Como Abajo... ¿También Arriba?: Profundo Para Abajo y Liviano Para Arriba.
La espiritualidad como abstracción merece escrutinio. Hablar de dioses, espíritus o dimensiones trascendentales constituye quizás una de las operaciones cognitivas más superficiales que existen. No porque estos fenómenos carezcan de realidad experiencial para quienes los vivencian, sino porque la operación misma consiste en nombrar lo ausente a costa de lo presente.
El humano tardío habiendo perdido gran sintonía con los ritmos biológicos que rigen su existencia, proyecta en el vacío lo que olvidó que puede percibir directamente.
Esta proyección se vuelve sistema, dogma, institución. La profundidad reclamada por tales discursos es sospechosa precisamente en proporción inversa a su anclaje en lo verificable. Un ritual agrícola que sincroniza siembra con fases lunares contiene más conocimiento operativo que los tratados sobre la naturaleza del alma, y puede ser logrado con el mismo nivel de profundidad poética o moral. No tengo ningún problema con la búsqueda de significado, es un asunto vocacional, y puede ser parchado, es más la pretensión de que el significado sólo se encuentra donde no hay materia, o donde las propiedades de la material son supuestamente inmedibles, están fuera del alcance de ser experimentadas.
La polilla lunar, esa que metamorfosea hasta perder capacidad digestiva ofrece metáfora precisa. En su etapa larval, consume vorazmente. En su estado adulto, carece de sistema digestivo funcional. Vive brevemente, reproduce, muere. En el abstracto, en lo imaginario, todo puede metamorfosearse hasta el cansancio, dicen “la imaginación es infinita” como si es fuera una ventaja. Conociendo bien que uno no puede mantener más de dos o tres cosas en su atención a la vez. Los discursos contemporáneos sobre elevación espiritual, ascenso dimensional o trascendencia material imitan este patrón. Cuanto más abstracto el lenguaje utilizado, mayor la certeza subjetiva de profundidad alcanzada. Esto funciona como trampa cognitiva: el esfuerzo intelectual invertido en conceptualizar lo inconceptible se interpreta retroactivamente como prueba de la importancia del objeto conceptualizado. La inversión es ilusoria. Un concepto complejo no garantiza un referente complejo. A veces el concepto complejo disfraza la ausencia completa de referente. En esta operación no sólo se pierde conexión con la naturaleza sino también con lo inmediato, incluso aquello que no es tangible ni medible.
¿Qué Hay en un Prefijo? (pre= antes, fijo=que no se mueve)
Los prefijos trans- y post- operan un poco dentro de esta economía de abstracción.
Trans- sugiere movimiento a través de un límite.
Post- sugiere temporalidad posterior a un evento. (la palabra “posterior” se entiende claramente)
Ambas operaciones presuponen que existe algo llamado humano, definido, delimitable, con fronteras claras que pueden cruzarse o superarse temporalmente. Esta presuposición es problemática desde múltiples frentes.
Primero, no existe consenso filosófico, antropológico ni biológico sobre dónde termina lo humano y comienza lo no-humano.
Segundo, incluso si existiera tal consenso, los eventos históricos que supuestamente marcarían la transición están distribuidos geográficamente, temporalmente, socialmente, políticamente, etc, de manera desigual. Lo que es post- para algunos grupos es simultáneamente pre- para otros.
Tercero, estos prefijos mantienen el humano como centro organizador incluso cuando pretenden abandonarlo. La negación siempre confirma implícitamente la existencia de lo negado.
Está la opción de que se aplique "posthumano" a personas específicas, como se usa PhD, supongo... me queda la duda de, ¿hasta qué punto fue humano? ¿cuándo fue la cena de nombramiento como posthumano, y qué tipo de bebidas se sirve a alguien que pasó de ser humano a algo posterior, este ser posterior... también come chucherías y mecato?
Hay una descripción de lesbiana que dice: no-hombres que se ven en atracción con no-hombres. Esta definición sigue poniendo en el centro a los hombres y en ningún momento habla de las lesbianas. no-hombres que se ven en atracción con no-hombres puede referirse a dos imanes. Un animal cazador que utiliza aparentes presas de sus presas para atraerlas, son no-hombres que se ven en atracción con no-hombres (una de esas serpientes que blande su cola como un gusano para atraer aves).
Postracial plantea interrogantes específicos que merecen desarrollo independiente. ¿Implica postracial la existencia medible y sensible de poblaciones diferenciadas genéticamente junto con la desaparición del concepto social de raza? ¿O implica la desaparición de ambas dimensiones, la biológica y la social? En práctica observada, ningún discurso postracial ha abandonado completamente la categoría racial; tal vez intenta reconfigurar su significado, y es más un asunto de marketing (o semiótica, defenderán algunos) que de fondo.
Esto genera una paradoja operativa: mientras persisten homicidios motivados por percepción racial, mientras persisten disparidades económicas correlacionadas con identificaciones raciales históricas, la declaración de lo postracial funciona como afirmación prescriptiva no descriptiva. Es deseo enunciado como logro.
Similar situación ocurre con postgénero. Mientras feminicidios continúan ocurriendo sistémicamente, mientras violencia bélica afecta desproporcionadamente a cuerpos femmes y feminizados, mientras personas trans enfrentan tasas exponencialmente mayores de mortalidad por causas prevenibles, afirmar lo postgénero como condición actual constituye desconexión entre la realidad y... La realidad, básicamente.
Transhumano me presenta capas adicionales de complejidad porque involucra tecnologías explícitas como motores de transformación. Las implicaciones que escapan del control humano directo incluyen inteligencia artificial autónoma, modificación genética heredable, interfaces cerebro-computadora permanentes, entre otras, has más formas de transhumanismo, pero déjenme hablar mal de las de los techbros primero.
Estas tecnologías desarrollan trayectorias propias independientemente de las intenciones humanas originales, una vez desplegadas, sus lógicas internas determinan evoluciones posteriores no necesariamente alineadas con valores humanos originales.
Creo que la teoría crítica o proponentes de "la naturaleza humana" tendrían mucho qué decir al respecto. Y sería entretenido escucharles. Pero no tan formativo como ellos esperan que sea. Pero la idea no es cuestionar lo que textos acerca del posthumanismo han adelantado... sino... porqué escoger un prefijo como ese? el posthumano es un ser que existe en un estado posterior al de ser humano... ¿Es el perro un post-ancestro-común con-el-lobo? ¿?Es el lobo mismo también un post-ancestro-común con-el-lobo? Preguntas tontas que no desestiman teorías evolutivas, pero sí me hacen pensar en cómo nombramos lo que nombramos.
(...) 'cuz after all, he's just a man(...) y muy onvre, si me preguntaran...
Y tal vez aquí surge una pregunta, tal vez crucial: si quitamos al humano como referencia central, ¿qué nombres permanecen significativos? La Mutación continúa ocurriendo sin requerir denominación humana. El Amanecer ocurre independientemente de observadores. El Plutonio existe como elemento químico fuera de categorías antropocéntricas. Las Ranas realizan metamorfosis sin conceptos sobre identidad corporal (escribí esto y me acordé además del texto de Aristófanes, recomendado). La Electricidad fluye según leyes electromagnéticas que precedieron y sobrevivirán a humanidad. La Simbiogénesis opera en linajes celulares miles de millones de años antes de Homo sapiens. Los cambios climáticos afectan biosfera independientemente de interpretación humana. El Cáncer prolifera celularmente sin necesidad de categorización médica. La Inflación económica requiere sistemas monetarios pero no humanos específicamente, teóricamente podría ocurrir en cualquier civilización tecnológica con ciertos tipos de intercambios. El Género como espectro hormonal existe en múltiples especies. Los Derechos requieren estructuras sociales pero no exclusivamente humanas. La Raza como construcción social desaparece sin sociedad humana. El Espíritu como concepto requiere mente conceptualizadora. La Libertad como ideal político requiere colectividades organizadas. El Emprendimiento económico necesita mercados. Y sin embargo todas esas palabras son humanas. Si se va el humano, se van las palabras que lo describen y nuestro entendimiento de lo que describen, y tal vez las razones para describir. Y depronto muchas de esas cosas cambiaran, como si se fueran las abejas o los escarabajos, porque todo está conectado, y no es del todo un ejemplo justo, porque las abejas y los escarabajos cumplen muchísimas más funciones de las que nosotros... Pero este párrafo es acerca de cómo las cosas que son definidas por palabras, no están tan amarradas a las palabras que las definen como creemos. Para nosotros sí, nosotros creamos esas palabras, entonces claro. Pero ningún escarabajo, por su cuenta, tiene nada qué ver con la palabra escarabajo.
Quisiera resaltar al animismo como una mirada capaz de establecer una relación diferente con estas categorías. Tradicionalmente definido como la creencia en que entidades no-humanas poseen agencia o espíritu, esta definición misma refleja sesgo occidental dualista que separa materia de conciencia. Perspectivas indígenas y tradicionales frecuentemente operan bajo ontologías donde no existe tal separación fundamental. Animismo no implica atribución de características humanas a animales, plantas o elementos. Implica reconocimiento de que personhood, agencia, interioridad no son exclusivas de humanos. Esta diferencia es sustancial porque rebate, critica, llama rendir cuentas, a jerarquías ontológicas previas. Cuando roca, río o águila poseen estatus equivalente a persona humana dentro de relaciones comunitarias, la pregunta sobre lo transhumano pierde sentido porque nunca hubo humano privilegiado ontológicamente. El problema surge cuando intentamos traducir estas ontologías a marcos conceptuales occidentales que sí operan bajo presuposiciones dualistas y antropocéntricas. La traducción inevitablemente pierde algo irreductible.
¿Qué hay en más prefijos?
Voy a proponer unos términos, sueltos, no muy seriamente, ni muy rigurosamente, pero el ejercicio es proponer unos prefijos.
Co-humano es una propuesta alternativa frente a post-humano. Mientras post- sugiere sucesión temporal, co- sugiere coexistencia espacial y relacional. Co-humano no declara fin o superación del humano sino multiplicación simultánea de modos de existencia humana junto con otras formas de vida y materia... Incluyendo otros humanos. Esto cambia radicalmente la dinámica política. Post-humano como proyecto tecnológico frecuentemente implica abandono o sustitución de formas existentes de vida. Co-humano como proyecto político implica expansión de comunidad moral hacia entes tradicionalmente excluidos sin eliminar condiciones materiales de existencia actual. Les voy a contar por qué "post" revela una asimetría temporal peculiar. Nadie dice post-partum mientras ocurre el proceso de parir. Durante gestación y nacimiento, existe continuidad material entre cuerpo materno y feto/nuevo individuo. Se le llama embarazo. Solo después del evento completo se aplica distinción temporal. Por analogía, declarar condición post-racial mientras persisten homicidios raciales equivale a declarar fin de embarazo mientras aún ocurre violencia obstétrica. La temporalidad no corresponde con la materialidad.
Intrahumano propone dirección opuesta a co-humano. Sugiere exploración de dimensiones internas, latentes o potencialmente activables dentro de la experiencia humana existente sin trascenderla necesariamente. Esta aproximación evita tanto el anhelo de superación como la afirmación de completud actual. Intrahumano reconoce que condiciones consideradas límites fundamentales podrían revelarse como restricciones históricamente contingentes. Capacidad cognitiva, rango sensorial, duración vital, todas varían según contexto cultural, tecnológico, ambiental. Sin embargo, intrahumano mantiene humano como categoría operativa, lo cual recupera parte del problema original.
Ahora, Parahumano introduce el sufijo griego para indicar proximidad, adjunción, equivalencia lateral. Para- implica posición paralela, no superior ni inferior, anterior ni posterior. La tecnología para-médica complementa la medicina convencional sin sustituirla. El estado para-gubernamental funciona junto con instituciones oficiales. Aplicado a humano, parahumano sugeriría modos de existencia coexistentes que comparten terreno ontológico sin reclamar jerarquía.
Estas tres propuestas: co-, intra-, para-, comparten característica distintiva respecto a trans- y post-: ninguna presupone teleología direccional.
Trans- apunta hacia destino específico a través de transformación.
Post- presupone conclusión de proceso seguido por nueva fase.
Co-, intra-, para-, describen relaciones espaciales simultáneas, no secuenciales. Esto tiene implicaciones políticas importantes porque elimina narrativa de progreso como justificación para sacrificios presentes en nombre de futuros hipotéticos. También elimina excusa de urgencia temporal para medidas coercitivas justificadas como necesarias para alcanzar estados futuros deseados. La política se transforma de carrera hacia destino a negociación continua entre presentes múltiples coexistentes.
Si vemos lo anterior como ingredientes de una receta, miremos cómo podemos cocinar eso junto. Al considerar spiritualidad, prefijos temporales, tecnología transformativa y ontologías alternativas simultáneamente emerge patrón común: todos operan bajo presuposición compartida de que humano constituye unidad coherente con fronteras definidas que pueden modificarse, trascenderse o abandonarse, y hemos visto como esta presuposición falla empíricamente. Los humanos nunca existieron como entidades aisladas de ecosistemas que las sostienen. Los cuerpos humanos albergan microbiomas que contienen más células microbianas que células humanas. Los sistemas nerviosos incorporan señales químicas de intestino, placenta, tejido adiposo. Las mentes emergen de redes neuronales que dependen de disponibilidad nutricional, sueño, exposición a luz solar, oxígeno, etc. Las identidades personales se constituyen mediante lenguajes aprendidos socialmente que existen independientemente de individuos particulares y cuyo uso depende también de condiciones biológicas, que a su vez dependen de condiciones geológicas, políticas, sociales, etc, que a su vez se ven afectadas por condiciones de la moral humana, o el quehacer humano. Ninguna línea nítida separa interno de externo, propio de ajeno, humano de no-humano, más allá de un par de límites poéticos que generaciones se fueron tomando cada vez más en serio, y menos vivencialmente.
Esta falta de fronteras definidas hace problemática toda nomenclatura basada en superación, sustitución o posterioridad. Si el humano nunca fue entidad discreta, ¿puede dejar de serlo? ¿puede empezar a serlo para dejar de sero?
La transformación requiere un sujeto transformable, pero el sujeto mismo es un efecto emergente de relaciones múltiples, no la causa independiente de ellas. Transhumanismo, post-humanismo y similares cometen un error categorico similar: toman efectos secundarios como sujetos primarios.
Por ejemplo, la “Inteligencia Artificial” presenta capacidades sin agencia, esun martillo sin clavo, sin mango, sólo cabeza; y tampoco parece haber mucho esfuerzo en ver cuál es su uso, porque el objeto de su creación no es en realidad ser usada. Por ejemplo la modificación genética altera líneas celulares específicas sin cambiar naturaleza básica de organización multicelular, sus canales protéicos de formación de tejidos, y otros aspectos que no están consignados en los genes (como tener cinco dedos) se pierden... Bueno, precisamente entre los dedos. O por ejemplo esas interfaces neuronales que expanden canales comunicativos sin alterar limitaciones termodinámicas de procesamiento biológico, pero cuyo uso profundo como ayuda a potenciar capadidades en personas con diferentes capacidades sensoriales y motoras es relegado en favor de entretenimiento y captura de atención.
Lo co-humano, intrahumano, parahumano reconocen esta realidad ontológica difusa mejor que trans/post-. Coexistencia implica reconocer que múltiples modos de existencia operan simultáneamente sin jerarquía predeterminada. No se trata de humanos mejorados reemplazando humanos originales sino de humanos coexistiendo con otras inteligencias, otras sensibilidades, otras formas de agencia. Esta perspectiva recupera intuición animista sin requerir una adopción completa de cosmologías indígenas específicas que serían apropiación cultural inadecuada, y sin rechazar tampoco el lugar que las tecnologías que avanzan los pensamientos trans/post presentan. El reconocimiento de una agencia distribuida aparece en ecología profunda, teoría de sistemas complejos, estudios de ciencia y tecnología. Cada disciplina llega vía diferentes rutas epistemológicas a conclusiones parcialmente convergentes (o completamente divergentes, complementarias o no) sobre el descentramiento del sujeto humano.
Una aplicación práctica de “co-humano” exige posibles reconfiguraciónes institucionales profundas. Los derechos concebidos y concedidos actualmente a personas físicas humanas exclusivamente deberían ser revisados con detenimiento y extenderse de formas astutas a entidades con las que compartimos agencia, sensibilidad, capacidad de daño o beneficio. Esto podría incluír animales vertebrados superiores, sistemas artificiales avanzados con aprendizaje autónomo, formaciones micelares con varios niveles de relacionamiento, seres microcelulares, virus/priones, ecosistemas completos con funciones reguladoras críticas, etc, No como concesión humanitaria desde posición privilegiada sino como reconocimiento de estatus ontológico previo igualitario, incluso el mismo sistema de “derechos” merece revisión y esto reclama una conversación constante, más que emisiones o radiaciones absolutas de edictos y dictámenes, el plan es no caer en más providencias ni destinos manifiestos.
La Barca de Teseo Semiótica Navegando en la Inmensidad de lo Inombrable (Pero Navegable!)
Una paradoja política inmediata se hace sentir fuertemente: las instituciones actuales construidas sobre exclusión no pueden fácilmente acomodar inclusión sin colapsar (o transformarse theséicamente). Las soluciones intermedias producen categorías híbridas con consideraciones parciales que frecuentemente resultan peores que nada al crear ilusión de progreso sin redistribución material real, y sin involucramiento suficiente de las partes.
La temporabilidad también necesita reconsideración bajo un marco co-existencial. Las narrativas de progreso lineal presuponen tiempos homogéneos medible universalmente donde eventos anteriores causan eventos posteriores en una secuencia irreversible.
La evidencia geológica, paleoclimática, cosmológica sugiere temporalidades múltiples operando simultáneamente a diferentes escalas. El Tiempo biológico difiere de tiempo geológico que difiere de tiempo cósmico... Con matices: hay formaciones arbóricas que han vivido cientos si no es que miles de años, hay formaciones micelares que han vivido miles sino cientos de miles de años, y cómo podríamos ver a los animales que siguen teniendo un estrecho lazo con sus antepasados de decenas de millones de años, sino como un lazo que reta las temporalidades múltiples, al tener un cambio cromosomático y genético mínimo, ante un planeta entero que cambió en escalas planetarias, mientras ellos no? Pero esto no desmonta las temporalidades múltiples que hablamos, la ejemplifican, la enriquecen.
Las civilizaciones humanas ocupan ventanas temporales insignificantes comparadas con duración planetaria. Pretender que proyectos trans/post-humanos representen culminación de historia ignora que humanidad misma representa fenómeno episódico en escalas temporales relevantes para sistemas terrestres. Lo que llamamos crisis climática podría entenderse mejor como un reajuste planetario eliminando una perturbación temporal humana específica. Desde esta perspectiva, la supervivencia humana puede no ser un objetivo universal sino cuestión de interés local restringido.
El lenguaje espiritual abstracto reaparece aquí con función diferente. Términos como alma, espíritu, trascendencia pierden significado metafísico pero recuperan utilidad fenomenológica describiendo estados subjetivos de disolución de ego, ampliación perceptiva, sensación de conexión con totalidad. Estos estados ocurren bajo diversas condiciones: meditación prolongada, ayuno, privación sensorial, sustancias psicodélicas, experiencias límite, rituales colectivos intensos. Hay explicaciónes neurocientíficas que reducen estas experiencias a patrones de actividades cerebrales (corporales, energéticas) específicas. Esta reducción explica un mecanismo causal pero no invalida una realidad fenomenológica subjetiva. Ambas descripciones coexisten sin contradicción lógica. Un problema surge cuando alguna descripción exclusiva se afirma como única verdad posible descartando todas las demás.
Estos prefijos alternativos ofrecen vocabulario para navegar estas tensiones sin caer en absolutismos contraproducentes. Co-humano enfatiza simultaneidad, relación, mutualidad. Intrahumano enfatiza potencialidades internas, latencias, reservas no explotadas. Parahumano enfatiza equivalencia lateral, proximidad sin subordinación. Cada término ilumina aspectos diferentes del mismo territorio conceptual confuso. Ninguno resuelve completamente problemas filosóficos subyacentes pero todos proveen herramientas lingüísticas para formular mejores preguntas: una mejora en reformulación de preguntas más que en respuestas definitivas.
La materialidad persiste independentemente de denominaciones conceptuales. Muchas polillas metamorfosean sin teorías evolutivas, o incluso sin ser descubiertas. El plutonio decae radiactivamente sin comprensión científica. Los cánceres proliferan sin diagnósticos médicos. Los ríos fluyen sin cartografía hidrológica (y sin que los encausen en nombre del progreso, y no tienen como aspiración vocacional el ir al mar. Si llegan, llegan, si no, pues no.).
Nombrar no crea la realidad que nombra aunque permite coordinación social alrededor de esas realidades. La terminología adecuada facilita acciónes colectivas. Una terminología inadecuada genera confusión y ansiedad, y es capturada fácilmente por agentes y actores con objetivos bien específicos. Con planes. Con esquemas. Con conceptos. Trans/post- frecuentemente genera ambas consecuencias simultáneamente según el grupo social afectado. Personajes privilegiados, que proponen ser avanzados tecnologicamente, reparten promesas de liberación mientras poblaciones marginadas experimentan aceleración de desplazamiento, precariedad, desposesión y eliminación. Estos beneficios distribuidos asimetríamente producen evaluaciones morales divergentes sobre mismos procesos.
Un animismo revisado bajo la óptica contemporánea ofrece recursos conceptuales valiosos. El reconocimiento de agencia en no-humanos corrige el predominante error histórico de atribuir exclusividad de personhood, de “personicidad” a los homo sapiens. Sin embargo, versiones pop del animismo frecuentemente trivializan cosmologías indígenas reduciéndolas a estética consumible despojada de obligaciones relacionales concretas. Un animismo “auténtico”, es decir, cuyo nombre, cuya terminología, se adecúe y empareje con las realidades que describe, requiere reciprocidad material: si reconoces monte como entidad con derechos, debes protegerlo activamente, no solo venerarlo conceptualmente, tu discurso, tu humor (tanto el sentido del humor, como los aceites y sustancias que te envuelven y que emites) deben estar alineados con esto. Si reconoces río como persona, debes cohabitar espacios y converaciones donde se viva el garantizar su flujo continuo, su pureza química, y un acceso equitativo (a lo humano y no-humano). Reconocimiento sin cambio conductual es performance vacío indistinguible de la espiritualidad abstracta del monoteismo abrahmánico. Por más elaboraciones y elucubraciones de profundidad y verdad que tenga, son humo, discursos vacíos, distración, ilusiones, espejos. Incluso sus aciertos son robos de otras corrientes de pensamiento. Incluso sus historias, sus terminologías, sus símbolos, son hurtos, ejercidos a punta de violencia bélica y eliminación sistemática.
Las tecnologías (incluídas la religión y espiritualidad) deben evaluarse bajo criterios co-existentes no teleológicos. Preguntarse si la technología nos hará post-humano es una pregunta que invita a otras que sirven más para distraer y desequiparnos apra ser presa fácil de personajes dedicados a la opresión y la extracción violenta, y a la eradicación de otredades, de lo que sirve para revisar cómo la tecnología modifica relaciones existentes entre humanos, entre humanos y entorno, entre componentes técnicos diversos.
La supuesta “Inteligencia artificial” (que repito... No es más que el nombre de otro producto de cierto plástico digital, un nombre de marketing similar a “styrofoam”, o “icopor” en colombia, que son nombres del poliestireno, que es simplemente uno de los tipos de plástico, que es notablemente difícil de reciclar) no se mide por su proximidad a la conciencia humana simulada, a pesar de inocuos intentos evidente y transparentemente fallidos y estúpidos de aparentarlo, pero qué tal medirla por el impacto en distribución de poder económico, por la toma de decisiones política, por el acceso a información, por autonomías, etc, y no digo que sea mejor para eso, ni que así es que deba usarse, es más, digo que de juzgarlo por cosas así veríamos mejor sus fallas.
Qué tal no medir la biotecnología por su capacidad de superar límites naturales que vienen de convenciones impuestas e implementadas por discursos mercantilistas, obtusos y sesgados, sino ver cómo opera en la reducción de sufrimiento evitable, en la extensión saludable de vida, en la sostenibilidad ecológica... Una vez más, no digo que ese sea su “uso real” sino que tal vez podemos medirla, juzgarla, en sus operaciones, más que en sus ideologías o identidades de marca. Evaluación consecuencialista supera evaluación esencialista porque conecta medios tecnológicos con fines políticos explícitos en lugar de asumir inevitabilidad histórica de determinados resultados.
La Barca Sin Nombre Hecha de Nombres, Llega a Tierras que sí Tienen Nombres.
Vamos con unos resúmenes:
La violencia sistemática sesgada en contra de ciertos cuerpos (razas, géneros, etc), demuestra una falsedad empirica de declaraciones prematuras sobre condiciones superadas (post-). Mientras persistan extracciones, sometimientos, opresiones, eliminaciones, de categorías, no existe post-dicha categoría. Esas declaraciones en sentido contrario funcionan como mecanismos psicológicos defensivos permitiendo a privilegiados sentirse liberados de responsabilidad histórica sin cambiar comportamientos materiales. La cognición disonante resuelta mediante una ficción lingüística. El lenguaje postracial, post-género, post-humano sirve una función idéntica: permitir afirmación simbólica de igualdad sin redistribución material de recursos, poder, seguridad.
Las alternativas terminológicas propuestas necesitan más conversación y trabajo de campo antes de promover una aceptación generalizada, el objetivo de este artículo no es ofrecer esto como palabras que se viralicen y tomen fuerza.
Lo cohumano gana fuerza si logra articular coaliciones efectivas entre movimientos ambientalistas, laborales, de justicia racial, disability justice, derechos animales.
Lo intrahumano resulta útil si inspira investigaciones científicas que exploren capacidades humanas subutilizadas sin promover ideales de perfeccionamiento individual tóxicos.
Lo parahumano funciona bien si facilita colaboración horizontal entre disciplinas tradicionalmente segregadas: biólogos trabajando con ingenieros, artistas con científicos, comunidades indígenas con académicos institucionales. Utilidad pragmática valida terminología mejor que elegancia teórica.
La historia muestra ciclos recurrentes donde diferentes civilizaciones declinan mientras sus pronósticos de eternidad persistían. Maya, romanos, mayas nuevamente, imperio británico, el US/Israel contemporáneo (puesto que me tocan directamente, me aprecen esa amalgama de lo abrahmánico en sus peóres manifestaciones, eso zionistaevangélico que representa para mía la cobardía mayor, el nihilismo que peor renuncia al ser y al sentido) de diferentes maneras, pero similarmente proclamaron una singularidad excepcional, permanencia infinita, superioridad definitiva, destino manifiesto, promesa divina, igual cayendo en espejismos y fragmentación para permitirse robar, violar, matar, impersonar (hacerse pasar por) y luego aplanar a su sinsentido.
Estos patrones invitan a una humildad epistémica apropiada frente a las especulaciones acerca de futuros remotos. Curiosamente este hubris que los hace pensarse divinos, y no sólo divinos compartiendo con lo divino, sino como los únicos y en el centro del universo, más empuja a perder el sentido y el significado, y vemos como los futuros, como si fueran velas, se quisieran ir apagando.
El cambio es continuo, persiste sin persistir igual. La quietud, la estasis, son ilusorias, ilusiones observadas en escalas temporales demasiado breves para detectar transformación gradual. Acceptar impermanencia radical libera toda esa energía (psíquica, incluída) gastada defendiendo posiciones ontológicas rígidas hacia trabajo constructivo de mantenimiento, reparación, adaptación continua.
Este artículo finaliza reconociendo una provisionalidad inherente y rechazando el hubris (del que salen monstruos a medias como los avanzes digitales que plagan estas segunda y tercera década del siglo 21).
Este, como los otros artículos/blogs, representan momentos específicos en flujo conceptual continuo, son snapshots.
Futuras revisiones modificarán conclusiones actuales basadas en nueva información, experiencias acumuladas, errores identificados. O ese es el plan, cada artículo casi que ha tenido qué desmentir tonterías que un artículo anterior dijo.
La flexibilidad cognitiva se hace más valiosa que certidumbre prematura.
Las preguntas son mejores que las respuestas cuando el contexto cambia rápidamente.
La conversación abierta es preferida sobre el monólogo concluyente.
Pero eso es aspiracional. No tengo muchos interlocutores en este blog. Invitaría a los posibles lectores a continuar una ruminación propia, contribuir modificaciones, sugerir direcciones alternativas, el blog vive mediante la participación colectiva, no la autoridad individual declarativa. Por eso mis apps, textos, canciones, son todas abiertas y dan la bienvenida al remix y a reapropiación, a cambio de conversación.
Y bueno, el blog continuará en una próxima entrada, si persisten las condiciones materiales básicas de infraestructura digital, acceso eléctrico, estabilidad política regional, y mi propia salud personal. Las probabilidades estimadas son decrecientes pero aún no son cero.
La acción presente de esta página, este blog, estas canciones, estos textos; tienen valor independientemente de la continuidad futura garantizada. Una persistencia incierta pero posible.
Para este texto el único referente es el manifesto para cyborgs de doña Haraway, en él, la doña ya había cuestionado y dado opciones para dinamizar y adaptar ciertas ambiciones en marcos decididamente compartidos.
Ese compartir y esas conversaciónes quedan abiertas.