablado con la gerente del banco y no habían podido corroborar la versión de Ashley, cuando le mostraron la foto era otra persona completamente diferente. ¿Quién era entonces con la que habían tenido varias reuniones? De Shigma no podía decir mucho, sabía su nombre real, pero no aparecía en ningún lado. ¿Número de identificación? No, nada de eso. Sólo conocía su residencia y ese apartamento estaba deshabitado desde hacía unos años, una pareja joven se hbía mudado hace poco... Ah, claro por eso habían vivido en el motel, estaban arrendando ese apartamento, fue lo que pensó Ashely. El nombre de Omega ni siquiera lo sospechaba. ¿No era una pesadilla? Personas como Shigma o como Omega no podían ir por ahí. Shigma tenía razón, Omega lo tenía todo arreglado. ¿Por qué Shigma lo apoyo a él y no a ella cuando todo hubo acabado? ¿Por qué Shigma la había traicionado?
Dado a que la niña presentaba y había presentado problemas mentales relacionados con asesinatos brutales y era parte de una investigación todavía cursante, la remitieron a una clínica mental. El único para mujeres jóvenes en la ciudad bajo esas condiciones. La misma clínica donde antes había vivido. Donde se había criado. Donde había descubierto qué es la menstruación. Donde le habían explicado de dónde vienen los niños. Donde recuperó la cordura. Donde le habían enseñado que tenía el derecho a tener una nueva y mejor vida. Donde había soñado con recuperar su vida como adolescente. Donde le habían mostrado la delgada linea que supone la diferencia entre el bien y el mal. Donde ya había vivido y aprendido a vivir. Donde ahora viviría el resto de su vida, lejos de las drogas recreativas, lejos de la sociedad, lejos del sexo, lejos de sus antiguos amigos, lejos de las armas, lejos de la vida y sobre todo lejos de ella misma.
Todo esto tenía un lado positivo.
Pero ella aún no lo encontraba.
La niña entró al cuarto.
Estaba oscuro y no entraba allí desde que tenía dieciseis años.
Desde el día que la consideraron curada. Lista para vivir.
En aquella época, después de superada la catástrofe, su padre aún estaba vivo y su familia materna la consideraba una pobre niña que había superado los traumas ocasionados por la brutal muerte de su madre.
Luego de unos años en su hogar y su sociedad junto a personajes en diferentes ramas de la cordura; logró recuperar la locura, y con ella, su vida.
Ahora, después de la catástrofe, su padre muerto y su familia materna sin responder, Ashley se pregunta en qué momento la ambición de vivir la cegó hasta llegar al nivel de no detenerse y dudar si lo que estaba haciendo era algo. Ante los ojos de toda una sociedad.
Luego de unos años, de nuevo en el manicomio, en su hogar, junto a personajes en diferentes ramas de la cordura, algo pasará, porque siempre algo pasa.
A decir verdad, poco le importaba ya la traición. Poco le importaba que las cosas hubieran salido de esta manera. Poco le importaba haber confiado en las esperanzas de una vida. Le importaban mucho más otro tipo de cuestiones, que determinaban cosas más inmediatas a su existir. ¿Es acaso algo tan importante como para prestarle la suficiente atención?
¿Es acaso algo tan importante? ¿Qué tanto es la suficiente atención?
Capítulo 13 : Señorita Mónika, este es su único y verdadero hogar, ¿Recuerda? (No había motivos fuertes, ni razones valederas. Nada fue nunca tan importante)
Poco después de un año de haber salido, volvía a la clínica en la que se había criado. Había intentado resistirse un poco al encierro pero no logró nada. Realmente no estaba muy segura de eso que la impulsaba a escapar de todo. Como tampoco reconocía muy bien las fuerzas que la llevaban a pensar en el posible beneficio de su vuelta a los bosques tranquilos del medicamento y el cuidado atento. La clínica había cambiado mucho. Más internas, más enfermeras y más personal de seguridad. Se notaba algo más corporativo, se notaban en muchas de las prácticas la paranoia de la guerra que se acercaba.
Dependencia de sustancias narcóticas, tendencias suicidas, tendencias psicóticas y psicópatas.
Se notificaba que mató a su padre decapitándolo con un objeto largo que aún no se encuentra.
Que mató a su madre de un disparo en el estómago y otro la cabeza con un arma que tampoco se encuentra aún.
No le importaba tanto por qué la habían encerrado. Sólo se preocupaba por matar a Shigma. Su cuerpo lo pedía. Sudaba frió gracias a ello. También quería drogas y estas sí se las daban. Le tenían suero todo el tiempo y era necesario cambiarle la ropa cada hora. Tenía una dosis demasiado fuerte de medicamentos y aún así eran necesarias varias personas para someterla. Era una vida muy cruel para ella.
No quería mirar hacía atrás.
Ni hacía adelante.
Quería una aguja penetrando su piel y dejando que la sustancia corriera por sus venas hasta su cerebro. Una vez allí nada importaría.
No había nada que el personal no hubiera intentado para calmarla.
Movimientos bruscos, vómito, calmantes, nada de comida ni dormida y sudor constante durante setenta y dos horas seguidas dejan rendido a cualquiera. Al cuarto día tuvo la oportunidad de hablar con un psiquiatra al que intentó golpear. Durmió al fin. Para descanso y regocijo de muchos, incluyéndola a ella.
La acomodaron en una habitación con una compañera de cuarto a la que pronto tuvieron que retirar. La actitud presentada por Ashley solo se podía describir como perturbadora. Loca y enloquecedora. Tal vez desquiciadora. En realidad hay muchas palabras para describir nuestras actitudes.
Le costaba bastante trabajo responder a las preguntas hechas por otras personas o aún expresar su opinión o preguntar algo.
Hablar era toda una odisea. Pasando por todo el esfuerzo que esto requiera, desde la intencionalidad de exteriorizar una idea, el proceso cognitivo implicado en darle forma, y por último pronunciar tres silabas seguidas. Le tomaba unos diez minutos y la ejecución de innumerables equívocos. Y no sólo eso, las cosas que decía, una vez las había dicho, le parecía que no tenían sentido, y era cierto, hablaba en lenguas. Era curioso como ella había sido capaz de hablar fluidamente, pero en el momento en el que la diagnosticaron como no sana de nuevo, comunicarse había sido un objeto roto más a apilar, junto con los demás vestigios de lo que ella solía conocer.
Sin embargo esto fue por un corto período de tiempo, pocos días después Ashley era una chica que hablaba sólo cuando era necesario, pero que sabía cómo hacerlo.
Toda esta situación le recordaba en gran medida a aquella época en la que le era imposible hablar, los primeros años de estadía en el hospital. Lo que antes le tomó años, ahora le había tomado días.
Sus capacidades comunicativas, aunque limitadas eran normales. Luego de unas semanas había aprendido a manejar los ataques de ansiedad y había adquirido un buen hábito de lectura, así como un buen hábito de fumadora. Le habían podido bajar ansiolíticos y otras drogas depresoras.
Alejada de las actividades, las preocupaciones, los síntomas y las actitudes de las demás, ninguna interna quería relacionarse con ella. Las que lo habían experimentado no habían salido con éxito de la situación. Ashley ahuyentaba a quienes intentaban acercarse a ella exhalando humo en sus caras. Ninguno de los terapeutas o del personal recomendaba a nadie acercarse a Ashley. Luego de que recuperó el habla se mostraba como una paciente manipuladora, era capaz de poner a todo su pabellón en revuelo, incrementando la dosis de casi todas las pacientes y forzándo al persona a usar apagones y duchas para controlarlas. No había hecho a ninguna chica herirse, pero sí las manipulaba para que se pusieran violentas y difíciles de controlar, la tenían en horarios especiales, junto a otras internas que también necesitan atención, pero cada vez que la dejaban compartir espacios era una apuesta. Sí era una apuesta que se tomaban, por ella y por las pacientes, pero no dejaba de ser una apuesta. Esporádicamente le daban ataques de ansiedad muy violentos, o de depresiones profundas, pero cada vez eran menores. Cada vez sentía que tenía mucho menos de qué asirse, antes de caer en la inexistencia. En la inercia. Sentía cómo lo que la impulsaba a seguir respirando no era más que una voluntad que algún día le dio fuerza, vigor y esperanza, pero que ahora, sin esta fuerza y empuje especial, sin un motor ni un norte, se encontraba a la deriva llevada por nada más que la inercia. Estaba inerte. Nada era importante ya. Nada valía la pena. Nada era suficiente.
Esta vez no tenía esperanzas de salir de casa.
Esta vez no había esperanza.
No había por qué o por quién salir de casa.
Capítulo 14 : Señorita Starkey, tiene visita. (El perdón)
"Señorita Starkey, tiene visita"
Hacía cerca de seis meses que Ashley estaba en el hospital mental.
Se encontraba en la bañera acompañada de dos enfermeras al momento de escuchar la noticia. Sonrió un poco al hacerlo.
Una sonrisa cínica. No sincera, como las que antes hostigaban su rostro.
Salió de la bañera, se secó y se dirigió al guardarropa.
La elección era difícil. Era una bata blanca hasta los talones o una camisola azul cielo que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. El resto de su ropa estaba en la lavandería. El resto de su ropa eran un jean vino tinto, una falda gris y tres camisetas de franela: una marrón, una verde oscuro y una gris, sin contar la poca ropa interior que llevaba. Odiaba usar la ropa que le prestaban en el lugar. También odiaba usar la suya. Odiaba usar ropa interior; pero algunas veces era necesario. No estaba allí por nudista. Extrañaba su chaqueta bomber roja. Extrañaba sus botas.
Su ropa se gastaba como si caminara arrastrada y los familiares de su madre no le habían vuelto a mandar nada. Ni siquiera saludos. Lo único que recibía eran pastillas y agua. Pero eso se lo daban sus compañeros de encierro. Unas pastillas para que se calmara, otras para que se despertara y otras para cualquier otra basura. El agua era para pasarlas por la seca y deshidratada garganta. De todo lo anterior, sólo funcionaba el agua.
¿Importaba tanto el color y el largo de una bata? Ni siquiera sabía si quién había venido era importante en su vida. ¿Importante? Nada era importante en su vida. Ni siquiera sabía si tenía una vida. Luego de que Shigma le diera la espalda aquel día, Ashley había muerto para ella misma. Eso quería creer. La verdad era otra. Estaba muerta, pero respiraba y tenía que preocuparse por vivir.
La camisola azul por lo menos tenía color. Aunque era más corta y mas transparente. Muy transparente para no usar ropa interior. Prefería usar la ropa sucia que usar esas batas. La sucia por lo menos era su ropa. Las batas olían a frustración, a resentimiento y a esclavismo ajeno. Su ropa olía a ella, a frustraciones, a resentimientos y a esclavismos propios. "Hacen una gran diferencia cuando es el único referente que tienes de que alguna vez exististe en el mundo exterior." Argumentaba Ashley a la encargada de llevarse la ropa cuando era hora de cumplir con su labor. Sus escándalos eran ya conocidos por todas las internas, el personal y quien estuviera presente. Nunca quería que se llevaran su ropa y para cuando volvían con ella ya se le había olvidado que era suya, que tenía ropa propia "¿Esto es mío? ¿Están seguras?" Nadie sabía si acaso en broma o sinceramente. Un escándalo similar se daba a la hora de su baño, momento en el que exigía que todos cerraran los ojos. Si no todo el personal, por lo menos sí todas las internas. Como si tuviera algo que esconder, algo que las demás no tuvieran y que les fuera prohibido mirar. Opto por ponerse la camisola azul y una sudadera gris de algodón de la clínica.
Mientras caminaba por el corredor se preguntaba quién podría ser su oportuno visitante. Oportuno, ya que conversar con alguien la distraía un poco de todo. Las visitas eran una buena idea.
Seguro era más gente de la policía o el gobierno a preguntarle más y más cosas ¿Por qué lo hiciste? ¿Quién te ayudó? ¿Cómo? ¿Bajo qué extremas condiciones? ¿Qué hicieron con todo el dinero? ¿TODO el dinero? Como si luego Omega no fuera a manipularlo todo. Si la idea era revivir esos momentos, entonces la idea de la visita no era tan buena. Ella quería olvidarlos, alejarse de ellos. "Los que son como yo, o sea de mi naturaleza, no tienen derecho a olvidar sus pecados. Hemos roto nuestras tablas; en las que habíamos escrito nuestras leyes. Somos un tren que viene de una estación maldita, cuyos exóticos, arcaicos e infernales parajes son imposibles de despegar de las pinzas que atan los recuerdos a nuestros cabellos. Estamos condenados por la casa embrujada de nuestra historia, casa en la que alguna vez murieron espíritus angelicales, que ahora vagan buscando terminar las tareas que solo nosotros podemos ignorar" Palabras de Shigma que ahora tenían sentido. Pero ¿Acaso desde que naces tu naturaleza está definida? ¿Los que son como él? Aún después de todo lo que Shigma había hecho, era una persona cuyas palabras no se podían olvidar fácilmente, ya fuera por que traían alguna verdad o porque podían ser reprochadas. Según Shigma eso es lo que importa, que lo que digas tenga un sentido, que aporte algo nuevo, digno de ser revisado o rechazado. ¿Según Shigma? ¿Qué importa lo que diga Shigma ahora?
Al llegar al cuarto de visitas no pudo ocultar su sorpresa. Sus pupilas se dilataron y su respiración se tornó pesada. El visitante sólo saludo con una mueca amable pero contenida. Quería sacar esa maldita sonrisa que esconde sangre de heridas que no sanan sin antes cegarse y llorar, pero ninguno de los dos sonreía.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó calmada pero empuñando sus manos y comenzando a sudar frío.
"No sé" respondió la visita.
"Has cambiado" Dijo Ashley mirando a Shigma de arriba a abajo. Reparándolo bien se veía que estaba saludable y que llevaba una vida normal. Para desgracia de Shigma, seguramente. Estaba ganando algo de peso y sus ojeras apenas si dejaban huella de haber estado. Sus uñas despintadas, una ropa cómoda pero que se veía organizada, decente, su sonrisa marcada y un abrigo presentable. Se había rapado y tenía algo masculino, ya no era el andrógino de antes. ¿Shigma? ¿Presentable? ¿Qué nueva persona era esta? O por el contrario, el mismo camaleónico Shigma capaz de burlar y pasar por alto todo lo que suelen llamar valores y cambiar de parecer, apariencia y manera de llevar la vida como cambiar la hoja de un libro. ¿Un Shigma confundido entre los normales? ¿Soportando todo lo que exige el ser normal? La ganancia tenía que ser enorme. ¿Ganancia? ¿Qué podía querer Shigma del mundo normal? Si antes quiso remplazar a Laura, Ashley supuso que ahora la quería reemplazar a ella. Shigma siempre necesitaba una ayuda externa para asirse al mundo, necesitaba un embudo. Porque él pertenecía a otro mundo. A un mundo en el que no hay que reunir las cosas sino separarlas.
"¿Qué sabes tú? Acabé de modular"
"Tienes ropa nueva. Dieta nueva. Hace rato no consumes drogas. No tienes raspones, ni morados, así que tal vez no has tenido trabajos ocasionales de esos que te explotan y te pagan mal. Seguro porque puedes vivir sin trabajar usando mi dinero. Te rapaste." Reparó Ashley aún mirando aquel ser desconocido ante sus ojos.
"Tú te cortaste muy corto tu cabello también y no tienes peinado particular. Se te ve bien. Siempre me ha gustado tu cabello. Debe ser que nunca me ha gustado el mío."
"Sé que te gusta mi cabello. Y en general el cabello largo; me molestaba mucho a la hora de comer sopa y no pensar en ti" Shigma sonrrió por el comentario de Ashley y aportó un levante de ceja seguido por una contra pregunta.
"¿Cómo sabes que aún me gusta el cabello largo si dices que he cambiado?" Shigma sonrió y miro hacia el lado superior derecho del cuarto de visitas, mientras daba un corto suspiro y reparaba el encierro en el que se encontraba su protegida.
"¿Arriba y a la derecha del padre?" Ashley cortó la paz con una pregunta salida de tema.
"¿Qué?" Shigma bajó su ceja y frunció el ceño al no captar el contenido ni el sentido de la frase. "¿En que piensas?" Añadió Ashley para confundir aún más a Shigma, quien se vio obligado a cambiar el tema.
"Sólo vine a decirte que Omega tenía comprada tu... entrega e invertimos algunos esfuerzos para que terminaras acá"
"¿QUÉ? ¡WOW! ¿Eso quiere decir que desde un principio Omega lo tenía todo planeado? Vaya una sorpresa"
"Empezó a planear varios planes posibles luego de hablar contigo por primera vez, pero la mayoría se vinieron a bajo, y luego de que recibimos el dinero... Pasaron varias cosas y tuvimos qué cambiar los planes" Ashley encendió un cigarrillo, mientras se acomodaba la bata azul que tanto odiaba y se disponía a sentarse en el sofá.
"¿Ahora fumas?" Preguntó Shigma haciéndole señas a Ashley para que se sentara junto a él. Ella sonrió un poco recordando viejos acercamientos y eligió seguir en pié.
"Los cigarrillos no me van a traicionar. Me puedo hacer daño paulatinamente y bajo todo control" Ashley hablaba mientras expulsaba el humo en la cara de Shigma.
"Los cigarros no te van a visitar y ademas no son tan malos. Aún si perdieras el control, ¿puedo fumar yo también?" Mientras Shigma dijo esto se acostó en el sofá.
"¿Sabes? El cigarrillo es para alejar a la gente. Me importa muy poco que me hallas venido a visitar, estoy acá gracias a ti y aunque me saques no volveré a confiar en ti. En parte me has hecho el favor de alejarme de ti. Tenía demasiadas opciones que tiraste a la basura. Eso es lo que me hace odiarte" Ashley se cubrió al ver que Shigma intentaba ver a través de su casi transparente bata azul. Blanqueó los ojos e hizo una mueca de asco.
"No deberías confiar en nadie. Mucho menos en mí. Deberías seguir mi ejemplo, que no confío en mi. ¿Ahora sí me das un cigarrillo?" Ashley sonrió condescendiente.
"Conservas tu humor"
"Conservas tu mirada de inocencia y odio" Contestó Shigma contrarrestando el comentario de Ashley mientras le hacía gestos para acercarla una vez más.
"No hacia ti. Ya no más." Ashley cambió su rostro de sonrisa cínica por uno de resentimiento. Recordó lo que había pasado. Se estaba dejando llevar por la conversación olvidando que quien estaba acostado en el sofá tenía que morir.
"Deja ya el odio, nada puedes hacer. Cada batalla, perdida o ganada, es un nuevo ejercito con nuevas y mejores armas. ¿Qué más vas a hacer sino mejorar tu armada?"
"Indisponerte o seguir como si nada" Ella exhaló humo.
"Si me cortas las extremidades tal vez me indisponga, y aún así encontraré el placer en quejarme. Pero no será como antes, todo nos llena de saber" Shigma alejó el humo de su rostro y se sentó bien en el sofá.
"Esta bien hagamos todo mas fácil. Vete" Ashley lloraba.
"Pensé que querías hablar conmigo" Shigma no se daba cuenta de que Ashley lloraba e intentaba seguir la conversación casualmente. Era inútil. Ashley lloraba.
"¿Tu querrías?" Shigma vio las lágrimas en la mejilla de Ashley, pero poco le importaron.
"Siempre querría hablar con una persona tan interesante como yo" Shigma estaba realmente convencido de su humor y su arrogancia al expresar esta última parte.
"Me estabas usando para remplazar a tu Laura" Shigma se sorprendió un poco al escuchar este último nombre y dispuso las medidas necesarias. Medidas que el nombre de Laura traía a colación.
"Laura estaba viva cuando te conocí"
"Esa era la Laura real, querías suplantar una Laura ideal conmigo"
"Ya habíamos hablado de cómo usamos a los demás, ¿No? Si para reflexionar ese tipo de cosas necesitas una eternidad, esta conversación se puede hacer muy larga." Shigma trató de traer de vuelta el humor. No era su intención que la charla se tornara brusca, así que hizo un comentario alusivo a los viejos tiempos sin querer invocarlos.
"Tu humor ya no funciona para hacerme funcionar. Así como Laura se fue de tu vida, la sombra que yo represento de ella se va conmigo. No me voy a manipular para dejarme manipular por ti. Puedes usar lo que quieras, pero tomaste lo tuyo y abusaste. Hay muchas formas de violar. Y sabes lo que pienso de que me quieran violar" Ashley estaba decidida. Contraria a Shigma ella solo quería hacer una fisura en su intención. Y lo estaba logrando recurriendo al camino del punto débil. Laura era la fibra de Shigma que había que tocar para que él perdiera su control.
"Laura no se fue de mi vida. Tú no puedes ir a ningún lado. ¿Se te olvida? Estas olvidada y no tienes a nadie que intente recordarte" Shigma estaba raramente suave. Su sensibilidad estaba acorde con su presencia. Presencia era de eso que él solía tener poco o nada. Ahora que tiene algo de presencia, tiene también algo de sensibilidad. Perdió aquello que lo hacia un chico difícil de tratar. Un asociable. Se encontraba irremediablemente como parte del mundo.
"¿Aún no se va el recuerdo? ¿O es que acaso ya conseguiste a alguien mas?"
"¿Qué estas tratando de hacer?"
"¿No lo ves? Pensé que eras mas perceptivo, porque yo sí se que estas haciendo"
"Definitivamente no te entiendo. Me parece excelente que estés llevando al máximo eso de tu particularidad mental, pero te está haciendo daño rodearte de estúpidas y cobardes. No es sólo que te estés portando como una, sino que tienes ese resentimiento propio de gente que debería estar encerrada en un ataúd tres pies debajo de una lápida. Y muerta por si te preguntas."
"Las estúpidas y cobardes no son las internas que están acá conmigo. Las estúpidas y cobardes me traicionaron. Omega y tú con tu patética dependencia de Laura. Aquí no hay estúpidas ni cobardes. Tú lo dijiste alguna vez, la locura es solo otra forma de afrontar la vida, tal vez una que desbarata las espectativas y los deseos implicados con vivir allá afuera" Shigma se levanto y se recostó cerca del marco de la ventana que daba al exterior mientras su cuello giraba parar mirar a Ashley con sus ojos de mercurio.
"No te voy a mentir. Te lo confesé una vez, no me he podido desembarazar de eso que siento por Laura. Lo que tuve con ella es un algo que... Cuesta, y cuesta entender. Ahora que ella no está, me cuestan trabajo muchas cosas. No me tuviste que hacer nada para que yo te hiciera esto. No es una venganza, no es que ya no te quiera. Te estoy protegiendo... No debí haber dicho eso porque no tengo cómo mostrartelo... Pero tal vez... Y tienes razón, no debí haberle dicho estúpidas ni cobardes a las personas acá... Tendrás tu momento, no te lo digo para que guardes esperanza, te lo digo porque pasará, y esta vez no serán nueve años encerrada acá... "
"Pfff, yo te estaba sirviendo para masturbarte con el recuerdo de lo que alguna vez te dio resultado, mientras Laura estaba tan lejos y tan independiente ¿Y ahora me proteges de ti? ¿Protegerme de ti? ¿Quién eres tú para saber cuándo es o no mi momento?" Ashley se paró y se dirigió al vidrio donde Shigma tenía su mano y mientras cruzaba su brazo con el de Shigma inhalo fuertemente como para hablar el resto del día. "¿Crees que sé lo que es? ¿Crees que sé? ¿Piensas que si supiera tendría que estar aquí encerrada? ¿Crees que me gusta estar encerrada? Ya estuve en esta clínica de reposo pero ahora es una maldita cárcel para psicópatas ¡Esto es máxima seguridad, no puedo hacer nada sin que me vigilen! ¿Sabes lo que se siente quererte masturbar mientras te vigilan?"
"La peor parte... Es que sí" Shigma acercaba su boca a Ashley. Ella se acercó un poco a él. Lo suficiente como para que sus labios se rozaran sin impedirle el habla.
"No me masturbo mentalmente con un recuerdo. Te aseguro que es mejor sentirme y tocarme a mi misma que sentir la huella mental que dejó alguien más en mi" Shigma se alejó y dio un suspiro.
"Proyectas más de lo que sentiste algún día por mi. Es más de lo que puedo soportar" Shigma estaba algo alterado.
"Tus amenazas son mas débiles que tu percepción de la actual situación. Este siempre ha sido mi hogar, nunca debí salir de aquí. ¿Crees que una persona como yo conserva esperanzas? ¿Crees que estando en tus manos aun tengo esperanzas de salir? Ni tú, que estas afuera, las tienes. Ah olvidaba que te crees un genio y que los genios son más ingenuos que ¡UN MALDITO RECUERDO INEXISTENTE!" Ashley apagó el cigarrillo y trataba de manejar su respiración para calmarse. Shigma se había alcanzado a exaltar escuchándola y hablando con ella pero ya se había calmado otra vez y tan solo la veía con sus ojos de siempre; sentía que tenía hacer algo para rescatar a la mujer que lo había acompañado en los peores momentos. Se quitó de su lado levantándole el brazo.
"Nos vemos el martes. Vine a decirte que ya que soy mayor de edad, ahora soy tu tutor legal y que las GP, de las que ahora eres dueña, como socia mayoritaria, van tan bien como pueden ir"
"¿Y la familia de mi madre?" Preguntó Ashley con su antiguo tono de niña mimada "¿Por qué no me han venido a visitar? ¿Acaso ellos no son mis tutores? ¿Quién pagara mi estadía acá?"
"Es complicado. Ellas nos ayudaron... y los amigos de tu padre también... Pero es complicado y es más grande que nosotros. Nosotros no encubrimos lo de tu padre. Eso fue el ejército tratando de cubrir lo que pasó ese día, y persiguieron a los involucrados. Los exmilitares están del lado de Omega ahora. Entonces... Varias cosas se salieron de control. Y por eso estás acá. Por ahora yo estoy asumiendo un poco más de labores... Administrativas." Ashley estaba algo confundida. Los respiros le salían cortos y algo helados. Las lagrimas, la saliva y el sudor frío resbalaban por su piel mientras intentaba tener el espíritu para seguir en pié. El nudo en la garganta parecía tener voluntad propia y unas ganas tremendas de salir. Ya había sentido esto alguna vez. Respiró un poco más fuerte y empezó a calmarse a ella misma. Shigma lo notaba pero se quedaba a una distancia. No estaba retándola, pero le parecía verla evolucionar muchas capas a la ves ante sus ojos. Por fin ella se calmó. "Feliz aniversario Shigma. ¿Recuerdas? Me dejaste acá exactamente en la fecha que te conocí... Hay alguien mas en tu vida ¿No? Bueno, qué le vamos a hacer, no puedes soportar el peso de un ser humano normal; vas a estallar: tiene que haber alguien esperándote para que hagas todo esto y seas tan normal" Shigma le daba la espalda por segunda vez y mientras los guardias se la llevaban, Shigma volteó y asintía con su cabeza a Ashley mientras le daba las gracias por acordarse de la fecha.
Se sentó en una mesa. Sola.
Instantes después una chica se sentó a su lado. Ashley esperó que saludara o algo pero sólo la miraba.
"¿No te asusta que te queme la cara con mi cigarrillo?" Amenazó Ashley queriendo estar sola. Aunque nunca lo había hecho, en el hospital existía una leyenda que decía que ella había matado a alguien con un cigarrillo. Ella sola. Con el mismo cigarrillo. Imposible, pero así funcionan algunos mitos fundacionales.
"Una persona que mata a su familia tiene más de que preocuparse" Respondió la nueva visitante.
"¿Maté a mi familia?"
"Sí. Ya todas lo sabemos. No sólo mataste a tu padre, tu madre y sus amantes sino al resto"
"¿Quién te dijo eso?" Pregunto Ashley sonriendo.
"Ella" Respondió la chica señalando a otra chica en un sofá hablando con otras internas "Ella es la que nos informa de todo"
"No señales te puedes quemar con mi cigarrillo ¿Cómo se llama?" Añadió Ashley acercando el cigarrillo al dedo de la chica mientras seguía sonriendo y miraba a la informadora.
"Julia" Decía la otra chica mientras dejaba de señalar amedrentada. "¿Y tú, cómo te llamas?"
"¿Sabes que maté a todo el mundo y no sabes mi nombre?"
"No lo recuerdo"
"¿Conoces a la que tiene acceso a más cosas de las que yo tengo conocimiento sobre mí y no sabes mi nombre? Meh, vete de aquí" Ashley lucía una cínica sonrisa en su rostro, lo que tal vez informó a la visitante que aún tenía oportunidad de quedarse en la mesa. Era cuestión de decir lo indicado.
"Ashley. Te llamas Ashley" Ashley torció un poco su mirada y sin mover la cabeza, llevó sus ojos hacia la chica y levantó su mano para sentirle el cabello.
"¿Por qué fingiste no saber mi nombre?"
"Quería saber como lo pronunciabas"
"¿Es tan importante?"
"Creo que sí, tu nombre es muy importante. Es como tu carta de presentación"
"¿Mi nombre? ¿Cómo es eso?"
"Si la gente no sabe como llamarte pues... no puede llamarte"
"Puedo decirte un nombre falso, ¿Mi carta de presentación sería falsa?"
"Uno no debe decir un nombre falso, porque tu nombre es como te llamas, lo que eres. Preguntate quién eres y lo único que respondes es Ashley"
"Yo no soy Ashley. Me llamo Ashley. Es más, me llaman Ashley."
"Preguntate quién eres, ¿No eres Ashley?"
"No. Ese es mi nombre. Esa simple palabra no describe, encierra o determina lo que yo soy. Inclusive, ese no es mi nombre real. Supongo que ya lo sabías. Renuncié a mi nombre real por eso mismo, no decía nada de mí, solo me recordaba quién me lo puso. El nombre es algo completamente accidental, no dice mucho de ti o lo que tu elegiste. El seudónimo que yo elegí dice un poco más de mí. Aunque no gran cosa. Se pronuncia como se escribe ¿Tú cómo te llamas?" La chica se quedó asombrada ante la capacidad de Ashley de hablar tantas cosas a partir de una pregunta tan simple como la del nombre.
"Shirley"
"¿Shirley qué?"
"Horowitz"
"¿Shirley Horowitz?"
"Me dicen cisne"
"Está bien Shirley Cisne Horowitz, ¿Por qué quieres sentarte conmigo?"
"Quiero sentarme contigo para saber por qué lo hiciste"
"No me gusta que me pregunten. Lo que quiero decir lo digo y lo que quiero preguntar lo pregunto"
"Está bien. ¿Por qué eres así?"
"Sigh, eso es una pregunta... ¿Así cómo?"
"Parece que no te importara nada. Como si no tuvieras esperanza. Como si estuvieras cansada. Pero como si hicieras todo eso con rabia. Como si no te imporatara nada con rabia, o como si soltaras la esperanza apasionadamente, no sé si tiene sentido. Tal vez quiero decir que te esfuerzas en parecer que no quieres cosas que quieres" Ashley recordó a Shigma con esta descripción y se sonrojó un poco. Más de rabia que de vergüenza. En el momento no le atraía mucho la idea de ser como Shigma.
"Yo no soy así"
"Lo siento, pensé que lo eras"
"¿Y tu por qué estas acá?"
"Me gusta suicidarme."
"¿Te gusta?"
"Si"
"¿Y cuántas veces lo has hecho?"
"Muchas"
"¿Sabes que implica suicidarse?"
"¿Querer morir?"
"Morir. Todos queremos morir, suicidarse implica morir y tú no has muerto, no te puedes haber suicidado y no te puede gustar porque no sabes que se siente"
"Pero yo pensé que..."
"No pienses ¿Puedes hacerme ese favor? El ejercicio de pensar requiere una certeza implícita de que se está pensando acerca de algo y en tu cabeza no caben más que pastillas. Dudo que alguna de acá tenga algo que pensar diferente a cuanto tiempo falta para la próxima pastilla." Shirley se paro y salió caminando lentamente tratando de hacer parecer que no estaba llorando. Pero se fue yendo hacia la zona de soportes, donde estaban los consultorios.
"Esta no es la navidad que yo me merezco" exclamó Ashley en voz alta.
"¿Puedo sentarme contigo?" Preguntó otra nueva visitante
"¿Por qué?"
"Me gusta llorar y correr"
"¿Por qué no simplemente lloras y te vas corriendo? Esto es patético ¿Necesitas que alguien te obligue a hacerlo? Alguien debería darte razones para hacerlo sin parar, tal vez de ese modo seas feliz y tu vida valga la pena" Dicho esto la chica salió corriendo y llorando.
"No puedo creer que haya tratado así a esas chicas. Un día le quitas la vida a alguien y al próximo eres un fastidio. Tal vez me parezco a Shigma, llegué a depender mucho de él y cuando fui bruscamente separada de él, reproduje uno y lo plasmé en mi misma. Así como él hizo con Laura. Tal vez. Que sucia y patética soy. Sigo pensando en él luego de todo esto" Mientras Ashley hablaba con su terapeuta se daba cuenta de cosas que no quería ni siquiera nombrar. No importaba mucho, la terapeuta se preocupada por otras cosas del discurso de Ashley.
"¿Quién es esta Laura?"
"Es una especie de amor perdido de Shigma. El chico que vino esta tarde"
"El hombre que vino esta tarde no se llama Shigma, se llama Ram Dass"
"¿Ram Dass? Y está buscando a la princecita Sara Crewe, supongo."
"Usted es Sarah, Sarah Monika Starkey... Siempre termina implicando que Shigma y usted son pareja"
"Esos son personajes de un libro para niños de hace mucho tiempo... Shigma lo planeó todo para esto. Para que... Agh qué importa"
"¿De nuevo intenta culpar a Shigma de sus errores?"
"Como quiera. Le recomiendo que grabe una de nuestras conversaciones. No suya y mía. Una mía con Shigma. Verá que él responde al nombre o por lo menos al sobrenombre de Shigma"
"Usted sabe que no puedo hacerlo. Y no quiero hacerlo tampoco. Incluso si partimos de que todo lo que me cuenta es cierto, y no digo que lo sea, el objetivo de estas sesiones es... Es este, que hablemos. Pero lo que pasa por fuera de estas sesiones es otra cosa. Usted tiene derecho a sus visitas privadas. Dígame cuál es el verdadero nombre de Shigma"
"Silas, Silas Tamajago."
"Ok. Consideremos eso entonces. Silas, manipuló toda esta situación. ¿Qué sigue? ¿Qué quiere hacer?"
"No lo sé doctora. No sé qué sentir. Quiero matarlo. Es lo primero que pienso."
"Descubramos eso. Descubramos cómo eso la hace actuar frente a las otras chicas. Consideremos que todas estamos acá encerradas en contra de nuestra voluntad. Yo no estoy interna, quisiera pasarme los días leyendo y tomando vino. Pero no puedo. Me manipularon para estar acá. Me dijeron que si estudiaba y me hacía profesional iba a hacer lo que quisiera. Pero no. Hay una guerra. Y lo que me toca hacer es ver como las chicas somos manipuladas para participar de esa guerra de una forma igual o peor que los chicos que van a entregar su vida violentamente. Sé que es una comparación injusta. Pero la hago para enmarcar que sí, hay cosas injustas, pero lo que quiero desarrollar acá es que tengas herramientas para que eso no te acabe. O que si te acaba, que sepas qué te acaba. Descubramos entonces, porqué venimos a hacer guerra acá. Porqué venimos a hacernos guerra dentro de nosotras mismas"
Ashly lloró.
"Sí... Me gustaría eso... Quiero eso"
Mientras Ashley caminaba pensativa por los corredores de vuelta a su habitación encontró una chica muerta en el piso. Se había suicidado hace pocos minutos. Ella la había visto llegar, la había visto torpe y nerviosa e incapaz de interactuar con las demás internas ni con el personal.
"¿Y qué hacías allí, Ashley?" Preguntaba la encargada de la seguridad.
"Es un pasillo ¿No? La gente pasa por los pasillos ¿No? Sobre todo en un lugar tan encerrado como este, ¿Ve qué sencillo? Pasillo, caminar, utilidad. Yo uso."
"Y hablando un poco más del cadáver..."
"¿Tu qué crees? ¿Crees que no la vi y por eso noté que había un muerta en el pasillo? ¿Acaso la escuché respirar detrás de mi? Si yo no la hubiera reportado, quién sabe cuánto se habrían demorado, incluso con cámaras no ven nada, deberían investigar al personal de seguridad, no a mí. Yo estoy encerrada acá, no trabajo para ustedes."
"¿En qué me he vuelto? Yo era una niña dulce, gentil, amable, ahora soy un monstruo que por todo responde gruñendo con odio. Me pregunto si Shigma es por el contrario alguien como yo era. Me pregunto si ahora acostumbra a sonreír y pensar dos veces antes de decir algo que pueda herir a alguien. Me pregunto si ahora trata de rehacer su vida." Ashley no acostumbraba escribir, pero estaba encontrando sosiego en hacerlo, la doctora lo había reocmendado y luego leían juntas eso escrito. Cuando era niña también lo habían intentado pero esa vez no había logrado conservar el hábito. Estaba acostumbrada a tardes y noches enteras de plática y disertación con Shigma. Ahora se le daba fácil escribir. Aunque también estaba acostumbrada a ver tonterías en tv toda una tarde. Las cosas cambian. Algunas veces puede llegar a ser cuestión de acogerse a los nuevos vicios.
"¿Puedo pasar?" Ashley dibujaba. Había adquirido habilidades mientras compartía una vida de arte y creación con Shigma. Definitivamente le estaba pareciendo más difícil desembarazarse de Shigma que de otros vicios. "¿Quién es?" Puso su lápiz junto a la hoja y aún después de haber reconocido la voz, decidió seguir el juego de las visitas.
"Cisne"
"¿Cisne? ¿Quién diablos es Cisne?"
"La chica que fastidiaste en el comedor"
"Yo no fastidié a nadie"
"Me pusiste a llorar"
"¡AH! ¿Tu eres la que se ha suicidado muchas veces o la que le gusta llorar y no puede?"
"La primera"
"Shirley ¿No?"
"Sí. Aunque prefiero Cisne. Sólo vine a charlar" La chica estuvo un rato en silencio pero al ver que Ashley no la determinaba decidió empezar una interacción verbal. "¿Tú crees que hay que suicidarse? Digo, para saber si te gusta o no"
"¿En lo personal? Tal vez"
"Y cuando te gusta un chico ¿Tienes que ser chico? ¿O haber probado uno?"
"Tu identidad sexual no tiene que ver con eso, a los homosexuales les gustan los chicos y son chicos, a las chicas les gustan los chicos y no lo son y por lo general a las vírgenes les gustan sin haberlos probado"
"¿Te ha gustado algún chico después de probarlo? Supongo que ya has probado algún chico"
"Los chicos no le gustan a la gente. Es una expresión popular. Sientes una atracción"
"Entonces yo siento una atracción hacia la muerte"
"Todos nos sentimos atraídos por la muerte ¿No? Y mejor aún si es auto inducida, porque nos da la impresión de que ejercemos nuestro poder sobre nosotros. Lo mejor es lo que nosotros mismos utilizamos"
"¿Y por qué yo estoy aquí y no afuera con los demás que hacen parte del todo?"
"¿Por que me preguntas a mí? Yo no te encerré"
"Pareces saber cosas"
"¿Qué quieres decir?"
"Hablas como si supieras de lo que estas hablando. Además ya sabías donde estaba el baño."
"Ya estuve una vez aquí cuando era niña"
"¿Eso es cierto?"
"No estoy acá por mentirosa. Pensé que habías leído todo mi expediente."
"No... No, no he leído expediente, esta otra chica dijo cosas... ¿Por que estuviste primero?"
"Mataron a mi madre"
"Pensé que tú la habías matado"
"En esa época yo no mataría a una mosca"
"¿Y ahora si?"
"Mataría las moscas que fuera necesario para lograr un sueño ininterrumpido"
"Tienes un extraño sentido del humor"
"En realidad mate a mi padre, a mi madrastra y a su amante"
"¿El amante de tu padre y tu madrastra?"
"No, estúpida, el amante de mi madrastra"
"¿Tú lo hiciste?"
"Lo hizo alguien por mí, pero fue mi idea. Además yo pagué; y el dinero es la parte importante a la hora de hacer las cosas bien. Porque por malas que sean las cosas hay que hacerlas bien." Cisne se reía con los comentarios de Ashley, quien lo disfrutaba bastante. Algunas veces cuando se ríen de lo que decimos, creemos que tenemos a la otra persona de nuestro lado.
"¿Por qué?"
"Mi madrastra me robo mi dinero y su amante me quería violar"
"¿Y no sientes culpa?"
"No"
"¿Y tu padre?"
"Él también me quería violar"
"Wow. ¿Extrañas a tu madre?"
"¿Qué te pasa? Eso fue hace tiempo, ni siquiera me acuerdo qué es tener madre"
"Yo extraño a mi madre"
"¿Cuantos años tienes?"
"Cumplí quince ayer."
"¿Tu madre esta viva?"
"Sí"
"¿Te visita?"
"No"
"¿Sabes por qué?"
"Porque no quiero vivir"
"Ya dejamos claro que nadie quiere vivir"
"¿Por qué entonces estoy aquí?"
"También quedamos en que yo no sé eso"
"¿Entonces por qué mi madre no me quiere?"
"¿Acaso yo sé? Ni siquiera conozco a tu maldita madre"
"Lo siento"
"¿Por qué?"
"Por decirle maldita a tu madre"
"Te equivocas, yo le dije maldita a tu madre y no te voy a pedir disculpas si es eso lo que esperas"
"¿Por qué no?"
"¡No tienes caso! ¡Ya veo por que Shigma discutía conmigo, hay gente que no tiene caso! ¡Eres una estúpida, no deberías estar aquí sino en centro de aprendizaje!"
"¡Estas loca! ¡Ya estoy en la escuela, tengo quince! ¿Qué es Shigma de todas maneras?"
"Es un amigo"
"¡No puedes tener amigos siendo como eres!"
"Siendo como soy no tengo familia"
"¿Y te visita?"
"Sí. Ayer en la mañana me visitó uno de ellos"
"¿De que hablas?"
"¡Estamos hablando de unos amigos!"
"¿No te cansas de tratarme mal?"
"Me canso de ti"
"¿Me vas a volver a decir algo malo para ahuyentarme?"
"No fue mi intención ahuyentarte"
"Entonces ¿Por qué lo hiciste?"
"Sólo quería decir algo apropiado, ademas es verdad que no me quiero parecer a las internas de un hospital psiquiátrico, pero a la vez soy una, yo misma era peor la vez anterior que estuve acá, pero es como si hubiera un ideal de la chica loca... Que así me han llamado por cierto, pero no es tan sencillo. ¿No te cansas de preguntar y preguntar?"
"¿Tu te cansas de tratarme mal?" No lo podía creer, Cisne preguntaba y preguntaba de una manera que hacía sentir a Ashley que no estaba diciendo nada. Ashley se puso de pie y le dio la espalda.
"¿Por qué estas acá?"
"¿No te cansas? Te dije que me quería morir"
"¿Has intentado suicidarte?"
"Sí ¿Tú?"
"No... No directamente. Aunque algunas veces hacemos cosas que indirectamente nos destruyen"
"¿Te gusta vivir?"
"Me siento atraída por la vida porque existen cosas que cambiarían radicalmente el curso de la misma y de eso depende si me gusta o no"
"Hablas muchas cosas sin sentido ¿Por que me estas preguntando eso? ¿Crees que yo te pregunto para fastidiarte?"
"No lo reconocerías"
"El doctor dice que yo hago las cosas inconscientemente y que mi inconsciente tiene algo que va hacía la muerte y que yo me dejo llevar por eso"
"Eso lo hacemos todos"
"Según lo que tú dices, todo lo que yo hago lo hacemos todos. Si yo soy tan normal ¿Qué diablos hago aquí?"
"Lo mismo que yo"
"¿Y qué haces tú aquí?"
"Creo que muchas de estas conversaciones las deberías tener en terapia. Eso es lo que yo hago."
"Yo también pero... Es lo mismo, no sé qué hay de malo conmigo, todos me dicen que lo mío es normal, pero entonces, ¿Por qué estoy acá?"
Ashley se esforzó por encontrarse con Cisne durante el fin de semana pero no la vio por ningún lado. En fin. Ashley se dio tiempo para pensar en Shigma de una manera más detenida. Recordó que le había dado su vida, su sexualidad, su inocencia, su ayuda y su dinero. Shigma no era el tipo de personas que traiciona. Pero tampoco el tipo de personas que no traicionan. Después de ese viernes que Shigma fue a verla había empezado a sentir de nuevo una atracción por él. Su tono calmado, su voz queda, su mirada tierna y aprehensiva, su sonrisa inocente, su hablar, sus bromas, su lentitud para todo lo que tuviera que ver con movimiento. Su agudeza mental. ¿Qué era tan malo de estar en el hospital mental? Después de todo se estaba enfocando nuevamente poco a poco y se estaba aislando de un mundo con el que se podía hacer daño. Se estaba alejando de un mundo al que no pertenecía. Podía contar con Shigma. ¿Cuál era el problema con que la hubieran dejado a las puertas del hospital? Shigma y Omega eran personas capaces de sobrevivir en la sociedad y de soportar todas las condiciones que una vida en comunidad implica, además una sociedad que está a punto de hervir, cerca de entrar en guerra con su gente misma, ella por el contrario había asesinado a su padre, es decir, a su familia. La familia es la unidad básica, el núcleo, lo que nos da ciertos indicios de que tú vienes de alguna parte de este mundo y ella no había podido soportar esta base... Aunque eso también era debatible. La familia también era una fachada de una sociedad que se hacía guerra a así misma porque no era capaz de admitir y enfrentar algunas cosas de sí misma. Qué importaba ahora estar encerrada y lejos de casi todo. Era un lugar en el que podía vivir completamente para ella. Sólo había un lado malo en todo esto y era que Shigma la pensaba sacar del asilo algún día. Shigma de nuevo tomando decisiones.
"Hola Shigma" Saludó Ashley alegremente. Shigma miraba algo extrañado, pero aún interesado en este nuevo juego de Ashley. "¿No me piensas saludar?" Insistió ella.
"Hola Ashley"
"Tranquilo. Estoy contenta"
"Eso parece"
"Me encanta verte"
"También me encanta verte, y más aún me gusta verte contenta. No sé si es una trampa, pero me gustas feliz... hey, te ves encantadora hoy, esa es tu ropa no?"
"¡Bah! Por favor, ¡Conocí a alguien!"
"¿Conociste a alguien?"
"Se llama Shirley. Le dicen Cisne ¿No es linda?"
"¿Cisne? Es... No entiendo, ¿es como algo de internas? No entiendo... ¿Es algo sexual?"
"Estoy contenta... No digas tonterías que me descontenten... Es más bien que ¡Ella tiene futuro!"
"¿Futuro? ¿En esta clínica? ¿En esta ciudad? ¿En este país?"
"No lo entiendes, es un chica lista"
"Aún no lo entiendo... ¿De qué estámos hablando? ¿Lista para qué?"
"¿Cuál es tu punto?"
"Tú eres una chica lista, y estás interna acá, creo que es completamente posible y quizas estadísticamente inevitable que chicas listas estén acá, no entiendo qué me estás contando. Me encanta que... Que no me odies como en la última visita, quiero saber más, pero no entiendo qué me estás contando"
"Te estoy contando de mi vida acá. Conocí una chica. Es una chica jóven, como de la edad que yo tenía cuando salí. Y te quiero contar."
"Hiciste una amiga. Y es una niña que te parece lista y con quien estableces una relación, me encanta. Tú tenías la misma edad cuando comencé a hablar contigo, supongo que sabes cómo me sentía cuando empezamos a hablar, tienes casi la misma edad que yo tenía entonces."
"Shimy, hablando en serio necesito consejo, no se como guiar la discusión"
"Extrañaba que me dijeras así... Supongo que... Tienes claro que la mayor conversación vendrá de sesiones de terapia... Pero dejando eso de lado, uno no guía la discusión. Creo que sirve mantener un método de dialogo abierto que no permita que la discusión se estanque. Aunque algunas veces depende más del tema y de lo que tengan que decir los involucrados que de la calidad de la conversación por sí misma. Si me hubieras seguido la corriente con mi teoría, lo más seguro es que esto no te pareciera un problema. Si quieres que te diga, hay gente con la que simplemente no se puede hablar."
"Al principio pensé que era culpa de la chica, porque se quedaba en lo mismo y no entendía, pero luego noté que la pregunta no era siempre la misma, su pregunta cambiaba pero ella no lo expresaba bien"
"No sé que pueda ser, por qué no me dices mas bien de que hablaron"
"Primero ella me dijo que le gustaba suicidarse"
"¿Que le gustaba qué?"
"Suicidarse"
"¿Suicidarse? Es un desperdicio"
"No lo puedo creer, ¿Quitas vidas a sangre fría y un suicidio te parece un desperdicio?"
"Yo no tengo la sangre fría. Lo digo por que no debería estar acá sino en un cementerio, o muerta en un río por lo menos. O simplemente viviendo una vida de una niña de quince años"
"Acá es normal para ella ahora... No me acuerdo del resto de la conversación. Ella insistía en que ella no debería estar aquí"
"Tienes razón, porqué no sería normal acá... ¿Cómo llegó a esa conclusión?"
"Le dije que lo que ella hacia era perfectamente normal. Le dije que ella estaba aquí por lo mismo que yo y me preguntó por qué y no supe qué decir."
"No sabría cómo ayudarte, pero creo que sólo esas conversaciones ya te están ayudando mucho. No quiero hacer parecer que dije que era normal estar acá para excusarme otra vez" Ashly blanqueó los ojos y hacía blah blah blah con sus labios, pero sin hacer el sonido, y con la mano. "Está bien, está bien, no sé, tal vez buscar algo en la biblioteca para leer juntas."
"La biblioteca de acá es muy limitada. ¿Recuerdas dónde estoy? Creo que no lo haré, no sé si tenga muchas ganas de leer"
"Puedes hacer lo que quieras. Yo no soy tu dueño, aunque lo quisiera"
"Bueno, sí eres mi tutor legal... ¿Aún me deseas Shigma?"
"Me hace mucha falta tu... energía sexual, no sé cómo más decirlo."
"Responde"
"¿Si?"
"¿Y aquella chica?"
"No es ese tipo de relación."
"¿Por qué?" Ashley acercó sus rostros mientras acariciaba el cuero cabelludo el rostro de Shigma.
"Cuestión de prioridades"
"¿Estas seguro? ¿Por qué no me cuentas?"
"Es una amiga"
"Tu prioridad es tenerla de amiga y follarme a mi"
"¿Follarte? ¿Qué clase de vocablo es ese?"
"Estoy aprendiendo mucho"
"La conocí en unos de esos trabajos de vigilancia, antes del dinero y de... De todo. El que salió mal, que nos tocó atrincherarnos en una granja y enfrentarnos con otro equipo armado. Fue... Fue difícil y luego de eso nos pusieron en un pabellón mientras nos revisaban y había heridos y hubo consumo de drogas, que usaron para sobornarnos para que no los reportáramos y también para generar adicción, como siempre lo hacen, entonces... Ella está enferma. Ella trabaja con una litografía, por esa época me dio trabajo, pero... Repondiendo a tu pregunta, eso era todo lo que había entre ella y yo. Entonces la verdad, sí extraño tener sexo contigo, pero no sólo eso, te extraño a ti. Extraño tus ataques, tus paranoias, extraño tus lloriqueos, extraño tus burlas, extraño tus ataques, extraño que me abraces y me dejes cumplir fantasías"
"Te conozco y sé que no aguantas un mes sin sexo" Ashly estaba acostada boca arriba, en sus piernas, con los ojos cerrados, se imaginaba que estaban en ese árbol cerca al colegio donde se encontraron por primera vez.
"Wow. Ok. Claro que aguanto. Pero es que me gustas, por eso lo hacíamos, no era sólo porque no nos aguantáramos. Me refería a mis fantasías personales. Ya no hay nadie que esté dispuesta a dejarse dibujar, o a armar fuertes de almohadas y armar sets, o a hacer el papel de reportera que me entrevista y me pregunta por mi nuevo libro de ilustraciones, ya no hay nadie que pose desnuda para mí, no hay nadie con quien pueda hablar toda la noche, no hay nadie que quiera consumir hongos conmigo y esté dispuesta a pagar por ellos, ya no hay nadie que salga con ideas disparatadas como matar a sus familiares. No hay nadie que me tenga un café con leche cuando llegue a casa después de ensayar con mi grupo, no hay nadie que se pase a mi cama en las noches y me abrace aunque sea en contra de mi voluntad, inlcuso cuando estoy siendo un estúpido y haga pataletas y diga que no quiero, no hay nadie que ponga mensajes disparatados en el contestador, o que conteste el teléfono con frases alocadas. No hay nadie que baile desnuda, o que pida la música que me gusta cuando voy al bar o que me pida que dibuje escenarios locos que se le ocurren, aunque yo haga mala cara. No hay nadie con el desorden neuronal, con el estigma. Nadie cocina desnuda. No estás tú."
"No sabía que me veías cocinar desnuda."
"Nunca te vi. Pero sabía que lo hacías." Ashley miró a Shigma con una sonrisa coqueta "Sólo te veía algunas veces. No sabes cocinar muy bien, pero tienes un buen ritmo para bailar."
"Lo que dijiste una vez de los que son como nosotros, de cierta naturaleza, tiene que ver con el desorden, o con el estigma ¿No? He estado pensando mucho en eso. En esa teoría y todo."
"Sí. Los que son de nuestra naturaleza. Es una forma de decirlo."
"Estas hablando más de lo común"
"Tal vez estás escuchando más de lo común... No, no quiero ser molesto. Quiero ser honesto. Tengo mucho de qué resarcirme."
"Nah está bien, creo que me gusta así... hace tiempo no respondías con un contragolpe"
"He perdido costumbre. Ya no tengo discusiones que me exciten"
"¿Te excito?" Pregunto Ashley volviendo al sofá.
"No me refería a ese excitar, aunque sabes que sí me excitas" Dijo Shigma mirándole el cuerpo a Ashley y acariciándole el costado debajo de las costillas y encima de las caderas, tratando tímidamente de subir o bajar un poco su mano.
"¿Con quien más discutes?" Ashley se puso en pié.
"Con Omega tengo discusiones muy interesantes pero no puedo tener sexo con él"
"¿Por qué? ¿No te gusta?"
"Te voy a confesar algo. Siempre he tenido curiosidad con él. Pero él no quiere. Siempre tiene excusas estúpidas. La verdad es que él es gay, pero no nos gustamos mutuamente... Pero sí me da curiosidad..."
"También puedo confesar algo así, una vez mientras estábamos en el motel intenté... No sé, seducirlo. Pero no funcionó."
"¿Recuerdas a la chica del piano? Quisiera... Y me sorprende un poco que estemos hablando de esto... Quisiera acercarme más a ella."
"¿Vez lo que se siente que el otro no quiera?"
"Ya conocía el sentimiento, con Laura me pasó así."
"Ya veo. Vamos conociendo cosas. No sé por qué, pero no me gusta que hables tanto. Si cuando te ríes es por que quieres estar triste, tal vez hables de cosas que no importan y ocultes cosas de las que quieres hablar"
"De verdad que lo complicas todo. Aprendiste mucho de mí. Cuando te veo siento que soy horrible."
"¿Nunca lo hiciste con Laura?"
"Nunca"
"¿Ni siquiera se tocaban o algo así?"
"No nos quitábamos las manos de encima. Éramos como esquimales al frente del fuego. Pero Laura no confiaba en mí. Temía sentir algo mas por mí."
"¿Y tú? ¿Temías sentir algo mas por ella?"
"Yo no sé. Creo que también me contuve un poco. Pero no cometeré ese error de nuevo. Me estoy entregando por completo al mundo. Me entregué a ti por completo."
"Hay que enfrentarlo Shigma, aunque digas cosas bonitas, y seas capaz de sostener una relación, y aparentes querer las personas, te cuesta demasiado sentir algo por alguien. Creo que no te has metido con esa chica porque no sabes qué hacer."
"No lo sé. Es lindo eso que me dices, que no siento, pero la verdad eso se aplica a todos. Eso creo. La amistad es el único valor que siempre queda después de la tormenta. Eres una prueba de ello. "
"La tormenta fue para mí no para ti. Otra cosa qué enfrentar y aceptar, es que estoy contenta, y he aceptado algunas cosas de mi vida. Pero lo que hiciste todavía es una traición. No me participaste de nada. Preferiste confiar en Omega... En quien sé que no confías. Ustedes no confían el uno en el otro. Y Aún así..."
"Tal vez, pero me parece suficiente tormenta el tiempo que he pasado contigo."
"¡Que buena noticia! Dormiré bien esta noche... ¿Por qué a mi nunca me presentaste a tus amigos?"
"Eres una faceta que no quiero que nadie conozca"
"Vaya. No sé que decir. ¿Es un insulto o un halago?"
"Ni insulto ni halago... o depronto un poco de ambos. Somos una multiplicidad de facetas y tú eres un conjunto de facetas que desentona con las demás"
"¿Qué es eso que represento yo de ti? ¿Qué facetas?"
"La anormal. La asociable. La Anti-todo."
"¿Yo soy tu lado feo?"
"¡No eres mi lado feo! ¡Eres el mejor! No es como si te estuviera extirpando, es mas bien como si te estuviera guardando para el final"
"Estás más loco que yo, crees que estoy en función tuya"
"No, no literalmente... Sí soy egoista contigo y que estés acá es una prueba, ese querer protegerte es de cierta forma pensar que... Que no tienes cualidades tuyas para enfrentarte al mundo... Que sí lo haces... Lo decía más como, dentro de la teoría."
"Me alegra que te puedas dar el lujo de entenderlo mientras yo estoy acá encerrada. Que esté sacando lo mejor de una situación que he aprendido a aceptar no quiere decir que la considere algo que debió haber sido y que el tema que más llena la conversación sea de hecho tu vida afuera... ¿Quién más sabe de tu teoría?"
"¿Crees que yo le ando diciendo a todo el mundo todas mis intimidades?"
"Bueno, no sé, si te gusta esta chica del piano tal vez deberías contarle más cosas, abrirte más a ella... Adelantemos tema, que me estoy empezando a cansar de hablar de gente que no conozco que goza de más libertad que yo"
"Debo reconocer que veo en ella toda una redención de mis pecados"
"¿Cuáles pecados? Pensé que no creías en dios"
"Los pecados no como cosa religiosa sino como cosa de la que uno se arrepiente. Tal vez no arrepiente. Más bien son como una cosa que uno ya no quiere más. Como los compañeros de algún curso de verano."
"¿Te arrepientes? ¿Ella es como tu calvario?"
"No lo pongo de esa manera, más bien ella me ahorrará una pesada cruz"
"Realmente la defiendes, realmente te gusta"
"No sé. La quiero. Es decir, hace méritos para ganarse mi aprecio"
"¿Yo hice méritos?"
"Sí"
"Encuentro triste que me tengas mas confianza ahora que estoy bajo tu completo control... Que piensas que alguien más, que está allá afuera, diferente a tí, que luego de todo lo que decías, se supone que fueras tú mismo, pero una chica allá aguera sea la que consideres que podría darte redención, pero la persona a la que le hiciste daño está acá escuchándote. Porque no tiene más opción. Voy a repetirlo porque no hice el énfasis necesario cuando lo dije antes, lo que hiciste constituye una violación igual o peor que la que intentó mi padre. Quiero que te des cuenta también, que toda esta conversación no mejora lo que hiciste. Sólo pone más en evidencia que eres un peor monstruo que esos de los que supuestamente me quieres proteger. Quiero que no confundas mi calma con aceptación. De mi realidad sí. De la tuya, no. Definitivamente no. Mi encierro no es este lugar. Eres tú. Es tu necesidad de controlarme. Ni siquiera te pregunto más por la vida allá afuera, porque tampoco confío en que me hables con honestidad. Tu incapacidad de confiar en mí mientras estábamos afuera porque todavía podía... Vivir supongo, todo eso es parte de la traición. Ya no quiero matarte... No voy a decir que desecharía una oportunidad... Pero ciertamente no la buscaría."
Shigma quedó perplejo. Sin palabras. "Yo..." no podía decir nada. No había nada más qué decir. "Ashley... Lo siento, sí, es mi culpa, estás acá por decisiones que... yo... Quiero que sepas que todavía no termino de darte todo lo que tengo... Saldrás de acá, y no sólo recuperarás todo lo que te parece perdido... Tendrás mucho más... No hablo de dinero, sino de vida..."
"Sí, claro. Esta bien, dejemos el tema hasta allí, ¿Me recomiendas un autor en especial?"
Shigma se esforzaba por encontrar las palabras, se sentía calmado pero sentía un sudor inquieto, se sentía pequeño "Te... Te puedo decir varios, ¿Tienes donde anotar?" escribía torpemente y tachaba, porque había escrito mal.
"Gracias por confiar en mí." continuó Ashley "Encerrada o no y conociéndote, significa mucho para mí que me digas todas estas cosas. Sé lo que se siente quedarse pensando cosas que se conversaron, me pasó mucho mientras compartimos cuando estabamos afuera. Quiero que te lleves lo que te dije y lo pienses un poco. También quiero preguntarte algo y no dejaré que me dejes sin respuesta ¿Con todo el poder de las GP no puedes apagar la cámara o dejarme salir un rato para tener un poco de sexo? Así sea como... ¿Sexo lleno de odio? Es difícil ser una interna peligrosa..." Shigma sonrió mientras le entregaba el papel a Ashley y se iba. El papel estaba hasta húmedo, hasta las manos le sudaban. La relación era completamente diferente. Él seguía siendo el mismo niño prepotente y soberbio de siempre y ella seguía siendo la niña que le sigue el juego. Pero había una capa adicional. Ella ahora podía ver cosas que él no, porque ya no sólo veían el mundo. Ella los veía a ambos. Y a las versiones de cada uno que se proyectaban.
Cuando Ashley entró a su cuarto, vio a la directora de piso revisando sus cosas, pero no le importó. La miró con desdén y se acostó a su lado ignorándola.
"Señorita Starkey ¿No le importa que esté buscando en sus cosas?"
"Nah. Si existiera o no me daría lo mismo. Si estuviera en mis manos..."
"¿Qué le cuesta ser una buena persona con las demás internas y con el personal?"
"Me cuesta mi cordura y mi soledad. Mi actitud."
"Si quiere estar sola estará en desacuerdo con que la Señorita Horowitz venga a este cuarto"
"¿Compartir el cuarto con ella? No, no me molesta. De hecho hemos hablado, la considero una buena chica"
"¿Podemos estar seguros de que no la amenazará o lo causará problemas?"
"De lo único que puede estar segura es de que sé lo que pienso y ya se lo dije, pienso que en realidad es la única que vale la pena del lugar "
"Siento interrumpirle Señorita Starkey. Me voy antes de que te pongas de malas leches"
"Algunas veces puedes ser graciosa" Exclamo Ashley entre risas.
"Sé que te divierte. Tu puedes ser una perra algunas veces." Aportó la directora.
"¿Lo vez? ¡Puede ser muy graciosa!"
"La señorita Horowitz vendrá a compartir este cuarto apartir de esta noche. Estamos esperando una nueva cohorte de internas. Cuento con que será de más ayuda que problema" Mientras Ashley se reía y veía a la directora salir del cuarto pensaba en como eran las cosas con Shigma anteriormente y cómo habían cambiado después del incidente. Su vida siempre había estado partida por incidentes. Primero la muerte de su madre, su paso por esta misma clínica, el intento de violación por parte de Christian, tener sexo con Shigma, el intento de violación de su padre, el asesinato de su padre, Edith y Christian, la traición de Shigma y luego este último incidente de un Shigma aparentemente normal con otra gente, pero no con ella. Definitivamente este último dolía mas. Con el resto no había mucho que ella pudiera hacer y ella no se las buscó. Pero con Shigma era diferente. Se suponía que había compartido con él se suponía que estaban juntos, pero no había confiado en ella y la había traicionado y todavía no se podía materializar qué era lo que supuestamente estaba haciendo por ella, más allá de manipularla. Ashley lloró suavemente. Verlo tartamudeando sin saber qué decir. Le dio dolor de cabeza no poder llorar largamente, pero le costaba, no era capaz de llorar bien. No sabía si realmente había perdonado a Shigma o si solo actuaba para ella misma para manipularlo... O tal vez para no decepcionarlo, todavía siendo ella misma manipualda... por Shigma... O por ella misma. "Qué sucia. No lo puedo creer. Luego de que me traicioné de esa manera, no sé como lo puedo perdonar. Debería matarlo como hice con los demás. ¿Hice? ¿Acaso fui yo? ¿Por qué? ¿Por qué no tengo el valor de no necesitarlo más? Sucia, débil, estúpida. Si no fuera un maldito, como lo es. Si yo no fuera la maldita que tan bien soy." Ashley no pudo llorar pero sí empezó a gritar y a rasgar su ropa y a tirar las cosas de su habitación al piso, ella gritaba y se armaba un escándalo en el hospital. Muchas internas le temían y sus gritos se escuchaban aterradores. Las enfermeras llegaron con seguridad y le aplicaron calmantes. Cisne tendría qué esperar una noche para compartir habitación con Ashley. Shigma estaba perdonado.
Capítulo 15 : Shigma y yo. (Confía y dejate ir)
"Se siente bien tener compañía ¿No?" Pregunto Ashley acostada con un cigarrillo en la boca y mirándo a Cisne organizar sus cosas. Era una chica de rasgos agradables, con piel saludable, un poco desarrollada para su corta edad. Usualmente y como en esta ocasión, Cisne usaba algún pantalón de dril y una camisa de franela. Ashley hubiera preferido estar en ropa interior, o tener ropa más fresca para el calor que estaba haciendo, pero sabía que esto provocaría miradas amargas sobre ella, y quería lavarse con el agua del olvido y secarse con los huracanados y violentos torbellinos del perdón. Sí, el perdón era una tormenta para ella. Tal vez cuando tuvieran confianza las dos podrían ponerse ropa cómoda sin temor a incomodar a la otra.
"Se siente bien estar con alguien que se interesa en mí"
Ashley estaba comenzando a sentirse sola. Necesitaba alguien con quien mantenerse en los corredores del hospital, alguien con quien conversar. Cisne simplemente necesitaba una chica que reemplazara a su hermana mayor.
"¿Cuántos años tenías cuando entraste por primera vez?" Preguntó Cisne cambiando de tema.
"Nueve" Acertó Ashley tratando de hacer aritos con el humo.
"¿Y de cuántos saliste?"
"Quince"
"Tuviste un buen tiempo"
"¿Hace cuanto estas acá?"
"Aproximadamente tres meses"
"¿Meses? Es muy poco"
"Y un año"
"Un año y tres meses, tienes quince cumplidos ayer eso significa que ¿Te intentaste suicidar a los trece?"
"Creo que no sabes contar. Digamos catorce."
"Sí, creo que sí, tienes razón ¿Y por qué te intentaste suicidar?"
"Quedamos en que todos queremos morir ¿No?"
"Sí pero usualmente hay eventos o cosas que hacen a la gente tomar decisiones. Se necesita tener ideas para lograr reunir toda la valentía de intentarlo. Si uno se quiere matar, se mata de eso no hay duda. Hay quienes dicen que se quieren matar y hay quienes se matan. ¿por qué te mataste tú?" Cisne le contó a Ashley la historia de cómo el novio de su hermana abusaba sexualmente de ella, de la hermana, y de cómo intentó abusar una vez también de ella, entonces ya la hermana no pudo más y le abrió la cabeza al novio y lo delató y fue todo un escándalo y toda la familia le dio la espalda a las dos.
"Suicidarse es algo muy valiente e inteligente para una niña de esa edad. La familia es lo peor... ¿Darle la espalda a una adolescente? Y ¿Cómo lo hiciste?"
"Lo único que hice fue meterme en la bañera y lanzar una maquina de afeitar al agua. Lo había visto en una película"
"¿Duele?"
"No recuerdo, me desmayé del susto antes de sentir nada"
Ashley intentó escapar. No supo qué la impulsaba, simplemente lo hizo. Un día encontró una puerta sin llave y lo primero que se le cruzó por la mente fue dejar de lado todo el poco y falto apasionamiento bajo el cual había estado llevando su vida y empezar a darle importancia a cuanta estupidez. Sus intentos fueron frustrados por ella misma. Tropezó con una piedra en la carretera y se lastimó un dedo. Se negó a continuar, profundamente insultada por el dolor. Llamó a decir que fueran a su auxilio. La recogieron en menos de dos horas. Era frustrante y penoso. Era como un infructuoso intento de suicidio. Una vez te encuentras con vida de nuevo, no sabes qué va a pasar. No sabes si lo volverás a intentar. No sabes si vale la pena. Vivir o Suicidarse. Ninguna de las dos es importante. Aunque no hay que comparar el suicidio con un escape, ya que no siempre lo es. Escapar o quedarse. No era directamente una opción binaria, pero de alguna forma eso fue lo que le pareció en el momento. Ya había visto, bajo su propia guillotina, que no tenía efecto ni la una ni la otra, ya que ambas estaban destinadas a fallar gracias a sus propios sabotajes.
"Quisiera conocer a ese chico Shigma, es como si fuera un lobo con piel de cordero"
"No me gustaría que lo conocieras. Lobo con piel de cordero. Creo que le gustaría esa descripción. Pero no, simplemente es un ladrón común, un cobarde mentiroso."
"¿Muerde? A mi me gustan las mordidas. He visto que pueden ser deliciosas"
"No sé. Creo que es especial conmigo es muy especial, pero ya hay historia, me temo que contigo sea tan solo un chico sarcástico."
"¿Qué lo hace entonces tan especial contigo? ¿Es lindo?"
"¿Qué? Para nada, es decir, es subjetivo, y no es remarcablemente feo, pero tampoco es nada del otro mundo"
"¿Qué se siente estar con él? No me refiero al sexo, sino hablar y abrazarse y desayunar juntos y salir y todo eso que hacen los novios"
"No éramos novios. Pero era rico. Y yo no soy de las chicas que se divierten. Se puede decir que soy muy aburrida. Usualmente me quedaba en casa drogándome y escuchando música. Por la noche iba a un bar. Estaba un rato allí sóla con conocidos, pero... No eran amigos, era gente que iba al bar. Ni me acuerdo de la mayoría de los nombres y si me los encontrara no creo que los reconociera. Era... Era divertido bailar y perderse y estar con gente y compartir, pero... Creo que lo hacía de forma... No sé, creo que tal vez lo hacía más para no estar en otra parte que para estar allí. Algunas veces Shigma iba por mí y otras yo sola me iba para la casa. Llegué a dormir en la casa de alguno de los conocidos, o en bancas llegando a los edificios donde estaba el apartamento de Shigma, o en las escaleras. Sí, soy muy aburrida. Nunca sé qué hacer. Ni acá ni afuera."
"Tú estabas aquí de mi edad ¿No? ¿En que te gastabas el tiempo?"
"Tenía una amiga y juntas nos divertíamos tocando algún instrumento o viendo televisión. Esto solía ser mixto y había chicos y chicas así que conocíamos chicos y jugábamos juegos de mesa y de campo. Esto solía tener un jardín, donde es ahora la sección de chicos. Allí jugamos a las escondidas por mucho tiempo. Era mi juego preferido. Aunque yo no era la chica con la que más les gustaba jugar. Es extraño, porque en aquel tiempo, nadie se trató de escapar. Era como si todos diéramos por obvio que esto era lo correcto. Nadie dudaba que al salir íbamos a seguir nuestras vidas."
"Si yo te parezco tan normal ¿Por qué crees que me tengo que recuperar?"
"Yo no lo creo así, me parece que no tienes nada de malo. Tú eres quien cree que se tiene que recuperar, por eso si no te recuperas es por que crees que realmente no tienes que hacerlo, mientras creas que tienes que recuperarte es mejor que luches por hacerlo"
"Es... coherente, supongo, lo que dices tiene sentido"
"Hago lo posible. ¿No tienes nada qué hacer?"
"¿No quieres hablar?"
"Tengo que leerme unos libros y quisiera unos momentos de silencio. Por eso te pregunto. Aunque realmente no me molesta hablar"
"La verdad me gustaría saber de tu relación con Shigma"
"Preferiría no hablar de eso, pero puedo hablar mucho del tema, mi vida casi que se basó en eso mientras estuve lejos de acá"
"¿Por qué?"
"Lo conocí justo cuando salí de aquí, y deje de estar con él justo cuando me devolvió acá"
"Vaya. Fue intenso"
"Sí, debo admitirlo. La verdad se siente extraño, era como si él amplificara todo lo que soy, o era. Se siente mal estar aquí por su culpa y que aún me pregunte por él. Entre los dos nos permitíamos ser muchas cosas el uno para el otro. El también se dejaba amplificar mucho por mí."
"En realidad lo que mas me intriga es cómo te acercaste a él, porque uno se da cuenta cuando un chico no es de fiar y te puede traicionar en cualquier momento"
"¡No es como si el fuera uno de esos que salen en la TV y por los que ofrecen recompensa! Es un chico normal y se viste como cualquiera. No es en el momento en que lo ves que te das cuenta de que algo no anda bien en el panorama, es como cuando te das cuenta que hay un mosquito en el cuarto y te intentas dormir y zumba en tu oído. Cuando lo escuchas hablar y todo lo que dice sale con esa ingenuidad, esa paciencia, esa dulzura, ese veneno, ese cuestionamiento y ese odio, te das cuenta que no estás hablando con un chico como los que conoces todos los días. Los primeros días que me hice con él no lo soportaba. Me parecía un tonto, decía que sí a todo lo que yo le propusiera, no tenía temas normales para hablar y parecía estar pendiente de todo lo que yo dijera para burlarse y para encontrar el error. Tenía una opinión y una respuesta muy suya para todo, inclusive cuando no era necesaria. Allí sí que sabía qué decir. Eso era en el colegio, después me di cuenta que no estudiaba allí. Él siguió yendo al colegio a verme"
"¿Se gustaron?"
"Él iba para dibujarme. Al principio no me agradaba mucho pero como no tenía nadie más con quién hablar, empecé a acercarme y de alguna manera lograba hacerme reír todo el tiempo con sus comentarios"
"Tú también eres graciosa. Aunque tienes un humor algo cruel"
"Su humor es similar, tal vez por eso nos hacíamos reír. La mayoría de veces no tienes idea de lo que dice. Él es muy inteligente. También puede ser porque habla mucha basura."
"Es linda su amistad. Es como sin tropiezos, como si todo saliera bien, me cuesta creer que todo salió tan mal al final"
"Me parece que las cosas estaban mal siempre. Mi propia historia mental, y la suya, yo no sabía pero él también pasaba con cosas, era ingredientes riesgosos ya, pero algunas veces te das cuenta muy tarde, ¿Qué tan bueno puede ser algo que termina con muertes y manicomios implicados? A Shigma le gustaba que las cosas fueran mal para quejarse y hacer chistes de ello"
"¿Quieres decir que buscaba malas situaciones para sacarles bromas?"
"Puede ser. Me parece que Shigma está más loco que yo. Debería estar aquí en mi lugar. Él es el que cree que anda con un radar por ahí, cree que es clarividente y ve cosas especiales en los que lo rodean. La mayoría de cosas que él dice controlar son procesos más que nada involuntarios. Aunque él lo niegue. A mí no me importa tanto que él piense eso."
"Tú quieres ser como él ¿No?"
"Creo que ya eramos parecidos y por eso nos juntamos tanto... Y creo que juntos nos dimos cuenta de eso, pero también lo que nos hacía diferentes. Usualmente tienes como un esquema o una fórmula bajo la cual tratas al mundo, no sólo a la gente, sino como interactúas con lo que te rodea, cosas quietas y cosas... Animadas, supongo, y cosas que pasan y tal vez lo que él quería era manejar un poco más eso... Yo no sé si quisiera eso... O no sé si quisiera estar consciente de eso, porque supongo que uno ya hace eso sin darse cuenta"
"Parece que cuando lo describes, describes a alguien muy especial"
"Él es muy especial en mi vida. Pero no te equivoques, el novio de tu hermana también lo es, por el impacto que tuvo. Especial no siempre implica algo positivo"
"¿Y qué hacías en un día cualquiera?"
"Nada. Un día cualquiera es un día cualquiera. Me preguntas cosas como si fuera la gran persona, como si mi vida fuera una gran historia. Está bien, tuve una niñez atropellada, me tocaron cosas que por donde vivimos, nos tocan a muchos, violencia que quita vidas, a las que no quita las deforma para siempre, luego de que estuve encerrada, por esos mismos mecanismos violentos, pero no como... Como de calle, sino como... No sé cómo llamarlos. Esta clínica también es violenta... Pero no sé cómo decirle a eso, violencia no violenta... Bueno, luego de que salí de acá de la clínica di con alguien que también estaba traumatizado, y nos juntamos y nos amplificamos los traumas, y maté a mi padre y estoy otra vez en esta clínica. Tú te intentaste suicidar. Tal vez eso para tí es un día cualquiera. Un día normal. Es decir, un día normal es un día normal para todos. Cada uno tiene sus estándares pero lo que es normal es normal ¿Que podía ser? Cuando estaba afuera veíamos televisión, hablábamos, jugábamos, algunas veces teníamos sexo, nos drogábamos, otras veces hacíamos poemas juntos, o canciones, él me dibujaba, otras veces salíamos a caminar, a perdernos un poco... Intentamos un par de salidas de campo pero... Siento que cada vez que salí de la ciudad pasó algo malo. ¿Tu qué hacías? ¿En qué consistía tu vida?"
"Jugaba con mis amiguitas"
"Juguemos algo entonces, ¿haz jugado el juego de las fantasías?."
"Sí claro, ¿Cualquier cosa?"
"¡Claro! ¡Lo que quieras!"
"Solo voy a poner una condición: que no sea sexual"
"Claro, estoy deacuerdo. Igual no soy lesbiana"
"Ya habías dicho antes que no eres lesbiana pero nunca me has asegurado que no te gusten las mujeres"
"¿Cuál es el punto?"
"¿Te gustan las mujeres?"
"Sí. Es decir me gustan los hombres. Pero no me molesta tener algo con una mujer. No pienso comer con la mano derecha toda la vida"
"¿Quieres decir que no te molestaría tener algo conmigo?"
"Suena como si me estuvieras proponiendo algo Cisne. Como dice la frase de cajón, cuidado con lo que deseas, porque lo puedes obtener con creces"
"Sólo quería saber, no es que quiera tener algo contigo. La verdad es que quiero saber qué se siente que alguien te toque, y te acaricie y te bese en partes donde sólo yo me he tocado y mi referencia... No me gusta, porque lo más parecido fue ver a mi hermana con ese tipo y luego que intentara conmigo, y ella le abriera la cabeza... Entonces, quisiera saber qué se siente tener sexo"
"Para eso tendrías que tener sexo y no es el momento ni el lugar ni yo soy la persona. Seamos amigas. Lo que yo diga no te ayudará, seguirás teniendo ganas."
"No, no lo decía proponiendo... Tal vez como tienes experiencia me puedas contar cosas... quiero algo así, quiero un chico que me quiera y que no me utilice, que sea solo para mí"
"Esperas mucho. Tienes que dejar esa concepción de un amor absolutista, para los hombres las relaciones sociales se basan en la utilización, el más sociable es el que utilice con mas éxito a los demás, el que te diga lo contrario te está manipulando... Incluso el que lo reconozca también te está manipulando..."
"¿Entonces qué?"
"Confórmate con tener personas que te utilizan y no te maltratan mucho, como yo"
"¿Entonces tengo que estar dispuesta a que me utilicen y a utilizar?"
"Idealmente, si encuentras a la persona correcta, no se sentirá así... Pero seguramente así sea... Pero nos desviamos mucho del tema, si quieres hacerte una idea del juego de las fantasías, yo empiezo con la mía, imagínate esto: yo acabo de publicar mi más reciente libro, soy una... Socióloga y escribí un libro acerca de la pobreza mundial y tú eres una periodista que me está preguntando acerca del libro"
"OK, soy Cisne Horowitz del periódico el amanecer y quisiera hacerte una preguntas"
"¿Qué tal si eres de un canal? Me gusta mas salir en televisión"
"OK soy Cisne Horowitz del noticiero el amanecer y quisiera hacerte unas preguntas acerca de tu nuevo libro -La pobreza mundial-. ¿En qué te basaste para escribir este libro? ¿Acaso fue en la pobreza mundial?"
"En realidad sí, me basé en la pobreza mundial"
"Ya veo. De eso se trata ¿No? ¿Cuál es tu propuesta?"
"Mi propuesta es bombardear todos los lugares donde exista gente rica, empezando por nuestro país"
"Es interesante, ¿Crees que el libro generará gran polémica?"
"Creo que sí, porque la gente en realidad quiere hacerlo pero una estúpida pared moral los obliga a aparentar que están en desacuerdo"
"¿Crees que en realidad la gente quiere matar a los ricos?"
"Claro que sí, la sociedad se encarga de eliminar a lo que estorba, y el individuo, el sujeto, el ser humano por naturaleza también se deshace de aquello que sobra y no favorece a su salud. Los ricos no favorecen a nuestra salud"
"¿No crees que pueda existir alguna otra solución?"
"Deben haber otras, como que los ricos se suiciden, o que los pobres alimenten a los ricos y se los coman luego, pero la verdad es que la necesidad de matar a los ricos reside en los pobres, así que son estos los que deben hacerlo."
"¿Lo hice bien? Es divertido. Pero no sé con qué fantasear"
"¡Oye! Fue muy corto... Pero sí, se trata de eso, es una fantasía, no es tan importante el qué. De hecho, es la primera vez que planteo que soy una escritora, algunas veces soy una gran cantante de ópera, una caricaturista, otras soy una asesina a sueldo. Es un juego. Entre más excéntrico el caso, mucho mejor, es como actuar en teatro. A Shigma le encantaban mis representaciones. Decía que algún día yo podría ser una gran actriz de comedia. Bueno, es tu turno. ¿Qué quieres ser?"
"Soy una ama de casa"
"¿Yo qué soy?"
"Eres mi hija. En realidad no quiero jugar. No sé que hace un ama de casa, no sé que hace una hija. No sé nada"
"¡Eres una niña! Tú deber es jugar, imitar, tienes que imitar lo que veías en tu madre"
"Pero no te quiero maltratar"
"¿Cómo me vas a maltratar? Tal vez podamos empezar allí, no tiene qué ser algo real..."
Cisne se veía incómoda. Se erizaron los vellos de su nuca y sus brazos y le dieron ganas de llorar.
Ashley se sentía identificada con aquella niña sin niñez, con una temprana edad borrada. Sintió deseos de abrazar a Cisne. Pero no lo hizo, no quería parecer muy sensible. Tal vez por eso Cisne le había caído en gracia, ambas habían sido destinadas a vivir su niñez en un hospital mental. "Eso es lo único malo de vivir parte de tu niñez encerrada en una clínica, cuando sales crees que el mundo puede volver a ser como creíste que era. Pero nunca conociste el mundo. El mundo nunca deja de ser un manicomio. Empezando por tu familia"
Se quedaron dormidas una abrazada con la otra.
Cuando Ashley despertó Cisne la estaba acariciando en el estómago.
"¿Qué estás haciendo?"
"Te estoy acariciando"
"¿Acariciando? ¿Por qué?"
"Si te molesta puedo dejar de hacerlo"
"No, continúa. ¿Dónde aprendiste eso?"
"Mi hermana me enseñó. Es muy relajante y por ciertas partes da cosquillitas." Cisne rozó la yema de sus dedos por algunas partes de el abdomen de Ashley y sintió unas cosquillas suaves y tiernas. "¿Lo vez?"
"¿Qué hace tu hermana?" Dijo Ashley, sintiéndose mimada por primera vez en mucho tiempo. Y quizas mimada como nunca antes lo había sido.
"Es actriz y cantante"
"¿Cantante?"
"Sí. Todos sus amigos son cantantes y actúan y todo eso."
"No me digas. Déjame intentarlo, date vuelta" Cisne se volteó dándole la espalda a Ashley, dejando que le acariciara el abdomen
"No lo hagas con la palma, hazlo con la yema de los dedos" Decía Cisne mientras guiaba la mano de Ashley.
"¿Recuerdas cuando hablamos por segunda vez, Cisne?"
"Claro, quedamos en que estabas aquí por una razón que compartías conmigo ¿No fue así?"
"Es cierto. Mi pequeña Cisne. Estamos aquí porque nunca más nos podremos volver a adaptar al mundo al que llaman equivocadamente normal."
"¿Qué quieres decir?"
"Tienes que saber que nunca nos darán por curadas, el mundo no llega a nuestros ojos de la misma manera que a las demás personas"
"¿No es eso así para todos?"
"Un poco... Pero no debes confundir esto, los demás no están en una clínica como esta. Es cierto que el mundo no es percibido de la misma forma, que existen diferentes concepciones, pero sí hay algo claro, nosotras rayamos eso y lo partimos. Para los que están allá afuera existe una familia, una meta una vida y hay algo que ellos quieren llegar a ser cuando sean adultos. Ellos quieren vivir. Puede que todo eso sea en realidad falso, y seguro que lo es, es fabricado por gente para manipular a otra gente... Pero aún así lo tienen como una especie de exigencia... Pero de cierta forma nos traen acá porque no cuadramos en eso. Y es difícil. Puede ser porque tan solo eres una niña. Pero si una niña desde el principio no tiene voluntad de adaptarse a todo, entonces que no lo haga, que se aparte y se escude en un lugar en el que la sociedad crea que lo tiene todo bajo control. ¿No lo crees? Y tal vez no tiene qué ser acá encerradas. Tal vez podamos existir allá afuera, siguiendo supuestamente locas, pero simplemente viviendo nuestra verdad. ¿Qué piensas de eso?" Cisne se dio vuelta dándole la cara a Ashley abrazándola con todo su cuerpo. Ashley por su lado se limitó a pasar su mano suavemente por el cabello de la niña.
Una mano fría la despertó. Se asustó un poco pero al ver la cara familiar se tranquilizó un poco.
"Hola Mónika. Veo que estás haciendo buenas relaciones con Shirley"
"Doctora Shermann"
"Espero que esto no nos traiga problemas"
"No veo por qué lo haría, nos estamos dando contacto físico, pero no es nada sexual ni nada, lo prometo. Su hermana lo hacía."
"Te creo. Confío en las dos y en parte por eso comparten esta habitación. Confiamos en ustedes dos. Creemos que se pueden ayudar. Pero también nos tienen qué ayudar a nosotros. Tienen dos camas. Deben usarlas. Está bien, no hay amonestación ni demérito. Pero quiero que esto evolucione. Para donde sabemos que debe evolucionar. Las hermanas duermen juntas y se abrazan cuando son niñas, pero no tanto cuando crecen. Y todas confiamos en que pueden ayudarse a crecer"
Ashley se sonrojó mientras se incorporaba, y se estiraba levantándose, tratando de ocultar que sentía verguenza de haber sido encontrada así. Ashley apreciaba a la doctora. Por algún motivo. Era una figura de respeto y autoridad que conocía desde su niñez. Era símbolo de confianza. Desde que la vio por primera vez hace años notó que era una persona que se tomaba en serio su trabajo terapéutico.
"¿Cómo es que sabes de su hermana?"
"Ella no me quería contar, pero yo la amenacé."
"No me puedes mentir"
"¡Por favor! ¡Usted no sabe que es verdad o mentira! ¡Ni siquiera sabe que Shigma maneja toda esta payasada!" Aunque guardaba un gran respeto por la doctora Casey Shermann, no dejaba de ser una chica que amaba decir lo que tenía que decir.
"No lo preguntaba por eso. Shirley puede decidir qué comparte y qué no, ella está en ese momento de su proceso. Pero como te decía... No es eso de lo que te quería hablar. Ven siéntate. No es de Shir... De Cisne. Es más bien de lo otro que dijiste,Verás Ashley, respecto a eso quería decirte algo. No es algo que me esté permitido, pero confío en que todo esto será por tu bien. Seguí tu juego y grabé una de las conversaciones tuyas con ese chico, escucha esto" La doctora sacó un aparato de grabación y le pulsó un botón, enseguida el aparatejo comenzó a imitar la voz de ella y de Shigma: -Shimy hablando en serio necesito consejo, no se como guiar la discusión; Extrañaba que me dijeras así... Supongo que...- La doctora pausó la grabación. La adelantó otro poco y decía: -No lo puedo creer, ¿Quitas vidas a sangre fría y un suicidio te parece un desperdicio?; Yo no tengo la sangre fría.- Todo se enredaba demasiado. Lo que ella había hablado con Shigma esa tarde era algo muy comprometedor.
"Tenías razón Ashley, ese chico responde al nombre de Shigma. Y según este audio, parece responder a tus insinuaciones. No sé si sean pruebas suficientes para llevar a nadie a un juzgado, además que el asunto de ese centro de salud militar es ahora un asunto de seguridad nacional y anti terrorismo, en realidad tuvieron qué pasar muchas cosas para que terminaras acá. He revisado tus archivos. Sé quién es tu padre real. No son pruebas para llevar a nadie a una cárcel... Pero sí para quitarte algúnos de los cargos. ... Si eso es lo que quieres."
"Yo no quiero salir de acá"
"No quieres salir de acá."
"¿Qué será de mi vida cuando salga de aquí? ¿Recuerda lo que pasó cuando salí la primera vez? Porque yo aún recuerdo todo. Pensé que podía vivir una vida normal pero no fue así. Existen sucesos que te cambian la vida por completo y no importa qué es lo que esperabas, la vida nunca llega a ser igual, nunca llega a ser normal. Yo estoy encerrada otra vez y aquí a esta clínica es a donde pertenezco. Podría jugar a ser la persona valiente, cerrar los ojos y pensar que todo puede ser diferente o que ya es diferente de hecho, o que de repente las cosas van a funcionar, pero todo está manipulado, as que no pretendo hacer tal cosa. No sé cual es el camino fácil o el difícil, no sé si los cobardes son los que no se atreven a decir que todo está perdido o los que se niegan a aceptarlo. Pero no quiero saber. No me quiero preguntar por eso."
"Así que no te parece que esta persona, que tengo en una grabación participando y tal vez hasta causando tu encierro, y supuestamente protegiéndote con lo que es evidentemente una manipulación... Debe pagar por lo que hizo, no sólo a tí, sino a todo este sistema legal, penal y de salud"
"Usted no sabe lo que dice, ese maldito también me salvó la vida... y tal vez... No estoy segura, pero tal vez... me la está salvando ahora... ¿Salvar la vida... Qué estoy diciendo? ¿Quién saldría bien librado si usted o yo nos ponemos a meternos con eso? Doctora, míreme. Soy una chica que vive en un manicomio. Soy una chica que no pretende salir nunca de el manicomio en que vive, de el encierro, la pasividad y la locura en que vive; Para mí ya no hay bien o mal. Puede hacer lo que quiera. Denuncielo si quiere. Yo no haré nada en contra de Shigma."
"No sé qué es lo que quieres hacer. No sé qué alcance o implicaciones tenga que lo que nos dijiste cuando llegaste tenga más de cierto que lo que parecía antes. Los mismos archivos que veíamos antes cambian cada vez que pedimos copias del archivo municipal. Pero los archivos que tenemos internos nos cuentan otra historia más grande y enredada. No sé lo que pasó. Pero sé que estuvo mal. Y que debe ser... Arreglado. Debe haber reparación. Pero yo no puedo hacer nada en tu nombre, eres tú la que tiene qué querer hacer cosas, es tu decisión. No sé en qué consiste esa reparación que creo que debe haber. Creo que hay implicaciones fuertes allí. Que afectan lo que representa vivir en una comuidad. Y entiendo que te cueste tomar una decisión. Pero quiero que sepas que cuando estés lista, y esa es una de las cosas por las que trabajamos en nuestra terapia, que estés lista también para asumir responsabilidades que implican cosas tan abstractas como lo que nuestras acciones y las de los que nos rodean representan, no sólo los hecho, sino las posturas, cuando estés lista, y lo estarás, no sólo podrás recuperar tu agencia, sino también qué representa para la sociedad que te rodea, a la que quieras pertenecer"
La doctora pausó y miró a Ashley. No estaba pensando qué decir. Estaba esperando una respuesta.
"Estoy aquí para ayudarte, estoy aquí para ser un escalón en tu vida, escalón que te llevará a ser tan normal como las personas que se ven todos los días en la calle, las personas que duermen toda la noche sin necesidad de pastillas, las personas que tienen familias, las personas que no han asesinado nunca, las personas con amigos normales. No son normales por virtud de ser normales. Sino que actúan de ciertas formas. Aún si yo lo acusara por mi cuenta, que no es algo que vaya a hacer, tú pasarás un buen tiempo aquí por tu papel en todo eso. Va a ser muy difícil que salgas de aquí. Pero todo esto puede ayudar a tu recuperación y a que algún día recuerdes todo esto sin dolores. Tú, como las demás que están acá, y contrario a él, mereces ser una persona. Yo no puedo hacer nada, no es ético, no es así como funcionan las cosas, pero tienes que saber que si te decides por decir la verdad, tienes mi apoyo y el de muchos, te aseguro que si lo haces estarás a cada vez menos esfuerzo de ser una persona."
"Yo no quiero ser una persona, yo soy lo que soy, no es importante tratar de ser algo porque nunca sabré cuando estoy siendo verdaderamente eso. Lo que soy no lo puede describir con una sola palabra. Está cambiando constantemente, ya lo sé, pero sé también que está muy lejos de ser eso que está afuera de estas paredes. Yo no quiero ser una persona normal" La doctora, acostumbrada a tratar personas tercas hasta la médula, abrazó a Ashley, recogió algunas de las cosas para lavar, que no era su trabajo, pero igual le gustaba hacer para ayudar al funcionamiento del lugar y salió del cuarto, dejando la puerta abierta. Ashley dio vuelta y vio a Cisne dormida. Tan tranquila, tan suave, tan bella, tan inocente. Sintió una lágrima en su mejilla e intentó limpiarla, pero al llevar su mano al rostro notó que no había lágrima alguna y sintió más bien un dolor de cabeza como detrás de sus ojos, como en los senos paranasales. Se acostó de nuevo con Cisne y la abrazó.
"¿Qué planeas hacer con tu vida?"
"¿Qué quieres decir?"
"No lo se. Por ejemplo mi hermana estudia para ser una gran periodista, pero mientras lo logra, es una gran actriz y cantante."
"¿Cuál es tu punto? Si lo que quieres es contarme qué planeas hacer con tu vida me lo puedes decir simplemente"
"También quería contarte: voy a ser una bailarina"
"Pero... Ni siquiera sabes bailar"
"Tú qué sabes"
"En los momentos de danza tú nunca lo logras"
"Nunca vas al espacio de danza, no podrías saber"
"No me interesa tanto la danza así como la hacen allá pero tú me interesas y por eso voy a verte"
"Nunca pensé que te interesaras en mí"
"Eres muy torpe"
"Y supongo que tú eres muy hábil"
"Por supuesto mira esto" Ashley hizo unos hábiles movimientos involucrando casi todo su cuerpo en el proceso, no iba al espacio de danza, pero sí sabía bailar.
"Wow. Soy un fracaso. Tú, que no quieres ser bailarina, puedes hacer todo eso. Yo no puedo pasar el día sin preguntarme por qué estoy viva" Ashley se rió con un graznido pequeño
"La muerte no es una respuesta"
"¿Por qué no? ¿Acaso la vida no es una pregunta?"
"No, claro que no. La vida no es nada. No esperes ser bailarina, mejor mira qué sabes hacer y luego hazlo"
"Soy un fracaso. No necesito buscar"
"Eres todo lo que esperan que seas Cisne"
Capítulo 16 : A Talking, just another talking (La normalidad y la muerte. El pasado de Shigma)
"No puedo creer tu obsesión con la edad de esta niña, es la misma que tú tenías al salir"
"Yo a su edad todavía no diferenciaba la vida de la muerte, todavía pensaba que todo iba a durar para siempre. Ella se intentó matar. Por cierto ¿Conoces a alguna Daphne Horowitz?"
"Sí. Es una chica con una gran voz. Creo que audiciona mucho, pero sólo hace teatro en bares locales. He ilustrado algunos pósters de eventos en los que ha participado. Estoy tratando de hacer que conozca a mi prima. Tienen una idea muy similar de cómo quieren llevar un grupo."
"¿Tienes primas? Pensé que habías matado a toda tu familia."
"Esa eres tú."
"Yo no asesiné a mi madre"
"Algunas veces sí"
"Claro que no. Ella por fin pudo dejar de trabajar en la mina y vive con sus hermanas en una casa grande que convirtieron en edificio."
"Como tú digas. La verdad es que algunas veces siento como si la muerte de mi madre dijera algo de mí. Como que me pudiera señalar a mi misma y decir: Oh claro, mi madre fue asesinada violentamente, así que soy tal y tal persona. Pocas veces pasa. Tal vez deseo que pase, pero no lo logro. ¿Cómo es que tienes una prima por ahí?"
"Sí. Tiene muchas cosas en común con Daphne."
"Daphne es la hermana de Cisne"
"Ya lo sé."
"No me digas. Estás en todo."
"Pero no use las GP ni nada. Estoy tratando de... Separar cosas... En fin, yo la conozco hace algún tiempo y un día yo venía a visitarte y me la encontré y le conté que venía a verte. Ella me dijo que su hermana estaba aquí. Me contó toda la historia. No lo supe inmediatamente, pero atando cabos me di cuenta de quién se trataba."
"Se me había olvidado, la doctora Casey grabó nuestra conversación y planea delatarte"
"Oh. Eso no es bueno."
"No quiero que la mates, esa señora... ella fue la que me devolvió la voz"
"Por supuesto que no... ¿Porqué dirías eso? Oh bueno. No respondas, pero no es como te imaginas. Nosotros no andamos matando gente... En este momento temo decir más, pero tu familia está bien y la mía también. Aparte de esas tres personas, nadie más ha perdido la vida"
"Es extraño cuando te miro y no te veo"
"Es que no soy yo a quien ves, es al Shigma dentro de ti."
"Me refiero a que estoy acostumbrada a ver un Shigma que no es como los demás"
"¿Como los demás Shigmas?"
"¡No! Un Shigma que no es normal"
"Yo soy normal. La normalidad no existe pero soy normal."
"No lo eres; mírate, te ves forzado, se te nota por encima que estas usando un disfraz"
"¿Disfraz? Todos usamos disfraces. La vida es esta gran farsa que todos representamos."
"Si te ves detenidamente, también notaras que eres tan normal como ellos"
"No, lo soy ¿No lo soy?, estoy confundido. ¿Soy normal o no lo soy?"
"Te estas volviendo uno de ellos, no te veo normal porque es como te conocí, es la noción que tengo de ti, o como tu dices, el Shigma que hay dentro de mí, pero es un hecho que sin mi influencia te estas volviendo una persona del montón. Cuando te conocí eras un bicho raro. Tal vez ya no tanto"
"Soy normal, después de todo, bicho o no. Y los dos hemos cambiado. Hemos crecido"
"Esa no es la respuesta de Shigma, Shigma hubiera dicho cosas como estas:" Ashley se puso en pie, adoptó una posición para imitar a Shigma y comenzó a hablar engrosando su vos y levantando una ceja: "La normalidad es una noción intermitente entre lo que pretendes y lo que pretenden de ti; no existe la normalidad o anormalidad, de pronto la desnormalización o normalización como un fenómeno social. Existe una diferencia implícita entre cada ser humano con su supuesto semejante, pero existen cambios diferenciales y sustanciales que hacen que unos parezcan normales ante determinado grupo de individuos y pasen desapercibidos, mientras otros parezcan anormales, especiales o con cualquier otra cualidad que los diferencie avisadamente, mas no necesariamente a simple vista de los demás, como te digo, ante un determinado grupo de personas. La normalidad no es un asunto que salte a la vista, es mas bien como un blah, blah, blah... El Shigma que me robo la virginidad tenía respuestas largas y abrumadoras para todo."
"Me conoces muy bien. Inclusive lo que pensé responderte fue algo muy similar, en la parte que no existe sino como un fenómeno de determinadas sociedades, pero el Shigma que robo tu virginidad ha cambiado... La virginidad tampoco existe... Pero ese es otro tema... Tengo que cambiar Ashley, tengo que cambiar. Soy el mismo y seguiré siéndolo, pero tengo que cambiar. La muerte me lo exige. A los dos, tal vez."
"Nunca me hablaste de ti, de tu pasado. Recuerdo lo diferente que nos vestíamos antes de conocernos. Nunca conocí nada de tu vida antes de que yo irrumpiera violentamente en ella. "
"¿Irrumpir? Es una palabra muy fuerte, aún así muy adecuada"
"No respondes lo que te pregunté"
"No preguntaste nada"
"En mi comentario yace una pregunta. Lo sabes. Siento deseo de conocer más de lo que tú me cuentas"
"Curiosidad"
"¡Claro! Yo sabía que eso tenía nombre."
"La curiosidad es algo que yo buscaría en una pareja. Esas ganas de enterarse de algo completamente frívolo y falto de importancia. Como yo. Lo que quiero es buscar a alguien a quien yo le importe."
"Tú me importas"
"Pero tú no eres nadie. Así como yo. Si consigo alguien que se interese en mí y me extrañe y todo eso, yo seré alguien y entonces tú serás alguien."
"Y Laura también"
"Tal vez. No hablemos de ella cuando hablemos de mí. Cuando hablemos de ella sí podemos hablar de mí. Hablábamos de que... necesito importarle a alguien. Colgarme de la existencia del alguien para existir, que alguien me preste su motor, para yo tener un impulso que me deje navegar sobre mi inercia."
"Le puedes importar a cualquiera"
"Quiero una persona que esté jugando"
"¿Jugando?"
"Ya sabes. Una persona sensible que esté jugando a la persona fuerte. Si yo le importo significa que en realidad da igual"
"No entendí esa última parte, pero igual tengo curiosidad. Quiero saber de tu pasado"
"La curiosidad mató al gato"
"Yo soy un vegetal no un gato."
"No soy un veterinario, ni vegetariano."
"Eres un estúpido, me cambias el tema"
"Eso no me hace un estúpido, me hace un evasivo"
"Me vas a hablar de tu pasado ¿Sí o no?"
"Cuando tú me hables del tuyo"
"¡Lo conoces todo! ¡Todo te lo he contado!"
"¿Cómo era todo antes de que tu madre muriera?"
"¿Qué quieres decir?"
"¿Cómo era todo antes de sentir que no querías ni debías vivir?"
"¿No quieres vivir?"
"También eres evasiva, estamos hablando de tu madre"
"Tienes razón... es que tu comentario me hizo recordar lo adolorido que estas con el mundo y lo falso que es tu aspecto actual. Tu eterno cansancio."
"Sin ti no tengo el valor de ser quien soy"
"Pero esta imagen actual también eres tú"
"Quiero ser así. Sino ser así, sí por lo menos contar con esta mímica. Igual todo son artificios. Aunque después de todo, tienes mucha razón, sí soy así. Pero quiero serlo. Es un incontenible afán de sentirme completo, de sentir que lo que creo tener es algo en lo que puedo confiar, algo completamente mío. Quiero ser de las personas que aún creen en un fundamento, en un algo que lo explica todo. Pero no lo soy."
"¿Para qué? ¿No fue difícil desembarazarte del cadáver de un fundamentalismo absoluto, tú mismo me hablaste de ello?"
"La verdad no. Es difícil poder cambiar de bando. Es difícil recordar que dios existía. La gente dice que dios no existe, pero yo creo que el simplemente se murió. Como el arte. Al arte lo estamos matando. Aún así quiero creer que algo existe y que este algo me habla. Algunas veces recuerdo que lo hago para entretenerme. Pero quiero serlo. ¿Tú no? algunas veces me parece que tú también juegas."
"¿A ser normal? Es difícil. Siendo como soy y recordando lo que recuerdo. ¿Tú te crees normal?"
"Soy normal para mí. Digo que quiero ser. No me quiero preocupar, quiero mirar a los demás y no ver los monstruos que veo en ellos, no quiero verme, quiero ser como aquellos que miran a todos sin preocupaciones ni visiones periféricas. Mientras esté en este juego. Es como un parque de diversiones y en este momento estoy montado en una montaña rusa en la que tengo que ser normal antes del tiempo. Es igual, estoy acostumbrado a triunfar en lo que no me importa, y condenado a fallar y fracasar en lo que realmente deseo. ¿No te parece muy normal todo esto que te digo? ¿No es eso lo que todo el mundo hace? ¿No es eso lo que todo el mundo busca? ¿No son mis problemas iguales a los de los demás solo que expresados de forma un poco única? Es como si no sólo yo fuera normal, sino que fuera uno más. Juego con algunos otros a que somos diferentes y a que hay algo más, pero ellos me siguen el juego porque vamos en el mismo vagón. ¿Por qué haces esa cara?"
"¿Por qué tengo la impresión de que buscas redención ahuyentando de ti antiguos demonios? ¿Qué tratas de olvidar?"
"Tú primero"
"¿La vida con mi madre? Eso no cuenta. Cuando era una niña, mi mundo era mi madre, el comandante nunca estaba, o muy poco, ella me contaba cosas, y estaba todo el tiempo con ella. Me llevaba a sus citas de cabello, y a donde la costurera a que nos hiciera ropa, y me llevaba a natación y a clases de ajedrés, recuerdo pequeños pedazos de eso. No recuerdo su rostro porque la recuerde. Vi fotos suyas cuando salí y viví en casa de nuevo. Sí recuerdo su voz. Recuerdo qué se siente que ella me tocara el pelo y yo tocarle su pelo. Nos hicimos trenzas algunas veces, pero a ninguna de los dos nos gustaba. Tal vez a ella no le gustaban y lo aprendí así. De un momento a otro todo se vino abajo y simplemente me sentí muy culpable de todo. No sé por qué. Tampoco sé precisamente por qué, pero tú me recuerdas a mi madre. Esa mirada que pones algunas veces. Así era mi vida antes. El comandante estaba en la guerra y mi madre y yo estábamos solas. Estaban vendiendo la casa porque supuestamente mi padre volvía y nos mudaríamos afuera de la ciudad. Aquel hombre iba a comprar la casa. Entró normal, por la puerta. Aparentemente dije algo que lo sacó de quicio y él se volvió loco y empezó a decirle cosas a mi mama, que una niña como yo no debía hablar en presencia de los adultos, que yo tenía que saber qué estaba bien y qué estaba mal, y no distraerlos y que yo hacía mucho ruido. Cosas así. Depronto es verdad que no sé qué está bien y qué está mal. No lo sé. No sé qué es normal y qué no lo es. Supongo que por eso yo estoy aquí adentro. Tú sabes vivir con la farsa que se desenvuelve a tu alrededor. Hace pocos días me enteré de que a las mujeres les hacen una fiesta a los quince años, cuando se vuelven mujeres. Sé que se trata de algo simbólico. Yo comencé a menstruar antes de lo normal y tenía problemas de reflujo. Nunca supe qué se debía hacer cuando se sangra cada mes. Imagínate, una fiesta para convertirse en mujer. Yo poco después de tener quince años salía de esta clínica mental y te conocía a ti. Pff, vaya cosa. Mi madre se asutó mucho, me envió a mi cuarto, cuando me empujó suavemente con su mano para hacer énfasis tenía sus manos y frías y sudaba, ella sabía que algo estaba mal. Bajé cuando escuché gritos. Ese hombre la apuñalaba y le gritaba cosas, algunas acerca acerca de mí, de eso que te digo, que él sí era normal, porque él sí sabía qué era lo que la gente hacía. Y él estaba apuñalando a mi madre en la espalda y el costado y el torso frente a mis ojos. Ella ya estaba muerta. Me amenazó y me puso una cinta en la boca. Por la noche enterró a mi madre en el jardín. Algunas veces pienso que quiero una fiesta por ser mujer."
"Eres tan mujer como puedas o quieras ser. ¿Entonces tu madre está enterrada en el jardín?"
"No sé. Hay algunos recuerdos que son confusos. Y... Después de que tu terminaste de confundir la realidad, porque ya hay cosas que ni siquiera sé si pasaron o no..."
Shigma frunció sus labios. "Sé quien fue el asesino. Aunque no importa tampoco, ya está muerto. Pertenecía a una secta que cometió un suicidio colectivo. El lider de la secta, cuándo era pequeño, estaba en casa con su madre y un hombre llegó y asesinó a su madre culpándolo. A partir de entonces trató de revivir el momento en varias ocasiones y logró convencer a otras personas de hacerlo, cada uno tenía una misión diferente, unos se hacían pasar por vendedores, otros se hacían pasar por religiosos que iban de puerta en puerta, este en particular, iba a casas en venta simulando interés en comprarlas, en todos esos casos cuando eran casas de niños y cuando los niños hablaban, hacían lo suyo. Tuviste la mala suerte de hablar"
"Wow. Me dejas sin palabras"
"Ya tuviste mucho tiempo sin habla. No sería positivo volver al mutismo"
"Ya ni me acuerdo de eso. Sigues tú, cuál es tu problema"
"No sé si quieres oír esto"
"¿Estás loco? ¿Perderme eso que te duele y mortifica tanto?"
"Siempre lo haces todo más fácil"
"Como si te importara"
"¿Se te olvida que ahora soy sensible?"
"Se me olvida que eres evasivo y que tienes una pantomima enorme de sensibilidad"
"Está bien, tuve unas experiencias cuando era niño"
"Me pediste detalles, así que supongo que también tienes detalles para mí"
"Sabía que no debía decirte esto. Yo vivía en un vecindario muy poblado, los barrios del oeste, con los edificios altos interconectados que les dicen también megas, había cierto nivel de hacinamiento, y bueno, había muchos niños y niñas. Era un niño con un desarrollo normal, excepto porque dibujaba con ambas manos."
"Mucha basura, quiero la acción"
"Tenía una amiguita y la gente jugaba con la idea de que éramos novios, y bueno, como cualquier niño yo tuve ciertas experiencias sexuales tempranas con ella"
"¿Cómo que cualquier niño? ¡Yo no tuve de esas!"
"¿De qué hablas? ¡Tu padre te quería violar!"
"¡HEY! ¡Zona delicada! ¡Con eso no se juega!"
"Lo siento, no debí decir eso. Contigo pierdo la censura, pero... No debí. Todavía tengo mucho camino para resarcirme y conseguir redención con la persona que está acá y puedo empezar por medio de palabras hasta que tenga cómo cometer hechos... Decía que tuvimos experiencias sexuales cuando éramos niños, nos escondíamos y eso, todo era normal... O bueno, no lo era, pero pasó un par de veces, hasta que un día su hermana mayor nos descubrió, y ella era una adolescente en plena pubertad e hizo pleno uso de sus facultades y se masturbó mirándonos y luego con nosotros y desde entonces me buscaba para abusar de mí. Primero pensé que era un juego, pero confuso porque no se podía contar a nadie, y luego supe qué era y todavía había confusión, cuando habíamos empezado yo era más niño entonces no había hormonas pero ya luego sí, entonces las confusiones se multiplicaban. Luego de un tiempo se fueron y yo me quedé todo hechizado."
"Un momento, ¿Comenzó a usarte? ¡Es justo lo que le pasó a Cisne, un día descubrió a su hermana teniendo sexo con su novio, pero resulta que el novio la violaba, es decir, la hermana en realidad no quería tener sexo, pero ese día, como ese tipo ya la estaba violando y la niña los sorprendió, quería que la niña se uniera, pero la hermana ya no pudo más y aunque ella misma no se había podido defender antes, esta vez sí pudo y le tiró algo en la cabeza a ese tipo. Obvio les fue peor a ellas dos..."
"Es un mundo muy pequeño para tanto daño. No sé de dónde salió el termino normal"
"¿Tenías erecciones?"
"Hay detalles en los que no voy a detenerme"
Ashley besó a Shigma y lo abrazó. Le empezó a meter la mano por debajo de la camisa. "Eres muy sutil" Dijo Shigma arregládose la camisa y tomandole la mano a Ashly poniendola por encima de la ropa
"Pero... Esa no fue la única vez, ¿o sí?"
Ella se acercó y lo abrazó. Él calló.
"No tienes que decir nada si no quieres. Me hubiera gustado que hubieras confiado en mí y me hubieras contado todo esto antes"
"No hay mucho que decir." Shigma lloraba "Algunas veces lo recuerdo, no siempre, no es que me la pase pensando en eso, pero cuando me visita ese recuerdo, me cuesta mucho sacarlo de mi cabeza. Me cansa, me siento físicamente agotado y algunas veces hasta sudo y me mareo y me tengo qué recostar. No voy a decir que por eso empecé a consumir drogas, pero cuando consumía drogas sentía que me daban fuerza para poder enfrentarlo, pero no era así, simplemente me... Me quitaban todos los sentimientos, entonces claro, ya no importaba. Pero cuando estoy limpio... Algunas veces siento que están allí, en mi mismo cuarto, todos ellos, para volver a doblarme la espalda y atravesarme, para volver a ponerlo todo en mi boca, y halar mi cabello y besar mis hombros, llamarme niña y escupirme... Sé que no hay nada qué pueda hacer. Me hubiera gustado haber participado de alguna venganza, pero, igual murieron en el frente, seguro después de violar mucha más gente..." Shigma se recogió en él mismo y lloraba silencioso y amargamente. Su cara no fruncía mueca alguna, la saliva, la mucosa, las lágrimas, todo fluyendo lentamente por su rostro. Parecía que nunca había hablado de ello y se sentía descansado al hacerlo, pero a la vez le costaba mucho pensarlo y más ponerlo en voz alta. Trataba de incorporarse, pero parecía terriblemente debilitado por un horrible y penoso estado de descomposición.
"No puedo olvidarlo. Todavía lo tienen dentro de mí, lo siento cuando me tocan las costillas. Lo tienen en mi boca, lo siento cuando me besan y meten la lengua en mi boca, cada que succionó un labio. No sé por qué me gusta tanto. Quiero olvidarlo y que me deje de gustar"
"Tranquilo, está bien, estás conmigo."
"Lo siento, es apenas como la segunda vez que lo digo en voz alta, y cuando sale no puede parar de salir"
"No fue mi intención callarte, esto es difícil para ambos, estoy acá contigo."
"Algunas veces no sé si esto está pasando. No sé ni siquiera si eso realmente pasó. Algunas veces creo que tú no existes, que te estoy imaginando, que eres un producto de mi imaginación. No lo digo en serio y no lo digo pasando por alto lo que me dijiste de que no sabes qué es cierto y qué no, te entiendo cuando lo dices... Compartimos eso, aunque por motivos diferentes. Sé que tus motivos son... Yo. Y estoy... Y haré muchas cosas para resarcirme."
"Ok, me alegra saber que aún intentas hacerme reír continuando con esa farsa de la protección... En todo caso gracias por compartirme todo eso de tu pasado. Sé que es difícil. He vivido cosas y tú has estado allí"
"Sigh, Vamos a terminar muertos"
"Bueno... la mayoría de humanos terminan muertos. Estadísticamente, todos"
"Digo que nos vamos a asesinar. Tarde o temprano. Tú a mí y yo a ti. Es como lo que viene, lo que sigue después de que no seamos capaces de aguantarlo dentro"
"No importa, nos reinventaremos a nosotros mismos"
"La última vez que alguien dijo eso conmigo murió"
"¿Laura?"
"Sí"
"¿En qué contexto decía eso? ¿Prometieron matarse o algo así? ¿Eras feliz con ella o algo así? ¿Se amaban e hicieron algún pacto?"
"La felicidad y el amor, como los conocemos son inventos accidentales. Occidentales. Pero es bueno aparentar o por lo menos hablar de ello. Es paradójico. No sé cómo hablar de Laura. Ella me mostró muchas cosas que estaban dentro de mí. Muchas sin darse cuenta. Una de ellas fue que no soy capaz de compararme con los demás, por creerme superior o inferior. ¿Sabes qué es la igualdad? No sé de que se trata eso. Ella decía que la verdad es una y las verdades muchas, y que yo siempre decía lo mío con un mal disfraz y una desbaratada máscara y que no importaba a quién, siempre era un juego. Antes pensé que podía tener una sola identidad, sin antes pensar que somos una multiplicidad de ideas inventadas, mal hechas, un conjunto de retazos mal agrupados, de parches tal vez. No soy capaz de responder ninguno de los cuestionamientos míos y esperaba responder los de toda una sociedad. Soy muy ingenuo. Decía también que la importancia es solo un asunto de preferencia y no de prioridad. Siempre existen las palabras para describirlo. Como el día que tus padres mueren en tu vida y naces mas allá del día, como tú."
"Por lo menos muestras hacia ella una admiración y una pasión que no caben en ti. No lo sé, siento que la quisieras seguir amando, pero que ves su muerte como algo difícil de superar, digo, al contrario, como algo superable. Estas acostumbrado a no apegarte a Laura y estas luchando por conservar en el futuro el apego que tuviste mientras estuvo viva"
"Tal vez. Es... Es enredado, tal vez con ella me pasó que descubrí cosas que tú conmigo, pero los dos sin saber, tú me tenías a mí, que en ese momento era alguien que podía servir como de puente, de diccionario, para acceder a otras cosas, en ese momento no teníamos a nadie. Pero igual teníamos preguntas y cosas que queríamos experimentar. Y traumas y confusiones y... Y furias, rabias, muchas angustias y nos hacía, no sé. Violentos, tal vez, no que nos pegáramos, pero violentos en nuestras percepciones y respuestas al mundo. La normalidad, la diferencia, la... Identidad, eso que te decía del amor, la felicidad, es díficl lidiar con esos conceptos tan grandes porque... Bueno, existen, iba a decir que no existen, pero después de todo, se usan, la gente actúa como si existieran, pero también hacen eso con dios o la religión, y no es que de verdad existan, pero si uno actúa distinto dependiendo de eso, supongo que sí... No sé. No me gusta preocuparme por el futuro a largo plazo, es mejor un hoy inexistente."
"Pero el hoy existe, porque hoy es hoy. ¿No es así?"
"Sí, claro, tienes razón, lo único que existe es lo que nosotros queramos que exista, y hoy es hoy."
"Entonces sácame de aquí y vámonos a recorrer este podrido mundo con el dinero que tenemos, traiciona a Omega y ven conmigo, haz lo que quieres hacer, no te preocupes por conservar tu causa, tu plan de vida, tu estabilidad, tu locura, simplemente vámonos. Sé que eso es lo que quieres hacer, escúchame a mí y déjate llevar por mi voz, escapémonos del mundo y terminemos muertos, los dos, en un lago, cogidos de la mano, terminemos con todo, con el placer y el dolor, con la risa y la queja. Vámonos al extremo. Sé que no hay nada que te ate a la vida, no hay nada que quieras hacer, por eso no haces nada. Preocupémonos por hoy, simplemente por hoy hagamos lo que tú quieras hacer"
Ashly había vuelto a acariciar a Shigma por debajo de la ropa. Él lo hacía también de vuelta. Se besaban también. "Me pregunto qué sería de mi vida si realmente fuera quien quiero ser. Estoy seguro de que no sería nada de mi vida. Creo que ya me hubiera suicidado. Junto a quienes quiero estar la vida tiene ese algo de masoquismo e imposibilidad, de espacio blanco y puro listo para ser manchado, de imprecibilidad, de cosas impensables listas para ser creadas, de arte por vivir. Todo eso me llama a seguir, me llama a hacer cosas que no haría, que me mantienen vivo. La vida no es un reto para mí, es más un juego, un derroche, una curiosidad. Es una subversión inerte. Dejar que la inercia me lleve es tan solo parte de una estrategia. No quiero nada y no voy a hacer nada para conseguirlo, esa imposibilidad también me mantiene, ese sentimiento de que en cualquier momento voy a explotar. Como cuando sientes dolor en tu cuerpo y te das cuenta que eso es lo único que te recuerda que tu cuerpo está allí."
"El placer me remite al cuerpo. El placer también es dolor, y el dolor es una cantidad irremediable de placer, o viceversa. Ven Shigma. Está bien. Sé que te preocupas por mí, pero es hipócrita, es condescendiente. Puedo y quiero" Ya estaban sin camisas y quitandose los pantalones y con sus manos en todas partes el uno de la otra. Se rieron y se miraron y se abrazaban recostados. Se pusieron la ropa de nuevo. "Me gusta que cuando tienes un orgasmo pones cierta mirada intensa pero con los ojos cerrados, y tiemblas un poco. Allí es donde tal vez el placer ya no te acerca a tu cuerpo, a tu existencia, más bien como que te lleva más allá"
"Todo lo contrario Shimy, es llevar ese cuerpo al extremo. Parece que fuera un no-cuerpo... Pero es un ultra-cuerpo"
"Wow... Esa me gusta más. La alumna supera al maestro"
"Puaj, ya quisieras, hace mucho tiempo te superé. En el caso de hoy es la paz mental. Ultimamente no me preocupo por nada, me la paso con Cisne como me la pasaba contigo, haciendo nada, hablando de inexistencias presentes en nosotras"
"Es tarde para mí, tengo que irme"
"Te deberías quedar un rato"
"Sí... yo debería... tener menos tiempo. Pero tengo todo el tiempo. Sí, me puedo quedar otro rato."
"Y la próxima vez traes un condón y te las arreglas para que podamos tener sexo"
"Puedes estar segura"
Capítulo 17 : Se trata de decir lo que se dice (Todas son hijas dentro de ti)
"¿Tuvieron sexo?"
"¿Sin condón? Nah ¡Nunca haría algo así!"
"Pero hueles a sexo y estás toda húmeda."
"Es que... estábamos jugeteando. Casi lo hacemos, pero tal vez no era el momento. Nos tocamos un poco, y acariciamos y lamimos un poco. Me metió el dedo y yo lo alcancé a tomar con mi mano. Cosas de esas."
"Eres... muy explícita"
"Me gusta pintar un paisaje"
"Voy a ser sincera contigo, desde que me invitaste a este cuarto he estado esperando que me pidas que tenga algo contigo. No porque lo quiera, sino porque pensé que tú lo querías. Pensé que me deseabas o algo así."
"Pero ya te dije que no es así. Ni te deseo ni quiero nada contigo. No te voy a proponer nada."
"¿Por qué?"
"Tengo otras intenciones contigo"
"Pero a ti te encanta el sexo"
"Pero no todo es sexo, creo que... Además no es el espacio ni el momento para ninguna de las dos."
"Pero... ¿No tienes ganas de tener sexo?"
"No todo el tiempo. Puedes estar tranquila, no te voy a pedir que tengamos sexo. Soy una persona mayor que tú, sé que las dos estamos supeditadas a otras jerarquías acá, pero aún así sé que tengo una relación de poder contigo. Sé que si sintieras que debes tener sexo conmigo, te podrías confundir y de verdad acceder, pero no porque quieras sino porque tienes qué hacerlo. Pero no va a pasar. Te quiero. No quiero hacer cosas que te hieran, o que se aprovechen de ti."
"Está bien. Entiendo. Gracias. Yo... Había pensado algo similar, como que, te veo también como una hermana mayor y de cierta forma quería que me pidieras algo así, como algo... Así. Pero para sentirme necesitada... No porque yo quisiera algo contigo... ¡No pienses que no me pareces bonita!"
Ashley se rio "Te entiendo, en todo caso... Resulta que Shigma es amigo de tu hermana, o conocido al menos. Nos contamos un montón de cosas. Me contó todo. Que lo violaron y eso"
"¿Lo violaron?"
"Sí, fue horrible"
"Claro que sí, a las dos nos ha tocado"
"No, no fue horrible eso... Es decir, también, fue horrible la experiencia de escucharlo. No fue como cuando tú me contaste, él se puso como un muerto. Nunca lo había visto así. O bueno, parecido, pero no así."
"¿Y por qué me lo cuentas?"
"Estamos compartiendo cosas, tú me dijiste lo que pensabas de mí y yo te cuento que a Shigma lo violaron"
"Eso no te pasó a ti"
"No es lo que importa, te estoy diciendo cosas. Todo el tiempo me preguntas por él"
"Es por que tú todo el tiempo hablas de él"
"Pero ya sabemos todo de nosotras, ¿Qué más te voy a contar de mí?... Ah... Bueno sí, sé un poco más de el tipo que mató a mi madre. Era de un culto y... No sé cómo contarte..."
El tiempo en la clínica había adquirido una cadencia distinta. Las horas, antes vacías y hostiles, comenzaron a llenarse con una rutina de trabajo que Ashley se autoimpuso casi sin darse cuenta. Se descubrió a sí misma transitando los pasillos con un propósito que iba más allá de esquivar las demás internas o de esperar el próximo sedante. Ya no se sentía como un animal de caza, huyendo de documentalistas y acechando víctimas, camuflándose con el ambiente. Se sentía un árbol. Se sentía un insecto. Un hongo. Como algo que está en todas partes y hace parte de todo. Si bien desde antes ya sentía que tenía un radar afinado para detectar y leer a las otras internas, y hasta a las enfermeras y doctoras, esta vez se daba cuenta que no lo hacía para analizar sino para comprender. Y no un comprender que disecta, sino que quiere participar. Cisne se había convertido en su sombra constante, una presencia dócil que la acompañaba mientras Ashley asumía labores que el personal no daba abasto para terminar. Organizaban los cuartos de suministros, doblaban las toallas ásperas que olían a detergente industrial y reparaban las persianas atascadas de los salones comunes.
Para Ashley, mantener las manos ocupadas en el cuidado del lugar y de las demás internas era una forma de silenciar el ruido de su pasado. Además, le otorgaba un control ínfimo sobre aquel entorno que años atrás la había asfixiado... Aunque no, no era asfixia. Ella lo sabía, esa era otra idea que había abandonado. Sí había algo de control excesivo, la naturaleza de hablar de cordura y locura, de salud mental, como si hubiera una línea que se pudiera dibujar, a partir de la cual si se cruzara, ya se trataba de una enfermedad mental. Se sorprendía a sí misma guiando a Cisne, explicándole cómo organizar los estantes para evitar accidentes, o simplemente escuchándola hablar durante horas mientras limpiaban el comedor.
Un ruido ahogado, un gorgoteo húmedo y desesperado. La zona de las duchas. Ashley dejó caer el balde que llevaba y caminó hacia el sonido con la misma frialdad mecánica que la había mantenido con vida allá afuera.
En el suelo de baldosas mojadas, envuelta en espasmos erráticos, una de las internas nuevas se asfixiaba. Tenía los ojos desorbitados, inyectados en sangre, y sus manos arañaban inútilmente su propio cuello. Entre sus labios amoratados apenas asomaba el extremo de una toalla de mano, profundamente embutida en su garganta y empapada, bloqueando por completo el paso del aire. El instinto destructivo en su expresión más pura. Las demás internas que presenciaban la escena gritaban o se encogían contra los azulejos, paralizadas. Cisne se tapó la boca, a punto de entrar en pánico.
Ashley no dudó. No sintió el terror paralizante de las demás, solo una claridad absoluta y anestesiada. Se arrojó de rodillas junto a la chica, inmovilizó su cabeza con el antebrazo para evitar que los golpes contra el suelo le partieran el cráneo, y con su mano libre agarró firmemente el grueso pliegue de tela mojada. Apretó los dientes, hizo palanca con todo el peso de su cuerpo y tiró con una fuerza seca y bruta.
La toalla salió entera, produciendo un sonido de succión desgarrador, seguida inmediatamente por una bocanada de agua, fluidos y un grito ronco. La interna tomaba como podía bocanadas de aire estridentes, con las vías respiratorias laceradas e irritadas, y todo el cuerpo desobedeciendo todas las señales, tosiendo y rompiendo a llorar mientras tosía violentamente sobre el piso.
Ashley soltó la tela manchada, se puso de pie con lentitud y se limpió las manos en su sudadera gris. Miró a Cisne, quien la observaba desde la entrada del baño como si acabara de presenciar una resurrección.
"Ve a buscar a la enfermera de turno. Vegan, sienten a esa chica." Se volvió a limpiar las manos en la sudadera "Puaj. Se va a desmayar, cárguenla, que no esté acostada. Wow. No esperaba... Saber hacer esto." dijo Ashley, con la voz plana, inalterable "Y trae el trapero. Vamos a tener que limpiar todo esto. Voy a vomitar... ¿Qué demonios comío esta chica?" Ashley sonrió, satisfecha con su broma. Y secretamente, con no haber dejado morir a la chica.
Capítulo 18 : La necesidad de colgar. (Nuevas amistades, nuevos vicios y antiguos poderes)
"Por favor, dime que algún día me vas a matar"
"Si me sacas de aquí tal vez"
"Hablando de eso... Creo que es hora de salir."
"¿Del closet?"
"Ja Ja. ¿No quieres salir? Todo el asunto legal ya prescribió, ya pasó, las cosas quedaron claras, los registros de tu madre y tu padre y tuyos están en órden y los registros de Edith y Christian también. Omega se encargó de todo. Él está metido en una trayectoria mucho más grande que esto. Creo que fuimos un pez pequeño para él, usó el dinero para sus cosas, lo multiplicó, nos lo devolvió, ni siquiera cobró su parte y ahora está metido con militancias de resistencia internacionales y... No sé, creo que están planeando un golpe de estado, no sé, eso lo digo entre nosotros, estoy suponiendo, pero realmente hace meses que no hablo con él y las últimas llamadas todo era en teléfonos públicos y con nombres claves y... Creo que a final de cuentas sólo quería saber que estábamos bien, a su manera, pero ya no nos puede contactar por... Supongo que sé cómo te sentiste cuando te dejamos acá... Una vez más... En todo caso, tu dinero es tuyo y creo que es hora de que te pueda empezar a pagar todo lo que te debo"
Ashley estaba aplastada por toda la información que Shigma le compartía. Ni siquiera entendía muy bien cómo eran las mentiras que se tuvieron que tejer cuando la traicionaron y la entregaron, pero entendía que se estaban despejando y Shigma sí iba a cumplir lo que había dicho de empezarle a pagar lo que le había quitado, como la vez que le seguían la corriente con los planes de matar gente, pensabe que en eso Shigma también estaba simplemente diciéndole cosas para tranquilizarla, siguiéndole la corriente "No... No sé qué pensar... Todavía no entiendo bien y... No sé cómo sería mi vida afuera... Lo quiero pero a la vez me da miedo. La primera vez que salí... Había cierta espectativa, no sabía qué me encontraría, pero ya sí sé. Y no sé si me gusta. Y además sí pensé que era una conspiración... Tal vez diferente a la que es... Y... Y ya se me ha torcido la realidad tantas veces que... Me cuesta." Ashley lagrimeaba un poco, pero sin sentirse como que el llanto la iba a descomponer, pero tampoco ese dolor de cabeza como cuando sospechaba que tenía más llanto atrancado que no lograba sacar.
"La banda de Daphne y mi prima van de gira. Yo estoy encargándome de ser un manager de gira, y estar en el puesto de merch, soy básicamente el roadie y el conductor. Nos puedes acompañar. Sería visitar unas ciudades, dormir en la van y la carretera, y moteles y no sé, bailar su música en un lugar diferente cada semana y volver luego de unos tres o cuatro meses."
"Me asusta volver a consumir y volver a todo eso de lo que me separaste"
"No estás aquí para dejar de consumir, sí es una ventaja todo lo que has logrado, pero estabas acá mientras prescribían los términos de unas situaciones legales en las que Omega nos metió... Bueno, y yo. Nos metimos. Igual él ya no está y no me voy a poner a culparlo y eso ayudó a que no tuvieras cargos, bueno, a que ninguno tuviéramos cargos y que te pudieras quedar con tu dinero. Puedes venir. Confío en tí, confío en que podrás afrontar todo lo de afuera y yo estaré ahí contigo."
"Shimy, no entiendes, yo no debo. Sabes lo débil que soy."
"Débil y cobarde además. Aunque... Ya has señalado que lo fui más yo, así que, entiendo. Te estoy ofreciendo una gira. Te has acostumbrado a esto, estás dependiendo de esto ahora. Tienes que arriesgar tu estabilidad. Sabes que a personas como tú o como yo no nos queda nada qué perder. No tienes nada ni a nadie en la vida, te estoy ofreciendo que si te vas a gastar, lo hagas a mi lado."
"Prefiero quedarme acá sin hacer nada"
"Yo sé cuál es tu punto. Tú sabes lo mucho que yo amo la inercia. Pero no es como si te llevara a cargar equipo. Aunque sí lo vas a hacer."
"¿Tengo qué hacerlo?"
"No. Me gustaría que me acompañaras. Sabes que significa mucho para mi. Laura y tú son mis musas."
"Puaj, horrible comentario. Ojalá nunca lo hubieras dicho... ¿Qué tal tus violaciones? ¿Eso no te inspira?"
"Ok, ok, tienes razón, yo me busqué eso. No te quedes con mi versión, háblalo con tu doctora, ella te apoya en tu camino, consúltalo con ella, si ella te dice que no estás lista, y si tú todavía dices que no estás lista, no te diré más, sabes que cuentas con todo lo tuyo y que yo sólo lo estoy teniendo mientras cumples tu mayoría de edad. Yo estoy trabajando así que tu dinero está creciendo solito, no lo estoy tocando para nada. Pero, sí quisiera que te dieras este chance... Además, si vienes con nosotros te puedo presentar a la hermana de Shirley"
"Está bien. No sé cuál es mi objetivo al tratar de resistirme. Sé que siempre termino haciendo lo que tú dices. Bueno, en realidad, lo que dices es lo que yo quiero desde el principio. Quiero ir contigo y conocer a Daphne y ver música en vivo y... No sé. Ser libre. Ser. Siento que tengo que poner algo de resistencia. Quiero pedirte un favor. No es una condición, si quieres no lo haces. Necesito que definamos cuál es mi papel en las GP."
"Las GP eran una fachada para Omega tener varias formas de financiar su crecimiento y nos dio la oportunidad de tener una fiducia donde estaba todo tu dinero, pero ya no se necesitan. No tienes qué tener ningún papel en eso. Por el momento lo único que puedo hacer es invitarte a tres o cuatro semanas de perdición conmigo y una gente que estoy acompañando. Pero luego de eso, todo es tuyo"
"Creo que no entiendes. Ya no estoy haciendo lo que hacía contigo."
"Sé que no. Estás encerrada."
"No... Sigues sin entender. Qué raro es que seas tú el que no entiende. Estoy preguntadeso porque... Tengo... Quiero hacer cosas. Quiero... Estudiar y tal vez... Hacer algo."
La doctora Shermann se acomodó en su silla, observando a Ashley con esa mezcla de autoridad profesional y genuina preocupación.
"Quiero dejar algo muy claro desde el principio Ashley, la decisión final sobre tu alta siempre estará y seguirá estando exclusivamente en sus manos" Pausó y miró un poco a Ashley. Esperaba una reacción, pero al no tenerla, seguía "Clínicamente haz demostrado avances significativos en estos últimos meses. Puedes salir y tienes todo el derecho a hacerlo... Creo que de hecho se te debe. Si sientes que es lo que verdaderamente quieres y debes hacer en este momento. Sin embargo, mi responsabilidad es ser completamente franca. Salir de estas instalaciones es un paso inmenso, pero hacerlo aferrada a Silas es algo que no le recomiendo en absoluto. Él es un joven que aún arrastra tormentas muy oscuras, dinámicas que ya te han quebrado y arrastrado en el pasado, cuando saliste por primera vez. Tienes la capacidad y los recursos para reconstruir tu vida allá afuera, pero entrelazar tu recién recuperada estabilidad a alguien que aún se boicotea a sí mismo no es el camino más prudente. La puerta está abierta Ashley, pero quiero que reflexiones detenidamente con quién eliges cruzarla."
"La verdad es que... Sé que no estoy lista para volver a la ciudad. No estoy lista para volver a vivir por mi cuenta. Y por eso sólo voy con ellos unos meses. Pero volveré"
"Confío en ti... Y quiero que confiés en ti y en tu proceso. Y por eso es que tienes qué cumplir eso que acabaste de decirme. Y Volver"
Ashley se subió al auto.
De alguna manera, que era obviamente ilegal y negligente, Shigma había llegado a un acuerdo y la niña podía acompañarlo a su gira. Ella miró a la doctora Shermann. La doctora lloraba, Ashley se sintió algo culpable y triste, pero pronto se le pasó.
Algo la llamaba a abrir los ojos. En parte era la sensación de que valía la pena llenarse de esperanzas de nuevo. Así era cada vez que salía de los bosques tranquilos. Así era cada vez que salía del cascarón en el que había pasado toda su adolescencia. Así era cada vez que salía de la clínica de reposo. Abría los ojos. Se dejaba inundar por el mundo y sus instrumentos. Se dejaba amar por Shigma y por su extraño y fuerte amor.
Ella ya conocía a algunas de las chicas de la banda. Una de ellas la recordaba bien. "Es un placer tenerte de nuevo en nuestras presentaciones. Hiciste falta. ¿Sabes? Este chico no fue el mismo cuando te abandonó. Le pregunté mucho por ti los primeros días" Ashley sonrió. Hacía un buen tiempo no sonreía con tanto entusiasmo. Quería sonreír. Le gustó saber que Shigma cambiaba sin ella. Le gustó saber que le hacía falta a Shigma.
"No sé si vuelva Cisne. Quiero escapar. Sé que Shigma quiere que yo escape. Él quiere matarse conmigo. Él quiere que nos suicidemos. No sé qué pienso al respecto todavía, pero sé que me enfretaré a eso en su momento." Le dijo a Shirley. Porque Shirley la escuchaba. Y ella se sentía una cuando le hablaba. Era una sola la que se sentía en su cuerpo. Hasta nunca a ese millón de Ashleys que se odian. Era una mientras estaba en el auto y se encaminaba a la carretera. Era una lluvia de emociones. Todas eran buenas emociones. Shigma era un ser mucho más tranquilo, como si ya no estuviera tan consumido por la ansiedad y el nihilismo extremo que tanto lo agobiaban, tal vez gracias a que se había olvidado de su teoría, estaba mucho más centrado en su arte ahora. Se notaba en sus ojos que su pasado seguía siendo su tristeza, pero se notaba que ahora lidiaba mucho mejor con el mundo vivo que lo rodeaba. Ella era una.
Se sentó atrás con las demás chicas. La bajista, la baterista y Daphne, la hermana de Shirley.
"Hola. Soy Daphne, ella es Christina. Supongo que si vamos a dormir en el mismo cuarto por dos semanas podemos conocernos mejor y llevarnos bien." Daphne tenía razón y muy poco parecido a Cisne. Era de mediana estatura, con el cabello liso y con cara de mujer. Según calculaba era dos años mayor que Ashley, pero parecía mucho mayor. Su aspecto cansado no era sorpresa para alguien que conocía lo que había pasado mientras luchó por la cordura de Shirley.
"Me llamo Ashley." Se dieron la mano. Ashley le dio un beso en la mejilla. Sentía que debía hacerlo.
"Vienes con Silas ¿No? Él me habló algo de ti cuando nos encontramos acá cerca del parqueadero"
"Sí. Yo le digo Shigma. Cuando lo conocí me dijo que le decían así"
"¿Hace cuánto lo conoces?"
"No sé, tres, cuatro años"
"Mucho más que yo. ¿Eres o fuiste su novia o algo así?"
"¿Él qué les dijo que yo era?"
"Dijo que eras alguien muy especial para él. Dijo que eras lo más especial para él. ¿Ya nos habías escuchado tocando?"
"Sí. O tal vez antes, cuando se llamaban de otra forma, y no estaban las mismas. No te recuerdo a tí."
"¿Y te gustaba la música?"
"Claro que sí."
"Éramos de varias bandas, pero nos cansamos de tocar con músicos hombres e hicimos nuestra banda de chicas. Tocábamos en bares, era una experiencia mucho más íntima, pero es hora de hacer una gira pequeña, yo por ejemplo nunca he tocado al aire libre."
"Yo iba a un bar donde tocaban algunas, creo. Tener un grupo es hermoso, es hermoso conectarse de varias manera, las vibraciones en el cuerpo y el baile... Sería hermoso que yo supiera tocar bien un instrumento. Sólo me sé algunas notas en guitarra y en flauta dulce"
"Bueno, en estas semanas podrás aprender uno que otro truco. Queremos trabajar las canciones lo más que podamos y grabar un disco. Estamos pensando en llamarlo Lágrimas de Cisne o tal vez Cisnes de Hielo. ¿Qué te parece?"
"Me parece genial. Quisiera tener una ambición, un objetivo o alguna meta en la vida. No quiero nada. Me gustaría escuchar tus canciones."
"Eres muy parecida a Silas, es como si fueras su hermanita. Hasta esa mirada seca y crítica que lucen como si quisieran que uno sintiera que las cosas están mal. Están locos los dos. Algunas veces, y de algunos ángulos, creo que tú también crees, como él, que el mundo es vulnerable a tus caprichos celestes."
"Lo sé. Te contaré mi historia, bueno, nuestra historia, en el camino. Sé que tú también me contaras muchas historias, porque yo sé que tienes muchas. Tenemos tres meses para conocernos mejor. Y espero que eso llegue a suceder." Ashley besó a Daphne en la mejilla de nuevo y se le recostó un poco. A Daphne no pareció molestarle. Se notaba que eran una banda de chicas muy unidas, una sororidad, de alguna forma y tendría tiempo de conocerlas a todas. Ashley no sabía realmente qué la había empujado a comenzar una relación de este tipo con la hermana de Cisne, pero seguro sabía que no tendría nada de qué arrepentirse.
Capítulo 19 : La tortura conversacional. (Fantasmas en el trópico)
"¡Maldito seas Shigma, deja de vivir y de morir por tus malditos fantasmas, me estás torturando con todo esto! Le dije, y él me respondió que lo sentía y no podía evitarlo. Siempre arrastró todo lo que me rodea con ese maldito espiral. No me molesta morir, pero seguro odio que las demás personas se hundan allí. Y eso es básicamente todo. Por eso es que lo golpee ayer. Me disgustó que no le molestara que le dijera la verdad. Nada le disgusta. Siento que él me ayuda a existir, porque le confesé que me sentía inexistente y que quería colgar de algo. Del dolor. Hubo un tiempo que pensé, o tal vez acepté, que me hiriera como forma de comunicación, para dar sentido a las cosas y a la existencia, pero ya no. Y hubo una época en la que yo lo hería. Ya soy demasiado inofensiva. No es que quiera hacer daño. No te hago daño a ti. Ya sabes, existe un lazo muy difícil que no quiero romper y se encuentra entre tú y yo. Por muchas cosas. Tenemos casi la misma edad y a pesar de que nuestras familias y nuestro desarrollo de niñas a mujeres fue diferente, tenemos nociones muy cercanas. Y eso que tan solo he pasado contigo pocos días." Ashley y Daphne estaban acostadas sobre el pasto cerca de la entrada a la cabaña en la que se estaban hospedando, mirando hacia el cielo, tratando de encontrar en las estrellas explicaciones a lo que ellas llamaban el día de hoy, aún después de saber que ya existen personas que han intentado este método de una infructuosa o dramática manera. No les importaba lo que otras personas habían intentado, les importaba lo que ellas iban a hablar durante la noche. Les importaba lo que iba a pasar durante su tiempo juntas.
"Lo sé. Creo que uno sabe cuando la otra persona es así. Creo que tú en el fondo sabías que alguien como yo podía ser compatible contigo. Eres muy especial Mónika"
"Aún no entiendo por qué no me dices Ashley. Tu hermana me dice Ashley"
"No puedo creer que Silas no me lo hubiera contado antes. Es increíble. El otro día me lo encontré cerca de la clínica, ¿recuerdas que te dije? y él me preguntó y yo le conté todo. Absolutamente todo. Él me dijo que iba a visitar a una amiga y ya. Ni una sola palabra."
"Él es así. Me pregunto dónde están Christina y Micela. Ya deberían estar llegando."
"A Christina creo que la vi hablando con un chico. Pero no estoy muy segura. Micela debe estar sola, caminando por las rocas, fumando yerba, como siempre. Desde aquí puedo escuchar gente gritando, cantando. Tal vez están allá. Festejando con el resto."
"No con Shigma. Él está en nuestro cuarto"
"¿Nuestro cuarto? ¡Ya sabes cómo me molesta eso Mónika!"
"Cálmate. Acabamos de tener sexo. Él está exhausto. Bueno, la verdad siempre está exhausto, pero esta vez no ha dormido desde antes de ayer. Le di unos calmantes y le dije que durmiera un poco. A mí me gusta dormir con él. Espero que a las chicas o a ti no les incomode."
"El trato era que él dormía en la van. Quiero levantarme desnuda, con poca ropa en la mañana y no podré hacerlo si él está allí. Pero bueno, qué más da. Él ya ha visto a Christina y a Micela desnudas y creo que algún día me verá a mí también. Lo invitamos a que viniera con nosotros porque pensamos que era gay, por eso fue que ellas se cambiaron con él en la habitación y además que pareció no importarle."
"No lo sé. Algunas veces se comporta como una chica. Pero eso es porque lo violaron unos tipos. Claro que también lo violaron unas chicas. Sé que le gustan las mujeres y los hombres así que no sé. Conmigo es muy sexual, pero creo que de otra forma se considera asexual."
"No sabía que lo violaron. Y creo que no me lo debiste haber contado."
"Creo que no" Ashley se levantó un poco apoyándose en sus codos. De pronto estaba encima de Daphne y quería besarla. "Mónika, creo que estás un poco confundida" Ashley la intentó callar de nuevo con sus labios y luego con todos sus deseos, para cuando Daphne se dio cuenta y quiso hablar de nuevo se encontró con que ninguna de las dos llevaba camiseta y con que Ashley era muy buena haciendo lo que estaba haciendo. Se cubrió rápidamente y se separó de la que pensó nunca le daría un beso con lengua.
"Escucha Mónika, creo que no estamos en la misma estación. No sé si te di señales equivocadas, no creo, pero sí quiero dejar claro que no quiero esto."
"¿No te gustó algo? ¿Lo estoy haciendo al reves?"
"No es eso. Lo acabas de hacer con Silas Depronto no te viniste. O eres insaciable. Y eres más promiscua de lo que pareces. ¿Lo sabías? Mira, quiero que entiendas que no se trata de eso, es sólo que yo no quiero preocuparme por tener algo con alguien y tú estás algo perturbada y en un tiempo vas a volver al lado de mi hermanita y yo volveré a actuar y audicionar, y creo que lo último que necesitamos es esto"
"Está bien, no es para tanto. No significa nada. Iba a darte un rato de placer. Es mi promiscuidad al servicio de los que quiero. Mi historia sexual es algo desorganizada, pero estoy segura que no tiene nada de malo que dos amigas se den placer gratis cuando nadie las está mirando. Eso no tiene por qué interponerse en nuestra amistad o en mi relación con Shigma. Yo sé que Shigma ha tenido cosas con otras chicas y chicos. Lo que él o yo tengamos con otros y lo que yo tenga contigo o con algún chico es una diferente relación. Son diferentes personas y cada una está en un plano y un nivel que la otra no abarca. Tú eres mi amiga, con besos o no y Shigma es mi amante, mi amigo, mi hermano, mi cuerpo y algunas veces a quien más odio. Además no es celoso. Porque como te digo, lo que yo tenga con alguien más no tiene que ver con lo que tengo con él. Es algo especial y que hemos forjado con mucho trabajo."
"Entonces soy yo la que no está lista para esto. Sé que tú me comprendes. Espero que no hayas experimentado nada de esto con mi hermanita... Sabes que todo lo que le pasó me afectó mucho, me molestaría mucho si hubieras hecho algo así, pero confío en que no. Esto entre tú y yo es, por el contrario, algo muy diferente. Es nuevo y excitante, pero también sé que tengo que darme tiempo siempre que voy a aprender algo. Te aseguro que te diré a ti cuando quiera experimentar. Algunas veces los chicos no son suficiente. Es más... Sí creo que soy lesbiana... No sé. No quiero tener nada con ningun chico. Pero tampoco con tigo. Espero que no sea un problema."
"Nah, ella está segura conmigo, no le haría algo así, Cisne es también como una hermanita"
"Pero también dijiste que Silas es tu hermano"
"¡Ja! sí, y lo es. Pero es diferente. Si quisiera algo contigo a cualquier costo me aprovecharía de ti, pero no es así, está bien que no pase nada. Te quiero. Daphne, quiero que sepas que puedes contarme cosas. No sólo soy buena besando y tocando, también sé escuchar en silencio. Y bueno, soy una chica con capacidades que no siempre son explotadas. Como tú y como todos, tengo habilidades que considero únicas y más valiosas. ¿Te gustaría ir por una guitarra y mostrarme canciones que no conozca?"
"Sí que eres especial Mónika. Creo que nunca me cansaré de decirlo. Tal vez entre las dos podamos hacer alguna canción. Tienes un talento, sé que ya has echado a andar proyectos con Silas, pero no me molesta incluirte en mi vida."
Casi dos semanas habían pasado y para nadie era un secreto que Daphne y Ashley eran amigas inseparables, hermanas, que hacían todo juntas y aunque discutían se veían como si hubieran sido amigas toda la vida. Algunas veces, embriagadas por ese espíritu de compañerismo y de invencibilidad que las abordaba cuando estaban juntas, salían a animar el público durante los conciertos y bailaban, movían sus cuerpos, levantaban sus camisetas por unos segundos, encendían antorchas, literlmente, bombas molotov, y amenazaban con quemar a todos, lanzaban agua, cantaban versos improvisados o recitaban un poema que habían hilvanado la noche anterior entre drogas y euforia. Ashley se había convertido en una vocalista secundaria, aunque usaba más palabra hablada, en un tono parco, seco, atonal, que canto. Otras veces proponían divertidos juegos mientras la horas pasaban en el camión entre una ciudad y otra. Esto causaba una pequeña molestia a las otras dos chicas, que se sentían un poco excluidas y perdidas en las conversaciones por la noches y madrugadas en el cuarto de mujeres, o en los viajes cuando las cuatro iban en la parte de atrás. Aunque la verdad, la mayoría del tiempo, las chicas estaban ocupadas con asuntos de la banda, como para querer congeniar con Daphne y Ashley, que estaban más bien de paseo. Micela se la pasaba fumando yerba y practicando el bajo y el saxo, y Christina era más social y no le costaba, como a las otras hacer amigos fácilmente en cada parada. Shigma hizo lo posible por encajar, Ashley y Daphne hicieron lo posible por que las otras dos chicas no se sintiera ajenas y Shigma hizo lo posible por que Ashley no le dijera absolutamente todo a Daphne pero obviamente las intenciones de Shigma fueron superadas por el entusiasmo y el nuevo regocijo que brindaba una nueva, fresca y mucho más ligera y delicada amistad. Lo que no le contaron lo supuso. Y no era tan difícil, después de conocer un poco las agitadas y trastornadas vidas de estos dos personajes.
Shigma no sentía celos o lejanía de Ashley, pero sí sentía que las cosas no deberían verse tan bien. Él siempre sentía que faltaba este toque trágico, este toque que dice al mundo que el jarrón va a caer de la mesa y que la leche se va a derramar. No podía decir que Ashley se estaba alejando de él, porque en realidad pasaban muchas noches juntos, algunas veces acompañados de Daphne, no sexualmente, sino como pasando el tiempo juntos, pero sí se quejaba constantemente de las ilusiones que Ashley se estaba formando, porque sabía que de esas idealizaciones sólo queda la decepción. No quería tener que ver con alguna otra desilusión de Ashley. O esos eran los miedos que sentía y en los que se escudaba.
Sabía que lo de Daphne y Ashley iba a terminar mal y que el único culpable a los ojos de las perjudicadas iba a ser él. "Me agrada que estes aprovechando todo esto al máximo."
"Lo sé. Sólo estoy tratando de dejar tantas marcas y recuerdos como pueda. ¿Ves lo mucho que me ama y necesita Daphne? Siento que si no me doy esta oportunidad, de nada servirá haberla dejado pasar."
Capítulo 20: Otra forma de inercia (Yo era mi final.)
Ashley había tenido un sueño horrible en el que ella y Shigma se suicidaban, o no era del todo claro, pero ciertamente el uno mataba al otro, o viceversa, o ambos se mataban. Se despertó sudando y como hacía rato no la despertaba un mal sueño. Un torrente incesante de imágenes, palabras sueltas y monólogos desquiciados, pero no había sido más que un delirio. Un mal sueño inducido por el agotamiento, el residuo de los químicos en su sistema y el eco de los fantasmas que aún se resistían a abandonar su cabeza. Dentro de ella tenía la noción de que el motivo real de la salida a pasar con las chicas en su gira podía en efecto haber sido una excusa para un pacto suicida de parte de Shigma. Descansaba de haber despertado de esa pesadilla, pero también la sentía como parte de la claridad ahora.
Ashley contempló el techo de su habitación en la clínica. La luz de la mañana entraba opaca por la ventana a través de la cortina recortando las sombras con una nitidez que le resultó extraña. Respiró hondo. Por primera vez en muchísimo tiempo, el aire no se sentía pesado ni asfixiante; se sentía como una oportunidad. Sentía una claridad ajena, o inusual. Como esas veces en las que su propia voz y sus propias manos como que se manifestaban a través de ella, pero como si vinieran de adentro. Como si hubiera desbloqueado esa voz, una voz que antes le susurraba cosas, ya era como un río al que podía agacharce y tocar sumergiendo la mano en él y entendiéndolo. El laberinto de confusión del que acababa de despertar se desvanecía rápidamente, dejando en su lugar una resolución sólida, casi palpable.
Se acordó del dinero, que seguía allí, intacto, esperandola. Durante mucho tiempo esa fortuna había sido sangre, culpa y un posible escape hacia la nada, pero ahora, sentada al borde de la cama mientras observaba a Cisne dormir plácidamente, Ashley creía verse formar dentro de ella una idea de cómo esos recursos podían ser otra cosa. Ya lo había pensado y hasta dicho antes, quería hacer algo con eso. Con ella. Quería hacer algo. Creía que era lo nuevo y diferente, el propio querer y que esta vez el miedo de fallar, o de lo que podría significar, o de lo podría salir bien para otros pero no para ella, no se sentían como detrimentos, sentía que cualquier resultado iba a ser el que tenía qué ser, se encontró con pocos deseos para el resultado y más por el intentarlo.
Miraba las paredes que la rodeaban y pensaba en cómo era la clínica antes. Cómo eran los lugares en los que había estado en la gira con las chicas, visitando otras ciudades que nunca había visto. Pensaba en la diferencia entre sentirse asfixiada y sentirse refugiada. Quería construir algo que tuviera sentido, algo que se opusiera a lo que sentía como una maquinaria de destrucción y opresión que se cernía sobre todas, quería más bien dar herramientas para que cada quién se pudiera cobijar. Quería sanar.
Se vistió con su propia ropa no como rebelándose, no como haciendo una afirmación, sino pensando en lo feliz que la hacía poderse vestir. Tenía un plan estructurado. Un plan real, de vida, sin muertes ni venganzas. Caminó hacia el consultorio de la doctora Shermann.
Antes de que pudiera pronunciar una sola palabra sobre todos los planes que tenía, como quería crear un pabellón mixo, cómo quería poner instrumentos de verdad en la sala de música, y conseguir voluntarias pero tal vez poder contratar personas para que les dieran talleres, pero sobretodo, cómo sentía ardiente y afanoso su deseo de recuperación, la psicóloga la hizo pasar y cerró la puerta con un gesto remarcablemente solemne. El rostro de la doctora Shermann estaba tenso, despojado de su habitual compostura neutra. Sostenía un reporte sobre el escritorio.
"Ashley, toma asiento, por favor " Ashley reconoció el tono de inmediato. Era un tono de las fracturas irreversibles. No se sentó. Se quedó de pie, con las manos dentro de los bolsillos de su sudadera, sintiendo que la gravedad del cuarto aumentaba.
"¿Es Omega?" preguntó, aunque en el fondo de su pecho ya conocía la respuesta.
"No... Es Silas" respondió la doctora Shermann, usando el nombre real que tan poco encajaba con el chico de la sonrisa de mercurio. "Parece que luego de que volvieran de su salida artística, él estaba tomando de nuevo trabajos en lo que podía y en uno de esos hubo un enfrentamiento, que no debío haber ocurrido, pero ocurrió, y que no debío haber escalado, pero... Terminó siendo a gran escala. Anoche. Hubo un incendio y una estructura, no sé, un edificio colapsó. Silas no logró salir. Lo siento profundamente, Ashley. Ha muerto."
El silencio que inundó la oficina no fue un zumbido ensordecedor ni un nudo en la garganta que la obligara a enmudecer, como le ocurría en el pasado. Fue un silencio diferente. Un silencio que se sentía que no salía desde adentro, sino que la aplastaba desde afuera, absoluto, vasto y definitivo. Shigma, el chico que se jactaba de estar muerto en vida, el que jugaba a acelerar su propio final por pura inercia y cinismo, finalmente había encontrado lo que tanto invocaba de una forma ajena, cruel y víctima de una situación social volatil e injusta con la juventud de su ciudad. Ashley cerró los ojos, esperando instintivamente que el mundo se desmoronara, esperando el asalto del pánico, el impulso de gritar, de rasgar su ropa, de recaer en la oscuridad de la locura.
Pero la locura no llegó. Abrió los ojos y sostuvo la mirada compasiva de la doctora. Lloró. Se sentó. La doctora se sentó con ella y la abrazó. Estaba viva. Tal vez Shigma se había consumido en su propio fuego, devorado por la guerra afuera y adentro de él, pero ella se sintió nacida de las cenizas, sobreviviente accidental.
La doctora la acompañó al funeral. La madre de Shigma estaba allí con sus hermanas, tías de Shigma, y Micela, su prima. Se saludaron y lloraron juntas. Ella no sabía qué tanto sabía la familia de Shigma al respecto así que no se atrevió a mucha conversación. Micela estaba afuera fumando yerba y le contó más detalles acerca del accidente y de los días de Shigma antes de su muerte. Shigma había estado trabajando principalmente como diseñador independiente para varias casas de imprenta, pero algunas veces volvía a tomar trabajos peligrosos en la frontera. Le dolió pensar que se sintió tan en deuda con ella, que prefirió seguir tomando esos trabajos antes que pedirle dinero. O usarlo, después de todo como tuto tenía un estipendio. Pero también pensó que así como ella se sentía algunas veces atada intrínsecamente y casi que ineludiblemente a la clínica, tal vez él se sentía así también con ese tipo de trabajos. Obviamente estaba siendo explotado y él lo sabía, hablaba de eso, pero también había una pulsión. Tal vez también una culpa. Ya estaban las dos chicas hablando más de Daphne y de la banda, desatrasándose de cómo les estaba yendo grabando el álbum y en las vidas de cada una y ahí fue que lo vio. Mientras Ashely fumaba ella y veía a Micela hablar, detrás de ella, a casi media cuadra estaba él. Omega. Acompañado de la gerente del banco. "Micela, puedes darme un momento" Ashely le devolvió el cigarro y caminó rápidamente
"Hey... ¿Qué haces acá?"
"No estoy acá Ashley"
"Señorita Starkey. Espero que esté viviendo al máximo con sus ganancias" Dijo la que ella había pensado que era gerente de un banco
Ashley le sacó la lengua, pero no en un gesto infantil, sino con la boca ancha y arrugando la nariz. Luego le escupió los zapatos tacones que se veían muy caros "Si no supiera que este tipo está tan bien conectado como está, los amenazaría con intenciones de cumplir mis amenazas, no puedo claro... Y la verdad sea dicha... Tampoco sería capaz. Pero quiero que sepan que así me siento"
"Disculpa querida, Ashley no está bien de la cabeza. Nunca lo ha estado y nunca lo estará. Y seguro nos culpará. Pero está bien Ashley. Puedes sentirte así. Vine un momento nada más y esperaba encontrarme contigo. No lo estaba anhelando, sólo digo que conté con ello. Ni siquiera debería estar acá, no quiero que tú o la familia de Shigma estén en riesgo. Pero vine a entregarte esto." Omega le entregó a Ashely una caja rectangular cerrada. "Cuando estuvimos viviendo en el motel tuve que vender las dos casas. Tu madre no está enterrada en el jardín. Me contaste que era uno de tus recuerdos si no sabías si eran ciertos o no. No lo es. A tu madre la encontraron en el suelo de la cocina. No muy lejos de donde encontraron a Edith. En todo caso, vendí tanto tu casa, como el apartamento de la madre de Shigma. A ella le dí su dinero, que ella usó para irse con sus hermanas, y tu dinero lo sumé a tu cuenta. Shigma me pidió que me deshiciera de la mayoría de cosas y algunas pocas, me pidió que las almacenara. Dos en especial. Una para mí. No te voy a decir que es. Yo mismo no sabía, se supone que sólo accediera a ella si algo le pasaba. Y la otra para ti. Fue una apuesta estúpida. Como están las cosas soy un hombre buscado por lo menos por 4 gobiernos, incluído el nuestro. Los chances de que él muriera antes que yo... Supongo que, como siempre fue usual, él sabía algo más que nosotros." Dos hombres armados que parecieron salir de las sombras hicieron unas señas que la supuesta gerente le comunicó en el hombro como dándole un código morse con caricias "Gracias querida. Tengo qué irme. De nada Ashley"
"Maldito. Hasta nunca... Y gracias, supongo. Por todo. Y olle tú, bancaria... Lamento escupirte en el zapato"
"No hay problema. Que estés bien Ashely"
"Bueno si no hay problema ven, que puedo escupirte en el otro" esta vez sacó la lengua un poco más juguetona. Pero sólo un poco. Sí había salivado cuando ofreció escupir por segunda vez.
Los vio caminar unos metros y luego parecieron meterse aun carro que salió y luego se escondió en las sombras.
Se devolvió a donde estaba Micela.
"¿Quiénes eran?"
"Viejos amigos. No se pueden quedar" Ashley empezó a abrir la caja, estaba empacada como un regalo, pero seguro no la había empacado Shigma. Una vez quitó el envoltorio sí se notaba la caja real en la que estaba. Era de papel kraft y cartón simple. Adentro había un rollo de papel barato enrollado con una cinta de pelo. "Oh no" Ashely la reconoció de inmediato y se puso a llorar. Era el primer dibujo qe había hecho de ella, ya terminado en acuarelas, envuelto con la cinta para el cabello que ella le había regalado a los pocos días de conocerse. "Oh no" Ashley lloró inconsolablemente en los brazos de Micela.
Las primeras semanas tras la confirmación de la muerte de Shigma estuvieron marcadas por un vacío denso, una ausencia que Ashley llenó entregándose a rutinas y actividades físicas y emocionales de la clínica. Ya lo había hecho una vez. Ella sabía cómo funcionaba. Aunque esta vez era distinto. Ya no era una niña de 9 años. Sí, tenía qué pausar mientras estaba arreglando su habitación, y cuando se ofrecía a labores de cocina algunas veces tenía qué parar y pedir que la disculparan mientras salía a fumarse un cigarrillo y llorar sola en un baño. Pero sabía que tenía dentro de sí lo que se necesita para quedarse quieta y cambiar. O moverse y seguir igual. Se sentía invitada a dejarse arrastrar por un espiral nihilista que solían alimentar cuando estaba con Shigma, y lo visitaba, pero no se quedaba allí. Usaba la memoria de Shigma como un espejo de lo que ya no quería ser. Claro su muerte había sido, como las de muchos, una consecuencia de algo mayor, no había sido él quien se había quitado la vida. Pero tampoco no había sido él. Él mismo decía que estaba muerto. Y tomaba parte en esos trabajos riesgosos. De cierta forma también había elegido sucumbir a la inercia de la guerra y la autodestrucción. Ella también se sentía interte, sabía que tenía una relación cercana con la muerte, pero no estaba muerta.
Shigma le había dejado la fiducia a Daphne, pero a Ashley le faltaban pocos meses para poder tomar control usual. Ya tenía varias ideas y las compartía con la doctora Shermann. No todas eran realmente planes, algunos con los que se acercó tan decidida esa vez a su consultorio no eran más que bocetos de planes, pero poblaban a sus momentos terapéuticos de propósito, de empuje. Lavaba el origen de abuso y sangre y se convertía en una palanca para el cambio.
Se estableció oficialmente como voluntaria residente de la institución. Para internas jóvenes como Cisne y las chicas de las nuevas cohortes que llegaban aterradas, dopadas y desconectadas de la realidad, Ashley se erigió de forma natural como una figura de contención. Era una hermana mayor que no juzgaba y conocía de primera mano la textura de la oscuridad y la asfixia de los laberintos mentales por los que ellas apenas comenzaban a transitar. Había todavía muchas cosas coercitivas, normalistas, aplanadoras de sentido, con las que no estaba deacuerdo de cómo se piensa en la locura, y la cordura y lo normal. Pero creía que no eran cosas que dependieran de la clínica. Sino que cada persona tendría qué descubrir para poder navegar el tener qué estar encerradas y vigiladas. Tal vez esa parte era una inevitabilidad no porque estuvieran menos cuerdas que la gente afuera. Si no tal vez por eso mismo, eran normales y estaban vulnerables a ser manipuladas, si no aprendían de sí mismas.
Canalizó su intensidad hacia el intelecto. Con la supervisión de la doctora Shermann, comenzó a recibir currículos, libros y tutorías. El estudiar a la gente y sus maneras y poder leerlos, dejó de ser un arma cínica que antes usaba para manipular o emitir juicios que le permitieran librarse molestias de otros en el mundo exterior, y se fue transformándose en una vocación académica. No era necesariamente rigurosa, no estaba tan lista todavía para matricularse en una universidad. Ni quería hacerlo tampoco, no quería participar de la maquinaria, del monstruo, sólo quería saber cómo funcionaba, para no ser digerida, sino ser una especie de bezoar, un tumor, quería aprender del enemigo. Tal vez incluso no lo veía como un enemigo. Tal vez ella era una parte de un ecosistema en el que la clínica y otras instituciones eran como icebergs, o monstruos gigantes. Tenía que saber defenderse de ellos, pero también cohabitar con ellos y de vez en cuando, cazarlos para comer. Además aprendía con rapidez y la empujaba cierta urgencia por entender cómo su región había llegado sentirse como un contexto social profundamente enfermo.
Su primera gran intervención material en la clínica fue la recuperación del antiguo jardín central. Durante años, las políticas de segregación impulsadas por el miedo, la paranoia de guerra y el autoritarismo de gobiernos de turno, sin mencionar fondos que se asignaban al cuidado del desarrollo emocional y cognitivo, o en palabras de la doctora “salud mental”, habían dividido las instalaciones, eliminando los espacios de convivencia mixtos.
Ashley financió y participación en el diseño la remodelación del área, exigiendo que volviera a ser un patio mixto. Lo transformó en un santuario protegido, un perímetro con zonas verdes y una huerta donde chicos y chicas podían interactuar libremente, leer bajo la sombra de los robles o simplemente existir sin la presión de la normalidad. Era un intento de fomentar el cuidado y la cooperación, y dar un paisaje natural agradable. Una trinchera de paz contra la opresión que devoraba la ciudad adentro y afuera de los muros. Se llamó Jardín Sara NicKiara, por su madre.
Al cumplir la mayoría de edad, Ashley no abandonó la clínica; su permanencia dejó de ser un confinamiento involuntario para convertirse en una elección vital. La doctora Shermann, ahora operando más como una mentora académica que como su psicóloga tratante, supervisaba de cerca sus intervenciones mientras Ashley avanzaba firmemente en sus estudios a distancia. Juntas, habían logrado instaurar un modelo de apoyo mutuo dentro del pabellón, un sistema donde el diálogo, la responsabilidad compartida y la expresión artística sustituían de forma progresiva la severa dependencia a los sedantes en los casos en los que se podía aplicar.
Cisne, la adolescente que antes coleccionaba pensamientos de muerte, confundida porqué ella estaba adentro y no afuera, si era tan normal, ahora dirigía el grupo de teatro y expresión del hospital, encontrando en los personajes y en las historias la catarsis emocional que el mundo exterior, con su hostilidad y sus guerras, le había negado.
"Ya casi salgo. Este tal vez sea mi último fin de semana intermitente y pueda vivir permanentemente con mi hermana. Podrías venir a vivir con nosotros." Dijo Cisne sonriendo, mientras compartían un té en una de las mesas del jardín, una tarde en la que no había ninguna actividad, así que estaban las dos solas.
"Eso me gustaría. No habría nadie más con quienes me gustaría vivir que ustedes dos"
"¿Alguna vez piensas en irte de aquí, Ashley?" preguntó con la mirada puesta en la línea de los muros que las separaban de la ciudad "Ya eres mayor, tienes dinero y estás estudiando. Podrías estar en cualquier otra parte. No sé realmente si sí tienes qué estar acá" Ashley observó el contraste entre el verde vibrante de los robles recién podados y el cielo gris e industrial que dominaba el horizonte. Pensó en Shigma, en su mente brillante devorada por el nihilismo, en su negativa absoluta a sanar y en cómo se había dejado consumir por las sumatorias de ese fuego. De él había aprendido a tratar de desarmar la hipocresía del mundo, incluído él, pero ella había tenido que aprender por sí misma a reconstruir las piezas para hacer algo habitable con esos pedazos.
"No tengo qué estar acá. Ni afuera tampoco. Este es mi mundo por ahora Cisne. Tal vez no lo sea siempre, en su momento tendré que pensar en eso, por ahora tengo cosas qué hacer acá. Hay fuerza en la inercia también, te da la oportunidad de encontrar hacia donde tienes qué fluír. Y depronto te das cuenta que ya estás yendo hacia donde ibas" En su rostro se dibujó una sonrisa tranquila y desprovista por completo de las antiguas muecas de ironía o desdén "La sociedad sigue asfixiándose, haciéndose la guerra por intentar encajar en un orden violento que no tiene sentido. Tal vez acá podemos tomar a las víctimas de eso y ayudarlas con un orden distinto, un sentido distinto. Un lugar donde podemos respirar... Pero por ejemplo, en este momento... Estoy pensando mucho en tu invitación... Y tal vez se acerque el momento en el que la voy a atender. Extraño mucho a tu hermana. Quisiera estar con ella. Alguna vez pensé que... Tal vez ahora sea el momento. Déjame termino unas cosas. Si me visitas en unas semanas podemos volver a hablar del tema."
Quería que su nombre elegido, Ashley, cobrara un verdadero significado. Del fuego cruzado de su hogar, de la brutalidad y la destrucción que había sufrido, de las violencias que había recibido, por gente cercana, incluyendo a quien piensa como el amor de su vida, Shigma, y tal vez un fuego cruzado en el que ella misma participó y en cierto punto, que se impuso a sí mismo, ella había logrado germinar. Las cenizas ya no representaban el rastro fúnebre de lo que se había perdido, sino la tierra fértil donde, contra todo pronóstico, comenzaban a abrirse nuevos pétalos.